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3/15/2025

A las que no se callan

 Los de abajo

A Osbelia, maestra, corredora, defensora del territorio tepozteco de 1976 hasta su muerte, ocurrida un día como hoy de hace dos años, a sus apenas 85 años. A Rocío, que fue obligada a dejar este México adolorido y ensangrentado, no sin antes recuperar el territorio de su pueblo. A Sandra, activista y defensora mixe, a cinco meses de su desaparición forzada. A Sofía, que cuida y reforesta el bosque, al tiempo que apaga los incendios provocados por las inmobiliarias. A Fili, guardiana del agua, defensora de todas las vidas.

A Lupita, que sigue luchando por justicia a 28 años de la cruel matanza en su comunidad. A Cristina, y con ella a las madres de los 43 que no han dejado de luchar por sus hijos y son una lección de dignidad. A Maya, que expulsó a la depredadora empresa de agua y ahora disfruta de sus manantiales. A Ana, que no desfallece en la búsqueda de su hijo y, en medio de su dolor, no escatima una sonrisa. A Martha, maestra que desde hace 30 años lucha por mejores condiciones educativas, y hoy marchó con la CNTE.

A Carmen, que ha puesto su vida y alma contra la explotación de las trabajadoras de las maquilas. A Mary, que construye belleza musical para la humanidad con el latido de su corason. A Lily, que desde hace seis años reconstruye la vida propia y la de sus cuatro hijos luego del asesinato de su compañero. A Araceli, a quien le arrebataron a su hija y defiende la vida en colectivo. A la joven creadora Didxazá García, encarcelada injustamente el pasado 4 de marzo, cuando se trasladaba de Ixtepec a Juchitán.

A Ellas, las que están y las que vienen. A esas generaciones verdes y moradas que nos dan lecciones a quienes les precedemos. Las del Me Too, Ni Una Más y Las Mujeres que Luchan. Las que llenan las calles y no se callan. A las zapatistas. A Raquel, cuyo asesinato nos sigue llenando de rabia. Y a Trini, porque la lucha sigue.

A mamá, quien casi me trae al mundo encaramada en un teléfono público en el centro de Ecatepec, donde ella, solita, tomó el segundo autobús para llegar al hospital de Santa Clara, mientras su hija de cuatro y sus hijos de tres, dos y un año la esperaban.

11/09/2019

Querida Raquel











































Los de abajo
El jueves por la noche nos enteramos de tu asesinato. Tardé en digerir que no moriste así nomás, que no partiste como decía la mayor parte de los adoloridos mensajes que no se atrevían a señalar que fuiste asesinada, que alguien –dicen que tu pareja– te quitó la vida y nos privó de pronto de tu lúcida presencia, tu humor, tu compromiso y tu conocimiento de la historia de la tribu yaqui.

Los reportes de tu muerte hablan de un feminicidio. Y en redes sociales se apresuran a separar el asesinato de tu trabajo comprometido con las luchas territoriales, especialmente la del pueblo yoeme, también conocido como yaqui. ¿Es menos terrible pensar que un hombre se sintió con derecho de quitarte la vida? Tu muerte, querida maestra, no es aislada, sino parte de una cascada imparable de asesinatos en un país en el que se arrebata la vida a las mujeres, a migrantes, defensoras, periodistas, jóvenes y niños, como los de la familia LeBarón, a quienes, además, se revictimiza con miserables argumentos.

Raquel, te recuerdo en las marchas exigiendo justicia por los 49 niños de la guardería ABC, o recientemente acompañado a una comisión de yaquis al Museo de las Culturas de Suecia, donde reclamaron sus objetos sagrados. Acompañaste también el recorrido por Sonora del Concejo Indígena de Gobierno encabezado por Marichuy y, como nadie, te mantuviste firme todos los días exigiendo la liberación del preso político yaqui Fidencio Aldama, encarcelado en el contexto de su lucha contra un gasoducto en su comunidad Loma de Bácum.

En su reciente visita a Sonora, el presidente de México dijo a los yaquis: Ya quisieran los antropólogos, sociólogos e historiadores tener su inteligencia, deberían venir con ustedes a aprender. Y tú, en tu territorio, respondiste de inmediato: Esta antropóloga e historiadora ahí se la vive, y sólo puedo decir a los yaquis: ya quisieran los presidentes tener su inteligencia, deberían venir más seguido con ustedes para dialogar con todos, con más razón con los que están defendiendo su territorio, y aprender. Así de clara.

Raquel, tu muerte es un poco la nuestra. Pero estoy segura de que tú nos quieres vivas. Y luchando.

8/04/2019

Las indígenas buscan respuestas anticapitalistas

La Jornada: Los de abajo
Gloria Muñoz Ramírez


Las indígenas del sur de Veracruz fueron anfitrionas de Segundo Encuentro Nacional de Mujeres, celebrado en la comunidad popoluca de San Juan Volador. El Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno fueron los convocantes a esta reunión anual que congregó a más de 600 féminas del campo y la ciudad, de la milpa y la academia, de la autonomía comunitaria y de la barrial, provenientes de prácticamente todo México, además de participantes de 12 países del mundo.
En el encuentro, las que luchan se posicionaron frente a las grandes preocupaciones que enfrentan hoy los pueblos del mundo: la migración, el despojo, la represión, la explotación y las múltiples consecuencias de un sistema excluyente.

