9/09/2017

Una de cada cinco sudafricanas vive violencia


Exigen medidas urgentes para frenarla   

Pese al avance democrático en Sudáfrica en las últimas dos décadas y los numerosos programas en favor de las mujeres, la violencia de género se mantiene con altas tasas y especialistas recomiendan hoy tomar medidas adicionales urgentes para frenarla.
Un reporte del Centro para el Estudio de la Violencia y la Reconciliación (CSVT, por sus siglas en inglés) con respaldo de Oxfam Sudáfrica, ofrece detalles de este fenómeno que padecen una cada cinco sudafricanas mayores de 18 años y una cada tres de edades similares que viven en entornos de mayor pobreza.
Esas estadísticas realizadas por el Muestreo Demográfico y de Salud de Sudáfrica en 2016 son respaldadas por el Consejo de Investigación Médica, que en 2009 reportó que tres mujeres mueren cada día en este país en las manos de sus esposos, amantes o novios.
Bajo el título “Violencia contra la mujer en Sudáfrica, un país en crisis”, el documento de 80 páginas aborda los distintos ángulos de este serio problema que provoca una tasa de feminicidio/femicidio cinco veces más alta que la del mundo. Sudáfrica se destaca por índices superiores de violencia sexual.
Este panorama ocurre en un país que cuenta con fuertes legislaciones y políticas alineadas con las Convenciones internacionales de protección a las mujeres y de promoción de sus derechos, y con numerosas organizaciones de la sociedad civil que ofrecen sus servicios esenciales.
“No obstante, pese a las miles de protecciones legales e intervenciones del Estado y de asociados no estatales, Sudáfrica continúa experimentando extremadamente altas tasas de violencia. Esto eleva las preocupaciones sobre la seguridad humana vinculada a las mujeres en particular y al país en su conjunto”.
Sobre el tema, el informe agrega que esta situación hace preguntarse por qué la violencia contra las mujeres persiste en Sudáfrica y qué es necesario hacer para frenarla.
Al investigar el asunto, los especialistas confirmaron que las sobrevivientes de la violencia la experimentaron varias veces a lo largo de su vida.
Señalaron que estos actos están vinculados con relaciones de poder y se alimentan de vulnerabilidades, incluyendo discapacidades, dependencia económica, inequidades sobre bases de identidad y circunstancias personales de mujeres y niños.
Es por esta razón, que los estudiosos consideran que las estrategias para enfrentar esa violencia deben estar vinculadas intrínsecamente con alcanzar la igualdad de género de manera más generalizada y con la educación sobre el tema desde edades tempranas.
Dijeron que esa educación de niños y niñas para promover relaciones respetuosas y la igualdad de género es muy importante porque es mucho más fácil cambiar actitudes y comportamientos en la niñez y la juventud que en la adultez.
Otro aspecto que abordan para enfrentar esta violencia es incrementar el empoderamiento de las mujeres a través del fortalecimiento de sus actitudes empresariales y los derechos laborales, promover el acceso universal a la educación y ofrecerles financiamiento y control de esos recursos.
En esta batalla contra la violencia infligida a las mujeres por sus compañeros íntimos sugieren incorporar una amplia participación de la comunidad, que deberá usar recursos ya existentes como se hizo en Liberia, en particular en áreas rurales donde las mujeres carecen de recursos adecuados.
Al analizar el fenómeno, las personas expertas constataron que la violencia y negligencia de los padres tienen gran influencia en la formación de masculinidades violentas, por lo que es necesario aplicar estrategias de prevención para impulsar una crianza saludable, con lo cual se requiere apoyo comunitario, de las escuelas y de la prensa.
Imagen retomada de psicólogoshuanuco
Por: Ilsa Rodríguez Santana Cimacnoticias/PL | Pretoria, Sud.- 

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