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7/27/2025

Morena: no mentir, no robar, no traicionar y no ser hipócrita

 sinembargo.mx

Pedro Mellado Rodríguez

Mucho insistió el expresidente Andrés Manuel López Obrador y de igual manera, sistemáticamente lo repite la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, que son principios superiores de Morena y de los gobiernos de la Cuarta Transformación tres sentencias fundamentales: “Por el bien de todos, primero los pobres”; “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre” y sobre todo “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Pero a este último imperativo los morenistas tendrían que agregar un principio más: el de no se hipócritas.

Porque todos los días, por ahí, en algún rincón del país, salta la liebre y se desnuda la fragilidad y liviandad de morenistas que violan estos principios de su partido, y profundizan la distancia que existe entre su conducta y otro reiterado pronunciamiento del expresidente y de la Presidenta: “El poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio del pueblo. Quien aspire a representar a Morena debe practicar la austeridad republicana como forma de vida y principio de acción pública, conducirse con sobriedad y sin ostentaciones, y ejercer el poder con honestidad, humildad, sencillez y vocación de servir”.

El partido en el Gobierno vive un momento clave, en el que prominentes personajes en sus filas exhiben sus miserias y su falta de principios, violando en forma sistemática las normas establecidas por el partido. Desde la dirigencia, Luisa María Alcalde Luján tendría que actuar con energía y poner a trabajar a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia para que llame a cuentas, amoneste, sancione o expulse, a aquellos militantes que no ajustan su conducta a los enunciados esenciales de Morena.

Y si la presidenta del partido no muestra la voluntad, el carácter, la convicción y el arrojo necesarios para hacer su trabajo, sería obligado que la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, como responsable ética y política del movimiento de la Cuarta Transformación, promoviera un cambio en la dirigencia para que Morena sea conducido por una mano más firme. 

Claudia Sheinbaum, puede y debe dar un golpe de autoridad; puede y debe establecer líneas de conducta, claras y sin desviaciones, que garanticen los principios que su Gobierno argumenta todos los días. Debe hacerlo ahora que se encamina hacia su primer informe de gobierno, el próximo lunes 1 de septiembre del 2025, en un momento en el que goza de toda la fortaleza institucional que le confiere su cargo y el amplio respaldo popular que surge del buen ánimo de la mayoría del pueblo. 

Habría que recordar el mensaje que el todavía Presidente López Obrador envió a los participantes del Séptimo Congreso Nacional de Morena, el domingo 22 de septiembre del 2024, cuando fue electa presidenta del partido Luisa María Alcalde y en el cual el mandatario confirmó su retiro definitivo de la vida pública, política y partidista.

Les recomendó López Obrador a los morenistas: “No permitan que los antiguos vicios y perversiones de la política florezcan en nuestras filas. Eviten la prepotencia, la búsqueda del poder por el poder, la soberbia, la corrupción, el nepotismo y el sectarismo. No roben, no mientan, no traicionen nunca al pueblo y sigan construyendo la Nación soberana, democrática, justa, libre y amorosa que imaginamos cuando empezamos nuestro caminar”. 

Mucho tendría que reflexionar, y actuar en consecuencia, la Presidenta de la República y la dirigencia de Morena, con respecto a las conductas y los cuestionamientos, internos y externos que se han expresado contra prominentes personajes vinculados al proyecto de la Cuarta Transformación, como el coordinador de los senadores, Adán Augusto López Hernández, cuyas presuntas relaciones con el crimen organizado dañan al partido guinda; o como el líder morenista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila y el todavía presidente de la legislatura federal en el Palacio de San Lázaro, Sergio Carlos Gutiérrez Luna, estos dos últimos criticados por sus tentaciones y acciones nepotistas.

Tendrían que preguntarse los morenistas y quienes simpatizan con el proyecto de la Cuarta Transformación, si la suma de personajes impresentables al partido en el Gobierno y su afiliación a Morena, presumida en distintos momento y con singular gozo por el Secretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán, fortalecen o agravian a las instituciones que son respaldadas por una amplia mayoría del pueblo que sueña con el cambio verdadero.

Habrían de ponderar si en alguna medida se están cumpliendo los propósitos expresados en la Sexta Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena, realizada el domingo 4 de mayo del 2025 en la Ciudad de México, en la cual se definieron los Lineamientos para el Comportamiento Etico que deben tener las personas representantes, servidoras públicas, protagonistas del cambio verdadero y militantes del partido. 

Entre las conductas contrarias a los principios del Movimiento se señalaron, entre otras, las siguientes: “Realizar viajes aéreos en primera clase o utilizar vehículos aéreos privados, sin importar el origen del recurso erogado para tal efecto; utilizar recursos públicos para viajar al extranjero a hacer turismo político y participar en congresos internacionales; promover el consumismo o exhibir signos de ostentación material como joyería, ropa de marcas exclusivas, propiedades o automóviles de alto valor, restaurantes o turismo de lujo, entre otras extravagancias. La parafernalia del poder pertenece al pasado de corrupción y privilegios; Morena es humildad”. 

¿Cuándo y quién sancionará éstas conducta que declarativamente rechaza Morena, pero que en la práctica violan sistemáticamente algunos de sus simpatizantes más hipócritas y desvergonzados? ¿Quién, desde el partido o desde el Gobierno les cobrará a estos desleales militantes de Morena su vanidad y ligereza?

Otro principio rector de Morena que también es violado, establece que el partido “rechaza el influyentismo, el sectarismo, el amiguismo, el compadrazgo, la subordinación a poderes fácticos y cualquier forma de simulación que comprometa su independencia”. Advertencia que se suma a una conducta definida por el partido como contraria a sus principios y que por lo menos ha sido violada por dos de sus gobernadores: “Formular denuncias sin sustento ante instancias internas o externas como táctica de presión, denostación, venganza o competencia política”. 

En mayo pasado, en la Sexta Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena se estableció otro principio rector: “No buscamos el poder por el poder sino el bienestar del pueblo y la transformación del país. Nadie puede ocupar un encargo por razones de parentesco”. 

Y se complementó este enunciado con la definición de otra conducta contraria a los principios del Movimiento: “Participar en la elección para una Presidencia Municipal, Regiduría, Sindicatura, Diputación federal o local, Senaduría, Gubernatura, Jefatura de Gobierno, Presidencia de la República o cualquier cargo al interior del partido, cuando se tenga o haya tenido en los últimos tres años anteriores al día de la elección un vínculo de matrimonio o concubinato o unión de hecho, o de parentesco por consanguinidad o civil (…) con la persona que esté ejerciendo la titularidad del encargo para el que se postula”.

También es contrario a los principios de Morena, “buscar la postulación por un partido político aliado distinto a Morena, ya sea nacional o local, bajo cualquier figura de coalición o candidatura común, con el propósito de eludir la prohibición referida en el numeral anterior”. 

El pasado lunes 14 de julio del 2025, Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados de la federación, anunció que se aproximaba su retiro de la vida política, durante su participación en el foro Jóvenes Dialogan por el Segundo Piso de la Transformación, llevado a cabo en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Pero ese retiro podría ser la carta de cambio para que su hermano, el Senador Saúl Monreal se convierte en candidato a la gubernatura de Zacatecas en relevo de su otro hermano, David Monreal.

¿Hará efectiva la dirigencia de Morena el cumplimiento de los principios expresados en el Artículo 3 de su Estatuto, que advierte: “Nuestro partido Morena se construirá a partir de los siguientes fundamentos (…) Erradicar de la vida política el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el patrimonialismo, el clientelismo, la perpetuación en los cargos…”?.

¿Se cumplirán los preceptos del Artículo 6 del Estatuto morenista en el que se advierte que las personas protagonistas del cambio verdadero tendrán la responsabilidad de “combatir toda forma de corrupción, privilegio, ilegalidad, autoritarismo, egoísmo, nepotismo, influyentismo, machismo, racismo, xenofobia, homofobia, bifobia y transfobia”?.

Sí, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tiene la responsabilidad ética y política de orientar la nave de la Cuarta Transformación, para que siga el rumbo de la esperanza que 36 millones de personas depositaron en ella, creyendo en que es posible el cambio verdadero. La Presidenta tiene el poder suficiente, y esperemos que también el carácter, para imponer condiciones de honradez, dignidad, decoro y decencia, tanto en su Gobierno, como en su partido.

