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11/15/2025

39 niñas y niños asesinados por guerra narca con ejército. Pendiente justicia por Alexa y Leydi

 

El caso volvió a ser mencionado durante la conferencia matutina de este lunes, donde el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), Ricardo Trevilla Trejo, informó que existen carpetas de investigación en curso tanto en la Fiscalía General de la República (FGR) como en la Fiscalía de Justicia Militar, y que se dictó prisión preventiva en contra de seis presuntos responsables.

De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), el caso de Leidy y Alexa no es un hecho aislado. En Sinaloa, al menos 39 niñas, niños y adolescentes han sido asesinados arbitrariamente desde que se agudizó la disputa entre los grupos criminales identificados como los chapitos y la mayiza.

“Treinta y nueve personas menores de edad privadas de la vida son 39 familias destruidas. 39 tragedias que ponen rostro a una crisis que indebidamente se ha venido normalizando”, señaló la organización.

Recordemos que el pasado 6 de mayo, Leydi y Alexa viajaban junto a sus familiares , Saúl Rojas, de 45 años; Anabel, de 40; Gael, de 12, y otra menor de edad, a bordo de una camioneta GMC por el municipio de Badiraguato, Sinaloa, cuando fueron interceptados por elementos del Ejército y atacados con armas de fuego.

En su momento, la institución castrense aseguró que los hechos ocurrieron durante un enfrentamiento con civiles armados en una carretera que conduce a Parral, Chihuahua, a la altura de La Ciénaga. Diversos medios de comunicación difundieron entonces que las niñas habrían muerto en medio de un fuego cruzado; sin embargo, con el paso de los días, esa versión fue desmentida por los familiares y organismos de derechos humanos.

El informe «La violencia contra las mujeres y niñas en contextos de crimen organizado» explica que la violencia esta arraigada con las dinámicas de poder, género, y desigualdad estructural que son claves cuando hablamos de mujeres víctimas directas del crimen organizado, el cual puede ejercer violencia sexual, trata de personas e incluso feminicidios. Se trata de una serie de estrategias de castigo o intimidación en comunidades donde operan grupos criminales.

Ahora, la forma en la que se suscitó este caso, el Centro Prodh subraya que se reflejan un patrón persistente en la actuación del Ejército mexicano y de las autoridades, documentado desde hace más de 15 años: elementos militares que abren fuego indiscriminadamente contra vehículos que perciben como “amenazantes”, provocando la muerte de civiles inocentes.

Asimismo, el organismo ha denunciado que el Ejército frecuentemente ignora las reformas que buscan acotar el fuero militar, actúa como primer respondiente y manipula evidencia o controla la información, con la “pasiva complicidad” de autoridades civiles debilitadas ante el avance de la militarización.

Cabe señalar que desde 2011 el Comité de los Derechos del Niño expresó al Estado mexicano su “inquietud ante la amenaza contra el derecho a la vida de los niños causada por el grado de militarización” en el país. Volviendo a solicitar en 2015, a revisar la estrategia de lucha contra la delincuencia organizada, para que las niñas y niños estén protegidos de la violencia, así como implementar de manera efectiva protocolos para la protección de sus derechos durante las operaciones federales contra los grupos de la delincuencia organizada, llevadas a cabo por el ejército y las fuerzas de seguridad, así como garantizar el derecho a la justicia de las familias de las niñas y niños víctimas de violencia en el país.

Militarización como eje de la política de seguridad

Pese al incremento de la violencia atribuida a las fuerzas armadas, durante la actual administración encabezada por Claudia Sheinbaum Pardo se ha consolidado el modelo de seguridad basado en la participación militar, mediante el despliegue de las Fuerzas Armadas y la presencia de la Guardia Nacional (GN) en tareas antes asignadas a cuerpos civiles, bajo el argumento oficial que sostiene que las instituciones castrenses son más eficaces e incorruptibles.

No obstante, los cuestionamientos persisten, pues desde su creación, la GN acumula cerca de 219 denuncias por violaciones a derechos humanos, mientras que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha documentado más de 4 mil quejas en contra de las fuerzas armadas en general.

En su Décima Revisión Periódica, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) señaló que las labores de seguridad pública deben ser, por regla general, responsabilidad de personal civil. Durante dicha evaluación, representantes del gobierno mexicano negaron la existencia de militarización en el país; incluso, en su participación ante la CEDAW en junio de 2025, la titular de la Secretaría de las Mujeres, Citlalli Hernández, afirmó que las violaciones cometidas por las Fuerzas Armadas “forman parte del pasado”.

Sin embargo, organizaciones como la  Red por los Derechos de la Infancia en Mexico (REDIM) sostiene que la militarización ha ignorado tratados internacionales y recomendaciones expresas de organismos de derechos humanos, sin generar condiciones de paz ni seguridad. Por el contrario, ha profundizado la violencia y la impunidad.

La organización advirtió que esta política ha multiplicado las violaciones graves a derechos humanos y que los responsables continúan protegidos por la falta de rendición de cuentas. Además, expresó su preocupación porque, pese a los indicadores negativos, el gobierno federal y el partido mayoritario en el Congreso persisten en mantener una estrategia que describió como “un negocio multimillonario de muerte que mantiene al país bañado en sangre”.

10/11/2025

Niñas, principales víctimas de violencia sexual atendidas en hospitales. Radiografía de sus derechos

 

Redim detalla que las mujeres representaban el 49.3% de la población infantil y adolescente a nivel nacional en 2020 (INEGI, 2021), sin embargo, en 2024, eran mujeres el 92.8% de las víctimas de violencia sexual de entre 1 y 17 años atendidas en hospitales del país, al igual que el 87.3% de las víctimas del mismo rango de edad atendidas por violencia familiar (Salud, 2025) y el 66.7% de las personas de 0 a 17 años registradas como alguna vez desaparecidas en el país (RNPDNO, 2025). Además, el 77.6% de las niñas, niños y adolescentes víctimas de trata de personas durante 2024 eran niñas y mujeres adolescentes (SESNSP, 2025).

De acuerdo con cifras del censo poblacional realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2020 en el país había 18.9 millones de niñas y mujeres adolescentes en el país; esto correspondía al 49.3% de la población de entre 0 y 17 años a nivel nacional.

Sin duda, México tiene una deuda pendiente con las niñas y adolescentes de las zonas más empobrecidas del país, pues continúan obligándolas a contraer matrimonio con hombres mayores, como resultado son víctimas de violencia sexual y de embarazos a temprana edad que ponen en riesgo su vida, como se evidencia en las listas de la Secretaría de la Salud.

Además, la deuda está vigente en materia de pobreza, nutrición, educación, salud, seguridad social, educación, vivienda, violencia y el desarrollo de sus vidas. A continuación te presentamos en números la radiografía de México ante las niñas:

