9/02/2017

Contextos electorales son una oportunidad: Yanina Welp

   Democracia no se entiende sin mujeres, afirma



El escenario donde se desarrollará el proceso electoral de 2018 en México está marcado por acuerdos extraños entre partidos políticos opuestos, candidatos personalistas, proliferación de candidaturas independientes, trasformaciones partidistas y más participación política de las mujeres. 
 
Con estos elementos un contexto electoral siempre es una oportunidad y a pesar de la incertidumbre hay que aprovechar las oportunidades, afirmó la directora regional para Latinoamericana del Centro de Estudios de la Democracia Directa de la Universidad de Zurich, en Suiza, Yanina Welp. 
 
En su estancia por México para participar en diversas actividades académicas, la doctora en Ciencias Políticas y Sociales expuso en entrevista con Cimacnoticias que para las mujeres, como para cualquier ciudadano, participar en los procesos políticos es una forma de actuar para poder incidir en la definición de políticas públicas. 
 
DEMOCRACIA INCLUYENTE 
 
Especializada en temas de participación política más allá de las elecciones convencionales, como referendos, plebiscitos, consultas populares y presupuestos participativos, la también coordinadora de la Red de Politólogas, afirma que es claro que la democracia no se entiende sin la presencia de las mujeres. 
 
- Anayeli García Martínez (AGM): Las nuevas formas de participación política y nuevos actores ponen en tela de juicio qué entendemos por democracia, ¿se puede entender la democracia sin las mujeres?
 
- Yanina Welp (YW): No, no se puede entender la democracia sin las mujeres. No sé si alguien necesita que se le expliquen pero pienso que ni siquiera hay que explicarlo. Somos la mitad de la población y somos parte del sistema productivo, del sistema educativo. No puede haber democracia si no hay inclusión. 
 
- AGM: ¿Ya se puede decir que mujeres y hombres tienen las mismas oportunidades de participar?
 
- YW: Hay mucha investigación de muchas décadas que muestra que no, que no tenemos las mismas posibilidades por eso es necesario hacer ciertos cambios en la regulación y sobre todo es necesario hacer cambios culturales. Tiene que haber cambios en las prácticas. 
 
“En este sentido, la introducción de leyes de cuotas ha mostrado muy claramente tener una incidencia positiva aunque quedan muchas cosas pendientes y se generan nuevos problemas como la violencia política”.  
 
- AGM: En México existe la paridad en candidaturas pero todavía hay quienes se oponen a este principio.   
 
- YW: Es un paso más. Si haces esta pregunta a muchos de los que se resisten a las cuotas, dirán: las mujeres tiene derecho a participar pero no llegan; bueno, es que no son tan buenas. En fin creo que no tienen mucho fundamente por no decir que no tiene ninguno. 
 
“Estamos hablando de los mecanismos y creo que la cuota ha jugado un buen papel, creo que lo ideal es que no hubiera necesidad de cuota. Y es evidente que no todas las cuotas funcionan igual, y que no todos aceptan la cuota. Pero sin duda hay que hacer políticas activas para facilitar que estos espacios, que están vedados para las mujeres, se abran. 
 
“Ya no están tan vedados como antes, porque hay avances, pero bueno, en este momento sólo hay una gobernadora (Claudia Pavlovich en Sonora). Eso es muy difícil de pensar cuando ves que en la estructura básica de un partido, en la militancia, hay muchas mujeres, ¿Por qué no suben después? Hay muchas preguntas que nos podemos hacer. 
 
- AGM: En el caso de México las mujeres son electas pero hay casos en los que no pueden legislar o gobernar ¿lo mismo sucede a nivel internacional? 
 
- YW: Eso dependerá de las presiones que reciban al interior de los partidos y su capacidad de establecer alianzas, la política es negociación, conflicto y confrontación entre partidos e intra-partidos y ahí las mujeres que hacen política, igual que los varones, saben que van porque quieren luchar por ciertos principios y valores. Y de eso se trata. 
 
DESPUÉS DE LA PARIDAD
 
La Red de Politólogas, integrada por más de 150 politólogas de 18 países, realiza estudios académicos e investigación para mostrar con datos los avances y los obstáculos que enfrentan las mujeres pero también las nuevas formas de participación ciudadana. 
 
