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12/04/2019

Inexistente, atención psicológica para pacientes con VIH

García Estrada señaló en entrevista con Cimacnoticias que la atención psicoemocional de las personas con VIH es uno de los aspectos donde el cuidado se ha minimizado con estas políticas, por lo que la organización que dirige impulsó un modelo de intervención psicológico mismo que ha sido un éxito desde hace 33 años y ha servido como referente incluso para profesionales de la salud de otros países. 
“Todo es infectólogo, epidemiólogo, médicos, enfermeras, hay lugares donde ni siquiera existe un solo psicólogo o psicóloga para dar atención ya que cerca de 40 por ciento de las personas que viven con VIH tienen afectaciones de leves a muy severas” y agregó que con este modelo se manejan desde las situaciones de duelo hasta la depresión o ansiedad.
El informe de Vigilancia Epidemiológica de casos de VIH/Sida en México, que el Censida actualizó a noviembre de 2019, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, señala que cerca de 210 mil 369 personas en México viven con este padecimiento, de las cuales 37 mil 337 son mujeres. 
En el caso de las mujeres que viven con VIH, la directora de la Casa de la Sal dijo que muchas de ellas postergan la atención, tanto psicológica como física, debido a que en ellas recae el cuidado de sus hijos e hijas, además de las labores domésticas que se requieren en casa junto con los prejuicios que se tienen sobre la enfermedad.
“No saben como decirle a sus familiares, es difícil para ellas porque muchas veces debido a las prácticas sexuales de sus parejas ellas adquieren la infección por VIH. En este caso les explicamos que la fidelidad no es sinónimo de prevención” indicó la directora de Programas de La Casa de la Sal.
En cuanto a la situación de las y los jóvenes, García Estrada comentó que las prácticas sexuales de alto riesgo -principalmente el no usar condón- ha sido la principal causa para que cerca de 6 mil mujeres entre 15 y 24 años contraigan la infección por VIH, conforme a datos de Censida a noviembre de 2019.
“Tenemos que hacer algo, porque en efecto son menores de edad pero con riesgos y prácticas de adultos, eso es realmente preocupante… Tendríamos que romper una serie de cosas que socialmente en una cultura de doble moral no se permiten” indicó María del Socorro García. 
Las acciones de intervención psicológica de “La casa de la Sal”  además de enfocarse en brindar apoyo emocional se dirigen también a la parte de autoestima y cuidado personal para que las personas que se acercan a la organización continúen con su vida y que también disfruten de su sexualidad. 
“Trabajamos esa parte psicoeducativa, porque sabemos que cuando una persona trabaja en su autoestima, se quiere y se cuida. Por lo que no tendrá relaciones tóxicas. Sabemos que es una acción más lenta pero nosotros a eso le apostamos ” finalizó María del Socorro García.
De acuerdo con el Registro de Vigilancia Epidemiológica de casos de VIH/Sida en México, a noviembre de este año, la tasa de mortalidad por VIH en mujeres fue de 1.3 por cada 100 mil habitantes. Los estados con más casos son Chiapas, Veracruz, Guerrero, Puebla, Oaxaca y el Estado de México. 


Ciudad de México.

7/30/2019

Gobierno federal debe presentar estrategia frente al VIH/Sida


Comisión de Igualdad de Cámara de Diputados vigilará presupuesto 


La Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados se declaró vigilante de la atención del VIH/Sida ahora que el Gobierno federal confirmó la transformación del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH-Sida (Censida) en el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas y tras suspenderse la entrega de fondos públicos a organizaciones civiles que trabajan en el tema.
La diputada Wendy Briseño Zuloaga, aseguró en entrevista que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, así como el personal del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, entienden las necesidades de la epidemia, desde una perspectiva de género para avanzar en la visibilidad y prevención del VIH.  
La Cámara de Diputados se encarga de aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), por lo que mantiene un papel de observador en la estrategia de prevención, atención y tratamiento del virus, y aunque no hay claridad de cuál es la estrategia del Gobierno federal, la legisladora confió en la apertura de la Secretaria de Salud y de las instituciones involucradas.
"Confiamos en que la estrategia que se plantee tiene que ser para fortalecer la atención; confiamos, por la perspectiva que ha planteado Hugo López Gatell”, dijo.
Los programas para atender el VIH/Sida se financian por medio de cuatro fuentes del PEF: erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres; para grupos vulnerables; para el desarrollo de jóvenes; y para atención de niñas, niños y adolescentes. Para 2019 el Legislativo aprobó mil 200 millones de pesos (mdp), sumando los cuatro rubros.
"Tenemos que vigilar el presupuesto. Es la única manera en la que podemos garantizar si se está ejerciendo, o no, y hacer el llamado correspondiente a las autoridades; por eso hemos invitado a autoridades a venir (a San Lázaro). Estamos por detonar las mesas de coordinación interinstitucional para revisar cómo van en el ejercicio de recursos". 
Cabe decir que, de los recursos del anexo de erogaciones para la igualdad, 405 mdp se destinaron a Censida, al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas, el Instituto Nacional de Cancerología y al Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga, para atención de casos.
Por otra parte, desde hace 13 años, Censida publicaba una convocatoria por medio de la cual las organizaciones civiles concursaban para obtener apoyos económicos para implementar acciones de prevención y detección del virus en poblaciones claves o en situación de desigualdad, entre ellas, mujeres y niñas, migrantes; y personas indígenas, en situación de calle o explotación sexual, entre otras.
Sin embargo, este año no se publicó la convocatoria debido a que el 14 de febrero el presidente Andrés Manuel López Obrador distribuyó una circular entre su gabinete en la que ordenó no transferir recursos públicos a las agrupaciones civiles, “con el objetivo de terminar con la intermediación, opacidad y corrupción”.
"En el tema de la convocatoria de Censida tendríamos que hablar con el subsecretario y que nos diga cuáles van a ser las estrategias y cómo van a sumar y vincularse con las organizaciones de la sociedad civil, porque algo que queda claro es que la sociedad organizada aquilata mucha experiencia, conocimiento y capacidad de multiplicar", dijo la diputada.  
Para Briseño, la circular para no otorgar recursos a la sociedad civil tiene intención de recuperar la rectoría del Estado en una serie de temas. “El Estado no podría desconocer este trabajo (de la sociedad civil) que se ha hecho, esa no es la intención; pero el Estado debe plantear una estrategia, una política para atender a la gente”.
No obstante, en el caso del VIH/Sida no hay un plan de cómo se va a trabajar durante el sexenio de López Obrador, a lo que la diputada por Movimiento Regeneración Nacional afirmó que el Gobierno federal tiene que presentar una estrategia. "Ese es su trabajo", sentenció.  
Las agrupaciones no gubernamentales alertan de los riesgos de no ser tomadas en cuenta. Por ejemplo, el pasado domingo 21, durante la Conferencia Científica IAS 2019, el director general de la organización civil Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, Alejandro Brito advirtió: “Suspender o negar apoyos a las organizaciones civiles y comunitarias podría disparar el número de nuevas infecciones”.

CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | Ciudad de México

7/27/2019

Definen estrategias para prevenir VIH en mujeres


5 conclusiones de la Conferencia Mundial Científica 


Entre las estrategias para que las mujeres no contraigan VIH es necesario invertir en la ampliación de las pruebas de detección del virus, garantizar terapia antirretroviral (TAR), promover la profilaxis previa a la exposición (PrEP) y difundir información sobre este tema, estas fueron algunas de las conclusiones de la Conferencia Mundial Científica sobre VIH, que se realizó en la Ciudad de México del 21 al 24 de julio de 2019 y que detallamos a continuación.

1. El acceso a la PrEP, el TAR y las pruebas es crucial
La profilaxis prexposición (PrEP), es decir, la atención preventiva a la exposición a contraer el virus, y el tratamiento antirretroviral o tratamiento para suprimir el virus del VIH después de contraerlo, son tratamientos cruciales a los que cualquier persona debería acceder.
La profilaxis prexposición se pueden ofrecer en régimen simple, por ejemplo, tomando una pastilla al día y de bajo costo. Sin embargo, el estigma, la falta de acceso servicios médicos y tratamientos, lo han impedido.
Como consecuencia, la incidencia de casos nuevos de VIH sigue siendo alta en las comunidades con acceso y educación limitados a la salud.

