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10/18/2025

Corriente gerofeminista, lideresas activas por los derechos de las adultas mayores

 

Ellas, la corriente llamada gerofeminista busca visibilizar las problemáticas y realidades de las mujeres mayores fomentando la creación de políticas públicas gerontológicas desde una perspectiva de derechos en pro de una sociedad más equitativa.

Por eso, Agnieszka Bozanic Leal, presidenta de la Fundación GeroActivismo, sostuvo que este feminismo nace como contraposición de las ideologias “viejistas machistas” que excluyen y discriminan a las mujeres no solo por su género sino también por su edad, excluyéndolas de diversos ámbitos: políticos, económicos, sociales, etc.

Bozanic Leal, explica que esta ideología se sustenta en la pérdida de funciones reproductivas que tradicionalmente sostienen la identidad femenina y tras la llegada de la menopausia, socialmente se percibe que las mujeres pierden su valor, consolidando una visión patriarcal que las invisibiliza.

Incluso, indica que este «viejismo machista» se ha internalizado entre las propias mujeres, quienes, a través de normas sociales patriarcales, han incorporado ideales inconscientes que buscan perpetuar prácticas que normalizan el rechazo hacia el envejecimiento femenino.

Sin embargo, estas problemáticas permanecen invisibilizadas, incluso dentro de los mismos movimientos feministas. La especialista señala que los feminismos actuales se “centran en el cuerpo fértil”, generando una ausencia de las demandas de las mujeres mayores dentro del movimiento.

 “Las mujeres feministas han envejecido. Este silencio de la vejez dentro de los feminismos es una violencia simbólica. Es un síntoma de nuestra sociedad patriarcal”, afirma Bozanic.

Ante ello, Bozarnik propone 5 claves gerofeministas, que busca poner nombre, voz y cuerpo a una resistencia que lleva siglos existiendo, pero que ha sido invisibilizado, excluido y no se le ha dado el valor esencial que poseen

Clave 1: Memoria y resistencia

Nombrar es reconocer. Y reconocer es existir

Las mujeres mayores han sostenido históricamente los movimientos sociales sin recibir reconocimiento alguno, desempeñan un papel ancestral en las luchas por la justicia y la igualdad, pero su contribución ha sido sistemáticamente invisibilizada, no solo las mujeres han sido borradas de los relatos históricos, sino que las mujeres adultas mayores han sido aún más excluidas, condenadas al silencio dentro de la memoria colectiva.

En distintos rincones del mundo, son muchos los ejemplos que evidencian su papel protagónico. Desde las lideresas de Villaverde, en España, hasta las Matriarcas Australes de Punta Arenas, Chile, o la Revolución de las Viejas en Argentina, estas mujeres demuestran que el activismo y la resistencia no tienen edad.

Clave 2: Saberes de la vejez

“El gerofeminismo se encarna en los saberes cotidianos. Los saberes cotidianos sostienen la vida”.

Reconocer la inteligencia y el conocimiento acumulados por las mujeres mayores es esencial, pues ellas son teoría viva, portadoras de saberes de resistencia, cuidado y supervivencia construidos a partir de la experiencia. En sus prácticas cotidianas encarnan una ciudadanía activa desde la memoria, abriendo caminos para repensar otras epistemologías del cuidado, del tiempo y de la participación.

No obstante, estos conocimientos populares suelen ser desestimados o incluso eliminados bajo el argumento de supuestos sustentos científicos que les intentan restar valor. Por ello, urge impulsar la creación de conocimiento feminista no solo sobre la vejez, sino desde la vejez. 

Incluir sus voces permite fortalecer el movimiento feminista en su conjunto, integrando perspectivas diversas que emergen de trayectorias vitales marcadas por distintos contextos sociales, culturales y políticos.

Clave 3: Participación social y liderazgo

“Participar es resistir. Resistir es transformar”.

Las mujeres mayores no solo son memoria viva, sino también lideresas activas que ejercen un rol fundamental como agentes de cambio en sus comunidades. Desde sus propios espacios, defienden territorios, saberes y vínculos sociales, practicando una política cotidiana basada en la resistencia y en la protección de lo común.

