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9/27/2026

La instrumentalización política de lo religioso


Bernardo Barranco V.

Brasil es el actual laboratorio político electoral de América Latina. Si pierde Lula, México quedará casi aislado ante el pujante avance de las ultraderechas en casi todo el continente. La ultraderecha bajo el segundo mandato de Donald Trump está imparable. Hay clara injerencia estadunidense mediante las embajadas, presión directa con aranceles o coacción diplomática. El préstamo de 25 mil millones de dólares a la Argentina de Javier Milei fue un ostentoso gesto de auxilio de la Casa Blanca.

Además, las ultraderechas latinoamericanas como la chilena, peruana, boliviana y ahora colombiana han contado con el apoyo tóxico de la inteligencia artificial durante sus procesos electorales. Las plataformas digitales, bots, granjas y algoritmos han orientado la conversación ciudadana con falsas percepciones. La guerra sucia y espiritual implanta juicios políticos y fomento del pánico moral.

La captura de Fernando Cerimedo en Bolivia abre la cloaca digital de manipulación de una buena parte de la población votante latinoamericana. Muestra cómo las contiendas electorales se convierten en guerras cognitivas; así lo llama Rafael Barajas. Guerras culturales que pretenden capturar la conciencia de los ciudadanos, imponer una visión y sentido común de la realidad.

Un tercer factor en el regreso de las derechas conservadoras y autoritarias es el empoderamiento de la extrema derecha, que desde el campo religioso aspira a colocar a Dios en el centro de la escena política. Paradójicamente, el empoderamiento de los ultraconservadores se ha materializado gracias a la laicidad constitucional de muchos países y a la libertad religiosa. La política secular corre el riesgo de estar atravesada por los absolutos de la religión. Esta tendencia obliga a repensar la relación entre las creencias religiosas y la política, entre la laicidad y el poder.

El actual mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella, en el acto de toma de posesión, que parecía una ceremonia religiosa, cerró su discurso exclamando: “¡Viva Cristo Rey!”, evocando la guerra cristera que en México cobró más de 200 mil vidas. Posteriormente, De la Espriella colocó en su cartera a diferentes pastores evangélicos en puestos claves.

En menos de 50 años, el perfil religioso de América Latina ha cambiado de manera radical; se ha operado un cambio con dos grandes aristas. En la primera se observa en la región una megatendencia: la estrepitosa caída del catolicismo. Y la segunda es el ascenso de iglesias evangélicas, principalmente pentecostales y neopentecostales, lo cual no sólo transforma el campo de las creencias, sino irrumpe en la vida política de muchos países. Dicha transformación tiene sus raíces en cambios culturales y sociales en la región, que han sido rápidos y profundos.

La ultraderecha despliega una gramática religiosa para interpretar la realidad como las siguientes disyuntivas: los buenos contra los malos, la defensa de la vida contra los generadores de la muerte, la relación absolutamente binaria de la pareja frente a los animadores de la diversidad sexual. Los que siguen a Dios y los que hostigan negándolo. La fe purifica por sí sola la política considerada corrupta y sucia. No es el pastor quien pide el voto, es el valor religioso el que presta a la política una autoridad moral que se ha desdibujado.

Brasil, hoy por hoy el país clave, tendrá elecciones en primera vuelta en unos días. Tiene 214 millones de habitantes; según el último censo, hay aproximadamente 56 millones de evangélicos, lo que representa alrededor de 27 por ciento de la población total del país. Hay que decirlo: no todos los evangélicos simpatizan con Bolsonaro. La estrategia de Lula no ha sido confrontarlos, sino ganarlos. Veremos cómo resulta su apuesta.

El Instituto de Estudos da Religião (ISER) presentó una encuesta dentro de su programa Religión y Vida Pública en Brasil. Sobre la relación entre el voto y los espacios religiosos, 90 por ciento de los brasileños se oponen a la realización de campañas electorales dentro de los templos. Es un rechazo que se mantiene elevado entre diferentes grupos religiosos, regiones, niveles de ingresos y afiliaciones partidistas. Sin embargo, la encuesta también muestra que esto no implica ausencia de mediación política. Las recomendaciones de voto existen y se manifiestan de diversas formas e intensidades según las iglesias y denominaciones.

El peligro grave es la instrumentalización de la fe para que en nombre de Dios se legitimen proyectos políticos regresivos que conduzcan, vía la democracia electoral, a regresiones, a una ilustración oscura.

La fe religiosa muchas veces es utilizada como instrumento de disputa política, por ello es necesario reflexionar sobre sus límites. Debemos analizar la relación entre religión y política desde la perspectiva de la democracia. En Occidente, la modernidad ha generado marcos normativos para regular la relación entre religión y política. Éstas siempre han estado relacionadas, forman parte de la libertad de conciencia, de expresión y de organización. Sin embargo, la ultraderecha en América Latina ha venido instrumentalizando políticamente la fe. Resurgen viejos fantasmas como el anticomunismo.

Por ello, hoy las elecciones en Brasil, el gigante de Sudamérica que no cabe como patio trasero, son determinantes en la vida del continente.

8/02/2026

Francisco reivindicó la Teología de la Liberación

Bernardo Barranco V.


En diciembre de 2025, el Vaticano dio a conocer fragmentos del prefacio que el papa Francisco escribió para el libro póstumo de Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación titulado: Vivir y pensar el Dios de los pobres. El teólogo peruano falleció el 22 de octubre de 2024.

Es poco usual que los pontífices prologuen libros y menos aún a un teólogo anatemizado por sus antecesores. En efecto, los pontificados de Juan Pablo II (1978-2005) y de Benedicto XVI (2005- 2013) condenaron con rudeza eclesiástica a teólogos y clérigos que simpatizaron con la teología que optaba por los pobres en Latinoamérica. Gustavo Gutiérrez sufrió una severa persecución de casi 35 años. La guerra fría aplicada por el papa Wojtyla fue implacable con la corriente liberacionista de la Iglesia. Su mayor recriminación era la cercanía conceptual de la Teología de la Liberación con ciertos fundamentos marxistas. La medidas fueron severas contra obispos, sacerdotes, congregaciones de religiosos y religiosas, seminarios, laicos, centros de investigación, revistas y por supuesto teólogos. Hubo disposiciones de férreo control ideológico, pastoral y teológico.

Por ello, llama la atención que el papa Francisco reconozca, no sólo el aporte teológico y pastoral del sacerdote peruano, sino valore positivamente esta vertiente de la Iglesia católica en América Latina. Bergoglio es cálido y obsequioso con uno de los personajes más emblemáticos de la Iglesia que inspiró un influyente movimiento religioso enfocado en la justicia social y la defensa de los pobres.

En realidad, el papa Francisco en uno de sus últimos escritos, quiso rendir homenaje a Gustavo Gutiérrez, así lo expresó: “Gustavo Gutiérrez, a lo largo de su larga vida, fue un fiel siervo de Dios y amigo de los pobres. Su teología moldeó la vida de la Iglesia y sigue vigente hoy, con una frescura que abre nuevos caminos para el seguimiento de Jesús”. El Papa argentino reconoce que el epicentro del pensamiento de Gutiérrez se encuentra en el Concilio Vaticano II. Citando a Juan XXII quien también deseaba una Iglesia pobre para los pobres.

En contraste, años atrás, en el constante acoso al teólogo peruano, Juan Pablo II utilizó el brazo represor del Vaticano, éste fue la Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo Oficio, dirigida por el cardenal Joseph Ratzinger, futuro Benedicto XVI. Fue uno de sus principales opositores, quien publicó en 1984 la instrucción Libertatis nuntius y en 1986 el texto Libertatis consciente, piezas doctrinales que pretendían decretar y ordenar lo válido para la ortodoxia de la Iglesia y someter filosófica y teológicamente a la pujante teología latinoamericana. Se afirmó que construir un cristo revolucionario iba en contra de las sagradas escrituras.

El momento álgido de censura fue el silencio impuesto al teólogo brasileño Leonardo Boff. En torno a su libro: Iglesia, carisma y poder, el cardenal Ratzinger genera una sanción severa aplicada por el Vaticano en mayo de 1985. La medida prohibía al teólogo brasileño dar conferencias y escribir debido a sus posturas liberacionistas.

La Teología de la Liberación tuvo años de esplendor durante los años 70 y 80 en Latinoamérica. Causó preocupación en las cúpulas del poder vaticano porque no sólo fue un discurso sobre Dios. Fue también un poderoso movimiento social en diferentes partes del continente. Tan sólo en Brasil llegó a aglutinar 90 mil comunidades de base. La entonces llamada Iglesia popular fue percibida con temor por Roma como una potencial “Iglesia paralela” con una vigorosa base social que podría contraponer la autoridad de aparato institucional de la Iglesia.

Para contrarrestar el avance de la Teología de la Liberación, los papas Wotyla y Ratzinger aislaron, sustituyeron a los actores claves y nombraron a obispos conservadores. Favorecieron a los movimientos tradicionalistas como los Legionarios de Cristo, Sodalicio, Opus Dei y movimientos carismáticos. Resulta paradójico que Juan Pablo II otorgara al Opus Dei un estatus tan especial que resultó una Iglesia dentro de la Iglesia bajo la figura de la prelatura personal, contradiciendo el recelo a la Iglesia popular como paralela.

El papa Francisco trata a Gustavo Gutiérrez en el prefacio del libro con ternura. Y se reconcilia con esta gran corriente eclesial que fue perseguida y maltratada. Ahí afirma lo siguiente: “… en este último libro, Gustavo nos ofrece una vez más los frutos de su compromiso, su oración y su reflexión. Quiero destacar en estas páginas su profunda y perdurable fidelidad a la Iglesia a lo largo de su camino. Una fidelidad vivida con humildad, a veces con dolor, y fundamentalmente con libertad. Ya en la década de 1960, las inquietudes teológicas de Gustavo fueron surgiendo gradualmente a través de su historia personal, sus estudios y su labor pastoral”.

Los tiempos han cambiado. La guerra ideológica de la posguerra tiene otros tintes de aquellos que obsesionaron a Juan Pablo II. La Teología de la Liberación está lejos de extinguirse. Mientras existan exclusión e injusticia, estará vigente.

