Mostrando las entradas con la etiqueta esclavitud. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta esclavitud. Mostrar todas las entradas

3/28/2026

En memoria de 5 millones de mujeres africanas víctimas de esclavitud por trata transatlántica

 

Este día fue reconocido así por la Asamblea General de las Naciones Unidas como una forma de complementar el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y su Abolición. Desde entonces, se han creado esfuerzos para la divulgación en instituciones educativas, sociedades civiles y otras organizaciones para enseñar a las futuras generaciones sobre las causas y consecuencias dentro del comercio transatlántico de esclavos.

Detrás de la serie de violaciones a derechos humanos que representó este episodio de la historia, existen historias de mujeres y niñas quienes vivieron el proceso de la trata de forma diferenciada por su género. Muchas de ellas fueron sometidas de forma sistemática a la violencia sexual, la reproducción forzada, servidumbre doméstica y formas de explotación específicas, exponiéndolas a múltiples formas de violencia que se agravaron por la dominación étnica, sexual y económica.

En la información documentada por Naciones Unidas, se menciona que las mujeres esclavizadas vivieron una triple carga: desde soportar las condiciones de trabajo forzado como esclavas, vivir bajo formas de discriminación crueles y la explotación sexual debido a su género y color de piel.

Estas violencias fueron reconocidas el 25 de marzo de 2026 por la Asamblea General de las Naciones Unidas quien, a su vez, determinó la trata transatlántica de esclavos y la esclavitud racializada de africanas y africanos como «el crimen de lesa humanidad más grave» de la historia en una resolución que fue votada con 123 votos a favor, 52 abstenciones y 3 en contra (Argentina, Israel y Estados Unidos).

La iniciativa fue presentada por 60 países africanos, caribeños y latinoamericanos para reconocer que este sistema de explotación, que duró más de 400 años, fue una violación al derecho internacional cuyas consecuencias siguen afectando en varias partes del mundo.

En el documento se describe que en la trata de africanas y africanos se esclavizó a estas personas como mercancía ocasionando la mayor migración forzada de la que se tiene registro en la historia de la humanidad y uno de los sistemas de explotación donde muchos perdieron la vida tras su captura, detención y trata por medio del océano.

De acuerdo con las Naciones Unidas, entre 1501 y 1830, el mayor desplazamiento de mujeres y hombres africanos se realizó con destino al continente americano donde cruzaban cuatro africanos por cada europeo. Con el tiempo esto ocasionó que la prolongación de la diáspora en América fuera más que en Europa.

Se identificaron dos sistemas de comercio, esto dependiendo de a ruta comercial, una estaba en el norte cuyo control lo tenían los británicos y franceses; y un sistema comercial por el Atlántico dominado por portugueses y brasileños. También existió un sistema norteño conocido como «comercio triangular» donde había intercambio de personas eslavizadas que eran llevados al Caribe.

Crédito: New Haven, Connecticut, Yale University Press 2010

De acuerdo con la investigación “Mujeres esclavas en la Costa Rica del Siglo XVII” de María de los Ángeles Acuña León, muchas africanas víctimas de la esclavitud transatlántica llegaron a América desde Costa de Oro, Bahía de Biafra, Bahía de Benin y la región Congo, Angola, Alta Guinea y Cabo Verde.

El negocio de la trata las llevó principalmente hasta Las Antillas, Barbados y Jamaica, la América holandesa, la América española, Cuba, Curazao, Cartagena, Veracruz, las islas danesas, Panamá, Matina, Trujillo, Puerto Caballos, Santo Tomas y otras.

Asimismo, Acuña León señala que la variante y venta de africanas por la región geográfica obedece a las especificidades históricas y de género al interior de África Occidental donde participaba activamente en la economía, sobre todo en agricultura, la producción textil y sobre todo el trabajo doméstico. Al otro lado del Atlántico, su valor residía en su fuerza de trabajo, ya que realizaban la mayoría de las tareas productivas, por lo que su compra tenía un precio mayor que el de los hombres.