Pedro Mellado Rodríguez

Periodista que durante cinco décadas ha sido un acucioso y crítico observador de la vida pública en el país. Ha cubierto todas las fuentes informativas y ha desempeñado todas las responsabilidades posibles en medios de comunicación. Ha trabajado en prensa, radio, televisión y medios digitales. Su columna Puntos y Contrapuntos se ha publicado desde hace cuatro décadas, en periódicos como El Occidental, Siglo 21 y Mural, en Guadalajara, Jalisco. Tiene estudios de derecho por la Universidad de Guadalajara y durante una década fue profesor de periodismo en el ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara. Es autor del libro Las Naves Nodrizas de la Comunicación y el Periodismo (Taller Editorial La Casa del Mago, Guadalajara, 2022).

Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que SinEmbargo.mx no se hace responsable de los mismos.

en Sinembargo al Aire

10/12/2024

Morena acumula poder en el Senado, leyes fundamentales para mujeres deberán pasar por su aprobación

 

Es importante señalar que las comisiones de la Cámara de Senadores se componen de grupos de trabajo que pueden ser permanentes o constituidos para un objetivo específico. Su función es discutir e informar sobre un proyecto de ley o tema. 

Estas comisiones son esenciales porque se encargan de estudiar proyectos de ley y producir dictámenes sobre ellos. También pueden crear comisiones especiales para investigar asuntos no reglamentados o sobre las funciones del Senado. Estas comisiones también contribuyen a que la Cámara de Senadores cumpla con sus atribuciones constitucionales y legales.

Debido a la relevancia de estas comisiones para aprobar proyectos de ley, no es sorpresa que, ahora que Morena es mayoría, el partido guinda y aliados cuenten con la mayoría de las presidencias de estas comisiones, facilitando la aprobación de dictámenes.

Presidentas y presidentes de comisiones

En el portal de las Comisiones Ordinarias del Senado de la República se ostentan actualmente los rostros de las y los nuevos representantes de cada una de las comisiones.

Entre las comisiones de Igualdad de Género, Pueblos Indígenas y Afromexicanos, Salud, Bienestar, Asuntos Migratorios, Defensa Nacional, Derechos Humanos, Economía, Educación y Justicia, por mencionar algunas, podemos destacar a senadoras y senadores de Morena, PT y PVEM. 

Esto no sólo demuestra el músculo legislativo de la mayoría, también nos permite entender cómo será la toma de decisiones en adelante al interior del Senado. 

Asimismo, es importante señalar que algunas de las comisiones más importantes lideradas por Morena y aliados, son presididas por mujeres.

Por ejemplo, la Comisión de Igualdad de Género está integrada sólo por mujeres y será presidida por Martha Lucía Micher Camarena (Morena); la Comisión de Pueblos Indígenas y Afromexicanos será dirigida por Edith López Hernández (Morena); por su parte, la comisión de Derechos Humanos tendrá a la cabeza a Reyna Celeste Ascencio Ortega y la Comisión de Defensa Nacional tendrá como presidenta a Ana Lilia Rivera Rivera (Morena).

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Otras comisiones de igual relevancia que no fueron otorgadas a miembros de Morena y aliados fue la Comisión de Marina, que será presidida por Alejandro Morena Cárdenas, presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde 2019, o la Comisión de Anticorrupción y Transparencia, dirigida por Francisco Daniel Barreda Pavón.

Podemos destacar que la Cámara de Senadores cuenta con paridad de género en cuanto al número de presidencias otorgadas a senadoras y senadores, pues hay 29 senadoras (14, Morena; 3, PT;  3, PVEM, 5, PAN; 4, PRI) y 29 senadores (17, Morena; 1, PT; 1, PVEM; 5, PAN; 3, PRI y  2, MC). 

El día de hoy se instalarán en el Senado las comisiones de Medio Ambiente; Federalismo; Marina; Desarrollo Social; Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación; Relaciones Exteriores Europa; Relaciones Exteriores América del Norte y el Caribe; Relaciones Exteriores América del Norte; Comisión de Trabajo y Previsión Social; Pueblos Indígenas y Afromexicanos; Seguridad Pública; Deporte y Relaciones exteriores Asia-Pacífico.

A continuación, te compartimos la lista los nombres que presidirán las comisiones ordinarias y los partidos a los que pertenecen: 

7/16/2024

A regenerar Morena

 “En un partido donde hay militantes que identifican a Alcalde como del grupo de ‘los puros’, asumiéndose de facto como que ellos son ‘los impuros’, tiene relevancia también que Morena discuta, como lo planteó Sheinbaum, los riesgos de convertirse en un partido de Estado”.

Álvaro Delgado Gómez

Las olas ciudadanas del 2018 con Andrés Manuel López Obrador y del 2 de junio con Claudia Sheinbaum fueron tan gigantescas que arrastraron mucha basura política a Morena, que al cumplir diez años de su registro como partido, este 9 de julio, enfrenta un dilema: La ratificación de principios, una auténtica regeneración, o un mayor deterioro en medio de la victoria.

La secretaria de Gobernación y una de las fundadoras de Morena, Luisa María Alcalde Luján, es hasta ahora la única que ha manifestado abiertamente su proyecto de presidir el partido que, en una década, pasó de ser una fuerza marginal a hegemónica, con la ratificación de la Presidencia de la República, prácticamente la mayoría constitucional en el Congreso y 24 de los 32 gobiernos estatales, un caso insólito al menos en el hemisferio americano.

En entrevista en “Los Periodistas”, el lunes 8, Alcalde dio la primicia de que buscará presidir el partido que ella fundó y para qué: “Hoy Morena tiene ese enorme reto de no perder la mística y de no alejarse de la gente. Ya es muy distinto a lo que se inició”.

Ha crecido tanto este partido, dijo, que requiere cambios, incluyendo nuevas definiciones: “Hoy que ya es tan grande se necesita ir avanzando en esta consolidación, que es institucionalizarlo, y garantizar que haya participación de todos en las decisiones. Creo que es un momento muy importante para aterrizar sus principios, sus valores, qué es el humanismo mexicano, incluso qué es el propio obradorismo”.

Más allá de si habrá otros aspirantes a presidir Morena, sobre todo para negociar la secretaría general y otros cargos en el Comité Nacional, la sucesión en este partido, prevista para finales de septiembre, es políticamente relevante por ser el partido gobernante. En un país cuya oposición está destrozada, bajo el control de dos sectas, la biografía de los dirigentes del oficialismo arroja datos sobre el presente y el futuro del país a mediano y largo plazos.

El origen, la formación y el pensamiento de quienes asuman la dirección de Morena tendrán, por ejemplo, una repercusión en la integración en la Cámara de Diputados que se elegirá dentro de tres años y hasta en la elección presidencial de 2030.

Son embusteros, deshonestos y producto de mentes perezosas los análisis que comparan a Morena con el PRI del siglo XX, porque pasan por alto el dato sustantivo de que el poder constitucional que el primero ha obtenido es por el voto democrático y con las reglas e instituciones creadas por la oposición, pero no por eso puede ignorarse que prácticas y vicios del PRIAN se han reproducido en ese partido y en sus gobiernos, que deben desterrarse a riesgo de validar esas críticas.

En diez años, Morena ha tenido cinco presidentes, Martí Batres, López Obrador, Yeidckol Polevnsky, Alfonso Ramírez Cuéllar y Mario Delgado, pero no ha logrado aún consolidarse como partido político, en buena media porque la conquista de numerosos gobiernos y posiciones legislativas han desmantelado o impedido avanzar en la estructura partidaria y porque aún arrastra sectarismos y grillas de la izquierda retobona.

También el pragmatismo a ultranza para ganar elecciones, que ha privilegiado a personajes públicos conocidos en detrimento de la base militante, ha deteriorado la unidad partidaria y la institucionalización.

Y si bien el ejercicio de la política inclusiva encabezada por Sheinbaum impidió rupturas tras los enconados procesos internos, salvo casos como el de Morelos, es insoslayable que no está definido del todo lo que es y debe ser Morena, más allá de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo.