Esta forma de hacer política, más cercana y comunitaria, no solo fortalece su autoestima y sentido de pertenencia, sino que además desafía los estigmas que asocian la vejez femenina con la pasividad. Frente a una sociedad que insiste en excluirlas del ámbito público, las mujeres mayores demuestran que la participación política no tiene límite de edad.

Clave 4: Comunicación y representación sin vejismos

“Ser vistas y pensadas en narrativas alternativas.”

Los medios de comunicación continúan representando a la vejez femenina como un símbolo de fragilidad o dependencia, reforzando discursos que determinan quién puede aparecer y bajo qué condiciones. Estas narrativas no solo distorsionan la realidad, sino que también perpetúan la exclusión simbólica de las mujeres mayores.

Por ello desde el gerefemnismo se insta aconstruir representaciones distintas, que dignifiquen su imagen, pues los medios construyen  al crear realidades, puede ser una herramienta de liberación o de violencia: cuando la vejez se narra desde el patriarcado, se jerarquiza y se invisibiliza; cuando se hace desde el feminismo, se reconoce y se emancipa. 

Sin embargo, se advierte que visibilizar a las mujeres mayores no implica idealizarlas, sino mostrar su realidad con dignidad y reconociendo las problemáticas que enfrentan día con día ante el abandono institucional. 

Clave 5: Políticas públicas gerofeministas

Hoy en día prevalecen políticas asistenciales y biomédicas dirigidas a las personas mayores, muchas veces bajo una visión caritativa que las concibe como sujetos pasivos. Desde el gerofeminismo, se propone un cambio de paradigma: adoptar un enfoque que reconozca a las mujeres mayores como sujetas de derechos, con autonomía y plena capacidad de participación.

“La vejez debe ser entendida como una categoría política. Reconocerla en las agendas públicas implica ampliar la ciudadanía y redefinir la justicia social.

Las políticas gerofeministas deben reconocer las intersecciones entre género, edad, clase, ruralidad, diversidad funcional y otros ejes de desigualdad. Asimismo, deben incorporar la voz de las mujeres mayores en todas las etapas, desde el diseño hasta la evaluación de los programas, y garantizar su participación vinculante en la toma de decisiones, ya que solo así será posible construir políticas verdaderamente transformadoras, que restituyan su lugar en la sociedad.

1/19/2019

Envejecimiento y pobreza: adultas mayores más vulnerables


Sin pensiones, jubilación e ingresos


Por vivir sin una pensión o jubilación, carecer de empleo y tener una mayor esperanza de vida aunque sin tener garantizado el acceso a servicios de salud pública, las adultas mayores enfrentan mayor vulnerabilidad ante la “cuesta de enero”, conocido así a uno de los periodos económicos más difíciles del año.
Margarita Gaytán es sólo una muestra. El paso del tiempo quedó alojado en su piel y el cabello. El andar, a veces vivaz, a veces enfermo, refleja los más de 75 años que la acompañan, al igual que la marginación en la que vive, a menos de diez minutos del centro de la capital.
Su casa se ubica en la parte más alta de la Colonia Aurora. Cual polvorón, cae a pedacitos con la lluvia, el viento y los temblores. La pieza de adobe, que años atrás fue una casa fuerte, hoy es un inmueble endeble con el riesgo de desplome sostenido con morillos.
El pago de predial, la compra de insumos básicos como gas, luz y pago de agua potable, se suman a las necesidades de una persona adulta mayor: medicamentos y atención médica. “Todo eso enfrentamos y sin trabajo”, enfatiza Margarita con la voz casi apagada por la gripe.
Para iniciar el año, Margarita Gaytán y su esposo Faustino Hernández desembolsan 500 pesos, los cuenta como quien ve un ahorro inmenso. El dinero está destinado para el pago de predial. La pareja pudo hacerse del dinero restando de a poquitos al dinero que de vez en vez ganan limpiando un patio o haciendo algún mandado, “en estos tiempos ya nadie nos da trabajo”. A los 200 pesos guardados, una vecina se sumó con 300 pesos más para ayudarles a cumplir con esta obligación ciudadana.
Además de los trabajos eventuales, otra fuente de ingreso es el programa de asistencia social para personas de 60 y más, sin embargo, desde hace un par de meses no han recibido el recurso.

