Todas las mañanas, de lunes a viernes, llegaba a Berlín 245, en la
alcaldía de Coyoacán. Me abría la puerta la señora Maura, mujer afable y
quien había trabajado en el Partido Acción Nacional (PAN) desde hacía
cinco décadas: “Conocí a Carlos Castillo Peraza, a Vicente Fox, a Diego
Fernández de Cevallos, a Felipe Calderón; cuando llegaba a ir Margarita
Zavala al partido (en la época en que su esposo había sido Presidente de
México), era a mí a quien saludaba primero”, me contó la mujer. Y lo
comprobé: en marzo de 2017, siete meses antes de renunciar al PAN,
Zavala apareció en la casa y, entre aspavientos, abrazó a doña Maura.
Margarita Zavala llegó acompañada de Consuelo Sáizar, quien había
sido directora del Fondo de Cultura Económica (FCE) durante el sexenio
de Vicente Fox y presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes en la gestión de Felipe Calderón. Un grupo de aproximadamente 10
personas las acompañaban.
“Todos son militantes del PAN”, me dijo mi compañero Rubén Cota Meza,
haciendo un mohín despectivo, y volvió a sentarse frente a su
computadora. Fernando García Ramírez, nuestro jefe y operador de Enrique
Krauze, le había encargado a Cota un reporte sobre el “autoritarismo”,
el cual decía, entre otras cosas, que López Obrador mezclaba “un
nacionalismo revolucionario o neocardenismo (estatista en lo económico,
intervencionista y asistencialista en lo social y aislacionista en lo
internacional) con un liderazgo populista asentado sobre el carisma del
propio Andrés Manuel López Obrador y la coordinación de su red
clientelar”.
La idea —y buscando siempre dinamitar al tabasqueño— era presentarlo
ante la opinión pública como un amante del populismo y, peor aún, del
totalitarismo.
Ricardo Rojo, extrovertido y exultante, condujo al equipo de Zavala.
El dueño de Expertaria, exdirector de comunicación social de la
Secretaría de Economía durante la administración calderonista, mostró el
lugar a Margarita y a su equipo.
La casa estaba dividida en dos construcciones. En la primera había
cinco habitaciones amplias: la primera estaba habilitada como una sala
de juntas (había una mesa con 12 sillas, un pizarrón anaranjado y seis
pantallas Full HD en la pared); la segunda como una sala de monitoreo
(nueve pantallas Full HD y poco más de 20 equipos de computación); las
tres siguientes eran oficinas. Rojo ocupaba una, García Ramírez, otra
—que compartía con Gabriel García Jolly— y la tercera la ocupábamos Cota
y yo.
En la parte superior se habilitó un estudio de televisión. Ahí se
producían y grababan cápsulas, programas para internet y se editaban
memes y videos a favor de Margarita Zavala y Ricardo Anaya y, por otra
parte, en contra de López Obrador.
Los canales de Facebook por los cuales se transmitían eran, entre
otros, Prensa México, Política Meme, Injoportable, Napoleopez y
Populismo Autoritario.
Margarita Zavala, Consuelo Sáizar, Ricardo Rojo, García Ramírez y
Jesús Ramón Rojo (jefe de la operación en Berlín y colaborador del
empresario Agustín Coppel), entre otros personajes, participaron en la
junta. Ricardo Rojo les mostró el lugar y, ya en la sala de juntas, fue
el encargado de presentarles el proyecto antilopezobradorista.
Mediante un proyector, Rojo les habló de cómo posicionarían en sus
comunidades digitales, en el ciberespacio y en las redes sociales al
candidato panista, el que fuera (en ese momento todavía no se sabía que
Anaya se quedaría con la candidatura).
