4/16/2017

La Muestra ; Yo, Daniel Blake



Carlos Bonfil

Una farsa monumental. En Yo, Daniel Blake, del británico Ken Loach, el juicio que lanza el carpintero de 59 años Daniel Blake (Dave Johns) sobre la burocracia médica y laboral que de manera combinada lo atosigan, es categórico. En efecto, la farsa consiste en pretender que después de sufrir un infarto cardiaco y ser declarado temporalmente incapacitado para realizar cualquier trabajo, el gobierno le niegue los apoyos necesarios para vivir en tanto no consiga un empleo. De poco valen sus protestas frente a esa situación absurda. Una valoración expedita concluye que Blake no está lo suficientemente enfermo como para beneficiarse de una ayuda estatal, por lo que se ve obligado a recurrir a un programa de ayuda para situaciones de desempleo, mismo que a su vez le exige buscar el trabajo que, por motivos médicos, no puede aceptar.
Si no se tratara de una situación dramática y muy común en esa Inglaterra neoliberal, que desde los gobiernos sucesivos de Margaret Thatcher y Tony Blair ha venido minando el estado de bienestar que se construía en la isla británica después de la Segunda Guerra Mundial, y que el propio Loach describe magistralmente en su documental de 2002, Spirit of ’45, la cinta que ahora ofrece sería una comedia, cáustica ciertamente, y muy efectiva, como muchas de aquellas obras en las que antes ha exhibido su formidable sentido del humor.
El tono aquí, sin embargo, es grave. Las situaciones cómicas en las que el protagonista debe lidiar con la cerrazón de funcionarios menores o con su propia incapacidad para entender las nuevas tecnologías que debe emplear para realizar sus farragosos trámites burocráticos, muy pronto se transforman en realidades patéticas. Y es justamente en el sutil equilibrio entre ese drama social y la comedia, donde el cineasta veterano y su guionista predilecto, Paul Laverty, ratifican, de nueva cuenta, su enorme solvencia artística. La solidaridad de Blake, el hombre enfermo, con Katie (Hayley Squires), una madre soltera que se priva de comer para alimentar a sus dos hijos, y el vigoroso frente que juntos improvisan ante la insensibilidad oficial, es un aspecto complementario y muy notable de la cinta.
Imposible no ver en esta radiografía social tan perspicaz del cineasta octogenario, un certero diagnóstico de la quiebra moral del sistema neoliberal que tanto ha contribuido al auge actual de populismos tanto de derecha como de izquierda en Europa, y al diseño mismo de un Brexit radical que todavía escandaliza y sorprende a quienes no supieron valorar, oportunamente, los despropósitos de una prosperidad ficticia basada en la desigualdad social. Durante 50 años, el también director de Riff Raff, Pan y rosas y Mi nombre es Joe, ha demostrado ser un cineasta comprometido con las causas populares. La conjunción de vitalidad artística y clarividencia política que muestra en Yo, Daniel Blake (Palma de Oro 2016 en Cannes) es, muy por encima de mínimos y fútiles reparos críticos, simplemente formidable. Se exhibe en la sala 3 de la Cineteca Nacional, 12 y 17:30.
Twitter: @Carlos.Bonfil

Premio franco-alemán de derechos humanos Gilberto Bosques


Semblanza de un hombre extraordinario

lasillarota.com

“Los que tenían la firma de Gilberto Bosques, tenían fe para la vida”.
Flory Klapp Rosenroth.

“Toda mi familia le debe la vida al Excelentísimo Gilberto Bosques Saldívar, quien nos otorgó la visa para ir a México, sin lo cual no estaríamos aquí, ni nosotros, ni nuestra descendencia”.

Danielle Wolfowitz 

El premio Gilberto Bosques 2017

¿Qué podría haber de más simbólico? Los enemigos de entonces, se unen para ofrecer un premio a Defensores de los Derechos humanos en México. En 2013, a cincuenta años de la firma del Tratado del Eliseo que marcó la reconciliación oficial entre Francia y Alemania, las Embajadas de ambos países en México decidieron crear un reconocimiento conjunto, como una celebración de la paz. Una mano extendida. Un resarcimiento. Fueron el Presidente Charles de Gaulle y el Canciller Konrad Adenauer quienes firmaron el tratado el 22 de enero de 1963. ¿A quién honra el premio? Nada menos que a uno de los más brillantes y comprometidos diplomáticos mexicanos: Don Gilberto Bosques, Cónsul de México en Francia durante la segunda guerra mundial. Se dice que Don Gilberto otorgó más de 40 000 visas que salvaron la vida de refugiados españoles en Francia y de judíos de distintos países perseguidos por el nazismo.

Este año (en su tercera entrega), en una ceremonia en la residencia del Embajador de Alemania Viktor Elbling y con la presencia de la Embajadora de Francia Maryse Boissière y de integrantes de diversas organizaciones e instituciones defensoras de los Derechos Humanos, el Premio fue otorgado a GIRE (Grupo de Información en Reproducción Elegida), organización que desde 1992 trabaja en la defensa legal de los derechos reproductivos. En nombre de GIRE agradeció su directora Regina Tamés Noriega. Las menciones Honoríficas: Centrode Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan. Recibió la Mención su Director Abel Barrera. Desde 1994 el Centro trabaja casos de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, tortura e impunidad. Y la segunda Mención para el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, fundado en 2001, organización dedicada a la formación en temas de género, derechos humanos y liderazgo.En ausencia de Ximena Andión Ibañez, actual directora, recibió la Mención la directora anterior e integrante del Instituto, Emilienne de León Aulina. 
 
Don Gilberto

Don Gilberto (20 de julio de 1892, Villa de Chiuatla de Tapia, Puebla), fue nombrado por el General Lázaro Cárdenas como Cónsul de México en Francia. Tras la derrota de los republicanos en la guerra civil española, decenas de miles de entre ellos buscaron refugio en Francia huyendo del franquismo, en donde fueron detenidos en campos de “tránsito”, en condiciones que se han descrito como espantosas. Enterado de esta situación, don Gilberto Bosques visitó los campos y quedó horrorizado. Su primera labor fue informar a Lázaro Cárdenas, quien autorizó que el consulado mexicano expidiera visas para México: “a todas los refugiados españoles que así lo solicitaran”. México abrió sus puertas. México en un momento más que honroso de nuestra historia, se convirtió en tierra de asilo para decenas de miles de personas.

Al estallar la segunda guerra mundial y con la ocupación alemana en Francia, la situación fue ya gravísima. Miles de judíos de distintos países de Europa se encontraban en el inminente peligro de deportación hacia los campos de trabajos forzados y  exterminio. Una vez más, don Gilberto intervino, tomando todos los riesgos que le implicaba desafiar al nazismo desde el Consulado de México en Marsella (al cual se trasladó al cerrarse el Consulado de París, tras la ocupación). Si bien Marsella pertenecía a la supuesta zona “libre” de Vichy, su gobierno era colaboracionista. Ese hombre “gigante moral de una ética inquebrantable”, como lo describió Lillian Liberman (citada por Elena Poniatowska), autora de “Visa al paraíso” - el excelente documental que narra la vida de Bosques y que incluye entrevistas con sobrevivientes refugiados en México - decidió que no había un segundo que perder y que el compromiso de los integrantes de la misión diplomática mexicana era muy claro: salvar el mayor número de vidas. 
         
La afluencia de personas solicitando refugio fue tal, que ya no cupieron en las oficinas del Consulado de México en Marsella, don Gilberto (con el apoyo del gobierno mexicano) rentó dos castillos en donde pudiera alojarlos mientras lograban resolver los trámites para extenderles una visa o un salvoconducto para escapar de Francia. Izó en ellos la bandera mexicana, y los declaró “territorio mexicano”, a semejanza de las sedes diplomáticas. En uno de ellos fueron protegidos quinientos niños y mujeres. Con frecuencia, cuentan quienes lo vivieron, él mismo los acompañaba hasta la escalerilla del barco, para estar seguro de que lo tomaban y estaban a salvo. Rumbo a México.

Los refugiados con frecuencia salían hacia la libertad en barcos clandestinos. Bosques y su equipo fueron acosados por las autoridades alemanas y francesas, por los enviados de Franco, por miembros del Consulado de Japón. La defensa de los perseguidos por parte del Consulado de México era un secreto casi a voces. Cuando México rompió relaciones diplomáticas con Francia, la GESTAPO ocupó el Consulado. Don Gilberto, su esposa y sus tres hijos fueron detenidos junto con todo el personal de la sede diplomática y permanecieron en reclusión durante un año, hasta que fueron canjeados por ciudadanos alemanes detenidos en México. Al regreso de don Gilberto y su familia a México, su recibimiento fue una gran fiesta de gratitud y respeto. Allí estaban, para agradecerle, miles de las personas a las que su valor y su grandeza moral habían salvado. 
 
