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8/31/2014

Perversión de la consulta popular

Foro social “Hacia la consulta popular sobre la reforma energética”. Foto: Miguel Dimayuga.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Los legisladores pospusieron tanto como pudieron la incorporación a la Constitución de los instrumentos de democracia directa. Cuando finalmente cedieron, aunque con acotaciones importantes que buscan limitar las posibilidades de que la ciudadanía acceda a la llamada consulta popular, decidieron monopolizar las solicitudes y pervertir el uso de dicho instrumento.

Los instrumentos de democracia directa tienen fundamentalmente dos intenciones: permitir que sean los mismos ciudadanos quienes directamente decidan sobre asuntos que se consideran fundamentales para la vida nacional y abrir a los ciudadanos vías institucionales para controlar el poder de sus representantes.

En el primero de los casos, en muchos países se establece como un candado para las reformas constitucionales el que necesariamente tengan que ser ratificadas en un plebiscito, lo que blinda a las Cartas Magnas de los caprichos de los legisladores. En otros casos permite a los grupos parlamentarios sin fuerza suficiente en el Congreso para sacar adelante reformas legales, lograrlas por la vía del respaldo popular.

En cuanto a la segunda intención, la idea es que el ciudadano tiene una vía para someter a la soberanía popular actos de autoridad (administrativos, por parte de los Ejecutivos o legislativos, como reformas legales o constitucionales) que considere lesivos para la mayoría. Es decir, revertir o ratificar las decisiones de los representantes electos, lo cual los obliga a ser más cuidadosos con sus actos de poder, pues la ciudadanía tiene la posibilidad de echarlos abajo.

Los legisladores se cuidaron de colocar en la legislación secundaria, la Ley Federal de Consulta Popular, diversas disposiciones con la intención de dificultar la posibilidad de que los ciudadanos pudieran hacer uso de dicho instrumento (Proceso 1949).

Entre las normas no previstas en la Constitución y establecidas en la ley destacan la imposibilidad de firmar dos solicitudes de consulta popular, es decir, los ciudadanos únicamente pueden firmar una solicitud y en caso de que firmen más de una, únicamente será contabilizada la primera en tiempo. Pero además de ello obligaron a que en al menos 17 entidades de la república obtengan el respaldo de 1% de los ciudadanos que forman la lista nominal de electores de cada una de ellas.

Desde antes de que se aprobara la legislación, el PRD y el todavía potencial partido político Movimiento de Regeneración Nacional ya habían expresado su intención de convocar a una consulta popular sobre la reforma energética. Aunque el tema de la consulta y el objetivo de la misma es idéntico, revertir la reforma en la materia, decidieron duplicar esfuerzos, dificultar más su trabajo –especialmente por las consideraciones establecidas en el párrafo superior– y eventualmente convertirse en factor determinante –suponiendo que haya ciudadanos que firmen las dos solicitudes– para fracasar en el intento.

Hace algunas semanas el PAN decidió impulsar una consulta popular sobre el tema de los salarios mínimos, por lo cual ya inició su campaña de recolección de firmas.

Y, por si todavía no fuera suficiente, esta misma semana el PRI decidió llevar a consulta popular la reducción a la mitad de los diputados plurinominales y la eliminación de dicha representación en el Senado, y aunque el Revolucionario Institucional tiene el número suficiente de legisladores en ambas cámaras para hacer la solicitud con 33% de los legisladores, decidió hacerlo por la vía de conseguir 2% de las firmas de los ciudadanos del padrón.

Así los cuatro partidos, que casi con toda seguridad obtendrán los cuatro primeros lugares en las preferencias electorales de los ciudadanos, se encuentran hoy recolectando firmas para solicitar la realización de una consulta popular.

Para el PRD y Morena era la única vía que tenían para revertir la reforma en la materia, pues la alianza de PRI y PAN garantizaba automáticamente la mayoría necesaria para sacar adelante las reformas legislativas; lo deplorable es que en lugar de unirse en la búsqueda de dicho objetivo, se dividan.