RuboSituaciónFuente
Pobreza38.9% de las mujeres de 0 a 17 años en México vivía en situación de pobreza en 2024, esto correspondía a 6.8 millones de niñas y mujeres adolescentes.Fuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024.
Alimentación16.8% de las mujeres de 0 a 17 años en México presentaba carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad en 2024; esto correspondía a 3 millones de niñas y mujeres adolescentesFuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024.
Salud35.3% de las mujeres de 0 a 17 años en México presentaba carencia por acceso a los servicios de salud en 2024; esto correspondía a 6.2 millones de niñas y mujeres adolescentesFuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024.
Seguridad Social55.4% de las mujeres de 0 a 17 años en México presentaba carencia por acceso a la seguridad social en 2024; esto correspondía a 9.7 millones de niñas y mujeres adolescentesFuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024.
Rezago educativo9.8% de las mujeres de 3 a 17 años en México presentaba rezago educativo en 2024; esto correspondía a 1.5 millones de niñas y mujeres adolescentesFuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024
Calidad y espacios de vivienda12.1% de las mujeres de 0 a 17 años en México presentaba carencia por calidad y espacios de vivienda en 2024; esto correspondía a 2.1 millones de niñas y mujeres adolescentesFuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024.
Servicios básicos en vivienda17.8% de las mujeres de 0 a 17 años en México presentaba carencia por acceso a servicios básicos en la vivienda en 2024; esto correspondía a 3.1 millones de niñas y mujeres adolescentes.Fuente: INEGI, Pobreza Multidimensional 2016-2024.
Matrimonio infantilA nivel nacional, 237.2 mil mujeres de entre 12 y 17 años se encontraban casadas o unidas en 2020. Esto representaba el 3.7% de las mujeres en dicho rango de edadFuente: INEGI, Censo 2020.
Matrimonio infantil indígenaCasi una de cada 13 mujeres indígenas de 12 a 17 años en México vivían casadas o unidas en 2020 (7.5%); esto correspondía a 27.8 mil mujeres adolescentes indígenas.Fuente: INEGI, Censo 2020.
Embarazo y maternidad adolescenteEn 2020 fueron registradas en el país 153,485 mujeres de entre 12 y 17 años que habían tenido al menos un hijo nacido vivo. Esto correspondía al 2.4% de las mujeres en dicho rango de edad.Fuente: INEGI, Censo 2020.
Embarazo y maternidad adolescente indígenaMás de una de cada 26 mujeres indígenas de 12 a 17 años en México tenían al menos un hijo en 2020 (3.9%); esto correspondía a 14.6 mil mujeres indígenas adolescentes.Fuente: INEGI, Censo 2020.
Niñas madreDurante 2024 se registraron en México 89,527 nacimientos de madres de entre 10 y 17 años. Esto correspondía a 1 por cada 100 mujeres en dicho rango de edad.INEGI, Estadísticas de nacimientos registrados 2017-2024.
Trabajo infantilLa Encuesta Nacional de Trabajo Infantil estima que la población nacional de mujeres de 5 a 17 años ascendía en 2022 a 13.9 millones de mujeres, de las cuales, 1.5 millones (10.7%) realizaban trabajo infantil. Fuente: INEGI, ENTI 2019-2022.
En 2022, 73.9% de las mujeres de 5 a 17 años en el país realizaban quehaceres domésticos. Fuente: INEGI, ENTI 2019-2022.
Feminicidio79 feminicidios de mujeres de entre 0 y 17 años tuvieron lugar en México en 2024; esto representó un aumento con respecto a los 75 feminicidios de niñas y mujeres adolescentes que se registraron en 2023.
Violencia familiarEn 2024, se atendieron en hospitales de México 17,838 mujeres de 1 a 17 años por violencia familiar. Esto correspondía al 87.3% de las víctimas de violencia familiar en dicho rango de edad a nivel nacional.Fuente: Salud, Lesiones y Causas de Violencia 2010-2024.
Violencia sexualEn 2024, se atendieron en hospitales de México 9,849 mujeres de 1 a 17 años por violencia sexual. Esto correspondía al 92.8% de las víctimas de violencia sexual en dicho rango de edad a nivel nacionalFuente: Salud, Lesiones y Causas de Violencia 2010-2024.
Violencia físicaEn 2024, se atendieron en hospitales de México 4,694 mujeres de 1 a 17 años por violencia física. Esto correspondía al 45.9% de las víctimas de violencia física en dicho rango de edad a nivel nacional.Fuente: Salud, Lesiones y Causas de Violencia 2010-2024.
DesaparicionesDos de cada tres personas de 0 a 17 años registradas como desaparecidas, no localizadas o localizadas en el país al 8 de octubre de 2025 eran mujeres (79,920 de 119,845 registros).Fuente: SEGOB, RNPDNO al 8 de octubre de 2025.
Acoso escolarDe las 5.8 millones de mujeres de 12 a 17 años que asistían a la escuela en México durante 2022, 30.2% comunicaron haber sido víctimas de acoso escolar en los últimos 12 meses, elevando a 1.7 millones de mujeres estudiantes adolescentes la cantidad de víctimas de esta forma de violencia en el paísFuente: INEGI, ENADIS 2022.
Ciberacoso1.6 millones de mujeres de entre 12 y 17 años en México experimentaron alguna situación de ciberacoso durante los últimos 12 meses en 2024. Lo anterior correspondía al 25% de las mujeres usuarias de internet en el mismo rango de edad a nivel nacionalFuente: INEGI, MOCIBA 2017-2024.
RepatriaciónEn 2024, 9 mil 575 mujeres de entre 0 y 17 años fueron repatriadas de Estados Unidos a México.
Esto representó un incremento de 53.7% con respecto a la cantidad de repatriaciones de niñas y mujeres adolescentes que tuvo lugar durante 2023 (6,228 casos).

Las mujeres representaban 31.6% de las niñas, niños y adolescentes que fueron repatriadas desde Estados Unidos al país durante 2024.
UPM, Boletines estadísticos 2014-2024.
Suicidio343 mujeres de 10 a 17 años perdieron la vida por suicidio en México durante 2024. Esto correspondía a 3.9 por cada 100 mil niñas y mujeres adolescentes en dicho rango de edadFuente: INEGI, Estadísticas de defunciones 2000-2024
Detenciones117 mujeres fueron ingresadas a centros de internamiento o tratamiento para adolescentes a nivel nacional en 2023.Fuente: INEGI, Censo Nacional de Sistemas Penitenciarios Estatales 2021-2024.
Causas de muerte– 438 mujeres de 0 a 17 años en México perdieron la vida por accidentes de transporte en 2023.

-440 mujeres de 0 a 17 años en México perdieron la vida por tumores del tejido linfático y afines en 2023.

-278 mujeres de 0 a 17 años en México perdieron la vida por homicidio (agresiones) en 2023. 

-142 mujeres de 0 a 17 años en México perdieron la vida por desnutrición y deficiencias nutricionales en 2023.

-137 mujeres de 0 a 17 años en México perdieron la vida por agresiones con arma de fuego en 2023.
Fuente: INEGI, Estadísticas de mortalidad, 2000-2023.

Ante el panorama, Redim recordó que hace tres años de adoptada la iniciativa Spotlight, en materia de Avances legislativos en torno a la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas, por lo que fueron presentados cuatro paquetes de reformas sobre: niñas y niños en condición de orfandad por feminicidio; de feminicidio y feminicidio infantil; además, de incorporar la perspectiva de género en las responsabilidades administrativas y una más en materia de violencia familiar. 

Todas estas propuestas ya fueron enviadas a las comisiones correspondientes para su análisis y trámite legislativo y posteriormente, las cuales serán enviadas al pleno para su análisis y aprobación. Sin embargo, aún se necesita de impulso e incidencia dentro del poder legislativo para que estas reformas puedan ser aprobadas, con el fin de que se impacte a un universo mucho mayor de leyes que puedan abonar a la protección de miles de niñas, adolescentes y mujeres en el país. 

Redim también exigió romper con el ciclo de la pobreza y la violencia y para ello es necesario trabajar en contra de la estructura y el sistema patriarcal que ha permitido crear estereotipos y que continua justificando la violencia estructural que se ejerce en contra de las niñas y las adolescentes.

«Como sociedad es necesario estar dispuestos a hacer un cambio cultural, así como muchas mujeres y hombres dentro de algunas comunidades indígenas, quienes están rompiendo el ciclo de comercialización y venta de niñas. Todas y todos podemos aportar rompiendo el ciclo de la violencia contra las niñas y las adolescentes».

9/27/2025

Acabar con el matrimonio infantil requiere una cultura de responsabilidad y respeto a legalidad

 

Bhuwan Ribhu, fundador de la organización india Just Rights for Childrenn, durante el lanzamiento de una campaña mundial contra el matrimonio infantil, en una actividad paralela a la 80 Asamblea General de las Naciones Unidas. Imagen: Just Rights for Children

Just Rights for Children (derechos justos para los niños) impulsa la erradicación de los abusos relacionados con los niños y las niñas, incluidos la trata infantil, el abuso en línea y el matrimonio infantil. Esta organización fundada en la India por el abogado y activista Bhuwan Ribhu, ha trabajado para prevenir casi 400 000 matrimonios infantiles en la India en los últimos tres años y ha rescatado a más de 75 000 niños y niñas de la trata.

Tras el éxito de las campañas en curso en la India y Nepal, Just Rights for Children lanzó su campaña mundial para lograr un «mundo sin matrimonios infantiles para 2030», en un acto paralelo a la Asamblea General, celebrado el 25 de septiembre, durante la semana en que cerca de 150 gobernantes del mundo se congregaron en Nueva York debatir sobre la critica situación mundial.

La nueva campaña tiene como objetivo crear la mayor red mundial de la sociedad civil para poner fin al matrimonio infantil.

«El matrimonio infantil, el abuso y la violencia no son solo injusticias: son delitos», afirmó Bhuwan Ribhu, fundador de Just Rights for Children. «El fin del matrimonio infantil no solo es posible, sino inminente. Si nos unimos como comunidad global, podemos ayudar a garantizar que el matrimonio infantil y el abuso sean perseguidos y prevenidos, no solo por los sistemas legales, sino por la sociedad en su conjunto», añadió.

Sobre la importancia de celebrar el lanzamiento durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Ribhu dijo a  IPS: «Aquí es donde se reúnen todos los líderes mundiales y debaten los problemas que azotan al mundo hoy en día. Es muy importante que los líderes mundiales presten atención y tomen nota. Que existe un delito generalizado, el delito de violación infantil en nombre del matrimonio».

«Creemos que los líderes mundiales deben unirse y colaborar para apoyar la aplicación de las leyes en sus países. Deben unirse para apoyar a los niños y jóvenes que están alzando la voz y exigiendo el fin de la violación infantil y el matrimonio infantil mediante compromisos», añadió.

