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11/22/2015

Isabel contra Emilio


Isabel Miranda de Wallace, presidente de Alto al secuestro. Foto: Germán Canseco

MÉXICO, DF (Proceso).- Durante varias semanas, Isabel Miranda de Wallace y otros comentaristas atacaron a Emilio Álvarez Icaza. Aparto las inquinas personales tras la embestida para reflexionar acerca de lo que pasa en el ámbito de los derechos humanos, el baluarte de civilidad por excelencia.
Todo inició con una entrevista publicada en Proceso el 19 de septiembre. Poco antes de la llegada a México de los consejeros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), José Gil entrevistó a su secretario ejecutivo. En esa ocasión, Álvarez Icaza sembró dos tesis: México padece una “crisis de derechos humanos” y las “instituciones han estado muy por debajo del desafío”.
Sus palabras despertaron críticas iracundas. Carlos Alazraki lo calificó de tipo “nefasto y amargado”; Ricardo Alemán de mentiroso, e Isabel Miranda de Wallace de corrupto. Me centro en ella porque en su trayectoria ha recibido censuras y reconocimientos (en 2010, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, CNDH, le otorgó el Premio Nacional de Derechos Humanos).
La señora de Wallace criticó a Álvarez Icaza por: 1) violar la prohibición impuesta por la OEA (Organización de Estados Americanos) a su personal para opinar acerca de asuntos de su país de origen; 2) incurrir en conflictos de interés por su relación con personas e instituciones que llevan casos ante la CIDH, y 3) por sus torvos motivos: según la señora Miranda de Wallace, Álvarez Icaza busca “un cargo político” para “regresar[se] a México”. Con esa base, lo acusó de “corrupción”. La primera condena tiene sustento, pero las otras acusaciones son infamias indignas de quien ha izado la bandera de los derechos humanos.
Miranda de Wallace evade lo fundamental: ¿Hay una crisis generalizada de derechos humanos? ¿Han estado las instituciones a la altura? Respondo con antecedentes. Durante décadas, el gobierno mexicano fue alcahueteado por los poderosos del mundo, quienes se callaban o lo alababan. Por ejemplo, en 2012 el embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, felicitó “al gobierno mexicano” por sus progresos en la “defensa de los derechos humanos” (El Universal, 10 de diciembre de 2012).
La complacencia se diluyó a partir de abril de 2014, cuando Christof Heyns, “relator especial de las Naciones Unidas sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias”, sostuvo que “el derecho a la vida esta[ba] seriamente amenazado en México”. Estas ideas han seguido repitiéndose en los informes de los relatores y las misiones que llegan en tropel a nuestro país. En suma, Álvarez Icaza sólo reiteró el consenso internacional.
Por su parte, el gobierno de Peña Nieto se siente maltratado por las críticas que llegan de fuera. Acepta que hay problemas, pero rechaza lo de “generalizados”. Traslada la responsabilidad a otros, y responsabiliza a Vicente Fox y a Felipe Calderón por abrir el país al escrutinio de extranjeros de inconfesables agendas. Como tampoco pueden encerrarse tras una cortina de hierro, el gobierno y sus aliados canalizan su ira contra aquellos mexicanos que interactúan con la comunidad internacional. Ignoro si la señora Miranda de Wallace recibió sugerencias de alguna dependencia para lanzarse contra Álvarez Icaza, pero su agresividad seguramente despertó sonrisas de satisfacción en muchos funcionarios.
Mi análisis me lleva a la perversión y polarización que padece el movimiento de derechos humanos. Hace décadas, el Estado aplastaba sin misericordia a sus opositores, y los afectados reaccionaron creando un movimiento mexicano de derechos humanos que brincó del anonimato al protagonismo cuando México quiso abrirse al mundo. La comunidad internacional le exigió al Estado mexicano que atendiera la problemática en ese terreno.
El Estado respondió con la aprobación de leyes y la creación de la burocracia de derechos humanos más grande y rica ¡del mundo! Sólo en 2014 –establece Reforma como la principal noticia del 8 de noviembre–, la CNDH y las comisiones en las 32 entidades gastaron 3 mil millones de pesos. El presupuesto de la CIDH para ese año fue de 176 millones de pesos, mientras que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) sólo necesitó 17 millones para elaborar un informe sobre Iguala que cimbró a las instituciones.
La disparidad en riqueza y eficacia es la señal de que los organismos públicos de derechos humanos padecen una crisis estructural. Hay excepciones, pero el patrón han sido instituciones mediocres y carentes de compromiso que encubren su blandura “maiceando” a periodistas y organismos civiles que forman los coros celebratorios de actos tan pomposos como vacíos de contenido. Se olvidaron de los desaparecidos, ejecutados y torturados, y ahora se enojan con quienes siempre han puesto a las víctimas en el centro de su trabajo. En esta categoría se encuentran Emilio Álvarez Icaza y Elena Azaola; Juan Carlos Gutiérrez y Pilar Noriega, así como un listado grandísimo de defensores.
Es claro que México tiene dos movimientos de derechos humanos: el oficialista y el crítico. Ambos están fragmentados, se ven con desconfianza entre sí y se lanzan gruñidos y zarpazos. Actitudes que van en detrimento de los millones de víctimas a la espera de verdad y justicia. La hostilidad acumulada dificulta el entendimiento, y se requieren mediaciones institucionales que construyan puentes sobre asuntos muy concretos. La candidata natural es la CNDH que, sin embargo, está concentrada en salir del marasmo en donde la dejaron José Luis Soberanes y Raúl Plascencia. Su segundo informe acerca de la tragedia de Iguala será un barómetro de la condición en que se encuentra.
Las universidades y centros de investigación y docencia son candidatos idóneos para crear espacios de encuentro de las diversas corrientes. El entendimiento, aunque difícil, será posible si las diferencias se someten a las necesidades de las víctimas. De avanzarse en esa dirección, el movimiento de derechos humanos entraría en una nueva y mejor etapa. La actual emergencia humanitaria la justifica.
Comentarios: www.sergioaguayo.org
Colaboró Maura Álvarez Roldán.