Pero PAN y PRI lo hacen con una triple intención: una es dificultar la consecución de las firmas por parte de las fuerzas de izquierda, pues nuevamente hay que recordar que los ciudadanos únicamente pueden firmar una solicitud de consulta popular y eventualmente los principales firmantes de la solicitud blanquiazul pueden repetirse con los del PRD y Morena, ya que el tema de los salarios mínimos es un tema dirigido fundamentalmente a las clases populares y, particularmente, a los más desprotegidos. Los priistas, en cambio (y más allá de que el actual presidente había hecho esa propuesta incluso desde antes de ser candidato) pretenden aprovechar la indignación popular que desataron los recientes escándalos de los legisladores federales.

La segunda intención de los dos partidos es intentar llevar más electores (que eventualmente simpaticen con sus candidatos) a las urnas, pues no hay que olvidar que son elecciones intermedias, que normalmente tienen un mayor abstencionismo que las presidenciales, y la izquierda podría tener una ventaja importante si el único tema de consulta (en la jornada electoral del primer domingo de junio de 2015) fuese el de la reforma energética, que evidentemente tiene más detractores entre los votantes de la izquierda. Es fundamentalmente una estrategia de mercadotecnia electoral.

Y una tercera intención es confundir al electorado, pues también por disposición de la legislación secundaria, independientemente del número de convocatorias, todas las preguntas se incluirán en una sola papeleta. Así, en caso de aprobarse, tres consultas (pues es obvio que las solicitudes del PRD y Morena, se fusionarían) las tres preguntas irían en una misma papeleta, en un orden no especificado en la legislación y, por lo tanto, incluso todavía sujeto a litigio.

Lo más lamentable es que los partidos políticos buscan que los ciudadanos se sumen a sus demandas, no ellos retomar las demandas ciudadanas; lo que sucede con las eventuales consultas populares es una muestra clara de la distorsión del papel de los partidos políticos en la política mexicana: En lugar de abanderar las demandas ciudadanas se dedican a intentar aprovecharlas para la consecución de sus intereses partidistas.

6/12/2014

¿Existen vínculos entre el futbol y la política?


Por Jaime Porras Ferreyra
 @@porrasferreyra
ADNPolítico.com 


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Se respira futbol por todas partes. Los campeonatos de casi todos los países del mundo concluyeron hace apenas unos días y el Mundial de Brasil comienza hoy. Es un buen momento para reflexionar sobre los vínculos del deporte más practicado del orbe con la esfera política.

Resulta ya ingenuo describir al balompié como una simple disciplina deportiva; es también un espectáculo planetario, un negocio que genera enormes ganancias, una actividad con dimensiones sociales, simbólicas y culturales, al igual que un espacio de difusión de mensajes políticos de toda índole.

Durante décadas, fueron contados los momentos en los que los sociólogos y los politólogos se interesaron por el rostro político del futbol, seguramente influidos por la costumbre entre muchos intelectuales de mirar con menosprecio a este deporte, salvo contadas excepciones, como lo han sido los textos de Norbert Elías, Pierre Bourdieu y Eduardo Galeano en cuanto al tema. Sin embargo, desde hace algunos años han surgido por fortuna diversos análisis y estudios sobre la forma en que el balompié interactúa con la esfera política.

América Latina, al igual que las demás regiones del mundo, ha sido escenario de la instrumentalización del futbol con fines políticos por parte de gobiernos de todos los colores y en donde, además de los políticos, también han participado en dicho proceso jugadores, entrenadores, presidentes de equipos, autoridades federativas, aficionados y periodistas.

Organizar una Copa del mundo –o bien ganarla- puede representar en algunos casos una oportunidad para tratar de legitimar un régimen. Con el triunfo en el Estadio Azteca de Brasil en 1970, los militares en el poder sabían que podían respirar tranquilos unos años más: la victoria en las canchas de Pelé, Carlos Alberto y Rivelino aseguraba ensalzar el orgullo patrio y disminuir los ímpetus de cambio de muchos brasileños. En 1978, la junta militar argentina estaba consciente que la organización del mundial y el triunfo de su selección podían ser factores de importancia para mostrar al mundo un rostro del país distinto al de los campos de tortura, contando para ello con el apoyo total de la maquinaria periodística nacional.