Casi una de cada cinco mujeres jóvenes de entre 20 y 49 años se ha casado antes de cumplir los 18 años.

Los datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)  muestran que, en 2023, el sur de Asia y el África subsahariana representaban 45 % y 20 %, respectivamente, del número de niñas casadas antes de los 18 años.

En la India, la prevalencia del matrimonio infantil era de 24 % en 2021. Desde entonces, esta tasa ha descendido a menos del 10 % gracias a los esfuerzos conjuntos de aplicación de la ley a través de los tribunales y el Gobierno, y a la labor de promoción de los grupos de la sociedad civil.

El matrimonio infantil también se asocia con otras consecuencias negativas, como el aumento del riesgo de violencia doméstica, embarazos precoces y mortalidad materna. La falta de acceso a la educación también supone un riesgo, ya que las niñas se ven obligadas a abandonar los estudios una vez que contraen matrimonio. Por lo tanto, es necesario no solo ayudar a estas niñas a volver a la escuela, sino también educarlas sobre sus derechos y las leyes destinadas a protegerlas.

Ribhu y Just Rights for Children hacen hincapié en el estado de derecho como el camino para poner fin al matrimonio infantil. Otros expertos en derecho y derechos humanos coinciden en que se requieren al menos tres medidas clave: la prevención del delito, la protección de las víctimas y el enjuiciamiento de los autores para disuadir futuros delitos. Las reparaciones a las víctimas también son fundamentales para la justicia y la recuperación del trauma.

Ribhu explicó a IPS que se centran en los adultos que ayudan y colaboran en los matrimonios infantiles. Además del «novio» y los miembros de la familia, también creen que otros miembros de la comunidad deben rendir cuentas. Esto incluye a los líderes y consejos comunitarios, los sacerdotes que ofician la unión e incluso los proveedores de bodas que, a sabiendas, prestan sus servicios en bodas en las que la novia es menor de edad.

«Al fin y al cabo, tenemos que ver que la aplicación de la ley crea esa cultura de rendición de cuentas, esa cultura de responsabilidad, esa cultura de respeto, esa cultura de conciencia, en la que la gente cree que no puede salirse con la suya, y así se derrumba toda la impunidad. El matrimonio infantil es uno de esos delitos que se cometen a la vista de todos porque nadie lo detiene», afirmó.

«Hoy les pido que utilicen su influencia para garantizar que la ley funcione, no solo como institución, como ideal, sino como instrumento vivo y concreto para la protección de los niños», dijo Kerry Kennedy, presidenta de RFK Human Rights. «La impunidad es el oxígeno que alimenta estos delitos. El enjuiciamiento es el antídoto», añadió.

Aunque el matrimonio infantil se considera moralmente inaceptable y es ilegal según las leyes regionales, nacionales e internacionales, sigue persistiendo debido a las deficiencias de los sistemas jurídicos.

Hay otras lagunas en el sistema que se aprovechan.

Najat Maalla M’jid, representante especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños, explicó que algunas leyes establecen la edad de consentimiento por debajo de los 18 años, o lo permiten con el consentimiento de los padres, o esos matrimonios no se registran legalmente, lo que dificulta su seguimiento.

Como Kennedy dijo posteriormente a IPS, «no hay antecedentes de rendición de cuentas». Cuando las fuerzas del orden cumplen su función de exigir responsabilidades a todas las partes, esto también debe incluir a los departamentos de policía que no investigan los casos y, por lo tanto, «nadie quiere ir a la cárcel. Todo el mundo le tiene miedo. Esto es lo que funciona».

Ribhu señaló que la prevención de la delincuencia solo puede producirse cuando se respeta el estado de derecho. Se supone que es esta certeza del castigo lo que disuade a los malos actores y, a continuación, conduce a una mayor concienciación sobre los males del matrimonio infantil y previene futuros casos. La disuasión debe ir acompañada de la concienciación.

Todos los ponentes del evento hicieron hincapié en que para abordar el matrimonio infantil y proteger a las niñas vulnerables por ello era necesaria la cooperación de múltiples grupos, desde expertos jurídicos hasta líderes gubernamentales, pasando por supervivientes y miembros del sector privado, como filántropos.

Puede leer aquí la versión en inglés de este artículo.

Otros países han tomado recientemente medidas para aprobar leyes que prohíben el matrimonio infantil. El gobierno de Kenia aprobó la Ley de la Infancia de Kenia de 2022, que tipifica como delito los abusos contra los niños, incluido el matrimonio infantil.

«El matrimonio infantil es una grave violación de los derechos humanos de las niñas que amenaza el futuro de millones de niñas en todo el mundo. Nuestra población joven en Kenia pone de relieve la necesidad de inversiones sostenidas a nivel nacional y regional, especialmente en programas dirigidos a los niños, los jóvenes y las mujeres», afirmó Carren Ageng’o, secretaria principal de Servicios Infantiles del Ministerio de Género, Cultura y Servicios Infantiles de Kenia.

En un país donde casi 51 % de la población tiene entre 0 y 17 años, las protecciones legales y sociales para la población joven son fundamentales para su desarrollo.

El año pasado, Sierra Leona aprobó la Ley de Prohibición del Matrimonio Infantil 2024 gracias a los esfuerzos liderados por la primera dama del país,  Fatima Maada Bio.

Maada afirmó que esta ley «supone un paso audaz e histórico» para el país, pero dejó claro que «la ley es solo el principio».

«El cambio real se produce en las familias, en las escuelas, en las aldeas y en los lugares de culto. El cambio real se produce cuando las comunidades se levantan y dicen: «nuestras hijas no, nunca más», añadió. «No sueño con una Sierra Leona libre de matrimonios infantiles; sueño con un mundo libre de matrimonios infantiles. Ese sueño está a nuestro alcance si actuamos ahora», remarcó».

Al comentar las reuniones de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebradas en la sede de la ONU, Maada añadió: «Si los gobiernos tienen valor, si los socios internacionales nos apoyan, si las comunidades se implican, si los líderes [detrás de esas puertas cerradas] en esta ciudad de Nueva York hoy… deciden que ahora es el momento de proteger a los niños».

7/12/2025

Las voces de las niñas no fueron tenidas en cuenta

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Por Sonia Tessa, Pagina 12/ Resumen Latinoamericano, 9 de mayo de 2025.

Cladem, la Fundación Thelma Fardin, Red Viva y el MEDH presentaron amicus curiae en la causa del docente Juan Trigatti, del colegio Ceferino Namuncurá del Arzobispado de Santa Fe. La audiencia de apelación será el próximo viernes 16 de mayo. 

La provincia de Santa Fe vuelve a exponerse a sanciones internacionales por faltar al deber de debida diligencia y a la obligación de escuchar a niñas de entre 4 y 5 años, que declararon en cámara gesell, tal como estipulan las leyes vigentes. Así lo expresan los cuatro amicus curiae presentados en la causa contra Juan Trigatti, docente de educación física del jardín de infantes Ceferino Namuncurá de la ciudad de Santa Fe acusado de abuso sexual contra cuatro alumnas de entre cuatro y cinco años. La absolución del docente de educación física decidida el año pasado fue apelada por la fiscalía y la querella y habrá una audiencia de apelación el próximo viernes, 16 de mayo.

“El Tribunal sostuvo que el relato de las cinco niñas, pese a ser coincidentes en numerosas circunstancias y mecánica de la conducta reprochada, fue sugestionado o ‘inoculado’ por las mujeres de su familia, por profesionales de la salud y de los organismos de niñez intervinientes. De este modo, si bien no afirma que las niñas mienten, les quita toda validez y credibilidad a sus dichos, incluso, menoscaba el valor del relato del niño quien fuera testigo presencial de algunos de los hechos”, dice el amicus curiae del Comité de Latinoamérica y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), que lleva la firma de las abogadas Alejandra Tolosa, Analía Aucía y Rosa Acosta.

El Tribunal Oral que absolvió a Trigatti, integrado por Pablo Busaniche, Martín Torres y Cecilia Labanca, decidió la absolución el 3 de octubre del año pasado. Para Cladem, los jueces también omitieron “valorar prueba objetiva, tales como lesiones vaginales constatadas, por lo menos, en dos de las niñas y no consideró la relación de asimetría de poder que atraviesa la relación entre el docente y las estudiantes niñas”.

El próximo viernes, los jueces Jorge Andrés, Alejandro Tizón y Sebastián Creus evaluarán los argumentos de la fiscalía, a cargo de Matías Broggi y Jorgelina Moser Ferro y la querella representada por Carolina Walker. 

El pedido de pena en el juicio oral y público fue de 25 años de prisión, por abuso sexual gravemente ultrajante en tres casos y abuso sexual simple en uno, todos agravados por ser encargado de la educación y guarda.

