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7/22/2019

La Iglesia católica, sin los 'tratos especiales' de antaño


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Elio Masferrer Kan
Foto: Genaro Rodríguez Navarrete
Entrevista con el Dr. Elio Masferrer Kan, especialista en materia religiosa.

Desde la perspectiva del antropólogo Elio Masferrer, la única diferencia de la relación del presidente Andrés Manuel López Obrador con la Iglesia católica es que la pone en negro sobre blanco. “¿Qué pasaba anteriormente?” se pregunta. “El gobierno mexicano ‘chayoteaba’ a la jerarquía católica. Les daba carros del año, pasajes en business class, hoteles resorts, tenía un funcionario con rango de subsecretario en la Oficina de la Presidencia –el último fue Francisco Herrera–, con derecho de picaporte al despacho de Enrique Peña Nieto. Era el encargado de los mandados de la élite clerical. Además, el director general de Asuntos religiosos en la Secretaría de Gobernación (Ministerio del Interior), un funcionario de tercer rango, era un cuadro de la Iglesia católica que atendía a los evangélicos y veía cómo fregárselos. Los obispos estaban acostumbrados a que los trataran “con mucho cariño”.

“Ahora viene Andrés Manuel –agrega– y ese subsecretario de la Oficina de la Presidencia ya no existe, por la austeridad republicana. Los cochupos y chayotes que recibía la Iglesia católica, desaparecieron. Y el director general de Asuntos religiosos de la Secretaría de Gobernación debe atender a católicos, evangélicos, budistas, musulmanes, lo que sea. Pero ese señor tiene una peculiaridad: fue sacerdote, misionero del Espíritu Santo, colgó los hábitos y se casó. O sea, para la jerarquía de la Iglesia católica es un desertor. Se trata de Héctor Humberto Miranda Anzá.

“Y el director adjunto, el segundo de abordo, es un abogado, Jorge Lee Galindo, un especialista en Derecho eclesiástico, públicamente todo mundo sabe que es de la Iglesia bautista.

“La gran novedad es que ya la Iglesia católica no tiene tratos especiales y debe lidiar con un funcionario que no necesariamente la va a considerar de manera preferente.

“Por eso la Iglesia católica no se reúne con Andrés Manuel. Y boicotea todo lo que dice el presidente. Qué dice el arzobispo primado Carlos Aguiar Retes: “¡La inseguridad está terrible en la Ciudad de México!” Pero, quién es Aguiar: El que casó a (Enrique) Peña Nieto con Angélica Rivera, “La Gaviota”; el que casó, con once obispos, en un restaurante, a Eruviel Ávila, exgobernador del estado de México.

“Y como Andrés Manuel dice: “Yo no te voy a tapar nada. Si hay delitos, que se investiguen”. De repente, el presidente de la Conferencia del Episcopado se da cuenta que tienen 157 pederastas.  Y lo reconoce públicamente. ¿Por qué? Porque les recomendó Andrés Manuel: “Mejor blanquea la cloaca. Yo no te voy a proteger como hacía el otro”. 

“¡Curioso que de pronto aparezcan tantos pederastas en la Iglesia católica cuando con Peña no había uno solo! ¿Quién arreglaba las averiguaciones previas? Cuando había algún pederasta se pedía equivocarse en algo para que la carpeta pudiera quedar mal integrada.

“¿Por qué ahora tuvieron que entregar al párroco Francisco Javier Bautista acusado de asesinar al chaval seminarista, Hugo Leonardo Avendaño? Lo tenían guardado. Ofició la misa de cuerpo presente de la víctima y lo esconden. Ya cuando ven que no pueden aguantar la cosa, lo entregan. Mejor que se entregue y no lo capturen. Que no se complique más el asunto. La Procuraduría no dice en qué contexto se le detuvo. Y el presunto autor del crimen no acepta al abogado que le ofrece el arzobispo. Elige a su propio defensor de confianza”.

Semblanza

Elio Roberto Masferrer Kan (Rosario, Argentina, 1946) es licenciado en Historia por la Universidad Nacional de Rosario, maestro en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana y doctor en Antropología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Se ha especializado en el estudio de los sistemas religiosos contemporáneos.

Ha escrito “Sectas o iglesias. Viejos o nuevos movimientos religiosos”; “Pluralidad religiosa en México. Cifras y proyecciones”; así como “Religión, política y metodologías. Aportes al estudio de los sistemas religiosos”. Actualmente promueve su libro “Lo religioso dentro de lo político. Las elecciones de México 2018” (Libros de la Araucaria), con prólogo de Rodolfo Soriano-Núñez, donde analiza, con fundamento en encuestas y estadísticas, cómo votaron los diferentes grupos religiosos en los comicios del año pasado, en los que López Obrador alcanzó una mayoría histórica del 53.1 por ciento de la votación.