En este sentido, la candidatura de Alcalde y su eventual elección como presidenta, ya sea por encuesta o por elección en el Congreso Nacional, representa, de inicio, un regreso a los orígenes de Morena y la oportunidad de erradicar prácticas viciosas.

Aunque Mario Delgado ha sido el más exitoso presidente que ha tenido Morena, con Citlali Hernández en la Secretaría General, también asumió decisiones cuestionables, más allá de que arrastra haber sido uno de los entusiastas del Pacto por México de Enrique Peña Nieto y que sólo renunció al PRD en 2015.

Alcalde, en contraste, participó en la fundación del Movimiento de Regeneración Nacional como asociación civil, el 2 de octubre de 2011 —que fue el embrión de Morena—, fue la imagen en su primer spot, en 2012, y su primera dirigente juvenil, en 2014, cuando su madre, Bertha Luján, era la secretaria general del primer comité nacional.

Después de haber sido secretaria del Trabajo y de Gobernación, que le ha dado experiencia en la interlocución con todos los sectores de la sociedad, Alcalde Luján es vista con simpatía por Sheinbaum y López Obrador, así como por los fundadores de Morena que difieren de las prácticas de expriistas.

En un partido donde hay militantes que identifican a Alcalde como del grupo de “los puros”, asumiéndose de facto como que ellos son “los impuros”, tiene relevancia también que Morena discuta, como lo planteó Sheinbaum, los riesgos de convertirse en un partido de Estado.

Con la biografía del PRI como apéndice del Presidente de la República y del PAN que fue sometido por Felipe Calderón, Morena tiene el deber de ser independiente del poder presidencial, sobre todo cuando hay gobernadoras y gobernadores que controlan la estructura partidaria.

Esa y otras prácticas, incluyendo naturalmente las asociadas a la corrupción y al tráfico de la miseria, deben discutirse para ratificar el compromiso de erradicarlas o asumirlas ya como válidas, pero lo que no debe haber es simulación.

Por lo pronto, con las figuras de Sheinbaum y Alcalde se ratifica que “es tiempo de mujeres” y que se consolida el recambio generacional, porque ninguna de las dos tiene pasado priista ni panista por más que aún prevalezcan en el gabinete, en el Congreso y en las gubernaturas cuadros de ese origen.

Álvaro Delgado Gómez

Álvaro Delgado Gómez es periodista, nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1966. Empezó en 1986 como reportero y ha pasado por las redacciones de El Financiero, El Nacional y El Universal. En noviembre de 1994 ingresó como reportero al semanario Proceso, en el que fue jefe de Información Política y especializado en la cobertura de asuntos políticos. Ha escrito varios libros, entre los que destacan El Yunque, la ultraderecha en el poder (Plaza y Janés); El Ejército de Dios (Plaza y Janés) y El engaño. Prédica y práctica del PAN (Grijalbo). El amasiato. El pacto secreto Peña-Calderón y otras traiciones panistas (Editorial Proceso) es su más reciente libro.

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7/07/2024

Base económica del triunfo de MORENA

 CELAG

Guillermo Oglietti

 No es posible construir un triunfo electoral extraordinario, como el de MORENA el pasado 2 de junio en México, sin un pilar económico sólido que apuntale ese resultado. La economía, por más exitosa que sea, nunca permitiría por si sola lograr una ventaja de 32 puntos como la que Claudia Sheinbaum tuvo con su inmediata contendiente. Pero sin la economía, no se puede construir un triunfo electoral de esta magnitud. AMLO construyó la aprobación política calando hondo en los surcos de la historia política mexicana[1] y obtuvo el triunfo electoral con el soporte de una economía que acompañó.

En esta nota listamos cuáles son las claves económicas que apuntalaron el triunfo electoral de AMLO.

Recomposición del salario mínimo

Uno de los aspectos más relevantes de la política económica de Morena fue el incremento del salario mínimo real. El sexenio de AMLO fue el primero en romper la trayectoria de caídas del salario mínimo real que comenzó en los inicios de la globalización neoliberal allá por 1977 y continuó sin interrupciones hasta 2018, último año de gobierno de la administración de Enrique Peña Nieto. En 2018 el salario mínimo tenía un poder de compra equivalente a una cuarta parte del salario mínimo de 1977. Al asumir AMLO, el salario mínimo era de apenas 88 pesos diarios en todo México (unos 5,2 USD) y en 2024 alcanzó 374.89 pesos diarios en la zona libre de la frontera norte (unos 22 USD), y 248.93 en el resto del país (unos 15 USD).  En términos reales, el salario mínimo durante la gestión de AMLO aumentó un 110%, más que duplicando su poder de compra (según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos). El poder adquisitivo del salario mínimo aún está lejos de los niveles salariales de mediados de los 70s y es por eso que un objetivo de Morena es continuar con esta recomposición en el próximo sexenio.

Reducción de la pobreza

Durante el gobierno de Felipe Calderón y Peña Nieto, la pobreza alcanzaba al 40,5% y 42,5% de la población respectivamente. Durante la presidencia de AMLO la pobreza bajó hasta el 35,8% registrado en el primer trimestre de 2024 de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Esto significa que unos 5,5 millones de personas salieron de la pobreza entre 2018 y 2024, una caída que destaca porque se produjo a pesar del impacto de la pandemia de 2020.

Regulación laboral

Con AMLO cambió la regulación de las vacaciones pagas de los empleados, permitiendo que México deje de ser uno de los países con menos descanso en la región. Con la nueva regulación, el trabajador disfrutará de 12 días de vacaciones continuos, como mínimo, y el número de días de vacaciones aumentará con la antigüedad. La nueva ley también regula la forma en que se distribuirá el período vacacional y también se definieron nuevas regulaciones sobre el trabajo, como la ley Silla, destinada a que los trabajadores no deban estar de pie todo el tiempo.

Austeridad republicana

Si bien la política de austeridad de AMLO fue cuestionada y resultó antipática a los funcionarios públicos, por el contrario, ha sido bienvenida por el conjunto de la sociedad y puede argumentarse que, a pesar de que ha sido menospreciada, es una de las claves del triunfo electoral de junio. La Ley de Austeridad Republicana de 2019, tuvo el objetivo de reducir el gasto público, aumentar su eficiencia, limitar los salarios de altos funcionarios, eliminar gastos innecesarios -como publicidad-, fiscalizar viáticos, compras y contrataciones, fortalecer la transparencia y combatir la corrupción[2] con medidas preventivas y sanciones. La austeridad no solo sirvió para reorientar el gasto hacia fines socialmente más útiles, como la salud, sino especialmente sirvió para desarmar preventivamente los discursos anti gubernamentales (anti casta en la terminología de Milei) que tanto cundieron a partir de la Pandemia en toda la región. El vademécum argumentativo de la derecha regional, destinado a defenestrar lo público, no encontró asidero en México, lo que permite destacar el acierto político de AMLO, en el sentido de que la mejor manera de proteger el Estado, es hacerlo eficaz.

Crecimiento económico

Tras un retroceso del 8,5% del PIB durante la pandemia, en 2021 el crecimiento fue del 5,7%, seguido por incrementos de 3,9% en 2022 y 3,2% en 2023, y para 2024 se espera un incremento del 2,8% de acuerdo al Banco de México. El crecimiento mexicano superaría el crecimiento de Centroamérica en 2023 y 2024 y duplicaría el registro de crecimiento del promedio de América del Sur. Naturalmente, el sexenio de AMLO no podrá lucir tasas elevadas de crecimiento debido a que la Pandemia generó una contracción de casi el 9% de la economía en 2020, sin embargo, aislando el efecto de la pandemia y la recuperación de 2021, es decir, poniendo el foco en los tres últimos años, los registros de crecimiento de México se ubicarían en el 3,3% anual, por encima del crecimiento que en durante la misma etapa consiguieron Peña Nieto y Felipe Calderón (2,7%).

Desempleo

El desempleo se ubica en un 2,3% en marzo de 2024, uno de los más bajos de América Latina y 1,1 punto porcentuales por debajo de la tasa de desempleo con la que terminó el gobierno de Peña Nieto (3,4%) y también por debajo de la tasa de desempleo al finalizar el gobierno de Calderón (4,8%).