4/12/2026

El sionismo cristiano imbricado en la guerra contra Irán

Bernardo Barranco V.

En la guerra del Golfo de Medio Oriente, se enfrentan las versiones más radicalizadas del Islam, el sionismo judío y el sionismo cristiano. Las religiones abrahámicas se enfrentan en sus versiones más fundamentalistas. Pondremos el acento en el sionismo cristiano que está en pleno ascenso desde los años ochenta del siglo pasado, principalmente en Estados Unidos. ¿Cuáles son sus principales características? ¿Qué tanta influencia tiene el sionismo cristiano en la guerra que emprendió Estados Unidos? El sionismo cristiano estadunidense puede caracterizarse como un movimiento teopolítico derivado de los evangélicos conservadores estadunidenses. Compuesto por pentecostales blancos y protestantes fundamentalistas, han conformado gran parte de la base electoral de Donald Trump. Sostienen que, al final de los tiempos, Cristo gobernará el mundo durante mil años antes del juicio final. Este poderoso movimiento evangélico, compuesto principalmente por estadunidenses que conforman una importante base de MAGA, creen que la creación del Estado moderno de Israel, es no sólo es una iniciativa geopolítica, sino el cumplimiento de una profecía bíblica. Para ellos, el pueblo judío es un pueblo elegido y rechazan cualquier existencia de un Estado palestino.

El sionismo cristiano es un tema prácticamente desconocido para el público general. Para la academia resulta ser un objeto de estudio bastante contradictorio. Podría suponerse que aborda la relación entre el cristianismo y el judaísmo, pero en este ámbito, lamentablemente, se suele pensar más en las persecuciones de siglos pasados, el antisemitismo y los horrores del Holocausto. La idea de un cristianismo militante prosemita es, por lo tanto, cuando menos, sorprendente a primera vista.

Es importante aclarar que entendemos el término “sionismo”, como el nacionalismo judío surgido en Inglaterra en el siglo XIX. Originalmente fue un concepto secular que reivindicaba la creación del Estado de Israel. Con el tiempo, sectores religiosos conservadores judíos lo redireccionaron hacia fines expansionistas. Por ello, entendemos “sionismo cristiano” no sólo como una reivindicación nacional cristiana sobre el territorio de Israel, sino como el movimiento de cristianos que apoyan este nacionalismo ultraconservador judío. Es decir, por una lectura fundamentalista o literalista de la biblia que establece al pueblo hebreo como el pueblo elegido por Dios.

¿Qué incidencia tiene en la política de la Casa Blanca? Impresionó el 6 de marzo la imagen de Donald Trump en el despacho oval rodeado de pastores evangélicos que lo perciben como el elegido o el mesías salvador. Le perdonan todo porque le perciben como el catalizador apocalíptico del fin de los tiempos y del advenimiento de una nueva era. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, ha recibido duras críticas de países árabes tras sugerir que Israel tiene un derecho bíblico sobre gran parte de Oriente Medio. En ese sentido, el comentarista estadunidense de derecha, Tucker Carlson, declaró que Israel tiene un derecho divino sobre un territorio que se extiende desde el río Éufrates hasta el Nilo, lo que abarcaría a Líbano, Siria, Jordania y partes de Arabia Saudita. Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, enfrentó duras críticas por incorporar preceptos religiosos cristianos en su discurso militar, que incorporaba referencias a las Cruzadas y oraciones por una “violencia abrumadora”. Cuestionado por introducir en cursos conceptos de “Guerra Santa”, estas declaraciones, que mezclan fe y guerra, están generando controversia en la prensa secular.

Si bien es difícil de cuantificar, se estima que la base conservadora de evangélicos en Estados Unidos está entre 100-130 millones de una población de 293 millones, es decir, cerca de 40%, de los cuales podría calcularse alrededor de 15 millones de evangélicos sionistas. Los cristianos sionistas no se limitan a apoyar al Estado de Israel, tanto políticamente como financieramente. Presionan por el“Gran Israel”, el objetivo declarado de la coalición gobernante en torno a Benjamin Netanyahu, al que se unen nacionalistas anexionistas, fundamentalistas religiosos y supremacistas que planean expulsar a sus conciudadanos árabes del país, relegando prácticamente al olvido a los movimientos judíos seculares, anticoloniales y liberales.

Son grupos de ultraderecha religiosa que sueñan con el cumplimiento escatológico. Funcionan como grupos de presión incluso más comprometidos que la mayoría de los grupos de interés judíos. Brindan un amplio apoyo político, financiero y práctico al Estado moderno de Israel. Creen, de manera literal, las expresiones contenidas del Antiguo Testamento que exalta al pueblo elegido y consideran que la expansión de los judíos de Israel en la región como necesaria para la guerra apocalíptica final que conducirá al Armagedón, la batalla final entre el bien y el mal, y al regreso de Jesús. Pero el sionismo cristiano no se queda ahí, algunas interpretaciones implican la conversión de los judíos o su destrucción en el juicio final. Hay una narrativa apocalíptica de la supremacía de la fe cristiana sobre la judía que ejerce una influencia decisiva en los procesos de paz. En conclusión, el sionismo cristiano nos remite a un movimiento religioso cuya misión es apoyar el nacionalismo sionista político judío, centradas en el cumplimiento de profecías bíblicas. Hay coincidencias teocráticas; sin embargo, las motivaciones teológicas del sionismo cristiano difieren notablemente de las del sionismo judío. La interpretación bíblica del sionismo cristiano consiste en una lectura literal de las profecías sagradas aplicadas a los acontecimientos contemporáneos relacionados con Israel; esta interpretación se nutre de peligrosas esperanzas milenaristas.

3/15/2026

La guerra escatológica de Donald Trump

Bernardo Barranco V.

Medio Oriente es un polvorín. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se ha embarcado en un peligroso lance. Más allá de las consecuencias militares, económicas y políticas, la guerra que Trump y Benjamin Netanyahu han desatado tiene también connotaciones civilizatorias y religiosas. La mezcla es explosiva: Trump es respaldado por evangélicos radicales supremacistas.

La guerra a Irán incorpora la lucha de tres grandes tradiciones culturales y religiosas del mundo: el islam chiíta, el judaísmo y el cristianismo conservador estadunidense. Pareciera que estoy releyendo el libro Choque de civilizaciones, de 1996, del académico estadunidense Samuel Huntington

Irán es una república islámica. Es un régimen teocrático chiíta establecido en 1979. La máxima autoridad es el ayatollah, líder supremo, quien supervisa todos los poderes: el Ejecutivo, Legislativo, Judicial, mediático y militar. Es un sistema político religioso autoritario con arremedos democráticos. En el nombre de Dios se flagelan derechos y reclamos de una sociedad que aspira a mayor libertad. Este sistema comandado por los ayatollahs garantiza que las leyes iraníes se ajusten a la interpretación del islam, consumando la imbricación entre religión y política desde la revolución islámica. El ayatollah Jomeni se impuso a partir de 1979; así, el poder político se abocó a construir un Estado islámico teocrático. Un régimen altamente represivo e intolerante frente a los derechos humanos. No está de más recordar que la religión de la antigua persa fue el zoroastrismo, con nociones del bien y el mal, la verdad y la mentira. Fundado por el profeta Zoroastro (Zarathustra) hace unos 4 mil años. Se basa en la adoración a Mazda, un dios supremo creador, y se centra en una lucha ética contra el poder del mal. Acentuando el libre albedrío humano para elegir el camino correcto.

Por su parte, técnicamente, Israel no es un Estado teocrático; sin embargo, en la práctica opera con componentes de un Estado confesional. El judaísmo, en los hechos, es la religión del Estado y ocupa un lugar central en la legislación. Gran parte de la política israelí está influenciada por el sionismo religioso que aboga por alinear las leyes del Estado con los principios de la Torá.

El sistema parlamentario israelí requiere coaliciones, lo que a menudo otorga un poder desmedido a pequeños partidos religiosos y de extrema derecha que influyen en la política exterior y de seguridad.

La geopolítica de Israel, desde 1948, se caracteriza por encontrar constantemente seguridad en un entorno regional frecuentemente hostil. Por su pequeño territorio, ha desarrollado alta tecnología militar que le ha permitido disuadir a sus vecinos de lanzar amenazas. Los genocidios en Gaza han tenido un alto costo en la imagen y las relaciones internacionales de Israel no sólo con países, sino con organismos globales.

En Estados Unidos, los cristianos evangélicos son mayoría en el país, seguidos por los católicos como segunda fuerza en el amplio abanico de creencias en el territorio estadunidense. Trump, bautizado y criado en la fe presbiteriana, se presenta ahora como un cristiano estrechamente vinculado con la derecha evangélica, su principal base electoral. Aunque su práctica personal es poco visible y contradictoria, sus mentores evangélicos le perdonan todo con tal de difundir sus valores contra el aborto, divorcio y parejas igualitarias. Ha nombrado asesores espirituales ultraconservadores y los convierte en funcionarios de la fe. Pretende que lo religioso se involucre en tareas de gobierno, gestione la sociedad, que gravite en la política y en la cultura.

Trump ha erosionado la separación Iglesia-Estado. Para su base dura, fomenta la narrativa del pueblo elegido por Dios, como una “nación de creyentes” destinada a salvar al mundo. Ha impulsado políticas para debilitar la relación histórica entre el gobierno y la religión. Ha fomentado la creación de comisiones religiosas y la promoción de oraciones en escuelas, oficinas de gobierno y en los espacios laborales.

Sus críticos señalan que utiliza la religión como herramienta de manipulación, cuestionando la coherencia entre su comportamiento personal y los valores religiosos que pregona. Utiliza la retórica de guerra santa, la incorporó recién; su retórica se torna apocalíptica, ha descrito una guerra santa para “salvar” a Estados Unidos, presentándose como un defensor de los valores cristianos frente a amenazas culturales.

