9/09/2017

Mujeres presidentas son un símbolo para las mujeres


Ciudadanas pueden y deben ser mandatarias 

En América Latina siete mujeres han sido presidentas y si bien es importante la presencia femenina en cargos ejecutivos de alto nivel para transmitir la idea de que ellas pueden gobernar, también hay que tomar en cuenta que no reflejan a la mayoría de las mujeres que hacen política en un país.
 
En opinión de la profesora-investigadora de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín, en Argentina, Mariana Caminotti, tener presidentas es un fenómeno interesante porque se trata de personas con trayectorias excepcionales que trasmiten un mensaje: que las ciudadanas pueden y deben ser mandatarias.
 
En América Latina, Nicaragua (1990), Panamá (1999), Guyana (1997), Chile (2006 y 2014), Argentina (2007), Costa Rica (2010) y Brasil (2010) han sido gobernados por mujeres; y en el Caribe  Haití, Guyana, Bahamas, Dominica, Antillas Neerlandesas, Jamaica y Trinidad y Tobago, han tenido presidentas o primeras ministras.
 
Sin embargo, la también autora de investigaciones como “Las legisladoras. Cupos de género y política en Argentina y Brasil” destacó en entrevista que las presidentas no son representativas de la situación general, es decir, se convierten en símbolos pero advierte que hay que mirar más allá porque el país que gobiernan no necesariamente tiene igualdad de género.
 
En la región, Michelle Bachelet de Chile (actualmente presidenta de su país por segunda ocasión); Cristina Fernández de Argentina; Dilma Rousseff de Brasil (destituida antes de terminar su mandato); y Laura Chinchilla de Costa Rica, son mandatarias cuestionadas por su desempeño, incluso odiadas por parte de la población.
 
A decir de Caminotti hay que tomar en cuenta que la presencia femenina en este cargo de alto nivel se enfrenta con contextos particulares y aunque tienen una trayectoria excepcional “no reflejan la trayectoria de las mujeres que hacen política en el país”, expuso.
 
Por ejemplo, Bachelet gobierna Chile, un país con un Congreso masculinizado, con dificultades para avalar normas relacionadas con los derechos de las mujeres, tanto que apenas hace dos años, en 2015, se aprobó una ley de cuotas que impone que las agrupaciones políticas tengan 40 por ciento de mujeres candidatas mientras otros países ya transitaron a la paridad (50-50). 
 
En México cinco mujeres han competido por la Presidencia de la República: Rosario Ibarra de Piedra, Cecilia Soto González,  Marcela Lombardo, Patricia Mercado y Josefina Vázquez Mota, sin embargo ninguna ha sido electa.
 
MUJERES NO PARTICIPAN
 
Uno de los argumentos de las agrupaciones políticas para tratar de evadir su obligación de reservar lugares para que las mujeres sean candidatas a cargos de elección es que ellas no quieren participar. Al respecto, la investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, dice que hay una parte de verdad en esta afirmación.
 
“Mi primer trabajo de investigación fuera de Argentina fue en Brasil. Los actores políticos decían: no hay mujeres, de dónde las sacamos, no quieren ser candidatas. Y entendí que es cierto, que no querían ser candidatas y que era muy racional que no quisieran”.
 
Una de las causas, explicó Caminotti, es que en Brasil las listas son abiertas. Es decir, el partido presenta una nómina de candidatos pero el votante elige sólo uno. No elige a las personas anotadas en toda la papeleta. “Entonces, el éxito electoral depende de cómo hagas tu campaña, del dinero que puedas invertir en tu campaña y del tiempo que le puedas dedicar”.
 
En este caso, las mujeres deben tener tiempo y recursos económicos para aventurarse a incursionar en un proceso político intenso pero además deben conocer el escenario de la competencia;  pero otra causa para no participar es tener un entorno partidario muy hostil donde sean marginadas a partir de prácticas explicitas o implícitas.
 
A pesar de ello cada vez hay más mujeres en cargos de gobierno y legislativos. Bolivia es el segundo país del mundo con más presencia de mujeres en su Cámara de Diputados con 53 por ciento de mujeres y en México la Cámara baja está conformada por 42.4 por ciento.
 
Aunque hay excepciones como Costa Rica donde la legislación incluyente de la paridad no fue tan exitosa porque el sistema de partidos se fragmentó y se crearon muchos partidos políticos que podían conseguir pocos lugares en el parlamento, además en estos casos las primeras posiciones, con probabilidades de triunfo, fueron encabezadas por hombres.
 
CIMACFoto: César Martínez López
Por: Anayeli García Martínez Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

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