Mostrando las entradas con la etiqueta Sabina Berman. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Sabina Berman. Mostrar todas las entradas

7/13/2025

¿Qué es lo que no ve Salinas?Sabina Berman

Sabina Berman

¿Qué es lo que no ve Salinas?
Salinas y el Estado profundo
Enrique Krauze está triste
¿Qué es el machismo?

La certeza de un hombre de que por haber nacido hombre es superior a la mitad femenina de la tribu humana.

Sobre esa certeza, la realidad nos regaló estas últimas dos semanas una linda fábula.

Sucedió que un billonario evasor de impuestos leyó el ciento de artículos que durante varios días se habían publicado y versaban sobre su evasión monumental de impuestos.

74 mil mdp.

Y eligió entre tantos textos dos para disciplinar a sus escritorAs. Sí, solo eligió disciplinar a dos mujeres, seguro de los resultados, porque Salinas (el nombre del billonario evasor) es un misógino de largo historial.

Y sí, luego de llamarlas en X perras, marranas, brujas, de aludir a su presencia física, de difamar su vida personal, y nunca refutarles un solo punto de sus textos (otra vez: nunca refutarles ni un punto de sus textos), recibió lo esperado.

La ovación jocosa de la macho-esfera digital (Bravo tío Richi, Mátalas, Cógetelas más).

Y el silencio indiferente de los otros varones, ocupados en debatir sus altos asuntos políticos.

Un ritual con el que el billonario ha contado ya una década. Golpea simbólicamente a mujeres, los machitos le aplauden la hazaña, la sociedad mira hacia otro lado.

Solo que en esta ocasión algunos y algunas, dispersos, protestaron.

Y solo que en esta ocasión la presidentA del país no calló.

En su conferencia mañanera, Claudia tomó la anécdota como una oportunidad pedagógica. Como por cierto ya ha hecho con otros episodios misóginos antes.

—Como la primera mujer Presidenta me corresponde defender a las mujeres —dijo. Y más adelante: —No solo yo, todos y todas debemos alzar la voz contra la misoginia.

Salinas se descoció.

No solo tendrá que pagar al Estado en septiembre 74 mil mdp, también el Estado le estaba castigando su placer consuetudinario de violentar a mujeres, uno de sus privilegios por haber nacido hombre en un patriarcado.

¿Qué es lo que no ve el billonario?

Que ese México patriarcal ya se fue, para siempre. Que ese México solo vive en su voluntad y en la minúscula macho-esfera.

El México de hoy ya goza de una esfera política paritaria. El gabinete es paritario. El Congreso es paritario. El Poder Judicial lo será a partir de septiembre.

Y la paridad se ha corrido a otras esferas. Las mesas de debate en la TV son paritarias. En cada élite los consejos son paritarios.

Subsisten apenas algunos castillos de la pureza patriarcal. El Colegio Nacional. Las direcciones de las cien empresas más grandes del país. No más.

No solo lo público ya es casi paritario, la mayoría votamos porque terminara de serlo y la igualdad se corriera a lo doméstico, cuando votamos por una presidentA.

No: no es un accidente que Claudia Sheinbaum sea mujer. Es una de las razones principales de su gran popularidad.

Salinas, contaba antes, se descosió.

Sacó a SUS mujeres (con ese adjetivo posesivo se autonombraron su esposa y sus hijas) a tratar de cambiar la narrativa. Su argumento: en SU casa y con SUS mujeres el patriarca es bien lindo, y si no lo criticas no te golpea.

Y cuando solo la macho-esfera de siempre lo ovacionó, entonces Salinas terminó de descoserse.

O de cocerse en la tinta de su incomprensión del México de hoy.

Le escribió directamente a la presidentA (a la que llamó presidentE) exigiéndole que se callara (“no se distrajera”) y se ocupara de asuntos de verdad “importantes”, que él mismo le dictó a continuación.

Hilarante.

Lo que no logra ver Salinas es esto. Que su evasión de impuestos y su misoginia son ya anomalías en el México igualitario. Anomalías que lo orillan a lo bufonesco y lo delictuoso.

Sí, delictuoso: según la recientemente aprobada Ley Olimpia, el hostigamiento reiterado en redes es un delito.

No una libertad. Un delito.

Como el NO pagar impuestos lo es. No una libertad individual, un delito.

3/04/2024

Contra la guerra de la desinformación

Sabina Berman

Los indicios no apuntan a la DEA como cabeza de la campaña sucia de la Derecha.

Más bien apuntan a un pequeño comité, de 3 o 4 personas, que coordinan las acciones de la desinformación y para hacerlo disponen de abundante dinero y conexiones.

Así, desde un comité coordinador secreto y de contadas personas, se operaron otras campañas semejantes. La campaña que orilló a los británicos a votar por el Brexit. La que desplomó la candidatura de Pablo Iglesias en España. La que tumbó a Pedro Castillo en Perú. Para mencionar solo a 3.

Otra vez: solo 3 o 4 conspiradores tienen el plan total de la guerra sucia y lo operan; y cada acción la ejecutan idiotas útiles, que no conocen el plan total, y a menudo ni siquiera se sospechan parte de él.

Hasta ahora estos han sido los embates más exitosos de esta guerra sucia que padecemos en México:

La DEA rescató la acusación de un testigo protegido –según él, le entregó a AMLO en el año 2006, 2 millones de dólares–, una acusación desechada por falta de pruebas –y la filtró a 3 periodistas que la publicaron en un mismo día en 3 medios extranjeros.

¿Sabía cada periodista que otros 2 publicarían el mismo material el mismo día?

Solo sabemos lo declarado por el New York Times: la fecha de publicación sí fue pactada con la DEA.

Días más tarde, 2 “corresponsales” de Latinus se “encontraron casualmente en la sierra” a un hombre encapuchado que declaró ser “el líder de los Ardillos” y que confirmó ante la cámara la vieja acusación.

A decir del encapuchado, él personalmente le entregó a AMLO a nombre del cártel de los Zetas esos 2 millones de dólares.

Mientras ocurría lo anterior, durante todo un mes y a diario, en las redes sociales fluía la marea de tuits con los hashtags #NarcoPresidente y #NarcoCandidata.

Una marea cuya mitad del flujo se originó, a decir de los expertos, en granjas de bots localizadas en Argentina y España, y que por su tamaño y duración calculan viene costando hasta el día de hoy por arriba de 400 millones de dólares.

¿Quién dispone de 400 millones de dólares para tiznar al Presidente y a la candidata de la Izquierda?

Queda la pregunta para el lector, la lectora.

¿Y qué relación tiene esta guerra encubierta con la campaña por la presidencia de la Derecha?

Hasta antes de esta semana parecía no tenerla. Parecía una campaña dedicada de forma exclusiva a desprestigiar al Presidente y a la candidata de la Izquierda.

Entonces en la primera hora de este viernes recién pasado, vino el primer discurso de campaña de Xóchitl Gálvez, ya como candidata formal del Frente Fuerza y Corazón, y el misterio se desvaneció.

La candidata pidió un minuto de silencio por las víctimas del Narco. Y luego declaró que su prioridad como Presidenta sería combatir al Narco y caracterizó de forma abierta al Presidente actual y a la candidata de la Izquierda como aliados del Narco.

Es decir, se transparentó esta primera parte del plan de la guerra sucia: los desinformadores habían ido calentado el tema del Narco en la conversación pública durante un mes para que su candidata lo colocara como el eje de su oferta presidencial.

La coordinación se ha vuelto evidente y es de suponerse que en adelante sea más estrecha y su contenido se vuelva más estridente y amenazante.

Atendiendo a campañas semejantes en otras latitudes, podría incluir montajes de incidentes violentos. Incendios. Explosiones. Ataques de encapuchados.

En eso estamos hoy: en una época electoral que de golpe se ha vuelto sucia y peligrosa, gracias a los estrategas del Frente irónicamente llamado Fuerza y Corazón por México.

¿Cómo desarmar esta campaña de desinformación?

Por lo pronto hay que hacer notar otra vez la experiencia internacional que indica que la única defensa ante la desinformación es la insistencia en la Verdad.

Hacer notar como las conjeturas, las hipérboles o las mentiras se vuelven aseveraciones en la narrativa desinformadora; negarse a repetirlas y oponerles la realidad; y desemascarar a los operadores que las difunden.

https://www.eluniversal.com.mx/opinion/sabina-berman/contra-la-guerra-de-la-desinformacion/

11/27/2023

La tentación golpista de los medios

Sabina Berman| 

-Hoy los medios se dedican a una sola cosa. A cortar la comunicación entre el Presidente y el pueblo.