Además de Cladem, en la causa se presentaron con amicus curiae la Fundación Thelma Fardín, Red Viva y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH) para rechazar la absolución.

A las pruebas no se remiten

“De manera clara y manifiesta, el Tribunal Oral decide desconocer la normativa y jurisprudencia que está obligado a aplicar, al sostener que la ‘corta’ edad de las niñas no posibilita un desarrollo cognoscitivo y/o emotivo para declarar”, desarrolla el escrito de Cladem. 

Cladem cuestiona que el Tribunal de juicio «interpretó los resultados del examen médico forense de manera contraria a toda la legislación, jurisprudencia nacional e internacional, así como a los estándares de derechos humanos relacionados con los derechos de la niñez”. 

En lugar de analizar esas lesiones en el contexto de los dichos de las niñas y el niño testigo, se niega que puedan deberse a la agresión sexual. “El Tribunal no se detiene a discutir la relevancia de las lesiones observadas en el contexto del abuso sexual, sino que las desvincula de manera abstracta al basarse en una interpretación teórica generalizada que ofrece una visión general sobre los indicadores físicos”, sigue el escrito de Cladem.

Para la organización, “la conclusión del Tribunal resulta tan absurda como peligrosa: los relatos coincidentes de las niñas, que muestran un claro patrón de conducta de Trigatti, no son creíbles porque, según ellos, estarían ‘contaminados’ por responsabilidad de las mujeres de la familia; los informes de profesionales de la salud y las lesiones constatadas en la zona genital no son prueba suficiente porque se consideran dudosos. Pero lo más grave es que, para el Tribunal, nada de esto tiene valor probatorio suficiente. Según su lógica, la única prueba concluyente sería aquella que no existe en la causa penal: las filmaciones de las cámaras de seguridad. Un disparate. Siguiendo este razonamiento, si un delito se comete en un lugar sin cámaras de seguridad, ¿nunca podría probarse ‘fehacientemente’? Y antes de que existieran las cámaras, ¿cómo se probaban los delitos sexuales?”, sostienen las abogadas de Cladem.

Absolución decidida de antemano

Desde la organización interpretan que “el Tribunal Pluripersonal Oral orientó todos sus argumentos, omisiones y deducciones basadas en un razonamiento arbitrario y falto de fundamento en una sola dirección: justificar una decisión que ya tenía tomada de antemano: absolver al acusado”.

Los otros amicus curiae también le piden a la Cámara de Apelaciones que reconsidere la absolución. Para la Red Viva, una organización que nació de madres protectoras de niñas que habían denunciado abusos sexuales, los argumentos del Tribunal “presentan un grave retroceso en materia de derechos humanos de NNyA, ya que el Tribunal efectúa un análisis contrario a toda la normativa internacional de Derechos Humanos de NNyA, como asimismo contraria a la normativa internacional de Derechos Humanos de las mujeres» y mantiene «una postura incapacitante y discriminatoria de las víctimas por su edad, su género y su condición social”.

Con la firma de la presidenta de la Red Viva, la abogada Sara Barni, el amicus curiae plantea que ”no fueron tenidas en cuenta las palabras de las niñas víctimas y del niño testigo, cuando la normativa vigente en materia procesal establece y reconoce el derecho a ser oído y que si palabra sea tenía en cuenta introducido por los tratados internacionales de rango constitucional”.

Desde la Red Viva resaltan “la ignorancia del tribunal al desacreditar con argumentos absolutamente regresivos e incapacitantes los testimonios de las niñas víctimas, demostrando el total desconocimiento del derecho”.

Desestimaron informes profesionales

La Red Viva subraya que “en el caso se resuelve con total prescindencia e ignorancia -como si no hubieran existido- de absolutamente todos los informes y testimonios profesionales -los del Médico Forense, los de las médicas de guardia del Hospital de Niños, de las profesionales del Centro Médico Yapeyú, como asimismo los testimonios de las profesionales del Servicio Local de Niñez”. 

Esto se encuadra en el backlash, también conocido como “contragolpe”. “Se trata de un movimiento de reacción y oposición contra los avances alcanzados en materia de género, de reconocimiento de derechos de niños, niñas y adolescentes y de violencia sexual”, plantea Barni.

También la Fundación Thelma Fardin le solicitó al Tribunal que “revise cuidadosamente la evidencia presentada y considere la importancia de creer en las víctimas de abuso sexual” y reclamó que “se proteja a las madres” que fueron “víctimas de acusaciones infundadas que sólo sirven para prolongar el sufrimiento de las familias afectadas”.

Un grave retroceso

En tanto, para el MEDH, “reviste enorme gravedad que la fundamentación integral de la sentencia absolutoria descanse sobre argumentaciones como el SAP, teoría de la inoculación, de la co-construcción y similares porque además de resultar anticientíficas y rechazadas en forma unánime, implican un grave retroceso en materia de derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, generando un escenario social que favorece la impunidad de los delitos de abuso sexual y violencia cometidos contra esta población”.

Un punto fundamental de esta causa es que el colegio Ceferino Namuncurá pertenece al poderoso Arzobispado de Santa Fe. Y que el abogado defensor del docente acusado es Marcos Barceló, conocido en Santa Fe por su permanente persecución a funcionarias judiciales y abogadas que defienden los derechos de las infancias. Como parte de sus acciones intimidatorias, el abogado acusa a funcionarias judiciales y abogada de inventar denuncias, las señala por redes sociales y las difama, al tiempo que califica a la difusión de estas causas como “maniobras maquiavélicas, entre operadoras judiciales deshonestas y periodistas militante radicalizadas con la cuestión de género”. Lo que nunca toma en cuenta es la voz de las víctimas.

Consultada por Las12, la abogada querellante Carolina Walker consideró que “llamativamente el Tribunal omite elementos probatorios». 

“El fallo arranca diciendo que reconoce esas obligaciones internacionales de garantía, que los relatos de las niñas son creíbles, pero se encarga durante 118 páginas de desacreditarlas, diciendo que fueron inoculadas”, señala la abogada, quien lamentó que el fallo absolutorio “pone en riesgo todo el sistema de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes, atacando a las profesionales que trabajan en los procesos de detección, develamiento y acompañamiento”. 

Un antecedente muy cercano

La presencia de Cladem en la causa trae un antecedente inmediato, la causa CER, por la cual la provincia de Santa Fe debió indemnizar a una joven que había denunciado a su padre por abusos sexuales reiterados, pero el acusado había sido absuelto por el juez Nicolás Muse Chemes, sin tener en cuenta las pruebas. 

El caso fue presentado en 2013 ante el Comité de la Cedaw (Convención para la Eliminación de Toda Forma de Discriminación hacia las mujeres, por la sigla en inglés) con el patrocinio de Cladem y la ong rosarina Insgenar. “El gobierno de la provincia de Santa Fe, al conocer la demanda, consideró prima facie que existían elementos suficientes para comprometer la responsabilidad internacional del Estado, por lo que optó por buscar una solución amistosa”, recordó el escrito de Cladem. Nicolás Muse Chemes quiso evitar su destitución, pero el entonces gobernador Miguel Lifschitz le rechazó la renuncia. El magistrado fue destituido en 2019.

6/21/2025

Niñas con top y labios pintados, niños con corbata: el machismo llena las fiestas de fin de curso

 Por Lucía M. Quiroga

Fuentes: El Diario [Foto: Cartel de la fiesta de fin de curso de una escuela pública infantil madrileña]

Familias y profesoras critican que muchas celebraciones infantiles de final de curso están marcadas por sesgos y estereotipos de género, y que tienden a sexualizar a las niñas: “Si ven cómo se les segrega hasta en los eventos festivos, crecerán apreciando esa diferenciación y jerarquización como normal”.

La temática de la fiesta de fin de curso que se celebrará dentro de unos días en una escuela infantil pública de Aluche, en Madrid, es “Los años 50”. Ofrecen tres modalidades de vestuario para su alumnado, que va de los cero a los tres años: se puede llevar minifalda y pañuelo al cuello; camiseta escotada y leotardos ajustados; o bien pantalón vaquero y camiseta blanca. En un colegio privado de Murcia, la fiesta para el nivel de 4 y 5 años tiene temática West Side Story. Las niñas llevarán maillot y tutú rojos y los niños deberán vestir pantalón vaquero, camiseta y pañuelo rojos al cuello.

Y en Sevilla, la fiesta de fin de curso de una escuela infantil es un festival de baile en el que las niñas de entre dos y cinco años se suben al escenario prácticamente desnudas: top tipo bikini anudado al cuello, espalda y barriga descubiertas, falda mínima, bailarinas y enormes lazos en el pelo.