Trump no acepta que la dinastía de los ayatollahs sigan gobernando Irán. Quiere dislocar la teocracia de la república islámica. No reconoce a Mojtaba Jamenei, hijo del asesinado ayatollah Ali Jamenei por ser la continuidad de sello duro de la política clerical de los líderes iraníes. Pero entra en una enorme contradicción, pues aspira imponer en su país los valores del cristianismo supremacista. Quiere fracturar la supremacía religiosa de su enemigo cuando su aliado, Israel, sigue el sionismo y su lectura política del Rollo Torá

La escatología es la ramificación de la teología y filosofía que estudia las “cosas últimas” o el destino final del ser humano y del universo. Abarca creencias sobre la muerte, el juicio, el cielo, el infierno, el fin de los tiempos y la restauración. La cruzada de Trump y Netanyahu es el Armagedón; es decir, el escenario simbólico bíblico mencionado en Apocalipsis 16:16 para la batalla final entre Dios y las fuerzas del mal. Representa el enfrentamiento decisivo al final de los tiempos, donde las fuerzas divinas triunfarán sobre los gobiernos humanos rebeldes.

Trump, como en otras oportunidades, es un manojo de contradicciones.

12/21/2025

Presidente ultraderechista Kast enfrentará la doctrina de León XIV

Bernardo Barranco V.

José Antonio Kast, candidato bajo la sombra de Pinochet, ganó las elecciones presidenciales con una victoria aplastante, muy por delante de Jeannette Jara, de centroizquierda. Ambos encarnan modelos radicalmente distintos. La ola de extrema derecha sigue recorriendo América Latina, bajo la era Trump, mal haría la 4T de no tomar nota sobre el ascenso de la ultraderecha en la región. El triunfo de Kast representa la decepción y el desencanto del gobierno progresista de Gabriel Boric.

Cincuenta y dos años después del golpe fascista que culminó con la muerte de Salvador Allende y una aterradora represión a la población. A 35 años del fin de la dictadura militar de Augusto Pinochet, triunfa en las urnas José Antonio Kast, su autoproclamado heredero pinochetista.

El presidente electo chileno se benefició del apoyo de dos sectores importantes de la derecha: la histórica y la ultra del Partido Libertario. Su oferta de campaña es orden y seguridad ante las principales preocupaciones de los chilenos: la delincuencia, la migración irregular y falta de crecimiento económico. ¿Qué propone Kast? Orden y disciplinamiento institucional mediante medidas estrictas de seguridad, reducción del gasto público, reformas laborales proempresa y una política migratoria centrada en expulsiones masivas, así como de control fronterizo portentoso. Su proyecto se alinea con tendencias globales de derecha radical presentes en Estados Unidos y Europa.

Más a la ultraderecha el presidente chileno electo no puede estar. Hijo de un militante alemán nazi. Militante del catolicismo más rancio del país. Su hermano Miguel Kast fue ministro del gobierno de Augusto Pinochet. Miguel formó parte de la los llamados Chicago Boys, corriente político-económica de actores chilenos formados en la Universidad de Chicago bajo la influencia de Milton Friedman, quienes aplicaron políticas neoliberales radicales en Chile durante la dictadura de Pinochet. Implementaron privatizaciones, liberalización económica y reformas de mercado, buscando crear un “milagro económico”, pero también generando alta desigualdad y controversia que culminó en protestas sociales.

Dada la composición actual del Poder Legislativo, donde la oposición de izquierda tendrá peso, José Antonio Kast deberá gobernar negociando con diversos poderes de la sociedad civil, mediáticos y de la Iglesia. En términos religiosos, José Antonio Kast cuenta con la simpatía de sectores ultraconservadores en la que aún resuena el anticomunismo. Desde hace mucho, Kast ha declarado: “Primero soy católico, después soy político”. Es adherente del movimiento católico de Schoenstatt, movimiento mariano alemán, y de ahí se desprenden sus posturas conservadoras, como la oposición al aborto, al matrimonio igualitario y antiderechos contra el feminismo, alineados con sus creencias y prácticas religiosas.

A pesar de su explícita filiación católica, en los diversos procesos electorales ha contado con el apoyo de diferentes conformaciones pentecostales y neopentecostales chilenas. El respaldo se basa en coincidencias en temas valóricos como la defensa del derecho a la vida, el matrimonio tradicional, la libertad de culto y la oposición a las ideologías de género en la educación.

José Antonio Kast tiene la misma disyuntiva de Pinochet, esto es, buscar la legitimidad de la Iglesia católica. En el régimen militar de Pinochet, la jerarquía católica se mostró ambivalente ante la dictadura. Obispos conservadores amparados por Juan Pablo II apoyaron a Pinochet, así como importantes congregaciones como el Opus Dei y los Legionarios de Cristo. En cambio, en la capital de Santiago se conformó la Vicaría de la Solidaridad arropada por el entonces cardenal Raúl Silva Enríquez (1907-1999). Ésta defendió los derechos humanos, cuestionó los excesos del pinochetismo y se convirtió en espacio de protección y agregación social abrigando a sectores de oposición perseguida.

Según el analista chileno Aníbal Pastor, el gobierno de Kast profundizará las divisiones dentro de la Iglesia, algo que debería preocupar a la jerarquía y al próximo gobierno. Le llama un conflicto inevitable. Mientras parte del laicado celebraría el giro conservador, otro sector, especialmente en el mundo popular y en las periferias pastorales, vería en este proyecto un retroceso ético y social.

La Iglesia chilena ya no está bajo la sombra de los pontífices conservadores como Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora el papa León XIV tiene una agenda muy distinta en favor de los pobres y de los vulnerables condensadas en su primera Exhortación Apostólica Dilexi te. Seamos claros, el episcopado chileno coincide con Kast en términos de valores y principios como la defensa de la vida, el rechazo al aborto y la protección de la familia tradicional. Una parte significativa de los obispos siente afinidad con el ideario ultraderechista del presidente electo. Sin embargo, en materia social, los obispos están en contra de la narrativa de mano dura para expulsar sin miramientos a migrantes. Los obispos publicaron una carta de felicitación donde marcan su firme oposición a la criminalización de los migrantes, señalando: “Nos preocupa la creciente denigración de migrantes y personas vulneradas, y reiteramos nuestro compromiso por la vida, la dignidad humana y la protección de los más débiles, recordando las palabras del papa León XIV en su Exhortación Apostólica Dilexi te: “en el rostro herido de los pobres encontramos impreso el sufrimiento de los inocentes”. Quizá la frase más fuerte remata así: “En este contexto, la elección presidencial renueva la esperanza de avanzar hacia un país más justo, fraterno y solidario, donde la fuerza de la razón prevalezca siempre sobre la razón de la fuerza”.

Veremos el desenlace y el comportamiento de la Iglesia chilena.

12/07/2025

Los obispos mexicanos, en guerra abierta contra la 4T

 Bernardo Barranco V.

Los astros se están delineando a la derecha. El PAN, mandatado por actores que pertenecen al Yunque, ha destapado a Ricardo Salinas Pliego como su candidato a la Presidencia de la República. Se enfila a ocupar el nicho de una derecha ultraconservadora, con altos dividendos en Europa, Norteamérica y América Latina. A esta dupla se suman los obispos mexicanos. En su último mensaje de la 119ª Asamblea Plenaria, realizada del 10 al 14 de noviembre de 2025, los prelados toman partido contra el gobierno de la 4T y se colocan en la arena de la oposición.

Desde el sexenio de López Obrador, los obispos de México han mantenido una postura crítica hacia el gobierno, especialmente en temas de violencia e inseguridad, argumentando que la realidad que vive el país contradice el discurso oficial. En el documento de la asamblea de obispos hacen una demoledora crítica a la violencia imperante en el país. Denuncian la corrupción imperdonable e imperante en el gobierno; ponen dudas en la narrativa oficial de que la economía va bien; la desconfianza es absoluta, así lo exponen: “nos dicen que se respetan las libertades, pero quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas tribunas del poder”.

Todo está mal y vamos a empeorar, no hay ningún reconocimiento a algún logro del actual gobierno. Sobre la educación, las críticas son abrumadoras, dicen que es un fallo en el ámbito antropológico, ético y, en última instancia, moral. Porque está en juego la visión misma del ser humano. El cáncer del crimen organizado, dicen los prelados, ha extendido sus tentáculos a muchos rincones del país. El Estado lo ha permitido y hace muy poco. Sin decirlo abiertamente, insinúa colusión. Ante la degradación social que se vive, con piedad sinodal, los obispos se solidarizan con el pueblo sufrido de la siguiente manera: “Queremos que sepan que nuestra cercanía está siempre con las víctimas, con los pobres, con los que sufren. Que nuestra amistad es sobre todo con el pueblo sencillo que lucha cada día por sobrevivir con dignidad”.

Con un lenguaje más matizado, me recuerdan las burdas narrativas de Lilly Téllez y de Alito Moreno sobre la circunstancia actual. La episteme es similar, basado en una ideología de la confrontación y antagonismo al segundo piso de la 4T. Lo más preocupante es el símil, ridículo, entre la tiranía de Calles en los años 20 y el actual gobierno. Por ello, invocan a la heroicidad cristera y retan a los cristianos actuales a alcanzar el atrevimiento de los cristeros que ofrendaron su vida y alcanzaron el martirio.

Surgen muchas preguntas: ¿qué eco alcanzarán las críticas episcopales y el diagnóstico trágico de nuestra realidad? ¿Qué tanta responsabilidad tienen los obispos en la supuesta descomposición social que diagnostican? ¿La jerarquía católica está en condiciones de elevar semejantes críticas sabiendo que antagoniza aún más al país?

Los obispos mexicanos con estas posturas polarizantes contribuyen a que sectores de la sociedad los miren con desconfianza. Durante los últimos 30 años, los datos de Latinobarómetro y las del Pew Research Center muestran una caída abrupta en la confianza en la Iglesia católica en México y en toda América Latina. Esta pérdida de confianza también se refleja en el decaimiento de la membresía. En 1995, el 80 por ciento de la población latinoamericana se identificaba como católica; para 2018, en cambio, esa identificación descendió a 59 por ciento. En contrapartida, el ascenso de iglesias evangélicas cuya irrupción no sólo transforma el campo de las creencias, sino que irrumpe en la vida política de muchos países. Hay un marcado incremento en los miembros de las iglesias evangélicas que están alcanzando en muy poco tiempo 26 por ciento en América Latina.

