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1/01/2020

Los compromisos en Ginebra


Alejandro Encinas

México y Centroamérica enfrentan un nuevo fenómeno migratorio, ya sea como países de origen, de tránsito, de destino o de retorno o, en algunos casos, por una combinación de estos factores.

Cada año, México recibe miles de migrantes provenientes de Centroamérica y otras regiones del mundo. La gran mayoría de ellos transitan de forma regular, pero un gran número de ellos, entre quienes se encuentran personas que requieren de protección y asistencia especializada, se ven forzados a hacerlo de manera indocumentada.

El perfil de la población migrante ha cambiado. El flujo tradicionalmente masculino, se ha venido feminizando, lo que ha dado lugar a una creciente llegada de niñas, niños y adolescentes, y a un mayor peso de las familias dentro del universo de solicitantes de protección internacional.

En los últimos tres años, México ha recibido más de 110 mil solicitudes de refugio. En seis años, el número de solicitantes de refugio creció, pasando de 2 mil 137 solicitantes en 2014, a 66 mil 917 personas a noviembre de 2019, lo que representa un incremento de más de tres mil por ciento. La tasa de reconocimiento de personas que solicitan la condición de refugiado es una de las más altas del mundo: 87 por ciento; lo que ha permitido acreditar a más de 25 mil personas como residentes permanentes en México.

Para este año, las mujeres representan el 44 por ciento de los solicitantes, mientras que las niñas, niños y adolescentes, incluidos los no acompañados, sumaron más el 30 por ciento del total. Así, las mujeres y menores de ambos sexos, suman más del 74 por ciento de los solicitantes de refugio.

Las nacionalidades que mayor número de solicitudes han presentado son: Honduras, El Salvador, Cuba, Venezuela y Haití, aunque se tiene registro de solicitantes de 57 nacionalidades extracontinentales de África, Asía y Europa.

Ante esta situación se han promovido acciones para favorecer la integración de las personas refugiadas y para combatir la xenofobia y la discriminación: la expedición de la Clave Única de Registro de Población acerca de 44 mil solicitantes de refugio, para garantizar su acceso a los programas sociales, el ingreso al sistema educativo y la revalidación de estudios, acceso a servicios financieros, a la salud y oportunidades de empleo al ocupar 4 mil 771 plazas dentro del Programa de Integración Laboral promovido por la oficina del Acnur.

A éstos se sumarán los compromisos asumidos en el Foro Global sobre Refugiados convocado la semana pasada por el Acnur:

Fortalecer el Marco Integral Regional de Protección y Soluciones, con Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador y Panamá, para la implementación del Pacto Mundial sobre Refugiados en la región; aumentar las capacidades institucionales para brindar protección y hacer eficientes los procesos de resolución de casos, con apego a los estándares internacionales.

Promover la inclusión socioeconómica de las personas refugiadas, así como las iniciativas en las comunidades de acogida para prevenir y eliminar la xenofobia y la discriminación, impulsando la tolerancia y la convivencia pacífica.

Atender el derecho a la identidad de las personas apátridas, para lo cual se analizará el posible retiro de reservas a la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la adhesión a la Convención para reducir los casos de Apatridia de 1961, y brindar refugio a un número cada vez mayor de mujeres, disminuyendo los riesgos a los que están expuestas, promoviendo su autonomía y empoderamiento económico, protegiendo a las mujeres y las niñas de la discriminación, los abusos y violaciones a sus derechos por razón de género.

Fiel a su tradición humanista en materia de asilo y refugio, México reiteró su compromiso con los principios fundamentales del refugio: no devolución, no criminalización por ingreso indocumentado, no discriminación, el respeto al interés superior de la niñez y la unidad familiar, y el pleno respeto de los derechos humanos de todas las personas, sin dejar a nadie atrás, a nadie afuera.

Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración

Alejandro Encinas

9/18/2019

Infamia


Alejandro Encinas


El sábado pasado, el Juez Primero de Distrito de Procesos Penales en Tamaulipas, Samuel Ventura Ramos, dictó la libertad absoluta e inmediata, de 24 personas detenidas por la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa.
Estas libertades se suman a las cuatro sentencias absolutorias dictadas por el propio Ventura Ramos, el pasado 30 de agosto, por las que se vio favorecido Gildardo López Astudillo, “El Cabo Gil”, quien operaba como jefe de plaza de Guerreros Unidos en la ciudad de Iguala al momento de la desaparición de los estudiantes. En este caso, como en los posteriores, el juez determinó que no existían elementos para acreditar los delitos de secuestro y delincuencia organizada, desestimando 44 de las 162 pruebas presentadas en contra de López Astudillo, limitando el análisis de su sentencia a 162 de los 791 tomos que integran la averiguación, afirmando que el implicado fue sometido a tortura por elementos de la Procuraduría General de la República, sin señalar ni sancionar a los responsables de la misma.
Las pruebas restantes, de acuerdo con el juez, fueron insuficientes para acreditar la responsabilidad de los actos perpetrados por integrantes de los grupos delictivos Guerreros Unidos y Los Bélicos, así como por diversos servidores públicos, particularmente policías municipales de Iguala, Cocula y Huitzuco.
Así, uno de los principales perpetradores de la desaparición de los normalistas y sus cómplices, han quedado en libertad, sentando las bases para que otros implicados puedan obtener su libertad, entre éstos: Ramiro Ocampo Pineda, César Nava González o Sidronio Casarrubias Salgado, principales dirigentes del cartel de Guerreros Unidos.
Con éstas, suman 77 las libertades otorgadas a las personas detenidas por la comisión de diversos delitos, quedando recluidas solamente 65 de las 142 personas privadas de la libertad. De mantenerse esta tendencia, es posible que, en los próximos días, algunos implicados más sean liberados, pese a los delitos de delincuencia organizada, secuestro, homicidio, delitos contra la salud; violación a la Ley Federal de Armas y Fuegos, que cometieron.
La Fiscalía General de la República, a través de la Unidad Especializada para el Caso de Ayotzinapa, solicitó y realizó la entrevista a 50 personas detenidas, de las cuales 14 consintieron la aplicación del Protocolo de Estambul para verificar si efectivamente habían sido torturadas por peritos de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Sin embargo, el juez negó la prórroga y de esta manera otorgó la libertad inmediata y absoluta de estas personas, por lo que la FGR ha anunciado que controvertirá estas sentencias y que lleva a cabo la investigación de los funcionarios que incumplieron con sus responsabilidades en el desarrollo de la investigación.
Sin embargo, es necesario señalar que las sentencias emitidas por el juez no observaron la jurisprudencia del 21 de julio de 2019 que determina que la declaración obtenida por tortura obliga a reponer el procedimiento, investigando los actos y los elementos relacionados, manteniendo vigentes el resto de las pruebas que determinan la materialidad del delito, al tiempo que debe fincarse la responsabilidad y castigo a los torturadores.
El juez interpreta con laxitud la ley, pero no imparte justicia y causa graves daños a la búsqueda de la verdad, replicando las viejas inercias de corrupción, incapacidad, y parcialidad del régimen anterior, dejando en la impunidad a quienes alteraron en la investigación y a quienes cometieron los delitos.
Es necesario llevar a cabo una revisión profunda del sistema de justicia en nuestro país para garantizar el fin de la impunidad, el derecho a la verdad, la justicia y particularmente, medidas de no repetición de los hechos. Garantizar los derechos humanos de las personas responsables de la comisión de delitos, pero de manera fundamental, privilegiar la justicia y los derechos de las víctimas.
Las sentencias de Ventura Ramos representan una infamia, una afrenta a las víctimas, a los padres de familia y a la sociedad; alientan el silencio y la impunidad; impiden conocer la verdad, y evidencian la podredumbre en que se encuentra el sistema de impartición de justicia en nuestro país.
Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración
Alejandro Encinas
Dirigente político de la izquierda mexicana.