A lo largo de las próximas semanas se celebrarán cientos de festivales de fin de curso en centros escolares de todo el país. Escuelas públicas, privadas y concertadas que despedirán a su alumnado con celebraciones que, en ocasiones, están marcadas por un sesgo de género muy claro, basado en estereotipos machistas. Las consignas para el vestuario están diferenciadas por género: vestidos, faldas, tutús, brillantina y purpurina para las niñas; trajes, camisas, corbatas, gomina o sombreros para los niños.

En algunos casos, los disfraces para las más pequeñas –algunas de 0 a 3 años– incluyen prendas sexualizadas: minifaldas, camisetas escotadas, tops cortos, tacones, labios pintados. Con todo lo que esto implica, además, en términos de sobreexposición de niños y niñas al colgar fotos y vídeos en redes sociales, páginas web o grupos de Whatsapp.

“Las fiestas escolares, además de un momento de celebración, deben servir también para seguir educando a niñas y niños, por lo que hay que diseñarlas con especial cuidado, especialmente en lo que a reproducción de roles y estereotipos se refiere. Si niñas y niños crecen viendo cómo se les segrega hasta en los eventos festivos, incurriendo ellas, además, en vestimentas más incómodas y sexualizadas, crecerán apreciando esa diferenciación y jerarquización como normal”, denuncia María Gijón, experta en género y coeducación, que lleva años analizando este tipo de situaciones y las conoce bien, ya que recibe a diario denuncias de familias y profesoras. Gijón ha compartido muchas de ellas con este diario, documentadas con fotografías y vídeos.

Sexualizar a las niñas

En la escuela madrileña que propone la fiesta de los años 50, cuyo cartel encabeza este reportaje, una de las madres se ha plantado. “Nos han mandado la foto explicando cómo tienen que ir vestidos los peques y estamos alucinando. Les mandamos a la escuela un correo superamable explicando por qué nos parecían mal las consignas: por los roles de género, por el enfoque adultocentrista del evento, por la sexualización… pero no parecen estar dispuestas a escuchar”, denuncia esta madre. “Una de las consignas que más resuena es que las niñas vayan con vestido o falda y que, para dar volumen, se pongan debajo un tutú. Y que, por otro lado, los niños vayan con pantalones y camiseta. Los disfraces reproducen también patrones de sexualización preocupantes”, alerta.

Y añade un elemento más a su denuncia: el adultocentrismo de la celebración. “Este tipo de eventos están pensados para los adultos, no para los niños y niñas, que ni siquiera conocen ese tipo de películas porque obviamente no han vivido en los años 50 del siglo pasado”, explica.

El curso pasado, otro colegio infantil público madrileño festejó la despedida de su alumnado de dos años con un baile al ritmo de Salta conmigo. En las imágenes se ve cómo las niñas llevan tutús rojos y lazos en el pelo del mismo color; los niños visten traje, camisa y corbata roja. Las profesoras bailan a su lado, parecen orgullosas de su creación. Las de la clase de al lado, una propuesta semejante pero con distinta canción: Summer nights, de Grease.

Una docente del sistema educativo público madrileño, que prefiere no dar su nombre, señala que es una práctica de lo más habitual: “Estamos muy solas las profesoras que tenemos perspectiva de género y que señalamos que este tipo de celebraciones no tienen sentido”, asegura. Reconoce que a ella misma le tocó organizar una fiesta de fin de curso con temática Grease, pese a estar totalmente en contra. “Lo que más me sorprende es que a muchísimas profesoras y profesores les encanta hacerlo, no lo ven problemático”, explica.

Un patrón

María Gijón recibe tantos casos parecidos que ya ha identificado algunos patrones: “La temática de Grease, por ejemplo, es muy común entre el alumnado de la etapa infantil; es una propuesta totalmente sexualizada y alejada del contexto”, asegura la experta. Y aporta más ejemplos semejantes; uno de los más impactantes, el de una escuela infantil sevillana en la que las niñas se suben al escenario sin apenas ropa: un top tipo bikini, una falda mínima, bailarinas y lazos en la cabeza. En función del aula, los modelos y colores varían, pero el patrón es el mismo: mientras que los niños van completamente vestidos, con pantalón largo y camisa, las niñas aparecen prácticamente desnudas.

A veces, el sesgo machista no está solo en la diferenciación de las propuestas para niños y niñas, sino en dar el estándar masculino por supuesto. En Galicia, una escuela infantil pública optó por inspirarse en la película Bebé jefazo para sus disfraces: traje de chaqueta, camisa, corbata, gafas de sol y maletín. Lo cuenta una madre implicada: “Cuando nos explicaron la temática, yo no daba crédito. Intenté hablar con la profesora para que al menos entrasen en razón, pero las vi tan orgullosas de su idea que no me atreví a ir mucho más allá y a escribir a la escuela, porque no lo iban a entender”.

Y eso no es todo: en otra de las aulas, niños y niñas se disfrazaron de “indios”, “con toda la carga racista que eso conlleva”, denuncia esta madre. “Una auténtica machistada y una racistada”, redunda. Andrea, que es profesora en Galicia, conoce de cerca el caso, aunque no es el colegio en el que ella trabaja. “Les dijeron a las familias que les vistan de bebé jefazo, con o mayúscula, dando por supuesto que los jefes son siempre ellos, incluso desde bebés. Como hemos avanzado un poco en los últimos años, ya pocos colegios se atreven a decir que los niños vayan de una forma y las niñas de otra. Pero el hecho es que si les vistes de traje y corbata es obvio que van de jefe hombre, no de jefa mujer, con todo lo que eso conlleva. La carga de género está ahí”, explica esta docente.

Una reflexión y propuestas alternativas

Más allá de este caso concreto, Andrea propone una reflexión en torno a los disfraces en las aulas: “Muchas profesoras estamos hartas de ver a niños y niñas con disfraces de indios con una pluma en la cabeza, de chinos con kimono y todo tipo de connotaciones racistas. También de ver bailes de fin de curso de niñas muy pequeñas hipersexualizadas, y estamos denunciando todo esto. Porque desde la escuela no podemos seguir perpetuando estereotipos machistas y racistas, y además tenemos que darle una vuelta al adultocentrismo. Porque, ¿para quién se hacen las fiestas? ¿Para los niños y niñas o para profes y familias? A veces los y las peques lo pasan fatal en este tipo de actuaciones, que se hacen fundamentalmente para las personas adultas”, asegura.

A ella le molestan mucho las reacciones del entorno cuando señala lo que no le parece correcto: “Cuando dije que las niñas de sexto no deberían hacer un baile súper sexualizado, me respondieron que era yo muy puritana, que había que modernizarse un poco”, protesta. “Y cuando denuncié el racismo en los disfraces que perpetúan los estereotipos de cada país, me respondieron con el típico ‘ahora ya no se puede decir nada’”, prosigue.

Un criterio con el que coincide plenamente Ana, profesora en una escuela de la red municipal madrileña que apuesta por un modelo completamente opuesto al descrito: ellas no celebran ningún tipo de graduación, ni siquiera fiesta de carnaval, bajo la idea educativa de que muchos niños y niñas de esa edad no disfrutan de los disfraces. Su opinión es muy crítica con respecto a este tipo de celebraciones: “En vez de generar una fiesta familiar, adaptada a todas las edades, se convierte el final del curso en una fiesta que para los niños y las niñas es un horror”, denuncia. Por eso en esta red de escuelas han decidido directamente no celebrar este tipo de eventos.

Pero si se quiere hacer, existen alternativas más respetuosas, adaptadas a la edad de niños y niñas y no sesgadas. María Gijón aporta algunas ideas: “¿Cómo hacerlo entonces? Es muy fácil: no diferenciando disfraces o vestimenta por el sexo, teniendo especial cuidado en la selección de la temática y fomentando estilismos sin sexualizar, que sean cómodos y propios del público infantil. Existen multitud de temáticas como para tener que centrarse en las más estereotipadas”, explica. La madre que denunció la vestimenta de su escuela en Madrid aporta también algunas ideas: “Unos disfraces de animales, peces, estrellas, o colores del arcoíris serían más adecuados”, explica.

Y la profesora que tuvo que organizar la fiesta de Grease contra su criterio, intenta ahora hacer las cosas de otra manera: “Este año nos toca temática medieval, y tengo algunas compañeras que ya están vistiendo a las niñas de princesas y a los niños de caballeros. Yo estoy preparando materiales que no diferencian por género, como castillos, escudos, cascos o caballos de juguete”, expone.

Fuente: https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-top-tutu-labios-pintados-ninos-camisa-corbata-machismo-llena-fiestas-curso_132_12363019.html

5/03/2025

Y tú ¿escuchas a las niñas? Natalia, Carli y Miriam, contra el adultocentrismo

 

.-Ciudad de México.- En este día conmemorativo se permite hacer un alto en el camino y evaluar cómo trata México a sus niñas, niños y adolescentes y la respuesta no es favorable, de acuerdo con la Red Por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), hay «una persistente y creciente falta de garantías para el derecho a una vida libre de violencias, incluyendo el aumento de feminicidios, homicidios dolosos y violencia sexual» contra este sector de la población.