Dos horas después, García Ramírez nos llamó a su oficina. “La junta
fue muy productiva”, nos dijo. Una de nuestras tareas sería hacer
guiones que, poco después, se traducirán en cápsulas, videos y memes en
los diferentes portales que Ricardo (Rojo) y su equipo harán. Nos
informó que habría comunidades de todo: cristianismo, series
televisivas, futbol y todo lo que pudiéramos imaginarnos. “¿Cómo ves, Ric,
si haces unas páginas de literatura? Le dije a Rojo que te gusta la
literatura”. La pregunta —un mero ejercicio retórico— era, en realidad,
una orden. Sin saber nada sobre la administración de páginas, comencé a
ver cómo hacía para cumplir con la encomienda. De ahí saldrían tres
comunidades:
www.facebook.com/historianovelada/
www.facebook.com/espacioficcion/
www.facebook.com/terrorytemblor/
Las páginas —donde hice cápsulas literarias y hasta un programa que
conduje al lado de Gabriel García Jolly— fueron un fracaso de principio a
fin.
Incapaz de desempeñar un papel digno en ésa área y sin el menor talento para convertirme en una suerte de communitymanager, jamás logré hacer crecer a @historianovelada, @espacioficcion ni @terrorytemblor.
Las cifras de seguidores fueron ridículas: tres mil 53, cuatro mil
002 y siete mil 492, respectivamente. Pese a todo, me pidieron que
pautara.
Piel azul. En la imagen, la excandidata independiente, Margarita
Zavala, a la derecha; y la extitular del Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar, a la izquierda.Foto: Cuartoscuro.
“Te asignaremos cinco mil para que pautes tus páginas. Poco a poco te
iremos subiendo el saldo”, me informó Mayra Garza, contadora de
Expertaria. Y así lo hice. Como pagaba con mi tarjeta de débito, el
reembolso me lo hacían mediante una transferencia bancaria.
Cuando me pagaron mi primer reembolso, le envié a Mayra los datos de
mi cuenta bancaria y una imagen de mi tarjeta de débito, así como las
copias de los pagos que me había expidió PayPal y Facebook. Ella, a su
vez, me envió por correo electrónico, los datos fiscales de Expertaria:
Episodia SAPI de CV RFC: EPI170127I84 con dirección en Berlín 245, Col.
Del Carmen, Coyoacán, CP 04100.
Pese a los ineficaces esfuerzos antilopezobradoristas, Sergio
Navarro, el segundo al mando después de Ricardo Rojo, decidió abrir un
grupo de Telegram y, desde ahí, dirigir y darle seguimiento a la
operación. García Ramírez nos pidió que colaboráramos con Rojo. Cota y
Gabriel, como pudieron, alegaron cualquier cosa y lograron zafarse del
compromiso. Yo, por mi parte, me vi, de pronto, en las garras de una
granja de trolls que, conforme fue pasando el tiempo, fueron tornándose más feroces contra López Obrador.
Al mismo tiempo que coordinaba al grupo
de jóvenes que producían memes y videos contra AMLO, el panista fue
contratado por Coparmex y organizaciones de la sociedad civil para
difundir foros y conferencias, todo en el marco de la campaña
presidencial.
La Operación Berlín no sólo se dedicó a la producción masiva de
memes, videos y notas negativas para tratar de descarrilar la
candidatura de Andrés Manuel López Obrador.
Los confabuladores —algunos de ellos
declarados abiertamente antilopezobradoristas— trabajaron simultáneamente en
foros y debates convocados por organizaciones sociales y empresariales durante
las campañas presidenciales.
El ejemplo más claro es Ricardo
Martín Rojo, un comunicador con 30 años de experiencia y especializado en
estrategia y análisis político, y actual director de la empresa Expertaria.
Este panista sería pieza clave en la conjura contra el hoy Presidente de la
República, pues se movió en tres pistas durante los pasados comicios.
Por un lado, Ricardo Rojo era el coordinador del
colectivo de jóvenes que, desde la casa de Berlín 245, se encargaban de la
producción de materiales que denostaban al tabasqueño.