Palabras recientes del presidente de Colombia, Gustavo Petro, al que el Poder Mediático Comercial le inventa a diario bulos que dominan la conversación pública, y exige a diario que renuncie.

—Si algo tuviera yo que corregir de mi vida política —dijo Lula da Silva— es que permití que los medios se volvieran la Oposición.

Fue la Oposición Mediática la que tumbó el gobierno del Partido de los Trabajadores de Brasil y que a continuación, asociada al Poder Judicial, le inventó una historia de corrupción a su líder moral, a Lula— y lo encarceló.

Es la historia que se repite en Latinoamérica. En los países donde gobierna la Izquierda y los partidos de Derecha se quedan sin oferta y sin brújula, quienes toman el relevo para volverse la Oposición son los medios de comunicación comerciales.

¿Por qué?

Porque típicamente son propiedad de oligarcas neoliberales y porque al llenar el vacío que deja la Derecha despistada, se enamoran de su creciente poder y quieren gobernar.

Tal viene sucediendo en México.

Ante el vaciamiento de proyecto del PRI y del PAN, los medios comerciales hoy son ya la Oposición. Los medios comerciales que son casi el total de las radiodifusoras, televisoras y periódicos. En ellos hoy, la línea editorial es parejamente anti-gobierno, y las contadas voces de Izquierda que incluyen, aparecen aisladas y sitiadas por la preponderante actitud anti-Izquierda.

¿Quién entonces “comunica hoy al Presidente con el pueblo”, para usar la expresión de Petro?

El presidente López Obrador se comunica de forma directa con la gente, desde sus conferencias matutinas.

¿Y quiénes más observan la realidad nacional desde la Izquierda y pueden difundir lo que ven?

Existe únicamente un canal de televisión preponderantemente de Izquierda, el todavía pequeño Canal 14, sin cobertura nacional. Existe una naciente prensa en YouTube, que opera sin recursos económicos –o casi—, más bien heroicamente. Y lo antes dicho, existe un racimo de voces, dispersadas en los medios hegemónicos.

Así el desequilibrio en los medios, recientemente la Oposición Mediática ha ensayado una escalada peligrosa: se ha decidido a desplegar su total capacidad de la calumnia para agitar a la población, al estilo de la prensa golpista de otras latitudes. Elijo solo dos momentos recientes.

Durante la entrega de los nuevos libros de texto gratuito a los niños de cada primaria del país, la Oposición Mediática difundió, de forma unánime y profusa, la mentira de que los libros son “comunistas”, “anarquistas” y “anti-familia”, e incitó a los padres de familia a “no usarlos”.

En varios estados, los gobernadores de la Oposición no dejaron que los libros se distribuyeran. En otros, sociedades de padres de familia los secuestraron. Y en algunas escuelas se suplieron por publicaciones no oficiales.

Así se creó una crisis de la que todavía no se recupera la educación pública.

Más recientemente, ocurrió un episodio más peligroso.

Durante la embestida del huracán Otis a la costa de Guerrero, la Oposición Mediática difundió durante una semana la mentira de que el Presidente “supo 25 horas antes que se acercaba un huracán categoría 5 y no alertó a la población”, y que las fuerzas del gobierno estaban siendo incapaces de auxiliar a la gente.

El resultado fue que se desbocó en la población de la costa una rabia anti-gobierno, a la que la prensa le abrió las cámaras y los micrófonos, para propagarla más.

En los dos casos, los contados periodistas de Izquierda dieron la lucha contra los bulos –con efectos casi nulos. No podría ser distinto si la Izquierda tiene solo contadas bocinas, mientras la Oposición Mediática dispone de miles de megáfonos.

Ahora, un ejercicio de imaginación.

Supongamos que vuelve a gobernar la Izquierda y supongamos que la Oposición Mediática se decide a sitiarla no por momentos, sino a diario, a todas horas, como tiene sitiado en Colombia al presidente Petro o como sitió en Brasil al Partido de los Trabajadores.

¿Qué opciones tendrá un próximo presidente de Izquierda para librarse del asedio golpista de la Oposición Mediática?

De eso escribiré el próximo domingo.

6/19/2023

Todos contra Claudia

Sabina Berman

Cuando Claudia bajó de su automóvil, decenas de marcelistas la recibieron con la consigna de Marcelo Ebrard:

–Piso parejo –corearon. –Piso parejo.

En contraste, cuando Marcelo bajó de su coche, los mismos marcelistas –exactamente los mismos– lo recibieron con una felicitación a coro:

–Vas bien Marcelo, todo estará bien.

–Ya me cansé –le dijo Claudia minutos más tarde a Alfonso Durazo, el árbitro de la contienda, ya dentro del vestíbulo del hotel donde habría de sesionar el Consejo de Morena.

–Ya me cansé –el dedo índice de Claudia extendido hacia Alfonso. –A dónde yo vaya, se me respeta.

Qué autoritaria, comentaron en las redes. Qué soberbia.

Más bien, digo yo, qué típico drama en la vida de cualquier mujer del siglo 21.

Yo le pregunto a la lectora de estas líneas cuántas veces en su vida ha reclamado respeto.

A un hermano, un padre, un novio, un jefe, un subalterno, un esposo, un colaborador, un taxista.

–Ya me cansé, respétame –: yo empecé desde niña a tener que decírselo a mis dos hermanos mayores y desde entonces he tenido que seguir diciéndolo, así sea con otras palabras: déjame hablar, no me interrumpas; págame lo mismo que a Fulano, estamos haciendo el mismo trabajo; no plagies un texto mío, como si no tuviera autora; no, no puedes quitarme mi casa, es mía.

Son los episodios personales de un encontronazo más extenso. El encontronazo de dos culturas. El milenario Patriarcado –que exige a las mujeres subordinación ante los hombres— y el joven Feminismo –que exige a los hombres igualdad.

Y no son episodios francos y de una escena. Nadie dice en voz alta:

–Quítate mujer, porque yo soy el macho y el macho debe mandar.

No: siempre se dice otra cosa, cualquier otra. Ni al primer reclamo el Patriarcado acepta su derrota: el Patriarcado martillea y martillea hasta que pueda poner de rodillas a la mujer que reclama piso parejo.

Sincerémonos. La verdad es que si Claudia se hubiera quejado del rompimiento de las reglas en tono doloroso, no con energía, le hubieran llamado llorona, y no apta para ejercer la autoridad.

Y de no haberse quejado en absoluto, la hubieran considerado pasiva. Y de nuevo, no apta para ejercer la autoridad.

Porque la meta del Patriarcado es siempre declarar a la mujer no apta para el poder.

–La mujer a la cocina, a la casa y a la iglesia –ese ha sido el credo del Patriarcado. –Nunca una mujer gobernando nada.

Y todavía es más sencillo y más brutal. Esta es una contienda por el Poder más alto del país y los contendientes usarán todas las armas a su alcance para batir a sus adversarios.

En el caso de Claudia, la golpearán con las armas del Patriarcado ahí donde reside su diferencia y lo que es su mayor atractivo.

Que es la primera mujer feminista con una verdadera oportunidad de gobernar al país.

–No muestra sus emociones y no sonríe –dijo hace unos días una politóloga en la tele, dando voz al Patriarcado que exige a las mujeres ser agradables y emotivas, como mucamas jóvenes en busca de un galán.

Porque hay mujeres anti-Izquierda que en esta contienda también utilizan y utilizarán las armas patriarcales para intentar derrotar a otra mujer.

–No es feminista, es una mujer sumisa al Presidente –dijo otra politóloga también en la tele, hace unos meses. –Claudia nunca le ha dicho que no a Obrador.

Habría que preguntarle a la politóloga: ¿Y Adán Augusto alguna vez le ha dicho a su presidente que no, en público? ¿O Marcelo ha tenido un desplante de rebeldía ante el Patriarca de su propio partido? O bien, ¿cuándo fue la última vez que Noroña dijo: la Izquierda del compañero Obrador es la equivocada?

Son reglas sobreentendidas de las arquitecturas piramidales, es decir: patriarcales. Así sea en una empresa o una organización política, al jefe de jefes no se le desafía en público. Sería suicida.

¿Por qué se le exige a Claudia lo que a los otros candidatos nunca?

