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12/21/2025

Coridh: extemporánea y oportunista

 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Coridh) declaró que el Estado mexicano es responsable por la “violación sexual, tortura y muerte” de Ernestina Ascencio Rosario, perpetradas en 2007 por parte de un grupo de soldados en la sierra de Zongolica, Veracruz. El tribunal, perteneciente a la Organización de los Estados Americanos (OEA), resolvió que el Estado incumplió su deber de brindar atención médica oportuna a las graves lesiones que causaron la muerte de la mujer indígena náhuatl que tenía 73 años de edad. Asimismo, determinó que los hechos no se investigaron con la “debida diligencia reforzada” ni se garantizó el acceso a la justicia en condiciones de igualdad a los hijos e hijas de la señora Ascencio Rosario. Para la Coridh, la indagatoria fue cerrada “prematuramente” sin haber agotado las líneas, no fue conducida con un enfoque interseccional, particularmente relevante por tratarse de una mujer indígena mayor, ni incorporó perspectivas de género, étnica ni etaria.

La violación y asesinato de Ernestina Ascencio fue una especie de aviso del horror que Felipe Calderón desataría sobre el país tras usurpar la Presidencia de la República con la complicidad del Congreso –dominado entonces por el PAN y el PRI–, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) presidida por Mariano Azuela Güitrón y Guillermo Ortiz Mayagoitia, el Instituto Federal Electoral encabezado por Luis Carlos Ugalde, el gran empresariado y la casi totalidad de los medios de comunicación.

El 25 de febrero de 2007, vecinos del pueblo de Tetlatzinga, municipio de Soledad Atzompa, encontraron a la anciana tirada en un paraje ubicado a escasos metros de un campamento militar, la levantaron y subieron a una camioneta. Después de peregrinar por varios centros de salud, lograron que fuera admitida en el hospital regional de Río Blanco, donde falleció horas después. En su agonía, Ernestina Ascencio relató que fue agredida por militares, y el hecho de que padeció una violación sexual y murió como resultado de agresiones fue corroborado en el acta de defunción, la primera necropsia firmada por tres médicos legistas, el dictamen del subprocurador estatal, y declaraciones del procurador estatal, Demetrio López. Las causas de la muerte fueron traumatismo craneoencefálico, fractura y luxación de vértebras cervicales y anemia aguda. De acuerdo con el director del nosocomio, el intestino de la mujer fue perforado por un objeto extraño introducido en el recto. Ese mismo 26 de febrero, el comandante de la 26 Zona Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional, Sergio Arturo Aragón, acudió a los domicilios de los deudos y les presentó a cuatro efectivos militares “que iban vestidos de civil y en calidad de detenidos”.

El entonces alcalde de la localidad ratificó que el mando “dijo que esos eran los posibles responsables de la agresión sexual a nuestra hermana mayor”, como se refieren a las personas de la tercera edad.

Sin embargo, el 13 de marzo Calderón decidió suplantar las evidencias científicas y los testimonios con un relato agraviante: aseguró que la anciana murió de “gastritis crónica” y decidió anular toda la indagatoria previa. A instancias de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos presidida por José Luis Soberanes, el cuerpo de la víctima fue exhumado y se practicó una nueva necropsia, con un dictamen que daba razón al mandatario y que ha había sido adelantado por el ombudsman antes incluso de la diligencia.

Fernando Cervantes Duarte, coordinador de servicios periciales de la segunda visitaduría de la CNDH, quien estuvo a cargo de la observación del proceso, reconoció que “por el estado de descomposición del cadáver ya no es posible validar las muestras externas o visibles”; es decir, la CNDH descartó la violencia a sabiendas de que no contaba con ningún elemento para ello.

En vez de condenar lo ocurrido, la OEA premió a una de las responsables directas en el encubrimiento del crimen: en 2010, nombró presidenta del Comité Directivo de la Comisión Interamericana de Mujeres a Rocío García Gaytán, la titular del Instituto Nacional de las Mujeres del calderonato que descalificó el testimonio de la víctima por haberlo pronunciado en su lengua materna, el náhuatl. García validó la versión de Calderón porque “es el presidente; tiene información privilegiada, tiene que estar enterado, y no es sospechoso que haya adelantado un dictamen”.

En suma, es cierto que el Estado mexicano, como un todo institucional, conspiró para dejar impune el asesinato de Ernestina Ascencio Rosario, con el muy probable objetivo de facilitar la estrategia de violencia de Estado y enriquecimiento ilícito puesta en marcha por Calderón y su mano derecha, Genaro García Luna. Al mismo tiempo, los 18 años transcurridos entre el crimen y la sentencia y el que ésta se produzca ahora dejan pocas dudas acerca de que el fallo se inscribe en el permanente golpeteo de la OEA y sus instancias contra los movimientos progresistas como el que hoy gobierna México.

Si la Comisión y la Corte interamericanas se hubiesen pronunciado de manera oportuna, pudieron haber tenido incidencia en frenar el baño de sangre desatado en los casi seis años que todavía le quedaban al calderonato cuando Ernestina Ascencio fue atacada; a estas alturas, más que una reivindicación de las víctimas, es una prueba de la parcialidad y la ineficacia de dichos organismos.

12/14/2025

Trump: el contexto de las agresiones

Editorial 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la Guardia Costera de su país incautó frente a las costas de Venezuela “el petrolero más grande jamás confiscado”, aunque, como es habitual en su gobierno, no lo identificó ni especificó el lugar de la intercepción. La medida se produjo en medio de una masiva acumulación militar estadunidense en la región, que incluye un portaviones, aeronaves de combate, buques de desembarco y decenas de miles de tropas. Asimismo, el magnate amenazó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, con que “podría ser el siguiente”, en referencia a que Washington iría por él tras deponer, por medio de la fuerza militar, al gobierno de Venezuela.

El ataque contra la principal fuente de ingresos del Estado venezolano hace pensar que el despliegue bélico estadunidense en torno a la nación caribeña no tiene y nunca tuvo la intención de combatir el narcotráfico, sino el de consumar el anhelo compartido por los pasados cinco inquilinos de la Casa Blanca: expulsar al chavismo del poder e instalar en Caracas un régimen títere que entregue a las corporaciones occidentales el control sobre las mayores reservas petroleras del planeta.

Esa ansia de hidrocarburos, que debería haberse mitigado conforme el mundo transita hacia fuentes de energía renovables y bajas en emisiones de gases de efecto invernadero, ha vuelto al primer plano con el trumpismo y su determinación de extraer y quemar tanto petróleo como le sea posible. Por ejemplo, en julio la administración republicana eliminó una norma que limitaba emisiones contaminantes de autos y plantas energéticas y hace una semana relajó los topes de consumo de combustible de los vehículos. Se estima que esta última medida provocará un aumento en el uso de gasolinas y diésel de alrededor de 380 mil millones de litros hasta 2050, así como un alza de 5 por ciento en la producción de dióxido de carbono.

De manera complementaria, cabe preguntarse si los embates contra Caracas y Bogotá forman parte de un plan de Washington para apoderarse de las rutas de trasiego de cocaína existentes y abrir nuevas, por ejemplo, a través de Venezuela, por donde en la actualidad no pasa ni la vigésima parte de la que se produce en su vecino occidental. En este sentido, debe recordarse que la Casa Blanca y sus agencias de inteligencia han trabajado una y otra vez con gobiernos que usan un discurso de mano dura contra el crimen a fin de ocultar su carácter delictivo, como ocurrió con el calderonato en México y el narcoparamilitarismo de Álvaro Uribe en Colombia. En el primer caso, los mismos estadunidenses han reconocido que su hombre fuerte en nuestro país, Genaro García Luna, fue el gran dirigente del narcotráfico mientras encabezaba las instancias encargadas de combatirlo. Las perspectivas de que Uribe vuelva a gobernar Colombia por medio de testaferros tras las elecciones del año entrante sin duda incentivan a Washington a cerrar la pinza en torno a Venezuela, la última ficha que les faltaría para tener un dominio total sobre el lucrativo negocio de los estupefacientes en Centro y Sudamérica.