Al final de la guerra, don Gilberto fue enviado como Embajador de México en Portugal, también fue Embajador en Finlandia, Suecia y Cuba. Murió a los 103 años en la Ciudad de México. “Cárdenas nos dio asilo, y cuando llegamos a México mis padres y yo por primera vez sentimos que estábamos en un país del que no nos iban a expulsar”. Su nombre es pronunciado con un amor inmenso por los refugiados que han sido entrevistados. Vale mucho la pena escucharlos. Larga vida a la memoria de un hombre extraordinario.

Texto de Elena Poniatowska que incluye partes de una entrevista que ella y Mariana Yampolsky le  hicieron a don Gilberto, cuando tenía ya 98 años.


 Trailer del documental “Visa al paraíso” de Lillian Liberman.

 Museo de Memoria y Tolerancia.
Semblanza de don Gilberto.

La ignorancia como política de gobierno



Enrique Calderón Alzati / III
Las carencias y los problemas reales de la educación. Cualquier juicio genérico que podamos hacer sobre un grupo humano, trátese de los judíos, de quienes lucharon en la Revolución Mexicana o de los médicos, es insostenible. Este sería el caso de quien afirmara que todos los maestros son responsables y ejemplares en su compromiso y misión educativas, pero igualmente lo es el afirmar que son ellos los culpables de la crisis educativa que vive hoy nuestro país, como lo han venido afirmando Televisa y sus personeros, al igual que el gobierno de Peña Nieto, al pretender someterlos a las evaluaciones punitivas impuestas mediante la llamada reforma educativa, con el argumento de que quien no muestre que es apto para dar clases debe ser removido de esa tarea, lo cual es equivalente a afirmar que quien no compruebe su inocencia es culpable, contradiciendo los principios básicos de la justicia, cuya lógica es exactamente la opuesta.
En cualquier sistema de justicia que respete los derechos humanos, para decidir si una persona merece un castigo por alguna falta, dicha persona debe ser sometida a un juicio y contar con un defensor, siguiendo un procedimiento establecido por las leyes y partiendo del supuesto de que esa persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Al imponer a los maestros las evaluaciones punitivas, ese derecho ha sido ignorado, constituyendo una falta muy grave, similar a las realizadas por gobiernos autoritarios, contrarios no sólo a la democracia sino al respeto a los derechos humanos. Tal es la conducta del actual gobierno de México.
Por su parte, las autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) han tratado de ocultar tal realidad, afirmando que los maestros no serán despedidos sino sólo removidos de sus labores frente a grupo, para asignarles una actividad diferente. ¿Pero cuál puede ser ésta, tomando en cuenta que para las labores administrativas las escuelas cuentan con el personal necesario. ¿Será acaso como porteros o personal de limpieza? Aún sin reducirles el sueldo, esas posibles tareas para ellos, los convertirían en objetos de burla y escarnio de sus propios estudiantes y compañeros, obligándolos a renunciar o a aceptar un trato ofensivo. Desde luego que ello no parece preocuparle al Presidente ni a su secretario de Educación, aunque ello implique actos autoritarios de algún modo similares a los que en su tiempo obligaban a los judíos a llevar en su ropa una estrella de David para que la gente los reconociera, como miembros de una comunidad indeseable, culpable o inferior.
Afortunadamente, todo esto está quedando atrás a partir de la lucha de los mismos maestros, quienes han logrado superar la campaña de desprestigio desatada contra ellos y ganar el apoyo de amplios sectores de la sociedad. Lo que aún sigue en pie es la realidad que viven las escuelas de las zonas marginadas de México, no sólo en las sierras, las barrancas y los desiertos de nuestro país, esas que no existen para Peña Nieto y cuya existencia esta sólo en nuestras mentes, y que trata de borrar Aurelio Nuño con propuestas absurdas, sino también en los barrios más pobres de las grandes metrópolis y ciudades; escuelas que no cuentan con electricidad, con instalaciones sanitarias y mucho menos con talleres y laboratorios, que permitan a sus estudiantes desarrollar sus habilidades manuales y sus capacidades de experimentación y observación, como sí los tienen los niños de otros países, así como los de las escuelas privilegiadas en el nuestro.
Hace muchos años, un presidente de la República estableció los desayunos escolares con el propósito de que todos los niños pudiesen estar alimentados mientras recibían sus clases, hoy todo esto ha sido substituido por programas clientelares, utilizados para mantener el control político de los grandes segmentos de la población con menos recursos, por lo que nuevamente son muchos los niños que van a la escuela con el estómago vacío, mientras el presidente actual es conocido como un analfabeta funcional no obstante la educación de calidad que seguramente le proporcionaron sus padres. Para entender la realidad nacional actual, a todo esto hay que añadir los pagos voluntarios que se exigen a las familias más pobres, como apoyos para que las escuelas a las que asisten sus hijos cuenten con recursos para sufragar sus gastos de mantenimiento y equipamiento, de manera que el gobierno pueda orientar su gasto a cosas más importantes y necesarias.
¿Cuántos gobiernos se han sucedido en el país para los que la educación no ha constituido otra cosa que oportunidades para hacer grandes negocios y ejercer la demagogia?; ¿cuántos casos de escuelas existen en donde los maestros enseñan a sus estudiantes debajo de los árboles ante la ausencia de salones de clase?; ¿cuántas más sólo existen en el papel, como argumento para que los gobiernos estatales, tengan elementos para exigir y recibir recursos presupuestales que se les permita manejarlos a su antojo?
Porque ello es lo que conforma nuestra realidad, la realidad de un país sumido en la ignorancia, en la corrupción y en la pobreza, como políticas de Estado, en el que la educación constituye sólo una palabra bonita, un tema para pronunciar discursos políticos vacíos y un recurso presupuestal que permite hacer recortes responsables para evitar mayores crisis económicas, sin afectar otros proyectos como el Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México o el tren de alta velocidad entre la capital del país y Toluca, con todos los negocios secundarios asociados a dichos proyectos gubernamentales.
En mi artículo anterior mostré dos gráficas que indican con claridad los resultados reales de la reforma educativa: un retroceso de siete años a los niveles de desempeño escolar de 2009, como resultado de las grandes cantidades de dinero asignado a la educación, desviadas para fines ajenos a ésta por los gobernadores de varios estados, como Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, Sonora y Oaxaca, por mencionar algunos, y buena parte de ellos contando con la complicidad del Presidente. Todo esto es lo que conforma la realidad actual del sistema educativo mexicano.
En dos semanas: Parte 4 y última: El nuevo modelo educativo.
Twitter: @ecalderon_a