2. La salud reproductiva de las mujeres y la planificación familiar van de la mano con el tratamiento y la prevención del VIH
Las empresas proveedoras del medicamento deberían ser capaces de informar a las mujeres sobre los métodos anticonceptivos y proporcionarlos si es posible.
Si una mujer no desea embarazarse pero es portadora del virus, debe dar seguimiento al método de anticoncepción que utiliza.
En la actualización del estudio “Control de Anticoncepción y Transmisión del VIH” (ECHO), presentado durante la conferencia, mostró que los tres anticonceptivos más populares de control de la natalidad (inyección anticonceptiva Depo-Provera, el DIU de cobre y el implante de brazo), no reducen el riesgo de contraer VIH, la incidencia de casos de VIH se observa en niveles similares de aquellas que no utilizan anticonceptivos.
Proporcionar condones a parejas en riesgo de transmitir el VIH reduce la tasa de incidencia del VIH, ya que es menos probable que el virus se transmita a través del contacto sexual.
"Consideramos que cualquier mujer en edad fértil no es sólo un recipiente para un embrión, sino que es una persona sujeta de derecho propio", señaló Jacque Wambui, integrante de la Red Nacional de Empoderamiento de las Personas que viven con VIH/Sida.
"Creemos que con la información correcta y el acceso a los anticonceptivos, podemos tomar decisiones informadas", dijo Wambui. "Esta es una oportunidad para integrar el tan necesario acceso a los anticonceptivos con el tratamiento del VIH con el fin de lograr la atención reproductiva universal para todos”.
3. Es necesario presentar diversas perspectivas en la toma de decisiones
"Las mujeres carecen de acceso a la información a los servicios para tomar decisiones informadas", dijo Jacque Wambui.
Las y los científicos reconocieron que el VIH está altamente politizado, lo que dificulta muchos de los objetivos de tratamiento y prevención que se fijaron.
Muchos organismos para la atención del VIH, son agencias gubernamentales que trabajan mano a mano con las empresas, por lo que la atención es de acuerdo a lo que esos proveedores desean. Como resultado, no a todas las comunidades afectadas por el VIH se les presta atención. Cuando se les deja fuera, pueden sentirse excluidos y el estigma del VIH se perpetúa.
"La voz comunitaria debe elevarse en las decisiones de política nacional", dijo Wambui.
Estudios presentados durante la conferencia confirmaron que cuando más mujeres inciden en la política pública sobre VIH se reflejan mejor sus deseos y necesidades, e incorporan a otras comunidades. 

4. El estigma entorno al VIH impide que las mujeres accedan a la atención
El estigma es definido por los proveedores de atención médica como pensamientos y actitudes negativas sobre una persona o comunidad debido a un rasgo o característica particular que poseen. Puede ser hiriente para los individuos porque generalmente se basa en estereotipos y suposiciones. Los niveles de estigma dependen de cómo la sociedad ve a un grupo, o cómo un individuo se ve a sí mismo.
El estigma hacia los demás puede expresarse de diversas maneras, con acciones como el racismo, la transfobia y el acoso escolar. También puede ser encubierto, como se ve en las microagresiones.
Para la comunidad de la salud, el estigma puede impedir que las personas que viven con VIH busquen tratamiento y apoyo y que se sientan como si no pertenecieran a una comunidad. Las mujeres, las mujeres trans y las afrodescendientes portadoras del virus, son particularmente susceptibles a estos estigmas.
El estigma tiene un impacto muy negativo en la salud, dijo la investigadora brasileña de VIH, Maria Amelia Veras. Algunas soluciones, incluyen el acceso abierto a servicios de salud y fomentar conversaciones y educación en torno a temas que pueden causar estigma, como la identidad de género, dijo la investigadora.

5. El tratamiento y prevención del VIH debe ser más inclusivo con las mujeres para ser más eficaz
La comunidad científica y profesionales de la salud impulsaron una narrativa que llaman “atención transformadora de género". Esto significa que las personas con VIH deben ser tratadas de acuerdo con su identidad de género personal, y no como la sociedad las define.
Para muchos países, ser transgénero es una identidad relativamente nueva y progresista, que se complica por la política y los sistemas de salud que no aceptan a las personas transgénero como miembros plenos de su identidad elegida o de la comunidad en general.
Los servicios femeninos para aquellos que son cis-género o aceptados en la sociedad pueden no proporcionar los niveles de apoyo necesarios para aquellos que no son binarios o trans, sino que se identifican como mujeres.
Es posible que se necesiten atención adicional, como la terapia hormonal y el apoyo de salud mental, para mantener a las personas sanas y reducir la incidencia del VIH dentro de estas comunidades, que se entremezclan rutinariamente con las comunidades más ampliamente aceptadas en la sociedad a través del contacto sexual.
"Encontramos que las personas que tienen acceso a hormonas y cirugías tienden a tener menos angustia y menos abuso de sustancias, por lo que queremos ver que la tendencia persiste", dijo Erin Wilson, proveedora de atención transgénero con sede en Estados Unidos. "Creo que es un gran argumento para demostrar que podemos potenciar la prevención del VIH ofreciendo servicios que ayudan a aliviar parte de esa angustia".

Samantha Bushman
Por: Samantha Bushman
Cimacnoticias | Ciudad de México

7/26/2019

Información, clave para reducir incidencia de VIH en embarazadas


También se debe reforzar atención a mujeres trans: expertos




Las mujeres con VIH no reciben suficiente información para tomar decisiones durante el embarazo y enfrentan estigma al recibir el tratamiento, especialmente en los países en desarrollo, lo que pone en riesgo tanto a las gestantes como a los embriones.
Durante la 10 Conferencia Mundial Científica sobre VIH, que se realizó del 21 al 24 de julio en la Ciudad de México, la coordinadora mundial de prevención de VIH del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Watts, explicó la necesidad de que las mujeres reciban información y se involucren en el diseño de políticas públicas frente al VIH.
En el encuentro se reunieron profesionales de la salud para discutir diversos problemas y soluciones asociadas con el VIH. Las y los expertos internacionales discutieron dos formas de tratamiento del VIH: la profilaxis de prexposición (PrEP) y la terapia antiretroviral (TAR).
La primera se da a personas VIH negativas pero que pueden tener contacto sexual con quienes son VIH positivos; mientras que TAR es una terapia antirretroviral que se administra a pacientes una vez que se diagnostica el virus y ayudar a evitar que éste ataque al sistema inmunológico.
Las mujeres embarazadas que viven con VIH enfrentan el riesgo de transmitir el virus al embrión. El TAR se utiliza durante el embarazo para reducir la probabilidad de que la gestante transmita el VIH al embrión.
Uno de los medicamentos de TAR más comunes, especialmente en los países en desarrollo, se conoce como DTG y se sabe que causa defectos de nacimiento cuando se inicia el tratamiento muy próximo a la fecundación. Sin embargo, también es el fármaco antiviral más eficaz para reducir la propagación del VIH si se comienza el tratamiento en una etapa más avanzada del embarazo.
Debido al temor que este medicamento ha causado, a menudo se ha dado información errónea y diferente entre países sobre DTG, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud establece normas para la atención.
En el contexto del riesgo de embarazo, las mujeres que no toman TAR durante la gestación tienen un riesgo mucho mayor de transmitir el VIH al embrión, señaló la experta.
"Siempre existe un riesgo potencial con medicamentos que se utilizan en el embarazo, pero existe un riesgo enorme, mucho mayor, de no tratar a las personas para la progresión y transmisión del VIH", dijo Watts.
El profesor de la Universidad de Washington, Jared Beaten examinó tres de los tipos más comunes de anticonceptivos femeninos: la inyección anticonceptiva Depo-Provera; el DIU de cobre y el implante de brazo, esto como parte del estudio “Control de Anticoncepción y Transmisión del VIH” (ECHO).
La investigación de Beaten demuestra que tomar anticonceptivos no reduce el riesgo de contraer VIH, la incidencia se observa en niveles similares de aquellas que no toman anticonceptivos.
Las y los expertos reconocieron que en las últimas décadas se han logrado grandes avances para cambiar la narrativa de las mujeres en torno al VIH.
La PrEP se ha normalizado en gran medida como tratamiento entre los hombres, y está empezando a ser popular entre mujeres. Incluso, las personas están empezando a reconocer que el VIH es un riesgo inmediato para su salud. A pesar de ello, la discriminación y el estigma impiden que muchas portadoras del virus accedan al tratamiento.
"El mayor desafío ahora en el VIH es poder escalar la prevención, para que todas las personas que corren el riesgo de contraer el VIH puedan recibir el tratamiento que se merecen", dijo Beaten.
"Si podemos normalizar las pruebas, el tratamiento y la prevención, entonces eso irá reduciendo el estigma", dijo Beaten
DISCRIMINACIÓN A MUJERES TRANS
Las y los expertos coincidieron en que tradicionalmente se considera al VIH como una enfermedad que afecta a los hombres y personas homosexuales, por lo que aquellos que se identifican como trans-mujeres, (o cualquier otro no hombre), a menudo se quedan fuera de la conversación. Esto los hace particularmente susceptibles a la violencia y al estigma asociado con el VIH. Como resultado, es menos probable que busquen tratamiento.
"Cuando observamos la violencia estructural y de género, vemos niveles muy altos de violencia (en la comunidad trans)", dijo el director del Programa de Ayuda de la Cruz Roja Tailandesa, Reshmie Ramatarsing, en su presentación en la mesa de ¨Perspectivas en mujeres trans en la prevención de VIH¨.
Ramatarsing identificó altos niveles de acoso durante la adolescencia y otras formas de abuso como las razones por las que las personas transgénero no confían en el sistema de salud.
La PrEP, o profilaxis preexposición, es el proceso de dar medicamentos antivirales a personas que no han estado expuestas al virus del VIH, pero que pueden estar en el futuro con su pareja sexual. El VIH se propaga con mayor frecuencia a través del contacto sexual y la PrEP es considerada por la mayoría como la forma más eficaz de prevención.
"Entre las barreras a la PrEP, la mayoría de las mujeres transgénero sufren discriminación", dijo la educadora brasileña de salud, Marie Amélia Veras, por ello habló de la necesidad de aumentar el acceso a la atención del VIH en general, reducir los precios de los medicamentos y cambiar la conciencia y las conversaciones de las comunidades en torno al tema.
Veras también dijo que es importante alejar la atención médica de los entornos médicos tradicionales, como las clínicas, donde las presiones de la salud podrían hacer que las personas que se atienden sean más reacias a recibir tratamiento, a fin de no vivirr discriminación basada en el estigma. En su lugar, dijo, hay que promover serían esfuerzos basados en la comunidad.
La profesora de salud pública de la Universidad de California, en San Francisco, Erin Wilson, afirmó que tambié hay disparidades raciales considerando que hay personas trans autodenominadas negras y latinas afectadas por el VIH en todo el mundo. "En general vemos que las mujeres transgénero tienen menos oportunidades, en San Francisco y en todas partes".
Wilson también dijo que es preocupante el resurgimiento de la incidencia de VIH en jóvenes, que muchas mujeres trans con VIH todavía no buscan tratamiento, y que están aumentando las poblaciones de quienes contraen la enfermedad.
Reshmie Ramatarsing señaló que la mayoría de los anuncios para la PrEP y otras formas de tratamiento del VIH se dirigen a los hombres homosexuales, lo que puede hacer que las mujeres trans sientan que el tratamiento no está diseñado para ellas.

