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10/30/2019

Los empresarios y políticos que hoy se presentan como defensores de la libertad, tienen las manos manchadas de sangre y los bolsillos llenos de dinero del pueblo: Epigmenio Ibarra


En una columna para Milenio, el periodista Epigmenio Ibarra, señala que los 30 millones que en 2018 votaron por un cambio de régimen, sabían que al momento de cruzar la boleta ” no podría ser tarea fácil y menos consumarse en unos cuantos meses”.
Por lo que de forma pacífica se desplazará al poder de uno de los más logevos, corruptos y represivos, al votar por la democracia.
“Sabemos lo que hicieron y de lo que son capaces esos ex gobernantes y líderes políticos y empresariales que hoy se presentan como defensores de una libertad y una justicia que por décadas se empeñaron en negar a las mayorías. Sabemos que tienen las manos manchadas de sangre y los bolsillos llenos de dinero del pueblo, y que están detrás de las campañas para sembrar el miedo y la incertidumbre. Sabemos que operan en la oscuridad” señala.
Y sostiene que aunque hoy por primera vez en la historia, se vive un tiempo de libertades plenas, el viejo régimen hace uso de las mismas para llevarnos de nuevo al pasado autoritario. Epigmenio Ibarra sostiene que los que tienen nexos históricos con el crimen organizado comparten el mismo propósito impedir que la democracia siente en definitiva sus reales entre nosotros.
“Sabemos reconocer a columnistas y comentaristas de radio y televisión que vendieron su voz al régimen corrupto. Hoy sus intentos de presentarse como mártires de la libertad de expresión se estrellan ante el recuerdo del ominoso silencio que guardaron ante la masacre y el saqueo. No pretendemos que callen. Pero no cala en nosotros la mentira. La decisión de cambiar de régimen fue consciente y razonada.”
Finalmente sostiene que quienes votaron por el cambio conservan una memoria puntual de los crímenes del pasado y “y no estamos dispuestos a permitir que se repitan. Queremos justicia, no venganza”.

9/01/2019

Tres farmacéuticas, tras la campaña sobre escasez de medicamentos: AMLO

Con ellos no pudo ni Obama, nosotros sí

Están molestos porque tenían una mina de oro en la que se invertían 90 mil millones de pesos, señala

Foto
▲ Tres empresas son investigadas por influyentismo; controlaban 70% de la venta de medicinas, informó López Obrador.
El presidente Andrés Manuel López Obrador acusó a las tres empresas que monopolizaban gran parte de las ventas de fármacos deestar detrás de las campañas de que se están muriendo los niños porque no hay medicinas para el cáncer.
De gira por Veracruz, el mandatario señaló: Claro que están molestos, porque tenían una mina de oro, y recordó los excesos cometidos en el esquema de adquisición de medicamentos en el que se invertían 90 mil millones de pesos. A esas tres empresas –cuyos nombres no mencionó– dijo que se les investiga por el influyentismo que tenían para controlar 70 por ciento de la venta de medicinas.
Entonces, están molestos, están inconformes y es una red, como todo, de intereses, y muy fuerte, muy poderosa. Si el ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama no pudo, nosotros sí vamos a poder, con todo respeto. No es que estemos diciendo que somos mejores, es que no vamos a permitir la corrupción, no vamos a ceder, señaló ayer desde temprana hora en su conferencia de prensa en Palacio Nacional.
López Obrador aseguró que se está atendiendo el desabasto de medicamentos en hospitales para la atención de niños con cáncer; de gira por Veracruz,
Ayer, pidió ponderar todos los aspectos en la investigación sobre la muerte de una niña en el Hospital Infantil de México Federico Gómez, porque se tiene que castigar a los responsables.
Por ello, llamó a ser muy objetivos y no mentir ni crear campañas de desprestigio. En el fondo, sin duda hay una inconformidad no sólo de los padres y de los niños, de los pacientes, sino de los que vendían los medicamentos, porque se pasaban, se rayaban, al recordar el monto destinado para el abasto de los fármacos.
Dijo que es un asunto complejo porque se pagaba de más, se robaban el dinero de las medicinas, había una gran corrupción. A pesar de que se compraban esos 90 mil millones de pesos, no había medicamentos en centros de salud, en hospitales.

Foto Francisco Olvera
Reportera Y Enviado, Periódico La Jornada

8/15/2019

Confirma el TEPJF campaña negra contra AMLO


Ratifica y amplía las sanciones a los creadores de Populismo en AL

Por mayoría de votos, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) concluyó que durante el proceso electoral del año pasado hubo una campaña negra en contra del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, a partir de la difusión de la serie Populismo en América Latina, material en el que se le calificaba al entonces candidato como redentor furioso.
El hecho, advirtió el TEPJF, se presentó bajo la fachada del ejercicio de libertad de expresión; sin embargo, violó el modelo de comunicación política que prohíbe la contratación de espacios en radio y televisión con fines electorales.
Así, el tribunal ratificó y amplió las sanciones a los creadores de la serie en mención, por las denuncias presentadas por los partidos políticos Morena y PAN. Este último impugnó al considerar que el documental beneficiaba al PRI.
En el proyecto aprobado ayer por la sala superior del tribunal, luego de una discusión de más de dos horas, se advirtió que la producción afectó la imagen de López Obrador, y se acreditó un despliegue de publicidad para influir en las preferencias electorales.
Ya no es tan controvertido (decir) que había una campaña negra contra uno de los candidatos, expuso el magistrado Felipe de la Mata.
El magistrado presidente, Felipe Fuentes, ponente del proyecto, subrayó que el derecho de la libertad de expresión no puede ser utilizado como una fachada para vulnerar las normas y principios que le dan contenido a nuestra democracia.
Gústenos o no, existe una regulación muy definida de lo que es el modelo de comunicación política desde la reforma constitucional de 2007, advirtió.
Simulación
Para mí, agregó, se llega a la conclusión de que sí existió una estrategia de comunicación que, simulando un auténtico ejercicio de la libertad de expresión, pretendió influir en la pasada contienda electoral para elegir al presidente de la República, y para mí esto sí es violatorio del modelo constitucional de comunicación política.
En contra votaron los magistrados Janine Otálora y Reyes Rodríguez, quienes –con distintos matices– sostuvieron que no se comprobó la contratación ilegal (de publicidad) y que el material se enmarcó dentro del ejercicio de libertad periodística.
En el proyecto se documenta la existencia de publicidad en camiones, teléfonos celulares, promocionales en televisión, entrevistas y cintillos en medios audiovisuales para generar una campaña integral negativa hacia el entonces candidato.
La información e investigaciones realizada por el Instituto Nacional Electoral y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda mostraron el complejo esquema integrado por personas físicas y morales destinado a violar el modelo de Comunicación Política para, con recursos presuntamente privados, intentar influir negativamente en la percepción pública de un candidato presidencial en el proceso electoral federal del pasado 2018 mediante una campaña negra, advirtió el tribunal

Periódico La Jornada

6/12/2019

Aquel 10 de junio

La Jornada
Leopoldo Santos Ramírez

El contingente de la Facultad de Derecho se incorporó atrás de la Prepa Popular y así iniciamos la marcha que después de un largo tiempo por fin salía a las calles del entonces Distrito Federal. Esa tarde la temperatura era magnífica y a pesar del nerviosismo colectivo había la resolución de marchar, desafiar al régimen echeverrista y volver a ganar la calle como consigna de los grupos estudiantiles más radicales. La marcha estuvo marcada por una intensa polémica entre organizaciones políticas de izquierda sobre la conveniencia desalir a la calleo realizar un acto en la Universidad o el Politécnico. Los tres años anteriores los estudiantes habían experimentado manifestaciones en la vía pública, pero la mayoría habían sido bloqueadas por los cuerpos de seguridad. Mientras transcurrían los dos últimos años del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz la actividad política del movimiento estudiantil se constriñó al campus. Se salía en brigadas buscando influir en colonias populares y en la clase trabajadora sólo para comprobar cada 1º de mayo quién tenía el control sobre esa clase. 