CTM y CROC promueven el charrismo internacional



Arturo Alcalde Justiniani

En Bogotá, Colombia, se constituirá la Alternativa Democrática Sindical de las Américas (ADS), un intento de división en la organización continental que actualmente representa a los gremios sindicales más importantes y representativos de toda América: La Confederación Sindical de las Américas (CSA). Los impulsores de esta iniciativa son las centrales mexicanas: Confederación de Trabajadores de México (CTM) y Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).
Durante mucho tiempo, el sindicalismo ha dejado de ser noticia en nuestro país por varias razones: en primer lugar, porque la mayoría de los sindicatos han tenido mala fama entre la población por su grado de sumisión a los gobiernos y a los empresarios; en segundo, por su falta de democracia y alto grado de corrupción que se hace evidente en el alto nivel de vida de sus dirigentes, y finalmente, por su lejanía con sus representados y su permanente relección.
El Estado mexicano ha mantenido una política deliberada de ocultamiento de la deplorable situación laboral frente al exterior. La estrategia compartida con el gobierno, por parte de las centrales sindicales, ha sido ostentar credenciales democráticas en el plano internacional en clara contradicción con la realidad interna. Las pocas referencias respecto al sindicalismo internacional en nuestro país, derivaban de la afiliación de la CTM a la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT), que tenía sus oficinas en México y su representante aparecía repentinamente en algunos actos oficiales. Nada más.
Con motivo de la firma e inicio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, se empezó a conocer la realidad sindical mexicana; para el gobierno y la CTM fue imposible desde entonces mantener la opacidad. En este proceso se crearon nuevas relaciones entre el sindicalismo de los países miembros del tratado con gremios democráticos y organizaciones civiles que navegaban contra la corriente. En el ámbito mundial, hace 10 años, para responder a los complejos retos de la globalización se dio un proceso unitario del sindicalismo. Así nació la Central Sindical Internacional (CSI), con 166 millones de afiliados de 156 países, al fusionarse dos centrales de ideologías social-demócrata y social-cristiana, que tenían las siglas CIOLS y CMT. Su primer dirigente fue Guy Ryder, hoy director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); al término de su gestión éste fue relevado por una prestigiada dirigente del sindicalismo australiano, Sharon Burrow.
El proceso de unificación sindical mundial se concretó a escala del continente americano con la formación de su filial, la Confederación Sindical de las Américas (CSA), fundada en la ciudad de Panamá, afiliando a 56 organizaciones nacionales de 23 países que representan a 60 millones de trabajadores. Desde su nacimiento, la CSA desplegó una agenda más activa y un nuevo protagonismo en favor de las y los trabajadores de la región, incluyendo en su seno a poderosas organizaciones como la AFLCIO estadunidense, la CLC canadiense, la CUT brasileña y la CGT argentina. De México participaron en su fundación, la CTM, la CROC y a pesar de la fuerte oposición de ambas, la Unión Nacional de Trabajadores, como representante del sindicalismo alternativo en nuestro país.
La CTM y la CROC nunca estuvieron cómodos dentro de la CSA, entre otras cuestiones, por su agenda progresista y porque día a día se fue conociendo el papel real que han jugado en el sindicalismo mexicano, sus profundos vicios y simulaciones y en particular, su práctica de firmar contratos colectivos de trabajo a espaldas de los trabajadores, los conocidos contratos de protección patronal que han recibido la condena dentro y fuera de nuestro país. Cada reunión internacional era un trago amargo para ellos porque querían mantener la vieja política de opacidad, para que la comunidad internacional no se enterara de la situación de los trabajadores, reflejada en los salarios más bajos de la región y la terrible realidad de que tan sólo un trabajador de cada 100 forme parte de un sindicato auténtico.
La CTM y la CROC junto con otras organizaciones minoritarias en sus países, la brasileña Forza Sindical, la colombiana Confederación General de Trabajadores y otros gremios más pequeños, aprovecharon una controversia interna dentro de la Central Americana para planear su salida. La oportunidad se presentó hace un año, en el tercer congreso de esta central en Sao Paulo, Brasil, la excusa fue una discusión burocrática sobre la composición de los órganos de gobierno y del secretariado, aunque en el fondo fue la inconformidad por la agenda de la CSA, que ha superado viejos atavismos, ampliando su influencia internacional de la mano de la CSI y de los sindicatos globales, que organizados por rama de industria, han logrado un nuevo impulso a la fuerza de los asalariados en el mundo, entre ellos, la Industriall Global Union, UNI Global Union y la ISP que agrupa a los servidores públicos. Basta observar en México las heroicas luchas del sindicato minero acompañadas por los Steelworkers de EU y Canadá.
Después de un alegato propio de los tiempos de la guerra fría, en el que acusan de izquierdistas e incluso de marxistas a los miembros de la CSA, Ariel Peña un defensor de la nueva central, presenta un argumento de antología ... no se pueden constituir en jueces de la CTM que también se convertirá en fundadora de la ADS, porque si esa organización sindical que es la más representativa del país azteca, y de acuerdo a las condiciones laborales de México ha promovido los contratos de promoción patronal, ello es producto de las circunstancias objetivas del mercado laboral para evitar el aumento del desempleo lo que realiza la CTM con los contratos de promoción patronal también se podría llamar como cogestión. Sin comentarios. La división normalmente debilita a una organización, en este caso quizá la fortalezca.

En la encrucijada del norte y el sur


Miguel Concha
Del 3 al 5 de abril se realizó en el plantel CDMX de la Universidad Iberoamericana (Uia) el coloquio internacional En la encrucijada del Norte y el Sur. Participaron 22 ponentes de Brasil, Bolivia, Centroamérica y México en seis conversatorios, al final de los cuales Boaventura de Sousa Santos, uno de nuestros principales científicos sociales, ofreció también reflexiones sintéticas sobre las ponencias.
En consonancia con la misión de la Uia, de generar conocimiento académico con incidencia social, integrantes de movimientos sociales e investigadores reflexionaron juntos sobre cómo las resistencias del Sur global permiten vislumbrar sociedades más justas, equitativas y democráticas. Como se explica en una nota ejecutiva preparada para la prensa por los organizadores, las sesiones del coloquio convergieron en al menos tres puntos.
En el diagnóstico desde distintas disciplinas de la opresión interseccional ejercida por el Estado entre capitalismo, colonialismo y patriarcado, cuando en principio debería garantizar el bienestar de la sociedad. Como felizmente sucede en otros espacios de América Latina, los participantes insistieron también en la importancia de identificar lo que hay de común entre las distintas resistencias, y en tejer alianzas a partir de lo compartido entre los movimientos sociales, para trascender de las tragedias particulares a la lucha colectiva.
Finalmente, las reflexiones de Boaventura de Sousa Santos y las de los participantes coincidieron en señalar la necesidad de abrigar las esperanzas en tiempos de incertidumbre, y sostener como principio ético irrenunciable la dignidad humana y la vida, toda vida, nuevo nombre de las espiritualidades que los pueblos del continente han venido cultivando desde hace milenios. Al finalizar el coloquio, los planteles de la Uia en Ciudad de México, Tijuana y Puebla, así como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente y el Instituto Superior Intercultural Ayuuk, de Oaxaca, le otorgaron el doctorado honoris causa a Boaventura de Sousa Santos, por su fructífera labor académica en favor de los derechos humanos, y por su excepcional contribución a escala mundial en el ámbito de la sociología jurídica.
Boaventura de Sousa Santos nació en Coimbra, Portugal, el 15 de noviembre de 1940, donde estudió derecho. Estudió también filosofía en Berlín y sociología en la Universidad de Yale, donde obtuvo el doctorado en Sociología del Derecho. Actualmente es director del Centro de Estudios Sociales y del Centro de Documentación 25 de Abril de la Universidad de Coimbra, donde es también investigador y catedrático. Ha sido además profesor distinguido del Institute for Legal Studies de la Universidad de Wisconsin-Madison, y es conocido por sus aportaciones en los campos de la sociología, la epistemología, la ciencia política y los derechos humanos.
Sin embargo, como resalta la Uia en la semblanza sobre su persona que repartió el pasado 5 de abril, a raíz de una estancia de investigación en una favela de Río de Janeiro, en 1970, conoció la realidad de lo que significa ser el Sur en un mundo dominado por el modelo de desarrollo capitalista, y se fue gestando así una mirada académica crítica, que fue el punto de partida de la Sociología de las Emergencias. Su interés fue el de acercar la ciencia al sentido común, el análisis científico a la articulación simbólica de la realidad dirían otros, con el fin de promover la generación de un conocimiento auténticamente democrático. Y por ello en su obra teórica y trayectoria vital se ha esforzado siempre por superar la brecha entre el mundo académico y los movimientos sociales, para enfrentar con un optimismo trágico el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, que son la nueva expresión de la hegemonía planetaria. A él le debemos, entre otras cosas, un análisis importante sobre la interculturalidad de los derechos humanos, en el que, además de criticar la supuesta universalidad de derechos humanos localizados en la particular cultura hegemónica occidental que los formalizó, resultado a su vez de varias culturas históricamente eliminadas y oprimidas, propone lo que concibe como un diálogo diatópico sobre el común principio de la dignidad humana, para fundamentar una verdadera universalización de los derechos humanos, localizados en las diferentes culturas.
Lo que le ha permitido poder también, por ejemplo, detectar los elementos comunes y las diferencias entre el cristianismo, el islam y el budismo, con el fin de que éstos puedan encontrarse en un diálogo fructífero, comprenderse mejor y enriquecerse en la práctica sobre todas las dimensiones de la dignidad de las personas. Análisis intercultural que por cierto también ha propuesto y ensayado en el diálogo sobre derechos humanos con y entre las culturas aborígenes del Sur.
A él también se debe, por otro lado, el rescate de los derechos humanos como instrumentos de interpretación y lucha de las víctimas del sistema, como una de las aportaciones valiosas de las teologías cristianas y musulmanas progresistas.
Sus numerosas investigaciones, dice la semblanza aludida, han contribuido a redefinir los enfoques hegemónicos del pensamiento social contemporáneo, rompiendo con las teorías más convencionales y rescatando precisamente conceptos como interculturalidad y emancipación, que han sido claves para pensar en formas alternativas y críticas la democracia. Obras que adquieren un mayor valor porque, frente a una realidad injusta, han venido acompañadas de un posicionamiento que busca ante todo dar voz a quienes no la tienen.
Por ello, al dar las gracias por su merecido doctorado, Boaventura de Sousa Santos invitó a construir una nueva sociedad en el seno de una sociedad condenada; a vencer el miedo y luchar juntos por una vida digna, en una sociedad indignada.