Inversión

México está atravesando un boom de inversiones, tanto extranjeras como domésticas. La inversión extranjera directa tuvo en 2023 el máximo registro alcanzado por la serie, con más de 36 mil millones de dólares, del cual, un 50% corresponde al sector manufacturero. Esta es una muy buena noticia habida cuenta que la Inversión Extranjera que más contribuye al crecimiento es la orientada a actividades industriales.

En cuanto al conjunto de la inversión, después de la caída en 2020 y 2021, la recuperación de la inversión continuó hasta ubicarse en el máximo histórico en el primer trimestre de 2024, logrando una tasa de inversión con respecto al PIB superior al 24%, del cual, apenas un 3% (el 12% del total de inversión), corresponde a la inversión pública. Con este registro, la inversión en México se coloca muy por encima del promedio regional de inversión (20%) y alcanza a los países más dinámicos de la región. En otras palabras, el sector privado, doméstico y extranjero, están liderando un proceso de inversión sin precedentes en el país, que en gran medida responde a las inversiones preparativas para el Nearshoring[3], tales como los parques industriales que están en desarrollo.

Estabilidad de precios

Un sexenio de inflación bajo control, a pesar de la concurrencia de eventos inflacionarios, como la pandemia y la inflación global generada por el corte de las cadenas de abastecimiento y el impacto de la guerra en Ucrania sobre los productos primarios, es algo que se pondera positivamente en todos los ámbitos. De hecho, la distancia entre la inflación mexicana y la estadounidense ha sido la menor de la historia reciente, lo que explica, no solo la valorización del peso, sino también, la percepción ciudadana favorable acerca de la estabilidad de precios.

Fortaleza del peso

El mercado financiero y bancario le han dado un voto de confianza al gobierno de Morena y ha convalidado el fortalecimiento del peso mexicano. Entre el inicio del gobierno de AMLO y las elecciones del 2 de junio pasadas, el peso acumulaba una apreciación del 17% frente al dólar, por lo que la devaluación del peso post electoral, de un 8%, podría considerarse una corrección para nada incómoda para la economía mexicana que así puede mejorar la competitividad de su producción.

Infraestructura

El gobierno apostó por la creación de megaproyectos de infraestructura, en especial, el Tren Maya, que conectará los estados más rezagadas del sureste del país, el aeropuerto internacional de Tulum, el ferrocarril interoceánico, que conecta el golfo de México con el Pacífico y por lo tanto representa una alternativa estratégica al canal de panamá para el comercio interoceánico, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), construido en una antigua base militar al norte de la Ciudad de México que evitará la saturación de las terminales aéreas en el centro del país y el tren interurbano México-Toluca.

Es la geopolítica, estúpido

El desarrollo de los acontecimientos económicos actuales en México no es independiente de los imperativos geopolíticos de EE. UU. y es necesario ponerlos en contexto. Así como en los 70s, en plena Guerra Fría Kissinger inició su política de acercamiento a China con el propósito de que le sirva de contrapeso frente a la Unión Soviética (tras la crisis de los misiles cubanos de 1962),[4] en la actualidad, y con el mismo objetivo de debilitar a un contendiente proveniente del Pacífico, EE. UU. ha decidido enfrentar a China. Una consecuencia inmediata de estos movimientos estratégicos con respecto a China, fue la dirección de las inversiones directas norteamericanas en el mundo, de hecho, un buen análisis de la dirección de las inversiones estadounidenses nos permitiría distinguir las prioridades geopolíticas de este país. En los 60s esta inversión había comenzado a fluir hacia América Latina, dirigida en especial al sector manufacturero. En los 70s se orientó prioritariamente a países asiáticos como Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong, por su rol en la contención de la amenaza roja y después de las reformas de Deng Xiaoping a fines de los 80s, la inversión comenzó a dirigirse masivamente hacia China. Por el contrario, una vez que el anabólico de la inversión extranjera hizo crecer a China en demasía, hasta el punto de que pasó a ser una amenaza para la seguridad de EE. UU., nuevamente la orientación de la inversión estadounidense ha cambiado y comienza a dirigirse a nuestra región, en especial a México en su carácter de socio del T-MEC.

El dato más relevante de 2023 ha sido que México pasó a ser el principal proveedor de EE. UU. en 2023, con exportaciones por USD 480 mil millones, por delante de China (USD 448 mil millones) y Canadá (USD 430 mil millones). En los 3 años que van desde 2021 hasta 2023, las exportaciones chinas a EE. UU. cayeron en un poco más de 100 mil millones de dólares, mientras que las de México aumentaron en casi 100 mil millones.

El “nearshoring”, una nomenclatura cándida proveniente de la literatura empresarial más reciente, no es más que una manifestación inmediata de este cambio de prioridades geopolíticas de EE. UU. en el camino de retorno al proteccionismo del MAGA, que encuentra a México en la posición de socio estratégico, porque su mano de obra abundante puede servir como palanca para fortalecer la competitividad estadounidense en la competencia con China y por la conveniencia de blindar la frontera sur creando en México un estado tapón a la inmigración ilegal que es un asunto prioritario de la política doméstica de EE. UU.

Reflexiones finales

Los salarios de mexicanos se resintieron más que los estadounidenses con el formato de globalización neoliberal que impulsó y predicó EE. UU. desde los 70s. Esta fue la razón principal detrás del desplome desde un salario de 350 pesos por día en 1977 a menos de 90 en 2018 (a valores constantes de 2018) y, asimismo, la reversión de esta tendencia fue el principal hito del cambio de época que se inició con AMLO. El fin de la globalización y el proteccionismo iniciado por Trump con el fin de desarmar el precoz desafío chino a la hegemonía estadounidense, está abriendo nuevas oportunidades para los países de la región que sean capaces de desprenderse del paradigma globalista. A juzgar por los resultados, esta oportunidad no fue desaprovechada por AMLO en beneficio de los trabajadores mexicanos.


[1] https://www.celag.org/los-surcos-profundos-de-la-politica-mexicana/

[2] Y las cifras indican una mejora relativa en el rubro de control de la corrupción. En 2019, la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, elaborada por el Inegi, señalaba que la tasa de la población que había tenido contacto con algún servidor público y experimentado al menos un acto de corrupción era de 15.732 por cada 100.000 habitantes. Para 2023, esa tasa bajó a 13.966.

[3] Nearshoring o deslocalización cercana; definida habitualmente como la práctica de trasladar procesos empresariales, como las manufacturas y servicios empresariales, a un país geográfica o culturalmente cercano. El término se define por contraste con el “offshoring”, o la provisión distante de servicios y bienes desde cualquier lugar del planeta donde los costos ofreciesen alguna ventaja económica. El offshoring está asociado al modelo globalizador de estilo neoclásico mientras que el nearshoring, por el contrario, es un resultado inevitable del proteccionismo creciente, al cual se le comienzan a percibir ventajas como, la reducción del costo y tiempos de viaje, seguridad y proximidad en la cadena de abastecimiento y eficiencia logística.

[4] China comparte 4.250 km de frontera con Rusia, y existen varios puntos de disputa activa vinculados a los “tratados desiguales” firmados en 1858 y 1860, que no solo fueron denunciados por Mao, sino que siguen siendo reclamos activos por parte del nacionalismo chino.

9/11/2020

¿Y dónde está Morena?