Esta situación lastima a quienes son el presente y el futuro del país, por ello, es importante dar revés al adultocentrismo y escuchar a las niñas y adolescentes para permitirles de propia voz expresar cómo se sienten y cómo perciben el país que habitan, por eso Cimacnoticias salió a entrevistar a Natalia, Miriam y Carli, para conocer sus voces.

Y tú ¿escuchas a las niñas?

Natalia

Natalia vive en Tlalpan, Ciudad de México, y de lunes a viernes asiste a la escuela y para ello se levanta a las 6 de la mañana, ya que tiene que alistar su mochila y desayunar. Por las tardes espera en el trabajo de su madre o vuelve de regreso a su casa donde debe hacer sus quehaceres como guardar los trastes, sacar la basura o hacer su cuarto.

Cuando no tiene que hacer su tarea o trabajos escolares, ve televisión o sale a jugar al parque que está frente a su hogar, esa es una de sus actividades favoritas y más cuando tiene que hacer alguna actividad física que incluya pelotas, como el futbol, voleibol o baloncesto porque le gustan los deportes. Al anochecer cena con su madre, padre y hermano y finalmente se baña para irse a dormir.

Como una niña de 11 años, una de sus preocupaciones acerca de los derechos de las infancias es la salud, ya que México es el primer país en obesidad infantil. Reconoce que como mujeres enfrentamos diversos desafíos en este ámbito y en otros temas de derechos humanos como la educación: «Yo digo que sí tenemos los mismos (derechos) y también no», comentó.

Además, para ella resulta molesto la discriminación que los adultos suelen hacia ella. Por ejemplo, hacerle comentarios sobre su capacidad para hacer un deporte, estudiar o lograr una meta por su género o que sus padres no le den la razón por su edad:

«Ya sé que ellos han vivido más que nosotros, pero llega un punto de que te dicen: «Ya no hables» aunque tengas el motivo de hablar (…) y ellos no te dejan» -Natalia

Miriam

En el estado de México vive Miriam de 9 años. Además de ir todos los días a la primaria uno de sus mayores pasatiempos es pintar animales como caballos o conejos, incluso ha considerado ser pintora cuando sea grande.

Cuando piensa en los derechos de las infancias, considera que las niñas y niños tienen los mismos derechos porque «todos somos iguales». Para ella ser una niña es ser feliz, sentirse amada, disfrutar su niñez y que no le digan comentarios hirientes o despectivos por ser una niña. Además, expresó que a veces no se siente escuchada por las personas adultas a su alrededor.

Si ella fuera la presidenta de México pondría más castigos a los adultos que vulneran los derechos humanos de las infancias, sobre todo cuando se trata de maltrato, ya que para ella es importante que los adultos protejan a las infancias y no las dañen.

Tanto Natalia y Miriam han enfrentado diversas situaciones en las que no se han escuchado sus voces, siendo que en México se registró que en 2022 residían 36.3 millones de niñas y niños de 0 a 17 años, lo que equivale al 28.1 % de la población del país y según la Red por los Derechos de las Infancias en México, uno de cada cuatro infantes ha sido discriminado alguna vez en su vida.

Carli

Para Carli, una niña de 9 años que vive en la Ciudad de México, lo que más le gusta de ser una niña es que puede jugar y divertirse todo el tiempo; sin embargo, reconoce algunas limitantes como no poder ser completamente independiente para hacer cosas que quiere hacer por su cuenta, lo que le hace desear ser grande y dedicarse a la abogacía.

Cómo está la situación actual de México ante su niñez

La misma REDIM, señaló que la niñez y adolescencia se ven gravemente afectadas por el incremento de las desapariciones, las fallas críticas en la protección de sus derechos sexuales y reproductivos, la ausencia de protección internacional y de restitución de derechos para la niñez migrante y la grave situación de salud alimentaria que impulsa la obesidad y diabetes infantil.

Por ejemplo, Tania Ramírez Hernández, directora ejecutiva de REDIM, alertó sobre el aumento de la violencia contra niñas y adolescentas. Los feminicidios en los meses de enero y febrero pasaron de 9 en 2024 a 11 en 2025, mientras que los homicidios dolosos en el mismo periodo aumentaron un 2.8% (de 145 a 149). Si bien se registró una disminución del 7.4% en homicidios con arma de fuego (de 122 a 113), la situación general sigue siendo preocupante, expresó.

Violeta Galicia, coordinadora operativa de la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (REDIAS), expuso la grave problemática de las desapariciones en el estado. Entre 2019 y 2024, se registraron 2,829 casos de niñas, niños y adolescentes desaparecidos, de los cuales 885 (32%) aún no han sido localizados y 11 (0.4%) fueron encontrados sin vida. La población de 12 a 17 años es la más afectada (74%), siendo las mujeres adolescentas el grupo más vulnerable (59%). La región metropolitana de Chiapas concentra 30% de las desapariciones, con Tuxtla Gutiérrez representando 25%, dijo.

Lizeth Clavellina, coordinadora de Planeación, Evaluación y Seguimiento de Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos A.C. (SEIINAC), señaló las deficiencias en la garantía de los derechos sexuales y reproductivos en el estado de Hidalgo.

A pesar de la despenalización del aborto hasta las 12 semanas en junio de 2021, se registraron 201 interrupciones legales del embarazo en niñas y adolescentes de 10 a 17 años hasta mayo de 2024 (6% del total estatal). Preocupa, indicó Clavellina, que casi 10% de estas interrupciones se realizaron en adolescentas de 14 años de edad, evidenciando una grave falla en la protección. Además, sólo se registraron 14 casos de Interrupción Voluntaria del Embarazo en víctimas de violencia sexual (26.42% del total estatal), pese a ser un derecho establecido en la ley, destacó.

Sandra Mejía, abogada de Niñez Migrante del Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), advirtió sobre las omisiones del Estado mexicano en la protección de los derechos de la niñez y adolescencia migrante. IMUMI alerta que durante los planes de restitución de derecho que llevan a cargo las procuradurías de protección, a menudo se decide retornar a niños, niñas y adolescentes en búsqueda de protección internacional, hacia los mismos lugares de los que huyeron; ignorando el interés superior de la niñez y la necesidad de refugio, asilo y protección internacional que se les debe garantizar.

Liliana Bahena, responsable del área de coordinación de Escuelas de El Poder del Consumidor, manifestó su profunda preocupación por la alarmante prevalencia de obesidad infantil, que afecta actualmente a 1 de cada 4 niños, niñas y adolescentes. Las proyecciones indican que esta cifra podría alcanzar el 56% para 2035, con un 50% de probabilidades de desarrollar diabetes en la vida adulta debido al consumo excesivo de calorías (más de 500 diarias) provenientes de productos ultraprocesados en las escuelas.

Ante este panorama, defensoras de niñas, niños y adolescentes, hicieron un llamado a las autoridades de todos los niveles a garantizar sus derechos, a través de políticas públicas efectivas, programas con presupuesto adecuado y el reconocimiento pleno como personas sujetas de derechos, tal como lo establece la legislación nacional y los tratados internacionales, incluyendo las recientes recomendaciones del Comité de los Derechos del Niño de la ONU.

Embarazos mortales acompañan al matrimonio infantil

 Los embarazos de adolescentes siguen siendo la principal causa de muerte entre las niñas y jóvenes de 15 a 19 años y detrás de ello está el matrimonio infantil, asegura un reporte de la OMS.

Adolescentes corren y juegan en un descampado en México. La Organización Mundial de la Salud expone que el matrimonio infantil, que lleva a embarazarse a las menores de 19 años, las expone a riesgos sobre su salud y a menudo corta las oportunidades de educación y laborales, lo cual conduce a la pobreza. Imagen: Mauricio Ramos / Unicef

GINEBRA – Los embarazos en la adolescencia siguen siendo la principal causa de muerte entre las niñas de 15 a 19 años, algo que los países podrían ayudar a evitar permitiéndoles permanecer en la escuela y poniendo fin al matrimonio infantil, afirmó en un reporte este miércoles la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Cada año, más de 21 millones de adolescentes en países de renta baja y media se quedan embarazadas. Aproximadamente la mitad de esos embarazos no son deseados. Y nueve de cada 10 alumbramientos de adolescentes se producen entre chicas que se casaron antes de cumplir los 18 años.

La médica Pascale Allotey, directora de Salud Sexual y Reproductiva e Investigaciones Conexas de la OMS, destacó que “los embarazos a temprana edad pueden tener graves consecuencias físicas y psicológicas para las niñas y las jóvenes”.