Edomex, bastión del PRI


Los de abajo
Gloria Muñoz Ramírez
En el preámbulo de las elecciones en el estado de México, consideradas el gran laboratorio de los comicios federales y el parámetro más importante de las fuerzas partidarias, decenas de organizaciones y colectivos indígenas y campesinos, de derechos humanos, del magisterio y de defensa del territorio dieron a conocer un manifiesto en el que renuncian a seguir siendo bastión del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El manifiesto es un llamado a la organización y a la resistencia en la cuna de los actuales dueños del PRI y de buena parte del país, una entidad en la que también el resto de los partidos políticos ha visto crecer sus cacicazgos. Renunciamos a ser acumulación de capital político, advierten quienes han visto desfilar en sus municipios a casi todos los colores del esquema institucional. Por eso, señalan en el manifiesto titulado La voz de quienes resisten en la periferia se enciende, alzamos la voz para comenzar un fuerte proceso de información y resistencia.
Los que nacimos en el estado de México sabemos lo que es (sobre)vivir en la herradura que cobija, alimenta y ofrece agua y aire a la capital del país. Sabemos lo que es trasladarnos durante dos o tres horas y llegar a reposar a una ciudad dormitorio. “Somos quienes trabajan en los grandes corporativos, en las colonias gentrificadas y de alto valor comercial; quienes limpiamos los hogares, las oficinas, quienes hacemos brotar la comida del campo”, explica el documento signado por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco y Texcoco, la Coordinación de Pueblos en Defensa de la Energía Eléctrica, Defensores de los Bosques de Temoaya, Familiares de la presa y presos políticos de Tlanixco, el Frente Popular 9 de Junio en Defensa de los Recursos Naturales de Coyotepec, Magisterio Mexiquense Contra la Reforma Educativa y el Pueblo indígena Otomí de San Francisco Magú, entre muchas otras.
En el estado de México, añade el manifiesto que circula para que más organizaciones e individuos se adhieran, se juntan todos los factores que definen la periferia. Aquí, en el laboratorio de la ley Eruviel, “la seguridad es un estado de sitio en las calles y la política es un gobierno narco-asesino-corrupto-feminicida”. Todo esto es la vida creada por el PRI; padre de la forma de hacer política, oficial y clandestina, en esta entidad en la que todo pasa por sus manos y está hecho a su modo”.
Por eso, advierten, ante la aplanadora, la organización.

Mar de Historias: Marina sobre triplay



Cristina Pacheco
¿Cuántas veces mirarán las fotos que se tomaron llegando al hotel Los Pericos, en el comedor, en la terraza, en una calandria, en el tranvía turístico, en la palapa del Negro Alfonso? ¿Cuántos sábados por la noche se reunirán con familiares y amigos para contarles que la pasaron de maravilla en Veracruz? (A pesar de que el cuarto que les habían asignado era diminuto y en un bar del malecón Eugenio se disgustó porque le rechazaron la tarjeta y Mirna tuvo que pagar con la suya.)
Y al tío Jaime, que de seguro los estará esperando en su silla plegable, a las puertas del edificio, ¿le dirán que lamentaron su ausencia o la verdad?: que durante la semana de vacaciones sintieron alivio por no tener que repetirle las cosas mil veces, acompañarlo al doctor, soportar que se quite la dentadura postiza a mitad de la comida, ver las lagañas en su ojo enfermo o limpiarle la pechera de la camisa cuando devuelve la avena.
II
Mirna sabe que, en las condiciones en que se encuentra su tío, no queda más remedio que optar por el engaño. Cierra los ojos. Le gustaría que el viaje de regreso se prolongara mientras reúne fuerzas para volver a la colonia llena de refaccionarias y basura, al departamento atestado, a las obligaciones domésticas y el lunes ¡al trabajo!
Al pensarlo se da cuenta de que no compró regalitos para sus compañeras. Entre la intoxicación con mariscos de Eugenio, las siestas largas y las excursiones en grupo no le quedó tiempo para ir al mercado de artesanías donde estuvo hace 15 años acompañando a Flor en su viaje de bodas. ¿Habrá en el mundo otra persona que haya conocido el mar en condiciones tan incómodas? Si existe enfrentará las mismas dificultades que ella padeció para no oír, fingirse dormida, escapar del cuarto siempre que Saturno, el esposo de Flor, mostraba sus ímpetus amorosos.
–¡Fue horrible!
Al darse cuenta de que pensó en voz alta Mirna se lleva la mano a la boca. No quiere que otros recuerdos se le escapen y se conviertan en palabras. ¿De cuáles podría valerse para describir aquella Semana Santa de hace 15 años en Veracruz? Absurda, triste, pobre, decepcionante, amarga...
Desiste del juego. Tiene otro problema que resolver: olvidarse de Clemente. Pese a que llevaba más de 20 años sin verlo, lo reconoció al entrar en el café. En su mesa había periódicos y servicio para dos personas, pero él estaba solo. Ella también, porque Eugenio había ido al Oxxo por unas pilas. Entonces, por qué no se acercó y le dijo: Clemente: soy Mirna. ¿Con eso habría bastado para que él recordara lo que ella recordó al verlo? Su noviazgo en tercero de secundaria, sus besos y los planes para el futuro formidable y loco que pensaban compartir. No fue así ni hicieron nada para defender su proyecto. Nos traicionamos, murmura.
–¿Qué dijiste, mi amor?
La pregunta de Eugenio la sobresalta:
–Nada, no hablé o a lo mejor lo hice sin darme cuenta. Ya sabes que el calor me adormece. ¿No quieres que te ayude a manejar un ratito?
–¡No, gracias! Mejor descansa. –Eugenio alarga la mano y le acaricia las piernas: –Deberías ponerte falda más seguido, en vez de tus horribles pantalones.
Mirna sonríe y se propone olvidar su estúpido encuentro con Clemente.
III
Eugenio se detiene a la entrada de una gasolinera. Necesita ir al baño. Ella no. Los sanitarios públicos le dan asco. Prefiere esperarse a llegar a la casa, aunque falte por lo menos una hora hasta la última caseta y después el tiempo que les tome atravesar la ciudad hasta la colonia Sifón.
Cuando Eugenio la llevó a vivir allí, la colonia le pareció deprimente. Ahora le resulta habitable y con muchas ventajas. Lástima que esté tan lejos de la casa de sus padres. Al evocarlos piensa en el café que les lleva de regalo. No compró puros porque sabe que a su padre le hace daño fumar, aunque le guste tanto.
Mirna se pregunta por qué las cosas o las personas que más nos agradan a veces resultan dañinas. A ella le encantaba Clemente y tuvo que dejarlo porque, según su madre, él le hacía mucho daño. ¿Por hacerla soñar en lo imposible? Por eso, le respondió su madre y cerró para siempre la conversación con una frase lapidaria: Eso no está bien, no trae nada bueno.
IV
¿Estuviste contenta? ¿Te gustaría que volviéramos el año que entra? ¿Devolviste la llave? Mirna responde con un a las preguntas de Eugenio, aunque siga incomodándola el recuerdo de Clemente y sienta en la bolsa de su falda la tarjeta para abrir el cuarto que le dieron a su llegada a Los Pericos. Siempre que van a Veracruz se alojan allí. El sitio les gusta, aunque el servicio sea muy lento y en el comedor, en vez de peces disecados como adorno, haya marinas fosforescentes pintadas sobre triplay. Sólo el mar sigue igual

La Muestra : Hogar



Carlos Bonfil
El odio devora las almas. Matar a alguien, a cualquier persona, únicamente para distraerse de la triste monotonía de la vida diaria. Cuando uno de los muy jóvenes protagonistas de Hogar, cuarto largometraje de la realizadora belga Fien Troch, confiesa en su teléfono inteligente esta apetencia siniestra, lo que en realidad resume es el creciente hartazgo y desasosiego moral de muchos adolescentes en una Europa próspera y satisfecha, cuyos adultos no consiguen entender las causas de un nihilismo juvenil potencialmente destructor.
El cine estadunidense ha mostrado la doble vertiente de la violencia adolescente como impulso autodestructivo (Kids, de Larry Clark, cinta emblemática), o como una expresión desesperada que arremete ciegamente contra los demás (Elefante, de Gus van Sant). En el caso de la directora Fien Troch se trata de impulsos latentes, vinculados a situaciones extremas de desequilibrio familiar.
El adolescente Kevin (Sebastian van Dun) sale libre de una correccional e inicia una vida nueva en casa de una tía, cuyo hijo Sammy (Loïc Batog), instalado en el tedio existencial, se muestra receptivo a la influencia y magnetismo del recién llegado. Un amigo común, John (Mistral Guidotti), vive una tormentosa relación de amor y odio con su madre posesiva, y elige como refugio la manía compulsiva de abismarse en su celular. Todos los personajes muestran hacia la autoridad escolar franco desdén y desconfianza sin reservas. Con la familia, el trato es el estricto mínimo necesario.
La cineasta captura esa realidad de latente violencia explosiva mediante un tono muy cercano al documental (la cinta señala estar basada en hechos reales), y con la irrupción, en algunas escenas, de formato vertical y cerrado que restituye la pantalla de un iPhone, creando una sensación de claustrofobia y la impresión de imágenes capturadas por los propios protagonistas adolescentes.
El carácter aparentemente pacífico y afable del invitado Kevin, puede cambiar abruptamente a la menor provocación, y las ocasiones de roces ríspidos con familiares y compañeros son, en efecto, numerosas. Es, precisamente ese ensimismamiento sombrío de los jóvenes en la cinta, su aparente desconexión con mucho de lo que les rodea, o lo que no los atañe muy directamente, lo que la directora observa con minucia sorprendente. La violencia gráfica se produce una sola vez –y es tan perturbadora como en una cinta del austriaco Haneke–, pero por lo demás, y de modo no menos angustiante, doblada de rencor se insinúa silenciosamente, subsiste casi a flor de piel, y eso coloca a Hogar en un sitio muy alejado de las ficciones habituales sobre delincuencia juvenil en Europa o Norteamérica, rebosantes de brutalidad y sexualidad explícita. Lo más cercano a este cine de Fien Troch es la narrativa de Gus van Sant, despojada de juicios morales, sobria en su registro documental a un mismo tiempo cálido y desapasionado. Una mirada fuera de lo común y, por lo mismo, inesperadamente honesta.
Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional. 12 y 19 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