7/01/2015

Saldo electoral


El titular del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto. Foto: Eduardo Miranda

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Sorprende el triunfalismo con el que los distintos actores políticos asumen los resultados del proceso electoral. Para Enrique Peña Nieto, se trató de un referéndum aprobatorio de su gobierno y de los resultados positivos en la economía nacional tras las reformas estructurales, por lo que el PRI logró una mayoría en la Cámara de Diputados, lo que no ocurría desde 1991, en momentos en que las expectativas de crecimiento económico para este año han caído a 2.2%, en tanto el desempleo y la desigualdad crecen y los salarios continúan depreciándose.
Para Lorenzo Córdova, los comicios fueron un éxito. Se logró –dijo– ‘‘exorcizar la amenaza del boicot” y el entorno adverso llevó a ‘‘la delicada circunstancia de tomar como rehén de las demandas sociales al Estado” a través de las elecciones’’.
Las afirmaciones de ambos personajes denotan el divorcio entre las instituciones públicas y la sociedad. Quien evade la realidad respecto a la precaria situación económica que enfrenta la inmensa mayoría de los mexicanos no impulsará la reorientación de la economía nacional; y quien asume que las demandas de los movimientos sociales limitan el desarrollo democrático del país, representan el principal obstáculo para alcanzarlo. Qué son las elecciones sino la disputa entre distintos proyectos políticos por el poder público; la disputa por la Nación por la vía democrática.
Si bien los comicios trajeron consigo resultados que impactarán la vida política nacional y superaron las expectativas de participación ciudadana, no es posible perderse en el laberinto del triunfalismo oficial que elude los graves problemas que acompañaron este proceso.
Las campañas se caracterizaron por su escasa intensidad. Ningún partido planteó una propuesta clara; se limitaron a la mercadotecnia, promoviendo la imagen de candidatos o dirigentes, y todos plantearon el combate a la corrupción. Lejos de erigirse en una arena política para la confrontación de ideas y plataformas partidistas, se convirtieron en un mercado por los votos.
Las elecciones fueron ajenas a la normalidad democrática. A la violencia de la delincuencia organizada, se sumó el cuestionamiento al bajo nivel de credibilidad y legitimidad de los partidos e instituciones públicas; la militarización y la violencia política. Durante la campaña electoral fueron asesinados 28 candidatos y dirigentes en 12 estados del país; 16 ciudadanos más muertos en un enfrentamiento en Acapulco el día previo a la elección; tres asesinatos más se registraron durante la jornada electoral (Antonio Vivar en Tlapa, José Alfredo Jiménez en Oaxaca, y Carlos García, en Puebla). Dos días después fue asesinado Francisco López Liborio, en Iguala. A lo anterior se sumaron conflictos agrarios y de los pueblos indígenas en defensa de sus recursos naturales.
La quema de casillas se extendió en los estados de Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y posteriormente en el Estado de México, de los que resurgió el viejo México mágico, como ocurrió en el Distrito XI de Pinotepa Nacional, Oaxaca, donde se incendiaron 103 casillas que posteriormente aparecieron computadas en favor del PRI. Como lo denunció el exdirigente de la Sección 22 de la CNTE en Oaxaca, Erangelio Mendoza Vargas, quién cuestionó el llamado boicot electoral operado por el grupo llamado Los Pozoleros, vinculado con el exgobernador Ulises Ruiz y Eviel Pérez Magaña, y por el grupo Los Pelones, relacionado con José Nelson Murat Casab, “los que sirvieron sólo para encumbrar a los candidatos a diputados federales del PRI”.
Durante el proceso prevaleció la anomalía democrática, se mantuvieron las viejas prácticas de coacción, intimidación, compra del voto y desvío de recursos públicos. La violencia y otros incidentes graves representaron para estos actores políticos, un daño colateral.
El INE descepcionó en su desempeño. A la impunidad que otorgó al Partido Verde en sus recurrentes violaciones a la ley, incluida la promoción del voto durante la jornada electoral, hasta por el “Piojo” Herrera, que implicaban la cancelación de su registro, se sumó su renuencia a fiscalizar los recursos utilizados por los partidos, su origen, la contratación ilegal de espacios en los medios de comunicación; la distribución de artículos utilitarios prohibidos por la ley (útiles escolares, monederos electrónicos, materiales de construcción), así como el eventual rebase del tope de gastos de campaña.
Destaca la contradicción de criterios de interpretación y adopción de resoluciones con los órganos locales electorales, donde siguió predominando el control de los gobernadores. Por ejemplo, en Colima se aceptó el recuento voto por voto en la elección de gobernador, mientras que en la delegación Gustavo A. Madero se negó el mismo a pesar de que la diferencia entre los candidatos punteros es menor a 1%.
La falla en los sistemas informáticos del INE son un indicador más. En el Estado de México a las 18 horas del domingo 14 de junio, la diferencia entre los votos emitidos para diputados federales y diputados locales, era superior a 1 millón 200 mil votos, lo que a la vieja usanza mexiquense se ajustó a las dos de la mañana del día siguiente.