8/29/2012

“Las tardes de FCH”

Sergio Aguayo


La agenda de Felipe Calderón confirma la pertinencia y la legitimidad de interesarse sobre el presunto alcoholismo que se le imputa.

Un mínimo de antecedentes sobre una historia harto conocida. El 3 de febrero de 2011 el diputado Gerardo Fernández Noroña mostró una manta en la Cámara de Diputados diciendo que Calderón era un borracho. El diputado declaró el 23 de agosto a www.adnpolítico.com que “cuando sacamos esa lona, yo lo que iba a hacer -soy un tipo con muchos recursos, dentro de ellos tengo el del sentido del humor- [era] torear a los diputados del PAN”. Tocó un nervio sensible porque además de zafarrancho entre legisladores la Presidencia reaccionó con furia cuando el noticiero de MVS informó del hecho y Carmen lanzó una pregunta a la Presidencia “¿tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente de la República?”.

Es curioso que Los Pinos jamás hayan confirmado o negado la versión. La vocera Alejandra Sota sólo rechazó haber influido en el despido temporal de Carmen de MVS. El entonces secretario particular del Presidente, Roberto Gil Zuarth, difundió un comunicado importante el 9 febrero de 2011. Para demostrar su “buen estado de salud” habló de la agenda de Calderón: el año previo había tenido 1,779 eventos, en “promedio 7 por día hábil”. La afirmación de Gil Zuarth difiere en mucho de la agenda de Calderón puesta en la página de la Presidencia.

Para elaborar este texto se revisaron 1,438 días de la agenda presidencial (salvo un mes, el análisis se hizo del 2 de septiembre de 2008 al 26 de agosto de 2012). De acuerdo con esa fuente Calderón no tuvo actividad alguna en 1,197 tardes (83%), y 93% de las noches de los casi cuatro años revisados. Cuando está en gira internacional sí se mencionan eventos vespertino-nocturnos, cuando vienen mandatarios extranjeros lo común es que se ofrezcan comidas (la base de datos, la síntesis y el método empleado aparece en www.sergioaguayo.org). Como comparativo se revisaron 147 días de la agenda de Barack Obama. La distribución del tiempo es más equilibrada y como reflejo de su cultura política jamás despacha en fines de semana (Calderón lo hace en algunas ocasiones).

Así pues, de acuerdo con información oficial desconocemos lo que hace Felipe Calderón entre las 4 y las 10 de la noche. Hay tres explicaciones:

 a) la página es opaca; 

b) dedica esas horas a reuniones con sus colaboradores; 

c) es posible que, como me han comentado desde hace varios años personas bien informadas, aparezca el presunto descontrol presidencial. Es imposible ir más allá porque el Instituto Federal de Acceso a la Información lo considera un asunto privado.