“Pauten sin miedo, carajo”, gritaba Rojo para que su brigada de trolls invirtiera
lo más posible en redes sociales y así se viralizara la campaña negra
contra López Obrador. Pero, al mismo tiempo, Ricardo Rojo fue contratado
por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) para
diseñar el formato, transmitir y darle difusión a los 20 “debates
ciudadanos” convocados por el gremio que dirige Gustavo de Hoyos y que
se llevaron a cabo entre abril y junio del año pasado.
Además, de manera paralela, la
empresa del panista fue la encargada de producir, transmitir y divulgar los
foros y conferencias de #MXConFuturo, un colectivo de organizaciones sociales
—entre ellas México Evalúa, México ¿Cómo vamos?, Mexicanos contra la Corrupción
y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco)— que impulsó diálogos en
las universidades sobre el porvenir del país, en el marco de las campañas presidenciales.
Es decir, al mismo tiempo que se
hacía cargo de la rama digital de la Operación Berlín, Ricardo Martín Rojo —así
es su nombre completo— fue el principal difusor de esfuerzos ciudadanos para
discutir el futuro de México en plena contienda por la Presidencia de la
República.
La cabeza visible
En su edición 142, ejecentral dio a conocer el testimonio de
Ricardo Sevilla, quien relató haber sido reclutado por el historiador Enrique
Krauze y el crítico literario Fernando García Ramírez, para formar parte de un
grupo de intelectuales de “alto rendimiento”, el cual tenía la instrucción de
elaborar materiales informativos que denigraran la imagen de López Obrador y
así evitar que llegara a la Presidencia.
Sevilla —quien en la pasada edición fue llamado “Miguel Ángel” para
proteger su identidad, pero que ha decidido aparecer con nombre y
apellido—, sostuvo que la conjura fue financiada por Agustín Coppel,
presidente y director general de Grupo Coppel; Alejandro Ramírez Magaña,
director general de Cinépolis, y Germán Larrea, presidente del Consejo
de Administración de Grupo México.
›Hasta
el momento, Ricardo Martín
Rojo es el único de los mencionados en la campaña antiAMLO que ha reconocido
ser opositor al tabasqueño, haber trabajado en la casa de Berlín y además haber
elaborado materiales críticos hacia el hoy jefe del Ejecutivo federal.
—Los documentos y testimonios con que contamos señalan
que la empresa Expertaria ayudó a generar contenidos adversos al entonces
candidato López Obrador —le planteó ejecentral el
pasado 12 de marzo a Ricardo Rojo al ser contactado vía WhatsApp.
—Dos cosas: tú utilizas la
expresión “contenidos adversos”, pero no eran adversos, eran críticos; nadie me
puede reclamar que fuera crítico de AMLO. Es mi derecho político de elegir la
opción política de mi preferencia, y también apelo a la libertad de expresión
que tenemos todos los mexicanos de decir lo que uno piensa.
En aquella conversación por chat, Martín Rojo se refirió a lo escrito por Tatiana Clouthier en su libro Juntos Hicimos Historia,
en el que señala que, a mediados de 2016, para frenar el crecimiento de
López Obrador, Agustín Coppel le encargó a su amigo, el exdiputado
panista Jesús Ramón Rojo Mancillas que coordinara los esfuerzos para
habilitar una oficina de “inteligencia” que tuviera como objetivo frenar
el avance de López Obrador.
A su vez, Rojo Mancillas —agrega
Clouthier en su texto— “convocó a su amigo Ricardo Rojo para que se encargara
de encabezar los esfuerzos operativos. De inmediato puso al servicio de ese
ataque a su empresa, Expertaria. Dicha agencia, que según su propio portal de
internet dice encargarse del monitoreo, análisis y estrategias de comunicación
en redes sociales, desde ese momento se convirtió en una agencia para acechar
—y denostar— todos los movimientos de López Obrador”.
El objetivo era urgente y riguroso,
dice quien fuera la coordinadora de la campaña del tabasqueño: “Menoscabar la
imagen pública de Andrés y, si las circunstancias lo exigían, y así lo
exigirían, a todos su círculo de colaboradores y familiares”.