Al mismo tiempo, los niveles de agresión contra la soberanía de América Latina y el Caribe reflejan la confianza del trumpismo en su posibilidad de perpetrar cualquier atrocidad con total impunidad, impresión confirmada por la ausencia de consecuencias en el genocidio que lleva dos años ejecutando de la mano de Israel sobre el pueblo palestino. La presencia de gobiernos de derecha y de ultraderecha alineados con Washington en Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Perú, República Dominicana, El Salvador, Trinidad y Tobago, aunada a la probable llegada al poder de un grupo político abiertamente pinochetista en Chile y la amenaza del uribismo en Colombia, es otro factor que envalentona al trumpismo al mostrarle que la región se encuentra dividida y sin posibilidad alguna de resistir el injerencismo, venga en forma de sanciones ilegales, de actos de piratería como el cometido ayer contra el petrolero o de bombardeos y masacres.

Ni de Trump ni de sus aliados cabe esperar actos de respeto a la legalidad internacional, por lo que México y las escasas democracias que se mantienen en pie en el ámbito latinoamericano deben prepararse para tiempos oscuros, de lo cual son una anticipación las constantes agresiones diplomáticas que nuestro país ha sufrido a manos de regímenes de facto y autoritarios en la región andina.

4/18/2022

San Lázaro: la voz de los intereses

Editorial La Jornada 

La discusión de la reforma constitucional en materia de electricidad que se llevó a cabo en el Palacio Legislativo de San Lázaro, fue descarrilada por la coalición opositora Va por México, en la que se agrupan el PAN, el PRI y el PRD.

Al principio de la sesión, diputadas de la alianza que respalda la reforma impugnaron la presencia en la votación de las legisladoras Margarita Zavala (panista) y Edna Díaz (perredista) por sendos conflictos de interés: la primera, porque su esposo recibió millones de pesos de la transnacional Iberdrola, una de las principales beneficiarias de la actual legislación en materia eléctrica, y la segunda por sus vínculos con el operador de intereses privados Paolo Salerno.

Una vez que la Junta de Coordinación Política (Jucopo) desechó tales cuestionamientos, dio inicio una jornada legislativa crispada y maratónica en el curso de la cual los detractores de la reforma han ido evidenciando su falta de argumentos para rechazarla: uno tras uno, los diputados opositores subían a tribuna para esgrimir señalamientos probadamente falsos, tales como que los cambios propuestos a la Constitución impondrían un supuesto monopolio en la generación de electricidad en manos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que con ello atentarían contra el medio ambiente, que la tarifa eléctrica se encarecería o que la nueva redacción constitucional violaría los términos del acuerdo comercial de América del Norte (T-MEC). Por añadidura, panistas y priístas se quejaron de que en la elaboración del dictamen a votación no se habían tomado en cuenta sus propuestas, como la consagración de la electricidad como derecho humano.

La falsedad de tales dichos salta a la vista para cualquiera que se haya tomado el tiempo de leer el texto de la reforma. En éste hay sobradas garantías para la participación de las empresas privadas (46 por ciento del mercado), por lo que no se sostiene el discurso sobre el monopolio; se asienta la orientación de la industria eléctrica en dirección a la transición energética, con lo cual pierden sustento los alegatos pretendidamente ambientalistas, se plan-tea la generación distribuida para favorecer a municipios y a productores agrícolas y se establece el derecho al abasto eléctrico para toda la población como una condición esencial para la vigencia de sus derechos fundamentales.

Por añadidura, las propuestas que los opositores quisieron formular fueron escuchadas en el exhaustivo Parlamento Abierto realizado en febrero y marzo y en la reunión de la Jucopo en la que los diputados de la coalición oficialista expusieron la inclusión en el dictamen de 12 puntos planteados por la coalición Va por México.

Una y otra vez, los legisladores de Morena y el PT desvirtuaron, mediante mociones de ilustración, las imprecisiones y las simples falacias de los opositores, pero éstos se mantenían fieles al guión. Se demostró así que no hay argumentos racionales de peso en contra de la reforma eléctrica y que el único motivo real para rechazarla es la defensa de los intereses privados que han logrado ganancias astronómicas gracias a los términos introducidos en la Constitución por la reforma energética peñista de 2013 y que para la CFE –es decir, para la propiedad pública– significaron, en contrapartida, 3 billones de pesos en pérdidas entre 2016 y 2018.

El dictamen no logró los dos tercios de los sufragios que requiere todo cambio a la Carta Magna.

A lo que puede verse, los intereses transnacionales han hablado por boca de los diputados de la coalición Va por México, con todo y lo que eso significa: un alto costo político para ellos y un indeseable retraso en la plena recuperación de la soberanía energética y de la viabilidad y estabilidad del sector eléctrico en el país.

9/18/2020

Anaya y Ancira: sentencias saludables

Editorial La Jornada 


Ayer se dieron a conocer dos importantes decisiones judiciales en el contexto del combate a la corrupción cometida durante los sexenios recientes. Por una parte, el juzgado décimo sexto de distrito en materia administrativa en la Ciudad de México le negó al dueño de Altos Hornos de México (AHMSA), Alonso Ancira Elizondo, un amparo mediante el cual el empresario buscaba que Andrés Manuel López Obrador, presidente de la República, se abstenga de emitir cualquier pronunciamiento, manifestación o declaración pública hacia su persona. En otra instancia, un juez federal se declaró incompetente para admitir la demanda de daño moral promovida por el ex candidato presidencial panista Ricardo Anaya Cortés en contra de Emilio Lozoya Austin.

Tanto Ancira como Anaya son representantes emblemáticos del entramado de complicidades construido por la clase gobernante del ciclo neoliberal para cometer y encubrir actos de corrupción a gran escala. Respecto al magnate acerero, la venta con sobreprecio de una planta chatarra a Petróleos Mexicanos (Pemex) ejemplifica la colusión político-empresarial para desmantelar el patrimonio público y desfalcar las arcas nacionales a través de un nefasto tráfico de influencias.

En cuanto al ex líder blanquiazul, a quien el ex director de Pemex afirmó haberle entregado un soborno por 6.8 millones de pesos a cambio de impulsar la aprobación de la reforma energética durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, representa el uso del poder para el enriquecimiento personal, así como la degradación de la labor legislativa a una mera componenda.

Estas sentencias, además de resultar saludables en sí mismas, parecen indicativas de que se encuentra en marcha un cambio positivo en el Poder Judicial, cuyos integrantes dejan de prestarse con la exasperante regularidad con que lo hicieron durante décadas al encubrimiento y la impunidad de los delitos perpetrados en las altas esferas del poder político y económico. En efecto, hasta hace muy poco la ciudadanía debió presenciar impotente toda suerte de resoluciones cuestionables desde el punto de vista jurídico e impresentables desde el ético. Para no ir más lejos, apenas el pasado 19 de agosto el propio Ancira consiguió un amparo definitivo contra la orden de aprehensión que le fue girada en mayo de 2019.

Cabe esperar que los dictámenes de ayer no queden únicamente en el terreno de lo anecdótico sino, por el contrario, que marquen tendencia en la construcción de un sistema de justicia a la altura de las expectativas ciudadanas y de la urgencia de la nación por dejar atrás la podredumbre que llegó a institucionalizarse.

9/17/2020

Profesionales de la salud: más allá del reconocimiento

 Editorial La Jornada 

Cincuenta y ocho médicos y enfermeras fueron condecorados ayer con la presea Miguel Hidalgo, el más alto reconocimiento que el país otorga a los ciudadanos mexicanos que han destacado por sus acciones y aportaciones a la sociedad. Al entregarles la condecoración durante la ceremonia conmemorativa del 210 aniversario de la Independencia nacional, la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, destacó el heroísmo, valentía y actitud de los profesionales de la salud que han prestado sus servicios jugándose la vida minuto a minuto durante la pandemia del coronavirus.