CIMACFoto: Samantha J Bushman
Por: Samantha Bushman
Cimacnoticias | Ciudad de México.

7/23/2019

Se debe garantizar que mujeres no abandonen tratamiento de VIH


Gobierno adquiere nuevos tratamientos antirretrovirales



Ahora que el gobierno mexicano ha adquirido tratamientos antirretrovirales más efectivos ante el VIH, falta resolver los problemas de detección oportuna del virus y diseñar estrategias para la población femenina para evitar que abandonen sus tratamientos, coincidieron investigadoras entrevistadas por Cimacnoticias.
La coordinadora de la Clínica Especializada Condesa-Iztapalapa, Alicia Piñeirúa Menéndez, explicó que, en el nuevo régimen de compra de antirretrovirales, la Secretaría de Salud buscó mejores estrategias terapéuticas y comprar medicamentos con menor toxicidad para el organismo y que no reaccionaran al interactuar con otros.
De comprar 35 fármacos se pasó a 18. La idea de simplificar, dijo la doctora, consistió en dejar de adquirir medicamentos que comienzan a ser obsoletos para pasar a otros más efectivos y modernos que están en primer lugar en las guías de tratamiento de países desarrollados.
Adicionalmente, se adquirirlos a precios más bajos porque algunos perdieron la patente; de acuerdo con Piñeirúa Menéndez, México era el país en América Latina que compraba más caro los antirretrovirales. Hoy se logró un ahorro de 20 por ciento respecto al año anterior.
Desde 1996 en México se comenzó a acceder a antirretrovirales que permitieron retrasar el daño al sistema inmunológico y mejorar la calidad de vida de las personas que vivían con el virus. Más tarde, los programas para las personas sin seguridad social permitieron alcanzar el acceso universal a los antirretrovirales. Según el Centro Nacional para la Prevención y el Control de VIH y Sida (Censida) para junio de 2018 unas 147 mil personas tenían acceso al tratamiento.
Pese a los avances, un análisis del Censida muestra que las mujeres abandonan los tratamientos de antirretrovirales a medida de los años, lo cual se asocia a la falta de empoderamiento, la dependencia económica, cargas de trabajo de cuidados y las restricciones en la movilidad.
La investigadora sobre VIH y mujeres de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Ana María Amuchástegui Herrera, dijo que a estos factores se suma el desconocimiento del personal del sector salud sobre el riesgo que tienen las mujeres de contraer VIH.
A partir de estudios realizados por Amuchástegui se ha constatado que el personal médico aplica pruebas de VIH acorde a criterios personales como asumir que las mujeres, sobre todo casadas, no están en riesgo. “Muchas veces las mujeres llegan a ir cinco veces a las clínicas con síntomas de salud asociados al VIH y no se les ofrece la prueba. Es frecuente que ellas se enteren de que tienen el virus cuando su pareja ya fue detectado o cuando su hijo es diagnosticado”, detalló.
La investigadora de la UAM indicó que el segundo aspecto que limita el acceso de las mujeres a terapias es la ignorancia del personal médico sobre las normas y manuales enfocados en la atención a mujeres.
En ese sentido, la coordinadora de la Clínica Iztapalapa añadió que la introducción de nuevos antirretrovirales implica preparar al personal médico, sobre todo en la atención específica de mujeres y vigilar los resultados de los nuevos fármacos.
Piñeirúa ejemplificó que existen antirretrovirales, como el dolutegravir que en el caso de las mujeres embarazadas está restringido hasta las 14 semanas de gestación. De ahí la necesidad de preparar a los médicos que desconocen esta información, para que no receten medicaméntenos que ponen en riesgo la salud de las mujeres y el producto.
El acceso a tratamiento en el embarazo es esencial porque puede reducir la posibilidad de trasmisión del virus al producto hasta 2 por ciento o menos, dijo la especialista. Cabe recordar que la Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA2-2010 para la prevención y el control del VIH, obliga a los servicios médicos a aplicar una prueba de VIH para las embarazadas, pero sólo se ha alcanzado la mitad de la cobertura hasta 2018.
Otro tema a resolver en la nueva adquisición de antirretrovirales es la distribución, refirió la extitular del Censida, Patricia Uribe Zuñiga, porque, aunque se mencionó que el nuevo proceso no afectaría, en varios estados se reportaron desabastos.
A la larga, dijo la especialista, la nueva administración de Censida encontrará la manera más adecuada de comprar medicamentos a buenos precios, pero en las mejores condiciones que garanticen el abasto.
CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: Berenice Chavarría Tenorio y Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.

7/17/2019

Se incrementa VIH/sida en adolescentes de 15 a 24 años


ada semana surgen 6 mil nuevas infecciones en este grupo


Globalmente, las infecciones en mujeres adolescentes de 15 a 24 años de edad son 60 por ciento más que en los hombres de la misma edad, cada semana al menos 6 mil 200 mujeres adolescentes adquieren el virus alertó el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA).
Este 16 de julio ONUSIDA presentó en Sudáfrica su informe del estado de la epidemia de VIH y Sida en el mundo, con datos actualizados hasta 2018. El programa internacional calificó como inaceptable que cada semana se registren más de 6 mil infecciones nuevas en mujeres adolescentes entre los 15 a 24 años de edad.
De acuerdo con ONUSIDA aunque los casos en mujeres en este grupo de edad se redujeron 25 por ciento entre 2010 a 2018, el riesgo de infección por VIH se exacerba en regiones con mayor desigualdad de género y violencia contra las mujeres y las niñas.
A menudo, indicó la organización, la salud sexual y reproductiva y los derechos de las mujeres y los jóvenes son negados, de ahí que necesitan ampliarse los programas de salud para mujeres jóvenes, con el fin de tener mayor incidencia e impacto.  

El reporte de la organización internacional del mismo modo destacó que el progreso global en la lucha contra el VIH y el Sida se desacelera cada año, e incluso alerta que en regiones de América Latina, Europa y Asia van en aumento las infecciones.
ONUSIDA estima que 37.9 millones de persona viven con VIH en el mundo; y alrededor de 1.7 millones de personas se infectaron durante 2018, un declive de 16 por ciento en comparación con 2010. En el mismo año, unas 770 mil personas murieron por enfermedades relacionadas con el sida.
A pesar de los avances, el Programa de Naciones Unidas alertó de un incremento de nuevas infecciones de VIH del 29 por ciento en Europa oriental y Asia central, en Oriente Medio y el Norte África del 10 por ciento y en América Latina de 7 por ciento.
Simultáneamente en Europa oriental y Asia Central las muertes relacionadas con el sida crecieron 5 por ciento y en Oriente Medio y África del Norte un 9 por ciento, en comparación con los registros obtenidos en 2010.
Para el próximo año ONUSIDA en alianza con las naciones pretenden alcanzar las metas 90-90-90, es decir: 90 por ciento de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico respecto al VIH; que 90 por ciento de las personas diagnosticadas con el VIH reciban terapia antirretrovírica continua; y que 90 por ciento de las personas que reciben terapia antirretrovírica tengan supresión viral (reducir el nivel de VIH en la sangre lo que hace que la carga viral sea indetectable y no se pueda transmitir).
Sin embargo, según su reporte hasta 2018 el estado de estos objetivos es de: 79 por ciento de las personas que viven con VIH en el mundo conocen su estado; 78 por ciento que conoce su estado tiene acceso a un tratamiento; y 86 por ciento de las personas que recibe tratamiento tiene supresión viral.