De nuevo, porque el intento es convertir su mayor positivo –su género y su feminismo– en un negativo.

Y convendría normalizar la pregunta cada que a una mujer se le descalifica: ¿medirías con la misma vara a un hombre?

5/30/2022

Disculpe, su legislador no tiene tiempo para usted

Disculpe, su legislador no tiene tiempo para usted
Sabina Berman 

Hace años, caminando por la Avenida Ámsterdam de la colonia Condesa, vi a la pobre candidata del PRD: caminaba anunciándose por un altavoz de mano: una figura solitaria buscando a quiénes representar. Me apresuré a tocar timbres de vecinas. 

Media hora más tarde, seis solidarias mujeres estábamos plantadas ante nuestra hermana de género, la licenciada Dolores Padierna, que nos dio un emotivo discurso de promesas hilvanadas –cosa rara: a través de su megáfono, a pesar de que éramos solo seis. 

Tres años después, mis cinco vecinas la buscaron en su grandísima alcaldía de cemento blanco, por un asunto del reglamento de construcciones catalogadas como históricas. Nuestra alcaldesa nunca les dio cita. Tenía otros asuntos de mayor calibre que los problemas de sus representados. Vaya, de hecho, nunca la volvimos a ver, más que en la tele. 

Y es que el porvenir de “nuestra representante” ya no dependía de sus electores de la Condesa, dependía de su partido, el PRD, que la habría de volver a nominar para puestos de mayor altura. 

Es lo normal en nuestra Democracia de falsa representatividad. Nos dicen que los ciudadanos manejamos el autobús de la Democracia, cada seis años nos invitan a subir a visitarlo y a votar en las urnas, luego nos bajan a la calle y el autobús parte a toda velocidad rumbo a las cimas del Poder. 

¿Cuándo fue la última vez que su diputado o senador visitó su colonia? ¿Nunca, nunca o tal vez nunca? 

¿Cuándo fue la última vez que desde la tribuna del Congreso expuso las necesidades de su poblado? ¿Jamás, jamás o jamás? 

Es un cuento de hadas. Votamos para que sean nuestros representantes –y al día siguiente de electos, oh magia, se han transformado en duques, princesas y monarcas. 

No es problema de un partido o de otro. Más bien, el problema es un sistema donde los partidos capturan la comunicación entre representantes y representados. “No importa quiénes voten, lo que importa es quién nomina”, reza un adagio cínico –y no se equivoca. Los partidos nominan a los candidatos y es a ellos que “los representantes” se deben. 

La Reforma Electoral que pronto se discutirá en el Congreso camina con dos pasos en la dirección correcta para desarmar a la partidocracia. Morena propone que los partidos nominarían a los candidatos, pero los electores les darían con su voto su jerarquía en la lista nominal; y los electores elegirían a los consejeros electorales. Otros partidos han anunciado que propondrán otras enmiendas útiles, entre las que sobresale el voto electrónico, que permitiría realizar con frecuencia consultas y revocaciones de mandato. 

La pregunta es si los legisladores actuales, cautivos de la partidocracia, aprobarán reglas que debilitarían a la partidocracia. 

Yo lo dudo. Más bien preveo lo contrario, nos darán un espectáculo de cómo la partidocracia inmoviliza a la Democracia: votarán en bloques de partidos: los de Oposición en contra de cualquier enmienda electoral, los afines a Morena en pro de la totalidad de la reforma. 

En todo caso, ya veremos si por un luminoso instante algunos “representantes del pueblo” deciden ser leales a los electores y se ponen a trabajar en pro de nosotros. 

¿No sería glorioso que los votantes de Sonora pudieran destituir a “su” senadora Lilly Téllez? En tiempos de votación se les presentó como una mujer de Izquierda, ya en el Senado se volvió panista y ahora trabaja para la ultra-derecha. Las diatribas que lanza desde el podio del Senado contra una sola persona —AMLO— nada tienen que ver con la necesidad de pozos en el desierto de Sonora. 

Sincerémonos. Los problemas más graves de los mexicanos de a pie trascienden la división ideológica que los partidos representan. Todos queremos que acabe la inseguridad. Que acabe la corrupción. Que los servicios sanitarios y la educación gratuitos sean excelentes. 

Si no desarmamos la partidocracia, seguiremos votando y votando sin obtener nada de eso. 


2/15/2017

El pichón es Peña, no México


Sabina Berman 
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Peña ha concedido todo, todo, todo a Trump. Todo a cambio de nada, nada, nada. Estos son los hechos de esta rendición incondicional:
Entregó al Chapo un día antes de la toma de posesión de Trump, a cambio de nada.
Aceptó reabrir el Tratado de Libre Comercio (TLC), y modificarlo, aun cuando Trump ya lo violó.
Aceptó que las armadoras de automóviles estadunidenses reculen en sus planes de inversión en México, sin penalizarlas por incumplir sus contratos con el gobierno federal y con ciudadanos particulares.
Aceptó recibir pacífica y dócilmente a los deportados.
Aceptó que Trump suba los aranceles a los productos mexicanos que entren a Estados Unidos, sin medidas de castigo de México a los productos de aquel país.
Aceptó considerar la entrada del ejército estadunidense a México.
Para colmo, sabemos que Peña nos miente. Peña ha dicho a Trump cosas que ha negado haber dicho, ha oído insultos que ha negado haber oído, le ha prometido considerar asuntos que luego ha desconocido.
Otra vez, estos son los hechos, no elucubraciones.
En suma, Trump ha tratado a México como un gavilán a un pichón indefenso, y el presidente Peña ha aceptado pasivamente su visión y actuado en consecuencia: ha actuado como un pichón paralizado por el miedo, un pichón que da pasitos en redondo sólo para retrasar su propia masacre.
Pero México no es Peña y tampoco es un pichón indefenso. Y los mexicanos debemos impedir que la debilidad intelectual y de espíritu de Peña nos arrastre.
Acá unas cuantas consideraciones, reales, evidentes, para una negociación con Trump.
Lo primero es llamar a Trump lo que es: el enemigo de México.
Luego, México debe negarse a renegociar el TLC, sin antes recibir a cambio seguridades de hasta dónde alcanzará la negociación. Mejor vivir sin TLC que con un TLC abusivo.
Luego, México debe asegurar que impondrá aranceles de importación a TODOS los productos producidos en Estados Unidos. Incluso a las empresas con franquicias en México. Incluso a las industrias culturales gringas –el cine, la música–. Somos el tercer mercado de Estados Unidos: hagámoslo valer.
Los consulados de México deben litigar caso por caso las deportaciones de los trabajadores indocumentados. La idea es del excanciller Jorge Castañeda y es brillante. Debemos inundar las cortes de justicia de Estados Unidos y así empantanar la medida: volverla un desastre político para Trump, al tiempo que damos a los liberales estadunidenses la oportunidad de apoyarnos ahí en las Cortes, como lo quieren los jueces y los abogados no trumpeanos.
México puede legalmente, y debe en honor a sus intereses propios, confiscar los cascos de las armadoras estadunidenses que nos abandonan total o parcialmente. Han operado acá con privilegios fiscales, y si se van, deben ser penalizadas. A su vez, esos cascos industriales deben ofrecerse gratuitamente a las compañías de automóviles asiáticas y europeas. ¿Quién diablos quiere de socio a Ford, si puede tener de socio a Honda o a Mercedes Benz?
México debe amagar con legalizar la droga unilateralmente. Nosotros no tenemos un problema de adicción, son ellos, los estadunidenses, los que tienen a 35% de la población adicta a las drogas. Basta de guerrear la guerra que ellos deberían guerrear. Basta de poner los muertos mientras ellos inhalan coca en Memphis.
Son fichas de negociación que saltan a la vista. ¿Cómo llevarlas a la mesa donde Trump está sentado burlándose de México, y cada semana agregando otro plan ofensivo?
Lo primero es olvidarse de las metáforas y los actos simbólicos e inútiles –marchar, cantar, llorar, gemir–. Esto es una guerra, Trump es el enemigo, y México no es Peña ni tampoco un pichón.
Lo segundo es perder el miedo a la crisis de gobierno en México. Si alzarnos al nivel de la circunstancia significa que el gobierno quede sin presidente, que suceda ya: que caiga Peña. Que el Congreso nombre, según indica la Constitución, un suplente temporal, y se adelanten las elecciones presidenciales. Mucho peor es sostener a un presidente para que entregue el destino del país.
Nuestros hijos y nietos nos están mirando desde el futuro próximo. En cinco años nos preguntarán qué hicimos cuando Trump se propuso destrozarnos. ¿Diremos que marchar y gritar a coro frases vacías?
Este análisis se publicó en la edición 2102 de la revista Proceso del 12 de febrero de 2017.

