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6/06/2020

Kokono ´el lugar donde se sirve la historia de un pueblo en un plato


Tuxtla Gutiérrez, Chis. La riqueza de la cocina tradicional indígena radica en su historia, dice Claudia Albertina Ruíz Sántiz, chef originaria de Chamula, quien hace 3 años fundó el restaurante Kokono´ (epazote en tsotsil) en San Cristóbal de las Casas, el cual tiene un menú dividido en tres partes: cocina indígena, de ciudad y autora.
Los tipos de cocción de la cocina tradicional indígena de los Altos de Chiapas se basa en el asado, ahumado y cocido. La base de todos los platillos son los productos de temporada y los vegetales.
Cualquier persona vegetariana estaría feliz de tener el recetario del restaurante de Claudia.
Con lo que más trabaja es con el maíz, la flor y el grano del frijol, las guías y puntas de chayote, las papas, el yuyo –que es un tipo de hongo que es muy común en la región-, hierbas como el epazote y el cilantro. Las combinaciones que puede hacer de esos productos son infinitas.
“Cuando estudiaba gastronomía veía que todos veían la cocina indígena como algo inferior por eso no muchas personas se dedican a ella, se van más por la cocina francesa o italina” comenta Claudia, quien reconoce la belleza y delicia que hay en unos frijoles de la olla con epazote o en una sopa de guías de chayote con papas y aromatizados con cilantro. Conoce bien la historia de los platos emblemáticos de Chamula como el atol agrio que se toma en los días de fiesta o la carne ahumada que se consume para recibir a los muertos el 1 y 2 de noviembre.
La cocina no es nada extraño para las mujeres en Chamula. El fogón es el centro de la vida familiar indígena. Alrededor de él se dan todos los encuentros y las conversaciones familiares. “Es común que a las mujeres en Chamula nos metan a la cocina desde pequeñas. Yo soy la mujer más mayor de mis cuatro hermanos, entonces, desde los 8 años me tocaba preparar la comida”.
Aunque, desde pequeña estuvo relacionada con la preparación de los alimentos, fue hasta la preparatoria que supo que quería dedicarse a la gastronomía. Lo primero que le llamó la atención de la profesión fue el uniforme, vestirse de chef era su mayor anhelo. Pero su familia se negaba a que cursara esa carrera por considerar que para cocinar no se estudia.
“En la comunidad no es común que las mujeres estudien, lo que pasa es que a los 14 ó 15 años ya está una casada y a los 16 años ya se tiene hijos porque se tiene la idea que eso hacen las mujeres que sirven, se ve mal si una mujer no hace eso, pero yo no quería que así fuera” cuenta Claudia.
Su familia concordaba en romper algunos usos y costumbres de la comunidad. Estaban interesados que las mujeres de la familia estudiaran, pero eran renuentes a cambiar de forma de parecer en otros temas, por ejemplo, el trabajo de las mujeres en casa que implica una doble o triple jornada o el tipo de carrera que deben de estudiar ellas.
“A mí me insistían mucho que si iba a estudiar la universidad fuera para educadora, pero a mí no me gustaba, yo quería ser chef”.
Al final del día, Claudia Ruíz Sántiz logró ingresar a la Licenciatura en Gastronomía de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). Los años de la institución no fueron los más fáciles porque tuvo que estudiar y trabajar al mismo tiempo, sin embargo desde la carrera tenía claro que lo que deseaba era juntar el suficiente recurso para abrir su propio restaurante de comida tradicional. Hace 3 años y medio logró abrir Kokono´ gracias a un préstamo.
Ha logrado sostener el lugar, que además es un referente entre las y los turistas en San Cristóbal de las Casas porque lo que se sirve, principalmente, es comida tradicional indígena de la zona Altos de Chiapas.
Claudia está involucrada en todo el proceso de elaboración de los alimentos, inclusive, desde la cosecha. El cultivo de hortalizas para ella no es un tema nuevo porque desde pequeña se ha dedicado a esta labor así que sabe que el sabor de un platillo tiene que ver mucho con la calidad de los productos que se usan.
“Lo que se usa en el restaurante es solo producto local y de temporada. Tratamos directamente con los proveedores y hay productos que usamos que es de la cosecha familiar. Tratamos con mucho respeto todo lo que usamos en los platillos porque sabemos todo el cuidado que se pone en la siembra, en cada cultivo”.
El restaurante de Claudia Ruíz Sántiz ha sido referenciado en medios del extranjero, son las y los turistas quienes más visitan el sitio, pero ahora debido a la pandemia del coronavirus el lugar está cerrado.
La chef se resiste a pensar que este pueda ser el fin de Kokono´ porque ya lleva dos meses cerrado y sus fondos son cada vez más escasos para sostener el sitio. Lo que ha hecho es hacer panes para llevar, menús especiales para determinadas fechas y enfocarse, ahora, a las y los clientes locales.
Claudia tiene 33 años y además de sus padres y hermanos, la familia que conoce es la que conformó en Kokonó. Le ha costado sostener su restaurante y aunque en esta cuarentena, hay momentos en los que se desespera, hay muchos otros en donde toma aire y piensa en las estrategias que le van a permitir que el restaurante continúe. Al final del día no ha tenido que caminar tanto y esforzarse como lo ha hecho para que un virus la obligué a colgar el mandil y quitarse el uniforme que tanto anhelaba usar.
20/SS/LGL

2/18/2019

Natalia Toledo: punta de lanza, el plan de cultura comunitaria

Natalia Toledo: el Programa de Cultura Comunitaria llegará adonde nadie ha ido
Con este proyecto se va a reforzar y respetar lo que ya existe, refiere la subsecretaria de Diversidad Cultural