Las instituciones religiosas se han mundanizado y han evidenciado su desapego de los valores que las crearon. Parece que los obispos miran la realidad desde un dron celestial, lo que ellos llaman crisis antropológica y moral, es un fenómeno secular que también ha impactado a la institución católica. La Iglesia es al mismo tiempo corresponsable de la crisis de valores. En cerca de 15 mil Iglesias, templos y capillas en todo el país, ¿dónde están los valores inculcados en la población? ¿Su catequesis es vigente? Hay un fracaso evidente en la transmisión desde lo religioso de valores, ética y moral a la población en el tejido social.

Cuando se refieren a las imbricaciones del crimen organizado con el gobierno, los obispos parecen escupir hacia arriba. Cientos de testimonios de vínculos de la Iglesia católica con los grupos criminales. Las narcolimosnas, millones de donativos criminales que son bendecidos por el uso de la Iglesia según altos jerarcas. Ejemplos abundan. Lo último son las declaraciones de El Marro, líder del cártel Santa Rosa de Lima, que realizaba donaciones cuantiosas a iglesias y comunidades locales en Guanajuato.

Finalmente, la violencia. La Iglesia está en deuda con la sociedad por los miles de casos de abusos sexuales a menores en México. ¿En verdad hay cercanía con las víctimas y con los que sufren? Los actos de pederastia gozan de la protección de los obispos. BishopAccountability.org ha denunciado el encubrimiento de 18 obispos que protegen a criminales con sotana. ¿Cómo pueden condenar la violencia cuando la ejercen en miles de víctimas?

¿Por qué no destapan sus intenciones de secundar la ultraderecha del PAN y hacer suya la candidatura de Salinas Pliego que ya aparece con el estandarte de la Virgen?

9/14/2025

Caso Maciel: hasta cuándo los Legionarios rendirán cuentas

Bernardo Barranco V.

El documental de HBO desclavó profundas heridas de la Iglesia católica con el estreno de Marcial Maciel: El lobo de Dios. El documental expone la pedofilia, dependencia a las drogas, la manipulación de su imagen y el imperio millonario del fundador de los Legionarios de Cristo, con la complicidad de su propia congregación, de altos ministros religiosos, actores en el Vaticano, incluido el propio papa Juan Pablo II.

En esta ocasión, la sociedad y la opinión pública han reaccionado con indignación a las patologías del depredador sagrado. El documental ha despertado un inusitado interés en la opinión pública. La reprobable actuación de Maciel se comenta en reuniones, artículos periodísticos, programas de radio y televisión.

Recordemos que en 1997, la primera denuncia pública de ex legionarios fue obstaculizada por el gobierno de Ernesto Zedillo. El pequeño canal CNI40 fue sometido con un boicot comercial de grandes empresarios. Los periodistas que se atrevían tocar el caso eran reprimidos editorialmente. En cambio, los jilgueros pro Maciel, como Joaquín López Dóriga y Pedro Ferriz, desataban elogios desmedidos y agradecimientos a un religioso que había hecho mucho bien a la sociedad. Repetían el eslogan martillado: “Por sus frutos lo conoceréis”. Maciel reflejó nuestro lado oscuro como sociedad mexicana.

Es evidente que los tiempos han cambiado. Pero ahora, ¿cuál ha sido la reacción de la Iglesia católica? ¿Cómo han respondido los propios legionarios, cuando a todas luces es evidente la complicidad y el encubrimiento a unos de los actores religiosos mexicanos más siniestros?

El Episcopado Mexicano ha guardado silencio absoluto. Ha enmudecido como si la trama y responsabilidad fueran ajenas. Dónde quedan los inflamados mensajes sobre las víctimas del crimen organizado y sus demoledoras críticas a la estrategia de seguridad del gobierno. Aquí también hay crímenes y complicidades en la casa de Dios. ¿Por qué callar los abusos? Por qué persisten los obispos en encubrir a cientos de sacerdotes pedófilos.

Las organizaciones Bishop Accountability (Rendición de Cuentas de Obispos), de Estados Unidos, y Spes Viva, de México, denunciaron desde 2023 a 15 obispos mexicanos encubridores de sacerdotes abusadores. E instaron a las autoridades civiles a emprender juicios penales contra presuntos culpables de pederastia clerical y exigieron al Vaticano transparencia en las investigaciones contra obispos por el posible encubrimiento de esos casos.

Ante el documental, los obispos se hacen “como que la Virgen les habla”, evaden, fingen no darse cuenta, aparentan ignorancia o se hacen los desentendidos ante a una situación en la que tienen absoluta responsabilidad. Ahí están los cómplices Norberto Rivera, cardenal ex arzobispo primado, y Girolamo Prigione, ex nuncio en México; a nivel del Vaticano, Angelo Sodano, ex secretario de Estado, y Stanisław Dziwisz, secretario privado de Juan Pablo II. Las patologías de Marcial Maciel son las de la propia Iglesia.

El 28 de agosto de 2025, los Legionarios emitieron un comunicado institucional respecto al reciente documental sobre Marcial Maciel. Nada nuevo: pidieron perdón a las víctimas; se deslindaron de Mon père, como le llamaban; insistieron en que se están renovando; afirmaron que continuarán escuchando, acompañando y reparando los daños causados. La hipocresía de siempre; se percibe una impostura para hacerse pasar por buenos. A las víctimas, lo sabemos de primera mano, las indemnizaciones que en su momento propusieron, son una burla.

Marcial Maciel no actuó solo, pues contó con la complacencia y complicidad sistémica de su estructura religiosa; además, la actual línea de mando legionaria es la misma, y pone en evidencia que la cúpula directiva de la congregación consintió los caprichos financieros de Maciel y ha venido mintiendo sistemáticamente a la sociedad y a la feligresía. Los abusos de actores de la congregación continúan empañando un discurso religioso woke, en el que pretenden ampararse.

El asunto del dinero toca la esencia del modelo religioso de los Legionarios. Usted se preguntará si el carisma de la Legión es el educativo o el de las obras caritativas, incentivar vocaciones o la evangelización de las clases altas. No, los pobres son el mejor negocio, decía con insistencia Maciel. El modelo de los Legionarios es la procuración y movilización de recursos de las católicas elites económicas y políticas de los países donde están. Es ahí donde uno se pregunta si la Legión es una congregación religiosa empresarial o una empresa religiosa.

Los Legionarios cuentan con un imperio inmobiliario, herencias, donaciones de privados, cientos de centros educativos dirigidos a las élites. Programas bajo la mirada de la sospecha en México, como Mano Amiga, Compartamos Banco, Fundación Lazos y el Teletón. Los manejos de dineros legionarios han estado bajo sospecha en los paraísos fiscales. No sólo de fe vive la Legión, la cual parece sentenciar: por sus escándalos la conoceréis.

Su estrategia ha sido usar a Maciel como chivo expiatorio; la manzana podrida en un cesto sano. La cúpula de los Legionarios no está diciendo la verdad. Está poniendo el énfasis en la figura de Maciel, el siniestro personaje que empezó engañando a la propia legión. Falso, es una estratagema burda para quedar exculpados. En tanto, el artificio de los Legionarios sigue intrincado en su modelo empresarial con clara inclinación a la ultraderecha que estampó su funesto fundador.

¿Cuándo los Legionarios entrarán a rendir cuentas de verdad, ante la justicia y ante Dios? Evadir su responsabilidad imputando a su fundador es una estrategia, en el largo plazo, fallida. La historia lentamente pondrá a cada uno en su lugar. Los legionarios tienen ganado su lugar: el infierno.

7/20/2025

Norberto Rivera y la impunidad sagrada

Bernardo Barranco V.

Norberto Rivera adquirió dos departamentos el 29 de febrero de 2024 en el complejo de lujo de la Torre Mítikah, localizada en el sur de la Ciudad de México, cuyo valor supera 20 millones de pesos. El hecho, más allá de los impuestos recuperados, pone de relieve su voraz e incontrolable apetito por el poder y el dinero. ¿De dónde provienen dichos cuantiosos recursos? El hecho es vergonzoso para todo religioso, ya que falta a uno de los principales juramentos de la vida religiosa: el voto de pobreza. Es un voto, impulsado por los padres de la Iglesia, que implica la renuncia voluntaria a la posesión de bienes materiales. Este voto se considera un camino para seguir más de cerca a Jesucristo, quien vivió una vida sencilla y sin posesiones materiales.

Norberto Rivera, de 84 años, tuvo la escuela en sus tres principales mentores, a los que aprendió a ser un escabroso religioso. En sus inicios sacerdotales fue consentido del recio obispo de Durango, Antonio López Aviña, con gran ascendencia entre las familias ricas y poderosas de la región. Su incidencia política era notable, así como manejos turbios de dineros. No es casual el apodo que recibió en sus días de gloria: López Rapiña. La segunda influencia fue Marcial Maciel, cuyas patologías y perversidades sexuales Norberto protegió a capa y espada, despreciando las sólidas acusaciones que había en su contra. Maciel fue un monstruoso empresario de la fe que construyó un imperio financiero con muy dudosos negocios, muchos de ellos con base en el lucro de los sectores más pobres de la sociedad. De su tercer gran mentor, el nuncio Girolamo Prigione, aprendió a vincularse con las más altas esferas del poder político, social y económico. También aprendió a relacionarse con actores cuyos proyectos bordaban en canales subrepticios con los que podría beneficiarse.

El cardenal Rivera, en retiro, cuyos orígenes son muy humildes, contrasta durante su mandato como arzobispo de la Ciudad de México con gustos sofisticados y amistades de alcurnia. Se convirtió en un príncipe autoritario. Su trayectoria está colmada de querellas económicas. Desde que en 1985, recién nombrado obispo en Tehuacán, disputó lucrativas granjas avícolas, manejados por el sacerdote agustino de origen ecuatoriano, el padre Hallo. Al llegar a la arquidiócesis primada de México, en 1996, Rivera concentró sus esfuerzos para arrebatar el control de la Basílica de Guadalupe al abad Guillermo Schulenburg, asegurando así las cuantiosas limosnas cuyos ingresos anuales eran de unos 60 millones de dólares.