“Suelen reflejar desigualdades fundamentales que afectan a su capacidad para moldear sus relaciones y sus vidas”, agregó.

Entre los graves riesgos para la salud que conlleva el embarazo adolescente están los mayores índices de infecciones, complicaciones y partos prematuros. Pero también interrumpe la educación y limita las oportunidades de trabajo en el futuro, por lo que muchas madres jóvenes acaban atrapadas en la pobreza.

Para ayudar a prevenir el embarazo adolescente, la OMS pide a los gobiernos que ofrezcan mejores alternativas al matrimonio infantil. Por ejemplo, mejorando el acceso a la educación, los servicios financieros y el empleo.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), si todas las niñas terminaran la enseñanza secundaria, el matrimonio infantil podría reducirse hasta en dos tercios.

“Abordar este problema implica crear las condiciones para que las niñas y mujeres jóvenes puedan prosperar, garantizando que puedan permanecer en la escuela, estar protegidas de la violencia y la coerción, acceder a servicios de salud sexual y reproductiva y tener opciones reales sobre su futuro”, insistió Allotey.

Por otra parte, el reporte registra que se han producido avances a escala mundial. En 2021, una de cada 25 niñas dio a luz antes de los 20 años. Veinte años antes, la tasa era de una de cada 15.

Sin embargo, sigue habiendo grandes diferencias. En algunos países, casi una de cada 10 niñas de entre 15 y 19 años sigue dando a luz cada año.

“El matrimonio infantil priva a las niñas de su infancia y tiene graves consecuencias para su salud”, afirmó la experta en Salud Pública Sheri Bastien, del área de Salud Sexual y Reproductiva de los Adolescentes en la OMS.

Subrayó el poder de la educación para transformar el futuro de las niñas, y dijo que “tanto los niños como las niñas deben comprender el concepto de consentimiento y desafiar las grandes desigualdades de género que siguen impulsando las altas tasas de matrimonio infantil y embarazo precoz en muchas partes del mundo”.

La OMS actualizó las guías sobre la materia publicadas en 2011, promoviendo una educación sexual integral que, según ese organismo sanitario de las Naciones Unidas, es esencial para que las y los jóvenes sepan cómo utilizar los distintos tipos de anticonceptivos y dónde buscar asesoramiento.

“Se ha demostrado que reduce los embarazos precoces, retrasa el inicio de la actividad sexual y mejora los conocimientos de los adolescentes sobre su cuerpo y su salud reproductiva”, sostiene la OMS.

La directriz recomienda, para las niñas en mayor riesgo, considerar incentivos para apoyar la finalización de la educación secundaria, como estipendios financieros específicos o programas de becas.

Además, pide leyes que prohíban el matrimonio antes de los 18 años, de conformidad con las normas de derechos humanos, y la participación comunitaria para prevenir esa práctica.

10/05/2024

María y Yolanda: Memorias de las niñas del 68

 

.-Ciudad de México.- Como cada año, tras los hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968, acontecidos en Tlatelolco, Ciudad de México, se dan cita sobrevivientes del movimiento estudiantil que fue reprimido por el Ejército mexicano a quienes acompaña la sociedad y en esta ocasión Cimacnoticias tuvo la oportunidad de entrevistar a dos mujeres que fueron niñas durante la masacre lo cual marcó su vida.

En este 2024 se cumplieron 56 años de los hechos de Tlatelolco y como es costumbre, se congregó la población en la Plaza de las Tres Culturas, para la manifestación anual que exige al Estado mexicano rendir cuentas de los hechos, no obstante, otras personas que no vivieron la violencia de forma directa también fueron marcadas y esto determinó su desarrollo.

Poco se ha hablado de las niñas de 1968. Aquellas que fueron trastocadas por los actos de violencia de este momento histórico. Ellas también son parte de la memoria de Tlatelolco y muchas aún no olvidan.

Cimacnoticias pudo dialogar con dos de estas mujeres quienes en aquella época vivieron los hechos de forma cercana y en este 2024 acudieron a recordar los hechos.

María Guadalupe y Yolanda Mora, dos mujeres que vivieron de cerca la matanza de Tlatelolco, aún recuerdan lo que sucedió esa tarde en la Plaza de las Tres Culturas. Después de 56 años, siguen participando en las marchas para pedir justicia y esclarecimiento de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz contra estudiantes.

El día de ayer se llevó a cabo la marcha del 2 de octubre. Como cada año, sobrevivientes, familiares y estudiantes se unieron para recordar la memoria de las personas asesinadas y desaparecidas. Cimacnoticias, pudo conversar con dos mujeres que, en ese entonces siendo niñas, presenciaron la atmósfera cambiante cuando el Ejército Mexicano abrió fuego en el lugar.

María hoy es abogada, activista y defensora en materia de derechos humanos. A los ocho años fue a Tlatelolco porque una de sus compañeras de 12 años vivía cerca. Ambas decidieron asistir a la Plaza de las Tres Culturas al escuchar los rumores que corrían sobre la reunión estudiantil.

A pesar de no entender el contexto, sabían que las y los estudiantes buscaban el diálogo con el gobierno para acabar con la represión de la época. María y su amiga permanecieron un rato hasta que vieron unas luces que les dio “mala espina”, por lo que dejaron el sitio.

Al día siguiente, ambas regresaron. En medio de la plaza encontraron un zapato y en uno de los elevadores de los edificios observaron la silueta de manos de las y los estudiantes que intentaron entrar para resguardarse.

Crédito: Nidia Martínez

Yolanda hoy es una trabajadora con una pensión. Detalla que siempre ha participado en las marchas, ya que se considera una mujer de lucha. En 1968 tenía catorce años y después de terminar su educación secundaría, entró a trabajar en la Secretaría de Hacienda. 

Desde ahí observó la violencia del Ejército mexicano contra la población joven. Fue testiga de cómo un elemento del ejército hirió con una bayoneta -arma que combina la función de un cuchillo y una lanza- a un estudiante del Colegio San Ildefonso. “Tápate el agujero porque en este momento te pueden salvar de una infección”, le dijo Yolanda al estudiante después de ayudarlo a sacar el arma de su cuerpo.

Su padre nunca le dejó apoyar el movimiento. Antes de morir intentó hacerla prometer que no volvería a participar en marchas. Sin embargo, se negó porque “no podía prometer algo que no podía cumplir”. A sus 73 años, hoy, Yolanda sigue participando en algunas protestas colectivas.

7/13/2024

Justicia y no impunidad para niñas indígenas de Perú agredidas sexualmente

 

Dormitorio de niñas y adolescentes indígenas del pueblo awajún, en albergues donde viven y reciben educación intercultural bilingüe, en la provincia de Condorcanqui, en el estado de Amazonas, en el noreste de Perú. Esos centros sobreviven en condiciones paupérrimas y desatendidas por el Estado, lo que favorece las agresiones sexuales sistemáticas contra las escolares por parte de docentes. Imagen: Cortesía de Rosemary Pioc

LIMA – El principal temor que enfrentan las lideresas que han denunciado la violación sexual sistemática contra niñas del pueblo indígena awajún, en el nororiental departamento de Amazonas, en Perú, es que, pese a la repercusión mediática y anuncios de sanción de parte de las autoridades, todo quede en nada.

“Nuestras denuncias vienen desde el año 2010 y el Estado no ha actuado para que se erradiquen las violaciones a las niñas, nuestro temor es que nuevamente haya impunidad, el Estado es bien estratégico en eso”, declaró a IPS desde el municipio de Condorcanqui, Rosemary Pioc, presidenta del Consejo de Mujeres Awajún/Wampis Umukai Yawi (Comuawuy).

En el mes de junio resonaron dentro y fuera de las fronteras de Perú las denuncias de lideresas del Comuawuy sobre los 532 casos de violación a niñas y adolescentes registrados entre el 2010 y 2024 en centros educativos de la provincia homónima de Condorcanqui, una de las siete del departamento de Amazonas. En ellos se brinda educación bilingüe a niñas, niños y adolescentres de entre cinco y 17 años.

En esos centros y albergues se ha producido inclusive la muerte de niñas de tan solo cinco años, contagiadas por VIH/sida por sus agresores.

Esta es una violencia sexual agravada que afecta a niñas y adolescentes indígenas en situación de pobreza y vulnerabilidad, en un contexto en que las agresiones sexuales a menores crecen en este país sudamericano de 33 millones de habitantes.

“Yo levanté niñas violentadas, ensangrentadas, he escuchado la desesperación de algunas de ellas de no ser tomadas en cuenta por sus padres cuando han contado las violaciones»: Rosemary Pioc.

Según reportes del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, en 2023 se registraron en total en Perú 30 000 denuncias de violencia sexual contra menores de 17 años.

