2/11/2015

Aquí no pasa nada

Alberto Aziz Nassif

Hemos llegado al ridículo en México. A pesar de la gravedad aquí no pasa nada. Hay un menosprecio de la autoridad hacia la ciudadanía. La actitud es ridícula y provoca risa, sólo queda la burla. Eso es lo que hemos visto en las respuestas que intenta dar el gobierno de Peña Nieto frente a la crisis de derechos humanos y de impunidad en donde sólo vemos miles de fosas, cuerpos y restos sin nombre y sin historia. La crisis de corrupción se reactiva con la Secretaría de la Función Pública, un elefante blanco, que ahora será el auditor subordinado de los excesos de la clase política en el poder.
Peña nos invita a darle la vuelta a la página. Recuerdo la frase de Milán Kundera: “La lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido”. Como no se pueden cambiar las cosas, mejor olvidarlas. No estamos condenados a olvidar, a ignorar, no podemos dejar que nos quieran llevar al ridículo y no se haga nada. Se puede empezar por la comparación. Me llama la atención lo que está pasando en Brasil con el caso de Petrobras. Un mundo de corrupción ha inundado a la principal empresa de ese país. Algo muy parecido a lo que pasa en México, sin embargo allá pasan cosas y aquí no pasa nada. Aquí la salida se llama Virgilio: se nombra a un auditor subordinado para que investigue si su jefe tiene o no un conflicto de interés.
El reporte de Pedro Cifuentes, “Las claves del caso Petrobras (El País, 4/II/2015) da cuenta de lo que ha sucedió con este expediente que ha cimbrado al país. En Petrobras ya se cambió a toda la directiva de la empresa. Se calcula que los recursos que han ido a parar a manos de la corrupción en todas sus versiones, desde cuotas por obras hasta lavado de dinero, son del orden de los 10 mil millones de reales (unos 60 mil millones de pesos). Se ha descubierto una amplia red de sobornos y “moches” (diríamos en México) que eran desviados para beneficio de empresarios y políticos. Había mecanismos financieros que generaban empresa falsas para circular el dinero entre Brasil y el extranjero. En este paquete están involucrados políticos de los partidos gobernantes y empresarios de alto nivel y las principales constructoras del país. La operación criminal se llama Lava Jato (lava coches). Ya están en la cárcel contratistas, empresarios y se han iniciado procesos al grupo de políticos involucrados en la red de corrupción.
¿Por qué en Brasil sí y en México no? Para empezar hay voluntad política al más alto nivel, y la presidenta Rousseff puso manos a la obra. Entre 2003 y 2010 Dilma presidió el Consejo de Administración de la empresa y fue en ese lapso que se hizo la compra de una refinería en Estados Unidos a un enorme sobreprecio. Por supuesto que los costos políticos serán muy altos para ella y marcarán su segundo periodo de gobierno, pero calculó que se la tenía que jugar. Además se cuenta con un poder judicial que tiene áreas sanas, un juez que ha decidido entrarle al tema y el Tribunal Criminal Federal de Curitiba, que ha hecho su trabajo. Vamos a ver qué hace el Tribunal Supremo Federal con la parte de los políticos que tienen que ser juzgados. La misma empresa petrolera contrató dos despachos de abogados, uno de Brasil y otro de Estados Unidos, para hacer la investigación. También hay graves costos económicos, según Cifuentes se calcula que Petrobras ha perdido 40% de su valor en Bolsa. Según el Tribunal de Cuentas se calcula que si las grandes empresas, las nueve mayores del país, se declaran ‘no idóneas’ para los contratos de obra pública, se puede deteriorar la economía de forma grave. La parte positiva de esta historia es el cambio que tendrá el país y la credibilidad de sus instituciones.
En México estamos a años luz del tratamiento que hace Brasil a la corrupción. Este gobierno priísta no tiene necesidad de entrarle en serio al tema, sólo compra el voto; el Poder Judicial tendría que hacer su trabajo en serio y no parece muy interesado; la dinámica de fiscalización tendría que pasar por despachos independientes, de dentro y fuera del país. Aquí hacemos discursos y leyes que no se cumplen porque están llenas de trampas para que fracasen. Aquí no pasa nada…
Investigador del CIESAS.

@AzizNassif 

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