Al respecto, Ricardo Rojo acotó:
“Lo que publica Tatiana Clouthier en su libro es falso. Y la otra cosa: qué
bueno que utilizas la palabra ‘ayudó’, porque fue eso, yo aporté personalmente
lo que estaba a mi alcance para advertir que la opción política de AMLO era un
riesgo para el país; nadie me pagó por eso. Afortunadamente tengo ingresos que
me permiten hacer otra cosas, entre ellas hacer oposición política”.
Panista y comunicador
Ricardo Rojo es militante panista y antes de incursionar
en los negocios, comenzó en 1989 a coordinar programas en Imevisión, TV Azteca
y MVS. Después, entre 1996 y 1999, fue subdirector de Comunicación del entonces
gobernador de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez, uno de los exgobernadores que
el año pasado dieron su apoyo a Margarita Zavala como candidata presidencial
por la vía independiente.
Ricardo Sevilla, el editor, profesor y traductor que admitió haber participado en el plan contra López Obrador, dijo a ejecentral
que existe una amistad muy estrecha entre Ricardo Rojo y Margarita
Zavala, quien fue vista varias veces en las instalaciones de Berlín 245
los días previos al arranque de las campañas.
En 2003, cuando el secretario de Gobernación era Santiago Creel
Miranda, Rojo fue director de Información hasta 2005. Cuatro años
después, entre abril de 2009 y noviembre de 2012, Rojo fue director de
Comunicación de la Secretaría de Economía, durante el sexenio de Felipe
Calderón. En esa dependencia trabajó bajo las órdenes de Gerardo Ruiz
Mateos y Bruno Ferrari García de Alba.
“Llevo más de 30 años en las filas
de la oposición. Mi historia de vida ha sido esa. ¿Cuál es el problema?”, dijo
Ricardo Rojo en la conversación por chat con ejecentral.
—¿Su aportación, entonces, fue
desde la casa de Berlín? —se le preguntó.
—Es verdaderamente increíble que se
nos señalen a unos cuantos de hacer contenido crítico contra López Obrador de
manera personal, cuando durante toda la campaña había un ejército proAMLO
impresionante que atacaba, denigraba, trolleaba y amenazaba de muerte todos los
días a quien pensaba diferente o hacía críticas a la propuesta política de
AMLO. Ahí están los resultados: arrasó López Obrador gracias a sus “benditas
redes sociales”. ¿Acaso alguien ha hecho algún reportaje de cómo funcionaba esa
excelente maquinaria virtual, quiénes dirigían todo eso, de dónde, cómo
operaban, quién les pagaba?
—Le agradezco sus precisiones…
—Me llama la atención que le digan
“la casa de Berlín”. No era ninguna casa, era una oficina normal que hacía lo
que dice que hace, analizamos y monitoreamos redes sociales y tenemos foros de
TV y foto que rentamos, no somos ninguna oficina que funcionaba a escondidas.
Otra cosa que debo aclarar para evitar chismes: JAMÁS publicamos o hicimos fakenews, consignábamos los dichos y los hechos reales, hacíamos más bien crónica
de la campaña.
—De nuevo, gracias.
—Oye, otra cosa: en el libro, Tatiana insinúa o es muy
ambigua en el señalamiento, pero creo que nos asocia con la página de PejeLeaks.
No tuve nada que ver con esa página que, de dicho sea de paso, ni la conocí; me
enteré de su existencia por los medios y creo que vi algo publicado por ellos
vía Twitter. Hay muchas publicaciones y demandas formales ante la justicia (del
propio Julio Scherer) que detallan quiénes hacían esa publicación, pero
nosotros no tenemos nada que ver con eso. Es una mentira de Tatiana Clouthier.
Servicios alternos
Uno de los empresarios que durante la campaña
presidencial fue muy crítico con las propuestas de López Obrador es Gustavo de
Hoyos, presidente de la Coparmex.