Estado laico

En entrevista también expuso: “El texto constitucional señala que las iglesias no pueden tener medios de comunicación; pero resulta que la Iglesia católica tiene medios como María Visión, transmite programas de claro proselitismo religioso como “La rosa de Guadalupe”, “A cada quien su santo” y (Roberto) O’Farril con “El pulso del Papa”. Eso parece natural. Nadie dice nada.

“La periodista Carmen Aristegui ahora descubre en Yucatán a unos tipos que deben ser evangélicos porque se llaman ‘La voz de Dios’, les dieron una concesión, están violando la Constitución disfrazándose de asociación civil y viene el fin del mundo. Seamos críticos: cuando Aristegui se mete al tema religioso actúa como católica. Piensa como católica”.

“Pero resulta que viene (Roberto) Blancarte y (Bernardo) Barranco y dicen: ‘¡qué barbaridad!’ Y por qué no dijeron ¡qué barbaridad! cuando salían todos los otros. Por ello, he titulado un artículo como: “Laicismo a la carta”. Hay que reivindicar el laicismo cuando son los evangélicos y cuando son los católicos, ‘no me di cuenta’. Yo creo que no son serios. Si es católico, le dejan todo; sí es evangélico, le aplican la ley. Hay un dicho popular que dice: “en los ricos es alegría, en los pobres borrachera”.

“El PRI, PAN y PRD violaron el Estado laico; pero había un consenso: nadie lo mencionaba. Ahora aparecen una serie de portavoces exclamando ‘¡qué barbaridad! Acabo de descubrir que se está violando el Estado laico’. Antes te hacías tonto y participabas de la fiesta. Eras funcionario. Como (Roberto) Blancarte. Él fue coordinador de asesores del Subsecretario de Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación durante el periodo de (Ernesto) Zedillo. ¿Qué asesoraba? Y fue encargado de negocios en la Embajada de México en el Vaticano. El número dos de la embajada. ¿Entonces qué hacía el camarada? Ahora quiere volver a aquella situación. Descubre cosas que son menos peores que las que él hacía. Eso es un manejo sesgado de la información.

“Barranco y Blancarte son socios. De alguna manera siempre han trabajado en equipo. ¿Por qué Barranco consiguió el programa de televisión (en Canal Once)? No es por casualidad. En 1995, si no estaba aprobado por (la Secretaría de) Gobernación, nadie podía tener un programa en materia religiosa. Barranco siempre ha dicho que es católico. No lo oculta. Era líder de la Acción Católica (órgano laical de la Iglesia católica). Entonces, él va a ver las cosas desde un punto de vista católico.

“Blancarte, Barranco y todo ese grupo, asesoró a (José) Córdoba Montoya cuando la reforma Constitucional del 92 (en materia religiosa). Ellos armaron el esquema”.

Barranco Chavarría

Sobre la nominación del periodista Alberto Barranco Chavarría para ocupar la representación de México ante el Vaticano, Masferrer consideró que le parece “muy buena” postulación porque se trata de “un experto en cuestiones de la Iglesia. Aparte es un conocedor en materia de finanzas. Tiene una página muy interesante. Yo la leo. Sigue una línea muy crítica hacía los monopolios. Trabajó toda una transa de Cementos Mexicanos (Cemex) que impidió la entrada de un cargamento de cemento ruso al mercado mexicano. Es una columna bastante analítica, crítica, muy cuidadosa. Y, sobre todo, entiendo que conoce muy bien a la Iglesia católica”, concluyó.