Sin embargo, son muchos casos los que no llegan a las dependencias públicas por las diferentes barreras económicas, sociales y administrativas, especialmente cuando se trata de poblaciones rurales o de comunidades originarias.

En Perú son 55 los pueblos indígenas, que ocupan el territorio nacional desde tiempos inmemoriales, según la base de datos del Ministerio de Cultura y conforman una población de cuatro millones de habitantes.

Cuatro de esos pueblos originarios se asientan en áreas andinas y 51 en territorios amazónicos, entre ellos el pueblo awajún, que habita en los departamentos de Amazonas, San Martín, Loreto, Ucayali y Cajamarca. Pero en número, 96, 4 % de la población indígena es de pueblos andinos, principalmente el quechua,  y solo 3,6% corresponde a pueblos amazónicos.

Pese a tener garantizados sus derechos e identidades en normas nacionales e internacionales, en el caso de las niñas indígenas estos no se materializan y persiste la pobreza y desigualdades en el acceso a educación, salud, alimentación.

Según cifras oficiales de este mismo año, 30 % de la población nacional está en situación de pobreza. Al diferenciar por autoidentificación étnica, sube a 35% entre quienes aprendieron una lengua nativa en su infancia.

La pobreza extrema llegó a 5,7 %, promedio nacional que asciende a 10,5 % en Amazonas, departamento con más de 433 000 habitantes, donde las familias indígenas viven sobre todo de la agricultura, caza, pesca y recolección de frutos silvestres.

Rosemary Pioc, presidenta del Consejo de Mujeres Awajún/Wampis Umukai Yawi, está comprometida 
con la lucha por lograr justicia para las niñas víctimas de violación y otras agresiones sexuales
 por parte de docentes. Son hechos ocurridos en el municipio de Condorcanqui y otros vecinos
 de la provincia homónima, en el departamento de Amazonas, en el noreste de Perú. Imagen: Cortesía de Rosemary Pioc

“Levanté a niñas ensangrentadas”

La educación intercultural bilingüe es una política de Estado en el Perú.

Como parte de ella se formaron las residencias estudiantiles para contribuir al acceso a la educación de la infancia y adolescencia indígena que vive en comunidades lejanas a cascos rurales y urbanos, en el caso de la provincia de Condoreanqui, en las remotas riberas de los ríos Cenepa, Nieva y Santiago.

En total son 18 las residencias en esa provincia, donde las niñas y adolescentes viven a lo largo del año, reciben alimentación y clases escolares.

“Como ellas no podrían regresar cada día a sus casas porque están a horas o días de traslado por río, el docente o el promotor se aprovecha de esta situación y las violentan en vez de garantizar su cuidado”, refirió Pioc, ella misma perteneciente al pueblo awajún.

Es en ese escenario donde se produjeron las más de 500 violaciones sexuales documentadas en los últimos 14 años.

La lideresa explicó que estos albergues están reconocidos por el Estado a través del Ministerio de Educación, pero que sobreviven en condiciones paupérrimas y librados a su suerte.

Recordó que desde hace varios años está denunciando la violencia sexual contra sus alumnas, sin que estas hayan sido atendidas por la Unidad de Gestión Educativa Local (Ugel), el órgano descentralizado del gobierno regional de Amazonas en materia de educación, a fin de que los docentes agresores sean procesados y destituidos.


Otro dormitorio de uno de los centros interculturales bilingües a donde padres del pueblo awajún, 
que viven en áreas remotas entre las riberas de ríos amazónicos de Perú, entregan a sus hijas
 entre los cinco y los 17 años para que tengan una educación. La dejación de las autoridades
 ha facilitado que en estos centros de primaria, media y secundaria alberguen una violencia sexual 
sistémica contra las escolares. Imagen: Cortesía de Rosemary Pioc

“Estamos en el país del revés, porque en el 2017 una compañera y yo fuimos denunciadas por denunciar y defender a las niñas”, dijo.

Pioc, como originaria de Condorcanqui, conoce bien su realidad. Cuando era docente de primaria le tocó vivir experiencias terribles. “Yo levanté niñas violentadas, ensangrentadas, he escuchado la desesperación de algunas de ellas de no ser tomadas en cuenta por sus padres cuando han contado las violaciones”, relató.

Ella ha dejado la docencia para dedicarse por completo al Comuawuy y seguir con las denuncias y evitar la impunidad.

“Está el caso de un director que hizo tocamientos a dos alumnas, sus padres, con mucho esfuerzo, denunciaron a la Ugel pero no pasó nada y siguió con contrato y violó después a su sobrinita de cinco años. ‘Denúnciame si quieres’,  me dijo, ‘no me pasará nada’ y así fue, yo fui la procesada”, deploró.

Las denuncias de las lideresas indígenas adquirieron repercusión hace un mes cuando consultados al respecto, el ministro de Educación, Morgan Quero, y la titular de la Mujer, Teresa Hernández, justificaron los hechos atribuyéndolos a prácticas culturales indígenas.

Las declaraciones fueron contundentemente rechazadas por variados sectores que las consideraron racistas y evasivas de su responsabilidad como Estado de sancionar la violencia sexual y de prevenirla.

Pioc condenó la posición de los ministros y se mostró incrédula de los anuncios de sanción y otras medidas dispuestas por el despacho de Educación. “Están instalando mesas técnicas, pero solo cuando los violadores estén presos y se haya atendido la salud integral de las niñas diremos que han cumplido”, remarcó.

Los dos ministros se disculparon posteriormente y dijeron que habían sido malinterpretados, pero siguen en sus cargos, pese a las muchas solicitudes de que fueran destituidos.

Otro dormitorio de una de las instalaciones interculturales bilingües a donde padres del pueblo 
awajún, que viven en áreas remotas entre las riberas de ríos amazónicos de Perú, entregan a sus 
hijas entre los cinco y los 17 años para que tengan una educación. La dejación de las autoridades
 ha facilitado que en estos centros de primaria, media y secundaria alberguen una violencia sexual 
sistémica contra las escolares. Imagen: Cortesía de Rosemary Pioc

Víctimas lastimadas para toda la vida

Genoveva Gómez, jefa de la Oficina de la Defensoría del Pueblo de Amazonas, informó que su sector dio cuenta en los años 2017, 2018 y 2019 de la precariedad en las residencias estudiantiles y de las deficiencias para investigar los casos de violencia sexual en el ámbito administrativo y en la fiscalía.

“Hemos recomendado a diferentes entidades del Estado medidas específicas para corregir esta situación, por ejemplo, el incremento de presupuesto, el fortalecimiento de la Comisión Permanente de Procesos Administrativos que se encarga de investigar a docentes, y que los casos prescritos a nivel administrativo se deriven al Ministerio Público (fiscalía) porque la violación sexual es un delito que no prescribe”, explicó.

Gómez conversó con IPS mientras se trasladaba desde Chachapoyas, también del departamento de Amazonas y sede de su entidad, a Condorcanqui, para participar en la sesión de la Instancia de Concertación para la Prevención, Atención y Sanción de Casos de Violencia Contra la Mujer e Integrantes del Grupo Familiar, convocada por el alcalde de ese municipio.

Abogada de profesión, sostuvo que las niñas awajún violentadas sexualmente quedarán lastimadas para toda la vida y que es urgente poner en marcha no solo mecanismos para garantizar la justicia, sino soporte emocional para ellas, sus familias y entornos.

“Como sociedad debemos tener claro que estos hechos vulneran derechos fundamentales y que no deben pasar inadvertidos”, subrayó.

Anunció que a más tardar en agosto se instalará en Condorcanqui una Cámara Gesell, de la que carecía, medio clave para la investigación fiscal en casos de violencia sexual a menores para evitar la revictimización a través de una entrevista única. La más cercana estaba en la ciudad de Bagua Grande, a siete horas de distancia por carretera.

Esa cámara o sala es un espacio preparado para permitir la observación, con dos ambientes separados con un vidrio de visión unilateral. En uno, las  niñas, niños y adolescentes que son víctimas de violación y otras agresiones sexuales,  conversan sobre esa violencia con sicólogos y aportan información relevante para el caso. En el otro, familiares, abogados y fiscales observan sin ser vistos por la víctima.

Posteriormente el sicólogo o sicóloga a cargo les pregunta sobre aspectos solicitados por los observadores. Todo se graba y funciona como una prueba validada para el juicio, por lo que la víctima no debe volver a testificar ante un tribunal.

Gómez también manifestó que el acceso a la justicia tiene muchas barreras y corresponde al Estado irlas sacando del camino para que no se dé un mensaje de impunidad a la población, en particular a las niñas awajún.

Asimismo, saludó la presencia de representantes del sector de Educación en la zona, pero consideró que este no debe ser un trabajo reactivo y por un tiempo determinado, sino sostenido y planificado que contemple la prevención.

ED: EG