A pesar de que arengábamos y distribuíamos propaganda contra el control charro de la CTM entre las filas de los trabajadores que cada Día del Trabajo salían por miles en marcha, los golpeadores de esos contingentes apenas si nos tomaban en cuenta, quizá porque nos veían muy chavos e inexpertos. Además, con métodos más sofisticados estudiantes e intelectuales ensayaban programas de educación política en barrios populares o en áreas rurales, siguiendo parcialmente el experimento de San Miguel Topilejo, comunidad campesina que hasta las últimas consecuencias se mantuvo al lado del movimiento durante 1968. 
Sin embargo, por las condiciones de riesgo en la Facultad de Derecho, sus activistas eran más bien prácticos, con cierto menosprecio por la actividad intelectual y académica. La consigna de no al academicismo y sí a la acción política prevalecía entre el grupo de activistas de derecho, la mayoría de ellos anarquistas, poco proclives a los círculos de estudio, aunque nunca dejaron de leer. Me sorprendió cómo en una tarde de verano, sentados en las islas de Ciudad Universitaria, Gilberto Argüello, intelectual del Partido Comunista, pudo mantener su atención hasta por tres horas explicando la situación de México a través de su historia y su relación con el mundo. 

Los estudiantes de la Juventud Comunista en ese turbulento ambiente de la facultad pudimos plantear la mayoría de las propuestas coherentes y los programas políticos a desarrollar, pero siempre discutiéndolos con el resto del comité hasta lograr consenso. Nuestra relación con las otras facultades se daba mediante el Comité Coordinador, pero éramos poco proclives a protagonizar conferencias de prensa. Los últimos meses de 1969 fueron particularmente agitados. Estaba por definirse quién sería el candidato del PRI a la Presidencia; Alfonso Corona del Rosal y Luis Echeverría punteaban en la pugna intrapartidista. En medio de esa tensión, el 20 de octubre por la noche, en el estacionamiento de la facultad fue asesinado Miguel Parra Simpson, estudiante del último semestre y simpatizante del Comité de Lucha. 

El crimen cometido por porros menores que repartían volantes contra el movimiento estudiantil y los presos políticos, tenía alcances fuera del campus. La provocación buscaba encender los ánimos en un ambiente en que las porras profesionales servirían de contrapeso a los estudiantes cuyo de­rrotero estaba marcado por la liberación de los presos políticos y la reforma universitaria.

El 10 de junio de 1971 la marcha fue bloqueada primero por los granaderos, pero el plan consistía en encajonarnos por bloques, para aislar la cabeza y comunicación de la marcha y facilitar la acción los Halcones, cuerpo paramilitar formado en el sexenio de Díaz Ordaz. Pese a su disciplina militar, al principio los Halcones fueron rechazados, pero al reaparecer con armas de alto poder supimos que la teníamos perdida y, desde el sitio privilegiado donde nos encontrábamos, a gritos condujimos a parte de los despavoridos contingentes hacia una avenida. 

En la noche, en un recuento de quiénes faltaban por re­portarse al comité, acudimos a las oficinas de Excélsior, que publicó sus nombres al siguiente día. Eso permitió que pronto aparecieran y al menos se nos quitaba una preocupación. Pero hay algo que a pesar de los años no logro explicarme: nunca lloramos por los muertos, aunque fueran cercanos. Quizá fue la actitud de aferrarnos a la vida o quizá no tanto saber (como un proceso consciente de comprender), sino de sentir instintivamente que los próximos podríamos ser nosotros en la cadena de represión y muerte con que el poder se aferraba a seguir reciclándose. Muchas experiencias después me enseñaron a ver las apasionadas discusiones de la izquierda, culpándose unos a otros de reformistas o de traidores, como pérdida de tiempo ante las crisis y amenazas reales del poder.


Rindo aquí humilde homenaje a los compañeros del Comité de Lucha de la Facultad de Derecho: Pedro Castillo, Antonio Castillo Deloarte, Castillito, Carlos Arango, Napoleón; José Jacques Medina, Pablo Sandoval Ramírez, Cecilia Soto Blanco, Francisco Gordillo y Manuel Mirón Lince, El Rojo. Como ha documentado el investigador René Ontiveros, tras el 10 de junio el Comité de Derecho entró en una espiral de descomposición de la que ya no se recuperaría (Rivas Ontiveros, José René. 2007. La izquierda estudiantil en la UNAM: organizaciones, movilizaciones y liderazgos, 1958-1972. México, UNAM-Porrúa).

*Profesor e investigador de El Colegio de Sonora

6/11/2019

Abrirá la SG los lugares usados para torturas durante la guerra sucia


Incluye sótanos de Tlaxcoaque y Campo Militar 1: Alejandro Encinas

▲ El Comité 68 encabezó la marcha para recordar los 48 años del halconazo.

Por orden presidencial, la Secretaría de Gobernación (SG) abrirá los sótanosutilizados durante la guerra
sótanosutilizados durante la guerra sucia (años 70), donde se cometieron detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos, informó Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de esta dependencia, durante la inauguración de un Sitio de Memoria, en la colonia Roma.

Fueron muchos los espacios de tortura y represión. Ya hablamos de Morelia 8, de las instalaciones de la Dirección Federal de Seguridad en la Plaza de la República, dijo en el 48 aniversario de la agresión contra jóvenes, conocida como el halconazo o matanza del jueves de corpus.

“El presidente López Obrador nos ha insistido –y lo haremos muy pronto– abrir los sótanos de la Secretaría de Gobernación allá en Bucareli, y hay otros más, como fue la Plaza de Tlaxcoaque, centro de tortura también en esos años en la ciudad, e iremos dando a conocer otros lugares como el Campo Militar 1, la base militar de Santa Lucía, porque no solamente no tenemos nada que ocultar sino tenemos la obligación de que se conozca la verdad de estos hechos”, subrayó.
Por la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador reiteró su compromiso de no utilizar nunca jamás la fuerza, la represión, para detener las expresiones de inconformidad contra el gobierno. Nunca más el autoritarismo, la represión en México. Esto lo dejo de manifiesto en un día que se recuerda un acto de represión que no se va a olvidar, dijo en alusión al halconazo del 10 de junio de 1971.
Reparación y no repetición
Durante la ceremonia Verdad, Memoria, Justicia, Reparación y no Repetición, y la inauguración del Memorial Circular de Morelia, precisamente donde se torturó a opositores, participaron sobrevivientes de la guerra sucia como Martha Alicia Camacho, Alberto Híjar y Mario Cartagena, El Guaymas, así como varias decenas de familiares de desaparecidos y perseguidos de la época, como Jesús Martín del Campo, entre otros. Se difundió por primera vez un documental con testimonios de víctimas, y se montó una amplia exposición pictórica alusiva al periodo de represión.
La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, aseguró que esta dependencia está cambiando de imagen, al pasar de una instancia oscura y sorda a un espacio de respeto a los derechos humanos.
En estos sitios, advirtió, se cometieron actos fuera de toda ley para ejercer una guerra de exterminio, lo cual ha sido reconocido mediante archivos, testimonios y reportajes.
Es un hecho histórico que el gobierno reconozca este episodio negro que aconteció en sus sótanos, por lo cual es imprescindible rescatar los testimonios en aras de no repetirlos y dignificar la memoria de las víctimas, dijo.
En este edificio, ubicado en la calle circular de Morelia número 8, se encontró la sede de la extinta Dirección Federal de Seguridad (y sede de la Brigada Blanca) donde despacharon personajes como Miguel Nazar Haro, Fernando Gutiérrez Barrios, Luis de la Barreda y (José Antonio) Zorrilla, entre otros, señaló.
Enseguida muchos de los asistentes empezaron a corear: ¡asesinos!, ¡asesinos!
El subsecretario Encinas destacó la importancia de terminar con esa impunidad que por décadas ha socavado la dignidad de las personas. Recordó que en 2006 hicieron pública la nómina del Metro que en aquellos años fue utilizada para pagar a los halcones.
A la ceremonia asistió Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador; Claudia Sheinbaum, jefa del gobierno capitalino, así como funcionarios y legisladores.
En entrevista en Palacio Nacional, Encinas consideró que si bien en su momento la Fiscalía especializada en movimientos del pasado logró imputaciones en contra del ex presidente Luis Echeverría –que se encuentra bajo arresto domiciliario–, existen condiciones para que en la actualidad, con la autonomía de la Fiscalía General de la República, pudiera finiquitar el proceso legal inconcluso.
Destacó que la recuperación de espacios destinados a la tortura pretende tener fresco en la memoria estos lamentables hechos con los que se pretendió aniquilar la disidencia.
Foto Roberto García Ortiz
Fabiola Martínez y Alonso Urrutia
Periódico La Jornada
Martes 11 de junio de 2019, p. 10

