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4/28/2018

Igualdad y seguridad para las mujeres, un reclamo nacional


Monedero
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*


El tema del día  y para buen rato es el debate presidencial y sus efectos en los votos para los candidatos a la Presidencia, los subtemas de primer orden: Seguridad, Violencia y Corrupción; todos hijos predilectos o productos “naturales” del modelo económico del país neoliberal, capitalista y globalizador. Si es que se quiere abordar las causas de la situación en que se encuentran las mujeres del país y que debería forma parte de los temas a debatir.
La violencia que se ejerce contra las mujeres es de tal magnitud que según la ONU México ocupa el primer lugar en violencia sexual. Además o de “complemento” está la violencia económica que produce mujeres pobres –sean o no trabajadoras–, también produce mucha desigualdad de género y vuelve a las mujeres más sensibles a la violencia, entre otras cosas.
¿Cómo se explica que en 2007 la tasa nacional de defunciones femeninas con presunción de homicidio (feminicidios) era de 1.9 y para 2011 creció a 4.6 o 4.4 en 2017? (ver gráfica aquí). En 2017, los asesinatos de mujeres se incrementaron 52 por ciento en comparación con 2015, al registrarse 3 mil 256 casos. De 2014 al año anterior, sumaron 8 mil 904, de las cuales sólo en 24.57 por ciento se inició una investigación como feminicidio, denunció el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF). La Jornada 11 de abril 2018.
Hallaron que muchos de los feminicidios son cometidos por la delincuencia y el crimen organizado en entidades como Guerrero, Sinaloa, estado de México y Morelos. Sin embargo, dijo, estos casos tampoco son investigados. Total impunidad.
Bueno, pues a pesar de todo ello el tema no estuvo en el debate. ¿Cómo abordar el tema de la violencia contra la mujer cuando se le considera parte del grupo vulnerable?, un término discriminatorio por definición, eso a pesar de representar más de la mitad de la población.
El candidato José Antonio Meade dijo que cuidaría que no se le faltara “el respeto a las mujeres”, ¡vaya que tranquilidad! Regresemos al lenguaje de las “Damas versus Caballeros”, del siglo XVIII, muy propio de la cultura patriarcal y machista que tanto daño causa y ha causado a las Mujeres.
Como bien dice Rita Sagato el problema no son los hombres, o por lo menos no es el único problema, el centro de la cuestión es la Sociedad, entrarle a la causalidad, plantear un proyecto de nación para todos y todas.
Ante el nivel de feminicidios que tiene México eso de “faltarle al respeto” más bien parece un chiste cruel. Y ni hablar del mujerismo y la desvergüenza de la candidata independiente (más bien dependiente) Margarita Zavala.
Para empezar está usurpando un lugar en ese debate, su presencia es muy cuestionable y ya se vio a quién apoya o quién apoya su presencia, sus votos tendrán un destino final: Meade.
Pero cuando dijo que quería hablar de la Mujer y que las apoyaría y defendería evidentemente quiere explotar su condición de mujer. Habría que recordarle su actitud ante las madres de la guardería ABC; sus respuestas a las trabajadoras del SME cuando la fueron a ver por lo que hizo su marido, el expresidente Felipe Calderón, con Luz y Fuerza; su silencio cómplice frente a las madres, esposas o hijas de los miles de muertos y desaparecidos en su sexenio como primera dama.
Gracias a la reforma laboral que se aprobó en el sexenio de su marido hoy miles de trabajadoras del país tienen un salario más raquítico, hay más desempleo y han perdido sus derechos laborales. Por favor, no hay que darle la oportunidad de que siga “defendiendo” a las mujeres.
Al “trampas” (perdón Bronco), como Salvador Camarena llama al candidato independiente, Jaime Rodríguez, otros lo caracterizaron como Talibán o miembro del Islam. Aunque es el rey de los memes sobre el debate creo que si es muy preocupante todo lo que dijo. A diferencia Denise Dresser que en el programa de Carmen Aristegui mencionó que no valía la pena ocuparse de él, es necesario.
Llegó a ese debate con mil trampas evidenciadas por el propio INE y con muchas firmas de apoyo de priistas de viejo cuño en el norte del país. Nos guste o no representa a un sector de la sociedad mexicana: violenta, machista, misógina y francamente fascista, no sólo de la derecha como Anaya o Meade.
Propone “educación militarizada”, desaparecer los partidos (muy peligroso); sus expresiones sobre las mujeres y la diversidad sexual lo retratan de cuerpo entero. Obvio, los votos que sume irán a la causa de Meade, es decir del PRI. Y todavía nos preguntamos por qué hay tantos feminicidios, impunidad, violencia contra las mujeres, corrupción y etcétera, etcétera.
La respuesta no está en el viento, sino en la construcción de un proyecto de nación transformador. El único que habló de un proyecto de nación –en el que podemos o no estar de acuerdo–, fue el puntero en las encuestas: Andrés Manuel López Obrador, que tuvo un magnifico cierre en el dichoso debate, a pesar de que, sí, le echaron montón.
En este nivel de superficialidad con que se abordaron los temas no tiene que sorprender la ausencia del tema de violencia/mujeres. En los spot del candidato Ricardo Anaya se dice que no es “normal” la brecha salarial, la violencia doméstica, etcétera, etcétera.
Perdón pero desgraciadamente si es “normal”, basta escuchar al trampas; a Zavala o al mismo Anaya que es ha sido y será gozne, con un sistema político ya caduco y de salida. O bien, para mayor evidencia, la actitud que tienen y han tenido frente a esta problemática en los últimos 30 años los diferentes gobiernos y partidos políticos.
Sus spots son como los llamados de Miguel Ángel Osorio Chong (exsecretario de Gobernación), cuando hacía sus discursos para combatir la violencia doméstica, siendo jefe de la seguridad nacional y de la tortura como método de trabajo. Ambos son una burla cruel para la causa de las mujeres, ya basta de simulación.
En un país donde sólo el 10 por ciento de la población es dueño de toda la riqueza que se produce, donde el abrumador incremento de la pobreza femenina es una realidad que no se cuestiona –a tal grado que Coneval en sus informes invisibiliza las cifras de pobreza femenina–; donde las palabras “bienestar y distribución del ingreso” prácticamente han sido borradas del diccionario, porque no va a ser “normal” toda esta violencia, corrupción e impunidad en que se vive. Si se siembran camotes, se cosechan camotes.
* Economista especializada en temas de género
Twitter: @ramonaponce
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