SIN PENSIÓN LABORAL

La pareja nunca tuvo un empleo formal que les permitiera tener una pensión para su vejez, en su juventud Faustino se dedicó a la albañilería; Margarita al cuidado de sus hijas e hijos, rol que sólo le permitía la realización de empleos informales y sin prestaciones.
En la actualidad la pareja no cuenta con recursos suficientes para la adquisición de los más básicos, hasta para la atención de su salud.
El diagnóstico, “Situación de las Mujeres Adultas Mayores Indígenas en México”, elaborado por el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados, indica que el proceso de envejecimiento implica, sobre todo para las personas adultas mayores de los países en desarrollo, la reducción de oportunidades para generar ingresos y acceder a servicios de salud, esparcimiento, alimentación, cuidados especializados, entre otros.
Esta situación -agrega- aumenta la vulnerabilidad de mujeres y hombres adultos mayores, ya que el envejecimiento en estas circunstancias incrementa los riesgos de vivir la última etapa del ciclo vital en condición de pobreza.
“Las mujeres adultas mayores enfrentan una realidad especialmente difícil”. La afirmación se hace lógica al revisar los estudios y las estadísticas que muestran que las mujeres tienden a una esperanza de vida más larga que los hombres, sin embargo, esta longevidad no va aparejada por una óptima calidad de vida.
Por el contrario -afirma el diagnóstico- viven una pobreza más profunda en la tercera edad, dado que las mujeres, a lo largo de su vida, tuvieron menor acceso a la educación y se encargaron en gran parte del cuidado de las niñas y niños, tienden a trabajar en el sector informal, en trabajos menos estables y con sueldos menores. Esto limita a las mujeres en su capacidad de ahorrar y tener seguridad económica en su vejez.

SIN INGRESOS, 9 DE CADA 10 PERSONAS ADULTAS MAYORES EN OAXACA

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) lo confirman. En total nueve de cada diez adultas mayores viven sin una pensión o dependen económicamente de algún familiar, de ingresos generados por un trabajo por cuenta propia, o de limosnas.
La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (2017) enlista que las tres problemáticas principales que enfrentan las personas adultas mayores actualmente en el país, es pensión insuficiente para cubrir necesidades básicas (28.5 por ciento), falta de oportunidades para encontrar empleo (22.5 por ciento) y carecer de pensión o jubilación (21.9 por ciento).
Además, agrega que 37.0 por ciento de la población mayor recibe dinero de sus hijas e hijos para sostenerse económicamente, y el 11.0 por ciento depende únicamente de este ingreso. Analizado por sexo, esta población representa 15.1 por ciento de las mujeres y, 6.4 por ciento de los hombres de 60 años y más.
El Consejo Nacional de Población (Conapo) señala que en 2015 Oaxaca tenía 321 mil 135 personas mayores de 65 años que representaban 8 por ciento de la población total; es decir que, de cada cien habitantes, ocho eran adultos mayores.
Cifras del Inegi revelan que el sector de actividad económica en el que se encuentran ocupadas el mayor número de personas adultas mayores en Oaxaca es el primario con 56 por ciento, seguido del terciario con 30 y finalmente el secundario con 14 por ciento.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Citlalli López Velázquez, corresponsal
Cimacnoticias | Oaxaca, Oax .-

