9/12/2017

Contrastes



Pedro Miguel
Empresarios, publicistas y caricaturistas, entre otros voceros extraoficiales del régimen y la derecha, divulgaron el domingo 10 un texto que dice (transcripción literal) esto: “¿Y donde están los valientes y heroicos maestros de la CNTE sección 22? ¿Levantando escombros? ¿Alimentando a los damnificados? ¿Reconstruyendo la ciudad? Ah, no! Eso lo están haciendo los asesinos y represores soldados del maldito ejército Mexicano…”
Lo cierto es que durante el fin de semana pasado, de ocho de la mañana a ocho de la noche, estuvo llegando gente al centro de acopio instalado por la Sección XXII de la CNTE en avenida Coyoacán 939, entre Ángel Urraza y Matías Romero. Peatones con un pequeño bulto de latas de atún, señores que llenaron con cobijas la cajuela de un taxi, señoras con sus camionetotas repletas de comida y medicinas, chavos preparatorianos con unas bolsitas de frijol y de arroz, familias que apartaron unas horas de su domingo para acarrear bolsas del súper.
Desde el viernes por la mañana los 82 mil maestros democráticos de Oaxaca fueron convocados por su dirigencia a movilizarse para atender a la población damnificada por el terremoto de la noche anterior, clasificar, empacar, transportar y distribuir la ayuda recolectada y coordinar brigadas de médicos voluntarios para dar asistencia a heridos y enfermos. Fue el segundo esfuerzo del que tuve noticia para organizar el auxilio a los afectados. El primero fue el de un restaurante de comida oaxaqueña por el rumbo de Santa María la Ribera, el Comixcal. Luego supe que la UNAM y el IPN estaban participando en la tarea. La primera recogió 30 toneladas de ayuda en tres días. El Poli convocó a formar brigadas médicas. En el curso del viernes y del sábado, ciudadanos y organizaciones académicas, sociales y empresariales se sumaron al esfuerzo y empezaron a focalizarlo a los puntos en los que no se había recibido nada de asistencia oficial –decenas de municipios– como Unión Hidalgo, Asunción Ixtaltepec, Santiago Niltepec, Santa María Xadani, los pueblos ikoots de San Mateo, San Dionisio, Santa María y San Francisco del Mar. Está en curso una acción para enviar alimentos, medicinas y objetos de limpieza para la organización LGBTTTI Gunaxhii Guendanabanii AC. Los migrantes centroamericanos del albergue Hermanos en el camino empuñaron picos y palas para contribuir en el trabajo de remover escombros. Una caravana de Ayotiznapa llegó a Chiapas. El viernes por la mañana, los asambleístas de Morena y otras instancias y comités de ese partido convirtieron sus oficinas en la capital en puntos de recepción de ayuda para los damnificados.
Ese mismo día, por la tarde, Peña Nieto y el gobernador Alejandro Murat se dieron una vuelta por la destruida Juchitán. El segundo dijo a los pobladores que no están solos y a continuación los dejó solos todo el fin de semana. Apenas ayer, lunes, en compañía de Miguel Ángel Osorio Chong, Murat instaló una comisión para evaluar los daños y levantar un censo de casas y edificaciones afectadas para bajar recursos del Fondo de Desastres Naturales. Ah, y la Presidencia decretó desde el viernes luto nacional y activó el Plan DN-III; los testimonios procedentes del Istmo de Tehuantepec afirman que se ha visto a los soldados y marinos patrullando las calles, acordonando sitios peligrosos y entregando bolsas de agua. El presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, anunció en un tuit que ese instituto político abriría un centro de acopio de víveres y cientos de tuiteros le preguntaron que si estaba armando con tanta anticipación las despensas para conseguir votos en 2018 o si se disponía a financiarse otra flotilla de taxis.
La sociedad organizó desde el viernes la asistencia a las localidades chiapanecas más golpeadas por el terremoto –Arriaga, Tonalá, Pijijiapan, Tuxtla, SCLC, entre otras– pero no fue sino hasta ayer que Peña se acordó de la existencia de Chiapas y viajó a esa entidad a decir alguna cosa.
En Veracruz hay regiones afectadas por el paso de Katia de las que no se tiene ni información. Por ejemplo, en Ixhuatlán del Café y otras localidades de las altas montañas (entre Xalapa y Córdoba) hubo inundaciones de metro y medio a causa de las lluvias. En Coatzacoalcos, donde hay áreas urbanas golpeadas por el sismo, un director local de la Comisión de Agua del Estado mandó a repartir despensas con el logotipo de Yúnete, un membrete utilizado por el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares durante su campaña electoral. Cuando los testimonios gráficos de esa indecencia inundaron los medios y las redes sociales, Yunes se deslindó de su funcionario.
Cómo no acordarse del contraste entre sociedad y régimen que se puso de manifiesto en el terremoto del 19 de septiembre de 1985.
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