1/25/2017

Videgaray es una bomba andando



proceso.com.mx- Uno de los primeros nombramientos que realizó Donald Trump fue el de Luis Videgaray como canciller de México.
Sucedió así.
A las dos semanas de declarado electo presidente de los EUA, Donald Trump llamó por teléfono al presidente Peña Nieto y le indicó que deseaba que Luis Videgaray fuese el canciller mexicano.
–Con él negocio, con otros no –dijo, con dureza.
Atendían la llamada en teléfonos alternos, además de ambos, Jarred Kushner, yerno de Trump, y Luis Videgaray, a un lado de Peña.
Trump asoció explícitamente a Videgaray con su yerno.
–Son amigos –afirmó un par de veces.
Y más adelante, y ya en un tono amistoso, vaticinó que con Videgaray como canciller “haremos negocios todos juntos”.
A lo que Peña Nieto accedió, obsequioso:
–Muy bien, presidente electo.
Así, a los pocos días, Peña Nieto destituyó a la canciller de aquel entonces, Claudia Ruiz de Massieu, y nombró en su lugar al preferido de Trump, Luis Videgaray.
El relato de los hechos se filtró de Los Pinos a varios empresarios mexicanos por boca del mismo Videgaray, probablemente para darse importancia.
Y el relato se esparció entre los empresarios más ricos del país como un reguero de pólvora: una alarma que espera sólo un cerrillo para reventar en pánico.
No es para menos. El relato delata condiciones muy adversas para México.
Para empezar, un presidente muy débil, rodeado de la desaprobación mayoritaria, desanimado e inseguro, que acepta, desde antes de sentarse a la mesa de la negociación con Trump, ceder y ceder y ceder.
Porque poner a la cabeza de nuestros negociadores al que el adversario elige para ello, equivale a poner al frente de un ejército al general del enemigo.
En segundo lugar, el relato delata la devaluación de lo que está en juego para México, que en realidad es enorme.
Nada menos que pagar un muro en la frontera, cuya mera construcción, ya no su pago, es oprobiosa. Desbaratar la economía integrada entre ambos países, que tardó 30 años en desarrollarse a lo que es hoy. El porvenir de 11 millones de mexicanos indocumentados. El porvenir de nuestra relación con 27 millones de mexamericanos. Millones de empleos. La valuación del peso. La productividad de la zona fronteriza mexicana.
Y eso sutil, y sin embargo real y trascendente, que se llama el orgullo de la identidad mexicana.
Por fin, el relato delata un juego de políticos mafiosos. Según lo antes apuntado, Trump propuso que “haremos negocios todos juntos”: una promesa que en labios de un presidente que se niega a deslindarse de sus negocios privados, como Trump, y dicha a otro presidente que ha estado dispuesto a perder la legitimidad antes de dar la espalda a la corrupción, como Peña Nieto, se convierte en el augurio de corrupciones de una talla desaforada.
El presidente Peña Nieto tendría que recapacitar. El mero hecho de que Trump le haya impuesto a la cabeza de los negociadores mexicanos a Luis Videgaray, debería descartarlo.
O en su defecto, si el presidente no recapacita, debería movilizar a los empresarios, que conocen de sobra este relato, y a los ciudadanos de otros sectores, para pedir la remoción de un canciller que es un peligro.
O como lo apalabró un empresario: una bomba andando…

3/21/2016

Otra vez la Izquierda


CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- 1.La fábula del nacimiento de la clase política.
Wilhelm Reich arranca su libro Psicología de masas del fascismo con una fábula sobre la formación de la clase política en las agrupaciones humanas.
Érase que se era un grupo de primates bípedos que se propuso construir una aldea para vivir mejor. Las casas, el pozo común, la morada del médico, la escuela de los vástagos. El grupo estaba en la etapa de la planeación de la aldea cuando cayó en cuenta de que necesitaba que alguien se hiciera cargo de la diaria distribución del trabajo y de la comida.
Tal hizo el elegido: cada día distribuía el trabajo y traía el alimento para todos. Hasta que este Primate Organizador cayó en la cuenta de su poder y empezó a ejercerlo. Cobraba porciones de comida por designar los trabajos más cómodos; y tomaba de la comida común una porción importante para sí.
Así nació la clase política, escribe Reich. Una clase que por organizar al grupo y proveerlo de lo indispensable toma para sí una porción desmedida.
2. La clase política en tiempos de las democracias capitalistas.
No hay día que en el mundo en español no amanezcamos con un titular de periódico con esta estructura:
Nombre del político ladrón: cifra hurtada
En España las cifras del hurto de la clase política no sólo son asombrosas, vienen revelando que el hurto ha sido el sistema de gobierno. Una nueva generación de jueces y una policía leal a ellos –y no a la clase política– vienen documentando los métodos del pillaje de los últimos 30 años. Empresas fantasma para la compraventa de favores. Sobresueldos. Tarjetas de crédito negras. Cobros por asignación de contratos.
Sólo la familia de Jordi Pujol (exhombre fuerte y exhéroe de Cataluña) extrajo del país 4 mil millones de euros. Sólo el Partido Popular extrajo al menos seis veces esa cifra.
En Brasil lo propio. Gracias a una fiscalía independiente del poder político se viene destapando un sistema de gobierno engrasado por la corrupción y para la corrupción. Nada más Luiz Inácio Lula (expresidente y exhéroe nacional) parece haberse hecho ilegalmente de varias casas, haber participado en lavado de dinero y haber comprado las voluntades de Congresos enteros mediante el pago en dinero contante y sonante.
¿Qué se puede decir del hurto de la clase política de México? Que es una cultura. Que nunca ha existido un periodo histórico sin corrupción. Y que caminamos tres pasos atrás de Brasil y España, porque carecemos de jueces y policías independientes de la clase hurtante, y por lo tanto la valuación del hurto –y su posible sanción– queda para la imaginación.
Se rumora por ejemplo que en este gobierno el presupuesto nacional es mordido en un 40% por los políticos que lo ejercen –una proporción sólo igualable en países africanos–. Se rumora que el Congreso nacional se mueve gracias a pagos multimillonarios a los partidos.
En cambio, en Estados Unidos, así como en las otras democracias capitalistas de Europa, todo aparenta ser legal porque el hurto de la clase política se ha legalizado. Todo un entramado de leyes permite el tráfico de favores entre los empresarios y los políticos y el enriquecimiento de los políticos sucede dentro de la ley. “El nuestro es un sistema amañado (rigged) en pro de los ricos y los poderosos y en contra del ciudadano común”, viene diciendo Bernie Sanders en sus mítines de campaña, sin que ni uno de sus contrincantes objete la afirmación y mientras las multitudes de ciudadanos se alzan de sus asientos a vitorearla.
3. Es otra vez el turno de la Izquierda (de otra Izquierda).
Desde hace 30 años los políticos de las democracias nos han prometido un tiempo de abundancia para todos, si abrazábamos uno por uno dos máximas de la lógica capitalista. Si cada cual trabaja para lograr su máximo beneficio, el beneficio de todo el grupo se agrandará. Y si los servicios sociales se estrechan y se vuelven empresas privadas, serán mejores y alcanzarán para más.
Treinta años de esas creencias hegemónicas dan un saldo rojo. Hoy hay más desempleo que hace tres décadas, más concentración de riqueza en menos primates, menos servicios sociales, más desempleo y más enojo social. Es claro que estamos en el umbral de un nuevo tiempo con nuevas ideas para el experimento humano. Nuevas ideas que derivan de las antiguas de la Izquierda pero llegan impregnadas de democracia y desprendidas de totalitarismos.
¿Qué pensaría Lenin de los nuevos izquierdistas? Prometen curar la democracia saqueada con mayor democracia, no menos. Prometen la reinstauración de los servicios sociales pero no la absolución de la propiedad privada. Y prometen un nuevo orden de Justicia –cárcel a los ladrones políticos y purificación de la política mediante nuevos controles y nuevas leyes.
En México todavía este cambio no asoma la cabeza. Y sin embargo es difícil suponer que no lo haga, cuando los problemas de las democracias capitalistas existen acá, pero exacerbados. Tiempo al tiempo. En un lugar todavía no conspicuo unos 30 treintañeros todavía no conocidos nacionalmente fraguan la retórica y el método mexicano para llegar al nuevo tiempo –ese de coordenadas adivinables. O bien (como en el caso de EU) unos cuantos septuagenarios preparan el regreso de sus ideales socialistas de la juventud a la plaza pública. 