REFORZAR ATENCIÓN A MUJERES Y NIÑEZ

Otro de los cambios favorables, más no suficiente, es que cerca de 82 por ciento de las embarazadas que viven con VIH en el mundo tienen acceso a medicamentos antirretrovirales, lo que ha permitido una disminución de 41 por ciento la transmisión de VIH de madres a sus hijos e hijas.
ONUSIDA también estima que en 2018 hubo alrededor de 160 mil nuevas infecciones a recién nacidos en el mundo, lejos de la meta de reducir la transmisión perital a menos de 40 mil infecciones, contemplada para el año pasado.
La organización también hace énfasis en que se necesitan más acciones para el acceso a tratamiento para la niñez con VIH, la evaluación es que 940 mil niñas y niños entre los 0 a 14 años de edad viven con VIH y terapia antirretroviral en 2018.

CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México

7/16/2019

Con OSC, Censida logró reforzar atención y prevención de VIH


Llegan a donde el Estado no lo hace


En la nueva etapa del Centro Nacional para la Prevención y el Control de VIH (Censida) debe resolverse la fragmentación de servicios de atención, especialmente los dirigidos a la población de mujeres seropositivas e integrar los servicios de salud sexual y reproductiva, enfatizó la doctora y extitular del Centro, Patricia Uribe Zúñiga. 
Uribe Zúñiga fue titular del Censida desde 2013 donde permaneció al mando hasta la nueva administración de Andrés Manuel López Obrador. Aunque se propuso a la doctora continuar en el Centro, en entrevista con Cimacnoticias, Uribe reveló que no quería ser vista “como un problema del pasado que puede dificultar la transformación”, refiriéndose a la reestructuración que tendrá la Secretaría de Salud y consigo el Censida. 
Patricia Uribe Zúñiga es infectóloga por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por 8 años dirigió el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGySR) y de 1996 a 2003 dirigió el Consejo Nacional para Prevención y Control del Sida (Conasida). 
Con más de dos décadas de experiencia en la lucha contra la epidemia del VIH, la doctora dijo estar convencida que el sistema de salud tiene que cambiar, tener mayor integralidad. “Ese es el principal problema por el cual no se logra impacto, porque cada quien hace su trabajo y no se oferta todo el paquete que requieren las mujeres. Es urgente que el sistema de salud sea contiguo, no fragmentado; que se vean temas de salud mental, nutrición, entre otros”.
No obstante, al dejar el Centro, Patricia Uribe planteó que no podían desaparecer áreas y que debía resolverse el problema del VIH en mujeres y salud sexual y reproductiva, que actualmente está a cargo del CNEGySR. 

PREVENCIÓN Y DETECCIÓN, ÁREAS DE OPORTUNIDAD

Patricia Uribe también manifestó estar en desacuerdo con la orden del presidente de cerrar a las organizaciones civiles el acceso a recursos públicos, pues a través de este subsidio el Censida logró reforzar la prevención y atención de la población con VIH y sida, una de las principales fallas que tenía la administración del Centro durante su gestión.
De acuerdo con la doctora, la sociedad civil logró mayor impacto en las comunidades, ya que pueden desplazarse a zonas de difícil acceso, a diferencia del personal de salud que tiene zonas y horarios específicos. 
“Gran parte de los proyectos de la convocatoria eran enfocados en esto. Cuando inicié la administración en Censida estábamos en 45 por ciento de tasa de detección, después llegamos a 65 por ciento; sin embargo, lo ideal es 90 por ciento. Ahí es donde está la brecha. Varios países que han propuesto la oferta universal de pruebas de detección en todos los servicios, pero para eso debes tener recursos”, dijo la doctora. 
De la mano de las agrupaciones que tienen una agenda enfocada en mujeres, Censida desarrolló una estrategia para ofrecer la prueba de detección de manera sistemática en clínicas de colposcopia, en servicios de tuberculosis y en estancias enfocadas en atender casos de violencia. Sin embargo, de los recursos entregados a agrupaciones civiles en 2018, sólo 20 por ciento se dirigió a programas enfocados en mujeres.

Uribe destacó que la epidemia en esta población está vinculada a la pobreza y a la desigualdad social. Su nivel de escolaridad es bajo y hay un porcentaje importante con hijos y mujeres indígenas, por lo que las campañas de prevención deben ser distintas a las dirigidas a hombres. 
Desde 2014, Censida comenzó apoyar a las mujeres con VIH que no tenían recursos para evitar que abandonen sus tratamientos. Esta política permitió que se tuvieran indicadores tanto de indetectabilidad como de no abandono muy similares a los hombres y también disminuyó la mortalidad de las mujeres, algo que no se había logrado, afirmó la infectóloga.
En el tema de prevención perinatal, aunque se logró una reducción de 44 por ciento, la tasa de transmisión es un indicador pendiente. En opinión de la ex titular de Censida, la atención que se está ofertando a las embarazas no es de calidad y apenas se alcanza una cobertura de prueba de VIH de 60 por ciento cuando debería ser de 95 por ciento. 
Otro de los cambios en Censida es el esquema en la compra de antirretrovirales, sus implicaciones para la salud de las mujeres serán abordados en la próxima entrega. 

imagen retomada de mexicocom.mx
Por: Berenice Chavarría Tenorio y Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

7/09/2019

Reestructuración en Censida debe reforzar atención a mujeres


Asegurar participación de OSC, fundamental


En la primera entrega de este reportaje se señaló la posible reestructuración de funciones del Censida. Los cambios ya fueron confirmados por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, más acotó que no significan la desaparición del Centro. 
El portavoz de las autoridades de salud también comentó que trabajan con la academia y sociedad civil en un programa nacional encaminado a cumplir los objetivos 90-90-90, una estrategia de ONUSIDA que busca erradicar la epidemia de VIH en el mundo. 
Al respecto, activistas y expertas de organizaciones civiles entrevistadas por Cimacnoticias esperan que estos ajustes refuercen la atención hacia la población femenina que vive con VIH, pero advirtieron de los riesgos que no perduren las acciones construidas por la sociedad civil, especialmente en la labor de acompañamiento a mujeres seropositivas y prevención de la transmisión del virus de madre a hijo (perinatal).
Lo anterior debido a la suspensión del subsidio que Censida otorgaba a las organizaciones civiles para ejecutar acciones de prevención, detección y atención de personas que viven con VIH y Sida, luego de la orden presidencial de no dar más recursos a las OSC. 

LA RESTRUCTURACIÓN 

En México la mayor parte de campañas y mensajes frente a la epidemia del VIH y Sida se han dirigido a las poblaciones con mayor prevalencia (hombres) dejando rezagada la política de prevención en mujeres pese a que el principal factor de riesgo es la transmisión sexual por parte de sus parejas.
De acuerdo con Censida, la tendencia de los casos de VIH y sida en mujeres por transmisión heterosexual representan más del 60 por ciento. 
En 2017 las mujeres representaban 21 por ciento de las 230 mil personas que viven con VIH en el país. Además, ocurrieron 79 casos de transmisión perinatal mientras mil 263 mujeres embarazadas recibieron tratamiento antirretroviral. 

A pesar de estas cifras, la directora ejecutiva de la organización Balance, Oriana López Uribe, consideró que las mujeres han estado invisibilizadas de la respuesta frente al VIH, principalmente por la separación de los servicios de salud reproductiva y los de VIH dentro de la organización del sistema de salud. 
Actualmente los servicios y programas dirigidos a las mujeres y neonatos están fragmentados entre el Censida y el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGySR). Dicha separación de responsabilidades no ha facilitado la sinergia para la atención de las mujeres, una de las cuestiones que deberían abordarse en la reestructuración del Censida, dijo López Uribe. 
No obstante, la idea de mantener al Censida es con el objetivo de dar prioridad a los programas de VIH y Sida, si bien debe resolverse la conveniencia de integrar los servicios de salud reproductiva con los VIH, el perfil del Censida no tiene que ser menor, agregó la oficial de incidencia de Balance, Corina Martínez Sánchez, respecto a la transformación del Censida en el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas.