9/30/2015

Millones de mujeres adultas mayores, sin protección del Estado

   Familias pagan los costos por falta de políticas de cuidados
Ante la falta de personal sanitario y la poca inversió
n en los países, más de la mitad de las personas adultas mayores en el mundo –sobre todo mujeres– no tiene acceso a cuidados “de larga duración” ni de calidad, a pesar de la explotación que enfrenta la población femenina que brinda esta labor al interior de las familias, dijo la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
En su estudio “La protección de los cuidados de larga duración para las personas mayores: un análisis de 46 países”, la OIT detectó que 300 millones de personas mayores de 65 años están excluidas de los cuidados de larga duración que –según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS)– se refieren a la protección que brindan familiares, amistades, vecinos y profesionales a una persona que no puede valerse por sí misma (es decir, servicios de cuidados por parte de seres queridos, redes de apoyo o instancias públicas y privadas).
El estudio demostró que las regiones de Asia y el Pacífico son las que tienen más rezago en la cobertura de cuidados de “larga duración”; no obstante, en la mayoría de los países hay carencia de estos cuidados, lo cual se adjudica a que hay un déficit mundial de 13.6 millones de trabajadoras y trabajadores sanitarios.
Por ejemplo, países de América como México, Canadá, Brasil y Argentina tienen un déficit de 100 por ciento en la cobertura de estos cuidados, según la investigación de la OIT.
Así, la falta de atención de estas necesidades “pone de manifiesto la discriminación por razones de género y edad”; es decir, en relación con las personas jóvenes, las personas adultas mayores y principalmente de sexo femenino, reciben menos cuidados y un trato desigual; además, son las mujeres quienes tienen que suplir la insuficiencia del personal sanitario.
La autora del estudio, Xenia Scheli-Adlung (también coordinadora de Políticas de Salud de la OIT), expresó: “Nos enfrentamos a estos déficits (de cuidados) a pesar de que gran parte del cuidado lo realizan las mujeres de las familias de las personas de edad, sin percibir remuneración”. 
La experta recomendó garantizar la protección universal de estos cuidados de acuerdo con la recomendación número 202 de la OIT, para financiarlos a través de los regímenes de seguridad social o vía impuestos; y aumentar la fuerza laboral para estos cuidados para ofrecer servicios de calidad para quienes los necesitan.
De acuerdo con la autora, estos rezagos se deben a que sólo 5.6 por ciento de la población mundial vive en países que ofrecen cobertura universal de cuidados por parte de personal profesional, mientras que 43 por ciento de la población mundial tiene restricciones que limitan su acceso a estos servicios de cuidado, lo que obliga a las personas adultas mayores a pagarlos de su propio bolsillo.
En promedio, los países destinan sólo 1 por ciento de su Producto Interno Bruto para estos cuidados, y los más “generosos” –que son los de Europa– destinan apenas 2 por ciento del PIB.

Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.-




10/26/2013

La majestad de las mujeres mayores


DESDE LA LUNA DE VALENCIA
   

CIMACFoto: César Martínez López
Por: Teresa Mollá Castells*
Cimacnoticias | España.-

Desde hace cuatro meses estoy trabajando en una oficina de atención a la ciudadanía y a la primera persona que se encuentran al entrar es a mí.

Con los recortes de personal que se está llevando a cabo en todas las administraciones –y la Generalitat Valenciana no es una excepción–, en estos momentos y hasta dentro de aproximadamente un mes, seguiré estando sola en lo que atención directa a la ciudadanía se refiere.

Es un trabajo muy enriquecedor en el aspecto humano, puesto que conoces y descubres gente de todos los perfiles y con variadas características.

Un ejemplo de lo que digo es el hecho de quedarme de piedra cuando se sentaron a la mesa un par de jóvenes de unos 20 años a los que el trámite que demandaban les exigía rellenar un sobre con sus datos y pegar un sello.

No supieron hacerlo, a pesar de ir cargados de dispositivos digitales. O quizás precisamente por eso no sabían rellenar correctamente el sobre ni donde pegar el sello. No sé. Después de estos dos primeros, han sido bastantes más los que han venido con el mismo problema.

Pero dejando aparte este tipo de circunstancias y otras muchas con las que cada día nos “regala” la ciudadanía que requiere de nuestros servicios, si he de elegir algún tipo de gente, definitivamente me quedo con las personas mayores y especialmente con las mujeres mayores que vienen solas u acompañadas, para trámites propios u ajenos, pero siempre con una enorme vocación de servicio y de ayuda.