1/31/2016

Test de inteligencia moral para mexicanos corteses



Premiando al verdugo. Cartón: Rocha
Premiando al verdugo. Cartón: Rocha
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- 1 Hace unos días el presidente de México impuso la Orden del Águila Azteca al rey de Arabia Saudita. La más alta condecoración mexicana otorgada a extranjeros por sus aportaciones al bienestar de la humanidad. La misma que fue conferida en el pasado a Nelson Mandela, Gabriel García Márquez, Rigoberta Menchú, Joan Manuel Serrat, entre otros igualmente meritorios.
El rey saudita, famosamente, mandó en 2014 decapitar en las plazas públicas a 100 personas, y en lo que va de este año ha ordenado decapitar a otras 14, todas ellas por algún crimen que puede englobarse en este capital: no someterse a su voluntad y a las leyes islámicas del emirato.
El otorgamiento del Águila Azteca al tirano ocurrió porque:
a) Nadie en el equipo del presidente sabía que Salman bin Abdelaziz Al-Saud rige de forma absoluta sobre una teocracia radical, dado que no tuvieron tiempo de leer algún libro sobre ese remoto país.
b) Todos, incluido el presidente, lo sabían y no vieron nada realmente malo en un teócrata que corta con sables cabezas en espectáculos públicos de espanto, puesto que El Chapo también hace lo propio y los mexicanos le cantamos corridos y la revista Rolling Stone lo trata de héroe, o bien
c) Por supuesto, los funcionarios peñistas vieron la dificultad moral pero simularon no verla, haciendo derroche de la llamada “cortesía mexicana”, a decir, el convenio del respeto a la impunidad ajena que norma al priismo desde la mitad del siglo pasado y que derivó en la Doctrina Estrada en asuntos diplomáticos, sintetizada en el sabio proverbio: “No veo las guillotinas en tu patio si tú no ves las guillotinas en el mío”.
2. Un día después, el secretario de Educación mexicano firmó con su homólogo saudita un convenio de intercambio en materia educativa; esto, cuando la educación saudita incluye normas tan asombrosas como el recreo obligatorio y eterno a las mujeres y la entrega a la policía religiosa de cualquier alumno que exhiba conductas homosexuales, agnósticas, ateas, propias de la brujería o del libre pensamiento.
Esto ocurrió porque:
a) El secretario mexicano creía estar en París y se sorprendió mucho cuando su homólogo llegó con un pañuelo en la cabeza.
b) Sabía de estas normas educativas y pensó que en México pueden adaptarse con gran provecho, incluyendo por ejemplo la lapidación de todo educando rajón o sangrón, lo que será agradecible por maestros y alumnos.
c) O bien, lo sabía y al momento de firmar el convenio puso en lugar de firma una frase en español: Esto lo firmó Elba Ester.
3. Asimismo, fue capturado en el aeropuerto de Barajas, en Madrid, Humberto Moreira. El exgobernador de Coahuila fue señalado en el año 2012 por el secretario de Hacienda como culpable de presentar documentación falsa acreditando el gasto de mil millones de pesos. Además, Hacienda señaló la desaparición de otros 35 mil millones del erario de Coahuila. En su momento, en México la Procuraduría General de la nación lo investigó y con una rapidez de relámpago lo exoneró.
Y esto ocurrió porque:
a) Se le encontró inmaculado y más bien víctima de habladurías dolosas.
b) La PGR recibió del presidente Peña la orden gentil de no investigar a su correligionario y amigo.
c) Creemos sincera y profundamente que el respeto a la impunidad ajena hace la paz, y esperamos con ansia nuestra oportunidad de saquear al país.
d) Nos indigna la ausencia de instituciones y de cultura de Justicia, y sólo estamos atentos al momento oportuno para iniciar una revolución moral.
Calificación. De haber elegido una mayoría de aes, usted es un tonto útil al sistema. De haber elegido una mayoría de bes, es usted un cínico útil al sistema. De haber elegido una mayoría de ces, es usted el sistema encarnado. De haber elegido la última d, es usted el porvenir

8/19/2015

Una cierta dificultad con la verdad


Manlio Fabio Beltrones, exdiputado federal. Foto: Octavio Gómez
Manlio Fabio Beltrones, exdiputado federal.
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Considérese el nombramiento del nuevo presidente del PRI. El presidente del país nombra con su dedo índice al diputado Manlio Fabio Beltrones para el puesto. Beltrones le otorga a cambio la cortesía de declarar clausurada la sana distancia entre el primer mandatario y su partido político.
A continuación el ya presidente nombrado del PRI pide licencia para emprender su campaña por la presidencia del partido. Pronto lo veremos luchar con fervor en 100 ceremonias por conseguir una presidencia que ya le está concedida.
Incluso es posible que en un afán de realismo se le invente un adversario. O adversaria, para que alegre con sus trajes sastre de color pastel la contienda. Y luego por fin habrá votaciones, secretas además, y un recuento escrupuloso de votos y el anuncio del ganador ya por todos conocido: don Manlio Fabio Beltrones, quien sonreirá entre sorprendido y conmovido ante las cámaras de la prensa.
¿No hubiera sido más fácil que el presidente del país saliera a decir: Este es el nuevo presidente de mi partido porque yo lo digo, y si no les gusta coman habas? El ahorro en simulaciones y mentiras y confeti y gastos de campaña y elecciones sería agradecible. El aumento en la confianza en las palabras del presidente del país hubiera subido una raya.
Pero no pidamos peras al olmo ni al PRI que no sea el PRI. El PRI no puede evitar ser eso en lo que su historia lo convirtió. Un autoritarismo que se envuelve en ropajes de democracia y por derivación envuelve la verdad en sustitutos, a más barrocos más estimados.
¿En serio es necesaria la farsa? Hace un par de años en una entrevista se lo pregunté a Manuel Camacho Solís. ¿Por qué el PRI no dice, al estilo del Partido Comunista Chino: descreemos de la democracia, nos parece desordenada, nos gusta tener un mandón de turno, ese es nuestro método de gobierno? Y Camacho Solís, con algunos parpadeos de perplejidad previos, me confesó que no sabía si era necesaria la farsa. Que a su parecer su razón hacía décadas se había extraviado, pero la más plausible era la que sigue. “Supongo” empezó, “que cada régimen o partido quiere describirse a sí mismo de una forma legítima, y la democracia es más legítima que la dictadura”.
Y si esa razón es pobre, y sin embargo la más plausible, las consecuencias de un juego tan rebuscado no son inocuas. La principal es que el sistema político que el PRI creó a lo largo de 70 años a su imagen y semejanza, y el PAN no modificó, carece de agencias para capturar y nombrar la verdad. Es decir, carece de una policía científica y reprime al periodismo de investigación que pudiera desde fuera del gobierno capturar la verdad.
No es que en México se oculte la verdad, es que en México, y salvo heroicas excepciones, a la verdad ni se le busca ni se le encuentra, y la simulación y la mentira con que se le suple forma una nebulosa que a la vez oculta y perpetúa la única opción que parece poder ordenar un sistema sin información segura. El autoritarismo.
Considere ahora el lector, la lectora, cómo en los asesinatos de la colonia Narvarte se reproduce la misma dificultad con la verdad, ahora con efectos trágicos.
Recién descubiertos los cuerpos asesinados, la policía del DF inventó una “verdad” que difundió a golpes de autoritarismo. Los asesinos, que habían entrado al departamento sin violar cerradura alguna, habían departido con las víctimas durante toda una noche y hasta las tres de la tarde del día siguiente.
¿Para qué demonios difundió la policía ese invento?
El para qué es obvio. La imagen de la fiesta con alcohol y sexo que se plantó en la conciencia colectiva, colocó la responsabilidad de los hechos criminales en las víctimas. Fueron ellas las que abrieron la puerta de su departamento a los asesinos, fueron ellas las que los entretuvieron y se embriagaron con ellos, fueron ellas, en suma, las que, por incautas, bebedoras y sexuales, resultaron copartícipes de su propia muerte.
Atribuida la culpa a las víctimas, la policía capitalina pudo entonces haberse ahorrado cualquier investigación, y hubiese cerrado el caso, a no ser que en esta ocasión excepcional dos de los asesinados dejaron tras de sí evidencias y testigos de que habían sido amenazados semanas antes por los esbirros del gobernador de Veracruz. En un video escalofriante Nadia Vera dice, desde el pasado capturado por la cámara: “Declaro responsable de lo que pueda sucedernos al gobernador de Veracruz y su gabinete”.
Decía Octavio Paz que la mentira nos condena a la soledad. Al laberinto personal de la soledad de cada ser humano, separada de las otras soledades por lo falso. Decía también Octavio Paz que la verdad en cambio nos conecta a los otros y derrumba las paredes de los laberintos. Y decía por fin que el autoritarismo en México tiene como aliada a la mendacidad. El autoritarismo sólo puede imponerse sobre el nosotros destazado en soledades.
Lo que Octavio Paz dejó sin decir y nosotros, habitantes de este siglo, podemos afirmar, es que la mentira y el autoritarismo no son parte de nuestra esencia nacional. Son más bien el resultado de una ausencia histórica: la creación y protección de instituciones para capturar la verdad. Y lo podemos afirmar hoy porque en nuestro tiempo, a diferencia de aquel que habitó Octavio Paz, el clamor por la fundación de esas instituciones, y la protección de las contadas que existen, es lo que está uniendo a gran parte de la sociedad.
Nadia Vera y Rubén Espinosa eran parte de ese esfuerzo colectivo. Ella activista del YoSoy132 de Xalapa; él, fotoperiodista de Cuartoscuro y Proceso.