Dicha agrupación organizó el año
pasado los llamados “debates ciudadanos”, donde los candidatos a alcalde,
legislador (local y federal) y gobernador respondieron a las preguntas de
personas de a pie, activistas sociales y usuarios de redes sociales respecto a
los principales problema del país.
La Coparmex tenía agendado un debate entre los candidatos a la
Presidencia de la República para el 21 de junio de 2018; sin embargo, de
última hora debió cancelar el encuentro debido a que no se logró
garantizar la presencia de todos los aspirantes.
A
debate. La empresa de Ricardo Martín Rojo (centro) participó en la
logística de los Debates Ciudadanos, organizados por la Coparmex el año
pasado en el contexto de las elecciones del 1 de julio.
De acuerdo con Tatiana Clouthier, el evento de Coparmex
no les inspiró confianza en el equipo de campaña y López Obrador decidió no acudir
para evitar una emboscada. No se sabe si el motivo de dicha decisión fue la
presencia de Ricardo Rojo en la organización del evento.
Ricardo Sevilla compartió con ejecentral una serie de correos de febrero de 2018 que él mismo envió a Ricardo
Rojo, en los que le detallaba avances en el diseño de los formatos de los
“debates ciudadanos” de la Coparmex, los cuales se hicieron desde los cubículos
de Berlín 245.
“Diseñamos formatos de debates políticos durante el
proceso electoral de 2018, donde producimos 20 debates ciudadanos de diferentes
cargos políticos a gobernador y alcaldes auspiciados por organizaciones
empresariales y de la sociedad civil, que fueron transmitidos en vivo a través
de plataformas digitales y en radio y televisión”, se lee en la
página www.expertaria.com.mx.
Además, Expertaria le dio a la
Coparmex un estudio en el que planteaban que los encuentros estaban orientados
a persuadir a los jóvenes de entre 18 y 40 años, y a los adultos menores de 55
años con el objetivo de “provocar que las clases medias urbanas voten en este
proceso electoral 2018 de manera significativamente superior al voto
corporativo y clientelar”.
El estudio encargado por Ricardo
Rojo a los operadores de Berlín incluye un “mapa de las clases medias urbanas”.
Se trata de un plano cartesiano en el que los ciudadanos son divididos entre
“activos” y “pasivos” en política, y entre los que tienen “nada qué perder” y
“todo qué perder”.
En el plano superior izquierdo (los que son activos en
política y que no tienen nada qué perder) está la meta de “tratar de convertir chairos” (como se les llama a los seguidores de López Obrador),
mientras que en el plano inferior izquierdo (los que no tienen nada qué perder
y son pasivos en política) está la meta de “tratar de convertir a votantes
clientelares”.
El estudio que Expertaria hizo para Coparmex —por el que la empresa
de Rojo habría cobrado tres millones de pesos, según los dichos de
Ricardo Sevilla— se realizó con base en cuatro mil 800 entrevistas entre
personas mayores de 18 años en cinco zonas del país.
La página de internet de Expertaria incluye un apartado
en el que explica “¿Qué hemos hecho?” Al darle clic a la liga aparece un texto
que reseña los foros #MXconFuturo: “Hemos transmitido en vivo más de 400 horas
de eventos, conferencias magistrales, mesas de análisis, foros, conferencias de
prensa, programas de entretenimiento, contenido noticioso, entre otros.
Contamos con la plataforma streaming Live U, una de las más utilizadas por
canales de noticias en el mundo. Contamos con recursos propios para generar
tres señales simultáneas en vivo, una en estudio y dos vía remota”.
Los cinco ejes temáticos sobre los que giraron los foros
de #MXconFuturo fueron “Apertura vs. exclusión”, “Seguridad vs. miedo”,
“Rendición de cuentas vs. opacidad”, “Instituciones vs. concentración del
poder” y “Libertad vs. autoritarismo”. Es decir, dos de las directrices
coinciden con las críticas que se lanzaron desde la casa de Berlín contra López
Obrador.
El formato de las conferencias consistía en discusiones
de 45 minutos en los que un experto y un emprendedor-empresario dialogaban y
respondían preguntas de los universitarios, todo ello moderado por un
periodista.