La campaña de odio e intoxicación de la opinión pública en contra del gobierno de Andrés Manuel López Obrador que la reacción mantiene desde el primero de diciembre de 2018 es continuación de la que empezó más de 12 años antes, con el peligro para México, el mesías tropical y el huevo de la serpiente, o incluso antes, con la fabricación de los videoescándalos de 2004.
A la postre fue posible superar el permanente y poderoso operativo propagandístico de la reacción mediante la organización popular que encarnó en Morena. Allí se logró convertir el descontento en esperanza y se construyó la gran red que impulsó la insurrección cívica del primero de julio de 2018. Morena fue el eje articulador entre la propuesta de nación y las causas sociales más diversas; el horizonte de justicia, bienestar y probidad gubernamental adquirió significaciones precisas en los ámbito de los derechos humanos, el ambientalismo, las luchas campesinas, las reivindicaciones de género, las demandas urbanas y laborales.
Pero la conquista de la silla presidencial y el inicio de la revolución pacífica tuvieron un costo altísimo: la desarticulación del organismo promotor de la transformación –muchos de cuyos dirigentes y cuadros debieron ocuparse en tareas de gobierno–, la contaminación del partido por las lógicas del viejo régimen y el surgimiento de ambiciones y luchas por el poder como fin en sí mismo.
Peor aun, la materialización en curso de la Cuarta Transformación dejó al partido sin un programa explícito propio, y en lugar de colaborar en la construcción de uno, quienes aspiran a hacerse con el control de Morena han optado por la autopromoción personal y por descalificar a sus competidores por la vía de partidarios del denuesto fácil. Esas pugnas, aunadas a la pandemia, han empantanado el proceso de transición que habría debido emprenderse con la dirección provisional electa en febrero y abrieron la vía para que el Tribunal Electoral impusiera, por medio del INE –organismos, ambos, dominados por las lógicas oligárquicas del viejo régimen–, un abusivo e ilegal protectorado sobre el partido.
En estas circunstancias, la reacción, que no tiene nada que ofrecer al país salvo el retorno al pasado de corrupción, autoritarismo y descomposición neoliberal, ha buscado apoderarse sin escrúpulo alguno de banderas que hasta hace dos años le resultaban ajenas, adversas y hasta odiosas: el combate a la corrupción, el feminismo, las causas ecológicas, los derechos humanos y las luchas campesinas.
Ahora mismo hay en curso dos conflictos que objetivamente constituyen oxígeno puro para la alicaída y desarticulada oposición oligárquica y reaccionaria: la toma de la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en el Centro Histórico por víctimas reales que han contado con el apoyo de grupos oscuros, y las protestas de agricultores chihuahuenses por el cumplimiento del acuerdo de aguas de 1944 entre México y Estados Unidos que obliga al país a compensar al vecino con una cantidad de recursos hídricos.
La convergencia en el tiempo de ambos asuntos puede ser casual por lo que hace a sus componentes legítimos, pero ciertamente no lo son el inusitado respaldo que han concitado, las dimensiones que han adquirido ni las trágicas consecuencias del segundo, las cuales deben ser obligadamente esclarecidas, sin duda, porque no puede permitirse el retorno de la impunidad para agentes de seguridad del Estado.
Más allá de lo fundamentadas que pudieran estar las inconformidades con la operación de la CNDH, las acciones de protesta exhiben una desmesura que poco abona a legitimarlas, como la destrucción de expedientes depositados en el recinto de la calle de Cuba.
Independientemente del nivel de llenado –o de vaciado– de las presas de Chihuahua, resulta llamativo, por decir lo menos, que grupos de agricultores se animen a acciones que difícilmente habrían adoptado en el régimen anterior, como atacar a la fuerza pública para tomar y cerrar represas.
Aunque en ninguno de los casos fuera posible demostrar que los conflictos hayan sido organizados y promovidos por la reacción, en ambos es patente el aprovechamiento propagandístico de las respectivas crisis por parte de los sectores desplazados en 2018, quienes deben estar observando con deleite la ausencia de Morena en el escenario nacional.
En tanto que el gobierno debe hacer frente a situaciones difíciles como las señaladas, en el partido del Presidente se desarrolla una lucha desoladora en la que proliferan las campañas de desprestigio, así sean de bajo perfil, y la propaganda personalista, como si un nombre y un apellido fueran la solución mágica. La abnegación y la combatividad de la militancia son conducidas a la lucha intestina. Es patente en varios el abominable recurso al marketing político. Y de debate de ideas y de reflexión y acción ante los problemas nacionales, ni una palabra.
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Defenderé mi derecho a manifestarme; no me quedaré callado: AMLO

Reitera respeto a la legalidad
Se debe castigar a los responsables de todos los asesinatos de periodistas en el país, aseveró



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▲ El presidente Andrés Manuel López Obrador en conferencia de prensa en el salón Tesorería de Palacio Nacional.
Tras el inicio del proceso electoral, a pregunta expresa sobre la transmisión de sus conferencias de prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró que será respetuoso de la legalidad y vamos a defender también nuestro derecho a manifestarnos. ¿Qué quieren, que nos quedemos callados? No se va a poder, eso sí no.
De nuevo cuestionó que lo culpen de que el Instituto Nacional Electoral (INE) no haya otorgado registro de partido político a la asociación Libertad y Responsabilidad Democrática, que promueve Felipe Calderón y dirige Margarita Zavala. “De inmediato a culparme. No soy igual a ellos.
“Yo he procurado hacer de mi vida pública una línea recta; hay algo que se llama congruencia y no me gusta la hipocresía en política. Detesto a los políticos hipócritas… Bueno, tampoco así: no los detesto, no me gusta, para suavizarlo”, indicó.
Ante la prensa en Palacio Nacional, también ironizó que en el INE ya no quieren que diga conservadores, tampoco les gusta mafia del poder; está muy fuerte oligarquía y también decir derecha.
Sin embargo, sostuvo que desde el punto de vista conceptual, lo más apegado a la oposición que tenemos es el conservadurismo, porque son realmente conservadores quienes quieren conservar privilegios.
Por otro lado, tras el asesinato del periodista Julio Valdivia Rodríguez en Tezonapa, Veracruz, el Presidente señaló que se tiene que investigar y castigar a los responsables de todos los homicidios de comunicadores. Al formular la pregunta se incluyó el nombre de Javier Valdez, corresponsal de La Jornada en Sinaloa y cofundador del semanario Ríodoce.

Se aclarará presunto espionaje del SAT
Rechazó, en otro asunto, que el Servicio de Administración Tributaria vaya a utilizar tecnología para espiar a los contribuyentes. Si existe esto en la miscelánea fiscal, se tiene que aclarar el propósito, afirmó.
Respecto del combate al robo de combustible, destacó que desde el inicio de su administración se han ahorrado alrededor de 100 mil millones de pesos –163 millones diarios–, que se canalizan a programas de bienestar.
Comentó, asimismo, que se indagará si continúa la contratación de proveedores predilectos de gobiernos anteriores para determinar si se trata de asuntos legales.
Anticipó que hoy la coordinadora general de Puertos y Marina Mercante, Rosa Icela Rodríguez, le entregará un diagnóstico sobre su situación.
La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, consideró que, si ya se están atendiendo debidamente las legítimas demandas de cada una de las víctimas y colectivos feministas que mantienen ocupada la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ya no tendrían por qué estar dentro de las instalaciones.
También recordó que el año pasado la sala regional especializada distinguió entre libertad de expresión en la sección de preguntas y respuestas de las conferencias mañaneras y de los informes del gobierno que no tienen contenido de propaganda, como en materia de salud y educación.

Foto Presidencia
Periódico La Jornada

3/16/2020

Acuerdo refundacional en Morena: Ramírez Cuéllar

Nueva dirigencia tendrá legitimidad y fortaleza
Se restablecerá la institucionalidad y definirán reglas claras para el funcionamiento plural y democrático, afirmó el dirigente partidista