7/16/2015

Grecia, la enajenación y México


Venus de la democracia. Cartón: Rocha
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Bueno, ganaron en Grecia las neveras vacías. Los griegos atendieron durante cinco años las terribles amenazas de los barones de la Troika y l@s líderes de las potencias europeas –los largaremos de Europa, les quitaremos el euro, cerraremos sus bancos, los trataremos de vagos y de ladrones hacia abajo– y luego atendieron a sus neveras vacías, a los supermercados con productos inaccesibles, a las suelas gastadas de sus zapatos, a sus abuelos sin seguridad social, a sus hijos desempleados, a los cada vez más abundantes mendigos durmiendo bajo los puentes –y se decidieron por votar por asistir a sus abuelos y a sus hijos, por darles asilos a sus mendigos y por poder llenar sus neveras.

Esto es el principio de un cambio de ideología. Un cambio cultural. Un cambio de narrativa en Occidente. En otras palabras, los griegos abandonaron la ideología de los números fríos y abstractos de la macroeconomía y abrazaron la narrativa cálida y humanista, palpable, donde lo que cuenta es el ser humano concreto y sus necesidades de sobrevivencia y felicidad. Abandonaron la enajenación que pregona el capitalismo –usted, ciudadano, no lo entiende, pero la buenaventura del sistema pasa por su hambre individual, que un día remoto se traducirá en abundancia– y abrazaron la vida que se come y se bebe, y huele y respira.
Me dice un banquero:
–Me preocupan en extremo las consecuencias de lo ocurrido en Grecia. Esto puede ser el principio de un efecto ajedrez. Ahora ganará en España Podemos y mandará al diablo al capitalismo. Luego sucederá en Italia, mandarán al diablo al capitalismo. Luego será Francia, ganará la extrema derecha, y al diablo el capitalismo. Y luego, o mucho antes tal vez, se desplomarán los mercados financieros. Pero –y acá el banquero toma aire–, ¿quién esperaba que los griegos aceptaran pagar una deuda que cifra 180% de su producto interno bruto, una deuda impagable y un programa de austeridad todavía más violento que el que ahora padecen?
La verdad, lo esperaban muchos. Las mismas encuestas lo pronosticaban: Los griegos en su mayoría votarían por someterse a nuevas austeridades. Mencioné antes la palabra enajenación, y a eso apostaban esos muchos. Enajenación: ser ajeno a sí mismo. Y no lo apostaban sin fundamentos históricos. La enajenación ha ganado batallas que se antojan increíbles.
En la Alemania de los años treinta del siglo pasado, por ejemplo, muchos obreros y clasemedieros se afiliaron al Partido Nazi, traicionando sus propios intereses, atraídos por Adolfo Hitler, un señor vociferante, de ademanes enormes y ridículos, de bigotito a la Chaplin, que les prometía en sus discursos furiosos ni más ni menos que “disciplinarlos”, dejar de pedirles su opinión a ellos, los ciudadanos, “para acabar con las vacilaciones del poder político” y en contraste “tomar un camino rígido para la gloria de la Patria”.
Wilhelm Reich, alumno de Freud y comunista, se asombró de tal forma al atestiguar el entusiasmo contra sí mismos de millones de alemanes, que para explicárselo se encerró en un laboratorio a medir la enajenación en los cuerpos. Descubrió que a mayor rigidez muscular, menos sensación de vida, y a menos sensación de vida, más proclividad por un líder autoritario e incomprensible. Otra vez, ahora en términos de Reich: descubrió que “a mayor rigidez de la coraza muscular, menos capacidad de placer corporal del individuo y más fascinación por las grandes explicaciones donde el individuo es sólo una pequeñísima hormiga”: un ente no considerado en las explicaciones del gran líder, explicaciones que por lo demás la hormiga tampoco entiende del todo.
El capitalismo democrático ha hecho lo propio con los ciudadanos de nuestras democracias occidentales. Se ha erigido como la única explicación, el único método de vida, como el único destino. Se ha logrado colocar por encima de los procesos democráticos: todo se vota en las democracias capitalistas, excepto que el capitalismo sea el sistema idóneo. Y esto mientras las supuestas virtudes del capitalismo se han ido esfumando de la vida real, esa vida del alimento y del placer.
El nivel de vida de la gran mayoría de las personas ha ido en declive, el crecimiento de las economías ha disminuido, de un promedio de 7% en la última década del siglo XX, a un promedio de 2% en nuestros días, y la desigualdad ha aumentado de forma exorbitante. La cifra es harto conocida desde que el premio Nobel, Joseph Stiglitz, la publicó: hoy 1% de la población controla la mitad de la riqueza mundial.
Los ricos del planeta han apretado demasiado. Han mentido demasiado. Han sido codiciosos en exceso. Han traicionado a la democracia y al demos, a la mayoría de la gente. Y han corrompido a las clases políticas al sobornarlas. Se merecen la rebelión de los griegos. Se merecerán la rebelión de los italianos y de los españoles. Y también se merecen la sublevación de los ciudadanos de los países que todavía no despiertan, pero despertarán, a su propia realidad. Como los mexicanos.
Un día no muy distante también acá escalará a la narrativa pública la protesta contra la falta de mejoría en la vida individual, el recorte de los servicios sociales, la exagerada ganancia de los bancos, en México la mayor del planeta, la concentración del poder y la riqueza en nuestros contadísimos ricos y su corrupción de los mecanismos democráticos. Habrá un recambio de políticos y de editorialistas. Un recambio de palabras en el lenguaje y de aspiraciones en la sociedad. Porque no hay enajenación que dure 100 años, y aunque a veces no lo parezca, México es parte del mundo.