4/17/2019

Tras el fraude de 2006, pagaron a empresarios con Mexicana y Aeroméxico: AMLO


Arturo Rodríguez García
El presidente durante su conferencia matutina. Foto: Germán Canseco
El presidente durante su conferencia matutina.
Foto: Germán Canseco

 (apro).- Con alusiones sin nombre, un recordatorio de campañas negras y la declaración “perdón sí, olvido no”, fue como el presidente Andrés Manuel López Obrador abordó hoy –recordando las oposiciones empresariales a su postulación de 2006 y de 2018– la situación de las aerolíneas Mexicana de Aviación y Aeroméxico.
“En el caso de Mexicana nosotros estamos esperando que se desahoguen los juicios que están en el Poder Judicial”, dijo para añadir que no hay consigna para perjudicarlos.
“Vamos a pedir al Poder Judicial que actúe de conformidad con la ley, porque fue de las injusticias que se cometieron en los pasados gobiernos conservadores”, añadió.
Fue entonces cuando se refirió, sin decir su nombre —que ya iba explícito en la pregunta—- a Gastón Azcárraga y de paso a Felipe Calderón:
“Un candidato que recibió apoyo, un candidato presidencial que recibió apoyo de este señor”.
Así, continuó con su alusión a quien en 2006, obtuvo la presidencia con “el fraude electoral”.
“Ya cuando ganó le entregó Mexicana de Aviación y el otro presidente le permitió la quiebra. Voló una empresa que era pública, Mexicana. Voló Mexicana… En el fraude del 2006, como pago también, el que se impuso de presidente le entregó la otra línea aérea a quienes le ayudaron en el fraude electoral. Y volaron las dos empresas”.
López Obrador se refería concretamente a las acciones en el sector de la aviación comercial decididas por Felipe Calderón:
“Ni debería yo de recordarlo, pero como a veces hay una especie de amnesia, no está de más decirlo, que no se olvide, el presidente de la última empresa que entregaron era de los que declaraba diciendo que yo era un peligro para México. Y pasando -y estaba en un organismo empresarial, como representante- la elección se privatiza, no Mexicana, la otra (Aeroméxico)”.
La referencia es a Eduardo Tricio, presidente de Grupo Lala, actual presidente también de Aeroméxico, cuyo papel en las elecciones de 2018 fue abordado por el mandatario, al recordar: “Y subsidiaron la campaña del populismo (en América Latina, pieza documental que forma parte de una investigación penal por el origen del financiamiento, presuntamente, de empresarios miembros del Consejo Mexicano de Negocios).
Los señalamientos a la elite empresarial que actuó en su contra en elecciones pasadas, son más o menos frecuentes en las declaraciones de López Obrador que una vez sugeridos hoy los casos, concluyó:
“Es que ya no me puedo meter en esas cosas, porque luego se ofenden. Nada más es no olvidar. Ya ven cómo se dice: ‘ni perdón, ni olvido’. Yo digo: Perdón sí, olvido no. Ese es mi punto de vista”.

4/02/2019

El intelectual

La segunda imagen del intelectual es la que Julien Benda teje en La traición de los intelectuales (1927), un libro que tiene como divisa: “Me gustaría que hubiera un caso Dreyfus ininterrumpido para saber diferenciar a los intelectuales de los que se disfrazan de tales”. A lo que se refiere es a su idea de que los intelectuales deben oponerse al poder –en el caso Dreyfus, a condenar a un soldado judío sobre consideraciones patrioteras de espionaje para los alemanes– como lo hizo Émile Zola en el célebre Yo acuso en el que pedía la excarcelación de Alfred Dreyfus; o Baruch Spinoza cuando escribió “el colmo de la barbarie” para denunciar el asesinato de su amigo, el líder republicano Johan De Witt, en La Haya en 1672. Estos “clérigos” no sirven más que a su propia conciencia moral y no se esconden de la vida en torres de marfil. Al contrario, Benda concibe a los intelectuales como “movidos por desinteresados principios de justicia y verdad, denuncian la corrupción, defienden al débil, se oponen a la autoridad opresiva”. Para Benda, que creía en cierta pureza de las ideas y principios, los intelectuales no podían jamás anteponer sus necesidades prácticas o materiales a su función social. Su función es moral. 
De todos los intelectuales que podemos nombrar al vuelo: Bertrand Russell, Noam Chomsky, Hannah Arendt, Susan Sontag, Jean-Paul Sartre, quizás éste sea el más emblemático. “Soy un autor, ante todo, por mi libre intención de escribir –explica en su texto de 1947 ¿Qué es literatura?–. Pero inmediatamente después viene el hecho de que yo me convierto en un hombre que otros consideran escritor, es decir, alguien que debe responder a cierta exigencia y que ha sido investido de una determinada función social”. 
Está claro, entonces, que la representación del intelectual en nuestras sociedades no es una decisión propia del escritor sino también de quienes le atribuimos una función colectiva. Sea “orgánica”, “moral” o “social”, está dotado de la “facultad de representar, encarnar y articular un mensaje, una visión, una actitud, filosofía u opinión para y en favor de un público”, como explica el pensador palestino Edward Said. 
Pensando en México, intelectuales como Daniel Cosío Villegas o Carlos Monsiváis plantearon cuestiones fuertes contra el Partido Único y el presidencialismo, y sacaron a la luz asuntos que eran secretos o caerían, sin su ayuda, en el olvido, como la matanza del 2 de octubre de 1968 y las guerras sucias. El sustrato sobre el que hablaron y escribieron para un público –no hay tal cosa como un “intelectual privado”– suponía una libertad y una justicia de los ciudadanos defendible ante los poderosos, y la denuncia de la violación de esos derechos. Su función a favor de los débiles –los poderosos no la necesitan, para eso tienen publicistas– tenía como precondición que decían la verdad.
El caso de esta semana, en el que se formulan denuncias contra el ingeniero Enrique Krauze y sus empleados por organizar un centro de noticias falsas, rumores y mentiras contra Andrés Manuel López Obrador cuando apenas era un candidato (y contra algunos de sus cercanos colaboradores), da cuenta del desmoronamiento de las cualidades intrínsecas y de la disfunción del intelectual en nuestra sociedad. Al lado de lo que constituye un delito electoral –financiar una campaña sucia con dinero privado–,  está el otro extremo de la grave violación social: el que se ostente como intelectual quien miente deliberadamente sobre temas tan delicados como la supuesta injerencia rusa en las elecciones mexicanas, el que, en vez de contrastar realidades –como supone uno que debería hacer un intelectual– las confunda asociando malintencionadamente a los dictadores de América Latina con un candidato, o inventando que plagió un libro. No se trata de defender su supuesta “opinión”, distinta a la del poderoso, sino de un fraude: faltar a la función que se espera de los intelectuales. Se espera de ellos que nos ayuden a reflexionar, a hacer más profunda la comprensión del presente, a contrastar ortodoxias y realidades. Nunca a mentir deliberadamente. En ese comportamiento hay una traición a la sociedad, a su público, y a lo que dice representar. Ese tipo de publicista no debe llamarse “intelectual” porque no es ni siquiera “orgánico” a la formación de un grupo de empresarios como los que se presume lo financiaron. Es simplemente alguien que los defraudó, dedicado a cobrar y repartir el dinero que le daban. Para la audiencia, este defraudador no le sirvió para construir el debate social, sino que lo cerró, con base en una mentira, en la mediocridad del maniqueísmo, en la pereza mental de decir que alguien –López Obrador– era algo que no podía ser, al menos no al mismo tiempo, comunista, trumpista, putinista, chavista. 
Eso que Walter Benjamin llamó “cobardía intelectual” y que consiste en no dilucidar de qué se trata el presente y, en su lugar, decir que se parece a otra cosa, para la que sí tiene una definición. En todo caso, esos publicistas defraudaron como “pensadores” al nunca establecer la especificidad del demonio que agitaron: el populismo. Instalados en la “cobardía intelectual” benjaminiana, no les pareció inmoral decir que eran lo mismo Hitler, Evita Perón, José López Portillo, Hugo Chávez, Vladimir Putin, Donald Trump y el candidato de Morena. Con prepotencia pensaron lo mismo de los ciudadanos: no sabrían la diferencia, no saben votar, “no están preparados para la democracia”, como célebremente dijo el dictador Porfirio Díaz en 1910. 
La crisis de la representación de los intelectuales, además de coaligarse para publicitar un paquete de mentiras, a sabiendas de que lo son, tiene que ver con la otra vertiente: el experto. Durante toda la campaña y hasta ahora son estos académicos los que degradan la idea social del intelectual, dedicados a agitar sus credenciales doctorales y a intimidar a los inexpertos. Están, si acaso, a favor de su propia promoción académica, pero de modo alguno a favor del debate social. Hemos llegado al extremo de leer o escuchar a un experto sólo para preguntarnos: ¿sostiene un punto de vista independiente o es vocero de un gobierno, de un grupo de presión, de una causa organizada? ¿Quién le paga por su opinión? Esa decadencia es responsabilidad de los que, ostentándose como “pensadores” o “expertos”, defraudan a su audiencia con alevosía haciendo pasar su obediencia al orden como “interpretación personal”. Es una forma de corrupción.
En La educación sentimental, Flaubert describe de alguna forma lo que le sucedió a esos autoproclamados “intelectuales” de todo fin de régimen. Sus protagonistas son dos estudiantes, Deslauriers y Moreau, que quieren ser eruditos, historiadores, teóricos sociales, filósofos y hasta jueces. Pero el fiasco es su destino en el trasfondo de la derrota de la Revolución intelectual de 1848 en Francia. Al paso de los años, Moreau se lamenta de cómo se ha achicado su mente y de la “inercia del corazón”. Deslauriers pasa sucesivamente de “director de colonización en Argelia” a secretario particular de un pachá, a publicista de una compañía industrial. Nada les queda al final sino la evocación de sus años de estudiantes.
Lo que evocan es lo que describió apasionadamente Walter Benjamin: “Una sensibilidad inhabitual para lo sagrado, esta necesidad interior de penetrar más allá de la experiencia concreta inmediata…”. Eso que debería ser el fuego perdido de los intelectuales.
Esta columna se publicó el 24 de marzo de 2019 en la edición 2212 de la revista Proceso.