Las participantes repudiaron las acciones del gobiernoen contra de los migrantes en nuestro país, al tiempo que se pronunciaron contra proyectos extractivistas como el Corredor Industrial Transístmico que, dijeron,significa la creación de una línea divisoria entre los estados del sur y del norte, la entrega del Istmo a los poderosos y su transformación en un inmenso parque industrial que representa despojo territorial y destrucción de nuestra madre naturaleza.

Claras, contundentes y directas en su resolutivo final, las integrantes de 119 organizaciones y colectivos nacionales rechazaronel mal llamadoTren Maya; y el Proyecto Integral Morelos (PIM), que significadespojo de agua, riesgo de vida de las comunidades nahuas cercanas al volcán Popocatépetl, así como un proceso de industrialización intensivo en el oriente de Morelos. Y calificaron como unasimulaciónla cancelación del Nuevo Aeropuerto en la cuenca del Valle de México.

Ellas, las que luchan, las que ponen cuerpo y alma para defender familia, comunidad, territorio y cultura, se preguntaron: “¿cómo podemos responder a la violencia desde una visión antipatriarcal y anticapitalista?, y ¿cómo construimos un tejido común que nos permita fortalecer la organización?
Las respuestas son tantas como los colores y lenguas que vistieron la reunión. Están en eso.

3/24/2019

Las Madres de Mayo

Los de abajo
Gloria Muñoz Ramírez


¿Cuántas rondas habrán dado las Madres de Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada durante 43 años? Este jueves 21 de marzo, tres días antes de que se cumpla un aniversario más del día más trágico de sus vidas, una ronda más de madres, familiares y acompañantes volvió a la plaza, como todos los jueves desde el mes de abril de 1977, fecha en la que por primera vez se reunieron 14 mujeres en este lugar para iniciar el camino más doloroso del que tienen memoria: buscar a sus hijos e hijas detenidos y/o desaparecidos en la dictadura más cruenta que ha vivido Argentina.


CON MÁS DE cuatro décadas de lucha, las Madres de Plaza de Mayo son una de las organizaciones más emblemáticas de derechos humanos del mundo. Muchos abrazos hemos recibido en todo este tiempo, dice Mirta Acuña de Baravalle, una de las 14 fundadoras que aún vive y con sus 94 años a cuestas no deja de asistir a la simbólica ronda.

MIRTA PIDE QUE se le permita no tocar otro tema de la coyuntura nacional que no sea el recuerdo de aquel 24 de marzo de 1976, fecha siniestra en la que un Golpe de Estado cívico-militar y eclesiástico le arrebató a su hija Ana María Baravalle, secuestrada en agosto de 1976, embarazada de 5 meses.

A LAS MADRES en Argentina se les pidió perdonar a los verdugos de sus 30 mil hijos e hijas. Y al finalizar cada ronda reiteran su negativa: No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Hoy, dice Mirta, estamos aquí para hacer presente ese genocidio. No están solas y agradecen el acompañamiento de cada jueves en la plaza, pese a las lluvias, vientos, temperaturas que arden y fríos que entumecen.

DARLES PRESENCIA A los hijos que sacaron de nuestras vidas, es el objetivo de la ronda. Las madres saben que hay mucho camino por recorrer, pues, dice Mirta, teníamos la ilusión de que la entrega de nuestros hijos no iba a ser en vano, pero se demora mucho la conquista de igualdad y dignidad para todos y todas.

EN ESTOS DÍAS de aniversario del golpe, cierra Mirta: nos arrinconamos un poco en nuestros propios recuerdos y dolores; trae, como cada jueves, la memoria de dos de ellos, y cierra con el grito: 30 mil detenidos-desparecidos. Presentes. Ahora y siempre.

12/11/2018

El saldo negativo de los gobiernos “progresistas” y la nueva presidencia de México