Sin lugar a dudas, los trabajadores sanitarios reconocidos, así como el conjunto de los profesionales que forman la primera línea en el combate contra el Covid-19, son merecedores del máximo reconocimiento y gratitud por parte de quienes han padecido la enfermedad, de los seres queridos de los pacientes y de la sociedad toda. No pueden escatimarse elogios para quienes ejercen su labor exponiéndose a un riesgo del que el resto de los ciudadanos somos exhortados a resguardarnos.

Cuando la epidemia se ha cobrado la vida de más de 70 mil mexicanos y ha impactado a la salud de casi 700 mil –cifras que, debe recordarse, representan apenas los casos confirmados, los cuales podrían ser sólo la décima parte del total–, está claro que la entrega de médicos, enfermeras y otros trabajadores hospitalarios ha sido clave para salvar un incalculable número de vidas. Asimismo, han jugado un papel crucial en contener un daño aún mayor durante la emergencia que, es necesario recalcarlo, dista de haber concluido, pese a que se hilen ya siete semanas a la baja en los contagios.

Por último, es necesario destacar que esta titánica labor se haya desempeñado a pesar del desastroso estado en que las administraciones del ciclo neoliberal dejaron el sistema de salud pública. En efecto, es doblemente meritorio que los trabajadores sanitarios se sumaran a los esfuerzos de reconversión hospitalaria y de atención a los pacientes de Covid-19 en un escenario de carencias crónicas de infraestructura e insumos, faltas que debieron subsanarse sobre la marcha y que incluso ahora distan de haber quedado enteramente resueltas.

Cabe esperar que el reconocimiento otorgado dé paso a una duradera conciencia social acerca de la importancia de estos profesionales, así como a un compromiso de las autoridades para dignificar de manera permanente al sistema de salud y dotarlo de los recursos que su funcionamiento precisa.

9/10/2020

La Boquilla: esclarecimiento y deslinde

Editorial La Jornada


El martes, cientos de personas (10 mil, según los organizadores) participaron en una caravana en protesta por la extracción de agua de la presa La Boquilla, en el municipio de San Francisco de Conchos, Chihuahua, que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) efectúa para cumplir con el Tratado de Aguas de 1944 entre México y Estados Unidos. Un contingente se desprendió de la caravana en la que se encontraba Fernando Baeza Meléndez, ex gobernador priísta de la entidad, e intentó apoderarse de la presa arrojando piedras y palos a los elementos de la Guardia Nacional (GN) que la resguardaban, quienes repelieron a los manifestantes con gases lacrimógenos y balas de goma.

De acuerdo con la versión de la GN, horas después, cuando trasladaban a tres detenidos para ponerlos a disposición de las autoridades en la ciudad de Delicias, su convoy fue interceptado por civiles armados que abrieron fuego contra los uniformados desde varios vehículos. La GN habría repelido la agresión, y a consecuencia del enfrentamiento murieron dos personas, una de ellas en el lugar y la otra al ser conducida al hospital. A través de Twitter, la corporación federal manifestó su compromiso de esclarecer estos lamentables hechos y coadyuvar con las investigaciones de las autoridades competentes para deslindar responsabilidades, mientras la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua anunció la apertura de investigaciones para aclarar los hechos.

Durante la conferencia de prensa matutina de ayer, el presidente Andrés Manuel López Obrador denunció que detrás del intento de tomar La Boquilla y otra presa se encuentran intereses político-electorales. Señaló la existencia de una práctica de huachicol del agua, por la que grupos locales se hicieron con el control de los distritos de riego, pese a que el manejo de este recurso corresponde a la Federación. Por su parte, la Conagua informó que ya se entregó a los agricultores 89 por ciento del líquido que La Boquilla debía proveer para este ciclo agrícola, mientras otras tres presas han cumplido con la totalidad de su cuota.

Es urgente que se ponga en marcha una investigación exhaustiva e imparcial a fin de deslindar responsabilidades y, si así lo determinan las indagatorias, sancionar a quien haya cometido actos ilícitos. Dicho expediente debe abarcar la actuación de los efectivos de la Guardia Nacional, así como toda posible injerencia ilegítima de intereses facciosos en el conflicto.

Finalmente, haya habido o no manipulación de políticos locales detrás de los actos del martes, está claro que debe atajarse cualquier tendencia autoritaria o represiva en las filas de una institución concebida como un esfuerzo para traer la paz al país a través de una lógica de proximidad con la población y que debe prevenirse el riesgo de que se generen en la joven corporación patrones de violación a los derechos humanos.

9/09/2020

Pandemia, al alza

Editorial 


Se concreta en el mundo uno de los escenarios más temidos desde el comienzo de la pandemia de Covid-19: su propagación descontrolada en India, país que con sus mil 390 millones de habitantes alberga a 18 por ciento de la humanidad.
Aunque durante meses los contagios parecieron mantenerse bajo control, desde mediados de julio superaron el millón de casos, y en las semanas recientes la nación del sudeste asiático se convirtió en el epicentro mundial de la emergencia sanitaria, con días consecutivos en que se reportan más de 90 mil casos.
Los graves niveles de hacinamiento que se viven en las principales ciudades indias, las pésimas condiciones higiénicas que padece la mayor parte de la población y los elevados índices de pobreza contribuyen tanto a la expansión de la enfermedad como a magnificar sus efectos.
Por otra parte, se asiste a un alarmante incremento en los casos registrados en Europa occidental, donde sociedad y autoridades creyeron superada la fase más aguda de la pandemia y habían comenzado la reanudación de actividades y el relajamiento de algunas medidas de prevención. Desde mediados de agosto, Italia, Francia y Alemania han vuelto a cifras de contagios diarios que no se veían desde mayo.
El panorama no es más alentador en el continente americano, que hasta el estallido de la crisis en India era el foco de la pandemia. Estados Unidos se mantiene como el primer lugar mundial, tanto en infecciones como en muertes –6 millones 301 mil y 189 mil 221 de un total de 27 millones 387 mil y 893 mil 524–, mientras el Brasil de Jair Bolsonaro tiene pocas posibilidades de superar la emergencia dado el empecinamiento negacionista del mandatario.
En México, si bien se ha solventado el desafío de la saturación hospitalaria y se han reducido de manera significativa las muertes confirmadas a causa del nuevo coronavirus, persiste un elevado nivel de contagios.
A la crisis sanitaria deben sumarse las dimensiones económica, política y social. En India, por ejemplo, la catástrofe que supuso la contracción de 24 por ciento en su producto interno bruto llevó a relajar algunas de las medidas de contención sanitaria, decisión que, en parte, explica el actual repunte de los contagios y que de manera casi inevitable traerá consigo un nuevo descalabro financiero.
En el ámbito sociopolítico se asiste a la polarización ciudadana en torno de dos posturas: por una parte, quienes exigen el fin del confinamiento y de las restricciones a la actividad mercantil y recreativa; por otro, quienes temen ver afectada su salud y rechazan los llamados a retornar a la vida cotidiana, así sea con todo género de precauciones, como ocurre con la negativa de muchos padres de familia a que sus hijos vuelvan a las aulas en España.
Ambas corrientes tienen motivos, más o menos justificables, para defender sus posiciones, y ejercen presión sobre los gobernantes, los cuales deben moverse en el delicado equilibrio de preservar la salud sin sacrificar el trabajo y el desarrollo económico.
En suma, pese a la arrogancia mostrada por el gobierno chino al dar por superada la pandemia en una ceremonia efectuada ayer, ningún país puede considerarse a salvo del Covid-19 porque, como quedó de manera dolorosa probado en Europa, en cualquier momento puede volverse a circunstancias que se daban por superadas.