3/27/2019

Exigen informe de fondos con que se financió la serie El populismo en AL

Toluca, Méx., El pleno del Congreso del estado de México aprobó ayer un exhorto para que la Secretaría de Finanzas de la entidad turne un informe a la Legislatura local sobre el manejo y destino de los recursos del Programa de Apoyo a la Comunidad (PAC) correspondiente al ejercicio fiscal 2018.
Hace unos días el responsable de la Unidad de Investigación Financiera de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto, informó que con recursos de este programa se financió la producción de la serie El populismo en América Latina, que formó parte de la guerra sucia contra el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador en el pasado proceso electoral.
El PAC era un programa mediante el cual cada uno de los diputados locales contaba con una bolsa de 2.5 millones de pesos, con la que podían gestionar apoyos de diversa índole para sus distritos.
El programa era manejado por la Secretaría de Finanzas, que recibía los expedientes técnicos que justificaban los apoyos y autorizaba su entrega.
Hace seis años se elaboraron reglas de operación para evitar que los legisladores pudieran lucrar o hacer mal uso de los recursos o bien que la Secretaría de Finanzas tuviera pretextos para negar la autorización de los apoyos.
López Obrador afirmó durante su campaña que este programa era herramienta que usaban el PRI y el gobierno del estado para controlar a los diputados de oposición, pues a través de éste premiaba o castigaba a los legisladores.
El PAC estaba viciado, pues era un mecanismo de control político del gobernador hacia los legisladores y carecía de transparencia en su ejecución o rendición de cuentas, dijo Faustino de la Cruz, quien promovió el exhorto.
Al llegar la nueva legislatura –dominada por Morena–, en septiembre pasado, se tomó la determinación de desaparecer el PAC.
“El importe de operación del PAC en 2018 ascendió a 187 millones y medio, que dividido entre los 75 diputados de la legislatura corresponden unos 2 millones y medio de pesos para cada legislador.
Proporcionalmente, a cada diputado le corresponden 208 mil 333 pesos mensuales para la gestión y operación del PAC, entonces de septiembre a diciembre cada diputado dejó de ejercer 833 mil 333 pesos, con un acumulado total de 62 millones y medio de pesos”, explicó el diputado.

Corresponsal
Periódico La Jornada

3/22/2019

Berlín: una granja de intelectuales y 'trolls' panistas

Todas las mañanas, de lunes a viernes, llegaba a Berlín 245, en la alcaldía de Coyoacán. Me abría la puerta la señora Maura, mujer afable y quien había trabajado en el Partido Acción Nacional (PAN) desde hacía cinco décadas: “Conocí a Carlos Castillo Peraza, a Vicente Fox, a Diego Fernández de Cevallos, a Felipe Calderón; cuando llegaba a ir Margarita Zavala al partido (en la época en que su esposo había sido Presidente de México), era a mí a quien saludaba primero”, me contó la mujer. Y lo comprobé: en marzo de 2017, siete meses antes de renunciar al PAN, Zavala apareció en la casa y, entre aspavientos, abrazó a doña Maura.

Margarita Zavala llegó acompañada de Consuelo Sáizar, quien había sido directora del Fondo de Cultura Económica (FCE) durante el sexenio de Vicente Fox y presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en la gestión de Felipe Calderón. Un grupo de aproximadamente 10 personas las acompañaban.
  
“Todos son militantes del PAN”, me dijo mi compañero Rubén Cota Meza, haciendo un mohín despectivo, y volvió a sentarse frente a su computadora. Fernando García Ramírez, nuestro jefe y operador de Enrique Krauze, le había encargado a Cota un reporte sobre el “autoritarismo”, el cual decía, entre otras cosas, que López Obrador mezclaba “un nacionalismo revolucionario o neocardenismo (estatista en lo económico, intervencionista y asistencialista en lo social y aislacionista en lo internacional) con un liderazgo populista asentado sobre el carisma del propio Andrés Manuel López Obrador y la coordinación de su red clientelar”.


La idea —y buscando siempre dinamitar al tabasqueño— era presentarlo ante la opinión pública como un amante del populismo y, peor aún, del totalitarismo.
Ricardo Rojo, extrovertido y exultante, condujo al equipo de Zavala. El dueño de Expertaria, exdirector de comunicación social de la Secretaría de Economía durante la administración calderonista, mostró el lugar a Margarita y a su equipo.
La casa estaba dividida en dos construcciones. En la primera había cinco habitaciones amplias: la primera estaba habilitada como una sala de juntas (había una mesa con 12 sillas, un pizarrón anaranjado y seis pantallas Full HD en la pared); la segunda como una sala de monitoreo (nueve pantallas Full HD y poco más de 20 equipos de computación); las tres siguientes eran oficinas. Rojo ocupaba una, García Ramírez, otra —que compartía con Gabriel García Jolly— y la tercera la ocupábamos Cota y yo.
En la parte superior se habilitó un estudio de televisión. Ahí se producían y grababan cápsulas, programas para internet y se editaban memes y videos a favor de Margarita Zavala y Ricardo Anaya y, por otra parte, en contra de López Obrador. 
Los canales de Facebook por los cuales se transmitían eran, entre otros, Prensa México, Política Meme, Injoportable, Napoleopez y Populismo Autoritario.  
Margarita Zavala, Consuelo Sáizar, Ricardo Rojo, García Ramírez y Jesús Ramón Rojo (jefe de la operación en Berlín y colaborador del empresario Agustín Coppel), entre otros personajes, participaron en la junta. Ricardo Rojo les mostró el lugar y, ya en la sala de juntas, fue el encargado de presentarles el proyecto antilopezobradorista.
Mediante un proyector, Rojo les habló de cómo posicionarían en sus comunidades digitales, en el ciberespacio y en las redes sociales al candidato panista, el que fuera (en ese momento todavía no se sabía que Anaya se quedaría con la candidatura).
Dos horas después, García Ramírez nos llamó a su oficina. “La junta fue muy productiva”, nos dijo. Una de nuestras tareas sería hacer guiones que, poco después, se traducirán en cápsulas, videos y memes en los diferentes portales que Ricardo (Rojo) y su equipo harán. Nos informó que habría comunidades de todo: cristianismo, series televisivas, futbol y todo lo que pudiéramos imaginarnos. “¿Cómo ves, Ric, si haces unas páginas de literatura? Le dije a Rojo que te gusta la literatura”. La pregunta —un mero ejercicio retórico— era, en realidad, una orden. Sin saber nada sobre la administración de páginas, comencé a ver cómo hacía para cumplir con la encomienda. De ahí saldrían tres comunidades:
www.facebook.com/historianovelada/
www.facebook.com/espacioficcion/
www.facebook.com/terrorytemblor/
Las páginas —donde hice cápsulas literarias y hasta un programa que conduje al lado de Gabriel García Jolly— fueron un fracaso de principio a fin. 