No sólo son, por lo general, mucho más educadas y respetuosas en el trato, también su disposición a escuchar y a atender las explicaciones que se les dan es diferente, puesto que sólo en raras ocasiones son prepotentes.

A medida que les ves explicando aquello que han venido a buscar van haciendo preguntas a veces con ironía, otras veces cuando has de repetirle las cosas, se deshacen en disculpas, cuando te piden que les hagas alguna anotación, vuelven a pedir disculpas a pesar de que insistas en que es tu trabajo.

Especial ternura me producen aquellas que se sientan, sonríen y después del saludo de rigor, lo primero que te dicen es que no saben leer ni escribir y que las disculpes por su ignorancia.

Me remueven el alma porque además siempre lo hacen con una tímida sonrisa. Son sabias en conocimientos de la vida, han criado a sus hijas e hijos, y además muchas de ellas les siguen ayudando con los nietos.

Han sobrevivido al hambre y la miseria de la posguerra en la que quizás perdieron a seres queridos. Llevan toda la vida trabajando para salir adelante como han podido, incluso emigrando y dejando atrás familia y la poca hacienda que pudieran tener. ¡¡¡Y piden disculpas por su ignorancia!!!

Atendiendo a este tipo de mujeres, y si no hay demasiada gente esperando, pierdo la noción del tiempo. Y lo pierdo precisamente porque necesitan ser atendidas como ciudadanas de primera categoría, que es lo que en realidad son.

Y lo primero que procuro hacer es reforzar que no son para nada ignorantes y que la sabiduría no está siempre contenida en los libros y que cada una de ellas podría escribir o dictar millones de historias de vida que, al resto de la comunidad, nos ayudarían a crecer en el aspecto humano. Suelen insistir en su ignorancia aunque agradecen las palabras que les dedicas.

Otra característica de este maravilloso grupo humano es que, una vez expuestas sus demandas y de haberles explicado lo que hay que hacer para la satisfacción de las mismas, con todo el mimo que soy capaz de dar en estas situaciones, y mientras les estoy rellenando y preparando la documentación, te van contando trazos de sus vidas.

Y unas te cuentan que con 10 años se fueron con su familia a Alemania a trabajar; otras que tuvieron a su primer hijo trabajando las tierras de la familia de su marido; otras que su marido de 90 años está postrado por un accidente y que lo tiene que cuidar y cuando la miras la ves temblando y no sabes si es de dolor, de miedo, o de qué...

Otra te cuenta que después de más de 50 años de convivencia y cinco hijos en común, ella y su pareja han decidido inscribirse como pareja de hecho, pero que “casarse por la Iglesia ¡¡nunca!!”.

Otra viene con varios menores de edad e intenta por todos los medios que no hagan ruido y no deja de excusarse con que “son niños…”, y se disculpa por sus juegos en un espacio público.

Otra me contó que sus antepasados formaban parte de la comitiva que trajo El Cid a Valencia (aseguro que es cierto que me contó con mucho lujo de detalles lo que estoy contando), y otra señora, puesto que eso es lo que son señoras, me pidió que le rellenara unos papeles para su hija discapacitada y al cabo de un rato apareció con unos pastelitos “para que desayune”.

Por mucho que insistí en que era mi trabajo, no hubo ninguna posibilidad que se llevara los postres y ese día gracias a ella, las compañeras y compañeros de otros departamentos y yo desayunamos aquellos deliciosos pastelitos.

Son deliciosamente tiernas aunque tienen su carácter y suelen agradecer siempre la atención que les has prestado con la mejor de sus sonrisas, y ésa es la mayor satisfacción que me queda por haber realizado mi trabajo.

Por eso hoy, sin que sea el día internacional de nada, ni se celebre ningún homenaje, quiero dedicarles a ellas, a las mujeres adultas mayores estas palabras de agradecimiento por sus enseñanzas en los minutos que dura la atención, por su humildad pero fortaleza ante la vida, por su enorme sabiduría sobre la vida, por su tesón por solucionar los problemas familiares, por su sonrisa, por su actitud frente a lo que ellas consideran situaciones injustas.