La investigación “Mujeres esclavas en África subsahariana” de Claude Meillassoux describe que, en las sociedades domésticas autosuficientes, la esclavitud no estaba plenamente institucionalizada. En este contexto, las africanas podían ser integradas en la comunidad como esposas, concubinas o sirvientas, desempeñando funciones similares a las de las mujeres libres, aunque en condiciones de subordinación. Los hombres esclavos, en cambio, eran menos integrados debido a la competencia social que representaban. Así, la esclavitud tenía un carácter más limitado y dependía de las dinámicas internas de la comunidad.

En las sociedades mercantiles, la esclavitud se expandió con el desarrollo del comercio. Las víctimas esclavizadas eran utilizadas para producir bienes destinados al mercado, como alimentos y textiles. En este contexto, las mujeres víctimas de esclavitud desempeñaban un papel fundamental en la agricultura, la producción textil y las tareas domésticas, lo que incrementó su demanda. Aunque en algunos casos se redujo la diferencia entre hombres y mujeres debido a la reorganización del trabajo, la preferencia por mujeres seguía vinculada a la división sexual de las labores.

En las sociedades aristocráticas, la esclavitud se articulaba en torno al poder político y las élites.

Las africanas también desempeñaban funciones administrativas, políticas y simbólicas dentro de las cortes. Su condición de esclavas las convertía en figuras “neutrales”, útiles para el ejercicio del poder sin representar amenazas dinásticas. Además, eran utilizadas como instrumentos de control social y matrimonial. En este contexto, la maternidad y la feminidad perdían valor, y las mujeres eran concebidas principalmente como recursos al servicio del sistema.

Entre 1815 y 1817 se realizaron 300 acuerdos internacionales relacionados con la abolición de la esclavitud; sin embargo, las Naciones Unidas advirtió que ninguno fue totalmente efectivo. Por ello, y de acuerdo con la investigación de Trevor Getz, durante 1884 y 1885, pese a que algunos países ya habían abolido la esclavitud, potencias mundiales decidieron reunirse en lo que fue la Conferencia de Berlín para hablar sobre África sin ningún representante proveniente del país en cuestión.

En una negociación que duró tres meses, representantes de 12 países de Europa, un representante de Estados Unidos y otro del Imperio Otomano se sentaron en una gran sala frente a un mapa de África para negociar su repartición. El origen fue que Leopoldo II, el segundo rey de Bélgica intentó reclamar un territorio nombrándolo como “Estado Libre del Congo” como un intento de permitir el libre comercio y abolir la esclavitud cuando detrás explotó a la población local y generó uno de los genocidios más dolorosos para la historia del mundo.

Cuando los gobernantes europeos detectaron el intento imperialista de Leopoldo II comenzaron una carrera por el control de la región durante la década de 1880. Como resultado África fue repartida entre Francia, Inglaterra, Alemania, España, Portugal, Bélgica e Italia dejando solo un territorio independiente.

África, 1871 (antes de la conferencia) y 1914 (después de la conferencia). Observa que en el mapa de 1871, las naciones europeas sólo controlaban
unas pocas regiones a lo largo de la costa, pero en 1914, las naciones europeas controlaban todo África excepto Liberia y Etiopía.
Crédito: Trevor Getz en «La Conferencia de Berlín»

Antes de la repartición, algunos países ya mantenían colonias en el territorio, por ejemplo, en el norte de África, Argelia quedó en control de Francia, Libia de Italia y Egipto de Gran Bretaña, En el Oeste, surgieron colonias como Senegal francés, así como la Costa de Oro y Sierra Leona británicas. Por el sur, predominaron territorios portugueses de Angola y Mozambique; aunque también se encontraban la colonia del Cabo gobernada por Gran Bretaña.

Tras la Conferencia de Berlín acordaron todo un proceso para poder adueñarse de los territorios comenzando con el envió de exploradores que convencían a líderes locales de aceptar la “protección” de los países europeos haciéndolos firmar tratados en lenguas extranjeras, posteriormente, regresaban a sus países de origen para entregar los documentos y finalmente, los gobiernos debían hacer que otros Estados reconocieran la apropiación del territorio.

Abolicionismo

Cuatro siglos después de esta trata trasatlántica comenzó el movimiento abolicionista angloamericano que buscaba oponerse a seguir reproduciendo este sistema y fue así como a través de comunicados, libros, folletos y periódicos se puso en marcha un camino que llevó a la firma de tratados internacionales sobre la esclavitud.