También ser sede del Mundial ha sido en varias ocasiones la forma en que un país desea hacer público que sus avances económicos le han merecido supuestamente codearse con los poderosos, aunque la ciudadanía exprese en las gradas o en las calles una opinión muy distinta.

Basta sólo recordar los abucheos a Miguel de la Madrid durante la ceremonia inaugural del Mundial de 1986, debido a que los resentimientos hacia el gobierno por su incapacidad para actuar con eficacia en el terremoto de 1985 estaban aún muy frescos. Ahora, sólo basta seguir la actualidad brasileña para constatar que muchos ciudadanos de aquel país no han perdonado a la presidenta Dilma Rousseffel el despilfarro de recursos materiales y humanos.

El futbol es de igual manera un terreno donde los políticos buscan pescar votos o provocar una cortina de humo que sirva para disfrazar grandes problemas nacionales. Hace algunos meses Radamel Falcao, letal delantero colombiano, sufrió una lesión que ha entristecido a millones de sus compatriotas. El presidente Juan Manuel Santos no tuvo mejor idea que ir a visitarlo y desearle la mejor de las suertes, como si Colombia no tuviese problemas más urgentes que encarar. Eso sí, se aplaude la respuesta de Falcao: se deslindó públicamente de cualquier mensaje político.

En estas estrategias político-futboleras, en agosto de 2009 la presidenta argentina Cristina Fernández anunció públicamente la transmisión por cadena nacional de los partidos de primera división. ¿Se trató de un acto de justicia para asegurar el bienestar de los argentinos o la mandataria recurrió al futbol como válvula de escape ciudadana?

En una crónica magistral, el periodista polaco Ryszard Kapuscinski cuenta cómo el choque futbolístico entre Honduras y El Salvador fue utilizado como pretexto para que en 1969 se enfrentaran dichos países en un conflicto bélico debido a problemas agrarios y de inmigración ilegal. Y en estos esperpentos que manchan al balón, México no se salva: calendarios legislativos que coinciden con las actuaciones del equipo nacional y apapachos presidenciales a los guerreros aztecas.

Otro aspecto que permite constatar los nexos entre el balompié y la política es que varias personas ligadas estrechamente al mundo del futbol han querido y a veces logrado convertirse en políticos de tiempo completo, gracias al reconocimiento obtenido en la esfera deportiva. 

A pesar de sus millones en el banco, Mauricio Macri difícilmente hubiese conseguido el cargo de jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires sin sus años como presidente de Boca Juniors (son conocidas también sus relaciones con las barras más violentas del equipo y el uso político que ha hecho de las mismas); Romario es actualmente diputado federal por Río de Janeiro y no hace mucho el veracruzano Carlos Hermosillo tuvo su paso por la Comisión Nacional del Deporte.

Aunque también han existido futbolistas latinoamericanos sin ganas de vivir dentro del presupuesto, pero con la férrea voluntad de comprometerse políticamente: Sócrates, el genial jugador brasileño, nunca escondió sus simpatías hacia el retorno de la democracia en su país y encabezó un movimiento en su amado club Corinthians para democratizar la práctica deportiva. También es conocido el caso de Carlos Caszely, el futbolista chileno que nunca quiso bajar la cabeza ante Pinochet (las torturas sufridas por la madre de Caszely eran razón para no olvidar ni perdonar). 

Y a todo esto la FIFA, el máximo organismo mundial del futbol, no hace más que sumar polémicas por culpa de decisiones que tienen que ver directamente con la esfera política: designación de sedes bajo sospechas de corrupción, violaciones a las leyes laborales (jugadores sin control sobre su futuro, casos de tráfico de niños futbolistas), dueños de equipos con fortunas de dudosa procedencia (¿nada se aprendió de la experiencia de la liga colombiana con los barones del narcotráfico?), declaraciones de Joseph Blatter, presidente del organismo, en las que afirmaba que a veces no es una buena idea organizar eventos en países democráticos, entre otros casos más.