El 29 de marzo Morena emitirá la convocatoria para elegir, por encuesta, a la nueva dirigencia y esta semana el presidente de ese partido, Alfonso Ramírez Cuéllar, se reunirá con los aspirantes para acordar bases mínimas de competencia equitativa, como el hecho de que quienes ocupen cargos de dirección, de elección popular o en el gobierno tendrán que renunciar para el 30 de marzo.
La nueva dirigencia tendrá la legitimidad y fortaleza para enfrentar con éxito la elección de 2021 y con ello institucionalizar y consolidar los cambios y transformaciones del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo Ramírez Cuéllar en su discurso ante el pleno del consejo de ese partido.
FotoTambién anunció que se buscará construir un acuerdo –incluso refundacional de Morena– que surgirá de mesas de diálogo entre militantes, dirigentes, funcionarios, los gobernadores emanados de ese partido y entre los propios aspirantes.
Luego de que ese instituto político ha vivido meses de crisis por la disputa de la dirigencia, resaltó ante los consejeros que el nuevo acuerdo demanda restablecer la institucionalidad y la definición de reglas claras para la convivencia y el funcionamiento plural y democrático del partido, donde la unidad es el imperativo principal.
Consideró que se cumplirá con el resolutivo del Tribunal Electoral, pero reconoció que se enfrenta el dilema de resolver el alcance de lo que implica una encuesta abierta y el universo de militantes a quienes se les preguntará.
Luego, al ser entrevistado, dijo que también ahí hay un gran debate, porque unos interpretan que tenemos el padrón de 270 mil militantes, que nos mete en una situación complicada porque se tendría que excluir a 90 por ciento. Otros consideran que debe tomarse el de 3 millones, ya desechado por las autoridades electorales.
Alfonso Ramírez Cuéllar y Yeidckol Polevnsky, a su llegada al consejo nacional de Morena que se desarrolló en un salón de la colonia Roma.Foto Marco Peláez
Pero a todo le estamos encontrando solución, dijo ayer en el contexto del consejo nacional de su partido, donde finalmente se aprobó el plan de trabajo del Instituto de Formación Política, que se hará cargo de la línea editorial del periódico Regeneración y concentrará recursos financieros, humanos y de infraestructura material para cumplir sus objetivos.
Ramírez Cuéllar afirmó que se centralizará el contenido de Regeneración, luego de confirmar que desaparecerá la edición de La Regeneración, que dirige la secretaria de la Mujer, Carol Arriaga, quien se quejó de una decisión machista por parte de la dirigencia.
El diputado con licencia informó que el congreso nacional se convocará para el 18 de julio, el cual a su vez avalará los resultados de la encuesta y consideró que todos los sectores deben suscribir el acuerdo para que nadie vuelva a ir a los tribunales a litigar judicialmente los conflictos internos.
Anunció que se negociará que los aspirantes acudan a debates, hagan transparente el origen de sus gastos y renuncien a sus cargos para crear un piso parejo.
La secretaria general de Morena, Yeidckol Polevnsky, confirmó su intención de contender: Estoy decidida a participar, indicó.
El pleno del consejo avaló suspender asambleas en Hidalgo y Coahuila ante el coronavirus, y que las candidaturas sean definidas por el comité nacional que encabeza Ramírez Cuéllar.

Periódico La Jornada

2/27/2020

Morena: ¿fin de la crisis?

Editorial La Jornada

Con seis votos contra uno, la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) declaró ayer válido el Congreso Nacional Extraordinario de Morena que tuvo lugar el pasado 26 de enero y, con ello, la elección del diputado federal con licencia Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente interino de ese instituto político. El tribunal puso fin a las funciones de presidenta ejercidas por la secretaria general, Yeidckol Polevnsky, desde que Andrés Manuel López Obrador renunció a la dirigencia del partido para competir en las elecciones federales de 2018; culmina, así, el pleito entre la secretaría general y el resto de las instancias partidistas nacionales como son: el Congreso, el Consejo, la Comisión de Honor y Justicia, y el Instituto de Formación Política.
El fallo del TEPJF resulta de particular relevancia en tanto significa el cierre de meses de fractura abierta y otros tantos de parálisis en el partido gobernante.
En efecto, pasadas las elecciones estatales de Baja California y las extraordinarias de Puebla, efectuadas el 2 de junio de 2019, la primera fuerza política se borró de la agenda pública, una ausencia con implicaciones muy serias para la vida de esa organización, pero también para el gobierno federal y, por extensión, para la política nacional, pues durante este tiempo los planes y programas impulsados por el mandatario carecieron del apoyo unánime del partido que lo llevó al poder.
Pese a la importancia señalada, la ratificación de Ramírez Cuéllar resuelve apenas el impasse en el que cayó Morena, pero éste tiene todavía por delante un arduo trabajo de reflexión, análisis y debate acerca del tipo de partido que quiere ser, un ejercicio que nunca se dio en su fase formativa porque la organización se construyó con una meta inmediata prioritaria: llevar a López Obrador a la Presidencia de la República.
Una vez cumplido, y con la consiguiente integración de la mayor parte de los cuadros morenistas a la estructura de gobierno o a cargos de elección popular, quedó patente una falta de definición que empantanó a esta fuerza democrática más allá de las rivalidades personales y las ambiciones de poder de quienes quedaron a cargo.
Está claro que ni el Presidente ni la tendencia histórica que le dio el triunfo en las urnas en 2018 desean seguir la pauta del PRI: no es viable ni deseable un partido gobernante que sea mera correa de transmisión de la voluntad presidencial, herramienta de control corporativo o un brazo electoral del grupo en el poder.
Tampoco debiera estar en el horizonte una institución que se erija en trampolín hacia posiciones gubernamentales y reparto de prebendas, pues, si Morena reclama el reconocimiento de una diferencia sustancial con respecto al resto de los partidos, tiene que conducirse hacia una dirección distinta. Para saber cuál será ese rumbo, es necesario que el Morena defina sus tareas y su lugar en lo que resta del sexenio, definición que a su vez exige construir una propuesta de partido y una visión de futuro que vayan más allá de lo planteado por su fundador.
Cabe esperar que la solución al conflicto interno facilite las condiciones necesarias para poner en marcha la reflexión y el debate indispensables a fin de resolver esas tareas pendientes.


2/09/2020

La crisis de la forma partido


Es difícil vislumbrar lo que hoy se designa como la crisis de los partidos políticos. En principio, lo que se observa por doquier es el repliegue, la marginación o, incluso, la desaparición de formaciones históricas que dominaron la escena pública a lo largo del siglo XX. En Francia, el gaullismo, el Partido Socialista y el Comunista fueron desplazados recientemente por fuerzas del centro y la izquierda inéditas. En Italia sucedió un fenómeno semejante desde la década de los 90, con la diferencia de que un personaje grotesco, Berlusconi, descuartizó una de las sociedades políticas más plurales y complejas de Occidente. Ni hablar del neofascismo italiano, que ha cobrado una intensidad trepidante.
Hoy no se requiere enfundarse en uniformes y armarse de pistolas para reanimar ese ominoso espectro del pasado. Por toda Europa, en Alemania en particular, el nuevo racismo de Estado lleva saco y corbata, sus dirigentes provienen de las mejores universidades y hace política parlamentaria como cualquier otra franja del espacio público. Es el caso de Vox en España, que avanza día a día, y que ha propiciado reacomodos inimaginables hasta hace meses.
De este lado del Atlántico los cambios no han sido menos radicales. Mauricio Macri fracasó en el intento de formar una derecha al lado del peronismo. Y éste, como de costumbre, regresó al poder. ¿Pero quién entiende al peronismo? En Brasil, un líder fascista, surgido de la nada y apoyado en el delirio de un nuevo protestantismo religioso –al igual que Donald Trump– está recomponiendo todas las referencias que definieron al Estado desde la década de los 80. En Ecuador, la antigua izquierda es hoy la nueva derecha. Y en México, una formación fundada hace apenas cinco años, Morena, ganó la elección presidencial de manera avasalladora y la mayoría en la Cámara de Diputados. Lo cual no lo aleja de la muy mexicana tentación de convertirse de un partido mayoritario en un nuevo partido de Estado. Las fuerzas que marcaron al régimen desde 1988 –el PRI, el PAN y el PRD– son hasta hoy índices marginales.
Hasta hace unas décadas, el partido político representaba un ensamblaje en que se guardaba la ilusión de reunir al presente con el futuro, se tramitaban los avatares cotidianos con una finalidad explícita y se conjugaban los tropiezos y dramas del día a día con un horizonte de expectativas. Hoy se volvieron maquinarias exentas de alma, sumas de cifras impredecibles. Cambian de ideología como de camisa, su única finalidad es preservar cargos y recurren a cualquier travestismo con tal de no desaparecer de los medios. En un abrir y cerrar de ojos, los partidos cambian de traje, rostro y lenguaje, como si fueran dispositivos de ocasión. No es casual que, al menos en América Latina, la época de los hombres fuertes, haya retornado por la puerta mayor.
En principio, su actual carácter impredecible ha deja a la esfera política sin credibilidad y disloca al Estado fuera de ese centro imaginario al que todos volteaban en situaciones de emergencia. Pero, ¿qué es exactamente lo que está en crisis?: ¿el sistema de partidos?, ¿la cultura partidaria?, ¿las reglas generales del juego?
Todos los indicios apuntan a un fenómeno más profundo. Al parecer lo que parece ya no ser capaz de legitimar coherencias de corto plazo –ni hablar del largo plazo– es la forma partido misma. Al menos tal y como la conocimos a lo largo del siglo XX. Si se observa con detenimiento, han dejado de ser el centro del ensamblaje entre el Estado y la sociedad para devenir sólo uno de sus puntos. Al partido político actual, le estorban las ideologías definidas, los pactos históricos y la influencia social duradera.
Acaso habría incluso que pensar en nuevas categorías que hoy remplazan sus antiguas funciones. Para llegar al poder, un partido debe ingresar en una constelación en la que cada una de sus partes es autónoma entre sí.
Para la derecha esa constelación está dada por las corporaciones, los medios, el crimen organizado y el poder polimorfo.
Para la izquierda, por los cambiantes movimientos sociales, la relación conflictiva con los medios y la imposibilidad de engullir a lo social en su seno.
Los partidos serán pronto sustituidos por las constelaciones políticas.
Morena es una formación paradigmática al respecto. Se trata de un multiórgano difuso y polimorfo cuya tendencia más distintiva es la actualización del más antiguo de los paradigmas de la política nacional: el corporativismo presidencial. Un dispositivo gelatinoso que requiere a cada instante de la intervención presidencial para estabilizar sus conflictos y corrientes. Con una membresía que proviene de los cuatro vientos de la cultura política nacional sin viso alguno de fijar otra identidad más que la que dicten las circunstancias de los avatares de la Presidencia.
Su destino, obviamente, quedará fijado en los umbrales de la próxima sucesión presidencial, no sin antes pasar por las elecciones intermedias de 2021. Ahí donde todas las estrategias de Palacio Nacional parecen dirigirse en la actualidad.