Entrevista a Raúl Zibechi
Desinformemonos

Los gobiernos progresistas en América Latina “han resultado una regresión y para los pueblos indígenas han significado una doble o triple regresión, porque se les ha folklorizado. Hoy hay hombres de sombrero y mujeres de pollera en el parlamento, pero folklorizados, no representando políticamente a sus pueblos. Es una política de despojo que los fuerza a desplazarse. Y en esto no hay ninguna diferencia entre los gobiernos progresistas y los gobiernos de derecha y conservadores, como el de Perú o el de Colombia. La actitud anti-indígena es una constante en ambos casos”, advierte Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escritor y acompañante desde hace más de 30 años de diversos movimientos sociales del continente.
“El saldo de los gobiernos progresistas en América Latina es negativo”, sentencia Zibechi en entrevista con Desinformémonos, luego de participar en una serie de encuentros con movimientos sociales e indígenas de Chiapas y Oaxaca, durante una breve gira por México en la que presentó su más reciente libro: Los desbordes desde abajo (Ediciones Bajo Tierra, 2018).
De la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, Zibechi señala que no representa ningún cambio para la región. Y sus consultas, opina, “son mecanismos de desarticulación de la protesta”. Habrá resistencia, dice, “pues las luchas no van a desaparecer porque haya un gobierno que sonría”.
La desarticulación de los movimientos sociales, la inclusión de cuadros de abajo en el nuevo gobierno, la imposición de proyectos extractivistas, el aislamiento de los críticos, la polarización de la prensa, el rol de Estados Unidos, entre otros, son los temas de esta entrevista.
– ¿Cuál es el saldo de los gobiernos progresistas en América Latina?
– El saldo de los gobiernos progresistas en América Latina es negativo. El saldo es Bolsonaro, el saldo es Macri, es una Venezuela destruida. El saldo es Daniel Ortega, genocida, violador. Como dijo Chico de Oliveira en Brasil, fundador del Partido del Trabajo de los Trabajadores, “el lulismo fue una regresión política”.
Y cuando decimos esto no hablamos de esos millones que salieron de la pobreza pero que ahora volvieron, no hablamos de algunas cuestiones interesantes que se hicieron interesantes, como las cuotas para las personas negras en las universidades brasileñas. Hablamos de que destruyeron la potencia emancipatoria de los pueblos porque dispersaron a los movimientos sociales, se llevaron a los dirigentes a los ministerios, se corrompieron.
No hay país con gobierno progresista en el que no haya habido casos de corrupción. El que fue vicepresidente de mi país, Uruguay, que tiene un apellido noble, Raúl Sendic, debió renunciar a la vicepresidencia por un caso de corrupción. En Argentina tiraban bolsos llenos de dinero adentro de un convento para eludir el tema de la apropiación indebida que hubo.
El saldo es negativo, pero eso no quiere decir que no comprenda a la gente que los votó, que los apoyó y que los sigue apoyando, porque frente a eso está una derecha espantosa. Pero en resumidas cuentas el saldo es negativo.
– En concreto, ¿cuál es el saldo en el ámbito económico?
– En lo económico no hubo reforma agraria, pero no hubo una reforma del sistema impositivo. No hubo reformas estructurales. Hubo una mayor renta a los sectores populares, pero esa renta fue bancarizada, financierizada, y entonces consiguieron, a través de las políticas sociales, que la gente tuviera un poco más de dinero, pero tiene además un cartoncito como el de las tarjeta de crédito o débito, que necesitan para poder sacar el dinero de las políticas sociales del banco y con eso van a los las malls o de shopping a comprar televisiones de plasma, motos, coches. Es una integración a través del consumo.
Durante el periodo de Lula en Brasil, el sector que más lucró y que tuvo las mayores ganancias de su historia fue la banca. Entonces fue una integración de los sectores populares, pero a través del consumo, y eso despolitiza, y además enriquece a la intermediación bancaria.
– ¿Y los megaproyectos en territorios indígenas?
– El extractivismo, la soja, la expansión del agronegocio, la minería, generaron un desplazamiento o acorralamiento de los pueblos indígenas. Hay un caso en Brasil que es demencial y se llama Belo Monte, que es la represa, la tercera más grande del mundo, que desvía 100 kilómetros del río Xingú, y en esa cuenca que se vacía se van a morir de hambre o van a tener que emigrar los pescadores, los habitantes de las riberas, todas las personas que vivían del río y que son pueblos originarios. Pero además, la demarcación de las tierras indígenas no se respetó.
Por otro lado tenemos el ejemplo paradigmático que es Bolivia. En Bolivia el movimiento popular tenía cinco organizaciones que hicieron el pacto de unidad, y después de la marcha en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) en 2011, el gobierno empezó a dividir a las organizaciones.
Hay dos organizaciones, y esto fuera de Bolivia se sabe poco: el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq) y la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), dos organizaciones históricas de los pueblos indígenas, a las que Evo Morales y Álvaro García dieron sendos golpes de Estado. Mandaron a la policía, echaron a los dirigentes legítimos y atrás llegaron, protegidos por la policía, los dirigentes afines al gobierno, al Estado. Esto es un auténtico golpe de Estado y sucedió en Bolivia.
Cuando decimos que el progresismo ha resultado en una regresión, para los pueblos indígenas ha significado una doble o triple regresión, porque se les ha folklorizado. Hoy hay hombres de sombrero y mujeres de pollera en el parlamento, pero folklorizados, no representando políticamente a sus pueblos. Es una política de despojo que los fuerza a desplazarse. Y en esto no hay ninguna diferencia entre los gobiernos progresistas y los gobiernos de derecha conservadores, como el de Perú o el de Colombia. La actitud anti-indígena es una constante en ambos casos.