Quiero agradecerles su lucha por una sociedad más justa, por una mejor calidad de vida para sus descendientes y, por ende, para todas las personas que las rodean.

Quiero desmontar el mito de que son ignorantes, puesto que no lo son, tienen sus cabezas y en sus corazones una enorme sabiduría de la que a veces no son para nada conscientes, y que las lleva a ser muy agradecidas cuando lo haces notar.

Estas mujeres mayores, trabajadas, sabias y llenas de amor por los suyos, tienen una majestad que para sí quisieran aquellos que tienen este título y lo utilizan ostentosamente sin tener ni un ápice de dignidad como la que tienen estas señoras.

Con toda humildad, hoy he querido traerlas como eje central de mi artículo. Por su dignidad, por su majestad, por su sabiduría y por todo el respeto y ternura que me despiertan.

Gracias a todas ellas por lo que me han aportado en estos cuatro meses que llevo trabajando en atención directa a la ciudadanía. Ha sido un gran descubrimiento para mí.

tmolla@telefonica.net

*Corresponsal en España. Periodista de Ontiyent.

10/09/2013

Adultas mayores en total desamparo

MONEDERO
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   MONEDERO

Especial
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*
Cimacnoticias | México, DF.- 

Siete de cada 10 adultas mayores no tienen acceso a un trabajo formal, están en la informalidad laboral y por supuesto son vulnerables por carencias sociales; 5 de cada 10 es vulnerable por ingresos.

De hecho a 6 de cada 10 los sostiene la familia; sólo 2.7 reciben pensión por su trabajo; más de la mitad (56.2 por ciento) gana hasta dos salarios mínimos.

Tres de cada 10 adultas mayores están en condiciones de pobreza moderada y reciben dinero por programas de gobierno; en general la mitad de las y los adultos mayores no recibe prestaciones y 3 de cada 10 no reciben ingreso.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2012, 43.2 por ciento de la población de 60 años y más padece pobreza multidimensional.

VER GRÁFICA AQUÍ
En la actualidad existen 6.1 millones de mujeres consideradas como adultas mayores (de 60 a 85 y más años), representan más de la mitad de este grupo poblacional y su esperanza de vida es de 77.4 años.

De 1990 a 2012 la participación relativa de adultos mayores pasa de 6.2 a 9.3 por ciento y se espera que en 2050 sea de 21.5 por ciento, prácticamente la cuarta parte; implica un significativo  cambio demográfico (datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010 y del Informe sobre pobreza, Coneval 2010-2012).

En un tema tan crucial como el acceso a pensión o jubilación se aprecia una enorme brecha de género. Más de la mitad de los adultos mayores masculinos tiene acceso, pero para las mujeres la proporción es de 11.5 por ciento, 1.1 de cada 10 adultas mayores reciben pensión o jubilación.

Resultando que un número considerable de estas mujeres dependen económica y físicamente de los apoyos familiares, es decir la familia ampliada.

También se reduce considerablemente su acceso a instituciones de salud como derechohabientes. Su calidad de vida se ve seriamente afectada.

Los fallecimientos en este grupo de población se producen por enfermedades crónico-degenerativas, entre las que destacan: diabetes mellitus, enfermedades isquémicas del corazón, cerebrovasculares, males crónicos de las vías respiratorias inferiores, enfermedades del hígado e hipertensivas.

En conjunto, estas seis causas concentran más de la mitad (54.8 por ciento) de las muertes ocurridas en este grupo poblacional. Uno de cada 4 adultos mayores que falleció en 2011 (22.6 por ciento) no era derechohabiente.

Hay que señalar que de cada 100 adultos mayores con discapacidad 55 son mujeres, preminencia que se presenta en todos los grupos de edad a partir de los 60 años. Además prácticamente una de cada dos mujeres mayores con discapacidad es viuda.

La Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento en México (Enasem, 2012) reportó que para el caso de las mujeres las principales enfermedades son hipertensión arterial, diabetes, artritis, enfermedad pulmonar, infarto, así como cáncer y embolia.