Incapaz de desempeñar un papel digno en ésa área y sin el menor talento para convertirme en una suerte de community manager, jamás logré hacer crecer a @historianovelada, @espacioficcion ni @terrorytemblor.
Las cifras de seguidores fueron ridículas: tres mil 53, cuatro mil 002 y siete mil 492, respectivamente. Pese a todo, me pidieron que pautara. 

Piel azul. En la imagen, la excandidata independiente, Margarita Zavala, a la derecha; y la extitular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar, a la izquierda.Foto: Cuartoscuro.

“Te asignaremos cinco mil para que pautes tus páginas. Poco a poco te iremos subiendo el saldo”, me informó Mayra Garza, contadora de Expertaria. Y así lo hice. Como pagaba con mi tarjeta de débito, el reembolso me lo hacían mediante una transferencia bancaria.
Cuando me pagaron mi primer reembolso, le envié a Mayra los datos de mi cuenta bancaria y una imagen de mi tarjeta de débito, así como las copias de los pagos que me había expidió PayPal y Facebook. Ella, a su vez, me envió por correo electrónico, los datos fiscales de Expertaria: Episodia SAPI de CV RFC: EPI170127I84 con dirección en Berlín 245, Col. Del Carmen, Coyoacán, CP 04100.
Pese a los ineficaces esfuerzos antilopezobradoristas, Sergio Navarro, el segundo al mando después de Ricardo Rojo, decidió abrir un grupo de Telegram y, desde ahí, dirigir y darle seguimiento a la operación. García Ramírez nos pidió que colaboráramos con Rojo. Cota y Gabriel, como pudieron, alegaron cualquier cosa y lograron zafarse del compromiso. Yo, por mi parte, me vi, de pronto, en las garras de una granja de trolls que, conforme fue pasando el tiempo, fueron tornándose más feroces contra López Obrador.  



*Editor, escritor y traductor.

Fue reclutado en 2016 para colaborar
en la campaña antiAMLO de Berlín 245.

Ricardo Rojo, pieza clave en la Operación Berlín


jcrodriguez@ejecentral.com.mx
Al mismo tiempo que coordinaba al grupo de jóvenes que producían memes y videos contra AMLO, el panista fue contratado por Coparmex y organizaciones de la sociedad civil para difundir foros y conferencias, todo en el marco de la campaña presidencial.
La Operación Berlín no sólo se dedicó a la producción masiva de memes, videos y notas negativas para tratar de descarrilar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador.
Los confabuladores —algunos de ellos declarados abiertamente antilopezobradoristas— trabajaron simultáneamente en foros y debates convocados por organizaciones sociales y empresariales durante las campañas presidenciales.
El ejemplo más claro es Ricardo Martín Rojo, un comunicador con 30 años de experiencia y especializado en estrategia y análisis político, y actual director de la empresa Expertaria. Este panista sería pieza clave en la conjura contra el hoy Presidente de la República, pues se movió en tres pistas durante los pasados comicios.
Por un lado, Ricardo Rojo era el coordinador del colectivo de jóvenes que, desde la casa de Berlín 245, se encargaban de la producción de materiales que denostaban al tabasqueño.
“Pauten sin miedo, carajo”, gritaba Rojo para que su brigada de trolls invirtiera lo más posible en redes sociales y así se viralizara la campaña negra contra López Obrador. Pero, al mismo tiempo, Ricardo Rojo fue contratado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) para diseñar el formato, transmitir y darle difusión a los 20 “debates ciudadanos” convocados por el gremio que dirige Gustavo de Hoyos y que se llevaron a cabo entre abril y junio del año pasado. 
Además, de manera paralela, la empresa del panista fue la encargada de producir, transmitir y divulgar los foros y conferencias de #MXConFuturo, un colectivo de organizaciones sociales —entre ellas México Evalúa, México ¿Cómo vamos?, Mexicanos contra la Corrupción y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco)— que impulsó diálogos en las universidades sobre el porvenir del país, en el marco de las campañas presidenciales.
Es decir, al mismo tiempo que se hacía cargo de la rama digital de la Operación Berlín, Ricardo Martín Rojo —así es su nombre completo— fue el principal difusor de esfuerzos ciudadanos para discutir el futuro de México en plena contienda por la Presidencia de la República.
La cabeza visible
En su edición 142, ejecentral dio a conocer el testimonio de Ricardo Sevilla, quien relató haber sido reclutado por el historiador Enrique Krauze y el crítico literario Fernando García Ramírez, para formar parte de un grupo de intelectuales de “alto rendimiento”, el cual tenía la instrucción de elaborar materiales informativos que denigraran la imagen de López Obrador y así evitar que llegara a la Presidencia.
Sevilla —quien en la pasada edición fue llamado “Miguel Ángel” para proteger su identidad, pero que ha decidido aparecer con nombre y apellido—, sostuvo que la conjura fue financiada por Agustín Coppel, presidente y director general de Grupo Coppel; Alejandro Ramírez Magaña, director general de Cinépolis, y Germán Larrea, presidente del Consejo de Administración de Grupo México.
›Hasta el momento, Ricardo Martín Rojo es el único de los mencionados en la campaña antiAMLO que ha reconocido ser opositor al tabasqueño, haber trabajado en la casa de Berlín y además haber elaborado materiales críticos hacia el hoy jefe del Ejecutivo federal.
—Los documentos y testimonios con que contamos señalan que la empresa Expertaria ayudó a generar contenidos adversos al entonces candidato López Obrador —le planteó ejecentral el pasado 12 de marzo a Ricardo Rojo al ser contactado vía WhatsApp.
—Dos cosas: tú utilizas la expresión “contenidos adversos”, pero no eran adversos, eran críticos; nadie me puede reclamar que fuera crítico de AMLO. Es mi derecho político de elegir la opción política de mi preferencia, y también apelo a la libertad de expresión que tenemos todos los mexicanos de decir lo que uno piensa.
En aquella conversación por chat, Martín Rojo se refirió a lo escrito por Tatiana Clouthier en su libro Juntos Hicimos Historia, en el que señala que, a mediados de 2016, para frenar el crecimiento de López Obrador, Agustín Coppel le encargó a su amigo, el exdiputado panista Jesús Ramón Rojo Mancillas que coordinara los esfuerzos para habilitar una oficina de “inteligencia” que tuviera como objetivo frenar el avance de López Obrador.
A su vez, Rojo Mancillas —agrega Clouthier en su texto— “convocó a su amigo Ricardo Rojo para que se encargara de encabezar los esfuerzos operativos. De inmediato puso al servicio de ese ataque a su empresa, Expertaria. Dicha agencia, que según su propio portal de internet dice encargarse del monitoreo, análisis y estrategias de comunicación en redes sociales, desde ese momento se convirtió en una agencia para acechar —y denostar— todos los movimientos de López Obrador”.
El objetivo era urgente y riguroso, dice quien fuera la coordinadora de la campaña del tabasqueño: “Menoscabar la imagen pública de Andrés y, si las circunstancias lo exigían, y así lo exigirían, a todos su círculo de colaboradores y familiares”.
Al respecto, Ricardo Rojo acotó: “Lo que publica Tatiana Clouthier en su libro es falso. Y la otra cosa: qué bueno que utilizas la palabra ‘ayudó’, porque fue eso, yo aporté personalmente lo que estaba a mi alcance para advertir que la opción política de AMLO era un riesgo para el país; nadie me pagó por eso. Afortunadamente tengo ingresos que me permiten hacer otra cosas, entre ellas hacer oposición política”.
Panista y comunicador
Ricardo Rojo es militante panista y antes de incursionar en los negocios, comenzó en 1989 a coordinar programas en Imevisión, TV Azteca y MVS. Después, entre 1996 y 1999, fue subdirector de Comunicación del entonces gobernador de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez, uno de los exgobernadores que el año pasado dieron su apoyo a Margarita Zavala como candidata presidencial por la vía independiente.