Los resultados de la elección ponen en evidencia la profunda crisis de legitimidad de un agotado sistema de partidos y de los órganos de representación en el país. La predominancia tripartidista sufrió un revés. Pese a que la votación entre 2009 y 2015 se incrementó en 2.5 millones de votos, el PRI perdió 1.2 millones de votos y el PAN 1.3 millones. Con ello, la concentración de votos en los tres principales partidos cayó de 77% en 2009 a 61% en 2015, beneficiando esta redistribución de los votos a los nuevos partidos: Morena que alcanzó 8.4% de la votación y el PES con 3.3% y a los partidos pequeños (con excepción del PT), en especial Movimiento Ciudadano que superó 6% de la votación.
Un comportamiento especial se acreditó en las zonas metropolitanas donde se registró la mayor libertad del voto, en especial de jóvenes y sectores medios de la población, favoreciendo el triunfo del primer candidato independiente a gobernador en Nuevo León; el de Movimiento Ciudadano en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y la emergencia de Morena en el Distrito Federal, donde las encuestas se colapsaron, demostrando que no se puede inventar la realidad.
Si bien el PRI y sus aliados electorales tendrán (con apenas 19% de los electores en el listado nominal) mayoría simple en la Cámara de Diputados, y con sus aliados del Pacto por México una cómoda mayoría calificada, estas elecciones no pueden asumirse como un refrendo al actual gobierno, ya que el factor determinante lo conformaron los procesos locales, en el que concurrieron por primera vez tres elecciones más de gobernador (Campeche, Colima y Guerrero); un importante número de jóvenes que votaron por primera vez, así como la participación de candidatos independientes, quienes llegaron para quedarse, e impondrán un nuevo sello en nuestro sistema electoral, ya que si bien algunos de estos candidatos provienen de la militancia partidista o contaron con el apoyo de estructuras partidarias disidentes o de grupos económicos, obligarán a los partidos a imprimir perfiles ciudadanos en sus candidaturas, con mayor identidad por causas locales, como lo demuestra la experiencia de Enrique Alfaro en Jalisco.
Si bien la participación de los ciudadanos fue superior a lo previsto y el voto nulo descendió, se registró un comportamiento desigual en el territorio nacional. Por ejemplo, mientras en Yucatán se presentó una votación atípica con la participaron de 72% de los electores; en Baja California concurrió apenas 31.4%; en tanto que los votos nulos que a nivel nacional sumaron 4.7%, en el Distrito Federal alcanzaron 7.3 %.
Desde la izquierda, los dirigentes del PRD han pretendido minimizar su colapso electoral y la fractura causada por Morena restando peras con manzanas, al querer comparar la votación obtenida por el nuevo partido con los votos alcanzados por las coaliciones electorales de 2006 y 2012 que postularon a López Obrador en una elección presidencial.
A lo largo del proceso, la izquierda, fragmentada, debatiéndose entre el pragmatismo y el sectarismo, y compitiendo entre sí, obtuvo resultados desiguales. El PRD sufrió su mayor colapso electoral, y si bien aumentó su votación en más de 100 mil votos y ganó la gubernatura de Michoacán sin tener mayoría en el Congreso local, cae 10.8% de la votación nacional; pierde el gobierno de Guerrero y la mayoría en el Distrito Federal y en el estado de Morelos. Incluso se desploma al décimo lugar en Nuevo León.
Morena alcanza su registro y se constituye en el nuevo centro de gravitación de la izquierda, tendrá un importante grupo parlamentario y alcanza el primer lugar en el Distrito Federal; el segundo lugar en Quintana Roo, y en 17 entidades se coloca por encima del PRD.
El proceso electoral ha puesto en evidencia la profunda crisis de credibilidad del Estado mexicano y sus instituciones, las cuales se encuentran entrampadas en medio de estructuras corrompidas incapaces de responder al interés de los mexicanos. El saldo que arrojan las urnas demuestra cuán lejanos se encuentran los partidos políticos de las causas ciudadanas, y cuan arraigada prevalece la cultura política de la corrupción y del engaño construida desde la época del partido hegemónico.
No existe un escenario de normalidad democrática. Es necesario construir uno nuevo. El inicio de una nueva época, con una visión crítica y con iniciativas que induzcan una ruptura cultural para edificar un nuevo pacto social entre los mexicanos. Ello no provendrá del gobierno ni de los partidos políticos.
Si se pretende construir un frente político electoral hacia 2018, éste debe emerger de la sociedad. Construir candidaturas vinculadas a los movimientos sociales para recuperar los vínculos con las luchas sociales y la disputa territorial que permitieron a los movimientos sociales convertirse en gobierno, y a la izquierda en una fuerza nacional. Las fuerzas progresistas deben dejar atrás el pragmatismo y el sectarismo que las han aniquilado. Aprender a escuchar y actuar con inteligencia para coadyuvar a articular el enorme archipiélago de indignación en que se ha convertido nuestro país.  l
*Senador de la República