9/07/2020

Toma de la CNDH: dar paso al diálogo

Editorial


El miércoles pasado, familiares de víctimas de la violencia decidieron permanecer en una sala de jun-tas de la sede de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) con el fin de que las autoridades se comprometieran a atender sus demandas de justicia. Al día siguiente fueron recibidos por personal de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación (SG) –incluido el propio subsecretario Alejandro Encinas–, así como de la misma CNDH, y se retiraron de esas instalaciones ubicadas en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Algunas de esas personas fueron conducidas a un recinto seguro para continuar con la atención a sus casos.
Cuando los familiares de las víctimas abandonaron el edificio integrantes de agrupaciones feministas que habían llegado a darles apoyo tomaron las instalaciones y llamaron a que agraviados de todo el país acudieran a reforzar la ocupación, que permanecía hasta ayer, y cuya duración se postula indefinida.
Durante el fin de semana, Fabiola Alanís Sámano, titular de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; Nelly Montealegre Díaz, coordinadora general de Investigación de Delitos de Género y Atención a Víctimas de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, entre otras funcionarias de la referida subsecretaría de Gobernación, así como de la Secretaría de las Mujeres capitalina, se apersonaron en el recinto de la calle República de Cuba con la intención de entablar diálogo con las quejosas; sin embargo, fueron rechazadas.
Es importante señalar que los reclamos presentados encuentran plena justificación en la justicia pendiente para las decenas de miles de víctimas de violaciones a los derechos humanos en general, y de manera particular por la insoportable situación de violencia de género que azota al país.
Sin embargo, resulta preocupante que la exigencia de atención a estas demandas se efectúe inhabilitando el funcionamiento de una institución clave para cualquier avance en la materia. Al respecto, como señaló la propia CNDH, es lamentable que se impida el acceso a instalaciones que no son de índole administrativa, sino centros de recepción y atención de quejas abiertos a la ciudadanía.
Así, la ocupación del recinto vulnera en primer lugar a quienes buscan hacer valer sus derechos humanos.
Provoca extrañeza que se recurra a este tipo de medidas de presión en un contexto de absoluta disposición de las autoridades para atender los reclamos y articular canales de diálogo, apertura que permitiría encauzar las justas demandas por vías institucionales. En cambio, se asiste a la inédita situación de que sean las autoridades quienes buscan el diálogo y los manifestantes quienes rehúsan entablarlo. No queda sino llamar al grupo que ocupa la sede de la CNDH a transitar hacia los espacios de diálogo que se encuentran abiertos, vía idónea para procesar todo conflicto.

9/06/2020

INE: una de cal y otra de arena

Editorial La Jornada 



La decisiones adoptadas el pasado viernes por el Instituto Nacional Electoral (INE), en relación con las agrupaciones que aspiraban a obtener su registro como partido político con miras a competir en las elecciones intermedias de 2021, evidenciaron, de manera simultánea, las luces y las sombras que desde su fundación han caracterizado a la dependencia encargada de organizar los comicios federales en el país.
Dos de las siete organizaciones aspirantes a partido concitaron especialmente la atención pública y corrieron con suerte diversa: una fue México Libre, agrupación cuya principal figura venía siendo el ex presidente Felipe Calderón (aunque ahora resulta que la esposa de éste, Margarita Zavala, afirma que es ella y no su marido quien encabeza el agrupamiento) y la otra el Partido Encuentro Solidario, antes llamado Encuentro Social y que con ese nombre perdió su registro en 2019 por no alcanzar 3 por ciento de la votación requerida en al menos una elección federal.
México Libre, el partido de la dupla Calderón-Zavala, se quedó sin el registro que sus integrantes preveían obtener sin inconvenientes, en tanto que la nueva versión del PES logró su cometido: participar en las elecciones del año próximo y recibir anualmente el presupuesto que la ley dispone para los institutos políticos. En el primer caso la resolución del INE es para celebrar. La principal razón esgrimida por el organismo electoral para negar el registro fue que 8.18 por ciento de las aportaciones recibidas por la agrupación provino de personas no identificadas; pero más allá de ese muy atendible argumento, lo cierto es que México Libre no constituiría ningún aporte para la democracia, en tanto es sólo el intento de reditar una política que, precisamente bajo el gobierno de Calderón, resultó muy costosa para la República por su turbia gestión económica, política y social.
En el caso de Encuentro Solidario, en cambio, la decisión del INE es desafortunada: el PES es prácticamente una asociación confesional, en cuyas asambleas constitutivas participaron probadamente al menos 15 ministros de culto, contraviniendo el principio de laicidad al que tanto costó darle carácter constitucional. Los religiosos, asimismo, habrían tenido activa participación en la recaudación de fondos para el partido. En tal sentido el propio titular del INE, Lorenzo Córdova –quien votó en contra de otorgar el registro– señaló que el citado principio de laicidad se encuentra en entredicho y bajo asedio, no obstante lo cual una ajustada votación de 6 a 5 determinó que el partido fundado por Hugo Éric Flores saliera con su registro en la bolsa. Los antecedentes de Flores, quien funge como superdelegado en Morelos (cargo que obtuvo tras una simulada renuncia a su liderazgo del PES), no son los mejores para un dirigente que habla de integridad y moral: pastor evangélico y aliado electoral de Felipe Calderón, en su momento fue defensor de los paramilitares acusados de atacar, en 1997, a integrantes de la organización Las Abejas en Acteal, Chiapas, donde resultaron asesinados 45 indígenas tzotziles.
En suma, en esta ocasión, el Instituto Nacional Electoral dio, como suele decirse, una de cal y otra de arena, lo que siembra una interrogante sobre los criterios utilizados en el organismo para determinar qué agrupaciones reúnen las condiciones para incorporarse constructivamente al sistema nacional de partidos políticos.

9/03/2020

Toledo y las tensiones de la 4T

Editorial 

Ayer se confirmó de manera oficial la renuncia de Víctor Manuel Toledo Manzur a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la cual había trascendido desde la noche del lunes. Es el quinto movimiento de ese nivel jerárquico en el gabinete federal. Al anunciar que el académico será remplazado por la hasta ayer secretaria de Bienestar, María Luisa Albores, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que la salida de Toledo se produce por motivos de salud, y calificó al ex funcionario como una persona honesta y un profesional de primera.
Sin duda, el fin de la presencia de Toledo Manzur en la Semarnat es una pérdida para el equipo de gobierno por la solidez intelectual, las credenciales en materia de protección medioambiental y la congruencia que caracterizan al investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta congruencia se expresa tanto en que haya aceptado el cargo con la intención de poner sus conocimientos al servicio de la nación, como en su renuncia al cargo tras considerar que ya no puede desempeñarlo de manera idónea.
Más allá de sus respetables motivos personales para abandonar la administración pública, está claro que su salida y el incidente que la antecedió –la filtración de un audio en el cual acusó al jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, y el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos, por sabotear la agenda en favor del ambiente, la agroecología y la transición energética, así como de proteger intereses empresariales en éstos y otros ámbitos– se enmarcan en una pugna dentro del gobierno federal entre el deber ser del cuidado del medio ambiente y unos intereses corporativos tremendamente poderosos.
En este sentido, no puede ignorarse que el alarmante deterioro ecológico del mundo y de México está íntimamente vinculado a un afán de ganancias desmedidas por parte de grandes conglomerados empresariales para cuya miopía ambiciosa es más barato degradar el medio ambiente que cuidarlo. En la defensa de sus intereses financieros, estas empresas y sus voceros han producido un discurso que no puede soslayarse sin más, pues apela a razones de desarrollo económico que son de obvia necesidad: en efecto, en las condiciones actuales, ni la economía ni la provisión de alimentos pueden prescindir de un día para otro del sector agroindustrial, del petróleo y de otros rubros de la actividad humana que dañan el entorno.
Para superar este dilema, es necesario contar con tecnologías limpias, no sólo en lo energético, sino también en la propia agricultura, en las manufacturas, en la industria turística y, en suma, en el conjunto de la actividad económica. Lo anterior significa articular los requerimientos económicos con una perspectiva de desarrollo sostenible o, en palabras del Presidente, de un desarrollo desde abajo y sin excluir a nadie.
Cabe esperar que la nueva titular de la Semarnat logre construir esta articulación necesaria e impostergable y superar las inocultables tensiones que existen en este terreno en el seno de la Cuarta Transformación.