›A
dichos foros acudieron,
entre otros, Alejandro Ramírez Magaña, director general de Cinépolis; Antonio
del Valle, presidente del Consejo de Administración de Kaluz; Daniel Servitje,
presidente del Consejo de Administración y Director General de Grupo Bimbo, y
Eduardo Tricio, presidente del Consejo de Administración de Grupo Lala.
La lista de expertos estaba integrada por Carlos
Elizondo Mayer-Serra, Ernesto Cervera, Jonathan Heath, Macario Schettino, María
Amparo Casar, Edna Jaime, Federico Reyes Heroles, Juan Pardina y Valeria Moy.
La empresa Expertaria —cuya razon
social es Episodia SAPI de CV, con RFC EPI170127I84—fue fundada por Ricardo
Rojo en noviembre de 2016, fecha que coincide con el arranque de la Operación
Berlín, pues según el relato de Ricardo Sevilla, los intelectuales de “alto
rendimiento” que elaborarían los materiales contra López Obrador fueron
reclutados en esas fechas por Krauze y García Ramírez.
Ricardo Sevilla también compartió con ejecentral un correo electrónico enviado por Sebastián Escalante desde la cuentasebastian@expertaria.com.mx,
en el que da instrucciones al personal que laboraba en la casa de
Berlín 245 para que elaboran tuits, videos y notas con los mensajes más
importantes de los foros de #MXconFuturo, los cuales debían ser subidos a
las cuentas de Twitter @cambiemosmex1 y @MexicoPrensa, ambas ligadas a
perfiles de Facebook que son señalados por Sevilla de ser de los más
activos en la ofensiva cibernética contra AMLO.
El correo de Sebastián Escalante,
empleado de Ricardo Rojo en Expertaria, también incorpora instrucciones a los
operadores de Berlín 245 para trabajar videos de Krauze.
“Conferencias de E. Krauze. Al igual que con
#MxConFuturo, habrá que hacer las tres tareas anteriores: 1) Detectar los
mensajes clave para armar gráficos a publicar en las páginas de Facebook y
Twitter de @EligeBien. 2) Generar guiones o formatos para la elaboración de un
video en el que se muestren los cortes
respectivos. Para eso habrá que estar atento a los tiempos del evento, los
cuales son mucho más precisos una vez que se revisa el video compactado que yo
les tengo que enviar una vez que acabe el evento. Las cápsulas o videos cortos
con lo más representativo se subirán a dichas cuentas para su difusión y pauta.
3) Por último, los mensajes más importantes se tuitean en tiempo real en la
cuenta, por lo que también se tendrá que utilizar el programa de Hootsuite. Eso
en un principio lo puedo hacer yo hasta que ustedes conozcan bien la plataforma
de Hootsuite (luego agendamos reunión para eso).”
Ahí están los resultados: arrasó López Obrador gracias a sus ‘benditas redes sociales’. ¿Acaso alguien ha hecho algún reportaje de cómo funcionaba esa maquinaria, quiénes dirigían todo eso, de dónde, cómo operaban, quién les pagaba?” Ricardo Rojo, Expertaria.
La
Coparmex tenía agendado un debate entre los candidatos a la Presidencia para el
21 de junio de 2018; sin embargo, de última hora canceló el encuentro debido a
que no se logró garantizar la presencia de todos los aspirantes.
EL DATO. La campaña para intentar descarrilar la candidatura de López Obrador comenzó en diciembre de 2016 y terminó en mayo de 2018.
Es increíble que se nos señalen a unos cuantos de
hacer contenido crítico contra López Obrador, cuando durante toda la
campaña había un ejército proAMLO que denigraba y amenazaba de muerte a
quien pensaba diferente.” Ricardo Martín Rojo. Director de Expertaria.