La Muestra : La lección



Carlos Bonfil
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Fotograma de la cinta de Kristina Grozeva y Petar Valchanov
Espiral de la corrupción. Concebida en 2014 como el primer segmento de una trilogía sobre la tiranía de la especulación y el lucro, La lección, de los realizadores búlgaros Kristina Grozeva y Petar Valchanov, propone una parábola moral acerca de la dificultad de defender una ética de la honestidad en un país crecientemente corroído por una corrupción generalizada. Desde 2007, Bulgaria, una nación ex comunista, pasó a formar parte de la Unión Europea, y lo que la película de Grozeva/Balchanov muestra, de modo contundente, es cómo la pesadilla de la vieja burocracia totalitaria tomó los ropajes nuevos del culto a la libertad irrestricta de los mercados y a la ganancia capitalista como punto de partida y me- ta final del individualismo.
La maestra de inglés Nadeszhda (Margita Grozeva) intenta inculcar a sus alumnos los principios éticos que habrán de protegerlos de los nuevos vicios mercantilistas. El pretendido robo de la cartera de uno de los alumnos se transforma así en el virtual enjuiciamiento de toda la clase. La implacable defensa de ese imperativo moral superior de la honestidad trae consigo, como efecto colateral indeseable, la diseminación entre los alumnos de la suspicacia hacia los demás y de la delación como nueva virtud cívica. La intransigencia y buena conciencia de la profesora tendrá, sin embargo, una inesperada prueba de fuego muy personal, cuando se vea confrontada a tener que pagar, en plazos apremiantes, una deuda bancaria incrementada por la irresponsabilidad de su esposo, bajo pena de perder todo su patrimonio familiar.
En una lucha solitaria (como en una cinta de los hermanos Dardenne o como lo que presenta Ken Loach en Yo, Daniel Blake), la maestra defensora de los inquebrantables principios morales tendrá que enfrentarse a la insensibilidad de las instituciones bancarias, a la venalidad de prestamistas coludidos con la mafia, también a un nuevo tipo de burocracia capaz ahora de precipitar a las personas a una precariedad absoluta. Esta situación desesperante le plantea a la protagonista dilemas éticos hasta el momento no previstos, entre ellos optar por la prostitución o el robo. La obliga también a recurrir a su padre viudo, ahora ya distante, casado en segundas nupcias con una mujer insoportable, exponiéndose a nuevas humillaciones. Y frente a toda esta espiral de calamidades, la profesora deberá mantener el espíritu frío y la fuerza de sus convicciones. Una secuencia estupenda, filmada casi a la manera de un thriller, muestra a una Nadezhda totalmente abandonada y solitaria, intentando de modo desesperado vencer los escollos para realizar en un límite de escasos minutos el pago indispensable para salvar su casa. La parábola moral que construyen los realizadores expone, a través del paradigmático caso de la profesora inerme, las contradicciones sociales que vive la nación búlgara en su accidentado tránsito de una dictadura burocrática a una nueva tiranía del mercado. Un triste espectáculo que la película describe de manera sobria y con una eficacia narrativa sorprendente.
Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional a las 12 y 17:30 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

La Muestra: Sangre de mi sangre



Carlos Bonfil
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Fotograma de la cinta de Marco Bellocchio
Sensualidad y rabia. Marco Bellocchio, viejo niño terrible del cine italiano, autor de cintas memorables como Con los puños en los bolsillos (1965) y En el nombre del padre (1971), acomete en Sangre de mi sangre, su propuesta más reciente, una singular audacia narrativa. Refiere en dos tiempos un relato de corrupción e intolerancia como muestra elocuente de la persistencia histórica del estado de descomposición moral que advierte hoy en la sociedad italiana. La lúcida visión del autor casi octogenario es especialmente pesimista, aunque no exenta de ese culto a la belleza –particularmente a la sensualidad femenina– que ha estado presente en sus obras recientes (La sonrisa de mi madre, 2002; Buenos días, noche, 2003), y que en esta nueva cinta alcanza una expresión plena.
En un convento de la Italia del siglo XVII, la joven Benedetta (Lidiya Liberman, espléndida en su mutismo provocador) es acusada de haber propiciado el suicidio de su confesor, y para que este último pueda tener una cristiana sepultura, ella debe contribuir a lavar la culpa del suicidio confesando haber obrado por instigaciones del Maligno. La sucesión de humillaciones y torturas a que es sometida la joven es impresionante, pero su entereza moral se mantiene imperturbable, como perenne acta de acusación lanzada al rostro de sus inquisidores, algunos de los cuales son sensibles a su valentía y belleza, deseando incluso ayudarla. Lo que prevalece, sin embargo, es una suerte de razón de Estado, donde la condena obligada de una inocente deviene el precio a pagar para la preservación del prestigio de la Iglesia. Esa hipocresía y mala fe de esa fe cristiana es lo que Marco Bellocchio expone con su característica malicia y su probada solvencia en el quehacer cinematográfico.
De esta historia es testigo apesadumbrado y perplejo el joven visitante Federico (Pier Giorgio Bellocchio), hermano del sacerdote suicida, y como aquél, seducido también por la belleza de la joven reclusa. Su llegada al convento es pretexto para una de las escenas más humorísticas de la cinta, la que muestra a dos hermanas monjas literalmente hechizadas por la sensualidad del varón forastero con quien habrán de compartir, en un tierno alboroto de su devoción religiosa, el mismo lecho de deleites muy paganos.
Con un giro narrativo igualmente malicioso, Bellocchio opera un salto de varios siglos para narrar en nuestros tiempos neoliberales otra historia de corrupción en el mismo lugar, convertido ahora en una antigua propiedad en venta, donde un vampírico conde debe enfrentarse a la rapiña de un comprador ruso millonario. A estas alturas de la cinta, y de la carrera del propio cineasta veterano, todas las excentricidades le parecen ya permitidas. La segunda historia sólo consigue señalar, de modo convincente, la persistencia de los viejos vicios de una intransigencia religiosa en los ropajes nuevos de una corrupción política coludida con las mafias financieras. Baste retener en Sangre de mi sangre como atractivos cardinales, el tributo a la sensualidad femenina y el espíritu muy lúdico de un cineasta de vitalidad infatigable.
Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional a las 12:15 y 17:30 horas.
Twitter: @CarlosBonfil1

La Muestra: La luz incidente



Carlos Bonfil
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Fotograma de la película de Ariel Rotter
El duelo obstinado. Luego del fallecimiento de su marido y de su propio hermano en un accidente automovilístico, Luisa (Eliane Katz), una mujer de clase media alta en la Argentina de los años 60, madre de dos pequeñas hijas, y muy respetuosa de las convenciones sociales de su medio, se impone imperturbable una larga disciplina de duelo, negándose a toda posibilidad de rehacer su vida sentimental a lado de cualquier otro hombre.
Queda claro que las continuas presiones de su madre y de su suegra, en ese sentido, nada tienen que ver con la realización plena de Luisa en tanto mujer capaz de elegir una vida amorosa nueva, sino con el acatamiento de un imperativo social que proyecta para las dos hijas la presencia de una segunda figura patriarcal capaz de restablecer un orden familiar provisionalmente roto.
En la buena sociedad bonaerense de los años 60, la obstinación de Luisa por mantener vivo su duelo y su renuencia a todo contrato matrimonial nuevo, se vuelve una afrenta para la seguridad y el bienestar de las hijas (para su futura inserción social exitosa), y lo que menos importa entonces es la voluntad independiente de la viuda de decidir su propio destino. Por ello, es capital para la madre de Luisa que no sólo su hija acepte romper con su condición de viuda, sino que el hombre que providencialmente llegue a su vida cumpla de modo igual, o aventajado, la función social del marido precedente.
Esta dinámica de reacomodos conyugales en la sociedad burguesa del siglo pasado, la describe con sobriedad y perspicacia el director bonaerense Ariel Rotter en su tercer largometraje, La luz incidente. Filmada impecablemente en blanco y negro (fotografía de Guillermo Nieto), la película, con un guion del cineasta, describe la irrupción en la apacible vida de Luisa, de Ernesto (Marcelo Sabiotto, notable), un robusto hombre cincuentón de carácter solícito y afable, instalado morosamente en la soltería, que busca por todos los medios conquistar el afecto de la viuda y quebrantar la obstinación de su duelo, conjurando de paso el fantasma del primer ser amado y buscando suplantarlo con esa realidad suya que es tan apabullante como su propio cortejo insistente y las evidentes manipulaciones de su generosidad afectiva.
El retrato de una Luisa asediada por todas partes, afectiva y socialmente, es muy vigoroso. Lo que plantea en filigrana la cinta es ese cerco de presiones sociales que refuerzan la supeditación de una mujer a las exigencias de su medio burgués y a sus pretendidas obligaciones de género. La eventual rebeldía de la viuda apenas consigue sobreponerse al extremo determinismo biológico.
Ariel Rotter es un cronista particularmente sensible de ese largo desasosiego femenino. Después de su notable cinta El otro (2007), La luz incidente es una de sus realizaciones más redondas y maduras.
Se exhibe en la sala 3 de la Cineteca Nacional, a las 12:30 y 17:30 horas.
Twitter: @Carlos.Bonfil