– Vamos al terreno de las libertades. ¿Qué pasó en estos gobiernos con la libertad de expresión y con la libertad de manifestación? ¿Se llevaron a cabo “linchamientos” a quienes, desde la izquierda, se opusieron o cuestionaron lo que estaban haciendo?
– Durante los primeros años hubo una ampliación de libertades, de manifestación, de crítica, pero a partir de la crisis de 2008 hubo un repliegue de estos gobiernos. Una vez más Brasil es un caso paradigmático porque en junio de 2013, 20 millones de jóvenes salieron a las calles en 353 ciudades durante un mes, inicialmente contra el aumento del transporte, que es muy caro en Brasil (cada desplazamiento de autobús o metro vale entre 20 y 25 pesos mexicanos), pero terminó siendo una revuelta contra la desigualdad. São Paulo es la ciudad que tiene más helipuertos y helicópteros del mundo porque la burguesía no se digna a ir en coche por la superficie.
Esa revuelta contra la desigualdad tocó los límites del progresismo, que se limitó a repartir un poquito mejor la renta salarial, pero no la renta total y no tocó las desigualdades. Cuando surgió ese movimiento hubo un repliegue del gobierno de Dilma Rousseff, del PT y de la izquierda en su conjunto, y mandaron a la policía. Por supuesto que lo que habría tenido que haber hecho un gobierno de izquierda era ponerse del lado de la gente, pero al mandar a la policía generaron un vacío político y una desmoralización tan fuerte que de eso se vino aprovechando la derecha hasta el día de hoy. El 2013 fue un parteaguas en Brasil y en toda la región. Son los movimientos, la irrupción de la gente cansada de que le tomen el pelo, de que se burlen de ella, una de las dos o tres causas principales de la crisis de los progresismos en América Latina.
– ¿Y los medios de comunicación? ¿Qué papel jugaron y juegan?
– Sobre los medios de comunicación hay varias dinámicas. Hay países donde los Estados han ido avanzando sobre los medios de comunicación, como Venezuela, clausurándolos, domesticándolos o comprándolos. El grueso de los medios de comunicación de Venezuela son estatales o pro-estatales. El otro extremo podría ser Argentina, donde hay alrededor de 200 medios de comunicación culturales, autogestionados, digitales y en papel, como Desinformémonos en México. Esos 200 medios tienen entre cinco y siete millones de lectores mensuales, en un país de 40 millones de habitantes. Se trata de medios minoritarios, pero ya no son marginales. Más aún, cuando hay un conflicto, como cuando una fábrica de Monsanto se iba a instalar en las Malvinas Argentinas, y desde Uruguay, si se quería saber lo que pasaba, entrabas a la prensa de la derecha, La Nación, Clarín, y no aparecía nada. Entrabas a la prensa de la izquierda, como Página 12, y tampoco aparecía nada. Tenías que informarte en estos medios comunitarios o alternativos.
Estos medios ya no son una minoría marginada, sino que tienen una masa crítica, y cumplen el rol de que informan a los nuestros de lo que otros no informan.
– Hemos visto que se ha dado una polarización de los medios durante estos medios. Los que están con el gobierno, en este caso progresista, y los que tiene la ultraderecha…
Sí, claro. En Brasil está pasando algo increíble, Bolsonaro hace campaña contra la Red Globo, que es la hegemónica, y contra Folha de São Paulo, que es el periódico de las élites, y se apoya en las redes sociales y en los medios de comunicación evangélicos, que son de ultraderecha. Hay una reconfiguración de los medios muy interesante, que hay que seguirla, porque incluso Bolsonaro amenazó con clausura Folha de São Paulo, que es un escándalo, es como clausurar un diario de derecha de México. Es la misma actitud que tiene Donald Trump con los medios. Pero están emergiendo otros medios, como es el caso de los evangélicos, son una fuerza política y social que merece ser estudiada a fondo, y están compitiendo ya con la Red Globo en Brasil. Por otro lado, en la mayoría de los países existen medios como los nuestros, alternativos, pero no en todos tienen fuerza.
– Hay otros medios, que no son alternativos ni marginales, sino grandes medios de izquierda, o críticos al poder, bien colocados en sus países, como Brecha en Uruguay, o Página 12 en Argentina. ¿Qué papel juegan con los gobiernos progresistas?
– Debo decir que Brecha fue crítico antes de la llegada de los gobiernos y durante los gobiernos progresistas. Siempre hemos sido un periódico crítico. Página 12, en cambio, se hizo kirchnerista y dependió hasta hoy de recursos bajados por el Estado. Todo lo malo tiene una parte buena, y acá en México lo van a vivir. La parte mala es que los progresistas nos destruyen o nos crean muchos problemas. La parte buena es que el escenario se clarifica, ya no quedan lugares para las medias tintas, estás o no con el Estado. Cuando estás con el Estado la excusa es q ue ahora lo gobierna la izquierda, pero estás con el Estado, eso es lo principal. Y los que se mantienen en su trabajo de autonomía, de trabajo por fuera de las instituciones.
Página 12 claudicó, en los 90 fue un diario bien importante no sólo en Argentina, tenía una estética particular y un impacto con tapas de página muy potentes. Por otro lado, hay otros medios que se han mantenido fieles a su trayectoria. Yo no quiero exagerar, pero diría que Brecha, en Suadamérica, es de los pocos que ha atravesado el progresismo con muchas dificultades económicas. No vivimos de Brecha, estamos mal económicamente, pero mantuvimos la dignidad y una posición independiente, aunque hay matices. Hay algunos periodistas dentro más afines al gobierno, pero siempre críticos.
– ¿Y cuáles son los costos de mantenerse críticos, desde la izquierda, a los gobiernos progresistas?