Vicente Fox confirma la importancia de conocer las aptitudes físicas y emocionales de quienes gobiernan. Para obtener la anulación de su matrimonio católico con Lilian de la Concha se sometió al escrutinio de dos psiquiatras en el Vaticano. El Tribunal de la Sacra Rota les dio el gusto (incluyo a la señora Marta) en mayo de 2007 porque “presenta síntomas narcisísticos, grave inmadurez afectiva y profundo desorden de la emotividad” y lo declaran incapaz de “entrar en contacto con su yo sincero y profundo” y le impide el “acceso a la comunicación con el otro(a)”. Hubiera servido conocer el diagnóstico antes; ahora sólo queda especular sobre los efectos de esa personalidad en sus decisiones como Presidente.

En Estados Unidos ni los candidatos ni los presidentes están obligados a divulgar información o historiales médicos sobre su estado físico y mental. Aun así George W. Bush y Barack Obama lo han hecho cada año. De este modo sabemos que Bush “no bebe” y que Obama lo hace ocasionalmente con “moderación”. Útil saberlo porque The Journal of Nervous and Mental Disease asegura que al menos 10 de los presidentes estadounidenses padecieron algún tipo de enfermedad mental.

La indignación de Los Pinos con la pregunta de Carmen es hipócrita porque ni lo niegan, ni dan la información y callan cuando algunos de los suyos lanzan acusaciones sin respaldo. ¿Cuál era la base fáctica que le permitió a Vicente Fox calificar en 2000 a su opositor el priista Francisco Labastida Ochoa de “chaparro de ideas”, “sanguijuela”, “mariqueta” y “mandilón”?

Los panistas nos prometieron renovación pero terminaron adoptando los rasgos más atrasados de nuestra cultura política. Alejandro Moreno estudia los valores de los mexicanos y concluye que “no estamos acostumbrados a la crítica y por eso la vemos con desdén, con incomodidad” (Este País, núm. 241, mayo de 2011). Si a eso sumamos ese nocivo impulso de venerar al Presidente, se entiende su irritación ante preguntas incómodas. A propósito, ¿a qué dedicó el Presidente esas 1,197 tardes?

LA MISCELÁNEA

La idea original de revisar la agenda de Felipe Calderón fue de Andrés Aguayo Mazzucato, quien sistematizó 899 días. Paulina Arriaga Carrasco se encargó de las otras 539 jornadas y de recopilar información en diversos medios. Dolia Estévez compartió sus conocimientos desde Washington

9/15/2011

Riña de abogados


Sergio Aguayo Quezada saguayo@colmex.mx

Tanto escándalo ha impedido degustar el pleito de Felipe Calderón con los jueces. La riña entre abogados nos atañe y nos afecta. El 23 de junio Felipe Calderón los puso en la mira. Cuando dialogaba con las víctimas agrupadas en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad reconoció que "Rubí Frayre, la hija de Marisela, perdió la vida" porque un criminal confeso fue liberado por "jueces incompetentes". El tono fue creciendo
("he sabido de jueces que han recibido dinero o que dialogan con criminales, y que liberan a criminales") y culminó el 6 de septiembre cuando, en un intercambio cibernético con ciudadanos, se liberó del yugo del discurso escrito para lanzarse a fondo: "No es que yo la traiga contra los jueces; al contrario, los aprecio y todo. Pero ya también empieza uno a cansarse, mano. Uno los agarra y los agarra y los agarra y los agarra, y los sacan y los sacan y los sacan". Durísimo y deliberado.

La estrategia de comunicación presidencial incluyó entrevistas a los principales noticieros de la televisión y siempre hizo una diferenciación clave entre la "verdad real" y la "verdad legal" que ilustró con el caso de Jorge Hank Rhon al cual liberaron por tecnicismos jurídicos cuando le encontraron un arsenal. Imperó lo "legal" sobre lo "real". Lógicamente pidió al Poder Judicial revisar sus estructuras e integrantes.


Los abogados forman un gremio peculiar. Son formales, conservadores y quienes integran el Poder Judicial son poco autocríticos y se atrincheran tras el silencio y el lenguaje críptico. Once semanas se tragaron la bilis hasta que el 6 de septiembre el Consejo de la Judicatura Federal -encabezado por el presidente de la Suprema Corte- emitió un pronunciamiento con cuatro líneas envenenadas dedicadas a Calderón: "Cuestionar el trabajo de los jueces, sin fundamento, por consigna y más aún, sin pruebas, atenta contra la estabilidad nacional. Rechazamos enérgicamente que se hagan señalamientos en contra de impartidores de justicia, sin que se acompañen de las pruebas que los acrediten debidamente".