Cuando Hollywood fue a la guerra


Pantalla Nómada
Alan Rodríguez
En tiempos de una disputa global que desató el horror total, en días de lucha contra el fascismo y de devastación del territorio europeo, el cine fue instrumento de propaganda, cumpliendo un papel fundamental en la contienda de las ideologías que se enfrentaron durante la Segunda Guerra Mundial.
En los años 30, en Alemania, la directora Leni Reifensthal puso su talento al servicio del régimen nazi para exaltar los ideales supremacistas germanos. En Reino Unido, ya durante el conflicto, los innovadores documentalistas de la GPO Film Unit, con sentido poético, retrataban en la pantalla la manera en que el pueblo inglés se sobreponía épicamente a los bombardeos.
Esos fueron cines de propaganda, y Hollywood aportó el suyo, respaldado por el gobierno de Franklin D. Roosevelt. Muchos trabajadores de la meca del cine se enlistaron una vez que Japón atacó Pearl Harbor. Se dice que un tercio de su mano de obra masculina se sumó a la industria bélica. Varias luminarias decidieron enrolarse, como Jimmy Stewart o Clark Gable, por quien Hermann Goering ofreció la recompensa de 5 mil dólares a quien pudiera capturarlo.
Más crucial resultó la participación de cinco cineastas que entonces se hallaban en la cumbre, directores que estaban contribuyendo a forjar la mítica industria cinematográfica que dominaría por décadas. Five Came Back (2017) es la serie documental que Netflix lanzó hace unos días para que podamos conocer la heroica labor de John Ford, John Houston, Frank Capra, George Stevens y William Wyler, quienes participaron en varias de las maniobras más importantes de aquella guerra.
Dividida en tres episodios, la serie se basa en el libro homónimo del periodista Mark Harris, responsable de la adaptación. Emplea abundantes imágenes televisivas, fílmicas, fotografías y animaciones. Contiene entrevistas en audio y video con los legendarios directores protagonistas. Cuenta con la dirección de Laurent Bouzereau y la narración de Meryl Streep, y su parte más interesante está en los comentarios de Steven Spielberg, Guillermo del Toro, Lawrence Kasdan, Francis Ford Coppola y Paul Greengrass.
Con Five Came Back vemos que el papel de los cineastas hollywoodenses de la guerra fue más allá de realizar películas. El primer capítulo, Comienza la misión, se encarga de presentarnos a estos realizadores en los días previos a enlistarse: un John Ford, pilar del cine estadunidense, de raíces irlandesas, conservador y rebelde; un William Wyler obsesivo de la perfección, un judío que entendía la amenaza que significaba Hitler.
Mientras, George Stevens chocaba con pared al intentar rodar Paths of Glory, queriendo aportar un mensaje pacifista, y Frank Capra, que, cautivado por las palabras de presidente Roosevelt, decidió ir a la guerra. Su primera responsabilidad fue hacer algo en el cine que hablara a los jóvenes estadunidenses y les diera una razón para pelear y creer en ello. Así encabezó la convocatoria a directores para que se incorporaran a la lucha, todos con la misión de enfocar a la gente en la guerra y no distraerla de ella. 
Estos cinco cineastas exploraron por primera vez el documental, sin tener mucha noción del género. Capra, por ejemplo, ni siquiera tenía idea de cómo hacer uno. Con The battle of the Midway (1942), Ford se ganó las credenciales, al registrar la batalla librada en el Pacífico entre estadunidenses y japoneses. El filme plasma con toda fidelidad el peligro y el drama de la situación; la cámara se sacude por el estruendo de las bombas y el nerviosismo de sus camarógrafos. Movimientos bruscos que muestran la lucha por lograr el encuadre, oímos decir a Paul Greengrass. Su éxito fue tal que se proyectó en 75 por ciento de las salas de cine de Estados Unidos. 
Mientras, en Hollywood se rodaban ficciones con el propósito de alentar el espíritu patriótico y de que la gente continuara financiando la guerra, comprando banderines y sellos. En el segundo episodio, Zonas de combate, se hace hincapié en que la industria cinematográfica debía ayudar a ganar la guerra construyendo una moral. Por eso los filmes de estos directores se iban haciendo relevantes.
De acuerdo con Guillermo del Toro, el cine de propaganda a los ojos de estos cineastas mostraba aristas distintas. Ford la abordó desde una escala mítica y épica; Houston la vio como una aventura; Wyler y Stevens la trataron de un modo increíblemente humano, y Capra la manejó de un modo conceptual, para resolución de problemas.
Se habla aquí también de otra cinta fascinante, Memphis Belle: A Story of a Flying Fortress (1944), acerca del avión B-17 que impuso récord completando 25 misiones de bombardeo a objetivos alemanes. Wyler cumple con un trabajo de emocionante realismo, por ejemplo, cuando escuchamos las conversaciones entre pilotos de la cuadrilla mientras combaten a los cazas alemanes, o cuando uno de los aviones de la unidad se desploma fuera de control y no se ve saltar a los tripulantes.
Lo que estos realizadores reportaban desde la contienda fue tan importante, que motivó a la Academia estadunidense a que en 1943 se abriera la categoría de mejor documental, en la entrega de los premios Óscar. Y es que los filmes servían para informar a los ciudadanos sobre el curso de la conflagración. Por eso resultaba fundamental filmar la crucial operación del Día D, cuando tropas aliadas desembarcaron en la playa de Normandía, en junio de 1944.
El tercer episodio, El precio de la victoria, muestra la labor de Ford y Stevens comandando a un grupo de camarógrafos y sonidistas que cubrieron el desembarco. El Día D cobró la vida de más de 4 mil soldados aliados. La batalla fue tan encarnizada, tan sangrienta, que John Ford puso fin a su carrera militar allí.
Five Came Back nos habla no sólo del panorama bélico del momento y de la incursión en la batalla de estos legendarios directores. También deja ver la manera en que esta abrumadora experiencia los impactó en su ejercicio como realizadores. Se dice que al volver consiguieron sus películas más humanas. El cine fue su terapia, su proceso de comprensión de lo que el conflicto significó para ellos y para su país. 
Twitter: @kromafilm