6/30/2015

Regresar a los cuarteles

Alejandro Encinas

Polémicas e interesantes las declaraciones del general Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, publicadas ayer en EL UNIVERSAL, donde reflexiona sobre los riesgos que encara el país en materia de seguridad nacional y en las tareas encomendadas a las Fuerzas Armadas ante la delincuencia organizada que afecta la seguridad interior, respecto a las cuales —reconoce—, han pagado un alto costo en su prestigio que ha valido la pena, pese a que “no es nuestra vocación, no nos sentimos a gusto haciendo funciones de policía. Pero estamos conscientes que de no hacerlo nosotros en este momento no hay quién lo pueda atender” y “no veo esfuerzos decididos” para que las policías avancen.
Durante la entrevista revela la realización de más de mil 500 acciones diarias en la geografía nacional en las que participan entre 35 mil y 45 mil soldados, que han participado en más de 800 enfrentamientos en esta administración.
Estas declaraciones se enmarcan en el profundo cuestionamiento que tanto en México como en el ámbito internacional, en materia de violación a los derechos humanos atraviesa nuestro país.
Apenas el pasado 23 de junio se dieron a conocer los resultados de los peritajes realizados por la Procuraduría del Estado de México y la Procuraduría General de la República donde se revela que 11 de los 22 presuntos delincuentes fueron ejecutados el 30 de junio de 2014 en Tlatlaya, Estado de México, habiendo sido ya sometidos, y que las armas que portaban tres de las víctimas estaban descargadas.
De igual manera, el Día Internacional en Apoyo a las Víctimas de Tortura, Amnistía Internacional denunció que durante la última década aumentaron en 600 por ciento las quejas por tortura cometidas en México por policías y fuerzas de seguridad, incluidas detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas, sin que el gobierno mexicano haya instrumentado los protocolos internacionales para prevenirla ni sancionado a los funcionarios públicos que cometen estos delitos, quienes gozan de total impunidad.
Ello coincide con el reporte sobre Derechos Humanos en México del Departamento de Estado de Estados Unidos, el cual señala que la falta de castigo a las ejecuciones extrajudiciales y otras violaciones a los derechos humanos, obedece a la complicidad que existe entre criminales y oficiales de seguridad corruptos, a lo que se suman 22 mil 322 personas desaparecidas en el país, 9 mil 790 de las cuales corresponden a la actual administración, así como 552 quejas por tortura procesadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos hasta agosto de 2014 y 445 quejas más por tratos crueles.
El Estado mexicano no puede continuar minimizando estos hechos ni ocultando información, alentando la impunidad y el malestar ciudadano. Como sucedió con la solicitud del periodista Ezequiel Flores Contreras a la Sedena, respecto a que uno de los 43 normalistas desaparecidos era soldado activo, a lo que la dependencia respondió, que: “se localizó a una persona que corresponde al nombre de uno de los 42 estudiantes desaparecidos de la escuela rural Isidro Burgos que refiere en su solicitud; sin embargo, el nombre se encuentra clasificado como confidencial por tratarse de datos personales”, cuando la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública establece que no podrá invocarse el carácter de reservado de la información cuando: “Se trate de violaciones graves de derechos humanos o delitos de lesa humanidad”.
Como señaló el general Cienfuegos, las Fuerzas Armadas seguirán asumiendo tareas que corresponden a la autoridad civil, dejando en claro que “nosotros en cuanto se nos ordene nos vamos a hacer las actividades para las cuales nos preparamos (…) para la guerra, para la defensa del país”. Los datos dan cuenta del fracaso de la estrategia implementada, del incremento de la violencia y de las violaciones a los derechos humanos. Es hora de crear las condiciones para que el Ejército regrese a sus cuarteles.
Senador de la República 

6/16/2015

La elección

Alejandro Encinas

Si bien los comicios trajeron resultados que impactarán la vida política nacional no es posible perderse en el laberinto del triunfalismo


La mayor sorpresa que arrojan las elecciones del 7 de junio, es el tono festivo con que asumen sus resultados los diferentes actores políticos. Peña Nieto se siente con un ánimo renovado “por el respaldo logrado al proyecto que estamos impulsando” y por el voto obtenido por sus aliados políticos. Lorenzo Córdova asume que “los comicios del 7 de junio ratificaron las apuesta de los mexicanos por un país plural y a decidir en paz”. Hasta los dirigentes del PRD, al eludir su revés electoral, buscan minimizar el daño causado por Morena restando peras con manzanas, al comparar la votación obtenida por el nuevo partido con los votos obtenidos por las coaliciones electorales de 2006 y 2012 que postularon a López Obrador en una elección presidencial. 
Si bien los comicios trajeron consigo resultados que impactarán la vida política nacional y superaron las expectativas de participación ciudadana y disminución del número de votos nulos, no es posible perderse en el laberinto del triunfalismo oficial que elude los graves problemas que acompañaron este proceso. 
Las elecciones no se desarrollaron en un marco de normalidad democrática. A la violencia de la delincuencia organizada se sumó la violencia durante la campaña que arrojó un total de 28 candidatos y dirigentes asesinados en 12 estados del país, a los que se sumaron 16 muertos en un enfrentamiento en Acapulco el día previo a la elección; tres asesinatos durante la jornada electoral (Antonio Vivar en Tlapa, José Alfredo Jiménez en Oaxaca, y Carlos García, en Puebla) y el asesinato de Francisco López Liborio, en Iguala. La quema de casillas en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y posteriormente en el Estado de México, no sólo se minimiza sino que resurge el México mágico, como ocurrió en Tehuantepec y en el Distrito XI de Pinotepa Nacional, Oaxaca, donde se incendiaron 103 casillas que posteriormente aparecieron computadas en favor del PRI; o en el Estado de México, donde desaparecieron más de un millón de votos, pues de acuerdo con los resultados del INE participaron 5.6 millones de electores en la elección de diputados federales, en tanto que para el IEEM, en la elección de diputados locales, participaron sólo 4.3 millones de electores, que sufragaron en la misma casilla. Pero la violencia y otros incidentes son para estos actores políticos, un daño colateral. 
El viejo sistema de partidos sufrió una fuerte sacudida rompiendo la preponderancia de tres partidos y los candados favorables a perpetuar a sus burocracias. Pese a que la votación entre 2009 y 2015 se incrementó en 2.5 millones de votos, el PRI perdió 1.2 millones de votos y el PAN 1.3 millones. Con ello la concentración de votos en los tres principales partidos cayó del 77% en 2009 al 61% en 2015. 
Un comportamiento especial se presentó en las zonas metropolitanas donde se registró la mayor libertad del voto, en especial de jóvenes y sectores medios de la población, que favorecieron el triunfo del primer candidato independiente a gobernador en Nuevo León; el de Movimiento Ciudadano en la zona metropolitana de Guadalajara —lo que contribuyó a triplicar su votación—, y la emergencia de Morena en el Distrito Federal, donde las encuestas se colapsaron, quedando demostrado que no se puede inventar la realidad. 
Si bien el PRI y sus aliados electorales tendrán mayoría simple en la Cámara de Diputados, y sus aliados del Pacto por México dotarán a Peña Nieto de una cómoda mayoría calificada, estas elecciones no pueden asumirse como un plebiscito al actual gobierno, ya que el factor determinante lo conformaron los procesos locales, en los que concurrieron por primera vez candidatos independientes, los que llegaron para quedarse. 
Aún no concluye el proceso electoral. Faltan etapas importantes en manos del Tribunal Electoral. Por lo pronto el INE queda a deber en su desempeño ante la impunidad que otorgó al PVEM y en la contradicción de criterios de interpretación y adopción de resoluciones con los órganos locales. Nada cambió. Las impugnaciones ante el TEPJF pueden determinar el registro del PT o modificar los resultados en alguna gubernatura o delegación política, aunque no hay que generar falsas expectativas respecto a que el Tribunal asuma sanear la elección.
Senador de la República 