Otro tema sustantivo para las adultas mayores es la violencia familiar. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2011 (Endireh, 2011), de las mujeres alguna vez unidas o separadas de 60 y más años, 45 de cada 100 declaró haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o ex pareja.

Lo más común es el maltrato emocional –8 de cada 10 reportan un episodio de violencia–; también son víctimas de violencia económica: en 30.6 por ciento de los casos les han dejado de dar dinero y 15 por ciento manifestó que les dejaron de comprar sus medicamentos o las descuidaron cuando estaban enfermas.

Desde luego estos índices de violencia disminuyen cuando las adultas mayores “ayudan” económicamente a su hogar y cuando son ellas las que sostienen el hogar.

Para la conformación de este perfil un factor que influye considerablemente es la situación conyugal de las adultas mayores; ahí también cuenta la brecha de género, ya que es mayor el número de mujeres “sin pareja”; 4 de cada 10 no tenían pareja, pero para los hombres esta proporción era de 1.8 por cada 10, según datos de 2012.

En suma, 7 de cada 10 adultos mayores (72 por ciento) padece vulnerabilidad social, es decir, presenta por lo menos alguna de las siguientes carencias sociales: rezago educativo, no tiene acceso a los servicios de salud, sin acceso a seguridad social, presenta deficiencias en la calidad y los espacios de vivienda, así como en los servicios básicos, y carece de acceso a la alimentación.

Todos estos indicadores llevan a la conclusión de que son muchas las mujeres adultas mayores con problemas de pobreza, desigualdad, violencia y discriminación. En una palabra, transitan en la vejez con enormes dificultades.

También se puede concluir que hacen falta políticas públicas que enfrenten esta situación de manera urgente.

Bajo un enfoque de derechos integral y universal es indispensable ampliar y mejorar la seguridad social, básicamente pensiones y salud. La Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (ONU 2002), suscrito por México, dice:

“Las personas a medida que envejecen deben disfrutar de una vida plena, con salud, seguridad y participación activa en la vida económica, social, cultural y política de sus sociedades. Deben tener la oportunidad de trabajar hasta que quieran y sean capaces de hacerlo, en trabajos satisfactorios y productivos, y de seguir teniendo acceso a la educación y a la capacitación”.

Twitter: @ramonaponce

*Economista especializada en temas de género.
 

8/29/2013

Adultas mayores en México, entre la pobreza y la informalidad

NACIONAL
POBLACIÓN Y DESARROLLO
   Situación se agrava al carecer de seguridad social

Por: la Redacción
Cimacnoticias | México, DF.- 

En México, la cifra de personas adultas mayores de 60 años y más asciende a 10 millones, de las cuales más de 5 millones son mujeres, de acuerdo con el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), y 46.7 por ciento está en situación de pobreza, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

De ese total de personas adultas mayores en situación de pobreza, el 47.1 por ciento son mujeres y 27.8 por ciento son vulnerables por carencias sociales.

Actualmente, un millón 623 mil 694 son jefas de familia, es decir, tienen a su cargo la manutención, cuidado y quehaceres del hogar, señala el Coneval.

El 69.5 por ciento de las adultas mayores trabaja en el sector informal o en la agricultura de autosubsistencia, debido a que no cuentan con experiencia laboral ni estudios por haberse dedicado a las labores del hogar y al cuidado de la familia, y sólo 30.5 por ciento trabaja en empresas y negocios.

La esperanza de vida en México es de 78.5 años para las mujeres y de 73.6 para los hombres. El hecho de que ellas presenten mayor sobrevivencia puede obedecer a “una condición de salud relativamente buena”.

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) advirtió que 20.7 por ciento de las y los adultos mayores declaró tener alguna discapacidad, de los cuales el 70 por ciento reconoció incapacidad para moverse o caminar, y 7.3 por ciento es hospitalizado durante un promedio de 8.3 días.

Pese a lo anterior, 28.3 por ciento de las personas adultas mayores carecen de seguridad social y sólo una cuarta parte están pensionadas. Los mayores padecimientos y motivos de defunción son presión alta, diabetes, depresión, y en el caso de las mujeres la neumonía, según la Ensanut.

