9/02/2017

A golpe de bisturí

Cristal de Roca
Por: Cecilia Lavalle*




  Lo que me voy a operar es la nariz, dijo sin asomo de duda. ¿Por qué? pregunté, si tu nariz es perfecta. ¡Ay no! se ensancha al reírse. Como todas, dije, es lo normal, igual que el hecho de que se arrugue la piel alrededor de los ojos. “¿En serio? entonces eso también me lo operaré”. Me quedé muda. Hablaba con una niña de 13 años.

A lo largo de la historia una constante ha sido propiciar que las mujeres no se encuentren felices con su cuerpo. Siempre hay una estética que nos impone que algo no está bien en nosotras; o, dicho de modo amable, que siempre haya algo que mejorar.

En siglos pasados eso no se conseguía a golpe de bisturí, sino con fajas o corsés, que igualmente implicaban buena dosis de sufrimiento. Recuérdese el vestuario de mujeres de los siglos XVIII-XIX, que buscaba “cintura de avispa”, así no pudieran respirar.

Para cuando yo era adolescente la estética impuesta a las mujeres era lo que hoy se consideraría “regordeta”. El ideal era Marylyn Monroe que vestía talla 11. Y ahí tiene que yo parecía una palito. Resultado, mi madre y mi padre vivían sobrealimentando a “esa pobre niña que está muy flaca”, y yo, claro, sintiéndome de lo más inadecuada.

Ahora resulta que la estética es parecer un palito. Y ahí están legiones de niñas obsesionadas con las calorías y el ejercicio, al punto de tener serios desórdenes alimenticios que ponen en riesgo su vida.

Por si fuera poco, el modelo de belleza impuesto tiene características que requieren bisturí. Y miles de niñas y jóvenes buscan adaptarse, así parezcan todas muñequitas en serie.

Usted me dirá que eso también pasa con los niños y con los hombres. Y tiene razón, pero ni por error la presión es tan absurda y abrumadora como con las mujeres.

Sin escarbar mucho por Internet, encontré un artículo de la BBC del 30 de enero de 2016, que señala que en el mundo, del total de personas que se practican cirugía estética, 85 por ciento son mujeres.

En Inglaterra, por ejemplo, datos de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos llevó a cabo 10 mil 700 intervenciones entre 2002 y 2003. Diez años después practicó 50 mil. Y el más común fue el aumento de senos.

Y no es, ni con mucho, el país con mayor número de cirugías. En 2015 en Estados Unidos se realizaron 10 millones de operaciones cosméticas. Le siguen Brasil, Japón y Corea del Sur.

En 2014 en México, según la Sociedad Internacional de Cirugía Estética, de cada 10 pacientes ocho fueron mujeres, y las operaciones más comunes en las jóvenes fueron senos, liposucción y nariz; estiramiento facial en mujeres mayores, y en niñas y niños, nariz y orejas (la nota no específica datos por sexo en este rango de edad).

Lo que yo “escucho” detrás de estos datos es: No debes sentirte contenta contigo misma, no estás suficientemente bien, no eres suficientemente bonita, no eres suficientemente delgada, no tienes suficientes senos, o tienes de más, no eres suficientemente joven…

El sentido último de esa perorata es: Nada de lo que eres es suficiente. Y nunca lo será.

Necesitamos trabajar arduamente en que nos guste lo que somos y como somos. Porque en buena medida de eso depende nuestra autoestima.

Y, como dice la sabia Marclea Lagarde: “La opresión avanza cuando se devasta la autoestima”.

Y la de las mujeres lleva siglos devastándose escrupulosamente.

Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com

*Periodista de Quintana Roo, feminista e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.


Cortesía de Sandra de los Santos
Cimacnoticias | Ciudad de México .-   

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