Para 1807, Gran Bretaña y Estados Unidos dejaron de traficar comunidades africanas, pero en regiones como Canadá, las Indias Occidentales Británicas y el Cabo de Buena Esperanza ocurrió hasta 1833 con la Ley de Abolición de la Esclavitud. Con el tiempo, otras regiones dieron paso a la abolición como en India (1843), Francia (1848), las colonias holandesas (1865) y Estados Unidos (1865) y Brasil (1888).

El proceso de abolición fue diferente para las mujeres, pues cuando se eliminó la Ley del Comercio de Esclavos en el Imperio Británico durante 1807 la población de africanas y africanos comenzó a disminuir y una forma de preservar a esta población con fines de explotación fue a través de la violencia sexual a las mujeres motivando así la resistencia de las esclavas.

En su resolución aprobada recientemente, La Asamblea General de las Naciones Unidas también nombró el papel de las mujeres africanas durante el sometimiento de las familias, la cultura, los movimientos de resistencia y la lucha abolicionista en condiciones de coerción extrema.

12/07/2024

Día mundial contra la esclavitud; existen 50 millones de casos: ONU

 Mujeres y niños, principales víctimas


En el Día Internacional de la Abolición de la Esclavitud, la Organización de Naciones Unidas (ONU) recordó ayer que 50 millones de personas en todo el mundo son víctimas de la trata, el trabajo forzoso, la explotación sexual y el matrimonio forzado.

Según las últimas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo forzoso y el matrimonio forzado aumentaron considerablemente en los últimos cinco años. En 2021 había 10 millones más de personas en situación de esclavitud moderna en comparación con 2016, lo que eleva el total a 50 millones en todo el mundo. Las mujeres y los niños siguen siendo desproporcionadamente los más vulnerables.

A pesar de no estar definida en la ley, la esclavitud moderna se utiliza como un término general que abarca prácticas como el trabajo forzoso y el matrimonio forzado. Hace referencia a situaciones de explotación de las que una persona no puede escapar debido a amenazas, violencia, coerción, engaño o abuso de poder, señaló la ONU en su página web.

Indicó que la esclavitud moderna se da en casi todos los países del mundo, y traspasa todas líneas étnicas, culturales y religiosas. Más de la mitad (52 por ciento) de todos los trabajos forzados y una cuarta parte de todos los matrimonios forzados se encuentran en países de renta media-alta o alta.

La OIT adoptó un nuevo Protocolo vinculante para reforzar la lucha contra el trabajo forzoso en todo el mundo, que entró en vigor en noviembre de 2016.

El beneficio mundial anual generado por el trabajo forzoso se estima en 236 mil millones de dólares. Esta cantidad representa salarios arrebatados a los trabajadores, lo que afecta especialmente a los que ya tienen dificultades para mantener a sus familias. Para los trabajadores migrantes, significa menos dinero que pueden enviar a casa. Además, los gobiernos pierden ingresos fiscales debido a la naturaleza ilegal de estos beneficios, que también pueden fomentar mayor explotación, dar más poder a las redes delictivas y socavar el estado de derecho.

Según la OIT, Asia y el Pacífico registran la cifra más alta de personas sometidas a trabajo forzoso (15.1 millones), seguidos de Europa y Asia Central (4.1 millones), África (3.8 millones), América (3.6 millones) y los estados árabes (0.9 millones).

La mayor parte del trabajo ­forzoso ocurre en el sector privado, con 86 por ciento de casos impuestos por agentes privados: 63 por ciento por explotación laboral y 23 por ciento por explotación sexual. El trabajo forzoso impuesto por el Estado representa 14 por ciento restante. Los principales sectores afectados son la industria, los servicios, la agricultura y el trabajo doméstico, que en conjunto representan 89 por ciento de los casos de trabajo forzoso. También hay sectores más pequeños, como la mendicidad forzosa y la participación en actividades ilegales.

El Día para la Abolición de la Esclavitud fue establecido para concienciar a la opinión pública sobre el flagelo que supone la esclavitud moderna. La fecha del 2 de diciembre fue elegida para conmemorar el aniversario del Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena, aprobada el 2 de diciembre de 1949. Más información en https://shorturl.at/OLC18.

De La Redacción

 Periódico La Jornada

Martes 3 de diciembre de 2024, p. 24