Rivera vendió indebidamente en 12.5 millones de dólares el derecho de autor de la imagen de la Virgen de Guadalupe a la empresa estadunidense Viotran, mediante un contrato suscrito en 2002. Durante la cuarta visita del Papa a México se le criticó por la excesiva comercialización que hicieron él y los legionarios: Las papas del Papa. Y sobre todo la disputa con el nuncio Justo Mullor por el destino de los excedentes económicos de dicha visita. Mullor quería donarlos a asilos y orfanatorios. Norberto quería quedárselos.

Rivera plantó imposiciones y cosechó tempestades. Encajó rudezas y cultivó escándalos. Hay más historias, como una agencia de viajes, pero destaca la Fundación Plaza Mariana, que comercializó espacios, timando a antiguos locatarios. En un predio regalado por el entonces jefe de Gobierno Andrés Manuel López Obrador en 2003, hizo millonarios negocios. En este ejercicio varios empresarios invirtieron en desarrollos inmobiliarios. Destacan Carlos Slim y Mario Vázquez Raña, amigos cercanos a Rivera ( Proceso, 2093).

El 7 de julio de 2013, el papa Francisco visitaba a los migrantes y denunciaba sus condiciones infrahumanas en la isla de Lampedusa. En agosto Rivera se daba la gran vida con sus amigos magnates en el pueblo gallego de Avión, España, reportó la revista Proceso. Ofició misa, jugó dominó, cartas, fumó puros y compartió manjares con personajes acaudalados, como Olegario Vázquez Raña, Carlos Slim, Miguel Alemán y el hombre más rico de España, Amancio Ortega.

Norberto Rivera fue lo opuesto del papa Francisco. Mientras Bergoglio demandaba sencillez, humildad y sabiduría espiritual a sus pastores, Norberto practicaba la opulencia y el gusto de viajar en jets privados de sus amigos ricachones. Recordemos los señalamientos del Papa en Catedral, el 13 de febrero de 2016. Hubo segmentos dirigidos directamente a Rivera: No pierdan tiempo y energías en las cosas secundarias, en las habladurías e intrigas, en los vanos proyectos de carrera, en los vacíos planes de hegemonía, en los infecundos clubes de intereses o de consorterías. No se dejen arrastrar por las murmuraciones y las maledicencias. Atención: Club de intereses en referencia directa al llamado Club de Roma fundado por el siniestro nuncio Girolamo Prigione.

Hablar del cardenal Rivera es transitar los laberintos de la impunidad mexicana. Él encubrió curas pederastas, además de haber participado directamente en situaciones morales escandalosas. Está sembrada la sospecha de las incursiones de Rivera en negocios y la manera en que ha procedido son reprochables. Sus nexos con Fernando Pyro de la O, quien es señalado por presunto lavado de dinero del narcotráfico, lo colocan en situación embarazosa porque está en la mira de la FBI. Así lo insinúa el amplio reportaje de Univisión.

Los departamentos de 20 millones de pesos del cardenal son una raya más para el despiadado tigre consagrado.

5/25/2025

León XIII y su catolicismo de reconquista social

Bernardo Barranco V.

El cardenal Robert Prevost eligió el nombre de León XIV, en referencia directa a León XIII, papa que enfrentó a finales del siglo XIX la Revolución Industrial –así lo dijo– y ahora a él le toca encarar los tiempos de una nueva revolución tecnológica: la inteligencia artificial.

La trayectoria de León XIV ha estado marcada por su congregación agustina de profundo sentido comunitario. Prevost es un misionero, vivió en las periferias pobres del Perú durante 27 años. Tiene una sólida experiencia pastoral de primera línea, gestión parroquial y diocesana como obispo de Chiclayo y Chicago. En los últimos años tuvo la experiencia de gobierno del Vaticano como prefecto de la congregación de los obispos.

Los medios y comunicadores que ya se sienten vaticanistas se han limitado a notificar que León XIII, que inspiró el nombre, redactó la encíclica Rerum novarum y que forjó la doctrina social de la Iglesia. Son respuestas que dejan corto un pontificado paradigmático y no honran una nueva estrategia de acción social de los católicos de la época. Un pontificado que supo redefinir estrategias pastorales y políticas para recuperar espacios sociales perdidos.

La modernidad de la Revolución Industrial aporta nuevos actores, entre ellos la burguesía y el proletariado. Las realezas y la Iglesia entran en crisis ante el empuje y dinamismo del nuevo ciclo de producción a gran escala y reordenamiento urbano. El papa León XIII sacude los viejos polvos de la monarquía eclesiástica para introducir un proyecto de reconquista social y conformar una armada escatológica social cristiana.

León XIII hereda la disolución de los Estados Pontificios y una severa confrontación con el estado liberal italiano. Recupera el tomismo y eleva el nivel intelectual de la curia. En la encíclica Rerum novarum, acerca de las nuevas cosas, 1891, deploraba la opresión y virtual esclavitud de los numerosísimos obreros pobres por parte de una burguesía voraz, así como el asecho socialista. Sugiere la sindicalización católica de los obreros. Esta indicación la aplicará para su modelo de reconquista.

Si la modernidad con el Estado moderno pretendía crear una contra-Iglesia, León XIII con el catolicismo social pretendió construir una contrasociedad que pretende hacer valer los valores y principios de la Iglesia.

El rol político del laico en el mundo, conduce a la noción de acción temporal de la Iglesia. Las figuras históricas de la relación laicado-política son diversas y contradictorias. La categoría laico es relativamente nueva en la vida de la Iglesia. Ya desde el siglo XIX su utilización ha sido ambigua y puede prestarse a confusiones; dentro de la Iglesia, laico es el cristiano no religioso, mientras en los círculos liberales, particularmente latinos, es sinónimo de militancia anticlerical y posturas antirreligiosas.

La diferenciación institucional Iglesia-Estado pasó por la secularización del poder político. La condición de existencia y desarrollo del Estado moderno supuso el combate al Estado confesional. En Europa, la implantación de su hegemonía se vio obstaculizada por la enorme influencia de la institución eclesial ejercida en las masas populares, particularmente campesinas.

Por ello es indispensable situar la carta encíclica de León XII, Sapientiae christianae . El texto llama a la unidad y la disciplina, como manda el apóstol San Pablo, conviene que esta unanimidad sea perfecta y sólida. Su intención es construir una armada apostólica para la restauración del reino de Cristo en la tierra.

Yendo al punto, León XIII, en su largo pontificado, construyó las llamadas obras sociales. En materia social: colegios católicos, hospitales católicos, asilos católicos, así como escuelas de periodismo, orfanatos, estancias, hospicios y albergues. En lo económico: cajas de ahorro, cooperativas, fondos de préstamos, escuelas de arte y oficios, así como dietas entre otros. En lo político: partidos políticos católicos, ligas agrarias, sindicatos.

Este dispositivo social cristiano tuvo como eje la Acción Católica. Fue el espacio donde los fieles de las parroquias se formaban para ser laicos, militantes y dirigentes católicos que operaban las distintas obras e iniciativas católicas. En México perduran decenas de colegios y hospitales católicos. Si hacemos memoria recordaremos los sindicatos guadalupanos y aún perduran con mucha fuerza las cajas de ahorro, en el Bajío, bajo el modelo Raiffeisen.

Los laicos militantes serán convocados a formar milicias de reconquista, reagrupadas en los llamados movimientos católicos. Combatir el mundo en disciplina y unidad para establecer un nuevo orden social inspirado en los valores cristianos que favorezca el anuncio y la misión religiosa de la Iglesia. En muchos casos, esta ida al pueblo del catolicismo es calificada como intransigencia populista. En México sin este poderoso movimiento socialcristiano no se entendería la osada Guerra Cristera.

En su libro Les socialismes dans les discours social catholique , CERF, Paris 1986, Hugues Portelli sostiene: Diferenciándose del liberalismo sobre el terreno social y económico, la Iglesia se da los medios para combatir el socialismo reforzando su crítica global de las ideas modernas: éste será el proceso de León XIII y de Pío X, haciendo pasar la batalla entre la Iglesia y la modernidad de una dimensión bipolar, es decir, contra liberalismo y contra socialismo.

Por la envergadura del pontificado de León XIII, me pregunto si Robert Prevost ha puesto la vara muy alta, al elegir el nombre de León XIV. El tiempo lo dirá.

4/27/2025

Recordando la visita de Francisco a México: ¿qué dejó?

Bernardo Barranco V.

El mundo católico está conmovido con la muerte del Papa latinoamericano. Y muchos nos preguntamos sobre el legado que ha dejado Francisco. Me gustaría recordar su visita a México y refrescar la memoria para rescatar parte de sus enseñanzas en su breve estancia.

La visita de Francisco a México fue en febrero de 2016, es la séptima visita pontifical a nuestro país, en un lapso de 37 años. Fue el primer pontífice latinoamericano y el tercer Papa que pisa nuestro suelo. En ese intervalo, a excepción del presidente Miguel de la Madrid (1982-88), se han sucedido desde José López Portillo hasta Enrique Peña Nieto.

El papa Francisco visita un país deprimido. Una economía aletargada, que frustra las expectativas de los jóvenes. Francisco tuvo contacto con un pueblo agobiado por la violencia y la inseguridad. Lacerantes ya desde hace tiempo. El pontífice argentino estrechará las manos a uno de los presidentes mexicanos menos valorados y más criticados en la historia reciente del país. Su presencia fue oxígeno puro para un mandatario agobiado por sus torpezas. Percibido por la población no sólo como frívolo, sino corrupto.

Por ello había muchas expectativas de la vista pontifical que quedaron frustradas por sus señalamientos sociales tibios y genéricos. Francisco decepcionó a muchos por no haber accedido encontrarse con los familiares de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, por no haber abordado con mayor firmeza los feminicidios ni haberse pronunciado en suelo mexicano sobre la pederastia clerical de Marcial Maciel y sus legionarios. Sin embargo, era claro que el Papa no iba a venir con discursos incendiarios ni a romper lanzas contra el gobierno mexicano. En ningún país ha portado discursos a rajatabla.

