2/25/2018

Más odio que corazón


Leonardo García Tsao

Como todo cinéfilo de la vieja guardia, uno agradece la aparición inusual de un western en la cartelera. Sobre todo si se trata de un western sobrio, sin pretensiones posmodernas, como Hostiles: violencia americana.
El cuarto y hasta ahora mejor largometraje de Scott Cooper vuelve a poner en la mesa el dilema básico del género, la dialéctica entre civilización y barbarie. Lo segundo está intensamente representado por la secuencia inicial: en Arizona, 1892, una banda renegada de indios comanches ataca el modesto rancho de unos colonos blancos y masacran a la familia entera, salvo a la madre Rosalee (Rosamund Pike), quien logra esconderse.
Ese acto violento encuentra su contraparte en la siguiente secuencia, cuando el capitán Joseph Blocker (Christian Bale) lidera la partida que ha recapturado a un indio que es maltratado a lo largo del trayecto de regreso al fuerte. Allí, el oficial recibe la orden presidencial de escoltar a su viejo rival, el jefe Halcón Amarillo (el siempre digno Wes Studi) y su familia a su lugar de origen en Montana, pues Blocker conoce el territorio y el dialecto Cheyenne de sus prisioneros. El capitán se niega a obedecer la orden, pues va contra sus principios racistas. Sólo le falta decir el único indio bueno es el indio muerto.
Sin embargo, Blocker acepta la misión cuando su superior amenaza con una corte marcial y cancelarle su ya cercana pensión. La escolta encuentra a Rosalee, enloquecida de negación y rodeada por sus cadáveres en las ruinas de su cabaña. Ella se une al grupo aún cuando teme la compañía de los indios, que han sido encadenados por órdenes de Blocker.
Este es, pues, un western de travesía. A lo largo de la ruta, el protagonista tendrá oportunidad de revisar sus rígidos principios, pues el comportamiento de Halcón Amarillo y acompañantes es un modelo de nobleza. Tal vez este sea demasiado arquetípico: debemos aceptar dicha nobleza como un valor inherente del nativo americano, pues no hay mucho desarrollo de personaje.
Lo más válido de Hostiles es la dimensión moral de Blocker. Conocido como exterminador de indios, el capitán deberá enfrentar a una encarnación de su mala conciencia al tener que escoltar a un preso blanco llamado Willis (Ben Foster), quien asesinó a una familia de indios a hachazos. Para este personaje clave, Blocker es de su misma calaña y por ello exige un trato igualitario. Pero el oficial insiste en marcar la sutil diferencia. Misma que lo hará redimirse hacia el final. Su solitaria vida será susceptible de reconciliación y cambio, quizá con la ayuda de Rosalee.
Aunque los peligros acechan a cada instante, el realizador y guionista prefiere optar por un tono meditabundo. Tan taciturna como el propio Blocker, la película evita la pompa épica de los westerns clásicos. Incluso la música es diferente. No son las briosas partituras de un Elmer Bernstein, sino una bastante fúnebre debida al alemán Max Richter. Mientras los soleados paisajes de belleza agreste contrastan con la sombría brutalidad de las acciones.
Tanto Bale como Pike, actores británicos de primera, expresan con ejemplar sutileza su evolución emocional. Si bien Cooper se ha asegurado que los personajes secundarios, y hasta los incidentales, sean interpretados en su mayoría por actores de similar profesionalismo. Así, Rory Cochrane, Jesse Plemons, Adam Beach, Stephen Lang, Peter Mullan, Scott Wilson y hasta el joven actor de moda, Timothée Chalamet tienen breves pero importantes aportaciones.
Es muy probable que el público consumidor de películas de superhéroes de fácil esquema maniqueo no esté dispuesto a entrar en ese prohibitivo territorio que le resulta tan ajeno. Sin embargo, para el cinéfilo conocedor del western –ya quedan pocos, supongo– Hostiles: violencia americana servirá como paliativo por el momento.
Hostiles: violencia americana
(Hostiles)
D: Scott Cooper/ G: Scott Cooper, basado en el manuscrito de Donald E. Stewart/ F. en C: Masanobu Takayanagi/ M: Max Richter/ Ed: Tom Cross/ Con: Christian Bale, Rosamund Pike, Wes Studi, Rory Cochrane, Jesse Plemons/ P: Le Grisbi Productions, Waypoint Entertainment. EU, 2017.
Twitter: @walyder

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