9/02/2020

Segundo año: congruencia e injerencia

Editorial 


En el mensaje con motivo de su segundo Informe de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador reafirmó su señalamiento de la corrupción como el principal problema del país; destacó los ahorros logrados gracias al combate contra dicho flagelo (alrededor de medio billón de pesos) y a la denominada austeridad republicana; se mostró confiado respecto de que ya han quedado atrás los meses más difíciles de la crisis económica provocada por la pandemia de Covid-19.
Resaltó además el cambio de paradigma en la respuesta gubernamental ante la emergencia –del enfoque neoliberal que ponía el erario al servicio de los grandes capitales, a priorizar la atención a los sectores más desfavorecidos–, y descartó traicionar sus compromisos con la sociedad para satisfacer las exigencias de algunos sectores reacios al cambio que se encuentra en marcha.
En lo formal, el acto realizado en Palacio Nacional se distinguió de las fastuosas ceremonias con que los mandatarios anteriores se festejaban a sí mismos. En efecto, se trató de una actividad austera, en la cual se rindió al país un mensaje básico y sucinto que resumió el Informe entregado al Congreso conforme marca la ley. En este sentido, es de saludar que el jefe del Ejecutivo se desmarcara de cualquier tono festivo y se condujera con sensibilidad en el contexto de pandemia y penuria que enmarca toda la vida social.
Respecto de la administración misma, cabe resaltar que en el tercio del sexenio transcurrido, no puede reprocharse al mandatario haber seguido políticas que no haya ofrecido en la campaña que lo llevó a Palacio o el haber dejado de seguir aquellas que estuvieron entre sus promesas electorales: se esté de acuerdo o en desacuerdo con lo que se ha hecho o dejado de hacer hasta ahora, lo cierto es que existe una notoria congruencia con el programa presentado a los votantes antes de julio de 2018.
Desde esta perspectiva, parece claro que buena parte de las críticas dirigidas a la gestión presidencial contienen un elemento injusto, pues para atenderlas el Presidente tendría que violentar su propio programa de gobierno y la voluntad popular expresada en las urnas. Con todo, no puede pasarse por alto el déficit de cumplimiento en lo tocante a la promesa de respeto a la independencia de los poderes de la Unión y sus instituciones.
Si bien la constante interferencia declarativa con el Legislativo, el Poder Judicial y la Fiscalía General de la República –que es un órgano autónomo del Ejecutivo– no llega a quebrantar la legalidad, sí la somete a presiones y jaloneos innecesarios.
Como han señalado diversas voces jurídicas, esta actitud podría afectar el debido proceso y, por ello, poner en riesgo el desarrollo de los juicios, una posibilidad especialmente preocupante ante las indagatorias en materia de corrupción que se encuentran en curso y las que parecen inminentes de acuerdo con la información disponible.
Si bien es cierto que el mandatario goza de la misma libertad de expresión que cualquier otro ciudadano, no puede obviarse que la palabra presidencial tiene un peso mucho mayor al del común, y resulta imposible separar al hombre de la investidura, máxime cuando se habla desde la tribuna más escuchada y atendida del país.

9/01/2020

La vacuna, entre la codicia y el chovinismo

Editorial La Jornada 


La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió ayer que la autorización de emergencia de las vacunas para el Covid-19 requiere mucha seriedad y reflexión, pues al acelerar los procedimientos de aprobación de estos fármacos pueden pasarse por alto ciertos efectos adversos.
El llamado del organismo se dio después de que el domingo Stephen Hahn, jefe de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), dijera estar dispuesto a evitar el proceso de aprobación normal y a autorizar una vacuna antes de que se complete la tercera fase de ensayos clínicos.
Tanto las declaraciones del funcionario estadunidense como la respuesta que merecieron de la OMS evidencian que, mientras el mundo encara 25 millones 259 mil casos confirmados y 847 mil muertes por el nuevo coronavirus, la comunidad internacional carece de un referente dotado de autoridad y capacidad de regular o siquiera orientar en esta materia. Este escenario se configuró, en primer lugar, por los afanes mercantilistas de las grandes trasnacionales farmacéuticas y, en segundo, por un grosero chovinismo farmacéutico que ha convertido la obtención de la vacuna en una suerte de redición de las carreras espacial o armamentista con que las grandes potencias exhiben sus capacidades en ejercicios propagandísticos.
Por ello, si bien el exhorto de la organización mundial resulta atendible y pertinente, lo cierto es que llega de manera extemporánea y en un contexto de debilidad del organismo de Naciones Unidas para apelar a la comunidad internacional.
Se trata, en parte, de una debilidad provocada por el comportamiento poco consistente de la propia OMS y sus tibios esfuerzos para propiciar la colaboración y la cooperación internacionales. Con ello se hizo corresponsable del clima de confusión prevaleciente, en el que cualquiera puede anunciar que cuenta con una inoculación en fase final de desarrollo. Debe reconocerse que la actual es una crisis sanitaria sin precedente que tomó por sorpresa a todos los actores y ha obligado a emprender de forma simultánea la lucha contra la propagación de la pandemia, la mitigación de sus efectos económicos y sicosociales, la investigación acerca de la naturaleza y el origen del Covid-19 y el desarrollo de una vacuna que permita reducir al mínimo su letalidad.
En tal coyuntura, el conocimiento del patógeno y la tecnología para combatirlo –es decir, la ciencia pura y su aplicación– han debido avanzar de la mano, con todos los cuestionamientos, dudas y contradicciones que ello genera.
Dicho lo anterior, está claro que el organismo mundial falló al no empeñarse a fondo en el impulso de la cooperación por encima de la competencia, en el entendido de que, cuando se encuentran en juego vidas humanas, no debe dejarse resquicio a la codicia ni a las bravatas patrioteras.