Ricardo Sevilla, el editor, profesor y traductor que admitió haber participado en el plan contra López Obrador, dijo a ejecentral que existe una amistad muy estrecha entre Ricardo Rojo y Margarita Zavala, quien fue vista varias veces en las instalaciones de Berlín 245 los días previos al arranque de las campañas.

En 2003, cuando el secretario de Gobernación era Santiago Creel Miranda, Rojo fue director de Información hasta 2005. Cuatro años después, entre abril de 2009 y noviembre de 2012, Rojo fue director de Comunicación de la Secretaría de Economía, durante el sexenio de Felipe Calderón. En esa dependencia trabajó bajo las órdenes de Gerardo Ruiz Mateos y Bruno Ferrari García de Alba.
“Llevo más de 30 años en las filas de la oposición. Mi historia de vida ha sido esa. ¿Cuál es el problema?”, dijo Ricardo Rojo en la conversación por chat con ejecentral.
—¿Su aportación, entonces, fue desde la casa de Berlín? —se le preguntó.
—Es verdaderamente increíble que se nos señalen a unos cuantos de hacer contenido crítico contra López Obrador de manera personal, cuando durante toda la campaña había un ejército proAMLO impresionante que atacaba, denigraba, trolleaba y amenazaba de muerte todos los días a quien pensaba diferente o hacía críticas a la propuesta política de AMLO. Ahí están los resultados: arrasó López Obrador gracias a sus “benditas redes sociales”. ¿Acaso alguien ha hecho algún reportaje de cómo funcionaba esa excelente maquinaria virtual, quiénes dirigían todo eso, de dónde, cómo operaban, quién les pagaba?
—Le agradezco sus precisiones…
—Me llama la atención que le digan “la casa de Berlín”. No era ninguna casa, era una oficina normal que hacía lo que dice que hace, analizamos y monitoreamos redes sociales y tenemos foros de TV y foto que rentamos, no somos ninguna oficina que funcionaba a escondidas. Otra cosa que debo aclarar para evitar chismes: JAMÁS publicamos o hicimos fakenews, consignábamos los dichos y los hechos reales, hacíamos más bien crónica de la campaña.
—De nuevo, gracias.
—Oye, otra cosa: en el libro, Tatiana insinúa o es muy ambigua en el señalamiento, pero creo que nos asocia con la página de PejeLeaks. No tuve nada que ver con esa página que, de dicho sea de paso, ni la conocí; me enteré de su existencia por los medios y creo que vi algo publicado por ellos vía Twitter. Hay muchas publicaciones y demandas formales ante la justicia (del propio Julio Scherer) que detallan quiénes hacían esa publicación, pero nosotros no tenemos nada que ver con eso. Es una mentira de Tatiana Clouthier.
Servicios alternos
Uno de los empresarios que durante la campaña presidencial fue muy crítico con las propuestas de López Obrador es Gustavo de Hoyos, presidente de la Coparmex.
Dicha agrupación organizó el año pasado los llamados “debates ciudadanos”, donde los candidatos a alcalde, legislador (local y federal) y gobernador respondieron a las preguntas de personas de a pie, activistas sociales y usuarios de redes sociales respecto a los principales problema del país.
La Coparmex tenía agendado un debate entre los candidatos a la Presidencia de la República para el 21 de junio de 2018; sin embargo, de última hora debió cancelar el encuentro debido a que no se logró garantizar la presencia de todos los aspirantes.
A debate. La empresa de Ricardo Martín Rojo (centro) participó en la logística de los Debates Ciudadanos, organizados por la Coparmex el año pasado en el contexto de las elecciones del 1 de julio.
De acuerdo con Tatiana Clouthier, el evento de Coparmex no les inspiró confianza en el equipo de campaña y López Obrador decidió no acudir para evitar una emboscada. No se sabe si el motivo de dicha decisión fue la presencia de Ricardo Rojo en la organización del evento.
Ricardo Sevilla compartió con ejecentral una serie de correos de febrero de 2018 que él mismo envió a Ricardo Rojo, en los que le detallaba avances en el diseño de los formatos de los “debates ciudadanos” de la Coparmex, los cuales se hicieron desde los cubículos de Berlín 245.
“Diseñamos formatos de debates políticos durante el proceso electoral de 2018, donde producimos 20 debates ciudadanos de diferentes cargos políticos a gobernador y alcaldes auspiciados por organizaciones empresariales y de la sociedad civil, que fueron transmitidos en vivo a través de plataformas digitales y en radio y televisión”, se lee en la página www.expertaria.com.mx.
Además, Expertaria le dio a la Coparmex un estudio en el que planteaban que los encuentros estaban orientados a persuadir a los jóvenes de entre 18 y 40 años, y a los adultos menores de 55 años con el objetivo de “provocar que las clases medias urbanas voten en este proceso electoral 2018 de manera significativamente superior al voto corporativo y clientelar”.
El estudio encargado por Ricardo Rojo a los operadores de Berlín incluye un “mapa de las clases medias urbanas”. Se trata de un plano cartesiano en el que los ciudadanos son divididos entre “activos” y “pasivos” en política, y entre los que tienen “nada qué perder” y “todo qué perder”.

En el plano superior izquierdo (los que son activos en política y que no tienen nada qué perder) está la meta de “tratar de convertir chairos” (como se les llama a los seguidores de López Obrador), mientras que en el plano inferior izquierdo (los que no tienen nada qué perder y son pasivos en política) está la meta de “tratar de convertir a votantes clientelares”.