Para Martínez Sánchez una preocupación es que aún no se defina quién estará en la dirección de Censida. “Entendemos que hay cambios, pero esos no pueden ser tardíos, y sobre que todo que sacrifiquen la calidad de salud de las personas”, comentó. 
Mientras se efectúa este reacomodo, la presidenta de la Fundación Nacional de Mujeres por la Salud Comunitaria, Guillermina Gómez Arellanes, comentó que ya empiezan a perderse estrategias que favorecen a las mujeres portadoras del virus. Por ejemplo, el programa para prevenir la transmisión perinatal que iba aplicar este año la Fundación con la Organización Panamericana de Salud está estancado por la falta de recursos. La organización y servidores públicos se capacitaron en el Ministerio de Salud de Cuba, que logró erradicar la transmisión perinatal. 
Lo mismo sucede para otras organizaciones sin que se hasta ahora se cubran sus tareas en investigación, trabajando directo con las poblaciones y participando en el diseño de políticas públicas, detalló la defensora de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y ex integrante de la extinta Red Posithiva Cancún, Silvia Chuc Aburto.

Imagen retomada del portal pruebadeadn.com.mx
Por: Berenice Chavarría Tenorio y Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

4/10/2019

Censida analiza fortalecer programas estatales de VIH


Senado exhorta al Ejecutivo a reanudar convocatoria de Censida
   

El Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y Sida (Censida) analiza cómo ejercer los más de 116 millones de pesos que tenían contemplados destinar a las organizaciones civiles y así no perder el trabajo que realizaban en la prevención y atención de ésta y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

Durante el foro “El quehacer de las organizaciones de la sociedad civil en la atención y prevención del VIH-Sida” realizado la tarde de ayer en el Instituto Belisario Domínguez, el director de Prevención y Participación Social del Censida, Francisco Javier Arellano, indicó que toda vez que la circular número uno del presidente de la República les impide continuar con la convocatoria a través de la cual asignaban recursos a las organizaciones civiles, analizan fortalecer los programas estatales para la prevención y atención de personas que viven con VIH.

El pasado 14 de febrero el presidente Andrés Manuel López Obrador instruyó al personal de su gabinete no transferir recursos públicos a las agrupaciones de la sociedad civil, entonces la Secretaría de Salud suspendió diversos procesos de financiamiento a programas que operan agrupaciones civiles, tales como la convocatoria de subsidios que lazaba Censida para las organizaciones dedicadas a la prevención y atención del VIH.
Durante el conversatorio agrupaciones civiles, el Oficial de VIH/Sida del Fondo de Población de Naciones Unidas en México y senadoras y senadores del grupo parlamentario del Partido Institucional Revolucionario (PRI) coincidieron que la cancelación de la convocatoria tendría un efecto negativo sobre todo por las personas con VIH que no podrán ser identificadas de manera oportuna o recibir el acompañamiento que dan las organizaciones civiles, asimismo en grupos en situación de vulnerabilidad a la que el Estado no alcanza a dar servicios.
Por ello, legisladores y legisladoras del PRI informaron que este 9 de abril presentarán en el Senado de la República un punto de acuerdo para exhortar al Ejecutivo a seguir con la convocatoria del Censida, informó la senadora Sylvana Beltrones durante su participación la tarde de ayer en el conversatorio.
La senadora hizo énfasis en la atención que dan las organizaciones civiles a mujeres que viven con VIH, sobre todo en los estados de Chiapas, Guerrero, Veracruz y Oaxaca, donde se concentra el mayor porcentaje de portadoras del virus. Según datos del Censida en junio de 2018 registraron a 141 mil personas con VIH, de estas 26 mil son mujeres.
Sobre las aportaciones de las organizaciones de la sociedad civil para enfrentar la epidemia del VIH, el integrante de Censida reconoció la labor que realizan en la prestación de servicios a las poblaciones más desfavorecidas, el grado de especialización que han desarrollado y los esfuerzos por colocar en la agenda política un tema primordial como es la atención a este sector.
Javier Arrellano refirió que el recurso que se tenía previsto para las organizaciones civiles, cuyo monto asciende este año a 116 millones 525 mil 102 pesos, está disponible por lo que analizan destinarlo a las secretarías estatales para fortalecer los programas de atención al VIH y de alguna manera garantizar la participación del sociedad civil y la Academia.
Este no es el único llamado que se ha hecho desde el Senado al presidente para considerar su decisión respecto al apoyo a las organizaciones civiles en erradicación del VIH, también la senadora de Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado Castro, presentó un punto de acuerdo con la misma intención.
Sólo el año pasado la convocatoria de Censida benefició a 98 organizaciones de la sociedad civil para apoyar 123 proyectos, relacionados con el fortalecimiento de centros comunitarios para la detección del VIH, sífilis y otras ITS, intervención integral, prevención de la transmisión vertical del VIH y mejoramiento de la calidad de vida de las personas con VIH.
Imagen retomada de la Clínica Condesa
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.

4/09/2019

OSC con trabajo en VIH en la mira de AMLO


 REPORTAJE
   A punto de desaparecer si les niegan recursos


En México, cada día 41 personas adquieren el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH); hasta 2017 unas 48.6 mil mujeres adultas vivían con el virus, pero los esfuerzos de prevención y detección podrían venirse abajo por la medida de Andrés Manuel López Obrador de no otorgar más recursos públicos a las organizaciones de la sociedad civil.
Durante más de una década, el Centro Nacional para la Prevención del VIH y el Sida (Censida) entregó recursos federales a las organizaciones civiles para unir esfuerzos en la prevención, detección y atención de las personas con VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). La meta para 2020 es que se diagnostique al 90 por ciento de las personas que viven con el virus.
De acuerdo con Censida, hasta el año pasado 65 por ciento de las personas que se estima viven con VIH, conocía de su estado serológico, los esfuerzos por detectarlo han permitido que el diagnóstico tardío disminuya al 36 por ciento en mujeres y en hombres.
Sin embargo, la colaboración entre el gobierno y sociedad civil frente al VIH se detuvo por la decisión del presidente de no transferir recursos públicos a las organizaciones a fin de “terminar con la intermediación, opacidad y corrupción”. Este año en el presupuesto de egresos de la federación se etiquetaron 116 millones 525 mil 102 pesos para dicha tarea.
El subsidio que repartía Censida desde 2006 por medio de una convocatoria, lo empleaban las organizaciones en la compra de pruebas de VIH y condones para prevenir la transmisión, así como en talleres para que las personas con VIH se adhieran al tratamiento. Resultaba de suma importancia, pues llegaban a sectores en los que las autoridades gubernamentales no tienen incidencia.
Como ejemplo, está la organización que preside Georgina Gutiérrez Alvarado, “Movimiento Mexicano de Ciudadanía Positiva”, dedicado a la atención de mujeres y hombres que viven con VIH en situación de reclusión, específicamente laboran en el Centro de Readaptación Tepepan.
En entrevista con Cimacnoticias Gutiérrez Alvarado sostuvo que si el gobierno interrumpe las intervenciones que realiza la sociedad civil para la detección, prevención y control del VIH, lo que está en juego es la salud y vida de las personas.
La organización trabaja desde 1991 y han generado un espacio de confianza en comparación con las instituciones de gobierno: son expertas, sensibles y atienden a las mujeres de manera directa, terminando con creencias como que morirán por la infección, contó Gutiérrez.
El trabajo de Movimiento Ciudadanía Positiva dependía 100 por ciento de los recursos que les otorgaba Censida, por lo que de no abrirse la convocatoria, que normalmente se publica en febrero, la opción dijo Georgina Gutiérrez, sería buscar otros fondos pero mientras los consiguen se dejaría sin atención a las mujeres privadas de la libertad.
Según Censida los más de 115 millones de pesos que repartieron en 2017 a las organización civiles se destinaron a programas para la detección del VIH, sífilis y otras ITS; intervención integral de detección focalizada; programas para el ministro de insumos de prevención; reducción de daños en personas usuarias de drogas; prevención de la transmisión vertical del VIH y sífilis congénita y para mejorar la calidad de vida de las personas con VIH.
La estrategia que se ha utilizado para combatir la epidemia de VIH es la detección a tiempo de las personas e introducirlas inmediatamente a un tratamiento, que en México es de acceso universal y gratuito, señaló en entrevista el director de la organización Letra S, Alejandro Brito, por lo que detener la convocatoria de Censida implica obstaculizar y poner en riesgo esta estrategia.
De acuerdo con Brito por ahora Censida se encuentra en el dilema de cómo utilizar los fondos y no perder el trabajo que realizan las organizaciones pues la institución reconoce el trabajo que ha hecho la sociedad civil.
El director de Letra S lamentó que el presidente haga tabla rasa sobre la sospecha de corrupción en todas las organizaciones, pues quienes concursan en la convocatoria de Censida rinden cuentas por medio del Sistema de Monitoreo de Acciones en Prevención (SMAP) donde el SAT valida las facturas y recibos, además de las revisiones anuales por la Auditoría Superior de la Federación y del órgano interno de control de la Secretaría de Salud.