El estilo de Bergoglio era más bien suave, sutil pero profundo, a veces poético. Planteamientos cargados de símbolos que nunca se separaban de los principios del pensamiento doctrinal. Notable que sus principales críticas no fueran sociales ni políticas, sino eclesiales. Hay que subrayarlo: Francisco vino a sacudir al episcopado mexicano.

La visita del pontífice exhibe fracturas en la Iglesia que tiene como el principal protagonista rijoso al cardenal Norberto Rivera Carrera. Generó pugnas entre los obispos y puso en evidencia su desunión. Se hizo visible un conflicto entre la conferencia episcopal mexicana aliada a la nunciatura versus Norberto Rivera, arzobispo metropolitano. Se sumó otra contienda entre el cardenal Suárez Inda, de Morelia, contra la arquidiócesis de México.

El discurso en Catedral el 13 de febrero de 2016 quedará en la historia como uno de los regaños pontificales más severos que papa alguno haya propinado de manera pública a los obispos. El tono del argentino fue de reprimenda. Les pidió mayor pastoralidad y les reprochó que la Iglesia mexicana no necesita de príncipes. De pronto improvisó: “Esto no estaba preparado, pero se los digo porque me viene en este momento –y exclamó–: Si tienen que pelearse, peleen ¡pero como hombres! Como hombres de Dios. Si tienen que decir algo, díganlo a la cara, como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, a discernir juntos y si se pasaron de la raya, a pedirse perdón, pero mantengan la unidad del cuerpo episcopal”. Los obispos quedaron sorprendidos, guardaron silencio, algunos intercambiaban miradas, atónitas por tan inusual amonestación. Las palabras del pontífice no generaron conmoción ni propiciaron un aplauso entre los más de 100 obispos sentados en las bancas de la Catedral de la Ciudad de México. Nos preguntamos si el episcopado tomó nota. ¿Son más pastores ahora los obispos? ¿Han quedado atrás sus rencillas de capilla? ¿Son menos clericales y más varones de Dios? ¿Están revirtiendo la implacable caída de fieles?

Francisco contrastó su dureza pastoral con el reconocimiento en Chiapas a la labor de Samuel Ruiz. Le rindió homenaje a uno de los pastores más queridos entre los indígenas del sur del país.

Tampoco se puede pasar por alto que el propósito principal de la visita es fortalecer el posicionamiento católico, así como apoyar la agenda social y religiosa de la Iglesia católica mexicana. A pesar de que esta Iglesia es una de las más conservadoras de América Latina, el objetivo de Francisco y de todo pontífice es apuntalar su posicionamiento social. De todas formas, es preocupante el pobre nivel intelectual y académico de muchos obispos, cuya formación ha sido, desde niños, predominantemente eclesiástica y se nota en el corte clerical de su ­pensamiento.

Francisco, hijo de migrantes, se esmeró en gestos y mensajes en la frontera norte del país. Y la cereza del pastel, en el avión de regreso, un periodista le pide su opinión sobre las consignas del entonces candidato Donald Trump de construir un muro infranqueable entre México y EU. El Papa contestó: “Una persona que piensa en construir muros, cualquier muro, y no en construir puentes, no es un cristiano… ese no es el Evangelio”.

Seguro que hay muchos obispos que lloran de alegría con lágrimas de cocodrilo el fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio. Descanse en paz, Papa del pueblo.

4/13/2025

El Yunque conspira contra las universidades



Hay otro escándalo en la Iglesia. El Yunque maniobra para incidir y controlar las universidades católicas de América Latina, mediante una nueva conjuración. Colocar a Emilio Baños Ardavín, rector de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), para presidir la Organización de las Universidades Católicas de América Latina y el Caribe, Oducal. Baños es sobrino de Bernardo Ardavín, uno de los máximos jefes del Yunque.

Las pretensiones del Yunque fueron reveladas por José Antonio Rosas Amor, fundador y director de la Academia Internacional de Líderes Católicos. Rosas Amor, mexicano, ex miembro del Yunque, renunció a su cargo tras oponerse al plan de la organización de ultraderecha. La conjura del Yunque tiene como finalidad copar y controlar a las universidades católicas. El complot fue dado a conocer por SinEmbargo, cuyo escándalo sacude a esa institución que integran jerarcas de la Iglesia y personalidades ligadas al Vaticano.

El Yunque no sólo es la organización emblemática de la ultraderecha mexicana, sino una sociedad secreta experta en conspiraciones. El Yunque es ultracatólico, anticomunista, antisemita, antiliberal y con rasgos fascistas. Ha usado tácticas paramilitares y es protegido por sectores del PAN y de la Iglesia católica mexicana.

Wikileaks, fundada por Julian Assange, expuso a la opinión pública mundial, 17 mil archivos compuestos de documentos, audios, correos electrónicos, videos y testimonios. Todos, jaqueados a la organización ultraderechista española Hazte Oír, asesorada en sus orígenes por el Yunque mexicano, con el que guarda estrecha relación que fue ventilada por la revista Contralínea, en México. Se dio a conocer el siniestro acervo yunquista. Los archivos revelan el comportamiento complotista político-religioso, en España, EU, Alemania y México como epicentro.

El Yunque es hijo de la guerra fría y, por tanto, del anticomunismo que Pío XII irradió a su pontificado. En realidad los militantes del Yunque no creen en Dios sino en el poder. Desde hace décadas, pretenden manipular el país a través de la infiltración política para transformar el régimen existente y con ello instaurar lo que denomina el reino de Dios en la tierra. En realidad, es una interpretación ideológica extemporánea y de dudosa calidad evangélica para justificar una delirante militancia que busca imponer los principios católicos al conjunto de la sociedad.

El Yunque nace en Puebla en 1951, bajo el amparo de arzobispo poblano Octaviano Márquez y Toriz (1950-75); Un prelado recalcitrantemente reaccionario, pese haber participado directamente en las sesiones del Concilio Vaticano II. Hubo jesuitas animadores de la ultraderecha. Son Manuel Figueroa y Julio Vértiz, por cierto, este último admirador de Hitler y del nazismo.

WikiLeaks ofrece a la opinión pública actual, valiosa información sobre los códigos de conspiración, alianzas, recaudación de fondos, capacitación de cuadros e intrigas operadas por grupos de ultraderecha con asiento originario en el Yunque de México y España, con ramificaciones e incidencia política en 50 países. Es claro que el objetivo de WikiLeaks es denunciar el ascenso de la ultraderecha española aglutinada en el partido Vox y sus nexos con el Yunque, que tiene una base social y una tradición de penetración conspirativa y cientos de militantes incrustados en las fontanerías del poder público, en los partidos políticos, en en los medios de comunicación, en organizaciones de la sociedad civil, universidades y páginas digitales. Por ello no es novedad que el Yunque pretenda extender su influencia internacional en universidades para reclutar, por todo el mundo, adherentes y militantes.

Un personaje que ha orquestado el proyecto de cooptación de la Organización de las Universidades Católicas de América Latina y el Caribe es Rodrigo Guerra López, secretario del Pontificio Consejo para América Latina, nombrado por el papa Francisco. Lo conocí en Radio Red, cuando formaba parte del equipo de promoción del voto católico en favor de Vicente Fox. Estaba también Alberto Athié y Alberto Ortega Vénzor, entre otros. Lo entrevistaba y me impresionaba su ambigüedad y análisis poco profundo. Sabía que no hablaba con la verdad y que se ocultaba. Después me enteré que era del Yunque y que hasta sentía vergüenza de su militancia. Intelectualmente siempre fue mediocre y su carrera se desarrolló en ámbitos clericales. Su entonces esposa, se quejaba de ser violentada por este personaje que se daba golpes de pecho con la jerarquía. Alberto Athié trató de mediar sin éxito. Después supe, no sé cómo, obtuvo la anulación de su matrimonio para volver a casarse por la Iglesia.

Ahora Rodrigo Guerra le reprocha al Yunque de haberlo violentado. Se desdice de ser cómplice de la conspiración y pide no se metan con su trayectoria. Le encanta hacerse la víctima. La ultraderecha está repleta de personajes siniestros y de doble moral. Un Maciel que aspiraba ser santificado. Eduardo Verástegui, quien dice tener dos décadas de célibe y de oración continua mientras el INE lo señala por recursos dudosos para su campaña. Serrano Limón, defensor de los no nacidos, terminó siendo un pillo. El notario Rodrigo Abascal Olascoaga, también del Yunque, fue señalado por violencia y maltrato a su entonces esposa Daniela Marlene Pérez Torres.

Todos ellos, solapados y protegidos por la propia jerarquía eclesiástica. ¡Ay, Santo Padre!, cuánto tienes que hacer para limpiar tu Iglesia de estos lobos con piel de oveja.

3/30/2025

Eduardo Verástegui y las contradicciones de la ultraderecha

Bernardo Barranco V.

Febrero de 2025 fue un mes clave para Eduardo Verástegui: obtuvo el registro ante el INE para su nuevo partido, Movimiento Viva México, y en el marco de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC) en Maryland, el 21 del mismo mes cerró su intervención con el saludo nazi.

Verástegui es polifacético: actor, cantante, director de cine y activista de la ultraderecha mexicana. Políticamente es ahijado del presidente Donald Trump, a quien ha apoyado en sus campañas y ha sido asesor en temas de latinos. Estimulado por el fenómeno Javier Milei y el ascenso en el mundo de la ultraderecha, Verástegui se arroja a experimentar en la arena política para incrustar una oferta ultraconservadora.

Es cierto que hay muchas ultraderechas en el mundo. Las características son muy distintas en el nuevo universo ultraconservador que se expande en especial en Estados Unidos y Europa. La de Verástegui es el ofrecimiento de una ultraderecha católica, con larga huella en América Latina. En México se remonta al siglo XIX. El ultraconservadurismo católico pretende instaurar el reino de Dios en la Tierra. En realidad, es una interpretación ideológica, tortuosa del evangelio para justificar una delirante militancia que busca someter los principios católicos al conjunto la sociedad moderna. Una especie de talibanes cristeros que exaltan la familia y rechazan el nuevo rol de la mujer. Se oponen al aborto, a los homosexuales, a los matrimonios igualitarios y un largo etcétera. Dicha derecha radical es heredera de lo que el sociólogo francés Émile Poulat denominó catolicismo social intransigente. Un catolicismo que no cede ni un centímetro en sus principios, no negocia nada y sólo impone sus valores.