– Los costos de mantener la postura crítica son el aislamiento, no te llaman para hacerte entrevistas, te ignoran. Hay deterioro económico personal, tenemos que buscarnos trabajitos para sobrevivir, y eso es un costo importante, pero hay que fijarnos muy bien, hay una trampa del progresismo que hemos logramos sortear, pues así cómo como la profesión periodística, en el caso de Brecha, hoy tiene un salario muy bajo, pero ha habido una renovación generacional y de género. Y hoy la mayoría de la planta son personas jóvenes y mujeres. Los que quieren ganar más se han ido con el gobierno o a crear periódicos afines al progresismo, y los que nos quedamos, bueno, pues ganamos poco, pero ahí estamos.
– ¿Lo que nos estás diciendo es que nos va a ir muy mal a los que mantengamos una postura crítica, en el caso de México, a Andrés Manuel López Obrador?
– Yo no diría “irnos muy mal”. El aislamiento es duro, pero te hace más fuerte. Y además no aspiramos a hacernos ricos. Por ejemplo en Brecha, de 35 trabajadores, habrá cinco o seis con carro, los demás vamos en transporte público, y eso me parece que es muy importante porque marca algo que en este momento es una siembra, no se ve, pero están ahí las semillas y en algún momento van a florecer.
Pero lo que está sucediendo en México hay que leerlo de otro modo por dos razones. El ciclo progresista en América Latina inició por el 2000 y terminó por el 2014, y es un ciclo que fue posible gracias a los altos precios de las commodities, del petróleo, de la soja, del mineral de hierro, porque a las burguesías en esa época de bonanza económica no les importó mucho que les subieran un poco los impuestos, y porque los sectores populares estuvieron tranquilos. Pero hoy en día vivimos la post crisis del 2018. Las clases dominantes del mundo se han hecho más bestiales, más brutales. El uno por ciento tiene una riqueza como nunca soñó tener en la historia y se han hecho mucho más intransigentes, más ultras, y están en contra de los pueblos.
El gobierno de López Obrador llega en el momento en el cual las clases dominantes no están dispuestas a ceder en nada. Hay una situación que llevará muy rápidamente al gobierno a alinearse con los intereses empresariales. Estos pocos días que llevo en México he visto algo sorprendente. Prendo la televisión y en el parlamento unos diputados del PAN ponen una manta que dice “#NoALaDictaduraObradorista”. Son terribles, pero desde el primer día ya están oponiéndose, no le dan ninguna chance. Parece que eso va a marcar: Te doblegas completamente o vas a tener una oposición implacable como tuvo Dilma en sus últimos años en Brasil.
– ¿Qué representa la llegada de López Obrador para el Continente Americano?
Me gustaría decir que representa algo para la región, pero yo creo que no representa nada, porque desde el punto de vista de la integración regional latinoamericana, no aporta nada, y desde el punto de vista de un giro a la izquierda en la región, ya no es posible, y tampoco aporta nada y porque la política exterior, por lo que yo entiendo, va a ser de alineamiento total con el nuevo NAFTA y con las políticas de Donald Trump. Entonces yo no espero nada.
Si hubiera sido diez o quince años atrás, capaz que se podría esperar algo en un clima distinto, pero hoy en día, cuando hay una guerra comercial con China y con Estados Unidos, cuando hay un encrespamiento de las relaciones internacionales y una intransigencia muy fuerte, como hace una semana que se pelearon Trump y Macron y hubo un destrato mutuo muy fuerte… pues no hay margen para ninguna otra política.
– Háblanos de los movimientos sociales dentro de los gobiernos progresistas...
– Los gobiernos progresistas han sido maestros en el arte de desactivar a los movimientos sociales y a la protesta social. Han cegado las bases sociales de sus movimientos con políticas sociales, pequeñas cosméticas que entusiasmaron a mucha gente que nunca había recibido nada. También cooptaron a los dirigentes de los movimientos.
El personal político de los gobiernos progresistas viene de abajo, los cuadros tecnocráticos que están al frente nacieron y conocen la cultura organizativa de los movimientos sociales, entonces, cuando están arriba saben muy bien qué teclas tocar para debilitar, y eso es muy peligroso.
Hay dos cosas que ponen en peligro a los movimientos sociales. Primero, el Estado se reviste de legitimidad con el progresismo, y un Estado con legitimidad, un Estado fuerte, es peligroso. Después, los saberes de abajo que han llegado allá arriba están destinados a debilitarnos. Y estas dos cuestiones juntas pueden ser enormemente depredadores para los movimientos populares. Un ejemplo es Bolivia con Evo Morales y Álvaro García, que se disfrazaron diciendo que era el gobierno de los movimientos sociales e hicieron los golpes de Estado a los mismos.
En Argentina está el caso piquetero. El movimiento piquetero fue completamente neutralizado, dispersado, destruido, por las políticas sociales. Hay un manual en un libro del Ministerio de Desarrollo Social, donde estaba la hermana de Néstor Kirchner, que dice que el funcionario ideal del Ministerio es “aquel militante social que en los 90 se opuso y organizó a la gente en la base social en los territorios contra el modelo neoliberal”. Succionan cuadros políticos y militantes y saberes a los Estados y eso es un elemento muy definitorio y fundamental.
El tercer ejemplo pueden ser los compañeros de Brasil del Movimiento de los Sin Tierra y de los Sin Techo, movimientos muy importantes, muy luchadores, con una trayectoria impecable, que reconocen que Lula y Dilma entregaron menos tierras con la reforma agraria que el gobierno neoliberal de Fernando Henrique Cardoso, pero aun así, los apoyaron porque hay un chorro de dinero que fue destinado a la educación, la vivienda, etcétera. Son movimientos potencialmente revolucionarios que quedaron neutralizados completamente.
– Y el caso de México, país al que también conoces muy bien desde hace un cuarto de siglo...
– En México hay muchos movimientos potentes. Los movimientos urbanos tienen una larga trayectoria de haber sido dispersados, sobre todo por gobiernos del PRD, pero me preocupan mucho los movimientos indígenas, que son una parte minoritaria de la población, pero importantísima, y me preocupa el aislamiento y la posibilidad de golpes o represiones quirúrgicas. Me preocupa mucho que en los próximos seis años haya un proceso de debilitamiento del zapatismo y del CNI (Consejo Nacional Indígena) y de otros movimientos indígenas y populares, que son los que se han opuesto a los grandes proyectos.