El estudio que Expertaria hizo para Coparmex —por el que la empresa de Rojo habría cobrado tres millones de pesos, según los dichos de Ricardo Sevilla— se realizó con base en cuatro mil 800 entrevistas entre personas mayores de 18 años en cinco zonas del país.
La página de internet de Expertaria incluye un apartado en el que explica “¿Qué hemos hecho?” Al darle clic a la liga aparece un texto que reseña los foros #MXconFuturo: “Hemos transmitido en vivo más de 400 horas de eventos, conferencias magistrales, mesas de análisis, foros, conferencias de prensa, programas de entretenimiento, contenido noticioso, entre otros. Contamos con la plataforma streaming Live U, una de las más utilizadas por canales de noticias en el mundo. Contamos con recursos propios para generar tres señales simultáneas en vivo, una en estudio y dos vía remota”.
Los cinco ejes temáticos sobre los que giraron los foros de #MXconFuturo fueron “Apertura vs. exclusión”, “Seguridad vs. miedo”, “Rendición de cuentas vs. opacidad”, “Instituciones vs. concentración del poder” y “Libertad vs. autoritarismo”. Es decir, dos de las directrices coinciden con las críticas que se lanzaron desde la casa de Berlín contra López Obrador.
El formato de las conferencias consistía en discusiones de 45 minutos en los que un experto y un emprendedor-empresario dialogaban y respondían preguntas de los universitarios, todo ello moderado por un periodista.
›A dichos foros acudieron, entre otros, Alejandro Ramírez Magaña, director general de Cinépolis; Antonio del Valle, presidente del Consejo de Administración de Kaluz; Daniel Servitje, presidente del Consejo de Administración y Director General de Grupo Bimbo, y Eduardo Tricio, presidente del Consejo de Administración de Grupo Lala.
La lista de expertos estaba integrada por Carlos Elizondo Mayer-Serra, Ernesto Cervera, Jonathan Heath, Macario Schettino, María Amparo Casar, Edna Jaime, Federico Reyes Heroles, Juan Pardina y Valeria Moy.
La empresa Expertaria —cuya razon social es Episodia SAPI de CV, con RFC EPI170127I84—fue fundada por Ricardo Rojo en noviembre de 2016, fecha que coincide con el arranque de la Operación Berlín, pues según el relato de Ricardo Sevilla, los intelectuales de “alto rendimiento” que elaborarían los materiales contra López Obrador fueron reclutados en esas fechas por Krauze y García Ramírez.
Ricardo Sevilla también compartió con ejecentral un correo electrónico enviado por Sebastián Escalante desde la cuentasebastian@expertaria.com.mx, en el que da instrucciones al personal que laboraba en la casa de Berlín 245 para que elaboran tuits, videos y notas con los mensajes más importantes de los foros de #MXconFuturo, los cuales debían ser subidos a las cuentas de Twitter @cambiemosmex1 y @MexicoPrensa, ambas ligadas a perfiles de Facebook que son señalados por Sevilla de ser de los más activos en la ofensiva cibernética contra AMLO.
El correo de Sebastián Escalante, empleado de Ricardo Rojo en Expertaria, también incorpora instrucciones a los operadores de Berlín 245 para trabajar videos de Krauze.
“Conferencias de E. Krauze. Al igual que con #MxConFuturo, habrá que hacer las tres tareas anteriores: 1) Detectar los mensajes clave para armar gráficos a publicar en las páginas de Facebook y Twitter de @EligeBien. 2) Generar guiones o formatos para la elaboración de un video en el que se muestren  los cortes respectivos. Para eso habrá que estar atento a los tiempos del evento, los cuales son mucho más precisos una vez que se revisa el video compactado que yo les tengo que enviar una vez que acabe el evento. Las cápsulas o videos cortos con lo más representativo se subirán a dichas cuentas para su difusión y pauta. 3) Por último, los mensajes más importantes se tuitean en tiempo real en la cuenta, por lo que también se tendrá que utilizar el programa de Hootsuite. Eso en un principio lo puedo hacer yo hasta que ustedes conozcan bien la plataforma de Hootsuite (luego agendamos reunión para eso).”
Ahí están los resultados: arrasó López Obrador gracias a sus ‘benditas redes sociales’. ¿Acaso alguien ha hecho algún reportaje de cómo funcionaba esa maquinaria, quiénes dirigían todo eso, de dónde, cómo operaban, quién les pagaba?” Ricardo Rojo, Expertaria.
La Coparmex tenía agendado un debate entre los candidatos a la Presidencia para el 21 de junio de 2018; sin embargo, de última hora canceló el encuentro debido a que no se logró garantizar la presencia de todos los aspirantes.
EL DATO. La campaña para intentar descarrilar la candidatura de López Obrador comenzó en diciembre de 2016 y terminó en mayo de 2018.
Es increíble que se nos señalen a unos cuantos de hacer contenido crítico contra López Obrador, cuando durante toda la campaña había un ejército proAMLO que denigraba y amenazaba de muerte a quien pensaba diferente.” Ricardo Martín Rojo. Director de Expertaria.

3/21/2019

Operación Berlín

Lo presuntos delitos que se cometieron con la difusión financiada por empresarios del documental “El populismo en América Latina” en el que califican de populista y dictador a López Obrador, son lavado de dinero y violación a las leyes electorales por el uso de recursos económicos privados, interviniendo en la campaña electoral.
El responsable de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto, anunció una demanda contra los autores de esta estrategia electoral contra López Obrador que fue revelada el jueves 14 de este mes en el portal Eje Central, según la cual los dueños de las tiendas Coopel, Agustín Coopel, de la cadena de cines Cinépolis, Alejandro Ramírez, y del Grupo México, Germán Larrea, pagaron la elaboración de este documental y la difusión en redes sociales de mensajes contra López Obrador.
La idea habría sido concebida por el historiador Enrique Krauze, quien lo negó categóricamente en una entrevista radiofónica el lunes 18, y por Fernando García Ramírez, columnista del diario El Financiero, cabeza de un grupo que fue descrito por el escritor Ricardo Sevilla en una entrevista reveladora con Carmen Aristegui.

Confesó Sevilla:
“Durante poco más de 18 meses trabajé en el equipo de Enrique Krauze en una estrategia antilopezobradorista para que el actual presidente de México no triunfara en las elecciones que, finalmente –y pese a la despiadada campaña sucia que elaboramos en su contra–, terminaría ganando.
“En octubre de 2016 fui reclutado por Enrique Krauze, director de Letras Libres y pagado por Coppel, a través de la A.C. Colección Isabel y Agustín Coppel, una asociación que presume estar comprometida ‘con la investigación y difusión del arte contemporáneo.
“Desde que elaboré mi primera factura de pago, en enero de 2017, mi contacto con Coppel sería a través de Leticia Gámez, enlace administrativo de la firma Colección Isabel y Agustín Coppel (CIAC), AC. El operador de Enrique Krauze, Fernando García Ramírez, sería el encargado de ponerme en contacto con ella. Mi tarea principal consistía en elaborar materiales –que tenían una forzada careta periodística– para atacar la imagen del político tabasqueño. El rigor era mínimo. Se trataba, en el peor de los casos, de hacerlo parecer zafio, intolerante y, sobre todo, como un dictador”,
“Nuestra oficina estaba ubicada en la calle de Berlín, número 245, en la colonia Del Carmen, alcaldía de Coyoacán. No obstante, también llegamos a reunirnos en las oficinas de la revista Letras Libres. Fernando García Ramírez, quien fuera subdirector de esa revista y actualmente escribe y forma parte de su consejo editorial (aunque lo ha negado sistemáticamente), nos citaba ahí”, reveló el escritor y académico.
No son dichos ni palabras. Ricardo Sevilla Gutiérrez tiene pruebas que corroboran su historia, una historia emblemática de una serie de estrategias que se han reproducido en las últimas tres campañas de las cuales no se tenían datos fehacientes y comprobables jurídicamente. Hasta ahora.
Por cierto… La participación de empresarios en las campañas políticas es una historia de años, desde el pase de la charola de Salinas hasta la alianza de Televisa con el PRI para elaborar el perfil de Enrique Peña Nieto. La diferencia hoy con la “Operación Berlín” es que hay una decisión gubernamental de investigar, y la difusión en redes sociales de toda la trama en la que los personajes aparecen con nombre y apellido. A ver si se llega a las ultimas consecuencias, llevar a tribunal judicial a los responsables.