5/25/2015

Alejandro Encinas llama a votar este 7 de junio para evitar que Peña Nieto controle la Cámara


revoluciontrespuntocero.com




(25 de mayo, 2015).- En torno al caso del muy probable abstencionismo, en las próximas elecciones del 7 de junio, el senador Alejandro Encinas Rodríguez  opinó que de hacerse presente el grupo de poder, encabezado por Enrique Peña Nieto, tendría control absoluto en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

Agregó que esto sólo profundizaría el proceso de contrarreformas y la entrega del país al extranjero, como ha venido sucediendo en la actual administración gubernamental en México.

Complementó señalando, en una conferencia de prensa que ofreció en Tlaxcala, que en estos últimos 13 días, antes de las elecciones, se debe poner especial énfasis en que la gente acuda a votar y agregó que, en un escenario optimista, se prevé un 60 por ciento de abstencionismo.

Indicó que, sí esto continúa así, el beneficiado sería el grupo en el poder, pues tendría en la Cámara de Diputados el control para continuar impulsando las contrarreformas, que han permitido la entrega del país a varias empresas extranjeras.

E incluso agregó cómo estaría conformado este grupo de poder: sería encabezado en la Cámara de Diputados por César Camacho Quiroz, actual presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Gustavo Madero, presidente del Partido Acción Nacional (PAN), y Jesús Zambrano, ex presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quienes fueron los que suscribieron el “Pacto por México”, lo que permitió la aprobación de las 12 reformas estructurales impulsadas por Peña.

“Por eso hay que poner énfasis para que la gente vaya a votar a fin de impedir que se consolide esta alianza, esta coalición conservadora, que teniendo incluso una minoría precaria en la Cámara de Diputados construyó esta alianza con el PAN para hacer todas las reformas constitucionales y echar atrás las conquistas logradas”.
“Estamos en la peor crisis que haya enfrentado el Estado mexicano, no solamente en materia de violación a los derechos humanos, como en Iguala y Ayotzinapa, las ejecuciones en Tlatlaya, las fosas clandestinas donde se han encontrado decenas de cuerpos de migrantes, el incremento significativo en el problema de la trata y tráfico de personas, incluso el establecimiento de relaciones de esclavitud en varias partes del país donde migrantes centroamericanos han sido secuestrados no sólo para la delincuencia organizada sino para empresarios como en Chiapas, el Distrito Federal y en San Quintín, Baja California”, subrayó Encinas

5/20/2015

Abstenerse o anular el voto favorece al PRI

Alejandro Encinas R
Estamos a 18 días de que se realice la jornada electoral para renovar la Cámara de Diputados y diversos gobiernos locales. El ambiente que ha rodeado este proceso ha dado cuenta del profundo malestar que priva en la ciudadanía respecto a las campañas electorales, que, lejos de confrontar ideas, han sido secuestradas por la mercadotecnia, promoviendo la imagen de candidatos huecos, que comparten descalificaciones, rayando, en muchos casos, en lo mundano, la frivolidad e incluso en la violencia.
Este escenario, aunado al descrédito de la clase política, ha traído consigo el impulso de diversas campañas para abstenerse de votar o anular el voto, como una muestra de inconformidad y castigo a los políticos ante la difícil situación por la que atraviesa el país. 
Se trata de iniciativas justas y legítimas, pero no necesariamente eficaces para lograr que los políticos rectifiquen su comportamiento, y se erradique la corrupción, la impunidad y los privilegios reinantes. 
De acuerdo con la mayor parte de las encuestas hasta ahora levantadas, el abstencionismo puede superar el 60 por ciento del listado nominal de electores, lo que tiene sin cuidado a la clase gobernante, que convierte los procesos electorales, independientemente del nivel de participación ciudadana, en su fuente de legitimidad. 
Más aún, la baja afluencia de electores a las urnas facilita la operación del dinero y de los aparatos corporativos del gobierno y de los partidos políticos para definir los resultados y con ello lograr el control de los órganos de gobierno. 
El objetivo que se han planteado el gobierno, el PRI y sus aliados es conformar una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados para continuar con sus reformas regresivas, a lo que se suma, de acuerdo con las listas de candidatos plurinominales registradas por los partidos, que quienes se perfilan a coordinar las bancadas de los principales grupos parlamentarios, serán los mismos que suscribieron el llamado Pacto por México, lo que de concretarse permitirá la consolidación del proyecto neoliberal encabezado por Peña Nieto y de la coalición conservadora conformada en su entorno. 
Ante esta situación, es importante destacar dos datos que surgen de las encuestas hasta ahora levantadas, independientemente de la preferencia electoral de los entrevistados. 
En primer lugar, el número de ciudadanos que rechazan ser encuestados oscila entre 30 y 50 por ciento; en tanto quienes se reservan su opinión o señalan no saber aún por quién van a votar, supera en promedio 30 por ciento de los entrevistados, lo que genera un amplio margen de incertidumbre en la preferencia electoral efectiva de los ciudadanos. 
Ello supone además, en un escenario conservador, que en caso de que el abstencionismo y los votos nulos sumen 60 por ciento de los 83.5 millones de ciudadanos inscritos en el listado nominal, que sólo participarán 33.4 millones de electores, con lo que el partido o la alianza de partidos que obtenga un número de votos cercano a 40 por ciento, podrá alcanzar una sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados y con ello la mayoría absoluta en la misma, con apenas el 13 por ciento de los ciudadanos con derecho a votar. Una mayoría ficticia con nimia legitimidad, como muy bien lo acreditó el pasado 8 de mayo, en estas páginas de EL UNIVERSAL, Gerardo Esquivel. 
El voto es libre y secreto, o al menos así debería ser. Ejercerlo es un derecho. La abstención consciente o anular el voto es una opción, como lo son también el votar por un buen candidato —que los hay—, favorecer el registro de un partido o favorecer el contrapeso a los partidos del Presidente. En todo caso, es tu decisión.
Senador de la República 