8/31/2020

PT y Morena: desfiguros legislativos

Editorial La Jornada


Durante la semana pasada, el Partido del Trabajo (PT) realizó diversas maniobras con el fin de convertirse en la tercera bancada más nutrida en la Cámara de Diputados y de este modo adjudicarse la presidencia de la mesa directiva, órgano le-gislativo cuyos miembros se renuevan cada año.
Dichas maniobras, consistentes en la incorporación a su grupo parlamentario de legisladores independientes o pertenecientes a otros partidos, pretenden retorcer el espíritu del acuerdo alcanzado por las fuerzas políticas al inicio de la actual legislatura, en 2018, cuando se pactó que en el ejercicio 2020-2021 la presidencia de la Cámara de Diputados recaería en el tercer grupo con más legisladores, que en ese entonces, y hasta el viernes 28, era el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Además de violentar el llamado Acuerdo Fundacional, los movimientos del PT resultan censurables, pues este partido sumó a sus filas a Héctor Serrano, ex secretario de Gobierno de la Ciudad de México en la administración de Miguel Ángel Mancera, y al ex delegado de Coyoacán Mauricio Toledo, personajes que no sólo son impresentables, debido a la larga estela de actos de corrupción y malas prácticas que se les imputan, sino que se caracterizaron por su feroz oposición a la Cuarta Transformación y al proyecto social que ésta enarbola.
En el caso de Toledo, la inquina hacia la coalición de la que el PT forma parte llegó a adquirir un carácter delictivo con las agresiones porriles perpetradas contra actos de campaña de la actual jefa de Gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum Pardo.
Para colmo, en el afán de hacerse con el segundo órgano más importante de la Cámara de Diputados, el PT atrajo a un legislador de Morena, con lo cual el partido gobernante perdió la mayoría absoluta en San Lázaro y se habría visto obligado a ceder la presidencia de la Junta de Coordinación Política al Partido Acción Nacional (PAN).
Para evitar el descalabro ante la formación de derecha, el diputado Manuel López Castillo solicitó su reintegración a la bancada morenista; de modo que, finalmente, el PT quedó empatado en número de legisladores con el PRI, lo que augura nuevos jaloneos en la votación para elegir a la mesa directiva.
Más allá de lo anecdótico, el chapulineo y las múltiples transacciones que tuvieron lugar exhiben una grave falta de escrúpulos tanto de la dirigencia petista y de los legisladores que saltaron a su grupo parlamentario, como de quienes operaron la ida y vuelta del diputado López Castillo.
No debe olvidarse que las adscripciones de los legisladores a una u otra bancada obedecen, en primer lugar, a su origen partidista y, en segundo, a sus afinidades ideológicas; por ello, resulta contrario a la ética y ofensivo para los votantes que la conformación de las bancadas sea objeto de especulaciones en aras de hacerse con cuotas de poder.
Por último, es lamentable que las fuerzas políticas que impulsaron una transformación y regeneración de la vida pública se empantanen en maniobras oportunistas, ajenas y contrarias a los principios por los que los ciudadanos les dieron su confianza en las urnas.

8/30/2020

Sumar esfuerzos para la recuperación económica

Editorial La Jornada

Amedio año de que estallara a escala mundial la pandemia de Covid-19, es sabido que esta enfermedad ha dejado una estela de pérdidas humanas que, lamentablemente, habrá de continuar durante varios meses, si bien con una intensidad contenida gracias a los esfuerzos de distanciamiento social y al mejor conocimiento del patógeno que la causa. Asimismo, se ha vuelto un tópico el decir que las consecuencias económicas del coronavirus son ya más profundas y muy probablemente serán más duraderas que sus impactos en la salud pública.
México no escapa a esta realidad: en el segundo trimestre del año, el producto interno bruto (PIB) se contrajo 18.7 por ciento, y aunque se prevé que con la recuperación que tendrá lugar en el tercer y cuarto ciclos trimestrales la caída de la economía se situará en torno a 7.4 por ciento del PIB, ello no evitará que se trate del mayor descalabro en un siglo. Asimismo, sólo entre marzo y julio se perdieron más de un millón 100 mil empleos, de acuerdo con las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, y un número incalcula-ble de personas que laboran en la informalidad se vieron privadas de sus fuentes de ingreso. Por su parte, las finanzas del sector público se han visto sometidas a una inesperada estrechez, ya que los ingresos del gobierno federal retrocedieron 4.7 por ciento en el primer semestre del año.
Ante este panorama, cabe destacar que hasta ahora se mantengan los programas sociales prioritarios, entre los que sobresalen los apoyos entregados a los adultos mayores, y que exista el compromiso de mantenerlos a salvo de los inevitables recortes de los que vendrá acompañado el Paquete Económico 2021 que se entregará al Congreso de la Unión. Otro alivio para los sectores populares, en medio de la crisis económica, es el que representan los microcréditos a la palabra, por 25 mil pesos, que hasta ahora han beneficiado a 977 mil 775 ciudadanos, la mayoría pequeños empresarios del sector informal.
Pero está claro que estas medidas no pasan de ser paliativos, y que la recuperación de la actividad económica exige cuantiosas inversiones con un enfoque estratégico y de bienestar social, así como de acuerdos de gran calado entre las autoridades y la iniciativa privada. En este sentido, parece una señal alentadora el mensaje emitido por el presidente Andrés Manuel López Obrador acerca de la buena relación de su gobierno con el empresariado y de los avances logrados gracias al entendimiento mutuo, en particular, el nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, la sostenida recuperación del poder adquisitivo del salario, y la reforma al sistema de pensiones (todavía pendiente de trámite legislativo).
Cabe esperar que los empresarios nacionales recojan la mano tendida por el Ejecutivo federal, que depongan las mezquindades y el ánimo de golpeteo político por el cual se ha caracterizado una fracción del sector patronal, y que se sumen sin ambages a los ingentes esfuerzos para impulsar la recuperación de la economía, siempre en el entendido de que los sectores más desfavorecidos son y deben ser prioridad de toda política de crecimiento.

La puesta al día fiscal de las grandes empresas

Editorial La Jornada 

El informe dado a conocer ayer por la Cervecería Modelo de México SRL, en el sentido de que acaba de pagar alrededor de 2 mil millones de pesos (mdp) al Servicio de Administración Tributaria (SAT) a fin de dar por terminadas diferencias en materia de impuesto sobre la renta, constituye una buena noticia para las arcas de la nación. Por años el régimen de exenciones y previsiones fiscales aplicado en beneficio de muchos grandes contribuyentes de México por parte de gobiernos anteriores favoreció los intereses de algunas corporaciones, en detrimento de la recaudación fiscal indispensable para el financiamiento de los servicios públicos y la inversión estatal.
La medida representa la continuación de una saludable tendencia inaugurada en febrero de 2020, cuando América Móvil, empresa fundada por Carlos Slim, reconoció públicamente ser la compañía líder en telecomunicaciones que, como una derivación de los ejercicios fiscales de 2016 a 2019, pagó 8 mil 290 mdp al SAT, incorporándose al esquema de consolidación fiscal y abandonando el llamado régimen opcional de grupo, que permitía diferir el pago del impuesto sobre la renta por hasta tres años.
En abril el gran empresariado, por interpósito Consejo Coordinador Empresarial (CCE), había reclamado al presidente Andrés Manuel López Obrador lo que a su juicio (el del Consejo) era una falta de apoyo gubernamental a las compañías instaladas en el país. El titular del Ejecutivo respondió con una carta en la que daba a conocer un listado de 15 personas y empresas que, en conjunto, adeudaban al fisco 50 mil mdp en calidad de impuestos. Y poco más de un mes más tarde otro corporativo –en esta oportunidad Walmart– informó que había pagado al SAT 8 mil 79 mdp por impuestos atrasados.
Días después Fomento Económico Mexicano (Femsa), embotelladora de Coca-Cola y propietaria de la cadena de tiendas Oxxo, hizo lo propio y pagó al organismo recolector de impuestos la suma de 8 mil 790 mdp, misma que le sería reconocida en sus estados financieros del tercer trimestre del año. A esas alturas, las cantidades ingresadas en las arcas gubernamentales superaban con creces las asignaciones presupuestarias anuales destinadas a rubros tales como educación y cultura.
En junio fue Minera Fresnillo –cuyo socio mayoritario es el multimillonario Alberto Bailléres– la empresa que se puso al corriente de sus obligaciones fiscales, al pagar al gobierno mexicano alrededor de 4 mil 612 mdp por concepto de impuestos atrasados. Y a fines del pasado mes de agosto fue International Business Machines (IBM), la corporación tecnológica que saldó un adeudo por 669 mdp que tenía con el SAT, comprometiéndose de paso a operar en lo sucesivo con apego al marco legal, tal y como deben hacerlo todas las empresas, al decir del procurador fiscal.
La cifra que resulta de todas estas actualizaciones impositivas asciende a poco más de 32 mil 300 mdp, y da cuenta del deficiente manejo que las autoridades hacendarias habían tenido en su gestión durante anteriores administraciones de gobierno, pero también de la poca disposición de muchas grandes corporaciones a cumplir con sus obligaciones fiscales, a pesar de los generalmente muy jugosos márgenes de ganancia con que operan en territorio mexicano.