A partir del 12 de junio, nueve equipos latinoamericanos participarán en la máxima justa futbolística a nivel mundial. Conviene seguir de cerca los nexos que se puedan distinguir entre el futbol y la política en este evento.

El político francés Georges Clemenceau comentó alguna vez que la guerra es un asunto demasiado serio como para dejárselo a los militares. Del futbol probablemente los políticos puedan opinar algo parecido.

6/09/2014

Telecomunicaciones y Futbol



Javier Corral Jurado

Hace unas semanas ante las perspectivas que dibujaba la iniciativa en materia de telecomunicaciones formamos un Frente por la Comunicación Democrática.

Invitamos el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y un servidor a hombres y mujeres que se distinguieran por su valor e independencia a incorporarse en una lucha por la libertad.

Al llamado ocurrieron artistas, académicos, religiosos, intelectuales, políticos de diferentes partidos, activistas de derechos humanos, legisladores, jóvenes que sienten amenazada su libertad en el internet. Formamos una cadena humana de los Pinos hasta Televisa Chapultepec en rechazo de la intentona de Televisa por imponer una iniciativa hecha por ellos y presentada por Peña Nieto al Senado, diseñada para mantener intacto el monopolio.

A partir de esa fecha iniciamos un recorrido por el país para replicar esta experiencia del Frente en otras entidades del país. En Puebla constituimos el primer capítulo estatal;  luego se formó en Oaxaca, animado por muchos amigos, entre ellos el pintor Francisco Toledo. Siguió San Luis Potosí, Baja California, Jalisco, Querétaro y Veracruz. Me ha tocado estar animando a hombres y mujeres de distintos credos políticos para que se organicen y –demos junto la pelea por la libertad económica y política.

Ésta caravana tocó a Chihuahua esta semana. Una tierra llena de contrastes.  No lo digo por la geografía ni por el clima que, hoy nos muestra las temperaturas altas que todos padecemos. Menciono el contraste de una sociedad insurgente de la década de los ochenta, con la sociedad actual, indiferente, resignada a los malos gobiernos, a los políticos arbitrarios y caprichosos como es el actual Gobernador del Estado. Del grito ayer de, "ya es tiempo", al bostezo somnoliento del calor en que hoy se ve a Chihuahua. Increíble me resulta que una sociedad tantas veces altiva ayer, hoy enmudece y parece no querer escuchar, ante la opresión y la rapiña de un Gobernador que ha superado la imaginación colectiva en abusos y excesos. Defensora de sus derechos, celosa de su independencia, la sociedad chihuahuense hoy vive un bostezo profundo. Quizá lo que más contribuye a ello, es la ausencia de una auténtica oposición político-partidista en nuestro Estado, y el creciente control político gubernamental sobre los medios de comunicación a partir de convenios de publicidad, concentrados además esos medios en unas cuantas manos. Chihuahua es de los peores ejemplos a nivel nacional en la inmoral como ilegal utilización de los recursos públicos para promover la imagen del Gobernador César Duarte, comportado como cacique de viejo cuño.

En el acto de constitución del Frente en Chihuahua estuvo el ingeniero Cárdenas y la analista Denise Dresser. Se abarrotó el auditorio Leonardo Da Vinci del Museo Semilla, en un ambiente en el que se sintió un despertar. Bien lo dijo Jaime García Chávez ante la presencia numerosa y entusiasta de la gente, "algo empieza a moverse en Chihuahua".