La Muestra : La chica desconocida



Carlos Bonfil

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Fotograma del filme de Jean-Pierre y Luc Dardenne
Cuando a los realizadores belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne se les pregunta si el punto central de su nueva cinta, La chica desconocida, es la obsesión de la culpa, y cabría añadir, como en tantas obras suyas anteriores, la búsqueda tenaz de la redención, Luc Dardenne responde: En la Grecia antigua, cuando alguien tocaba a una puerta, uno tenía que abrirla porque, aunque se tratara de alguien muy feo o pobre o maloliente, podía esconderse tras de él un dios. El ser humano se debe siempre a los demás, y el mal consiste en no reconocer esa deuda (Sight and Sound, diciembre 2016). Así, en la película, cuando la joven doctora Jenny Davin (Adèle Haenel, magistral), se niega, por precaución, aunque en realidad para manifestar su autoridad frente a un subalterno, a abrirle la puerta de su clínica a una joven prostituta de origen africano de quien luego se enterará que fue víctima de una agresión mortal, esa negativa de hospitalidad se vuelve para ella una pesadilla. Con un celo mayor que el de la propia policía, Jenny emprenderá por cuenta propia la tarea de dilucidar el misterio de esa muerte, de descubrir la identidad real de la agredida, y de cumplir con el deber moral de garantizarle una digna sepultura.
Los cineastas belgas refrendan aquí sus viejas obsesiones temáticas, desde aquel imperativo moral en La promesa (1996), su primera cinta, donde un joven belga hace el juramento de restituir la dignidad al trabajador inmigrante fallecido en un accidente laboral en la empresa de su padre, hasta las nociones de perdón luego de un crimen involuntario que enluta a una familia (El hijo, 2002), y la crisis de solidaridad entre colegas laborales que se presenta en Dos días, una noche (2014). La única diferencia es que en su nueva cinta los realizadores y guionistas toman el partido, ciertamente arriesgado, de incursionar en una suerte de híbrido genérico donde un relato detectivesco se cruza con una parábola moral. Nada sabrá el espectador de la vida privada de la doctora Jenny –entorno familiar, vida sentimental, gustos o fobias personales–, y sólo importará su vida profesional, tan dura y exigente para ella como delicada en lo que atañe a los difíciles dilemas morales que plantea.
A través de este relato en apariencia frío y por momentos irregular en su interés dramático (algunos episodios son hasta cierto punto insustanciales y rayan en lo melodramático, como las dudas vocacionales de Julien, el joven médico asistente, o el azote moral del padre de Bryan, chico clave en la solución del misterio), lo que parecen señalar también los realizadores, en clave metafórica y con pertinencia innegable, es la crisis moral de todo un continente europeo tentado a cerrarle las puertas a migrantes perseguidos y en peligro de muerte. Al aludir, así sea de forma indirecta, a esa negativa mayor de solidaridad hospitalaria –tan semejante al pecado original de la doctora Jenny–, los Dardenne ofrecen en realidad, bajo la apariencia de un simple “thriller moral”, la más política de todas sus cintas. Se exhibe en la sala 1 de la Cineteca Nacional. 12 y 18:30 horas.
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Sieranevada


La Muestra
Carlos Bonfil
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Fotograma de Sieranevada, de Cristi Puiu

Una familia balcanizada. Conviene primero no prestar atención a la caprichosa excentricidad del título Sieranevada en la cinta más reciente del rumano Cristi Puiu (La muerte del Sr. Lazarescu, 2005). ¿Hay alguien a quien aún le interese descifrar el significado del título Japón, en el primer largometraje de Carlos Reygadas? Baste saber que la ubicación precisa de la cinta es Bucarest en la época actual, y que la casi totalidad del filme (tres horas) transcurre entre las cuatro paredes de un pequeño departamento donde, caótica y ruidosamente, se entrecruzan 16 personas, los asistentes a una ceremonia luctuosa cumplidos los 40 días del fallecimiento del patriarca familiar Emil. Presentes están la viuda y un hermano del finado, su hijo mayor Lary y también su esposa, tías y sobrinos, todos ellos en espera, muy larga, del sacerdote que habrá de oficiar para la ocasión, un ritual religioso. ¿Se trata de una gran familia disfuncional o simplemente de una congregación de afectos y humores y antipatías muy encontrados, que resume las divisiones sociales y las polarizaciones políticas de Rumania, la nación balcánica post comunista?
El tono dominante del filme es de una comedia negra plagada de situaciones y rituales absurdos, como el del hijo que debe ajustar la talla muy grande del traje de su padre por la obligación de enfundarse en él y rendirle así el debido tributo luctuoso. O los infinitos y vociferantes reproches de las mujeres a las infidelidades, imaginarias o reales, de sus cónyuges, a la manera de una comedia italiana de los años 60, marcada ahora por rencores muy profundos y muy largas frustraciones. Hay también los reproches a la abuela llena de nostalgias estalinistas y de un antisemitismo latente, dirigidos desde la franca intolerancia de una nueva devoción religiosa sobreactuada.
Los personajes hablan sin parar, se desplazan infatigables por el espacio claustrofóbico, mientras la virtuosa cámara de Barbu Balasoiu captura toda la acción en largos planos fijos, casi desde el punto de vista de una mosca en la pared, cuando no transita, abrumada, en medio de los propios familiares. Y por si este caos familiar fuera insuficiente, algunos asistentes se libran a estériles discusiones sobre teorías conspiradoras vinculadas a los atentados parisinos de Charlie Hebdo o al negro septiembre de las torres gemelas neoyorquinas o a una masacre en Oklahoma. Sieranevada no es un lugar real, acaso simplemente el nombre de ese microcosmos delirante de una nación atrapada entre una tradición recalcitrante y una modernidad despojada ya de asideros ideológicos o espirituales. Una Rumania de complejidad apabullante que hoy tiene en Cristi Puiu a uno de sus cronistas más ingeniosos y sensibles.
Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional. 12 y 17:30 horas.

La vida de Calabacín


La Muestra
Carlos Bonfil
La infancia herida. Primer largometraje del suizo Claude Barras, La vida de calabacín (Ma vie de courgette), es un estupendo trabajo de animación en stop-motion, con marionetas y decorados en plastilina –todo realizado a mano–. Su sorpresivo arranque es particularmente violento. El protagonista, el retraído niño de nueve años y cabellos azules Icare (apodado Calabacín), mata accidentalmente a su madre alcohólica cuando ella pretende subir por él para castigarlo al ático donde se refugia y juega con su papalote.
Luego de interrogarlo y tratar de disipar sus sentimientos de responsabilidad por el fallecimiento de su madre, un policía benévolo que alguna vez perdió a su propio hijo, lo conduce a un centro de reducación para huérfanos y niños difíciles, se encariña con él, y decide no perderlo de vista y permanecer atento a su suerte.
Basada en la novela Autobiografía de un calabacín, (Ed. Maeva, 2004), del francés Gilles Paris, la cinta de animación de Barras tiene un guion de la escritora y cineasta Céline Sciamma (Tomboy, 2014), quien también ha colaborado con André Téchiné en A los 17 años (2016), cinta aún inédita en México.
Cuando en la novela de Paris, el niño dispara sin querer un revolver contra su progenitora, lo único que acierta a decir el niño es: Ya está, acabo de matar a mi madre y la envío directamente al cielo. Su experiencia es tan dura como la de sus nuevos compañeros en el albergue infantil: Ahmed y el líder de la banda Simón, hijos los dos de presidiarios; o la niña Camille, testigo del suicidio de su padre luego de que éste asesinara a su esposa. Naturalmente entre Calabacín y Camille surgirá una complicidad instantánea y la primera chispa de una relación sentimental.
Claude Barras consigue en su primer largometraje un acercamiento original al tema de la inadaptación social de niños con experiencias duras, tomando una franca distancia con las convenciones del filme de denuncia y con un sentimentalismo fincado en el patrocinio moral de los adultos. Los niños en el albergue al que llega Calabacín son todos avispados, tienen una intensa vida propia, aunque no exenta de conflictos mal resueltos. Como señala el director: Los adultos nos comportamos hoy de un modo cada vez más esquizofrénico, Les proponemos a los niños valores que luego nuestra conducta contradice totalmente. Deseo ofrecer a esos niños películas que los ayuden a entender y enfrentar esa contradicción (Film Comment, 24/II/17).
Todos los elementos de un buen relato infantil están presentes en la cinta de Barras, incluidas las villanías oportunamente derrotadas por la solidaridad y la bondad, y también la realidad del multiculturalismo europeo. Una película de animación para adultos y niños con el coeficiente en común de la inteligencia.
Se exhibe en la sala 2 de la Cineteca Nacional. 12 y 17:30 horas.
Twitter: @Carlos.Bonfil

4/15/2017

Edomex: candidaturas solo ven a mujeres por interés electoral

Observatorio Ciudadano insiste en dialogar con aspirantes


El Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México aseguró que las y los candidatos a la gubernatura sólo tienen interés en el voto de las mexiquenses pero no en sus vidas por eso no tienen propuestas serias en materia de violencia hacia las mujeres.

A unos días de que arrancaron las campañas por la gubernatura de la entidad, actualmente encabezada por Eruviel Ávila, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Observatorio difundió un comunicado donde  critica que las y los candidatos desconozcan las problemáticas que enfrentan día a día las mujeres y sólo las vean como botín político,

De acuerdo con esta agrupación ciudadana, no hay perspectiva de género en las propuestas de campaña de Josefina Vázquez Mota (PAN), Delfina Gómez Álvarez (Morena), Alfredo del Mazo Maza (PRI-PAN-PES-PVEM), Juan Zepeda Hernández (PRD), Oscar González Yáñez (PT) y los independientes Isidro Pastor Medrano y María Teresa Castell de Oro.

“Las integrantes de esta organización social, comprometida con la erradicación de la violencia en territorio mexiquense y todo el país, consideramos que las mujeres seguimos siendo vistas como un botín político al que se le sigue tratando como un objeto sin capacidad de emitir una opinión o sin capacidad de acción en espera de dádivas”, señala el comunicado.

La agrupación consideró que las propuestas presentadas hasta el momento sólo han sido comentarios u oportunidades de atacar a las y los oponentes políticos sin un verdadero sustento de fondo ni líneas de acción concretas que generen un impacto real en la vida de poco más de ocho millones de mujeres mexiquenses.