El Programa de Cultura Comunitaria que dentro de unos días comenzará a operar en 720 municipios del país es la punta de lanza de la política que desarrollará la Secretaría de Cultura federal durante el presente sexenio.
Su principal acierto, en opinión de la subsecretaria de Diversidad Cultural, Natalia Toledo (Juchitán, 1967), es que se trata de un proyecto que va a llegar adonde nadie ha ido, donde hay lodo, donde hay dos o tres casas. Es una iniciativa maravillosa que va a trabajar con las comunidades más vulneradas, las cuales, lamentablemente, existen en todo México.
En entrevista con La Jornada, la poeta explica que el programa está a cargo de Esther Hernández, directora de Vinculación Cultural, quien se encuentra “trabajando muchísimo, con un equipo de jóvenes con los que está armando el paquete en el no van a llegar a decir: ‘miren lo que les trajimos, nosotros ya escogimos lo que van a ver y escuchar’. No. Primero hicieron un diagnóstico y un mapeo, como lo llama ella, para conocer qué hay en los lugares, sobre todo en las comunidades indígenas donde existe ya una forma de pensar y de hacer las cosas que generan cultura; tenemos que aprender de ellos”.

Acostumbrados a la austeridad
A Natalia la entusiasma el Programa de Cultura Comunitaria porque se realizará en poblaciones que padecen problemas como feminicidios, migración o violencia, reitera, convencida de que “la cultura cura el alma, produce experiencias importantes para la formación de un ser humano. Por eso, con este proyecto se va a reforzar y respetar lo que ya existe. Habrá cine y conciertos, pero con la participación de los semilleros y colectivos locales.
“Es cierto que en las comunidades hay carencias materiales, pero también fortalezas, producto del hambre de saber. Como ejemplo, les compartí mi experiencia en el Istmo de Tehuantepec, donde debido a los sismos de 2017 nacieron muchos colectivos que en la actualidad se mantienen por sí solos.
“Se formaron porque se cayeron las casas, las escuelas, las iglesias. En Juchitán, hasta el mercado y el palacio municipal. Nos quedamos sin nada. Fue muy grande la desgracia. Los colectivos nos mantuvieron entretenidos y sanos porque la violencia de la naturaleza que sufrimos de alguna manera se tiene que sacar. Comenzamos a trabajar con los niños, para quienes inventamos pequeñas bibliotecas.
“Hoy se siguen haciendo talleres, las comunidades propusieron sus programas educativos y ahí siguen yendo los pequeños, porque no todas las escuelas se han reconstruido, hay quienes siguen estudiando bajo lonas.
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Esas carencias existen en todo el país, que es muy grande; cuando lo recorres te das cuenta de que no hay programa que alcance, somos millones y millones de personas; entonces no se trata sólo de llevar libros, pues si no comes bien, ¿cómo vas a concentrarte para leer o estudiar?

▲ En pocos días se pondrá en marcha el programa en 720 municipios de todo el país, comentó Natalia Toledo en entrevista con La Jornada. Foto José Antonio López
Respecto del presupuesto, Toledo señala que muchas de las personas que se harán cargo de los proyectos federales de cultura están acostumbrados a trabajar desde la austeridad, por lo que no le preocupa la disminución de recursos.
El dinero con el que cuenta la secretaría va a alcanzar para todo perfectamente, insiste, es una cuestión de imaginación, hay muchas maneras de hacer las cosas. Se nos olvida que los recursos vienen del pueblo y a él es a quien le tenemos que rendir cuentas, por eso la primera medida fue no gastar en cosas superfluas.
La subsecretaria de Diversidad Cultural detalla que tiene a su cargo, sobre todo, “ver que las cosas se hagan bien, que lo que me presenten los directores de área, o los titulares del Instituto Nacional de Antropología e Historia o del Instituto Nacional de Estudios Históricos y de las Revoluciones de México, se realice.
Pero también estoy para sugerir cosas y para trabajar lado a lado con la secretaria Alejandra Frausto, con quien todo el tiempo estoy en reuniones porque escuchamos a todo mundo; es un mandato del Presidente: nos ha dicho que nos debemos a las personas y tenemos que escucharlas, atender sus necesidades en las áreas que estemos.

Año de las lenguas indígenas
Respecto de las actividades conmemorativas por el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, Natalia Toledo explica que todas las áreas de la Secretaría de Cultura van a participar en un vasto programa que anunciará en breve la secretaria Alejandra Frausto, pero que la idea es que “no pensemos que los proyectos se tienen que realizar en una fecha precisa y después olvidarse; todo el año habrá actividades con un enfoque a largo plazo.
Estamos trabajando para cubrir todos los años con iniciativas en favor de las lenguas indígenas pues, por fortuna, tenemos una riqueza extraordinaria. Nuestras lenguas ahí están, no se han perdido ni con todas las políticas erróneas que ha habido; es importante rescatar que hay muchas personas que hoy día trabajan para que nuestras lenguas sigan respirando.
Añade que las bibliotecas públicas, alrededor de 8 mil en todo México, se van a rehabilitar “para volverse centros culturales, en el sentido de que siempre haya personas leyendo, tomando clases de algo, aprendiendo.
Gracias al trabajo transversal que estamos haciendo en y desde la secretaría, en colaboración con todas las otras dependencias federales, no hay el desmembramiento de antes, en el que cada quien iba por su cuenta. Aquí no hay manera de hacerse tontos, pues todos trabajamos en conjunto, sin descanso. Sería una vergüenza que el Presidente, que se levanta tan temprano a trabajar, no tenga un equipo que haga lo mismo, concluye la funcionaria.

Periódico La Jornada