Imagen archivo Cimacnoticias
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México

4/01/2019

En vilo, OSC que trabajan con VIH


Secretaría de Salud no ha sacado convocatoria para proyectos


La medida de Andrés Manuel López Obrador de no transferir recursos públicos a las organizaciones de la sociedad civil puso al borde de la crisis no sólo a los refugios para mujeres víctimas de violencia extrema, el trabajo de las agrupaciones civiles en la prevención, detección y atención de personas que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) también está en riesgo.
El pasado 14 de febrero el presidente envió una circular a las personas de su gabinete instruyéndolas a no transferir recursos públicos a las agrupaciones de la sociedad civil, “con el objetivo de terminar con la intermediación, opacidad y corrupción”.
La medida llevó a la Secretaría de Salud a suspender arbitrariamente los procesos de financiamiento de diversos programas que operan organizaciones civiles. Entre ellos, la convocatoria que emite el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH Sida (Censida) para entregar subsidios a las organizaciones civiles dedicadas a la prevención y detección del VIH e infecciones de transmisión sexual (ITS).

El programa de financiamiento del Censida destina recursos a las organizaciones civiles desde 2006. Este año en el Presupuesto de Egresos de la Federación por medio de la partida 43401 “Subsidios a la prestación de servicios públicos” se etiquetó para el Censida, un monto de 116 millones 525 mil 102 pesos destinados a las actividades que realizan las organizaciones civiles.
La convocatoria normalmente se publicaba en el mes de febrero, pero a la fecha no ha salido, por ahora lo único que ha manifestado el Censida en un comunicado publicado el pasado 11 de marzo, es que “uno de los mecanismos utilizados para fortalecer la respuesta comunitaria ante la infección por el VIH ha sido la implementación de proyectos de colaboración con actores clave”, por lo que el Centro “está llevando a cabo consultas con las autoridades administrativas correspondientes, a fin de encontrar las formas más adecuadas para continuar con el trabajo de colaboración”.
De acuerdo con información del Censida, en 2018 benefició con esta convocatoria a 98 organizaciones de la sociedad civil para el apoyo de 123 proyectos, de un total de 313 proyectos inscritos por 198 organizaciones de la sociedad civil.
Los proyectos se tratan de centros comunitarios para la detección del VIH, sífilis y otras ITS; intervención integral de detección focalizada; programas para el ministro de insumos de prevención; reducción de daños en personas que se inyectan drogas; prevención de la transmisión vertical del VIH y sífilis congénita; y prevención para mejorar la calidad de vida de las personas con VIH.
Estas organizaciones recibieron apoyos que varían entre los 600 mil y 1 millón 300 mil pesos.
En un informe sobre las experiencias de países en la contratación de actores no gubernamentales para proporcionar servicios de VIH, el Fondo Mundial para lucha contra el sida/VIH, tuberculosis y malaria reconoció la importancia en México de la participación de las organizaciones civiles por dar servicios de consultoría, concientización e investigación sobre el tema y enfatizó que la creación de un órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud, como el Censida, “puede ofrecer un mecanismo de financiamiento público transparente y competitivo”.
La circular que giró el presidente ordena que “todos los apoyos para el bienestar del pueblo se entregarán de manera directa a los beneficiarios”.
Cabe recordar que la Norma Oficial Mexicana para la prevención y el control de la infección por VIH, NOM-010-SSA2-2010, en el rubro 5 de “Medidas de prevención del VIH y promoción de la salud” indica que deben llevarse a cabo estas acciones con “la participación de autoridades estatales, municipales, comités locales de salud, personal de salud, líderes comunitarios, organizaciones sociales”.

LOS COSTOS HUMANOS

En México Censida calcula que cada día 41 personas adquieren VIH. Para diciembre de 2017 se estimó que 230 mil personas vivían con este virus, 48.6 mil eran mujeres (21 por ciento). 
Censida reconoció que las condiciones estructurales de desigualdad social propician una mayor vulnerabilidad en las mujeres, la cual también es de tipo biológico, epidemiológico, social y cultural. A nivel biológico, se ha comprobado que en las relaciones heterosexuales la mujer es de dos a cuatro veces más vulnerable a la infección por el VIH que el hombre.
A pesar de estas cifras, a diferencia de los refugios para mujeres y sus hijos e hijas en situación de violencia extrema que lograron se reabriera la convocatoria para recibir recursos federales, igualmente de la Secretaría de Salud, las agrupaciones civiles que combaten el VIH no han tenido respuestas.
Luego del anuncio presidencial de la suspensión de recursos y los señalamientos de corrupción que hizo López Obrador sobre las organizaciones civiles, un grupo conformado por más de 200 agrupaciones con trabajo en VIH respondió al presidente en un pronunciamiento que el Estado no tiene el capital humano suficiente, capacitado y sensible a las realidades de la población con VIH.
También respondieron a las acusaciones del presidente sobre el mal uso de los recursos públicos, argumentando que las organizaciones son sometidas al Sistema de Monitoreo de Acciones en Prevención para la asignación, monitoreo, y evaluación de los proyectos y servicios que brindan, además de autorías.  
Hasta ahora el presidente no ha mencionado qué ocurrirá con la convocatoria del Censida, por lo que el pasado 12 de marzo la senadora feminista del Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado Castro, presentó un punto de acuerdo para exhortar el titular de Ejecutivo que por medio del Censida publique la convocatoria.
La senadora indicó que de cerrar la convocatoria del Censida serán altos los costos humanos que traerá consigo, especialmente por las personas con VIH que no podrán ser identificadas de manera oportuna o recibir acompañamiento. Tareas que ha venido realizando la sociedad civil. 
Además se desacelerará el avance en el control de la epidemia alcanzado por nuestro país, por lo que también exhortó a las secretarías de Relaciones Exteriores, Salud y del Bienestar, a presentar un Plan Nacional de prevención, detección, atención y erradicación que atienda los compromisos internacionales de México en materia de VIH/Sida.
En específico la “Acción Acelerada: pongamos fin a la epidemia del sida para 2030 de Onusida, que incluye alcanzar para 2020 las Metas 90-90-90: que 90 por ciento de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico respecto al VIH; que 90 por ciento de las personas diagnosticadas con el VIH reciban terapia antirretrovírica continua; y que 90 por ciento de las personas que reciben terapia antirretrovírica tengan supresión viral.
CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: Hazel Zamora Mendieta
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