8/26/2020

De las aulas a las pantallas


Editorial La Jornada


Millones de estudiantes de diversos niveles educativos iniciaron el lunes reciente un nuevo ciclo lectivo en condiciones inéditas y extrañas para la gran mayoría: la de la educación a distancia, sea a través de señales televisivas –la forma predominante–, por videoconferencias o con una combinación de ambas. Si el arranque de las clases presenciales conlleva un enorme esfuerzo organizativo, tanto gubernamental como social, es difícil imaginar lo que ha representado mudar el sistema educativo de las aulas a las pantallas de televisión, de computadora, de tableta o de teléfono celular.
La elemental prudencia sanitaria no dejaba otra salida; el regreso físico a las escuelas habría significado un brusco incremento de la movilidad –es decir, la salida al espacio público de millones de alumnos, maestros y padres y madres– y, por tanto, el riesgo de un rebrote descontrolado de la pandemia de Covid-19. No se trataba, pues, de una disyuntiva fácil. En algunos países europeos el regreso a clases en el contexto del desconfinamiento se realizó mediante la aplicación del distanciamiento social en los planteles, una vía que en nuestro entorno no parecía practicable sin exponer a los escolares –y, con ellos, al conjunto de la población– a una nueva oleada de contagios.
Desde luego, el país no estaba preparado para un cambio tan radical en las modalidades de la enseñanza, y no deja de resultar injusto que se acuse a las autoridades educativas de improvisación. Sí, la implantación masiva de la educación a distancia tenía que improvisarse –a menos que se condenara a toda una generación de educandos a perder el año lectivo o se corriera el riesgo de rebrotes epidémicos– porque debía efectuarse en un plazo de pocos meses.
Lo anterior no significa que esta salida forzada esté funcionando bien en todos los casos ni en todos los escenarios regionales y socioeconómicos. Hay, de entrada, un problema irresoluble en el plazo inmediato, que es la existencia de grandes zonas rurales, e incluso urbanas del territorio nacional, en las que la señal televisiva es deficiente o nula, como lo es más aún la cobertura digital.
Debe considerarse también que amplios sectores de la población no tienen acceso a una señal continua de televisión e Internet, y ni siquiera de telefonía fija o celular, condiciones indispensables para esta modalidad educativa. En muchos hogares existe un solo aparato receptor, o una sola computadora, y los educandos deben competir por el uso de esos dispositivos con sus hermanos y con sus padres –muchos de ellos, a su vez, anclados al trabajo en casa–, con frecuencia en espacios hacinados, no necesariamente armónicos y precarizados por las adversidades económicas que trajo aparejadas la pandemia. Y a todo lo anterior deben agregarse las inconsistencias y los fallos que tuvieron que ocurrir de manera inevitable al mudar los planes y las herramientas de estudio de lo presencial a lo virtual.
En estas circunstancias resulta obligado, por una parte, acelerar hasta donde sea posible el desarrollo de Internet para Todos, el programa gubernamental que aspira a dar cobertura de señal digital a la totalidad de la población, así como a procurar la incorporación de todos los recursos ya existentes, como radios comunitarias y redes locales, en el esfuerzo educativo.
Pero es necesario también focalizar el trabajo en grupos de población que sufren de marginación digital y tecnológica, lo que significa nada menos que distribuir dispositivos de telecomunicaciones que son, en la situación actual, tan necesarios como los libros de texto, y capacitar de manera masiva sobre su utilización a centenares de miles o a millones de niños, jóvenes y adultos.
Un desafío de esta magnitud puede verse como un problema abrumador e irresoluble, pero también como una oportunidad para acelerar el paso en la superación de las abismales desigualdades sociales, asegurar la educación digital de toda una generación y reactivar la economía mediante la fabricación nacional de importantes volúmenes de aparatos de telecomunicaciones y de dispositivos personales. Con el antecedente de los ventiladores mecánicos diseñados y producidos en México en condiciones de urgencia, este otro reto no tiene por qué ser imposible.

8/25/2020

Romo: réplica y autocrítica


La Jornada
Editorial

El titular de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, reconoció ayer que el gobierno federal ha fallado en impulsar el desarrollo sostenible y consideró que el Ejecutivo estáparcialmente (pero) no totalmente comprometidocon ese objetivo; ofrecióhacer un esfuerzo mayor para que todas las dependencias, no sólo una, se comprometan a cumplirlo que el Legislativo apruebe en esta materia y consideró que la Cuarta Transformación enfrenta elretode armonizarel combate a la pobreza con la creación de riqueza, el cuidado del medio ambiente y la salud, pero sin atropellarnos.
Tales declaraciones –vertidas durante la presentación de la Estrategia Legislativa para la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible establecida por la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2015– parecen ser una réplica no exenta de autocrítica a los señalamientos recién formulados por Víctor Manuel Toledo, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de que Romo bloqueaba los lineamientos ambientales, de transición energética y de agroecología, con el fin de privilegiar una concepción de agronegocios sostenida en particular por el secretario de Desarrollo Rural, Víctor Villalobos.
Durante una reunión interna de la Semarnat, cuyo audio fue filtrado a los medios, Toledo acusó incluso a Romo y a Villalobos de estar en contra de Sembrando Vida, uno de los programas estrella de la política social lopezobradorista.
No existe, con certeza, un solo gobierno en el mundo que se encuentre exento de contradicciones internas y no sea, en una u otra medida, arena de confrontaciones entre concepciones diversas y hasta opuestas.
Al respecto, tanto la visión crítica de Toledo como el abierto reconocimiento de Romo a compromisos no cumplidos, deben verse en clave democrática, como parte de un inevitable y hasta saludable debate dentro de la administración que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Llama la atención, sin embargo, que ni uno ni otro apelen a los términos del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, que es el contexto natural de solución de diferencias y la hoja de ruta gubernamental a la que tendrían que atenerse.
La Agenda 2030 de Naciones Unidas es, sin duda, un punto de referencia valioso e irrenunciable, pero no debe ser tomado como el texto normativo para el desarrollo de nuestro país, sobre todo si se considera que sus objetivos están plenamente incorporados en el documento mexicano, en el cual las necesidades de combatir la pobreza, cuidar el medio ambiente e impulsar la calidad de vida están plenamente articuladas con la de crear riqueza.
Aunque es indiscutible que el impacto de la pandemia de Covid-19 ha obstaculizado, retrasado o impedido el cumplimiento de varios puntos del plan de desarrollo sexenal, no hay razón para que las dependencias del Ejecutivo federal se aparten de los medios y de los propósitos allí expresados. Y hasta es posible que se atenuaran o desaparecieran las posturas divergentes que se presentan en el gabinete si se dirimieran con base en ese texto.