El Frente está orientado a construir una base social para hacer que se respete la Constitución en la legislación secundaria de Telecomunicaciones y llamar a los legisladores para que sean congruentes con el voto que emitieron en la reforma a nuestra carta magna. Muchos saben que hubo un Pacto por México cuyo propósito fue sumar partidos y gobierno una fuerza para enfrentar los grandes problemas nacionales. Fruto de ese acuerdo fue la serie de cambios constitucionales para combatir a los monopolios y la corrupción que como entes simbióticos carcomen el país. Tanto el PRD como el PAN suscribieron el Pacto y participaron durante semanas en la lista de temas que se tenía que ocupar la atención del gobierno y del Congreso.

El gobierno festinó al Pacto y sobre todo al presidente, al que puso a nivel de héroe nacional, poco le faltó para que emitiera monedas con la efigie de Peña Nieto coronado de guirnaldas de oliva. La propaganda, a la que es tan débil este gobierno, presumió al Presidente como la maravilla enmascarada.  Las revistas nacionales y extranjeras lo ensalzaban como el Gran Reformador. La revista TIME se atrevió a calificarlo como El Salvador de México. Pero ese gobierno que firmó y publicó los cambios en la Constitución en materia de telecomunicaciones, radiodifusión y competencia económica; ese presidente que festinó la presencia de representantes de las tres principales fuerzas políticas en acuerdos que perseguían emprender una batalla seria y enérgica contra los monopolios, se descubrió su verdadero rostro autoritario y la intención restauradora del viejo régimen.

Llegado el momento de cumplir, en el momento de la verdad que fue al presentar las leyes secundarias, se echó para atrás. Una artimaña para hacer parecer un gran acuerdo nacional, y luego incumplir en las leyes secundarias.

Las reformas constitucionales se convirtieron en un cuento chino al llegar las leyes secundarias, las que harían operativos los postulados de la Constitución; varios de los mandamientos son escamoteados, otros reducidos y muchos simplemente desaparecen. Se pretende traicionar el principal objetivo de la reforma que fue la desconcentración de medios, partir los monopolios e imponer reglas a la propiedad cruzada entre las empresas comunicacionales. Hacernos de agua, mediante redacciones tramposas, definiciones importantes como preponderancia y servicio público.

Lo que desea el Frente es sumar fuerzas de la sociedad para que se cumpla la constitución en las leyes secundarias. Que se llene las lagunas jurídicas que mañosamente se dejaron en las iniciativas presentadas. Queremos que la iniciativa firmada por 18 senadores de distintos partidos políticos sea analizada y se haga de cara a la sociedad en un debate serio y no se voten en las Cámaras como si éstas fueran un hipódromo en donde los legisladores salgan a la voz de arranque y a la velocidad del rayo sean votadas.

Queremos que la concentración que hay de medios en el país se transforme en un mercado con mayores participantes donde la propuesta de los nuevos actores sea la que importe. A la hora de asignar nuevas estaciones de radio y televisión.  Que haya competencia para mejorar contenidos. Queremos que la discrecionalidad de los funcionarios para otorgar concesiones se termine y que sea el IFETEL quien las asigne de acuerdo a criterios técnicos y promoviendo en sus decisiones la desconcentración de medios.

La iniciativa en telecomunicaciones presentada por el ejecutivo es remisa en el Derecho de las Audiencias, en el desarrollo de los lineamientos de la reforma constitucional para los medios públicos, pretende proteger al duopolio televisivo y concederle nuevos privilegios y excepciones como el de no ser declarado preponderante en el mercado de la televisión de paga, le cierra el paso a los medios de uso social, indígenas y comunitarios no sólo prohibiéndoles fuentes reales de financiamiento como es la comercialización de mensajes publicitarios sino a través de mecanismos de otorgamiento de las concesiones que casi las equiparan con las comerciales;  otorga facultades anticonstitucionales a la Secretaría de Gobernación e intenta menoscabar los derechos fundamentales como la libertad de expresión, la privacidad y el control de las ideas a través de la censura.

La columna vertebral de los postulados constitucionales que fue la desconcentración en materia de medios masivos de comunicación, tiene en la iniciativa su antípoda; son una burla las medidas asimétricas que se imponen al preponderante en radiodifusión. Por eso hemos dicho que la iniciativa que presentó el Ejecutivo pertenece a la zaga de las leyes de televisa.