3/20/2019

Dos décadas de campaña negra

El pasado jueves 14 de marzo Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), reveló pormenores de una de las campañas de propaganda negra que fueron desplegadas en contra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) durante el proceso electoral 2017-2018, y anunció que el gobierno federal interpondrá una demanda por la presunción de delitos electorales y de lavado de dinero. 
Según el titular de la UIF, en el financiamiento y producción de la serie “El populismo en América Latina” participaron el gobierno del Estado de México a través de la Coordinación del Programa de Apoyo a la Comunidad (PAC); la empresa Bufete de Proyectos de Información y Análisis; los hermanos Angel y Federico Berrueto Pruneda; Alejandro Quintero Íñiguez, sus hermanos Germán Arturo y Carlos; Grupo TV Promo SA de CV; Piña Digital S de RL de CV; Canaxis, OHL –propiedad del empresario Juan Armando Hinojosa Cantú, quien para intentar limpiar la imagen de su principal empresa optó por darle nuevo nombre: Aleática–; Grupo Peñoles y el Consejo Mexicano de Negocios.
La campaña fue intensa y costosa. Incluso participaron en ella algunos periodistas. El 28 de abril de 2018 Pascal Beltrán del Río, director de Excélsior, difundió en su cuenta en Twitter la programación de la serie, que comprendió seis capítulos; se pretendía que el último, dedicado a presentar al tabasqueño como populista, pudiera coincidir con la fecha más próxima posible al cierre de campañas establecido por la ley electoral. 
Ante el aplastante triunfo de López Obrador en las urnas, Televisa y TV Azteca optaron por no transmitir la serie.
El mismo jueves 14, en el portal Eje Central, Juan Carlos Rodríguez reveló detalles acerca de la maquinación de una supuesta estrategia, denominada “Operación Berlín”, con base en la cual los empresarios Agustín Coppel (Grupo Coppel), Alejandro Ramírez (Cinépolis) y Germán Larrea (Grupo México) financiaron una campaña de desprestigio contra AMLO.
La referida campaña, afirma, fue concebida y operada por un grupo de intelectuales encabezados por Enrique Krauze y Fernando García Ramírez, uno de los principales colaboradores del primero, quien es columnista del diario El Financiero. Ambos son mencionados como los autores intelectuales de algunos de los principales sitios web y perfiles en Facebook antilopezobradoristas, como Populismo Autoritario, Napoleopez y Prensa México. 
De hecho, algunos de los nombres que consigna Rodríguez en su investigación periodística coinciden con los que se incluyen en el libro Juntos Hicimos Historia, puesto en circulación hace dos semanas por Tatiana Clouthier, en el cual se exponen los resultados de las investigaciones de la excoordinadora de campaña de AMLO en torno al origen de PejeLeaks.org.
No queda lejos en el tiempo –mediados de enero de 2018–, cuando León Krauze, hijo del historiador, intentó abrir otro frente contra López Obrador al advertir, en una nota publicada en The Washington Post, sobre la posible intervención de Rusia en los comicios mexicanos.
Los antecedentes de otras campañas semejantes contra AMLO se remontan a varios lustros, hecho que revela un camino de continuidad en técnicas de guerra sucia con claros visos de complot. Destaca la emprendida en 1998 por el entonces llamado Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, cuando el tabasqueño encabezó un movimiento social contra el rescate bancario del Fobaproa. El hecho de que el embate de este grupo empresarial se haya prolongado ya por dos décadas revela un claro plan para destruir a quien hoy es presidente de la República.
Figuran también las campañas del gobierno del panista Vicente Fox en contra del tabasqueño, entonces jefe del gobierno del Distrito Federal, al presentarlo como violador de la ley por abrir un camino de acceso a un hospital; la lanzada durante las campañas presidenciales con miras a los comicios de 2006 y que dirigió Antonio José Solá Reche, contratado por el equipo del también panista Felipe Calderón. El resultado fue la creación de la propaganda negra desplegada bajo el eslogan “AMLO, un peligro para México”. 
En 2012, con Enrique Peña Nieto en la contienda, para favorecer a éste los mismos poderosos grupos político-empresariales decidieron impedir el eventual triunfo de López Obrador en las urnas, pero ahora mostrándolo como el “Hugo Chávez mexicano”. 
En el ciberespacio destacó la furiosa ofensiva de bots y trols –los “peñabots” que introdujo Alejandra Lagunes Soto Ruiz, distinguida discípula de Alejandro Quintero Iñíguez, entonces vicepresidente de Ventas y Mercadotecnia de Grupo Televisa. 
Una vez instalado en el poder, el priista mexiquense pretendió gobernar a través del marketing y despilfarró altas sumas de recursos federales en la promoción de su imagen pública. La firma Olabuenaga Chemistri, por ejemplo, recibió por lo menos 865 millones de pesos en contratos por la realización de campañas publicitarias en favor del gobierno de Peña Nieto. 
Además, esa empresa destinó millonadas a tareas de manipulación informativa en las redes sociales. La firma Agavis Digital, propiedad de Aaron Fernández y Santiago López –amigos de Alejandra Lagunes desde los días en que laboraban en Google, según destaca el reportaje difundido en Eje Central–, logró conseguir más de 131 millones de pesos en adjudicaciones directas, es decir, sin pasar por licitaciones o concursos.
Resulta ingenuo suponer que Peña Nieto permaneció al margen de las distintas campañas de propaganda negra que fueron implementadas en la guerra sucia desplegada contra López Obrador. Tan ingenuo como creer que el Consejo Mexicano de Negocios nada tuvo que ver con la campaña de propaganda negra de la cual formó parte la serie “El populismo en América Latina”  l
*Director del Centro de Altos Estudios en Internet y Sociedad de la Información, Universidad de los Hemisferios, Quito, Ecuador.
Este análisis se publicó el 17 de marzo de 2019 en la edición 2211 de la revista Proceso.

Mafia sin sábana



El acierto definitorio en las campañas electorales de AMLO –mafia del poder– se encontró, por fin, sin la tersa sábana que la cubría. Por largos años se mantuvo en la semioscuridad. Muy a pesar del repetido señalamiento y acusaciones continuas del entonces candidato presidencial, carecía tal mafia del cuerpo suficiente para presentarse frente a la sociedad. De pronto, quedó al descubierto y sin tapujos que la disfrace o desfigure. Ahí los ha situado ahora el trabajo del encargado de la investigación hacendaria, Santiago Nieto. Al describir los flujos del dinero para realizar el fallido documental llamado Populismo un chorro de luz iluminó los rostros de los autores de fondo. Aparecieron entonces los patrocinadores financieros junto a los operadores. Varios con cartilla de integrantes de esa mafia. La investigación llevada a cabo, los describe en plena intentona de sabotaje durante la última competencia electiva de 2018. Ahora, muchas de las tortuosidades acontecidas antes de las votaciones encuentran su lugar y explicación.
No era la primera vez que lo hacían estos personajes de la élite económica. Durante los anteriores procesos (2006 y 2012) concurrieron con activa propaganda negra para inducir miedo en la población y de esa manera alterar la voluntad del votante. Es casi un hecho, asentado como verdad, que esta actividad clandestina e ilegal logró el cometido de parar, de neutralizar, la ruta ascendente de AMLO en el aprecio popular. Lo cierto es que quedaron lejos de revertir el sentimiento de la mayoría en favor de la candidatura del tabasqueño. Es posible, sí, que al menos en algo, hayan contaminado el creciente apoyo popular. Hay, también, evidencias de que la supuesta derrota que le atribuyeron, no se debió a esa propaganda mal intencionada. En efecto, la izquierda no alcanzó el éxito que se esperaba en esas dos elecciones y, según el recuento oficial, salió derrotada en la contienda. Aunque tal numeralia final pudo ser puesta en entredicho, las dudas aún flotan en el ambiente. No se pudieron hacer las revisiones reclamadas debido a los innumerables obstáculos que el oficialismo interpuso. El sistema completo puso en movimiento todos los recursos necesarios para evitar conocer lo que, en verdad, pasó tanto en 2006 como en 2012. Lo registrado es que los gobiernos de PAN y PRI, emanados de ellos, no contaron con la legitimidad suficiente para poder gobernar como era debido y solicitado por la ciudadanía. La historia recontada de los daños ocasionados ha quedado ahora patente, registrada.
Ahora se sabe, con cierta precisión, que la compra y manipulación directa, antes, durante y después de las votaciones, ha sido el vehículo mayor del fraude electoral. La propaganda ayuda, sin duda, para ocultar todo el cúmulo de tropelías injertadas en el proceso de la contienda por el poder. Aun así, el grupo de traficantes de influencia que integran la llamada mafia del poder no ha cesado en su cometido. Recurren, hasta hoy día, a maquinaciones para detener o neutralizar la vigorosa marcha emprendida por AMLO y los morenos.
Por estos movidos días y en forma concurrente ha visto la luz otra de las conspiraciones llevadas a cabo durante la última campaña. Un grupo de mercenarios de la pluma ha revelado sus conjuras. Trataron de emparejar a López Obrador con figuras estigmatizadas en los medios de comunicación, casi todos controlados por la derecha –nacional y continental–. Desfilaron en las redes y en noticiarios y en boca de opinólogos, las comparaciones con Hugo Chávez o Maduro. Se llegó al despropósito de ligarlo con la perversidad rusa. La propia ineficacia de estos personajes quedó neutralizada de manera completa. La tentativa conspiracional, sin embargo, tomó cuerpo con endeble secrecía. Los mismos actores se han acusado y el nombre de Enrique Krauze apareció en tales tramas. Lo señalan como el centro de distribución de órdenes, creatividad y recursos provenientes de empresarios, de nuevo acusados: Coppel y demás asociados.
De inmediato comenzó una andanada de exculpaciones de este personaje central: intelectual afamado, editor, opinócrata y guía de exclusivos centros de actividad social y económica. Un activo de la actual oposición al nuevo gobierno. Se trata de neutralizar lo denunciado en días recientes, tanto por la investigación hacendaria mencionada como por lo escrito en el libro de Tatiana Clouthier, coincidente con lo revelado, con pruebas en las redes, por los mismos conspiradores. El enfoque es transparente: el gobierno abusa de su autoridad. Sus cañones son destructivos de prestigios y trayectorias. Un ataque sin proporción, polarizante en extremo. Un patíbulo mañanero y demás argumentos salidos de aquellos que ven peligros, tonterías y serias amenazas en cada promoción gubernamental.