2/20/2017

Recortan 5 mil millones a la seguridad nacional


By Nancy Flores / @Nancy_Contra
En la supuesta estrategia de austeridad, una de las peores decisiones del gobierno federal fue proponer un recorte, para este 2017, de más de 5 mil millones de pesos al presupuesto destinado a preservar la seguridad nacional. Decremento que fue aprobado por el Cámara de Diputados al cierre del año pasado.
Esta decisión ya afecta la defensa de la integridad, la independencia y la soberanía del territorio nacional; rubro fundamental, ahora que hemos sido amenazados por el titular de una de las potencias bélicas más importantes del mundo, Donald Trump.
Según el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) –encargado de realizar el trabajo de inteligencia civil para el Estado mexicano–, por amenazas a la seguridad nacional se entienden “los fenómenos intencionados generados por el poder de otro Estado o por agentes no estatales, cuya voluntad hostil y deliberada pone en peligro los intereses permanentes tutelados por la seguridad nacional, en parte o en todo el país, y cuestionan la existencia del mismo Estado”.
Respecto de los riesgos, indica que “se trata de una condición interna o externa generada por situaciones políticas, económicas, sociales o agentes no estatales, así como por desastres naturales, de origen humano o epidemias, que sin tener carácter de amenazas pudieran poner en entredicho el desarrollo nacional”.
Y aunque el objetivo de la seguridad nacional es “mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano”, el gobierno federal optó por reducir el gasto en este rubro, y no en las insultantes prestaciones de los servidores públicos de alto rango, incluidos los cínicos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se han negado a bajarse sus multimillonarios sueldos.
Así, y a pesar de que era un hecho la llegada de Trump a la Presidencia de Estados Unidos, el recorte al gasto en seguridad nacional es, en total, de 5 mil 594 millones 640 mil pesos. Y es que mientras en 2016 fue de 89 mil 45 millones 970 mil, este año ascenderá a 83 mil 451 millones 330 mil, en el contexto del “ahorro” en el presupuesto público.
Esta afectación se resintió en las cuatro instituciones involucradas en la salvaguarda de esta materia –las secretarías de la Defensa Nacional, de Marina Armada de México, la Presidencia de la República y el Cisen–, revela el análisis El presupuesto público federal aprobado para la función seguridad nacional, 2016-2017.
En el caso de la Secretaría de la Defensa Nacional, el recorte en este capítulo asciende a 3 mil 545 millones 520 mil pesos, pues de un presupuesto de 60 mil 245.46 millones en 2016, pasó a 56 mil 699.94 millones en este ejercicio.
Para Marina, el decremento suma 1 mil 438.43 millones, al pasar de una bolsa de 24 mil 649.45 millones de pesos el año pasado a 23 mil 211.02 millones en 2017.
Y en el caso de la “inteligencia para la preservación de la seguridad nacional” –que realizan el Cisen y, en menor medida, la Presidencia–, fue de 610.7 millones de pesos: de un presupuesto en 2016 de 4 mil 151.07 millones cayó a 3 mil 540.37 millones.
De ese último monto, la Secretaría de Gobernación –por conducto del Cisen– gastará 2 mil 823.45 millones; y la Presidencia de la República, 716.92 millones.
Del análisis –elaborado por la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados– se desprende que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional redujo su presupuesto en 449.75 millones de pesos.
Pero la afectación al sector no acaba ahí. El análisis del maestro en economía Reyes Tépach observa que el presupuesto 2017 aprobado para esta función presenta “un marcado predominio del gasto corriente sobre el gasto de capital”. Y es que el 90.64 por ciento corresponde al gasto corriente y sólo el 9.36 por ciento, al gasto de capital.