5/03/2015

Delatar o no delatar


El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Foto: Germán Canseco
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El secretario de Gobernación, en una carta a la revista Proceso, dedica un gentil párrafo a pedir una disculpa a sus vecinos por los “inconvenientes” que el reportaje del semanario sobre sus casas de las Lomas les trae. Sucede que la fotografía aérea de una de las casas del secretario abarca también varias casas de sus vecinos. Al mismo tiempo, el reportaje cita a varios vecinos como informantes. Es decir, se trata de vecinos que les dieron datos a los reporteros, pidiendo a cambio sólo el anonimato. Pueden ser otros vecinos los que hablaron con Proceso y otros con quienes se disculpa el secretario. O puede suceder, es lo más probable, que el secretario no ha registrado un cambio importante ocurrido en la conciencia colectiva del país.
Resulta que los vecinos de los políticos hablan de ellos, y bastante, y cuando detectan una injusticia, como en el caso del secretario, hablan con enojo. ¿Por qué, si es un servidor público, el secretario habita una mansión equivalente a la de un gran empresario? Su salario es más bien equivalente al de un alto ejecutivo, no a las ganancias de los dueños de megaempresas. ¿Dónde están las ensambladoras de automóviles del secretario Chong? ¿Dónde sus minas de cobre? ¿Dónde la creación, a través de la inversión de su trabajo y de su capital, de decenas de miles de empleos?
Resulta que los vecinos de los políticos han llegado a la misma conclusión que el resto de los ciudadanos: la corrupción de un funcionario nos daña a todos. Inclina la proa del barco de la nación al agua. Y la corrupción de toda la clase política está a punto de llevar el barco a pique. “La corrupción es el peor problema de nuestras democracias”. Lo dijo Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, en la Cumbre Latinoamericana recién pasada, donde no por azar la mitad de los mandatarios presentes están acusados en sus países de corrupción. (Y donde, tampoco por azar, nadie sino Mujica habló de la corrupción.)
El problema, explicó Mujica, no es sólo que los funcionarios extraen lo que no es suyo del erario. “Eso es menor”, dijo. Es que “la democracia ha sido infiltrada por la lógica capitalista”, y hoy el mismo funcionario que roba a la nación para sí es el que vende al mejor postor los bienes que son de todos: Las carreteras. La educación. Los hospitales. La cultura. La recolección de la basura. El petróleo. Las playas. El agua… Es decir, lo que la naturaleza regala a los humanos que la habitan y lo que generaciones y generaciones de humanos tardaron en construir.
Cuando el dinero es Dios, el Bien Común es un botín. Y si a un buen liberal la venta de los bienes comunes no le parece en teoría un robo, sino una estrategia económica eficaz, debería revisar los resultados macroeconómicos de las privatizaciones que se han realizado masivamente en los últimos 30 años, eso en las democracias capitalistas del mundo: los muchos hoy tienen menos que ayer en dinero contante y sonante y mucho menos en servicios del Estado, mientras que los muy ricos son exorbitantemente ricos, y los políticos que les subastaron los bienes comunes son, no tan ricos, no, pero sí indebidamente ricos.
Tal vez no haya visible en nuestro país un mejor ejemplo de la tesis de Mujica que el señor David Korenfeld, exdirector de Conagua. Como es sabido, el funcionario fue fotografiado por uno de sus vecinos en Huixquilucan cuando abordaba con su familia un helicóptero del Estado para irse a vacacionar. Denise Dresser escribió en el periódico Reforma alabando al vecino que lo delató, y con justicia: es, como Denise refiere, un héroe civil. Ahora habría que alentar a ese vecino y a otros vecinos a que publiquen los otros datos del funcionario corrupto, los que suelen narrar en sus reuniones, para completar el retrato y su moraleja.
Por ejemplo, que cuenten cómo la visita del helicóptero estatal no fue excepcional. Era un estilo de vida: los viernes llevaba a la familia a su casa de Valle de Bravo y la traía a Huixquilucan el domingo en la noche. O que hablen de lo que sucedió en Huixquilucan cuando el señor fue alcalde: El uso de los suelos cambió de manera repentina para que se levantaran edificios mientras se murmuraba que el alcalde se enriquecía indeciblemente. Y falta igual que los reporteros indaguen en la propuesta de Korenfeld de privatizar el agua, la así llamada Ley del Agua –cuya aprobación en el Congreso no fue rechazada sino únicamente pospuesta–, y según la cual la sed de los mexicanos y la sequedad de los campos de cultivo del país se volverían un negocio de trillones de dólares: una reforma que por cierto se aplicó ya en Francia, donde multiplicó en 500 por ciento los costos del agua, y por ello hoy está siendo abrogada; y se aplicó en Bolivia, causando una revolución civil.
Hay que repetirlo: una revolución civil.
Sí, la corrupción es el peor problema de nuestra democracia, y esa certeza –ahora compartida por una mayoría–, más el hecho de que los ciudadanos hoy pueden delatar a sus vecinos políticos a través de las redes sociales, saltándose a los dueños de medios que acallarían la información, o mediante la plataforma para la delación, Mexicoleaks, que guarda el anonimato del informante, vuelve fácil el pronóstico: nos esperan cuatro años de escándalos.
Eso o que este gobierno dé un golpe de timón y se decida a combatir la corrupción como a un crimen contra el Estado. Me retracto del exceso de optimismo: serán más bien cuatro años de escándalos sobre la corrupción.
sabinaberman.mx

4/21/2015

Funcionarios ladrones… El juego que todos jugamos

David Korenfeld al momento de presentar su renuncia a la Conagua. Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El juego que todos jugamos hoy en México se llama Funcionarios Ladrones contra Ciudadanos Ingenuos. Para jugarlo, ambos bandos deben empezar por olvidar un par de cosas. Deben fingir que no saben que los funcionarios no están vigilados sistemáticamente por alguna institución, digamos la policía, y fingir que el país alguna vez fue distinto y en ese país fantástico del pasado los funcionarios no robaban. Aceptada esta ceguera voluntaria por ambas partes, los jugadores podemos pasar al juego propiamente dicho y gozar de sus enormes emociones.

El funcionario empieza el juego robando.
Roba 300 millones de dólares del erario como Arturo Montiel o finge una compra-venta cuando está tomando una gratificación por un acto ilícito, como el presidente Peña Nieto o el secretario Videgaray, o usa helicópteros del Estado para citas familiares, como el entonces director de Conagua, David Korenfeld, o en lugar de levantar una multa a alguien que se pasó una luz roja le cobra un soborno, como mi amigo Rodrigo El Policía de la Condesa, o como una examiga funcionaria grava los recursos estatales que gasta con 14% para ella, o etcétera y etcétera.
La emoción ha iniciado. El ladrón se siente feliz con su ganancia y con su privilegio, que lo levanta sobre cualquier otro ciudadano cinco centímetros, o 5 mil millones de pesos, según sea su hurto. En cada intercambio con un congénere, disfruta su superioridad secreta. Piensa: Soy el gran Pillo, soy Steve Jobs del Hurto (aunque por desgracia sin inventos).
Acá puede acabarse el juego, y de hecho en general acá termina. El funcionario se va a gastar su robo y en la vejez les explica a sus nietos que ha sido un genio de la función pública.
Pero hete acá que a veces alguien descubre al ladrón.
Un vecino lo fotografía abordando el helicóptero estatal con toda su familia, una periodista y su equipo videan las casas mal habidas, el Policía Ladrón de La Condesa recibe en lugar de un billete el flashazo de un ciudadano que publica en Twitter el robo.
Ahora sí empiezan las emociones enormes, dignas de un partido de futbol México contra Estados Unidos.
Los jugadores se multiplican por millones: ha entrado al juego el pueblo mexicano, más otros porristas menores. El pueblo se acuerda de golpe de que las cosas idealmente debieran ser distintas. Usa palabras altisonantes y nobles. El Bien Común. La Patria. El Porvenir. La Justicia. Ya me cansé. Todos somos Buenos. Indignado, el pueblo grita a coro. Tuitea. Vilipendia. Saca banderolas. Su ganancia es la rabia compartida, la sensación de pertenencia: soy parte del pueblo herido y robado, soy muchos más aparte de mí mismo.
Y lo dicho, entran al juego otros personajes menores. Por ejemplo, los esquiroles. Tienen un nombre peor, pero me da pena escribirlo.
Son los que toman la defensa de lo indefendible. Publican artículos que empiezan así: “Pregunté quién era el Funcionario Ladrón y todos me informaron que era un señor muy simpático, que usa shorts lindísimos, y quiere a sus hijos”. O escribe confesiones de cercanía al Funcionario Delincuente: “Ayer en la cena le pregunté cómo se sentía de ser multimillonariamente odiado y me dijo que era él quien odiaba al puto pueblo mexicano y que su familia ya vivía en California, como castigo al pueblo mexicano”. Es decir, el esquirol saca su manita de limosnero para que el Funcionario en su Desgracia lo reconozca con alguna dádiva. Esa es su ganancia, amén del odio del pueblo. (Vaya, si uno no puede ser universalmente amado, puede intentar ser universalmente odiado.)
Y entonces salen en la cancha del bando del pueblo los apocalípticos. Exigen la renuncia del presidente. Exigen una nueva Constitución. Exigen un nuevo código genético nacional. Exigen que la Virgen baje y nos bendiga. Su ganancia es saber que saben cuál es la Solución de Todo, aunque sea eternamente inaccesible.
Lo que sigue es el clímax oscuro del juego: una muerte social. Alguien es tumbado del tablero de juego. Alguien ve su nombre hundido en el fango. Alguien camina en un sambenito mientras le tiran piedras. Alguien pierde miserablemente.
A veces se tumba al periodista o al ciudadano que reveló el crimen del Funcionario Ladrón. A este resultado se llama Matar al Mensajero. A veces, sobre todo si es un alfil menor, se asesina socialmente al Funcionario Ladrón. A este resultado se llama Uno Menos entre Cien Mil Que Ahí Siguen.
El pueblo es infeliz en el primer caso y muy feliz en el segundo caso. Los esquiroles van a cobrar su limosna en las dependencias pertinentes y tuercen cínicos la boca cuando en la calle los plebeyos los insultan. Los apocalípticos guardan sus ambiciones de bondad absoluta en un cajón y vacacionan una semana. No más que una semana, porque a la semana se reinicia el juego con un recambio del personaje principal. ¡Otro Funcionario Ladrón descubierto!
Como en todo juego, hay una sola forma de suspender nuevos partidos: negarse a jugar otra vez. En el caso de Funcionarios Ladrones contra Ciudadanos Ingenuos, la suspensión ocurriría si los ciudadanos se niegan a la afasia inicial que les pide el juego y recordaran que el juego sólo es posible porque el país no tiene un sistema de justicia.
Por un momento imaginémoslo. Los ciudadanos se reúnen ya no para la indignación solamente, sino para exigir un Sistema de Justicia. Interrumpen a los funcionarios cuando hablan de otras cosas. Piden un juicio para cada funcionario suspendido en que se publiquen los pormenores del robo y el ladrón resarza al país, o se le exonere, si eso es lo justo. Por ejemplo, se pone al señor Korenfeld a juicio no sólo por el uso indebido de un helicóptero, sino por la sospecha bien fundada de truquear medidores de agua, preparar licitaciones de valores inflados y tratar de hacer pasar por el congreso una Ley de Agua que lo hubiese vuelto a él multimillonario mientras hubiera llevado a la desesperación a millones de mexicanos.
En tanto no nos atrevamos a pedir un Sistema de Justicia, gritemos en la plaza:
¡Tumben a Korenfeld! ¡Libertad al helicóptero mal usado!
Twitter: @SabinaBerman