1/07/2019

Estigma impide que mujeres con VIH sigan terapia antiretroviral


Revela estudio realizado en Morelos y Oaxaca 


El estigma social es un obstáculo para que las mujeres portadoras de VIH en México sigan su tratamiento antirretroviral. Sin embargo, cuidarse y tomar la medicina hasta llegar a una carga tan baja del virus que sea “indetectable” en la sangre, las hace felices y saludables, revela un estudio.
Las autoras, la filósofa de la Universidad de Londres, Ana Amuchástegui y la antropóloga por el Instituto de Pensamiento y Cultura en América Latina, Diana Reartes, hicieron entrevistas autobiográficas con 21 mujeres seropositivas que vivían en Morales y Oaxaca, la mayoría de ellas entre 25 y 55 años de edad y que llevan un tratamiento de entre 1 y 10 años.
La mayoría de las mujeres entrevistadas tenían hijos con estatus serológico negativo y 10 de ellas tenían pareja. Al mismo tiempo las autoras resaltaron la precariedad económica en la que vivían, pues la mayoría no eran derechohabientes de la Secretaría de Salud y se dedicaban a la limpieza de viviendas.
Las autoras del estudio, publicado en la revista Nueva Antropología, relataron que según estimaciones realizadas por ONUSida-Censida, a finales de 2013 sólo 21 por ciento de las 170 mil personas viviendo en México con VIH eran mujeres, o sea, una de cada cinco adultos es mujer. Esta cifra ha ido creciendo desde 1990, cuando solamente 13 por ciento de las personas con VIH eran mujeres.
Aunque la enfermedad en México se ha caracterizado por la transmisión sexual del VIH entre hombres, “existen algunas zonas en donde la epidemia es más heterosexual”, afirmaron las autoras. En las cinco entidades Chiapas, Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Tabasco, las mujeres constituyen al menos una tercera parte de los casos reportados.
Y es que el riesgo de infección para la mayoría de las mujeres “no tiene tanto que ver con sus propios comportamientos sexuales, como con los de sus parejas masculinas”, escribieron Amuchástegui y Reartes.
En las entrevistas que realizaron a las pacientes, constaron que una vez confirmado el diagnóstico, había épocas en que las mujeres dejaron de tomar la medicina. En esto, influyó el abastecimiento con el tratamiento retroviral, que a veces fue un problema pero otro factor importante para aceptar la vida con VIH fue el entorno.
“La socialización y notificación diagnóstica de su estatus frente a su grupo social más cercano, por ejemplo padres, hermanos, hijos, nuevas parejas, se vuelve un aspecto central del tratamiento”, constataron las autoras. “Si el tratamiento significa que una enfermedad estigmatizada puede ser sospechada o descubierta, es poco probable que la persona lo lleve a cabo en público”.
De esa manera, algunas de las mujeres relataron que guardaron sus píldoras en otros envases, para no ser sospechosas. Una de ellas dijo que le era complicado tomar las medicinas en su horario de trabajo porque implicaba el riesgo de verse orillada a revelar su diagnóstico ante compañeras y compañeros. Otra dejó su trabajo por estas mismas razones.
Por otro lado, las investigadoras encontraron que, una vez revelada su condición de seropositiva ante familiares, éstos se volvieron pilares de apoyo para adherirse al tratamiento. Las mujeres relataron que sus hijas e hijos las recordaban tomar su medicina a la hora indicada, o que el deseo de verlas crecer, o de conocer nietos y nietas, las motivaba.
Al mismo tiempo, influyó de manera positiva el trato amable del personal especializado en salud, en los CAPASITS de Oaxaca y Morelos, servicios especializados en VIH/Sida que atienden a la población carente de seguridad social y a los sectores más pobres y desprotegidos, y también el intercambio mutuo con otras personas infectadas.
Las terapias antiretrovirales, que surgieron desde 1996 y que pueden tener el efecto de hacer “indetectable” el virus en la sangre,  tuvieron un rol importante en la vida de las mujeres. Lograr ser “indetectable” se ha vuelto un proyecto de felicidad para estas mujeres, constataron las investigadoras.
Mencionaron el caso de Herminia, Oaxaqueña de 55 años, para  quien apegarse al tratamiento antirretroviral significó “mantener un estado de salud bueno, me permite a mis hijos y demás familiares que me vean bien y no sospechen (los que no saben) de alguna enfermedad grave”.
Esta situación “posibilita que Herminia decida con más libertad si comunica o no su condición, la cual conlleva un alto nivel de estigma social”, concluyeron Amuchástegui y Reartes.
Hacer un trabajo cualitativo para avanzar en la investigación que busque dilucidar las múltiples dimensiones que afectan el abandono es indispensable, escribieron, ya que “a pesar de que en nuestro país el acceso universal al tratamiento antirretroviral es un derecho de todas las personas que viven con VIH, no es condición suficiente para mantener niveles adecuados de apego.”
Es el estudio está disponible aquí.
CIMACFoto: Sonia Gerth
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

12/03/2018

VIH se incrementa en mujeres jóvenes: ONUMujeres


África subsahariana donde más se concentra    


ONUMujeres alertó sobre el incremento de nuevas infecciones de VIH en mujeres jóvenes de 15 a 24 años de edad, quienes representan 12 por ciento de la población mundial, pero 20 por ciento de nuevas infecciones por esta enfermedad debido a las desigualdades de género y a la falta de información.
En un comunicado emitido a propósito de la efeméride por el 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el Sida, ONUMujeres informó que 80 por ciento de estas nuevas infecciones se da en las poblaciones de África Subsahariana donde las mujeres no tienen los recursos para protegerse de las infecciones.
Entre las desigualdades señala que las mujeres tienen más probabilidades de abandonar la escuela en comparación con los hombres, los matrimonios a edades tempranas lo que las lleva a asumir tareas de cuidado y domésticas, la pobreza y las relaciones de poder con sus parejas.
La falta de acceso a la información y a los servicios de salud sexual y reproductiva continúan siendo un obstáculo para que niñas y jóvenes puedan prevenir la infección.
De acuerdo con datos de ONUSIDA de 37 países, únicamente 30 por ciento de las mujeres jóvenes y 36 por ciento de los hombres jóvenes cuentan con conocimientos adecuados y suficientes sobre cómo prevenir el VIH.
ONUMujeres pidió a los gobiernos un compromiso real para poner fin a la epidemia, que prioricen las necesidades de mujeres jóvenes en los programas y políticas sobre VIH.

Imagen retomada de la página de la Clínica Condesa
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.-

11/30/2018

VIH en mujeres, ligado a desigualdad y acceso limitado a tratamiento


Campeche, Veracruz, Quintana Roo y Chiapas, los estados con mayor incidencia


Las condiciones de desigualdad social y económica de las mujeres en México propicia que sean más vulnerables a contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) hasta 2017 se estimaba que 48.6 mil mujeres adultas en el país vivían con esta infección.
Lo anterior de acuerdo con el Centro Nacional para Prevención y Control de VIH y el Sida (Censida) que como cada año presentó el balance de esta epidemia en México a propósito del 1 de diciembre Día Mundial del Sida.
Respecto a la epidemia en mujeres, Censida recordó en su informe que es diferente a los hombres, ya que existen condiciones estructurales de desigualdad social y cultural que propician el riesgo de infección en la población femenina y desde el punto de vista biológico, pues se ha comprobado que en las relaciones heterosexuales la mujeres son entre 2 y 4 veces más vulnerables a contraer la infección por el VIH que el hombre.
Al cierre del año pasado Censida calculó que 230 mil personas vivían con VIH en México, de estas 48.6 mil son mujeres adultas y los estados de Campeche, Veracruz, Quintana Roo y Chiapas cuentan con la mayor incidencia de casos.
Censida también reportó que comenzó a medir el impacto que tienen los apoyos a las mujeres con VIH para que se trasladen y mantengan el tratamiento en los servicios de salud, pues en el análisis de seguimiento del tratamiento antirretroviral (TAR) que realizaron en el periodo 2010-2014, observó que a lo largo del tiempo las mujeres abandonan el tratamiento.
El primer año, 81 por ciento de mujeres lo mantuvo, para el quinto únicamente continuaban 43 por ciento, Censida lo asocia a la falta de empoderamiento, la dependencia económica, las restricciones en la movilidad y responsabilidad como cuidadoras principales de las hijas e hijos.
Las mujeres con VIH que recibieron recursos para el traslado en comparación con aquellas que no lo hicieron, tuvieron una mayor probabilidad de continuar en tratamiento, mientras las que no recibieron el  apoyo redujeron la probabilidad de continuar en tratamiento en 48 por ciento.
VIH Y EMBARAZO
México muestra una tendencia favorable en la baja de casos de transmisión perinatal de VIH. En 2013 se registraron 131 casos, para 2017 se confirmaron 79 lo que representa una disminución de 39.7 por ciento. Es decir, el año pasado hubo 0.04 casos de transmisión vertical por cada mil nacidos vivos.
No obstante la cobertura de pruebas para la detección de VIH en mujeres embarazada se mantiene a la mitad. Censida estimó que en 2017 el sector de salud público realizó 1 millón 163 mil pruebas de VIH de un total de 2.2 millones de mujeres embarazadas en México.
Cabe recordar que la Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA2-2010  para la prevención y el control de la infección por el VIH establece como obligatorio que todas las mujeres embarazadas tengan acceso a una prueba de tamizaje para la detección del VIH.
El Día Mundial del Sida fue declarado en 1988 por la Organización Mundial de Salud (OMS) en respuesta a la preocupación que manifestó la Asamblea General de Naciones Unidas respecto al Sida y la Conferencia Mundial de Ministraos de Salud sobre Programas de Prevención del Sida. Hasta 2017 se estima que 36.9 millones de personas viven con VIH.
Imagen retomada del blog Notiastro
Por: la Redacción
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

8/01/2018

Personal de salud solo aplica pruebas de VIH a mujeres si su pareja sale positiva

Desigualdades de género en atención, revela estudio



En México, los diagnósticos del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en mujeres son tardíos porque el personal de salud no las identifica como personas en riesgo de adquirir la infección, a pesar de que representan 25 por cierto de la población viviendo con el VIH/Sida en el país.

El estudio “El personal médico y la visibilidad de las mujeres en la epidemia del VIH en México” realizado por investigadoras de la Clínica Especializada Condesa, Alicia Pineirúa Menéndez y Ubaldo Ramos Alamillo, encuentra que las mujeres están acudiendo a los servicios médicos cuando tienen síntomas asociados a la presencia del VIH, pero el personal sanitario omite estas señales y solo aplica la prueba una vez que la pareja masculina ha sido detectada con el virus.

Las consecuencias de estas desatenciones y oportunidades perdidas, expone la investigación, son que la población femenina es diagnosticada con VIH en etapas avanzadas, una vez que no responden al tratamiento médico (inmunosupresión).

Estos resultados se desprenden de entrevistas a 40 mujeres usuarias del Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS) de San Bartolo Coyotepec, en el estado de Oaxaca.

Al documentar su trayectoria sobre cómo obtuvieron su diagnóstico en los servicios de salud –previo al CAPASITS- hallaron que los médicos no les ofrecieron las prueba a pesar de que presentaban síntomas que sugerían una infección avanzada por VIH (como pérdida de peso, diarrea crónica y fiebre).