Los programas prioritarios

La función de seguridad nacional incluye 10 programas presupuestarios: de la Defensa de la Integridad, la Independencia, la Soberanía del Territorio Nacional, al que se le asignaron 36 mil 127.59 millones de pesos; para Emplear el Poder Naval de la Federación para Salvaguardar la Soberanía y Seguridad Nacionales, con 18 mil 832.58 millones; para la Operación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Mexicana, con 8 mil 47.4 millones; para las Actividades de Apoyo Administrativo, con 7 mil 641.08 millones.
Además, los programas para la Adquisición, Construcción, Reparación y Mantenimiento de Unidades Navales, con 3 mil 260.65 millones; para los Servicios de Inteligencia para la Seguridad Nacional, con 2 mil 823.45 millones; para el Mantenimiento y Conservación de la Infraestructura Militar y Maquinaria Pesada y Administración Inmobiliaria, con 2 mil 359.05 millones; para la Investigación y Desarrollo Tecnológico, Producción y Mantenimiento de Armamento, Municiones, Explosivos, Vehículos y Equipos Militares y Sus Accesorios, con 1 mil 274.86 millones.
Así como los programas para Proyectos de Infraestructura Social de Asistencia y Seguridad Social, con 947.72 millones; y para Investigación, Desarrollo y Producción de Vestuario y Equipo Militar y Mantenimiento de Infraestructura, con 769.7 millones.
Y, de acuerdo con el análisis de la Dirección General de Servicios de Documentación, Información y Análisis, son ocho las unidades responsables de ejercer los recursos:
Para la Comandancia I Región Militar, 14 mil 185.17 millones de pesos; para las Fuerzas, Regiones, Zonas y Sectores Navales, 13 mil 87.39 millones; para la Comandancia de la Fuerza Aérea Mexicana, 8 mil 47.4 millones; para la Dirección General de Administración, 6 mil 860.48 millones; para la Jefatura del Estado Mayor de la Defensa Nacional, 3 mil 400.07 millones; para el Cisen, 2 mil 823.45 millones; para la Dirección General de Ingenieros, 2 mil 812.67 millones; para la Dirección General de Servicios, 2 mil 753.99 millones; para la Comandancia VI Región Militar, 2 mil 545.14 millones; y para la Comandancia VII Región Militar, 2 mil 281.75 millones.
Esperemos que la “austeridad” en este rubro no repercuta en la defensa de nuestra nación frente al gobierno de Trump.
Nancy Flores