Otro abogado, Miguel Carbonell (El Universal, 8 de septiembre) hizo puntualizaciones que me parece reflejan el sentir del dolido Poder Judicial. Tachó de incorrecto "que el jefe de Estado mexicano" acusara sin "aportar inmediatamente los elementos necesarios para activar el sistema de responsabilidades" y luego añadió que "si Calderón sabe con certeza qué jueces están en la nómina del narco, debe revelar sus nombres y ordenar a la
Procuraduría General de la República" iniciar las investigaciones para consignarlos. Al igual que los otros analistas, recordó al Ejecutivo que no hizo su tarea, y sus acusaciones, por tanto, podrían ser "una táctica distractora para evitar las críticas tan merecidas por los evidentes y clamorosos fracasos de la PGR bajo su mando".

Después del 6 de septiembre se hizo la calma. Fue un empate entre los gladiadores y una derrota estrepitosa para la sociedad porque lo trágico es que ambos tienen la razón. Calderón acierta en sus críticas pero él y su partido
carecen de autoridad moral para denunciar la corrupción y exigir eficiencia. En cuanto al Poder Judicial, da escalofríos la mera posibilidad de tener que lidiar con algún tribunal. Vivimos con la sensación de que las cárceles están llenas de inocentes y las calles atiborradas de criminales.

El convencimiento tiene repercusiones de diverso tipo. Por ejemplo, estoy convencido que las Fuerzas Armadas deben ponerse al día, lo cual requiere corregir el fuero militar. Sin embargo, se entiende su reticencia a ser juzgados por tribunales civiles por la corrupción y desorganización que impera en el mundo de la justicia; nuestros soldados también van al cine y vieron Presunto culpable.

Hace días conversaba con John Carlin, un conocido periodista de El País de España, quien recordaba su estancia en México en los años ochenta. Está convencido de "la decencia de la mayoría de los mexicanos que mantienen
relaciones de civilidad pese a que México es un país sin ley". Y lo ilustraba con el caso de Sergio Dorantes, un inocente encarcelado desde hace años a consecuencia de la corrupción e ineficiencia de ministerios públicos y jueces capitalinos. Tiene razón pero sirve de poco quejarse o relatar altercados entre abogados. Mejor exijamos al Presidente y a los jueces que piensen en el bien común.

LA MISCELÁNEA


Greenpeace es al medio ambiente lo que Amnistía Internacional ha sido para el movimiento universal de los derechos humanos: una voz clara, congruente, contundente que nos recuerda un día sí y otro también la necesidad de armonizar nuestra acelerada existencia con el respeto a la naturaleza. ¡Felicidades por sus 40 años! Con información de las páginas de la Presidencia, de la Suprema Corte, del Consejo de la Judicatura y de Reforma, Proceso, El Universal y La Jornada. Recopilación: Francisco Lenin Figueroa Guevara. www.sergioaguayo

9/07/2011

El PAN corrupto


Sergio Aguayo Quezada
saguayo@colmex.mx

Cuando aumenta la corrupción también lo hacen la evasión y el cinismo que rozan ya la excelsitud. Los casinos de Monterrey hacen inevitable referirse al panismo, pero los otros partidos son cómplices conscientes del colapso ético. Los indicadores son contundentes. Cada año Transparencia Internacional publica el Índice de Percepción de la Corrupción. Según este documento, de 1998 a 2010 retrocedimos 43 lugares en el ranking mundial (pasamos del lugar 55 al 98) y nuestra calificación descendió dos décimas (de 3.3 a 3.1). Otras encuestas confirman que en la última década creció la tolerancia social hacia la corrupción. Esto quiere decir que la alternancia fue incapaz de controlar el añejo cáncer. En lugar de reformar, el PAN se refugió en la evasión y el cinismo.

Los casinos de Monterrey son paradigmáticos. Las trapacerías y excusas de los hermanos Larrazabal moverían a risa si no fuera porque encarnan la degradación de lo que alguna vez fue el partido de la decencia, mientras el alcalde decide si pide licencia. El comportamiento de los hermanitos fue troquelado en un proceso iniciado en el sexenio de Fox, cuando se dio un debate en torno a la instalación y legalización de casinos. Los autorizaron argumentando que era una forma de meterlos a la institucionalidad y hacerlos pagar impuestos. Quienes nos opusimos públicamente hicimos pronósticos que ahora se cumplen a cabalidad: incapacidad gubernamental para supervisarlos, focos de corrupción pública y privada, nidos para la delincuencia organizada.