Estas mujeres a diario enfrentan situaciones de violencia en las calles, transporte público, espacios laborales, espacios públicos, oficinas de gobierno, escuelas, y sus propios hogares y comunidades, destacó el Observatorio.

DIÁLOGO NECESARIO

Agregaron que los discursos plagados de descalificaciones pero carentes de propuestas concretas por lo que hicieron un llamado, por segunda vez, a las y los aspirantes a la gubernatura del Estado de México a compartir sus propuestas en el tema, sustentadas y con perspectiva de género.

También pidieron entablar un diálogo con quienes están preocupadas por la situación, para escuchar y debatir sus iniciativas en un tema trascendental para el desarrollo y el abono a la democracia del estado y la garantía de una vida libre de violencia para las mexiquenses.

Entre las propuestas que hicieron la semana pasada las y los aspirantes a la gubernatura mexiquense dirigidas a la población femenina están: Alfredo del Mazo propuso un “salario rosa”; Juan Zepeda ampliar la Alerta de Violencia de Género a todo el estado; Oscar González,  cárcel para los feminicidas, mientras Josefina Vázquez Mota y Delfina Gómez Álvarez criticaron a los gobiernos priistas por los casos de feminicidio registrados en la entidad.

El Observatorio también hace un llamado a mostrar un verdadero compromiso con las mujeres del estado y evitar que se repitan los 263 posibles casos de feminicidios que documentaron en territorio mexiquense durante 2016, muchos de ellos en municipios con Alerta de Violencia de Género activada desde 2015.

En el documento, firmado por la coordinadora del Observatorio, Yuritzi Hernández de la Rosa, se expone además que en 56 de los 125 municipios que conforman el Estado de México se presentó, por lo menos, un caso de posible feminicidio, es decir, en 44.8 por ciento de los municipios mexiquenses.

CIMACFoto: César Martínez López
Por: la Redacción Cimacnoticias | Ciudad de México.-
  

Jazmín Lucero; El Feminicidio que apagó su luz


La mujer sin miedo por Galeano
"Hay criminales que proclaman tan campantes 'la maté porque era mía', así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, qué hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los súper machos tiene la valentía de confesar 'la maté por miedo', porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo."
Eduardo Galeano (1940-2015)
LA COLUMNA ROTA/ FRIDAGUERRERA VILLALVAZO 
Atada de una cama, encadenada, siendo golpeada con un tubo, así es como Isa recuerda a su mamá, el infierno, la locura, el no saber salir de un circulo de violencia y que cada vez que lo intentara fuera amenazada para regresar, celos, desesperación, culpa, la sensación de estar sumergida en un remolino, arrinconada en un lugar en casa, preguntándote por qué no puedes salir de aquí, por qué cada vez que intentas alejarte vuelve a buscarte, a acorralarte, a jurarte que jamás lo volverá a hacer; por qué la gente no entiende que salir de esto no es sencillo, por qué te juzgan, por qué no logran comprender que cada vez que intentas salir, los insultos, los golpes y las amenazas te llenan de terror, que piensas en tus hijas, en tu familia, en el dolor de no haber logrado una familia funcional, una familia llena de eso que pareciera solo existe en las realidades de las mujeres que son ricas, guapas, soberbias, cabronas, las preguntas se agolpan en tu cabeza, ¿será que no soy inteligente?, ¿tal vez él tenga razón y yo soy tonta, fea? no, seguro es cómo el resto de las mujeres se expresan de mí; por inmadura, dependiente, estúpida…
Jazmín Lucero López Valencia era una mujer llena de alegría; era "show", jugaba, siempre sonreía, todo eso que padecía en casa estaba ocultó por algún momento a su familia, para Jazmín solo existía algo importante amar a sus hijas, a sus sobrinos, ellas no merecían estar escuchando lo que de por sí ya vivían con ella, la voz de la pequeña Isamary de 7 años recuerda a su madre amarrada a una cama con una cadena, golpeada con tubos por su papá, sobajada, las niñas escuchaban los insultos, amenazas de quien se presumía "las amaba".
Cuando salió huyendo de su casa lo hizo escondiéndose para que él no la viera, para que no la regresará, él era muy violento con ella, fueron 9 años de dolor, uno de los embarazos de Jazmín fue difícil Nadia Karen, nació a los siete meses el parto se adelantó debido a una supuesta caída que en realidad fue provocada por José Román, la pequeña murió después de 15 días.
Una faceta del maltrato terrible, más incluso que el maltrato en sí, es el secreto en el que se convierte. No se cuenta porque avergüenza. No se cuenta porque, en el fondo se piensa que quizás o seguro, nos lo merecemos por no ser como deberíamos. 1  "Era muy difícil que ella lo aceptará, yo le decía ya, Jazmín acepta que es José Román detalla José Manuel, hermano de Jazmín la de
Jazmín nació el 4 de septiembre de 1988,  fue la segunda de cuatro hermanos, José Manuel, Alejandro y Monserrat, José Manuel recuerda que debido a que sus padres trabajaban todo el día, él cuidó a sus hermanos, más que sus hermanos, eran sus hijos, "Jazmín siempre fue muy delgadita, muy alegre, era explosiva, cuando se enojaba,  era de esas personas que te la mientan y te ríes, de niña bailaba, no sabía ni como aprendió, en la escuela no peleaba con nadie, siempre fue muy extrovertida; como mamá  su vida eran sus hijas, tal vez  por eso no nos decía para protegernos, Isamary la mayor, siempre fue muy inteligente a los 5 años ya sabía leer, todo eso se lo enseño Jazmín, durante un tiempo trabajó como estilista él se lo prohibió, la acusaba de que lo engañaba". Conmemora José Manuel.
Hace siete meses Jazmín Lucero; dio el paso; ese que faltaba para huir de una muerte segura, del dolor, del maltrato, del aislamiento, de las humillaciones, de los moretes en el cuerpo que ocultaba diciendo que se había pegado con una puerta, finalmente convencida de rehacer su vida, irse a Estados Unidos o Cancún con sus hijas, dejó a José Román, ya no toleraba más insultos, tenía que ponerse a salvo y a sus dos pequeñas hijas de 7 y 5 años, era urgente, necesario… YA NO MÁS…
El 3 de abril de 2017 en Cuatitlán Izcalli, Estado de México, Jazmín quien ahora vivía en casa de su papá quien quedó viudo hace 7 años, preparó a sus pequeñas para llevarlas a la escuela, sus hermanos desconocen en qué momento José Ramón ya la acechaba, algunos vecinos refieren que los vieron discutir, la moto en la que José Román se trasladaba estaba justo fuera de la unidad habitacional en la que vivía; a solo unos metros, enfurecido la atacó,  12 heridas fue lo que José pudo contar cuando le avisaron que estaba herida y la trasladaron en el piso de una camioneta de protección civil, con la mano en la garganta José Manuel le preguntó si había sido José Román, ella asintió con la cabeza, en el momento que pudo, Jazmín expresó "te encargó a mis hijas, no voy a aguantar", murió en el Hospital.

Todo esto lo presenciaron Isamary y Estrella las hijas de la pareja, en ese momento José Román se las llevó, la pequeña Estrellita comenta a sus tíos que, al negarse a subirse a la moto, su papá la amenazó, diciendo que se subiera o le metería también el cuchillo; las niñas ya fueron recuperadas por su familia materna.
Estrellita no puede dormir, al intentar hacerlo ve a su mami en medio de un charco de sangre, ya no quiere ser niña porque no le gusta, quiere ser adulta, urge crecer porque ser niña es feo, Isamary callada solo observa, de repente toma actitudes agresivas; las secuelas en estás pequeñas quedarán ahí, en su mente, en su corazón, en su memoria.
Una cruz blanca en medio de la humilde casa acompañada de veladoras que titiritan levemente dan luz a una foto de Jazmín Lucero en medio, unos dibujos hechos por Isamary "Hola mami; nunca me olvides, nunca jamás, te amo mucho te voy a extrañar".
Deje de culparla, deje de expresar que fue su error, ya imaginó que de pronto se convierta en padre o madre de sus nietas, tal vez una mujer muy cercana a usted está padeciendo lo mismo y también está intentando ponerse a salvo y usted por estar justificando los feminicidios no se da ¿cuenta?.

NO, Jazmín Lucero no fue asesinada por tonta, fue asesinada por la impunidad, la falta de prevención, la asesinó su ex pareja de quien huyó para salvaguardarse, la asesinó porque pudo, porque en este país nos asesinan porque pueden, deje de culpar o justificar estos crímenes.
Abril 2017
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@FridaGuerrerafrida 
Verónica Villalvazo
http://fridaguerrera.blogspot.com
solo cuento con mis ojos y mi mente son las herramientas  que uso para trabajar