En ese sentido, Verástegui en un video de 2023 sostuvo: Yo sueño un México que le permita a Dios ser el centro de nuestra nación. En otras palabras, aspira un país en que la sociedad y el Estado se conduzcan bajo a los designios divinos. Es una afirmación teocrática que prevaleció en la Edad Media. Es una afirmación provocadora porque transgrede el carácter laico del Estado mexicano. Desde el siglo XIX el país ha luchado por que prevalezca la separación entre el Estado y las iglesias. Dicha separación histórica ha costado guerras y mucha sangre derramada a lo largo de nuestra historia. El ultraderechista de un plumazo nos regresa a la Colonia, donde la Iglesia era central y determinante, ya que Dios era la fuente de legitimidad del poder y no el voto popular de la ciudadanía.

Como todos notamos, Verástegui presenta fisuras y muchas contradicciones en su propuesta personal y de partido. Defiende la mexicanidad, costumbres y reivindica a la Virgen de Guadalupe como madre de los mexicanos, y se contradice, pues su principal aliado es Donald Trump, el presidente estadunidense más antimexicano en los últimos años. Pregona y defiende la familia tradicional y a sus 51 años no ha construido una ni se le conoce pareja ni tiene hijos. Se proclama católico y recibe dinero evangélico. Se define antigay, los ridiculiza y sostiene un discurso homófobo cuando en su pasado inmediato sostuvo relaciones homosexuales; así lo afirman sus colegas de la farándula, quienes lo han balconeado. Verástegui proclama el amor cristiano, pero difunde un discurso de odio, de intimidación y antiderechos. Defiende el derecho a la vida mientras aplaude la política de seguridad del salvadoreño Nayib Bukele, criticado precisamente por vulnerar la dignidad humana con los delincuentes en las cárceles.

Sin duda, está apalancado por numerosos obispos, organizaciones de la sociedad civil y decenas de páginas digitales. Ha despertado simpatías entre empresarios como Ricardo Salinas Pliego, de políticos como la estridente Lilly Téllez. Aprovecha la crisis del PAN y anhela una fuga masiva de ese partido a su favor. Esta nueva ultraderecha se beneficia de la gran decepción de los partidos tradicionales, de las conexiones conservadoras internacionales que propagan una visión pesimista del futuro. Verástegui aspira a una ultraderecha populista con propuestas simplistas ante problemas complejos, es decir, llama a reconstruir un pasado idílico como un lugar seguro y de certezas. Promete soluciones radicales de un neopatrioterismo conservador. Además de reivindicar la familia tradicional, impugna con ferocidad las teorías de género; repudia las minorías indígenas y sexuales, así como rechaza el lenguaje inclusivo. Sin embargo, Verástegui no ha logrado cuajar una alianza estratégica con el Yunque, que tiene una base social y cientos de militantes incrustados en las cañerías del poder público, en los partidos políticos, en las universidades, en la sociedad civil y páginas web. Verátegui es el nuevo rostro del tradicionalismo católico. Los adustos y desgastados activistas de la ultraderecha tradicional, como Bernardo Ardavín, Guillermo Velasco Arzac y José de Jesús Castellanos, Guillermo Bustamante, Alberto Cárdenas, Ana Teresa Aranda y Cecilia Romero, aún se resisten a la emergencia de una nueva generación política. Es cuestión de tiempo.

Hace años escribí un artículo titulado Cuando la ultraderecha nos alcance. Muchos analistas y políticos desdeñan la opción de la ultraderecha. Es una postura arriesgada porque el Vox español sorprendió electoralmente a todos en España y ante el hartazgo por la clase política, Javier Milei salió de la nada en Argentina.

Por más que nos parezca grotesco y fachoso, Verástegui es una regresión, una amenaza para la democracia mexicana.

2/16/2025

Cónclave, el filme



Más que un thriller de suspenso, la película Cónclave , muestra el drama del poder dentro de los estamentos más altos de la Iglesia católica. La muerte de un papa no es cualquier cosa. Conmociona a más de mil millones de católicos en el mundo. Cónclave significa bajo llave, es una institución a través de la cual los cardenales de todo el mundo se reúnen en un ambiente de total aislamiento y secreto para elegir al nuevo papa.

Cónclave es una película dirigida por el alemán Edward Berger y escrita por Peter Straughan, basada en la novela homónima de Robert Harris, publicada en 2016. Debo decirle que he pasado por siete pontífices y he seguido de cerca los cuatro últimos cónclaves. Las historias, intrigas y aspirantes me los conozco bien. Por ello, el filme de Berger representa una metáfora inteligente puesta en escena, un suspenso que va in crescendo en la medida que los cardenales punteros van tomando posiciones.

La obra refleja la asamblea del cónclave con eficacia como un acto político, jurídico y un momento sagrado. En la trama, después de que el papa muere de un ataque cardiaco, el cardenal decano Thomas Lawrence, protagonizado por Ralph Fiennes, quien vive en ese momento una crisis de fe, organiza el cónclave para elegir al sucesor. Convoca a todos los cardenales de todo el mundo. Los cuatro candidatos principales son Aldo Bellini (Stanley Tucci), secretario de Estado y ex arzobispo de Milán, considerado un intelectual y sucesor ideológico del difunto papa; Joshua Adeyemi (Lucian Msamati), de Nigeria, un conservador social; Joseph Tremblay (John Lithgow) canadiense, conservador pragmático y ambicioso; Goffredo Tedesco (Sergio Castellitto), de Italia, tradicionalista reaccionario, pues quiere regresar a la misa en latín, luchar contra el acoso del Islam, acoger la lucha anti LGTB+ y antimujeres. Finalmente, surge una figura misteriosa que se presenta al iniciar el cónclave, se trata de un cardenal in pectore, es decir, nombrado por el papa en secreto para salvaguardar la labor del purpurado mexicano Vicente Benítez (Carlos Diehz), arzobispo de Kabul. Dado el peligro que su vida corre, el papa lo nombra bajo reserva.

La película se estrenó en Estados Unidos en octubre de 2024. Recibió comentarios elogiosos de los críticos, tanto por las actuaciones, la dirección, el guion y la cinematografía. Recaudó más de 100 millones de dólares ante un costo de 20 millones. Tiene ocho nominaciones, incluyendo mejor película, para el Oscar 2025.

La cinta nos muestra que, tras la muerte del papa progresista, cada cardenal no está ahí por casualidad. Los purpurados aspirantes no son blancas palomas. El filme dice: Jamás encontraremos un candidato cuyo historial sea del todo intachable. Los candidatos son astutos y sagaces, tienen diferentes armas. Para mí, la obra es una analogía de poder en la Iglesia. Cónclave muestra que cada candidato tiene ambiciones y determinación. Cada uno guarda un lado oscuro que pretende enmascarar. El cardenal Bellini, el progresista, quiere impedir que el conservador Tedesco se convierta en papa, pero el secretario de Estado se deja sobornar. El cardenal canadiense, Joseph Tremblay, compra votos y juega sucio. Se desenmascaró su simonía, exhibida por el decano, cayendo en desgracia. Joshua Adeyemi, de Nigeria, falta al celibato obligatorio. Ahí le muestran que tuvo relaciones con una religiosa de la cual tuvo un hijo no reconocido. El decano o camarlengo, Thomas Lawrence, a pesar de su crisis de fe, duda ante la tentación de ser elegido pontífice. El propio papa fallecido, seguía creyendo en Dios, pero dudaba de la santidad de la Iglesia católica.

El colegio elige nuevo papa a Vincent Benítez, al misionero mexicano, que había sido nombrado en secreto por el papa. El decano Lawrence descubre que la visita médica cancelada de Benítez era para una histerectomía laparoscópica. El mexicano elige el nombre de Inocencio, reconoce tener órganos femeninos y masculinos, renunció a la cirugía porque Dios le dio esa constitución.

Berger hace un esfuerzo notable para introducirnos en el palacio Vaticano. Algunos detalles se le escapan. Por ejemplo, el hotelito de Santa Martha, Domus Sanctae Marthae, está a unos pasos de la Capilla Sixtina. Ahí vive Francisco, sin embargo, el filme muestra pequeños autobuses que en que se desplazan los cardenales o esa hermosa imagen de los paraguas blancos.

Otro acierto de Berger es que no se atrapa en las reglas y normas que rigen en la asamblea. Las reglas están contenidas en un espeso documento llamado Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, redactado por Juan Pablo II en 1996 con ligeros ajustes de Benedicto XVI. El texto tiene muchas prohibiciones, como hablar en grupo o hacer proselitismo a favor o en contra de cualquier candidato. Por ello en los años 80, el entonces cardenal emérito de Viena, Franz König, decía que los cónclaves son eventos aburridos y tediosos. Contrasta con el enfoque del filme en que predomina el enfoque político y sus intrigas. Contrasta cuando Bellini reclama a Lawrence: Esto no es un cónclave, es la guerra.

Finalmente el tema de las mujeres. En Roma las monjas caminan mirando al piso. La hermana Agnes (Isabella Rossellini), responsable de los alimentos de la asamblea, reprocha que las mujeres son invisibles en la Iglesia, pero Dios les ha dado ojos y oídos. Saben todo, pero no tienen voz. La película termina con una imagen de esperanza, con dos hermanas desenfadas que atraviesan los patios vaticanos como avizorando otro futuro para la Iglesia.

2/01/2025

Valiente obispa encara al presidente Trump

Bernardo Barranco V.

Con estupor, asistimos el 20 de enero a corroborar que un arrogante macho de la élite empresarial estadunidense llega de nuevo al poder. Sí, la pesadilla se llama Donald Trump. Su relección marca un punto de inflexión para EU y una amenaza no sólo para México sino para el mundo. La arrogancia de la fuerza. Sus primeras medidas y promesas de campaña ya apuntalan un cambio en el país hacia un modelo profundamente autoritario y nacionalista. El periódico francés Libération titula: ¿Cómo llegamos hasta aquí? EU se está embarcando en una revolución conservadora con una dimensión ideológica, política y económica hasta ahora inimaginables. El académico Pierre-Yves ha calificado de capitalismo nacional autoritario este modelo de organización que ha acompañado el movimiento de autocratización en marcha desde mediados de 2000 en varios países y cómo China y Hungría son ejemplos claros.