El envejecimiento demográfico en México se verá reflejado en el incremento de la dependencia económica hacia los miembros de la familia que son económicamente activos, lo que actualmente ya es muy alto, y tenderá a crecer en las próximas décadas: 16.7 por ciento (2020), y 25.8 por ciento (2030).

Actualmente el Distrito Federal cuenta con la mayor cifra de personas adultas mayores con 11.3 por ciento.
 

8/15/2013

Envejecimiento de la población afecta más a las mujeres


INTERNACIONAL
   PRIMERA CONFERENCIA REGIONAL SOBRE POBLACIÓN Y DESARROLLO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
   Jóvenes cuidan a las mayores, y éstas no tienen apoyo oficial


Por: Anayeli García Martínez, enviada
Cimacnoticias | Montevideo.- 

Las delegaciones oficiales que participan en la Primera Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe coincidieron en que es hora de proteger los Derechos Humanos de las personas adultas mayores.

Los representantes de los países afirmaron que se debe invertir en la niñez, adolescencia y juventud; sin embargo reconocieron que no se puede olvidar que la población de la región está envejeciendo  y por tanto demanda cuidados, empleo, seguridad social y atención médica.

Estudios de Naciones Unidas estiman que entre 1950 y 2013 la población de 60 años y más aumentó ligeramente al pasar de 6 a 11 por ciento, e indican que este porcentaje seguirá en incremento de forma rápida hasta representar 35 por ciento a finales de este siglo.

Esta tendencia indica que en 2035 la proporción creciente de personas mayores (60 años y más) superará a la proporción de niños menores de 15 años.

Es por ello que las delegaciones oficiales presentes en Uruguay se encaminan a promover una agenda que incluya los derechos de las personas adultas mayores, ya que garantizarles cuidados y empleo será determinante en el desarrollo económico de los países.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) reconocieron que el cuidado de las personas mayores limita el desarrollo de las mujeres, y por tanto el crecimiento económico de las naciones.

La propuesta post 2014 de la Cepal dice que en la medida en que las personas mayores dependen de las transferencias de los grupos productivos –ya sean privadas, intrafamiliares o públicas–, el envejecimiento de la población tiende a generar un aumento de la carga económica sobre la población activa.

El organismo también menciona que las mujeres tradicionalmente están a cargo del cuidado de la familia, pero en la medida en que logren tener más autonomía y empoderamiento y puedan dedicarse más tiempo a las actividades económicas, tendrán menos tiempo para el cuidado de adultos mayores.

A decir de Carlos García, embajador de la Misión Permanente de El Salvador anta las Naciones Unidas, y quien presentó una ponencia sobre envejecimiento y retos socioeconómicos para la región, las y los adultos mayores son sujetos de discriminación y por tanto es hora de dotarlos de derechos.

Señaló que los derechos de esta población no pueden seguir siendo ignorados y se deben tomar acciones concretas para protegerla, en especial a las mujeres, pues se sabe que cada vez hay más adultas mayores sin seguridad social, con enfermedades y sin instituciones que las protejan.

La propuesta de agenda después de 2014 dice que las mujeres mayores permanecen en mayor vulnerabilidad económica, debido a su menor y más precaria inserción laboral en el pasado, atribuible a su mayor participación en actividades reproductivas y de cuidado.

Por otro lado, asienta el informe oficial, hay una mayor incidencia de enfermedades no transmisibles y discapacidades, debido en parte a una mayor concentración de las mujeres de más avanzada edad en comparación con hombres mayores.

Asimismo, se observa en la región una tendencia creciente de mujeres mayores que viven solas (común en las sociedades desarrolladas) que, dadas las condiciones de desventaja mencionadas y el escaso apoyo del sector público, las deja en una situación particularmente vulnerable.

Con todo esto, la agenda de la Cepal dice señala los países deben aumentar los niveles de cobertura de los sistemas de pensiones, financiar la salud para adecuarse a la atención de las enfermedades  propias de la vejez, y crear mecanismos institucionales de cuidado para que esta tarea no recaiga en las mujeres.