12/21/2019

Hora de dialogar: el paro en la FFyL de la UNAM


Ya en vacaciones, la UNAM enfrenta el reto de resolver el paro indefinido que mantienen en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) “Mujeres organizadas” desde el 4 de noviembre. Iniciado en protesta por la persistencia de la violencia de género en la universidad y la ineficacia del proceso para resolver los casos denunciados, el paro se mantiene con exigencias específicas a las que las autoridades no han respondido como esperaban las estudiantes ni con la seriedad que cabría en una institución que desde hace tiempo enfrenta, y promete resolver, un grave problema de violencia machista. 
En efecto, el recurso al paro como medio de protesta no es nuevo. En octubre y noviembre, varias entidades de la UNAM hicieron paros en protesta por violencias que van desde el acoso hasta la violación y por la falta de respuesta eficaz a las denuncias.  La mayoría de las escuelas retomaron sus actividades ante respuestas institucionales que se orientan a mejorar la atención a las denuncias, ampliar la cobertura de las unidades de género, y capacitar en violencia de género a la planta académica.
En contraste, “Mujeres organizadas” de la FFyL mantienen un paro indefinido para exigir respuesta clara a diez demandas. Para entender la situación, recordemos que ahí las denuncias de acoso y abuso sexual datan de varios años. Ya antes del #MeToo hubo paros y quejas por la ineficacia del protocolo para atender la violencia de género, expresadas en reuniones de evaluación de éste.
El paro actual busca respuestas a la demanda general de atención eficaz a la violencia, la inclusión de la perspectiva de género en los planes de estudio, la capacitación del personal docente en ésta, y reformas a la legislación universitaria. Incluye además la exigencia de destituir a un directivo acusado de acoso en el #MeToo, una disculpa del director de la facultad por la destrucción de un mural pintado por las estudiantes, y por la negligencia de las autoridades hacia la familia de Mariela Vanessa, estudiante desaparecida desde 2018. Ésta y otras demandas podrían resolverse con un acuerdo basado en voluntad política clara.
La respuesta pública de la UNAM en un boletín del 9 de diciembre, es positiva pero resulta insuficiente para las estudiantes porque no incluye un calendario claro de las acciones que se llevarán a cabo. Resulta paradójico que una institución privada como el ITAM responda a su estudiantado con un calendario de acciones y reuniones y la UNAM no lo haga. Si el rector se comprometió a enfrentar el problema, ¿por qué no se toma en serio este conflicto? ¿No es obvia la desconfianza de las estudiantes por su mala experiencia previa?  La respuesta del director de la Facultad tampoco convence a las estudiantes, por vaga y ambigua, dicen. Si reconoce los errores cometidos, ¿por qué no apuesta por un diálogo claro? ¿Tan difícil es una disculpa pública?
La situación se ha complicado por la reciente campaña de desprestigio hacia “Mujeres organizadas”, asociándolas con los “okupas” del auditorio Che Guevara, tomado desde 1999 – foco rojo que nadie ha tenido el valor de evacuar. Este intento de descalificación tampoco es nuevo. Ya en noviembre se confundió en medios la marcha pacífica de estudiantes contra la violencia en CU con la irrupción destructiva de “porros”, otro problema añejo que la UNAM no resuelve.
Las estudiantes ya han sido hostigadas en estos días. Si continúa el paro, corren enorme riesgo. Poner guardias en la Facultad, como ofrecen las autoridades, no basta. No es exagerado pensar que individuos o grupos estén dispuestos a aprovechar las aguas turbias y la distracción navideña de la opinión pública para escalar el conflicto.  ¿No es hora de que el propio rector Graue busque un diálogo directo para destrabarlo? De continuar el paro, el riesgo para las estudiantes y la UNAM puede ser muy alto.
19/LMP/LGL

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