2/07/2020

Morena: ¿qué sigue?


En los primeros 14 meses de su sexenio, Andrés Manuel López Obrador ha gobernado sin partido. No ha recurrido, por su vieja aversión a los vicios políticos del pasado, a emplear la estructura de Morena como correa de transmisión de las políticas y las órdenes presidenciales; tampoco ha tenido un partido capaz de dar orientación ideológica y seguimiento a la acción gubernamental, entre otras causas porque el lopezobradorismo es un movimiento mucho más sólido, orientado y extendido que el partido al que dio vida.
Hasta ahora, pues, López Obrador es el primer presidente sin partido de la historia moderna de México, no sólo por su estricta determinación de gobernar para todos y sin faccionalismos, sino porque en este primer tramo de la Cuarta Transformación Morena ha permanecido ensimismada en contradicciones internas y en la grave crisis derivada del triunfo de 2018. Expuse en otro momento las causas de esa crisis: la hemorragia de cuadros y dirigentes que transitaron al gobierno y a cargos de elección popular, la orfandad del máximo liderazgo, la confusión existencial que produjo la victoria y la incursión de segmentos enteros de la vieja clase política que siguen pensando con una lógica arcaica y que ven en Morena la vía de acceso a puestos, posiciones, prebendas y presupuestos.
El inmovilismo y el prolongado secuestro de la dirección partidista tienen ahora una salida posible: el reconocimiento, por parte de los organismos electorales, de Alfonso Ramírez Cuéllar como presidente nacional del partido y de los otros cargos del CEN que fueron cubiertos de manera legal en el congreso del 26 de enero. Si ello ocurre, como debería ocurrir en estricto acatamiento del orden jurídico y del estatuto, se abrirá el cauce para una recomposición institucional de la organización que ha de pasar necesariamente por la elección de una dirigencia unitaria y con rumbo preciso para los próximos años, pero antes por un amplio debate sobre el partido que se desea, así como por una reforma estatutaria orientada a codificar y preservar los rasgos esenciales de partido-movimiento y a evitar que ese carácter sucumba ante las inercias del sistema electoral que padece el país, heredado por el viejo régimen oligárquico.
Lo que debe construirse en el debate es, en primer lugar, una visión de país que vaya más allá del actual sexenio, de modo que Morena esté en posibilidades de trascenderlo con méritos propios y no se vea en 2024 en una orfandad mucho más grave y lesiva que la que experimentó en 2018. En otros términos: pasadas la coyuntura electoral, la conformación del gobierno y la subsecuente crisis interna, se requiere codificar y plasmar en términos institucionales de largo aliento el lopezobradorismo; mientras que éste se consolida y perfecciona día a día en la tarea de gobierno, el morenismo sólo existe como esbozo y permanece estancado en los programas y las consignas de hace dos años o remolcado por las acciones de la Presidencia.
Es necesario además reformar una legalidad interna que se construyó al vapor de las urgencias electorales para garantizar con ella el cumplimiento de principios esenciales del movimiento, como la vocación de servir y no servirse, mantener una estricta separación entre el poder político y los intereses lucrativos, luchar por proyectos y no por cargos, obedecer al colectivo y darle formas democráticas de expresar sus mandatos sin la distorsión de manipulaciones personalistas, tribus ni intereses inconfesables. En este sentido es preciso, por ejemplo, definir requisitos para coptar a la militancia con plenos derechos, fijar reglas para la renovación de autoridades –aceptar o rechazar, y en su caso reglamentar, el método de las encuestas– y establecer mecanismos de consulta y revocación de mandato al interior del partido.
Asimismo, y en estrecha relación con lo anterior, es preciso concebir formas que le permitan al partido resistir y sobrevivir a las lógicas antidemocráticas, tecnocráticas y corruptoras del régimen de partidos heredado, el cual no busca politizar a la ciudadanía sino despolitizarla, uniformar los proyectos políticos en el pensamiento único del neoliberalismo, estratificar y especializar el quehacer institucional y transformar a los partidos en entidades administradoras de recursos y tuteladas por organismos autónomos corroídos por los intereses personales de sus cuerpos colectivos.
Cabe esperar que en este escenario todos los aspirantes a dirigir la organización conduzcan sus ambiciones por las instancias internas, se abstengan de llevarlas al tribunal electoral y eviten la tentación de forzar por medio de despachos de abogados resoluciones que corresponden a la militancia en ejercicios democráticos. Sería un desastre político y moral que la misma instancia que legalizó la usurpación de Felipe Calderón e impuso a Jesús Ortega al frente del PRD designara esta vez a las autoridades en Morena.
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2/03/2020

Ramírez Cuéllar va por fiscalización en Morena: “se va a revisar todo”

El presidente nacional interino de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, afirmó en entrevista con La Razón, que impulsará una fiscalización de los gastos ejercidos por esa fuerza política y la reducción del financiamiento a los partidos políticos.

Admitió que ya se reunió con las figuras de ese partido que aspiran a dirigirlo, con excepción de Yeidckol Polevnsky, con quien llevará a cabo el encuentro en cuanto se enfríen los ánimos, “porque apenas han pasado siete días desde que el Congreso (Nacional Extraordinario) me dio su apoyo”.

Dijo que a partir del diálogo con las otras fuerzas políticas, que comenzó con el envío de una carta, el pasado sábado, podrá llegar a consensos para concretar una disminución del financiamiento público a las fuerzas políticas, incluidos los aliados de Morena, PVEM y PT.

Ramírez Cuéllar consideró que cuatro meses, tiempo que fungirá como presidente interino, serán suficientes para que Morena sea el principal activo del Presidente de México, por lo que descartó que Andrés Manuel López Obrador vaya a deslindarse de ese partido.

    El tip: Ramírez Cuéllar es zacatecano y fue el único candidato propuesto para ocupar la dirigencia interina de Morena en medio de las disputas políticas.

    “Somos los primeros que debemos dar muestras de transparencia; yo voy a abrir de par en par las finanzas… los niveles de transparencia serán los más ejemplares de cualquier institución”

Luego de su elección, parece que Morena tiene una dirección de dos o tres cabezas.