https://www.alainet.org/es/articulo/201106

7/17/2019

Los evangélicos y la Cartilla moral




Se han magnificado el alcance y contingente distribuidor de la Cartilla moral que impulsa el gobierno. El pequeño documento redactado por Alfonso Reyes en 1944 no es el mismo que ha puesto a circular por decenas de miles la Presidencia de la República. En la nueva versión se tienen depositadas expectativas de cambio ético en la ciudadanía, son buenos deseos, pero difícilmente tendrán las repercusiones anheladas.
El campo religioso evangélico mexicano es amplio y diverso. He tratado de mostrarlo en otros momentos (https://www.jornada.com.mx/2019/05/08/opinion/016a1pol y https://www.jornada.com.mx/2019/06/19/opinion/016a1pol). El cristianismo evangélico tiene presencia organizada en el país desde hace más de siglo y medio. A pesar de ello es un colectivo sobre el cual existe desconocimiento en la llamada comentocracia, lo que resulta en análisis inexactos. Por distintas razones los evangélicos han tenido cobertura informativa como nunca. Ha sido así en parte por un escándalo, el de Naasón Joaquín García (líder de La Luz del Mundo) y la cercanía con el proyecto gubernamental de Andrés Manuel López Obrador de quien dirige, Arturo Farela Gutiérrez, la Confraternidad de Iglesias Cristianas Evangélicas de México (Confraternice).
En el primer caso, el de Naasón, la organización eclesiástica que preside no es evangélica, sino paraevangélica. Es decir, tiene ciertos puntos de contacto con el núcleo duro de las creencias y prácticas evangélicas, al tiempo que enfatiza doctrinas ajenas al evangelicalismo (no evangelismo, como erróneamente se ha escrito en varios lugares). En cuanto a Confraternice, quien la encabeza declaró que las organizaciones religiosas a dicha confraternidad poseen 7 mil templos (https://bit.ly/2XMilX9), y los feligreses van a diseminar la Cartilla moral. Por otra parte, datos consultados hace pocas semanas en el sitio de Internet de la Dirección General de Asuntos Religiosos muestran que Confraternice tiene afiliadas a 139 de 5 mil 572 asociaciones religiosas cristianas evangélicas, 2 por ciento del total.
El ensayo de Reyes fue rasurado en la edición que distribuye el gobierno de AMLO. Le quitaron referencias religiosas para hacerlo más laico. El objetivo de don Alfonso fue proporcionar los rudimentos de la moral y su necesidad en la vida pública, por ello tiene tono de homilía. La Cartilla de 1944 fundamentó sus postulados en principios cristianos: Todas las religiones contienen también un cuerpo de preceptos morales, que coinciden en lo esencial. La moral de los pueblos civilizados está toda contenida en el cristianismo. El creyente hereda, pues, con su religión, una moral ya hecha (Alianza Editorial y Conaculta, 1994, p. 9). Y es precisamente la que llama moral ya hecha, la cual explica en las páginas siguientes.
En otro momento Reyes encomia el aporte cristiano a la conducta moral: Si la ley tiene un valor general, la vergüenza opera como una energía individual. Pero todavía la vergüenza parece sernos impuesta desde afuera. El cristianismo insistió en añadir a ese sentimiento de la vergüenza, característico del mundo pagano, el sentimiento mucho más íntimo de la culpa, el coraje de reconocer y rectificar los propios errores morales, aun cuando no tengan testigos (p. 27). Las anteriores líneas fueron desparecidas de la neo- Cartilla.
La pequeña obra de Alfonso Reyes refleja un ideario, lo que debería ser la conducta ciudadana inflamada por convicciones de hacer el bien. Difícilmente se puede estar en desacuerdo con lo que plantea. La cuestión es otra, si al gobierno le corresponde andar catequizando y ser auxiliado en la tarea por un sector de las iglesias evangélicas. Lo urgente es hacer valer el estado de derecho, la herramienta más persuasiva que tiene el aparato gubernamental para sujetar a quienes vulneran las garantías individuales y colectivas de los demás.
El presidente de Confraternice aparece ante la opinión pública, y gracias en buena medida a la opinión publicada (la comentocracia), como representante de los evangélicos del país. Él nunca lo ha declarado así. Pero como es quien desde hace varios años más ha sabido brindar información y opiniones a medios de comunicación, y ante el silencio de otros liderazgos, de lo cual Arturo Farela no es responsable, el vacío lo llena quien sabe comunicar y aprovechar el momento de los reflectores.
Solidaridad con Guillermo Sheridan. En La Jornada del lunes Hermann Bellinghausen escribió un admirable artículo, El derecho de Guillermo Sheridan. En el escrito enuncia el perfil de un brillante crítico literario, un escritor de mérito, historiador de la literatura mexicana, quien, por otra parte, tiene posturas opuestas a cualquier cosa que huela o suene a izquierda. Coincido con Hermann en que con sus escritos Sheridan nos hace pensar, y me solidarizo con él ante las amenazas recibidas.

6/19/2019

El complejo mundo evangélico

La Jornada
Carlos Martínez García

Las categorías para comprender a la confesión religiosa mayoritaria y sus estructuras tienden a ser transportadas a las iglesias minoritarias. Dicho traslado lo realiza el público en general, pero también analistas y la comentocracia que desconoce singularidades del universo protestante/evangélico mexicano.