Pese a la evidencia acumulada y difundida, el presidente Calderón no le exige cuentas al alcalde de Monterrey. Está congelado, paralizado, pasmado; se ve incapaz de desprenderse de la pareja de hermanos, tal vez porque son engranes de su grupo y puntales de Ernesto Cordero y porque, en el último de los casos, no son la excepción sino la norma en muchas ciudades gobernadas por ese partido. Las evasivas son particularmente llamativas en el Informe presentado por Calderón el 1o. de septiembre en medio del escándalo por los casinos regios.

Calderón tuvo una oportunidad ideal para posicionarse en el último año de su mandato sobre un tema que preocupa a la sociedad. En el texto de 758 páginas menciona sólo 17 veces la palabra "corrupción", pero lo hace desde el ángulo burocrático-administrativo: "se emitieron 671 vistas para el inicio del procedimiento para determinar irregularidades", "se iniciaron 142 procedimientos de remoción", etcétera.

Estamos ante un patrón. Hay pocos asuntos tan emblemáticos de la corrupción
estructural como la cálida relación de Vicente Fox y Calderón con Elba Esther Gordillo. Ha sido y es el recordatorio diario del naufragio ético del panismo. El 29 de junio pasado la maestra andaba como siempre de estreno. Las finas telas y los costosos accesorios se legitimaban con la firma de las casas más exclusivas. Al día siguiente, Reforma publicó una foto de ella con la cual evaluó el costo de la bolsa de piel y los zapatos Hermès, de los collares de perlas Chanel, de un traje atribuido a St. John, etcétera, el atuendo de ese día le costó 112 mil pesos. ¿De dónde sacó el dinero si su salario de maestra es de 23 mil 900 pesos mensuales? El 5 de septiembre Calderón respondió preguntas por internet. Las críticas a la maestra fueron tan reiterativas como las excusas del Presidente que la defendía o se refugiaba en invocaciones a la legalidad: "no es que me guste, es lo que nos ordena la ley" (Reforma, 6 de septiembre). La forma de razonar de ambos se aprecia en la ceremonia por el primer día de clases. El 22 de agosto pasado coincidieron en una primaria de Cuajimalpa el Presidente y la maestra, quienes dijeron unas palabras a los indefensos niños.

Según las versiones estenográficas, Elba Esther recordó a los niños que viven en una era "donde los valores son cada vez más efímeros y hay que poder fortalecerlos". Tuvo el cuidado de no asumir ninguna responsabilidad. El presidente Calderón fue más claro: "a los papás y a las mamás les toca cuidar a los hijos, formarlos en valores", porque en su perspectiva "la tarea de un presidente consiste, sobre todo, en decidir". Luego añade que "no siempre se pueden decidir cosas buenas".

Tiene razón. Es comprensible que Calderón se relacione con la lideresa de un poderoso sindicato; son inaceptables sus decisiones y las de Fox de darle cargos con tanto presupuesto a Elba Esther; por ello es el personaje político más poderoso. Eso es complicidad con un personaje con olor a corrupción. El PAN no está solo. La crisis es estructural porque la mayor parte de la clase política respeta los usos y costumbres de una corrupción antiquísima. De cuando en cuando la permisividad explota como en los casinos de Monterrey. En las presidenciales de 2012, ¿incorporará alguno de los aspirantes el combate a la corrupción en el discurso y en la práctica?

Colaboró Rodrigo Peña González
www.sergioaguayo.org

7/22/2011

Legítima defensa



Sergio Aguayo Quezada
saguayo@colmex.mx

Quienes gobiernan México y Estados Unidos no pueden frenar el contrabando de armas que alimenta las hogueras de criminalidad en México y América Central.Un tema ideal para un nuevo tipo de acción ciudadana.

Calderón tiene un diagnóstico certero. El presidente mexicano ha demostrado su comprensión de los resortes que mueven el tráfico de armas. En el siguiente párrafo sintetizo su razonamiento con frases tomadas de diferentes discursos:

"La prohibición de armas de asalto (Assault Weapons Ban) expiró en 2004" y la "violencia [en México] empezó a crecer desde 2005" porque los "narcos empezaron a recibir armas más poderosas". De las armas incautadas al "menos 85% fueron vendidas en una tienda de armas en Estados Unidos". Con esa evidencia Calderón levantó el índice para lanzar un "yo acuso a la industria armamentista norteamericana de [causar] miles de muertes que están ocurriendo en México". Por ello solicita a Estados Unidos una "ley que prohíba la venta de armas de asalto".