- AGM: Desde una mirada global, ¿cómo ha cambiado la participación política de las personas, ahora hay más interés por los procesos electorales?
 
- YW: Hay mucha variedad entre países. Hay una discusión muy grande sobre cuál es el cambio en la participación ciudadana. En los 90 se hablaba de un descenso en la participación electoral y en la filiación a partidos políticos y sindicatos, que son las instituciones básicas de la representación. 
 
“Sin embargo, tiempo después se empezó a ver que ese descenso se daba pero la gente salía más a la calle y en paralelo se han ido creando nuevos partidos políticos, todo responde al escenario europeo, e incluso en Europa habría que hacer salvedades entre países. 
 
“Los últimos años hemos visto el surgimiento –en partidos tradicionales, históricos, como en Estados Unidos– de líderes populistas que han movilizado; incluso antes (Barack) Obama, con otro perfil completamente diferente, había generado mucha movilización social.
 
“En países como España o Francia también ha habido mucha participación, o sea ¿qué es lo evidente? Que la gente participa, participa de muchas maneras, y que hay cambios, y no tanto en la cantidad de participación como en las estructuras donde se están dando las distintas relaciones. 
 
“Los partidos políticos siguen siendo centrales pero tienen más competidores, los movimientos sociales son más importantes, y la acción de partido político ya no es la misma que teníamos hace 40 años, ahora hay más coaliciones, hay más alianzas. 
 
“Véase, por ejemplo, los casos de Barcelona o de Madrid donde hay partidos nuevos en coalición con organizaciones sociales y movimientos sociales o el caso mexicano con la proliferación de candidaturas independientes, aunque todavía no son tantas las que han llegado al acceso al poder.
 
“Lo que vemos es una profunda transformación y la participación es una parte de todo eso, pero los cambios vienen por muchos otros lados y la participación refleja y expresa esos cambios”. 
 
- AGM: En México se ha dicho que hay una crisis de partidos y que una forma de mantenerse vigentes es incluir movimientos sociales o poblaciones antes relegadas como las mujeres ¿qué opinión tiene de esta forma de renovarse?
 
- YW: Creo que es un proceso que hay que mirar con lupa. Diría bien, perfecto: se abre una ventana de oportunidad, hay que ocuparla. El tema es que tiene que funcionar bien. No queremos participación simbólica.
 
“Que se abren esos espacios está bien pero luego esos espacios tienen que tener una incidencia real, en la definición de los programas de los partidos, en el acceso a cargos dentro de los partidos, en la exposición pública. No queremos ser decoración.
 
- AGM: Hay países europeos donde los partidos sumaron a la sociedad civil o donde los movimientos se formalizaron en partidos políticos ¿funciona esta convergencia? 
 
- YW: Creo que no hay recetas mágicas y estas experiencias las hemos tenido en América Latina sobre todo América del Sur. En Ecuador y Bolivia, con partidos con una estructura de movimiento. Incluso Alianza País (en Ecuador) no surge como un partido, es una plataforma que agrupa muchísimas organizaciones sociales.
 
Hay que analizar cómo se dan estos procesos. Lo que es necesario es que haya cambios, más transparencia, más democracia, interna en los partidos. En ese sentido parece haber una idea de que un poco de aire fresco puede ayudar. En principio si, puede ocurrir, pero también (puede pasar) que un líder nuevo tenga escasa experiencia y rápidamente se apegue demasiado al poder. 
 
“Las experiencias de España no están evolucionando en esa línea justamente porque hay un equilibro, el partido no se hace más fuerte al avanzar, sino que los movimientos sociales mantienen su fuerza. Hablamos de concretamente de los gobiernos de Madrid y Barcelona, las alcaldesas de ambas ciudades no provienen de partidos. Podemos, que es el partido, respalda a esta agrupación de organizaciones de sociedad civil, se suma como partido pero no monopoliza o no hegemoniza el proyecto político”.
 
A la estudiosa le parece esperanzador tener partidos políticos que hacen alianza con movimientos sociales y que incluyen a grupos de la población que antes eran relegados como mujeres, indígenas o del movimiento lésbico gay pero destaca que es muy pronto para hablar de los resultados inmediatos.
 
Imagen retomada del portal Página3
Por: Anayeli García Martínez Cimacnoticias | Ciudad de México .

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