Televisa impunemente ha manipulado a la audiencia, ha construido candidatos y a impuesto a funcionarios.  Es hora de que deje de ser el ministerio de la información y el entretenimiento. Y que deje de destruir por la tarde, lo que los niños aprenden por la mañana en la escuela.

Lo que queremos es un debate real. Un debate que deje en claro quién es quién y qué quieren unos y qué quieren otros. Un debate que argumente y dibuje las alternativas, los riesgos y ventajas de cada posición.  Un debate que permita al mexicano de la calle, al del norte y al del sur, discutir y participar en la vida pública. No queremos negociaciones en lo oscurito, ni del PAN ni del PRD, ni nos vamos a conformar con cambios cosméticos, los negocie el PAN o como los ha negociado el PRD a través de su coordinador en el Senado, Miguel Barbosa. Nosotros militamos en el interés público, y no tenemos por qué andar cuidando relación alguna con el presidente de la República o con las televisoras.

Hoy se pretende empalmar dos iniciativas trascendentes, la de telecomunicaciones y la energética en las mismas fechas de la Copa Mundial de Futbol para que pase de noche a la sociedad las reformas que pretenden imponer. Es grotesco y absurdo que la propuesta de empalmar telecomunicaciones a la energética y durante el mundial esté siendo empujada por el Senador Miguel Barbosa. Parece que la conciencia de lo limitado de esa negociación toma también la estrategia de esconderse entre el ruido y la prisa. Porque además hay elementos muy delicados en eso que el coordinador de los Senadores del PRD llama "grandes transformaciones" a la iniciativa. No sé si el conjunto de los negociadores perredistas asumen lo acordado en tres  temas fundamentales, o ya se trata de los primeros goles sin que empiece el mundial: la forma en que "resuelven" la preponderancia, que en lugar de SECTOR, cambian a SECTORES, cuando deben ser servicios o mercados; el cambio que se hace al cuarto párrafo del artículo 268 y el nuevo NOVENO transitorio del proyecto. Los tres casos son absolutamente contrarios a la Constitución.

La nueva redacción en el artículo 268 va a contrapelo del artículo 28, que regula la hipótesis de la desinversión como una medida aplicable a todos los concesionarios, no sólo a los preponderantes. Y el otro es que, si bien eliminaron del articulado la cláusula Cablecom, ahora la metieron en un transitorio, reforzada. Una licencia para que Televisa pueda comprar todo lo que quiera en el sector telecomunicaciones, bajo una increíble excepción para que pueda seguir concentrando.

Por eso quieren la discusión de estos asuntos durante el futbol. Sí, a través de una treta quieren tener a los mexicanos frente al televisor, y no se trata sólo de 90 minutos, quieren tenerlos horas y horas. Viendo los juegos, las repeticiones de los juegos, lo mejor de las jugadas, los mejores goles, una y otra vez.   Luego los programas de comentarios sobre los partidos de futbol del día.  Las calles semi vacías, las casas llenas en la sala, los cafés y las cantinas repletas.  Quieren una sociedad hipnotizada por la televisión, amnésica del deber ciudadano, olvidadiza.

El gobierno de Peña Nieto y sus cómplices en el Senado de la República lo que quieren es al mexicano disfrutando su “mexicana alegría” o su pesar por las derrotas. En todos lados, menos atentos al debate parlamentario que resuelve cosas trascendentes en la vida de este país, el destino de dos bienes de la Nación para unos cuantos: el espectro radioeléctrico y los hidrocarburos. Temen que el pueblo salga a la calle y se manifiesten pacíficamente, que las leyes aprobadas traigan consigo el estigma del rechazo social. O que crezca un movimiento semilla de molestos e inconformes con este gobierno. Por esto es importante que la sociedad se organice y sea crítica.  Y en esto se empeña el Frente por la Comunicación Democrática.

@Javier_Corral