5/05/2015

Autonomía frustrada

Alejandro Encinas Rodríguez

De nueva cuenta se ha frustrado la posibilidad de dotar de autonomía y de una Constitución a la ciudad de México. Tras dos años de discusiones, se transformaba la naturaleza jurídica del Distrito Federal hacia una entidad federativa denominada Ciudad de México, con autonomía y una Constitución política propia que consolidaría el régimen de derechos y garantías civiles alcanzados en la ciudad, manteniendo la coexistencia de los órdenes federal y local en un mismo territorio.
Si bien el tema que causó una justa desazón pública fue la pretensión del PRI, PAN y PVEM de designar a 40 de los 100 integrantes de la Asamblea Constituyente a través del Congreso de la Unión y los Ejecutivos federal y local, cuando todos los constituyentes deberían ser electos democráticamente, los avances alcanzados no eran menores. La reforma representaba el establecimiento de poderes bajo el mismo régimen de responsabilidades al que se encuentran sujetos los estados de la Unión, convirtiendo a la ciudad de México en una entidad federativa con autonomía para resolver lo concerniente a su régimen interior y a su organización política y administrativa, bajo la forma de gobierno republicano, representativo, democrático y laico. 
El Poder Ejecutivo local se depositaría en el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quien tendría a su cargo el mando de las instituciones de seguridad pública de la ciudad y la facultad de nombrar y remover libremente al secretario de Seguridad Pública, así como la administración pública de la entidad, la que mantendría su carácter unitario en la hacienda y en su régimen patrimonial, a la que se sumaría un fondo de recursos para apoyar a la ciudad en su condición de capital de la República. 
El Poder Legislativo residiría en un órgano colegiado integrado bajo los principios de mayoría relativa y representación proporcional; adoptando medidas para impedir la sobrerrepresentación o la subrepresentación de algún partido, democratizando sus órganos de gobierno y dotándola de nuevas atribuciones, como la revisión de la cuenta pública a través de una entidad con autonomía técnica y de gestión. 
El Poder Judicial lo integraría el Tribunal Superior de Justicia; el Consejo de la Judicatura y los juzgados y tribunales que señalara la Constitución local, debiendo garantizar la independencia de magistrados y jueces, así como la carrera judicial. 
La división territorial de la ciudad, así como el número y denominación de las demarcaciones territoriales, serían definidos por la Constitución local; confiando su gobierno a órganos denominados alcaldías, integradas por un alcalde y entre 10 y 15 concejales electos, por mayoría relativa y representación proporcional, con las facultades que señalara la Constitución y las leyes locales. El alcalde asumiría la administración pública de la demarcación, y los Concejos aprobarían el prepuesto de egresos, supervisarían y evaluarían las acciones de gobierno y controlarían el ejercicio del gasto público, el que estaría integrado por las participaciones federales, el presupuesto aprobado por la Asamblea Legislativa y los ingresos derivados de la prestación de servicios a su cargo. 
Se creaba el Consejo de Desarrollo Metropolitano, el cual tendrá atribuciones en materia de asentamientos humanos; protección al ambiente; transporte; tránsito; agua potable y drenaje; gestión de residuos sólidos, y seguridad pública. Sus funciones podrían comprender la delimitación de los ámbitos territoriales y las acciones de coordinación para la operación y funcionamiento de obras y servicios metropolitanos. 
No es la primera ocasión que fracasa este tipo de acuerdos. En 2001 el GDF, la ALDF, el Tribunal Superior de Justicia y los partidos políticos en la capital impulsaron una reforma constitucional que se concentraba en las facultades conferidas a los poderes federales al tener su asiento en el Distrito Federal, y en dotar de autonomía al gobierno local. Los diputados aprobaron esta iniciativa por 358 votos a favor, 17 en contra y 7 abstenciones, la cual al llegar al Senado fue congelada. Un proceso similar tropezó en 2010.
Hoy, nuevamente, se frustra el consenso más importante hasta ahora alcanzado, dejando en vilo, por angas o por mangas, la autonomía de la ciudad de México.
Senador de la República 