El protagonismo y visibilización del evangelicalismo nacional (no evangelismo, como erróneamente se le llama) ha crecido exponencialmente durante el actual gobierno federal por distintas razones que no vamos a detallar aquí. Solamente partimos de la evidencia, la cual apunta hacia la mayor presencia en la arena pública de algunos liderazgos evangélicos que se identifican con los postulados del presidente Andrés Manuel López Obrador. Un equívoco de la comentocracia es adjudicar amplia o total representatividad del universo evangélico/protestante a los líderes que en los meses recientes han sido recibidos en Palacio Nacional, y a quienes se les otorgó buen espacio en la cargada agenda presidencial en Palacio Nacional.

No voy a repetir en este espacio el apretado resumen que hice en otro momento sobre las características del protestantismo que más se desarrolló en la nación mexicana. Aquí va la liga al mencionado resumen (https://www.jornada.com.mx/2019/05 /08/opinion/016a1pol). Nada más menciono que el cambio de paradigma se gestó paulatinamente, a tal punto que el protestantismo lentamente transitó de tener como interlocutor y base de sus acciones a la sociedad civil hacia el objetivo de alcanzar mayores repercusiones apuntando a la arena político-electoral y a las estructuras gubernamentales.

Si el protestantismo/evangélico de antes tenía como principal herramienta la persuasión para lograr la aceptación de su mensaje entre la ciudadanía, y servir a ésta por distintos medios (educativos, de salud, creación de ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos y responsabilidades), el neoevangelicalismo busca imponer su entendimiento ético y valorativo a la población en general mediante instancias del Estado. Quiere hacer sentir su peso demográfico, con cifras que por otra parte parecen no tener asidero fáctico, y aspira a que las leyes nieguen derechos a quienes tienen distintos horizontes en cuanto a ética sexual y reproductiva.

Si bien es verdad que predomina el neoevangelicalismo que busca que el Estado sea su aliado en asuntos como los antes apuntados, es una distorsión absolutizar a este sector e invisibilizar a los otros protestantismos. El discurso absolutista que margina o desconoce los matices del protestantismo nacional es el más socorrido por opinantes (no opinólogos, quienes son los estudiosos de las opiniones públicas) y comentócratas, quienes recurren a generalizaciones y hacen afirmaciones facilonas que simplifican las posiciones de un conglomerado diverso y en diversificación.

La histórica posición protestante/evangélica en favor de la laicidad del Estado ha ido mutando en el neoevangelicalismo al grado de concebir a las instancias del Estado como plataformas para adoctrinar a la población y así ganarla para su causa. En esto, sépanlo o no en esas filas, están marginando un principio férreamente defendido por sus antepasados: el de la aceptación voluntaria de un determinado cuerpo doctrinal, sin instrumentalizar imposición alguna. Tal vez sin conocimiento de causa están repitiendo, o buscan replicar (me parece que sin éxito), el modelo constantiniano, consistente encristianizara la sociedad con formas impositivas.

Con todo, existen sectores en el protestantismo evangélico mexicano que no comparten el discurso ni las prácticas conquistadoras del neoevangelicalismo. Aquellos sectores siguen firmes en la reivindicación de la laicidad del Estado. La laicidad es buena para el Estado, pero es todavía mejor para las iglesias porque acota la tentación de ejercer el poder o mantenerse muy cercano a él, y las coloca en el espacio que debiera serles natural: el de la sociedad civil, donde no caben prácticas imposicionistas ni avasallantes.

Recurrir a las esferas del poder para ganar espacios en la sociedad pudiera generar protagonismo a quienes han decidido caminar esta senda, pero poco, casi nada, le significará al creciente pueblo protestante/evangélico del país. Uncirse al poder ybendecirsu accionar tal vez redunde en logros inmediatos (¿cuántas frecuencias de radio podrán obtener?) y los pocos convidados al banquete van a regodearse por lo conseguido. Mientras, los creyentes de base continuarán difundiendo sus creencias por vías ajenas a las prebendas del poder en turno.

El protestantismo evangélico mexicano es un cosmos con muchas variantes, un abanico amplio y de coloridos matices. Sería trágico que una minoría cuyas raíces fueron creciendo al mismo tiempo que afirmaba su derecho a ser diferente ahora, con el argumento de hacer valer su peso electoral, se afane en ir contra las libertades y derechos de otros.