Hay una operación muy fina. Las consultas que se ha hecho y las que se van a hacer son mecanismos de desarticulación de la protesta. Mañana tú puedes decir que estás en contra del Tren Maya por tal o cual razón, y te van a decir que vayas y votes. En esta consulta, la del aeropuerto, hubo 1 millón y cacho de votos, pero yo creo que en las próximas consultas pueden votar más personas, y si votan más personas mayor será la legitimidad de la consulta, aunque sea ilegal, sin sustento jurídico y sin sustento de ningún tipo.
Supongamos que respeten la consulta. El mensaje que están enviando los progresistas y López Obrador es que el conflicto no vale la pena porque es riesgoso, que votando o apoyando al gobierno se van a solucionar los problemas. El mecanismo de la consulta busca encasillar y conducir la protesta al terreno de las urnas. ¿Para qué me voy a oponer a la carretera si estoy en contra y puedo votar. Y si pierdo, por lo menos pude opinar en un ejercicio democrático en el que no tuve que poner el cuerpo y la policía no me dio un golpe? Lo que se hace es deslegitimar el conflicto y deslegitimar la protesta, y eso va de la mano de aislar a los que protesten. Los que protestan aislados son rápidamente víctimas de la represión estatal. Ése es el riesgo que yo veo ahí.
Espero que la consulta no tenga la última palabra. Con la consulta los pueblos tienen dos opciones: o jugarse por la consulta, que no creo que sean tan poco hábiles, o que digan que hagan todas las consultas que quieran pero que ellos no quieren que el tren pase por ahí, que es lo que han hecho otros pueblos en América Latina.
Por suerte, en algunos casos como el de las comunidades zapatistas o Cherán, hay una fortaleza. Igual la van a pasar muy mal, creo yo y ojalá me equivoque, pero no es lo mismo pasarlo mal cuando están temblequeando a cuando estás bien y firme en tus bases, como los zapatistas.
Po otra parte, estoy seguro de que López Obrador se jubilará, no creo que se pueda reelegir, aunque me imagino que ya está pensando en reelegirse. Pasarán seis años, se irá Morena o no, pero el zapatismo va a seguir en pie, y eso es importante porque son luchas de cinco siglos que no van a desaparecer porque haya un gobierno que sonría o tenga buenos modales.
– ¿Y la resistencia?
– Habrá resistencia. Lo que han hecho los gobiernos progresistas es profundizar el capitalismo, han traído más capitalismo, más transnacionales y más monopolios. Esto de hacer mega obras en el sur es para cooptar al resto de México, porque ha sido la zona más rebelde y eso todos lo sabemos. Los pueblos van a resistir. Hay muchas personas que, como decimos en Uruguay, “no se comen la pastilla”, no se dejan engañar. La gente está alerta, además ya tienen 15 años de nuestra experiencia y saben lo que pasó en el sur. Habría que ser un poco más optimista.
– ¿Qué papel juega Donald Trump y Estados Unidos?
– Trump es más que Trump. Es la mayor intransigencia de las clases dominantes, de los ricos, y la mayor intransigencia del Pentágono, que tiene tanto peso como las clases dominantes. Esta gente se está inclinando por la guerra, por militarizar el escenario global. La guerra comercial contra China es una guerra y, comercial por ahora. La guerra va a escalar y es probable que lleguemos a guerras entre naciones con armas nucleares, eso que los zapatistas llaman el colapso.
El régimen Trump tiene aspectos del colapso, es una manifestación de la crisis del sistema, del imperialismo yanqui, pero también es una manifestación de que ellos pueden apostar al colapso antes de soltar la sartén que creen o temen que se les está escapando. Un escenario horrible. El que venga después de Trump, aunque sea demócrata, va a seguir muchos de los pasos de Trump. El gobierno de Trump no es un paréntesis, sino un viraje en las estrategias de las clases dominantes.
Estados Unidos apuesta cada vez más a la subordinación absoluta de México. Es un patio trasero del cual no van a soltar las garras y por lo tanto, en ese proyecto de tener a México subordinado, el gobierno de López Obrador les pueda venir incluso muy bien, pues esto de llevar las mega obras al sur, de facilitar el flujo de mercancías, commodities, minerales, maderas, todo lo que haya para sacar, los monopolios lo ven muy bien, y más si además consigue aplacar a una parte de la ciudadanía.
Lo que no va a conseguir este gobierno ni ninguno, por ahora, es bajar los niveles de violencia, los feminicidios, la actividad del narcotráfico, de la ilegalidad. Eso para Estados Unidos es algo importante, porque desde la guerra contra el narco apuesta a la violencia, al Plan Mérida, a la descomposición del tejido social. Todos son planes del imperio que ahora los va a ejecutar López Obrador. Con este señor además se van a cumplir los planes que profundizan el capitalismo, el monopolio, y lo que los compas zapatistas han llamado la cuarta guerra mundial, el despojo de los pueblos. Eso es lo que está a la orden del día.
– Para finalizar, ¿qué lectura le das al fenómeno migratorio que estamos viviendo estos días de Centroamérica hacia el norte?
– Quiero creer que con esta marcha masiva de migrantes está naciendo un movimiento, porque antes la migración era individual, de familias, gota a gota, pero ahora es masiva y organizada. Para movilizarse 7 mil personas todas juntas hay que estar organizado. Capaz que es la primera de muchas marchas y si es así es bueno, porque la migración solitaria es fácilmente reprimible, vulnerable, pero con esta probablemente la gente haya llegado a la conclusión de que es mejor migrar en masa para estar más protegidos. No tengo claro que Trump vaya a poder impedir el paso de los migrantes por la frontera, a pesar de todas las gárgaras que hace. Es un costo político muy alto. Lo bueno es que está naciendo algo nuevo, desde abajo.