4/20/2015

Funcionarios ladrones… El juego que todos jugamos


David Korenfeld al momento de presentar su renuncia a la Conagua. Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El juego que todos jugamos hoy en México se llama Funcionarios Ladrones contra Ciudadanos Ingenuos. Para jugarlo, ambos bandos deben empezar por olvidar un par de cosas. Deben fingir que no saben que los funcionarios no están vigilados sistemáticamente por alguna institución, digamos la policía, y fingir que el país alguna vez fue distinto y en ese país fantástico del pasado los funcionarios no robaban. Aceptada esta ceguera voluntaria por ambas partes, los jugadores podemos pasar al juego propiamente dicho y gozar de sus enormes emociones.

El funcionario empieza el juego robando.
Roba 300 millones de dólares del erario como Arturo Montiel o finge una compra-venta cuando está tomando una gratificación por un acto ilícito, como el presidente Peña Nieto o el secretario Videgaray, o usa helicópteros del Estado para citas familiares, como el entonces director de Conagua, David Korenfeld, o en lugar de levantar una multa a alguien que se pasó una luz roja le cobra un soborno, como mi amigo Rodrigo El Policía de la Condesa, o como una examiga funcionaria grava los recursos estatales que gasta con 14% para ella, o etcétera y etcétera.
La emoción ha iniciado. El ladrón se siente feliz con su ganancia y con su privilegio, que lo levanta sobre cualquier otro ciudadano cinco centímetros, o 5 mil millones de pesos, según sea su hurto. En cada intercambio con un congénere, disfruta su superioridad secreta. Piensa: Soy el gran Pillo, soy Steve Jobs del Hurto (aunque por desgracia sin inventos).
Acá puede acabarse el juego, y de hecho en general acá termina. El funcionario se va a gastar su robo y en la vejez les explica a sus nietos que ha sido un genio de la función pública.
Pero hete acá que a veces alguien descubre al ladrón.
Un vecino lo fotografía abordando el helicóptero estatal con toda su familia, una periodista y su equipo videan las casas mal habidas, el Policía Ladrón de La Condesa recibe en lugar de un billete el flashazo de un ciudadano que publica en Twitter el robo.
Ahora sí empiezan las emociones enormes, dignas de un partido de futbol México contra Estados Unidos.
Los jugadores se multiplican por millones: ha entrado al juego el pueblo mexicano, más otros porristas menores. El pueblo se acuerda de golpe de que las cosas idealmente debieran ser distintas. Usa palabras altisonantes y nobles. El Bien Común. La Patria. El Porvenir. La Justicia. Ya me cansé. Todos somos Buenos. Indignado, el pueblo grita a coro. Tuitea. Vilipendia. Saca banderolas. Su ganancia es la rabia compartida, la sensación de pertenencia: soy parte del pueblo herido y robado, soy muchos más aparte de mí mismo.
Y lo dicho, entran al juego otros personajes menores. Por ejemplo, los esquiroles. Tienen un nombre peor, pero me da pena escribirlo.
Son los que toman la defensa de lo indefendible. Publican artículos que empiezan así: “Pregunté quién era el Funcionario Ladrón y todos me informaron que era un señor muy simpático, que usa shorts lindísimos, y quiere a sus hijos”. O escribe confesiones de cercanía al Funcionario Delincuente: “Ayer en la cena le pregunté cómo se sentía de ser multimillonariamente odiado y me dijo que era él quien odiaba al puto pueblo mexicano y que su familia ya vivía en California, como castigo al pueblo mexicano”. Es decir, el esquirol saca su manita de limosnero para que el Funcionario en su Desgracia lo reconozca con alguna dádiva. Esa es su ganancia, amén del odio del pueblo. (Vaya, si uno no puede ser universalmente amado, puede intentar ser universalmente odiado.)
Y entonces salen en la cancha del bando del pueblo los apocalípticos. Exigen la renuncia del presidente. Exigen una nueva Constitución. Exigen un nuevo código genético nacional. Exigen que la Virgen baje y nos bendiga. Su ganancia es saber que saben cuál es la Solución de Todo, aunque sea eternamente inaccesible.
Lo que sigue es el clímax oscuro del juego: una muerte social. Alguien es tumbado del tablero de juego. Alguien ve su nombre hundido en el fango. Alguien camina en un sambenito mientras le tiran piedras. Alguien pierde miserablemente.
A veces se tumba al periodista o al ciudadano que reveló el crimen del Funcionario Ladrón. A este resultado se llama Matar al Mensajero. A veces, sobre todo si es un alfil menor, se asesina socialmente al Funcionario Ladrón. A este resultado se llama Uno Menos entre Cien Mil Que Ahí Siguen.
El pueblo es infeliz en el primer caso y muy feliz en el segundo caso. Los esquiroles van a cobrar su limosna en las dependencias pertinentes y tuercen cínicos la boca cuando en la calle los plebeyos los insultan. Los apocalípticos guardan sus ambiciones de bondad absoluta en un cajón y vacacionan una semana. No más que una semana, porque a la semana se reinicia el juego con un recambio del personaje principal. ¡Otro Funcionario Ladrón descubierto!
Como en todo juego, hay una sola forma de suspender nuevos partidos: negarse a jugar otra vez. En el caso de Funcionarios Ladrones contra Ciudadanos Ingenuos, la suspensión ocurriría si los ciudadanos se niegan a la afasia inicial que les pide el juego y recordaran que el juego sólo es posible porque el país no tiene un sistema de justicia.
Por un momento imaginémoslo. Los ciudadanos se reúnen ya no para la indignación solamente, sino para exigir un Sistema de Justicia. Interrumpen a los funcionarios cuando hablan de otras cosas. Piden un juicio para cada funcionario suspendido en que se publiquen los pormenores del robo y el ladrón resarza al país, o se le exonere, si eso es lo justo. Por ejemplo, se pone al señor Korenfeld a juicio no sólo por el uso indebido de un helicóptero, sino por la sospecha bien fundada de truquear medidores de agua, preparar licitaciones de valores inflados y tratar de hacer pasar por el congreso una Ley de Agua que lo hubiese vuelto a él multimillonario mientras hubiera llevado a la desesperación a millones de mexicanos.
En tanto no nos atrevamos a pedir un Sistema de Justicia, gritemos en la plaza:
¡Tumben a Korenfeld! ¡Libertad al helicóptero mal usado!
Twitter: @SabinaBerman