- Son las apariencias normales de tanto desgaste que hubo y una decisión contundente que nos respaldó de manera unánime, que es la muestra de un hartazgo de la militancia por el abandono de la que ha sido sujeto, por la pérdida de tiempo al estarse peleando en los juzgados, miles de horas, un día sí y otro también, que provocaron que abandonaran la organización y las causas de la gente que votó por nosotros en julio de 2018, expresa hartazgo y una orden tajante para que se restablezca la institucionalidad.

Desde fuera, la decisión del Congreso se percibe frágil, porque falta la resolución del tribunal…

- Bueno, es natural, pero creo que el tribunal nos debe permitir que de manera autónoma, como dice la Constitución, el partido que gobierna defina a sus propios dirigentes con absoluta libertad; ha sido muy lamentable cuando los tribunales imponen a sus líderes, ¿no?, como pasó con el PRD, con lo que ese partido se vino para abajo.

Estoy seguro de que el tribunal va actuar conforme a derecho, desarrollando nuestras actividades; y al mismo tiempo estamos garantizando que las resoluciones sean entregadas de manera formal al INE el jueves 6 de febrero, y nosotros acordamos conforme a la legalidad de todos los mandatos estatutarios.

Es un discurso que contrasta con la postura de Yeidckol; ¿ya habló con ella? 

- No, todavía no, estoy esperando un poquito de tiempo, porque apenas van seis días del acuerdo con el que se me eligió, para ver si platicamos en mejores condiciones, pero sin duda, ese encuentro se podrá dar durante esta semana.

¿En lo que se enfría un poco, en lo que baja? 

- Sí, es necesario que se dé hasta que los ánimos se enfríen un poco; se trata de evitar enfrentamientos estériles. He hablado con Bertha (Luján), Mario (Delgado), he dialogado con los representantes de todos los liderazgos.

 Ahora lo que necesitamos es restablecer la institucionalidad, volver a constituir todo el programa de formación política; en febrero se llevará a cabo una convención, vienen de todos los estados, que para mí es un elemento fundamental que debe tener la vida del partido; vamos a poner todos los recursos humanos necesarios para volver a reconstruir la estructura seccional.

    “Al contrario, se va a revisar todo y hasta donde sea necesario, dejaremos muy clara nuestra transparencia; pero en estos momentos, yo lo que necesito es esperar a que el Tribunal resuelva”

Anunció que va por la reducción al financiamiento a partidos políticos.

- Envíe (el sábado) una carta a los dirigentes de los partidos políticos en mi carácter de presidente electo, para que fortalezcamos la lucha contra el despilfarro y el gasto tan oneroso que significan los financiamientos a los partidos y a las campañas electorales.

Es una propuesta en la que hasta sus aliados del PVEM y el PT están en desacuerdo. 

-Sí, vamos a platicar, yo los voy a invitar a que nos reunamos para que esta reforma constitucional salga por consenso.

La oposición dice que a Morena no le afecta el recorte, porque tienen los recursos federales. 

- Claro que no, ahí la posición del Presidente de la República ha sido muy tajante en el sentido que no solamente se prohíbe, sino que va a fincar responsabilidades penales a aquél que esté transfiriendo recursos públicos a los partidos políticos; y por eso se elevó a delito grave la parte del financiamiento. Hay una decisión clara de que eso no se va a volver a permitir.

Y en cuanto a los gastos que ha tenido Morena como partido, ¿promoverá su fiscalización? 

- Pues todos, porque nosotros somos los primeros que debemos dar muestras de transparencia, yo voy a abrir de par en par las finanzas, el manejo que tiene la presidencia, el CEN de los recursos que nos entrega el Instituto Nacional Electoral (INE), los niveles de transparencia; serán los más ejemplares de cualquier institución.

Y hacia atrás, ¿es borrón y cuenta nueva? 

- No, nada de eso; al contrario, se va a revisar todo y hasta donde sea necesario; dejaremos muy clara nuestra transparencia, pero en estos momentos, yo lo que necesito es esperar de manera urgente a que el tribunal resuelva conforme a la ley y pedirle al INE que pudiera otorgar mayor celeridad en el proceso de resolución.

    “Hay un hartazgo de la militancia por el  abandono (del partido), por la pérdida de tiempo al estarse peleando en los juzgados, miles de horas, un día sí y otro también”

¿Cuál será el sello de Ramírez Cuéllar en estos cuatro meses?

- Grandes transformaciones nacionales. Por eso en marzo habrá un gran diálogo con los militantes, para consolidar y enriquecer los grandes cambios de este gobierno y en el INE habrá una presentación de documentos para revisión, y con eso determinar si nos reconocen o no.

¿Cuatro meses son suficientes para evitar que AMLO se deslinde de Morena?

- Sin duda, Morena será el principal aliado y acompañante del Presidente de la República en estos años de cambio; ya lo verán.

Alfonso Ramírez Cuéllar, durante una sesión en la Cámara de Diputados. Foto: Especial
La Razón Online -


    

1/28/2020

Morena en su laberinto

Editorial La Jornada


El 26 de enero Morena realizó un congreso extraordinario, a petición de una mayoría de sus consejos estatales. En ese acto, realizado en la Sala de Armas de la Magdalena Mixhuca, los congresistas votaron por que se cubrieran las plazas vacantes en el Comité Ejecutivo Nacional, entre ellas la presidencia de ese organismo, que desempeñaba Yeidckol Polevnsky, secretaria general desde que el anterior titular, Andrés Manuel López Obrador, actual jefe del Ejecutivo, fue postulado candidato presidencial.
Para ocupar la posición recibió respaldo mayoritario el hasta entonces diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar. En los días previos, Polevnsky había amagado con desconocer el congreso y sus acuerdos, postura en la que persistió después de realizado el encuentro, al punto de anunciar que acudirá al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para impugnar las decisiones referidas.
Éste es el capítulo más reciente de una crisis que tiene un innegable componente de ambiciones personales y de pugnas por el poder y en la que se reflejan además concepciones contrastadas sobre el rumbo de la organización política y su dificultad para de-senvolverse en una institucionalidad electoral anterior al 1º de julio de 2018 y diseñada para el régimen neoliberal que resultó derrota-do en esa fecha.
Amplios sectores del partido en el gobierno han visto el primero de esos factores tras el empecinamiento de Polevnsky por permanecer en el cargo más allá de lo que marca el estatuto del partido; otros han descalificado desde ese mismo ángulo la pretensión de Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional, de contender por la presidencia nacional. Un reclamo generalizado entre la militancia ha sido la necesidad de recuperar el sentido original de partido-movimiento y abandonar el derrotero meramente electoralista al que ha sido llevada la organización.
Poco se ha reflexionado, sin embargo, sobre el vaciamiento de dirigentes y cuadros que sufrió Morena como paradójico resultado de su aplastante victoria electoral del año antepasado, sobre la presión de grandes segmentos de la clase política tradicional que buscan incorporarse o que se han adherido al instituto político, no por su propuesta de nación, sino porque es visto, en la vieja lógica, como una vía de acceso a puestos públicos, influencia, poder y dinero.
Debe señalarse, por otra parte, que la visión de partido-movimiento choca frontalmente con una institucionalidad electoral diseñada, no para auspiciar, sino para minimizar las diferencias ideológicas y programáticas entre y dentro de las formaciones políticas, uncirlas al arbitraje de órganos del Estado, como el Instituto Nacional Electoral (INE) y el propio TEPJF, y convertirlas en entidades administrativas a las que se les otorgan recursos tan cuantiosos como injustificados.
Al propio Morena, por ejemplo, el INE le había asignado para este año más de mil 717 millones de pesos, cantidad que fue reducida en 75 por ciento por el propio partido, cuya representación legislativa no logró el acuerdo de las otras fuerzas políticas para disminuir, por ley, las ofensivas prerrogativas económicas de que disponen.
La perspectiva crítica de Morena es preocupante no sólo para los integrantes de esa formación sino para el país en su conjunto porque actualmente es el partido gobernante y pese al insistente posicionamiento presidencial de tomar distancia del instituto político, parece probable que las pugnas partidistas acaben por contaminar, en alguna medida, el quehacer del aparato gubernamental.
Cabe esperar que la crisis partidista se pueda resolver en apego a los documentos básicos de la organización, a la legalidad nacional y, sobre todo, a los principios fundacionales que enarbola.