Obama quiere pero no puede. El 11 de julio la Procuraduría de Estados Unidos reconoció la "existencia de un problema de tráfico ilegal de armas a México". Como la Segunda Enmienda constitucional permite la compra y tenencia de armas, su gobierno desea establecer controles en los estados fronterizos a la "venta múltiple de [algunos] tipos de rifles a la misma persona durante un periodo de cinco días". Un paso simbólico pero insuficiente. En todo caso, dos días después los republicanos en la Cámara le quitaron fondos a la medida amparándose en nimias excusas y en el dogma de la Segunda Enmienda constitucional. En la situación actual, comenta el representante demócrata Jim Moran, una sola persona puede comprar sin problemas mil rifles de asalto en el lapso de cinco días.

La poderosísima National Rifle Association (NRA) anunció que interpondrá recursos legales en contra de la decisión de Obama. Conviene exponer aquí el razonamiento de este sector tomando un discurso del vicepresidente de la NRA, Wayne LaPierre, el 11 de julio ante las Naciones Unidas: "la base de nuestra libertad es la Segunda Enmienda", aseguró, porque tener acceso a las armas permite "defenderse a sí mismo, a la familia y al país". Después añadió que ni las "Naciones Unidas ni otras influencias externas tienen la autoridad para interferir en [las] libertades" estadounidenses. Olvida que sus libertades han contribuido a
la muerte de 50 mil mexicanos y decenas de miles de centroamericanos. Éste es un claro ejemplo del etnocentrismo y el menosprecio de un buen número de estadounidenses hacia el resto de la humanidad.

Una salida es tomarse en serio lo internacional. Las fuerzas políticas mexicanas, y en particular la izquierda, rara vez incorporan en sus análisis y planificaciones el factor externo. Las guerras centroamericanas de los ochenta dejaron una lección: el cambio se facilita cuando se establecen acuerdos con los estadounidenses respetuosos de los derechos de otros países. Lograrlo tiene varias exigencias.

La primera es que Calderón acepte que sus quejas, recomendaciones y regaños tienen poco efecto en Estados Unidos, en parte porque al mismo tiempo se la pasa repitiendo que su estrategia es la correcta, que su gobierno controla la situación y que se está destruyendo a los cárteles. Se requiere un nuevo equilibrio discursivo en el cual se reconozca la gravedad de la situación, un combate frontal a la corrupción en nuestras aduanas y demandar legalmente en Estados Unidos a vendedores y fabricantes de armas (la PGR ya contrató a dos bufetes en aquel país); algo parecido se hizo para defender a mexicanos condenados a muerte.

Es un tema propicio para una campaña coordinada por organismos de México, Estados Unidos y América Central -y apoyada por ciudadanos de todo el mundo porque el tráfico de armas afecta a toda la región y se ubica en una problemática mundial. En ese tema se comparten objetivos con los gobiernos de Calderón y Obama, o cual obliga a una mezcla de presión y diálogo desde la autonomía ciudadana. Lo que resiste apoya.

Éste es el marco tras la campaña coordinada por Alianza Cívica y Propuesta Cívica en México y la Washington Office on Latin America y el Latin American Working Group en Estados Unidos, entre otros organismos. El objetivo es combatir el contrabando de armas enviando tres peticiones a Barack Obama (quien quiera firmar puede hacerlo en la página www.alianzacivica.org.mx).

Enfrentará la resistencia de los mercaderes de la muerte y sus defensores, pero es una forma de establecer nuevos caminos de colaboración entre diversas sociedades y, en México, de combatir la nociva pasividad. La protección de derechos fundamentales exige, en este momento, ponerle un alto al contrabando de armas de Estados Unidos a México y América Central. Es un acto de legítima defensa.

Rodrigo Peña González colaboró en la recuperación y sistematización

6/11/2011

Izquierda suicida


Sergio Aguayo Quezada
saguayo@colmex.mx


Las izquierdas partidistas se suicidan atragantándose de incongruencias. En tanto, crece el cerco priista sobre la capital. El PRD nació atenazado por las tribus que negocian votos por cargos. Ese fue el motivo por el que René Arce renunció, en 2009, a ese partido: el PRD se ha "convertido -escribió- en una maquinaria electoral, en una estructura burocrática y en una agencia de empleos". Vueltas que da la vida. Hace unos días el Movimiento de Izquierdas Ciudadanas Mexiquenses encabezado por el senador informó que seguía siendo de izquierda pero que, ¡oh, sorpresa!, había descubierto "gran coincidencia con los postulados del PRI".