Por ello la homilía de la obispa Mariann Edgar Budde fue asentida como una voz de esperanza. En efecto, Trump sentado en primera fila, al lado de su esposa Melania, el flamante presidente escuchó el 21 de enero, un sermón en la Catedral Nacional de Washington que llamó la atención de millones de estadunidenses. El mensaje de la religiosa fue ampliamente compartido y reproducido en los principales medios de comunicación locales. El miércoles por la noche, Rachel Maddow, de MSNBC, reflexionó sobre el sermón. La religiosa dijo que se dirigió al presidente abordando el miedo y la incertidumbre que experimentan las comunidades marginadas, incluidos los inmigrantes y los LGBTQ+, bajo las políticas de Trump. Sus comentarios se produjeron horas después de que Trump firmó una orden ejecutiva que elimina el reconocimiento federal de las identidades transgénero y no binarias y, por tanto, las protecciones para los estadunidenses de género diverso.

En su oración inicial, la obispa expresó: Oh, Dios, tú nos creaste a tu imagen y nos redimiste por medio de tu hijo Jesús: mira con compasión a toda la familia humana; quita la arrogancia y el odio que infectan nuestros corazones; derriba los muros que nos separan; únenos con lazos de amor.

Sus arrestos, la claridad ética y teológica en su mensaje pasarán a la historia. Primero porque deslegitima la narrativa republicana de que las iglesias se inclinaron masivamente por Trump en los pasados comicios. Y segundo, la valiente religiosa desarma el despiadado y polarizante proyecto del empresario. “La cultura del desprecio –dijo– que se ha normalizado. El desprecio es una forma peligrosa de dirigir un país.” Esa fue una de frases que enfurecieron más a Trump.

Mariann Edgar Budde, de la Iglesia episcopal de EU, pertenece a la comunión anglicana, que comprende 113 diócesis en esa nación, algunos países Europa y de América Latina. Es la primera mujer que ocupa el cargo de lideresa espiritual de la diócesis episcopal de Washington. A los 65 años dirige la diócesis desde 2011. Completó sus estudios de historiadora en la Universidad de Rochester en 1982. Tiene licenciatura en artes en historia magna cum laude. Y es doctora en teología del ministerio (2008) por el Seminario Teológico de Virginia

La homilía de Budde abordó sin disimulo el miedo y la incertidumbre que sienten las comunidades marginadas, incluidos los inmigrantes y los LGBTQ+, bajo las políticas de Trump.

Sobre los migrantes, la obispa no pudo ser más claridosa al afirmar que son precisamente las personas que recogen nuestras cosechas y limpian nuestros edificios de oficinas, que trabajan en nuestras granjas ­avícolas y plantas empacadoras de carne, que lavan los platos después de que comemos en los restaurantes y trabajan en el turno de noche en los hospitales; pueden no ser ciudadanos estadunidenses o no tener la documentación adecuada, pero la gran mayoría de los inmigrantes no son criminales. Pagan impuestos y son buenos vecinos. Son miembros fieles de nuestras iglesias, mezquitas y sinagogas, gurdwaras y templos.

La puntilla del mensaje de la religiosa fue desarmar la actitud mesiánica asumida por Trump desde su campaña. Dijo decenas de veces que Dios ha elegido al pueblo de EU como propio para sembrar su palabra y voluntad al resto del mundo. Y Trump se autoproclama como una especie de mesías profético que va llevar a la práctica sus designios. Mirándolo a los ojos, Mariann Edgar Budde le dijo: Permítame hacer una última súplica, señor presidente. Millones de personas han depositado su confianza en usted. Como usted le dijo ayer a la nación, usted ha sentido la mano providencial de un Dios amoroso. En nombre de nuestro Dios, le pido que tenga piedad de las personas de nuestro país que ahora tienen miedo. Hay niños homosexuales, lesbianas y transexuales en familias demócratas, republicanas e independientes que temen por sus vidas.

Por supuesto que Trump rechazó la homilía y la actitud crítica de la religiosa. La acusó de politizar el servicio de oración y exigió una disculpa. Como si sus iglesias afines no actuaran políticamente. Las imágenes registraron la incomodidad del presidente. Sin embargo, prevaleció la soberbia de un personaje racista, misógino, supremacista que está violentando al mundo. ¡Bravo por la religiosa estadunidense!

12/08/2024

Claudia Sheinbaum ante la rebeldía de los obispos

Hasta bien entrado el siglo XIX, la religión de Estado era la católica. A partir de la desenlace de la Guerra de Reforma, Juárez promulgó las denominadas Leyes de Reforma, un conjunto de decretos emitidos entre 1859 y 1863 que tuvieron como objetivo consumar el proceso de separación de la Iglesia y el Estado. Dichos eventos configuran el perfil del Estado moderno mexicano basado en una laicidad que ha venido evolucionando.

Ha corrido mucha agua bajo el puente de la historia de México. Importantes sectores del clero han conspirado contra el Estado. Sólo así entendemos el surgimiento de importantes facciones disidentes, como el sinarquismo, Yunque, los Tecos, el Muro y una larga fauna católica de ultraderecha. El actual gobierno deberá tener cuidado, sobre todo ante los brotes de la derecha radical, sea de Verástegui, apoyado por Trump, o de otras formaciones. La ecuación es clara: en México la ultraderecha ha tenido su principal bastión en los católicos ultraconservadores.

Como pocas veces en la historia moderna de México, se observa hoy una oposición real de significativos sectores de la Iglesia católica contra el gobierno de la 4T. El obispo de Apatzingán, Cristóbal Ascencio García, aseguró en la catedral de la diócesis que, tras el triunfo de Claudia Sheinbaum Pardo, es inminente la llegada del comunismo a México. Desde el púlpito, clérigos y obispos ejercen indebidamente el proselitismo. La Presidenta de México, ante la Iglesia, está frente a un terreno minado de intereses y revanchas.

Desde el inicio del gobierno de López Obrador, los obispos miraron con desconfianza su apertura a los sectores evangélicos. En especial, cuando les prometió televisión abierta y habilitó el apoyo de la Iglesia para distribuir la Cartilla moral, de Alfonso Reyes. Incluso los obispos cuestionaron la iniciativa, apelaron aplicar la laicidad del Estado.

Sin embargo, el detonante fue el asesinato de los jesuitas en la sierra Tarahumara en 2022. Los obispos pasaron abiertamente a ser una oposición eclesiástica. Apoyaron las marchas de oposición, publicaron cartas contra el gobierno, apoyando al INE de Córdova y a la Suprema Corte. Criticaron la política migratoria y la estrategia de seguridad. Reprocharon a AMLO recurrir al pasado para justificar sus errores. Le increparon polarizar al país con sus señalamientos. En síntesis, los obispos mexicanos conformaron el bloque religioso opositor que disputó las elecciones de 2024.

En pleno proceso electoral los obispos de Guanajuato, violando la normativa, sea en homilías o talleres de formación, abiertamente llamaron a no votar por Morena. Hoy varios sacerdotes están bajo los tribunales, señalados de intervenir en las elecciones. En septiembre pasado, en uno más de los comunicados del episcopado, advirtieron que la propuesta de reforma impulsada por el Ejecutivo no responde a una revisión integral del sistema judicial, ni garantiza una mejor y más cualificada impartición de justicia; más aún, afecta la autonomía del Poder Judicial y pone en entredicho la división de poderes. Desde entonces algunos obispos no han dejado de apoyar a la oposición contra la reforma judicial, contraviniendo lo que mandata la Constitución en el artículo 130, que prohíbe a la Iglesia criticar o cuestionar las políticas públicas del Estado. Llama la atención, la laxitud de las autoridades. Sheinbaum, de ascendencia judía, se ha declarado no religiosa que desde la laicidad respeta todas las creencias y sus iglesias. Ante la beligerancia de la jerarquía católica, la Presidenta ha tendido la mano al episcopado para llevar una relación más atemperada, basada en mayor comunicación e intercambio de posturas. El presidente de la CEM, Ramón Castro, percibió en la Presidenta mayor voluntad conciliatoria. La cúpula que dirige la CEM sabe que se rompió el monopolio social que tenía la Iglesia católica. Con la irrupción de los ciudadanos sin religión y el incremento de los evangélicos, ahora está configurada una sociedad más plural y secular.

Sin embargo, en la actual circunstancia se impone una inercia contestaria de miembros de la Iglesia católica que rechazan cualquier pacto, tregua o acercamiento con la 4T. Prefieren continuar con una actitud combativa y hasta provocadora. En La Jornada (25/11/24) denunciaba que el domingo, cobijados por ceremonias por la paz, obispos aprovecharon para criticar a la 4T y su reforma judicial. Las misas de ese domingo acrecentaron las críticas contra de la reforma judicial y, abiertamente, obispos y sacerdotes sobre todo del Bajío tuvieron expresiones de rechazo, llamando a la población a una movilización contra el proceso.

En la Basílica de Guadalupe se incluyó la petición por los integrantes del Poder Judicial y sus familias, para que pongan a Dios en el centro de sus preocupaciones. En Morelia, Michoacán, el sacerdote que inició el acto religioso también pidió por los integrantes del Poder Judicial de la Federación y por las consecuencias que conlleva la reforma judicial que vulnera los derechos y la carrera judicial, para que el espíritu obre en la paz de nuestra nación.

El gobierno de Sheinbaun enfrenta un galimatías. No basta acordar con las cúpulas de la CEM. La diversidad es tan grande que deberá tener especial atención geográficamente en el Bajío. Deberá estar atenta a congregaciones conservadoras, como los Legionarios de Cristo y el Opus Dei. La Iglesia alberga en su seno un histórico conservadurismo radical al asecho. Les recuerdo: la ultraderecha en México será católica o no será.