4/22/2015

Aeropuerto: negocios y poder

Alejandro Encinas
Tras la denuncia de las canonjías obtenidas por funcionarios del más alto nivel, de consorcios que han obtenido cuantiosos contratos para la construcción de infraestructura pública, la maquinaria gubernamental ha venido tejiendo una cortina de humo en torno al gran negocio que representa el nuevo aeropuerto de la ciudad de México.
Nadie niega la necesidad de un nuevo aeropuerto que permita alentar el desarrollo de la región centro del país. Sin embargo, tanto especialistas como las poblaciones afectadas han cuestionado seriamente la viabilidad de este proyecto que representa: 
Un error de planeación del desarrollo, ya que una inversión de 169 mil millones de pesos en otras regiones permitiría detonar nuevos polos económicos, de los cuales el 85% se destinarán a evitar que las nuevas instalaciones aeroportuarias se hundan o inunden, ya que las características del suelo no son aptas para este tipo de infraestructura. 
Un error de diseño urbano que tendrá impactos negativos tanto sociales como en el territorio, alentando una mayor concentración demográfica en la megalópolis del centro del país —la cual ha sobrepasado la capacidad de carga de sus ecosistemas. Para 2020 se estima que esta región albergue más de la tercera parte de la población nacional, lo que se acompañará de un nuevo fenómeno: la gentrificación, el desplazamiento de la población de menores recursos, desintegrando a las comunidades originarias. 
Un error de planeación económica y derroche de recursos públicos, ya que además del cierre del aeropuerto Benito Juárez, se convertirá en infraestructura ociosa o subutilizada el sistema de aeropuertos que integran los de Querétaro, Toluca, Cuernavaca y Puebla, y los aeródromos de Pachuca y Atizapán de Zaragoza. Se inutilizará además la base militar de Santa Lucía, que al ser incompatible con las rutas de vuelo del nuevo aeropuerto obligará a que la tercera pista se destine a la fuerza aérea, con lo que la capacidad instalada en la primera fase será similar a la actual, echando por la borda 50 años de inversiones en el Plan Lago de Texcoco —cancelando el Lago Nabor Carrillo al que se pretende convertir en laguna de regulación—, más de 2 mil 400 millones de pesos que se destinaron al proyecto Tizayuca; así como las inversiones en la Terminal 2, y en la absurda construcción del nuevo hangar presidencial, el cual sería inmediatamente demolido. 
Un error ambiental que acabará con el último reducto de la zona lacustre de la Cuenca de México, afectando severamente a la flora y fauna endémicas, así como los flujos de aves migratorias y el valioso patrimonio arqueológico que ahí se encuentra. Además la urbanización del lago consolidará una isla de calor que actualmente ha incrementado en 2ºC su temperatura promedio, y con ello la caída en los niveles de humedad en la región, una mayor contaminación atmosférica y la depredación de áreas de cultivo. A lo que se suma su ubicación en una zona de riesgos sísmicos y volcánicos. 
Un error al no haber consultado a la población afectada, a la que se ha engañado con la compra de terrenos para reserva ecológica, modificando posteriormente su estatus legal para permitir su urbanización, encubriendo el juego de intereses, negocios y poder detrás del proyecto, como representa la incorporación de Alfredo del Mazo, Aarón Dychter y Alfredo Elías Ayub (yerno de Slim), a Parsons International, empresa a la que se adjudicó directamente la supervisión de la obra. Es público el nexo político de Alfredo del Mazo con Peña Nieto, como también que Dychter y Elías Ayub formaron parte del comité que seleccionó el proyecto arquitectónico adjudicado a Foster & Partners y a Fernando Romero Enterprises (también yerno de Slim). La cortina de humo se convertirá en una densa neblina que impedirá el despegue de dicho proyecto.
Senador de la República

4/07/2015

Y los ciudadanos ?

Alejandro Encinas
Iniciaron las campañas para renovar la Cámara de Diputados y diversos órganos de gobierno en 17 entidades del país. Este proceso electoral se da en el marco de la más profunda crisis de credibilidad que haya enfrentado el actual sistema de partidos.
En las últimas semanas se han difundido diversas encuestas de opinión que, independientemente de los resultados sobre la preferencia electoral de los ciudadanos, la mayor parte de éstas coinciden en que, hasta 50% de los ciudadanos rechazan ser encuestados y que 27% se abstendrán o anularán su voto como una muestra de desencanto e indignación ante el cinismo de la clase gobernante, lo que traerá consigo un nivel de abstención y de votos nulos cercano a 60%, con lo que la elección tendrá un bajo nivel de legitimidad.
Los partidos iniciaron sus campañas mostrando una enorme incapacidad para comprender la situación de excepción que enmarca esta contienda, así como la brecha que las separa de las aspiraciones populares. Basta analizar la propaganda emprendida para percatarse de que no existe ninguna diferenciación de fondo entre éstos y sus ofertas políticas, cimentados en la mercadotecnia, las acusaciones mutuas de corrupción, y en la promoción, por lo general infructuosa, de la imagen de sus candidatos.
El PRI acusa los actos de corrupción de su principal aliado en las reformas estructurales, el PAN, poniendo como ejemplo la presa que construyó en su rancho el gobernador de Sonora, Guillermo Padrés, y los “moches” que piden los diputados de los recursos negociados en el presupuesto federal, que fue el instrumento que le permitió al PRI conformar una mayoría cómoda en la Cámara de Diputados. El PAN destaca la corrupción del PRI, ejemplificando con los relojes de su presidente nacional con valor de más de 3 millones de pesos, o las propiedades en México y el extranjero de los funcionarios priístas. Curiosamente, ambos partidos reivindican como propia la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (que a la fecha no ha sido aprobado en el Senado) con el que, dicen, se acabará con estos abusos.
Por su parte, la izquierda que participa dividida, también fragmenta su discurso. El PRD destaca los beneficios de los programas de gobierno en el Distrito Federal, sin mostrar resultados en otros gobiernos que encabeza. Morena, se presenta como “la esperanza de México” y acude al “Se los advertimos que nos iban a llevar al despeñadero”. El PT se define orgullosamente de izquierda y, Movimiento Ciudadano acude al spot musical: “Basta de los corruptos de siempre, basta de políticos delincuentes, se terminó la paciencia, ya no queremos violencia”.
El PVEM —que al inicio de las campañas suma 189 millones de pesos en multas por propaganda indebida—, presenta como propias, reformas como la prohibición del cobro de cuotas en las escuelas públicas, que fue una demanda de la izquierda; el establecimiento de la cadena perpetua a secuestradores, resultado de la derrota a su propuesta de pena de muerte. El resto de los partidos contrata a actores y sataniza a la política: “Me da mucha confianza saber que este partido no está conformado por políticos y que tampoco fue formado por desertores de otros partidos”; aunque la mayor parte de sus integrantes proviene de otros partidos.
Las campañas inician poniendo énfasis en los yerros los partidos y no en los cambios que demanda el país, lo que alejará a los ciudadanos de las urnas e impedirá revertir la degradación de las instituciones públicas resultado de pactos antidemocráticos y complicidades con una oligarquía voraz que consume a México.
Senador de la República 

3/24/2015

Volver al autoritarismo ?