Así, justificó la firma de un convenio con Eruviel Ávila, candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México.
El texto completo del convenio es una epifanía a la trácala de votos. Arce se compromete a realizar "tres eventos regionales con una asistencia superior a los 5000 electores" y a informarle al PRI la "cantidad de electores por sección electoral" con los cuales completará los 140 mil ciudadanos y ciudadanas que votarán por Eruviel.

En reciprocidad, el gobierno del priista fundará un Instituto Estatal de Economía Social y Solidaria que será entregado a un "integrante con perfil y experiencia profesional y científica, del Movimiento de Izquierdas".
(¿Qué querrá decir con "experiencia científica"?). En un arrebato de pudor tardío Arce subió a su página un texto aclarando que "no se trata de venta de votos". Sea lo que fuese es de una dudosa legalidad que exhiben sin pudor porque ya nadie se toma en serio a los árbitros electorales, que en el caso del Estado de México han llegado a la etapa superior de sometimiento al gobernante. La actual dirigencia del PRD procedió a descalificar a René Arce sin reparar en que aprendió el oficio en ese partido en donde sigue practicándose.

Los líderes del Movimiento de Regeneración Nacional encabezado por Andrés Manuel López Obrador también caen en esas incongruen- cias. Si llenaron el Zócalo el domingo pasado fue, en parte, por los aportes en contingentes de tribus como la encabezada por René Bejarano, otro maestro en el arte de negociar votos por cuotas.
Sé que este tipo de comentarios son ignorados por considerarlos ingenuos, sin entender que son un reflejo de preocupación de quienes vemos cómo avanza la infección de los partidos de izquierda. El 19 de octubre 1992 un grupo de militantes denunció en un desplegado publicado en Proceso una "extendida red informal de lealtades personales que conforman la dirección".

Cuando Amalia García tomó posesión de la presidencia del PRD (1999) criticó la "profusión de los grupos de interés, las prácticas clientelares, el protagonismo personal, y la falta de respeto a los estatutos, la legalidad y el principio de la tolerancia" dentro del partido. Hay más, muchos más documentos.
¿Cuándo y cómo se jodió la izquierda? No podría decirlo.

Sólo sé que en junio de 2011, el PRD y los otros partidos autonombrados de izquierda actúan como si la izquierda social seguirá votando por ellos en 2012 porque las alternativas son otro sexenio panista o el regreso a Los Pinos de la versión más sombría y corrupta del priismo. ¿Y qué tal si un número importante decidimos abstenernos? Imposible anticipar lo que sucederá en 2012, salvo que al día de hoy la izquierda no entusiasma.


Esto conduce a un misterio tras el convenio entre René y Eruviel: ¿Cómo es que un candidato que lleva 30 puntos de ventaja -Eruviel- asume esos compromisos en público por míseros 140 mil votos? La respuesta está en el control de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM). Cuando en marzo estuvo cerca una alianza entre el PAN y el PRD con Encinas como candidato, se abría la posibilidad de que la ZMCM fuera gobernada por dos perredistas.

Tres meses después el panorama es el inverso: el PRI se prepara para conquistar el DF. Si uno revisa las encuestas sobre las intenciones de voto, la izquierda podría perder en 2012 la elección presidencial y la de la capital. En las intenciones de voto por la Jefatura de Gobierno capitalino el PRI tiene 29 puntos de intención de voto por 35 del PRD (encuesta de marzo publicada en Reforma). El futuro de la capital
podría decidirse por la competencia entre clientelas perredistas y priistas. Con ese contexto parece lógico el fichaje de Arce.

Esas maniobras y cálculos están muy lejos de la cosecha de dolor y tragedias que va levantando la Caravana del Consuelo que sigue avanzando hacia el antiguo Paso del Norte. Ignoro si el Pacto de Juárez que se firmará el próximo viernes terminará confinado a una estrecha vereda o si construirá las alamedas por las cuales correrá el novel movimiento. Estoy convencido de que el tiempo se agota para las izquierdas partidistas que deberán optar por la regeneración o seguir suicidándose mientras se atragantan de incongruencias.

Colaboraron: Rodrigo Peña González y Luz Ramírez González

www.sergioaguayo.org

5/18/2011

El sufrido norte


Sergio Aguayo Quezada
saguayo@colmex.mx

El futuro de la guerra contra el narco depende de que frenemos un tráfico de
armas que golpea, sobre todo, al sufrido norte.