Por ejemplo, Soledad, una mujer de 36 años de edad con cándida oral y diarrea crónica que le hizo perder 20 kilogramos, visitó seis veces al mismo médico de primer nivel de atención pero nunca recibió la oferta de prueba para VIH. La paciente sospechaba que contrajo la infección y solicitó al médico la prueba sin embargo éste se la negó. El detonante para que se la aplicara fue el resultado positivo a VIH de su pareja.

Al conocer las experiencias de estas mujeres como Soledad, los especialistas procedieron a entrevistar a un grupo de 91 médicos que ofrecen servicios en diversos centros de la Secretaría de Salud a lo largo del país, con el objetivo de conocer en qué circunstancias ofertan las pruebas de detección del VIH.

Al interrogar al personal médico sobre los factores de riesgo que toman en cuenta para aplicar la prueba de VIH en mujeres, solamente dos trabajadores de salud consideran ofertarla si la mujer está en unión conyugal, pese a que la evidencia en cifras sustenta que la transmisión del VIH en la población femenina ocurre a través de su pareja estable.

La principal respuesta de los médicos es que ofrecen la prueba a mujeres en condición de explotación sexual comercial, mientras que un 40 por ciento mencionó que la ofrece a las mujeres que tienen relaciones sexuales no protegidas.

La investigación planteó cinco escenarios clínicos: 5 con mujeres y 5 con hombres que incluían una vida sexual activa en todos los casos, 62 por ciento del personal de salud consideró que con las mujeres no era necesario ofertar una prueba de VIH en comparación con los varones, a quienes sí se les ofreció en todos los casos.

Es decir, los trabajadores de salud descartan a las mujeres para ofrecerles la prueba de VIH, lo que en opinión de la y el investigador, “va más allá de su conocimiento sobre la transmisión de la infección”, toda vez que 24 por ciento de los médicos entrevistados asistió a alguna capacitación de VIH en el último año, o incluso tenía que ver con los recursos disponibles ya que 80 por ciento contaba con pruebas en su lugar de trabajo.

Pero sostienen que sobre todo está relacionado con la desigualad de género con la que se forma al personal médico y que tiene un impacto directo en la relación con sus pacientes, en este caso con las mujeres.

Pineirúa Menéndez y Ubaldo Ramos indican que esto ocurre mientras  en la última década han incrementado los casos de mujeres viviendo con VIH en México, la razón de casos hombre-mujer oscila entre 3 a 1 y 5 a1 según el Centro Nacional para Prevención y el Control de VIH y el Sida (Censida).

La y el investigador indican que tampoco a las mujeres se les está diagnosticando el VIH durante el embarazo, a pesar de que la Norma Oficial Mexicana NOM-010-SSA2-2010 (NOM 010) contempla este servicio como obligatorio, pues la cobertura de esta prueba en el periodo prenatal es de menos de 60 por cierto a nivel nacional.

Imagen retomada del Observatorio de Mortalidad Materna

Por: Hazel Zamora Mendieta

Cimacnoticias | Ciudad de México.-

9/02/2017

Embarazo y VIH: Las mujeres en la carrera de obstáculos

La Voz de la Coalición


Martha es una mujer de 30 años, se enteró apenas hace unos meses que vive con VIH cuando su bebé de dos años se puso grave y tuvo que ser internado.  Martha, al igual que en su embarazo previo, acudió a todas sus consultas de atención prenatal, fue a un hospital de segundo nivel para atender su parto, amamantó a su bebé y siguió todas las indicaciones que su médico le dio. Sin embargo, lo que su médico nunca le dijo es que era importante realizarse la prueba de detección de VIH durante el embarazo para garantizar un adecuado estado de salud y en caso de vivir con VIH prevenir la transmisión a su bebé.


A lo largo de más de 30 años de la epidemia de VIH en México se han registrado 3 mil 697 casos de VIH y sida por transmisión perinatal, es decir, que sucedieron en algún momento del embarazo, el parto o la lactancia.

Mientras desde el 2015 algunos países del mundo han empezado a eliminar la transmisión perinatal del VIH, en México desde el 2015 se han registrado 174 casos de bebés que nacieron con VIH o sida. La existencia de estos casos es un reflejo de las fallas de coordinación que existen entre las redes de servicios de salud.

De acuerdo con el Registro Nacional de Casos de sida, sólo durante el 2016 se registraron 92 casos de transmisión vertical, 85 por ciento en la Secretaría de Salud. Este hecho resulta preocupante, sobre todo tomando en cuenta que nuestro país cuenta con los lineamientos técnicos más actualizados para la prevención de la transmisión perinatal. Éstos incluyen la oferta de la prueba al 100 por ciento de mujeres embarazadas, el acceso a los medicamentos antirretrovirales durante el embarazo, la cesárea electiva, así como la posibilidad de parto vaginal para las mujeres con VIH con el virus controlado (carga viral menor a 1,000 copias), y la sustitución de la lactancia materna para las mujeres con VIH.

Dentro de los documentos de política pública el gobierno ha manifestado el compromiso con la prevención de la transmisión perinatal del VIH, haciendo de este tema uno de los objetivos estratégicos del Programa Sectorial de Salud vigente. La oferta de la prueba de VIH a las mujeres embarazadas ha sido la única acción institucional de prevención del VIH en las mujeres y es justo esta acción el eslabón más débil en la cadena de prevención perinatal.

Así lo demuestra la baja cobertura de aplicación de la prueba a las mujeres embarazadas pues de los 2 millones de embarazadas que existen cada año, sólo 67.5 por ciento se hizo la prueba de VIH, lo cual quiere decir que casi 700,000 mujeres perdieron la oportunidad de saber que viven con VIH y prevenir la transmisión a su bebé.

Esta situación es escandalosa en un país donde 91 por ciento de las mujeres asiste al control prenatal, 88 por ciento de los nacimientos son atendidos por personal médico y donde el gobierno presume haber alcanzado el “acceso universal” a los medicamentos antirretrovirales para el tratamiento de VIH (DGIS, 2010; Gobierno de la República, 2005; Saavedra y Bravo, 2006).

Las políticas y los servicios de VIH y de salud reproductiva en México están estructural, funcional y financieramente separados. Cada tema se encuentra en el territorio de una dependencia que se hace cargo normativamente; el tema de VIH corresponde al Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y sida, (Censida), mientras que la salud reproductiva, que incluye la salud materna y perinatal, está a cargo del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva (CNEGySR), ambos dependientes de la Secretaría de Salud Federal (Ss). La prevención de la transmisión vertical del VIH se encuentra en medio de esta división y son las mujeres embarazadas con VIH quienes enfrentan las consecuencias de la falta de coordinación entre ambas instituciones.

Como ya se comentaba el eslabón más débil en la cadena es la oferta de la prueba diagnóstica de VIH durante el embarazo, la cual corresponde a los servicios de primer y segundo nivel encargados de la atención prenatal como lo señala la Norma Oficial Mexicana para la atención del embarazo. La omisión de la oferta de la prueba durante el embarazo trae como consecuencias la mortalidad y morbilidad en las mujeres, sus hijas e hijos, además de graves consecuencias emocionales y económicas para las mujeres que sobreviven (Kendall, 2014).

La baja percepción de riesgo de VIH en las mujeres, por ellas mismas y por parte del personal de salud; así como problemas estructurales y de organización institucional no han favorecido la oferta de detección oportuna del VIH a toda mujer embarazada y la oferta de servicios de calidad e integrales, tanto en la atención del embarazo y el parto, como en otros aspectos estratégicos de la salud de las mujeres, incluyendo la salud reproductiva.

Sabemos que el sistema de salud mexicano está fragmentado y que presenta retos importantes para garantizar la calidad de la atención y el derecho a la salud de todas las personas. Por ello es necesario fortalecer la coordinación institucional del Censida y el CNEGSR y asegurar que ambos centros están destinando todos los recursos necesarios para asegurar el acceso de todas las mujeres embarazadas a los insumos y recursos necesarios para garantizar su derecho a la salud.

Como le sucedió a Martha, las mujeres embarazadas están acudiendo a servicios de salud que no cuentan con los insumos necesarios, ni personal capacitado para ofertar la prueba de VIH a las mujeres y garantizar su derecho a la salud. Nuestro sistema de salud sigue considerando que la atención al VIH no es un asunto que compete a todos los servicios de salud, sólo a servicios satélite que atienden a las personas con VIH, lo cual termina siendo un problema no sólo para la prevención sino para la atención integral de las mujeres con VIH.

*Coordinadora Programa Mujeres, Derechos Sexuales y VIH,
Balance A.C.

**Balance es parte de la Coalición por la Salud de las Mujeres, una red de organizaciones civiles con trabajo en salud y derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
 

Imagen retomada del portal notiastro2002.blogspot.mx
Por: Gabriela García Patiño*
Cimacnoticias | Ciudad de México .-