8/24/2020

Miranda Cardoso: justicia turbia

Editorial
La Jornada: 

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) anunció ayer la detención de un segundo implicado en el homicidio del notario público Luis Miranda Cardoso, padre de quien fue secretario de Desarrollo Social en el gobierno de Enrique Peña Nieto, el hoy diputado federal Luis Miranda Nava.
El anuncio sucede después de la muerte en prisión de un primer sospechoso por el crimen perpetrado el pasado 11 de agosto en Toluca. El día 17, la instancia de procuración de justicia mexiquense presentó al detenido como ex empleado de la víctima y planteó que el posible móvil del asesinato era el robo a casa-habitación.
Un día más tarde, el presunto asesino, identificado sólo como Arturo N, fue hallado muerto en su celda del penal de Santiaguito, y las autoridades manifestaron quese le encontró colgado con un pantalón atado a un barrote de la ventana. Cuatro días más tarde, sin embargo, la fiscalía mexiquense afirmó que el cuerpo del reo presentaba, entre otras lesiones, un traumatismo craneoencefálico severo que le causó la muerte, y dio por descartada la hipótesis del suicidio.
El asesinato en prisión del presunto culpable es un hecho indignante y alarmante, no sólo porque habla de la facilidad de perpetrar un homicidio en instalaciones que debieran estar sujetas al imperio de la autoridad y de la legalidad, sino porque indica de manera inequívoca, además, la existencia de un interés oculto de impedir el esclarecimiento de la muerte de Miranda Cardoso, y obliga a replantearse las líneas de investigación en torno al crimen original, el cual ya no resulta consistente con el esquema característico del robo a vivienda.
Lo cierto es que, ahora, las autoridades del estado de México tienen ante sí las tareas adicionales de explicar por qué tardaron tres días en rectificar sobre la causa del fallecimiento del primer sospechoso, de investigar los móviles de ese segundo crimen y de deslindar las responsabilidades en la cadena de mando del penal de Santiaguito, una obligación a la que ni siquiera han hecho referencia. Por añadidura, tienen que aplicarse a fondo en garantizar la seguridad del presunto implicado que fue detenido ayer.
En lo inmediato, el caso ha adquirido ya una turbiedad que recuerda de manera inevitable los exasperantes extravíos de la justicia mexiquense ante la desaparición y muerte de la niña Paulette Gebara Farah, ocurrida en Huixquilucan hace poco más de una década, un episodio que fue formalmente resuelto con la explicación inverosímil de que la menor se enredó entre las sábanas, se asfixió en un hueco entre el colchón y la cama y su cuerpo permaneció durante 10 días allí sin que nadie se diera cuenta. Más allá de la imperiosa necesidad de esclarecer a fondo y en todas sus ramificaciones el asesinato de Miranda Cardoso, es imprescindible que las autoridades estatales y las federales avancen en el saneamiento de cárceles y reclusorios a fin de evitar que sigan siendo –como lo exhibe el asesinato de Arturo N– espacios de impunidad y ajenos al estado de derecho.

8/23/2020

San Fernando, 10 años después

Editorial La Jornada


Diez años se cumplen de la masacre que, aun en un escenario de desaforada violencia cotidiana, se significó por el brutal saldo de víctimas que dejó en el municipio de San Fernando, Tamaulipas: 72 migrantes (58 hombres y 14 mujeres) asesinados a balazos, cuando se dirigían a la frontera con Estados Unidos, a unos 150 kilómetros de distancia, con el propósito de cumplir el quimérico sueño americano. Posteriormente se comprobaría que el número de personas ejecutadas en el lugar y sus inmediaciones era mucho mayor, pero la atrocidad y magnitud del homicidio colectivo llevado a cabo entre el 22 y el 23 de agosto de 2010 por el grupo delictivo de Los Zetas convirtió la matanza en un trágico símbolo de injusticia e impunidad.
En efecto, en el acto que ayer realizaron frente a la embajada de Estados Unidos en la capital mexicana –donde se levantó un antimonumento para rendir homenaje a los victimados en San Fernando y a migrantes muertos en otros episodios violentos–, familiares de migrantes e integrantes de organizaciones civiles defensoras de los derechos de los mismos señalaron que en definitiva a la fecha no hay constancia de que haya detenidos y muchos menos sentenciados por el múlti-ple crimen.
Largo sería el recuento de las agresiones cometidas contra los miles de seres humanos que, provenientes del sur de la frontera mexicana o del propio interior de la República, han buscado a lo largo de los años ingresar a territorio estadunidense en busca de una vida mejor o huyendo de la pobreza y la violencia. Y no menos extenso y desolador el resultado (o más bien la falta de resultados) de las investigaciones presuntamente orientadas a detectar, encontrar y castigar a los culpables de esas agresiones. En tal sentido, la matanza de San Fernando también es representativa de una justicia que, para las personas migrantes y sus familiares y allegados, se muestra, en el mejor de los casos, esquiva y, en el peor, ausente.
Según la información oficial dada después de la masacre, hubo dos sobrevivientes, aunque sólo se dio a conocer el nombre de uno de ellos, un joven hondureño que resultó herido, fingió estar muerto, y cuando los agresores se retiraron caminó hasta dar con dos marinos a quienes refirió lo sucedido. Según lo que dijo, los ejecutores del crimen despojaron a los migrantes del dinero que llevaban para pagar su cruce al otro lado y ofrecieron a los despojados alinearse en las filas de su organización. Cuando estos se negaron, sencillamente abrieron fuego, dándole a cada uno de los atacados un tiro de gracia.
Migrar es un derecho humano, se lee en uno de los lados de la estructura colocada frente a la representación diplomática estadunidense. Y en otro, Nadie es ilegal en el mundo. Se trata de afirmaciones difícilmente cuestionables, pero que en la práctica están lejos de tener vigencia: si bien la pandemia de Covid-19 ha disminuido, de momento, los flujos migratorios que atraviesan nuestro país y muchas otras naciones, y la violencia contra las personas migrantes mantiene, igual de momento, un bajo perfil noticioso, ésta permanece latente en cada punto del fenómeno migratorio.
Sería un gran paso que los hechos de San Fernando fueran objeto de una investigación seria y comprometida con la verdad, incluso un decenio después, para hacer justicia a las víctimas y a sus familias, pero también por el contenido simbólico que tiene la masacre.

8/22/2020

INE: no premiar la ilegalidad


La Unidad Técnica de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE) encontró una serie grave de irregularidades en el financiamiento de las agrupaciones políticas que buscan obtener registro como partidos. Entre las anomalías detectadas se encuentran haber recibido aportaciones de personas no identificadas y de entes prohibidos, el uso de una aplicación que no permite identificar al aportante, donaciones de personas sin capacidad económica para hacerlas, así como aportaciones en especie en las que no se acreditó la relación entre el aportante y el proveedor de los bienes y servicios.
De las siete organizaciones sancionadas, la que acumuló el mayor número de irregularidades fue Libertad y Responsabilidad Democrática, del ex presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala: el proyecto de los Calderón-Zavala para volver al primer plano de la política tras sus renuncias al Partido Acción Nacional, se hizo acreedor de casi la mitad de los 6.1 millones de pesos en multas tras la fiscalización que aprobaron los consejeros electorales en sesión virtual. En el otro extremo se encuentra Fundación Alternativa, del ex priísta César Augusto Santiago, que únicamente sería sancionado con 63 mil pesos.
Más allá del volumen de irregularidades perpetradas por cada una de las agrupaciones que buscan convertirse en partidos, está cla-ro que el hecho de haber incurrido en faltas de ética y en posibles ilegalidades en su proceso de conformación, las desacredita de origen para contender por el voto ciudadano. En efecto, si una de las principales obligaciones de toda persona que ocupa un cargo de elección popular es cumplir y hacer cumplir las leyes, supondría un despropósito permitir que instituciones surgidas de la burla y el quebranto a la legalidad sean las que decidan e impulsen las candidaturas de quienes habrán de desempeñar dichos cargos.
Además de la credibilidad de la democracia, están en juego cuantiosos recursos del erario. Cabe recordar que apenas el 7 de agosto el Consejo General del INE aprobó el financiamiento público para las fuerzas partidistas en 2021, el cual será de 7 mil 226 millones de pesos. Bajo el actual esquema establecido para el reparto de dicha bolsa, todas las agrupaciones que logren el registro recibirán una parte significativa de ese monto que, es necesario insistir, resulta en sí mismo difícil de justificar a la luz del pobre desempeño de la mayor parte de la clase política.
En suma, otorgar el registro a las agrupaciones que ya exhibieron su ausencia de escrúpulos al tomar atajos fraudulentos en la búsqueda de sus objetivos, sería nada menos que un premio a la ilegalidad y a la simulación, es decir, perpetuar el régimen de corrupción hacia el que los ciudadanos han manifestado repetidamente su hartazgo. Cabe esperar que la autoridad electoral esté a la altura de su misión, y se niegue a ser partícipe de tal afrenta.