12/02/2018

Apoyo en la ONU a presos de Tlanixco

Los De Abajo
Gloria Muñoz Ramírez

Una campaña por la libertad de seis nahuas de San Pedro Tlanixco recorre México y muchas partes del mundo. Se trata de Pedro Sánchez, Teófilo Pérez, Rómulo Arias, Lorenzo Sánchez, Marco Antonio Pérez y Dominga González, por quienes nueve relatores y un grupo especial de la ONU también se han pronunciado, pues su encarcelación, hace más de 10 años, es producto de un proceso de criminalización por su participación en la defensa del agua.
El proceso judicial contra los indígenas del estado de México, señala la ONU, careció de las garantías del debido proceso y la condena a más de 50 años de cárcel por los delitos de homicidio calificado del ingeniero Alejandro Isaak Basso y privación de la libertad, se dio en un contexto de desigualdad frente a los tribunales y en el acceso a la justicia. Para ellos y ella no hubo respeto al principio de individualización de la pena, a pesar de las notorias contradicciones en los testimonios de los denunciantes, entre ellas que dentro de sus declaraciones los 11 testigos señalaron haber visto, en el lugar de los hechos, a personas que no estuvieron presentes.
El inédito pronunciamiento de la ONU, avalado por 10 procedimientos, entre los que se encuentran el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y la relatora especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, advierte que los testimonios en los que se basaron las condenas son incoherentes e inverosímiles.
En el diagnóstico del organismo internacional quedó claro que las acusaciones presentadas y las sentencias adoptadas no se basaron en pruebas imparciales y, en consecuencia, a los indígenas no se les proporcionó una oportunidad justa para defenderse.
La ONU instó al gobierno mexicano a enviar en un plazo máximo de 60 días la información sobre la evidencia y la base jurídica para los arrestos, detenciones y condenas contra los defensores, así como indicar si las autoridades han desarrollado estudios de impacto social y ambiental relacionados con las concesiones del agua en Tlanixco.
Lo que sigue es su inmediata libertad y que el Estado se responsabilice de la injusticia en su contra. Que les pidan perdón, no que los perdone.

5/27/2018

Derecho a la electricidad

Los de Abajo
Gloria Muñoz Ramírez

Hace 25 años nació en la costa de Chiapas el Frente Cívico Tonalteco. Las altas tarifas de energía eléctrica lograron que la gente se organizara en una lucha que un cuarto de siglo después se amplió a la defensa de la tierra y el territorio y de los derechos humanos, dando pie a la conformación del Consejo Autónomo Regional de la Zona Costa y al Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa.
Guadalupe Nuñez Salazar, del Frente Cívico, refiere que en los años recientes la gente ha aprendido mucho sobre sus derechos. No se dejan y, en el caso de los altos costos de la luz, tienen claro que el problema no se resolverá hasta que la energía eléctrica sea reconocida como un derecho humano. En 1993, cuando iniciaron, sólo exigían una tarifa justa, hoy saben que tienen derecho a exigirla, sobre todo porque no pueden seguir permitiendo los abusos y que una familia pobre tenga que pagar hasta mil pesos por el consumo de energía de una pequeña vivienda que cuenta dos focos y una televisión.
En Tonalá, sede del Frente y del Consejo, actualmente hay más de 280 familias organizadas contra las altas tarifas de luz y la imposición de medidores digitales, aunque la respuesta del gobierno viene de la mano de las amenazas, el hostigamiento, las demandas y el encarcelamiento. La gente, sin embargo, no permite la colocación de los nuevos medidores y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) le suma ceros a lo que considera deudas por cobrar. Entre 60 y 200 mil pesos se empeña en cobrar a las familias que siguen en la resistencia.
Que la luz sea considerada en la Constitución como un derecho humano, que la tarifa esté en función de las posibilidades de las familias, que se respete la organización y que se termine la persecución contra los integrantes del frente, son algunas de las demandas que refiere Guadalupe, quien también es integrante del Concejo Indígena de Gobierno (CIG).
El frente, por lo pronto, ofrece talleres de capacitación para que la misma gente componga las redes de energía y realice la reinstalación cuando le corten el servicio, tarea que, les dicen, representan un delito y por eso también son perseguidos.
Un cuarto de siglo no pasa en vano. Nacieron un año antes de que el movimiento zapatista conmocionara al mundo, y fue precisamente el alzamiento indígena el que hizo crecer la organización y entender que la lucha era más grande. El temblor de septiembre pasado los tomó por sorpresa, pero no solos, al menos no los que están organizados.