Alejandro Encinas 
El despido arbitrario de Carmen Aristegui, del noticiario más escuchado en la radio nacional, no puede verse de manera aislada. Menos cuando el Estado mexicano enfrenta una crisis sin precedente.
Se trata no sólo de la pérdida de credibilidad en el conjunto de las instituciones públicas y de los órganos de representación, sino de la degradación ética de la vida pública, en la que predomina la corrupción, la impunidad y el abuso de una autoridad que ha puesto el gobierno al servicio de los negocios, favoreciendo a empresas —como Higa y OHL— a cambio de prebendas materializadas en las fastuosas residencias en las Lomas de Chapultepec, Malinalco e Ixtapan de la Sal.
Son innumerables los hechos que dan cuenta de ello: la violación recurrente a los derechos humanos y su cruda expresión en la desaparición forzada de los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa; las ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya, las fosas de San Fernando y Cadereyta, los feminicidios y agravios a los migrantes centroamericanos. La criminalización de la protesta social y la persecución a la tribu yaqui, a los jornaleros agrícolas en San Quintín o a los pueblos originarios en la Sierra Norte de Puebla.
A ello se suma el vacío de autoridad y el empoderamiento de la delincuencia organizada en vastas regiones del país, así como un escenario económico adverso que, tras la caída de los precios del petróleo, ha colocado al país al borde de la recesión, lo que profundizará la pobreza y la desigualdad, mientras la Auditoría Superior de la Federación ha puesto en evidencia la corrupción en la implementación de la Cruzada Nacional contra el Hambre y la Asociación de Bancos de México festina que las instituciones privatizadas se encuentran en uno de sus mejores momentos.
El despido de Carmen Aristegui se suma a esta lista de agravios y es muestra de la arrogancia gubernamental a la que poco importa el costo que deba asumir. El golpe a la periodista viola principios constitucionales fundamentales: la libertad de expresión y manifestación de las ideas; el derecho a la información; el derecho de réplica y, destacadamente, el derecho de la audiencia.
El espectro radioeléctrico es un bien de la nación. Se trata de un bien y un servicio de interés público, que se concesiona a particulares para cumplir con dichos objetivos. Los concesionarios son propietarios sólo de los equipos con los que operan y obtienen enormes ganancias, pero deben apegarse a las normas constitucionales y a los términos a partir de los cuales el Estado les otorga una concesión.
Por ello, el conflicto entre MVS y Aristegui no es un litigio entre particulares. El Estado está obligado a garantizar los principios constitucionales que he señalado, en especial, el derecho de las audiencias que exigen la permanencia de un noticiario que alcanza el 50 por ciento de los radioescuchas.
Estamos ante el peor escenario que el país haya enfrentado en décadas. Un Estado en crisis, entregado a los intereses de los consorcios trasnacionales y subordinado a los poderes fácticos que imponen su agenda, cuya debilidad y ambición por mantenerse en el poder lo inducen hacia una salida autoritaria a la crisis que enfrenta.
El Ejecutivo federal ha asumido como una afrenta política y personal la denuncia sobre la casa blanca y los beneficios obtenidos por un puñado de empresas desde la gestión del actual Presidente como gobernador del Estado de México, y ha decidido dar un escarmiento. Permitirlo representaría además de una grave regresión democrática, volver a un pasado donde una autoridad sin escrúpulos se impone a la sociedad a través de los medios al alcance del Estado. Es nuestra responsabilidad impedirlo.
Senador de la República

3/10/2015

Aguas !

Alejandro Encinas 

La voracidad de la oligarquía gobernante no tiene límite. No ha sido suficiente la entrega de los recursos energéticos; la cesión de las telecomunicaciones al duopolio televisivo; la precarización del trabajo y los salarios; la pobreza y la violencia dominante en el país, ahora se pretende privatizar el agua.
El dictamen aprobado por los diputados, representa la decisión gubernamental para favorecer la minería, el fracking para la extracción de gas y a las empresas que construyan infraestructura hidráulica o participen en la comercialización, en contra del derecho humano al agua que establece la Constitución. Hoy, 9 millones de mexicanos no gozan de este derecho; cifra que se incrementará de aprobarse la ley. 
Aunque se insiste en que no se trata de una privatización, al no modificarse el artículo 27 Constitucional, la propuesta permite otorgar a la iniciativa privada concesiones para la explotación, uso o aprovechamiento de zonas federales y demás bienes públicos inherentes. Concesiones que tendrán una vigencia mínima de cinco años y máxima de treinta años, que podrá ser prorrogable hasta por 30 años más. 
La federación y las entidades federativas deberán fomentar el desarrollo de infraestructura hidráulica y de saneamiento, para lo cual, el gobierno podrá celebrar contratos con particulares bajo la modalidad de inversión recuperable a través de “tarifas blindadas ante la presión social”, por lo que las tarifas se incrementarán.
Para propiciar la participación de particulares, Conagua podrá celebrar contratos y otorgar concesiones para operar o ampliar la infraestructura hidráulica y para la prestación de los servicios asociados.
De aprobarse, esta iniciativa tendrá importantes costos ambientales al permitir el trasvase de aguas de una cuenca a otra. Es decir, la explotación, uso o aprovechamiento de las aguas nacionales trasladadas para ser utilizadas en una cuenca distinta a la de su extracción, lo que, como lo han demostrado infinidad de experiencias en el país, resulta ineficiente y genera graves desequilibrios ambientales y tensiones sociales. 
El dictamen señala como uso doméstico “la aplicación de aguas nacionales para consumo, higiene del hogar y aseo personal”, incluye el riego de jardines y de árboles de ornato, así como el abrevadero de animales domésticos que no constituya una actividad lucrativa, y determina un mínimo vital de agua para consumo personal y doméstico de 50 litros diarios, lo que se contrapone a lo establecido por la Organización Mundial de Salud que ha señalado que el acceso óptimo para la salud es de 100 litros diarios por persona. 
Los usos domésticos no requerirán concesión siempre que se realicen por medios manuales. Es decir, cuando se utilice fuerza humana directa o a través de dispositivos mecánicos (cubetas, tambos, bombas manuales) y no se desvíen las aguas de su cauce ni se produzca una disminución significativa en su caudal. Mientras, los concesionarios dispondrán libremente de las aguas nacionales.
Se declara de utilidad pública el trasvase de aguas nacionales; el uso de las aguas nacionales para generar energía eléctrica; y la adquisición o aprovechamiento de los bienes inmuebles que se requieran para cumplir con las concesiones, lo que permitirá la expropiación de cualquier bien privado o social que requieran los concesionarios.
Se establece además en la iniciativa que los ejidatarios que renten sus parcelas, cederán sus derechos de agua, y al pasar al dominio pleno tendrán que solicitar una concesión, al tiempo que la Conagua podrá solicitar el auxilio de la fuerza pública “para hacer cumplir con sus determinaciones”.
El agua es un recurso vital para el desarrollo, la gobernabilidad y para garantizar calidad de vida para todos los mexicanos. Es un bien de la nación, cuyo manejo adecuado debe priorizar el interés público.
* Senador de la República