La geopolítica de la violencia. Cuando se revisan en detalle los indicadores
numéricos, el costo social y económico crece a medida que uno se acerca a la
línea fronteriza. La evidencia apabulla: el norte mexicano es el más castigado en
homicidios, secuestros y desapariciones aunque la situación se agrava o mejora
de manera diferenciada. En el municipio de San Fernando (Tamaulipas) sólo
hubo dos homicidios en 2009, pero en 2010 llegó a 169: ¡un aumento de 8,350%!
El costo económico es también muy elevado. El 9 de mayo, Gerardo Gutiérrez
Candiani, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana
(Coparmex), informó que 50% de las empresas de Chihuahua y Tamaulipas ya se
fueron a otras entidades o a Estados Unidos. El norte de Nuevo León sufre más la caída del empleo y el aumento del desempleo que el resto de la entidad. Este
vendaval de muerte, esta proliferación de la cultura del miedo tiene causas
identificables.

El negocio de las armas. En los estereotipos yanquis los mexicanos somos
violentos y cargamos pistola. Es correcto porque de acuerdo con Small Arms
Survey en 2004 había hasta 16.5 millones de armas ilegales en México, una cifra
que debió haber crecido porque hay quienes estiman que durante el sexenio de
Vicente Fox ingresaron al país 4 millones 380 mil armas.

Los estadounidenses prefieren ignorar que ellos son los proveedores de los
"fierros" de la muerte; de hecho son los principales vendedores de armas del
mundo. Esta realidad ha ido filtrándose en los análisis oficiales y en la
percepción popular. En su discurso del 11 de mayo ante el Council of the
Americas en Washington, Felipe Calderón aseguró que "en los últimos cuatro
años hemos confiscado más de 100 mil armas de los delincuentes y 84% de estas armas son de asalto [y fueron vendidas en] Estados Unidos".

Hay indicadores para asegurar que la mayor parte de esas armas se quedan en los estados del norte de México. Uno de ellos sería el famoso operativo Rápido y
Furioso que, si se recuerda, consistió en que una dependencia federal
estadounidense dejó que se compraran y exportaran ilegalmente mil 998 armas.
Documentos oficiales de ese país permiten saber que 161 de las 195 armas que
ya fueron plenamente identificadas se recuperaron en estados fronterizos
mexicanos. Si en Vietnam hubo el Sendero de Ho Chi Minh, entre Estados
Unidos y México existe el Sendero de John Wayne.

La gran evasión. Barack Obama ha perpetuado la tradición de una superpotencia
que defiende sus intereses por todo el mundo. Lo notable es cómo cierran los
ojos ante lo que pasa en su flanco sur; Washington minimiza la magnitud de lo
que ocurre en México y no incorpora a sus análisis macro la alta concentración
de violencia en la frontera que sí aparece en estudios parciales.

El 22 de abril pasado el Departamento de Estado, de Estados Unidos, emitió una
alerta para que sus ciudadanos no viajaran a ciudades de 15 estados mexicanos,
10 de los cuales están en el norte. Entre 2006 y 2010 fueron asesinados 325
estadounidenses; 73% de los cuales (238) perdieron la vida en estados
fronterizos.

Tampoco están incorporando la evidencia de los avances del crimen organizado
en su franja fronteriza. La evasión de la realidad podría deberse a que está de por medio un negocio de miles de millones de dólares. Hay un dejo de cinismo en
que los fabricantes de armas están incluso bautizando modelos de armas de alto
poder con nombres apropiados para el mercado mexicano: El Oficial, El
Comandante y El Generalísimo.

¿Qué hacer? El gobierno de Felipe Calderón está rebasado. Piensa que con sus
periódicos regaños bastará para que Washington frene el tráfico de armas a
México. A últimas fechas cambia tímidamente la estrategia. En su última
colaboración para El Semanario (30 de abril de 2011), Dolia Estévez informó que
el gobierno mexicano contrató dos firmas estadounidenses para "explorar" la
viabilidad de demandar judicialmente a empresas e individuos sospechosos de
surtir a los cárteles con armas de alto poder. Una buena política, pero adoptada al cuarto año del inicio de la guerra.

Como el sufrimiento del norte se prolongará, sus habitantes tendrán que optar por el exilio, por algún entendimiento con los cárteles o por soluciones creativas para enfrentar la crisis desde sus orígenes. Uno de ellos es el tráfico de armas que permite el auge del crimen organizado. Como argumentaré en otra ocasión, en la movilización social está la solución.

LA MISCELÁNEA

A los interesados en entender a México con cifras, recomiendo el número 241
(mayo de 2011) de la Revista Este País. Diez ensayos interpretan algunas de las
lecciones dejadas por el Censo General de Población de 2010.

Búsqueda de información: Sophia Hernández Reyna y Rodrigo Peña González.
www.sergioaguayo.org