El presidente Andrés Manuel López Obrador y el escritor Enrique Krauze, señalado por participar en la "Operación Berlín". Fotos: Miguel Dimayuga
Por
José Gil Olmos (apro).- El affaire de la campaña sucia contra
Andrés Manuel López Obrador en la contienda presidencial pasada,
conocida como “Operación Berlín”, donde se menciona la participación de
Enrique Krauze, nada tiene que ver con la libertad de expresión, sino
con el uso de recursos privados para incidir en el voto por parte de un
grupo de empresarios contrarios ideológica y políticamente al candidato
de Morena.
Lo presuntos delitos que se cometieron con la difusión financiada por
empresarios del documental “El populismo en América Latina” en el que
califican de populista y dictador a López Obrador, son lavado de dinero y
violación a las leyes electorales por el uso de recursos económicos
privados, interviniendo en la campaña electoral.
El responsable de la Unidad de Inteligencia Financiera de la
Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto, anunció una demanda contra los
autores de esta estrategia electoral contra López Obrador que fue
revelada el jueves 14 de este mes en el portal Eje Central, según la
cual los dueños de las tiendas Coopel, Agustín Coopel, de la cadena de
cines Cinépolis, Alejandro Ramírez, y del Grupo México, Germán Larrea,
pagaron la elaboración de este documental y la difusión en redes
sociales de mensajes contra López Obrador.
La idea habría sido concebida por el historiador Enrique Krauze,
quien lo negó categóricamente en una entrevista radiofónica el lunes 18,
y por Fernando García Ramírez, columnista del diario El Financiero,
cabeza de un grupo que fue descrito por el escritor Ricardo Sevilla en
una entrevista reveladora con Carmen Aristegui.
Confesó Sevilla:
“Durante poco más de 18 meses trabajé en el equipo de
Enrique Krauze en una estrategia antilopezobradorista para que el actual
presidente de México no triunfara en las elecciones que, finalmente –y
pese a la despiadada campaña sucia que elaboramos en su contra–,
terminaría ganando.
“En octubre de 2016 fui reclutado por Enrique Krauze, director de
Letras Libres y pagado por Coppel, a través de la A.C. Colección Isabel y
Agustín Coppel, una asociación que presume estar comprometida ‘con la
investigación y difusión del arte contemporáneo.
“Desde que elaboré mi primera factura de pago, en enero de 2017, mi
contacto con Coppel sería a través de Leticia Gámez, enlace
administrativo de la firma Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC), AC.
El operador de Enrique Krauze, Fernando García Ramírez, sería el
encargado de ponerme en contacto con ella. Mi tarea principal consistía
en elaborar materiales –que tenían una forzada careta periodística– para
atacar la imagen del político tabasqueño. El rigor era mínimo. Se
trataba, en el peor de los casos, de hacerlo parecer zafio, intolerante
y, sobre todo, como un dictador”,
“Nuestra oficina estaba ubicada en la calle de Berlín, número 245, en
la colonia Del Carmen, alcaldía de Coyoacán. No obstante, también
llegamos a reunirnos en las oficinas de la revista Letras Libres.
Fernando García Ramírez, quien fuera subdirector de esa revista y
actualmente escribe y forma parte de su consejo editorial (aunque lo ha
negado sistemáticamente), nos citaba ahí”, reveló el escritor y
académico.
No son dichos ni palabras. Ricardo Sevilla Gutiérrez tiene pruebas
que corroboran su historia, una historia emblemática de una serie de
estrategias que se han reproducido en las últimas tres campañas de las
cuales no se tenían datos fehacientes y comprobables jurídicamente.
Hasta ahora.
Por cierto… La participación de empresarios en las
campañas políticas es una historia de años, desde el pase de la charola
de Salinas hasta la alianza de Televisa con el PRI para elaborar el
perfil de Enrique Peña Nieto. La diferencia hoy con la “Operación
Berlín” es que hay una decisión gubernamental de investigar, y la
difusión en redes sociales de toda la trama en la que los personajes
aparecen con nombre y apellido. A ver si se llega a las ultimas
consecuencias, llevar a tribunal judicial a los responsables.