3/23/2011

’Ejército Sorpresa’, el poder de las niñas


La mujer de enfrente

Leticia Puente Beresford

Nueva York, 22 mar. 11. AmecoPress.- Hoy son menos los obstáculos que se presentan en el camino de las mujeres. Creámoslo o no, nosotras somos producto de triunfos y victorias históricas. La balanza ya nos e inclina tanto del otro lado, porque nuestra participación y presencia está en todo.

Las mujeres y las niñas somos, significamos, lo que se busca cada día de las relaciones humanas: equilibrio.

No hay duda de que somos más dueñas de nosotras. Sobre todo, cuando nos damos la mano. Eso es lo que resalta, a distancia, al evaluar nuestras victorias alcanzadas. Lo vimos y no terminamos de celebrarnos, este mes de marzo.

Ahí está la incansable Hillary Rodham Clinton, quien de manera inmediata demandó una investigación en el caso del asalto sexual a nuestra colega, la periodista Lara Logan, de CBS, en El Cairo. Pero, no solo eso, se presentó en el lugar de los hechos. Dejó sentir y revivir la gloria del triunfo del movimiento revolucionario de las mujeres de esa nación.

Y, en este país, aquí, en esta ciudad, se acogió a mujeres de todo el mundo donde replantearon sus estrategias a 100 años de distancia. En Washington se dieron cita mujeres líderes en todos los campos de la política, economía, justicia, y todo aquello que tiene que ver con la demostración de valentía de la defensa y promoción de todos y cada uno de los derechos de las mujeres en el mundo.

Se les reconocieron sus hazañas en todos los campos de batalla: Michelle Obama, primera dama de Estados Unidos, Melanne Verveer, embajadora de Global Wome’s Issues, la primera ministra de Australia, Julia Gillard, Cherie Blair, entre otras.

A las mujeres se nos ve por todas partes luchando y defendiendo lo ya ganado, que en muchas ocasiones nos confronta por enésima vez con eso que oprime. Y no tanto se nos ve reclamando que nos cuenten bien o que nos incluyan en sus estadísticas, hechas a conveniencia de sus políticas demográficas para asignar presupuestos.

Con todo, el factor mujer, ya no se deja caer. Ahora, también se le siente en ese lenguaje, no tan nuevo, pero que comunica, pese a contravenir y contradecir sus respetuosos credos y religiones, la otra característica de la maternidad libre y voluntaria.

La mujer, sobre todo madre expresa hoy: “Si tienes relaciones sexuales, protégete. Primero termina tus estudios. Cuídate”. Ahora ya les inculcamos (le demandamos) a nuestras hijas -con todo y ser muy religiosas y/o parte actuante en nuestras iglesias- la cultura de protección sexual.

Sí, encauzamos a nuestras hijas en la educación y el estudio, para ser profesionistas en la vida, como afirma Nancy Gibbs en su artículo de febrero pasado de la revista Time: la mejor inversión económica, para pelear realmente en contra de la pobreza y combatir al extremismo, es invirtiendo en las niñas. Asó es como se le proporciona poder a las niñas.

Y es cierto, si realmente queremos cambiar el mundo. Hagámoslo invirtiendo en las niñas, en las mujeres de nuestro mañana.

El Programa Mundial para la Alimentación, asegura que niñas y mujeres asalariadas, reinvierten 90 por ciento en sus propias familias. Comprobado está: compramos libros, comida y amueblamos nuestros hogares. Los hombres en tanto, solo lo hace en un 30 ó 40 por ciento.

Aquí, en los Estados Unidos, existe una nueva iniciativa, girlup.org, integrada por más de cien mil niñas estadounidenses, quienes realizan actividades diversas para recaudar dinero, para dar la pelea frontal a la pobreza, la violencia sexual y los casamientos infantiles.

Esta generación de niñas de entre 12 y 18 años de edad, además de ser parte intrínseca de cambio de niñas y mujeres, son proveedoras económicas de sus iguales en los países en vías de desarrollo.

Así, crearán y serán las nuevas generaciones de lideresas. Son en sí y para sí, niñas y mujeres impulsoras de nuevas revoluciones, de revoluciones que mantendrán firme la balanza.

La directora ejecutiva de ese proyecto ‘Ejército Sorpresa’, Elizabeth Gore, asegura que se debe de escuchar a las niñas y que invertir cinco dólares en las niñas que viven en Etiopía logra que no se casen a los diez años de edad O que cinco dólares para las niñas de Malawi les proporciona material médico para sus clínicas o bien artículos escolares.

El factor mujer, avanza. Se palpa. Es indiscutible. Su caminar y su lucha es su acción titánica. Su actuar social, desde y para sí, de este factor mujer, tiene una mirada diferente, y muy especial.

El factor mujer, sigue moviéndose, reencontrándose, replanteando sus estrategias de lucha. Y continúa de pie.

Seguimos ganando batallas. Y estamos firmes, porque esta generación, como la de ayer y la de mañana, se aglutina tempranamente en este nuevo ‘Ejército Sorpresa’, que marcha a paso veloz para sostener la balanza de niñas a mujeres y de mujeres a niñas.

Festejando los triunfos. Festejemos y conformemos otros Ejército Sorpresa…

Foto: Archivo AmecoPress

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