4/16/2017

Edomex, bastión del PRI


Los de abajo
Gloria Muñoz Ramírez
En el preámbulo de las elecciones en el estado de México, consideradas el gran laboratorio de los comicios federales y el parámetro más importante de las fuerzas partidarias, decenas de organizaciones y colectivos indígenas y campesinos, de derechos humanos, del magisterio y de defensa del territorio dieron a conocer un manifiesto en el que renuncian a seguir siendo bastión del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El manifiesto es un llamado a la organización y a la resistencia en la cuna de los actuales dueños del PRI y de buena parte del país, una entidad en la que también el resto de los partidos políticos ha visto crecer sus cacicazgos. Renunciamos a ser acumulación de capital político, advierten quienes han visto desfilar en sus municipios a casi todos los colores del esquema institucional. Por eso, señalan en el manifiesto titulado La voz de quienes resisten en la periferia se enciende, alzamos la voz para comenzar un fuerte proceso de información y resistencia.
Los que nacimos en el estado de México sabemos lo que es (sobre)vivir en la herradura que cobija, alimenta y ofrece agua y aire a la capital del país. Sabemos lo que es trasladarnos durante dos o tres horas y llegar a reposar a una ciudad dormitorio. “Somos quienes trabajan en los grandes corporativos, en las colonias gentrificadas y de alto valor comercial; quienes limpiamos los hogares, las oficinas, quienes hacemos brotar la comida del campo”, explica el documento signado por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco y Texcoco, la Coordinación de Pueblos en Defensa de la Energía Eléctrica, Defensores de los Bosques de Temoaya, Familiares de la presa y presos políticos de Tlanixco, el Frente Popular 9 de Junio en Defensa de los Recursos Naturales de Coyotepec, Magisterio Mexiquense Contra la Reforma Educativa y el Pueblo indígena Otomí de San Francisco Magú, entre muchas otras.
En el estado de México, añade el manifiesto que circula para que más organizaciones e individuos se adhieran, se juntan todos los factores que definen la periferia. Aquí, en el laboratorio de la ley Eruviel, “la seguridad es un estado de sitio en las calles y la política es un gobierno narco-asesino-corrupto-feminicida”. Todo esto es la vida creada por el PRI; padre de la forma de hacer política, oficial y clandestina, en esta entidad en la que todo pasa por sus manos y está hecho a su modo”.
Por eso, advierten, ante la aplanadora, la organización.

3/26/2017

Esperamos no estar solos

Los de Abajo
Gloria Muñoz Ramírez
A
sesinaron a otra periodista en Chihuahua. Asesinaron a otra mujer. A otra madre. A otra hermana. Lo hicieron frente a su hijo de 14 años y dejaron una nota sobre su cuerpo. Corresponsal de este diario desde hace 20 años, Miroslava Breach nos deja muchas preguntas, además de una profunda tristeza, desolación y coraje.
Su caso no es aislado, como no lo es el de ninguno de los 103 colegas a los que han asesinado desde el año 2000, de acuerdo a datos de la organización Artículo 19. Los tres más recientes en este marzo que aún no termina. Murieron por su trabajo, es decir, por el derecho a informar, por no quedarse callados frente a la ola de violencia y violaciones a los derechos humanos que se desataron en México desde hace más de una década, por denunciar complicidades entre el crimen organizado, gobiernos y partidos políticos, como lo hizo Miroslava en uno de sus últimos reportajes.
¿A los periodistas quién nos protege? Antes de esta pregunta está ¿quién protege a la ciudadanía? Justo en estas semanas, ante la inoperancia de todas las instituciones encargadas, la sociedad civil organizada y las familias en busca de sus desaparecidos encontraron más fosas y más restos humanos en Veracruz y Morelos. Y aquí parte de la respuesta. No es ninguna dependencia gubernamental ni creada ex profeso la que ha salido con picos y palas a excavar el territorio. No es ningún gobierno el que promueve las búsquedas, sino familiares y organizaciones solidarias las que van juntando restos y con ellos reconstruyen el mapa de la desaparición.
Los periodistas somos parte de esa gran sociedad mexicana que se mueve en la búsqueda de verdades haciendo nuestras propias excavaciones. No conformamos una élite, ni nos cocemos aparte, por lo que a partir de esa igualdad tendremos que apelar a la ciudadanía a que no nos deje solos. Nuestras protestas suelen convocar únicamente a periodistas. Son escasos los sectores que se unen a nuestro reclamo, que nos consideran parte de ellos, por lo que nunca está de más preguntarnos y reflexionar sobre nuestra cercanía con esa sociedad adolorida que cubrimos.
El caso de Miroslava sienta precedente en cuanto a movilización se refiere. Su muerte cimbró a los violentados y despojados de sus derechos en Chihuahua, donde este viernes inscribieron su nombre en el monumento denominado La Cruz de Clavos, junto a los de tantas mujeres asesinadas. Cuántas veces esta periodista nos acompañó en estas ceremonias. Cuántas veces compartió con nosotros este escalofrío que te da cuando pones un nuevo nombre, dijo Lucha Castro, del Centro de Derechos Humanos de las Mujeres.
Este sábado nos movilizaremos en la Ciudad de México. La cita es en el Ángel de la Independencia a las 16 horas. Esperamos no estar solos.

1/22/2017

¡Aquí estamos y no nos vamos!

Los de abajo

Gloria Muñoz Ramírez

Del llanto pasaron a la movilización. Del miedo a la toma de las calles y, sobre todo, de conciencia. El primer día del gobierno fascista de Donald Trump sin duda estuvo marcado por movilización que vino de abajo. Latinos, afroamericanos, musulmanes, mujeres, estudiantes de todos los colores, trabajadores sindicalizados y ambientalistas, entre otros sectores, se movilizaron en más de 50 ciudades de Estados Unidos. ¡Aquí estamos y no nos vamos!, fue uno de los gritos que inundaron las calles de un país que no piensa quedarse callado. La incertidumbre camina junto a la indignación. Las señales y pronunciamientos de la nueva administración son ominosos. Se equivocaron quienes esperaban que Trump se moderara una vez en la presidencia. Y se equivocan quienes afirman que será más de lo mismo. La gente latina en Estados Unidos no piensa lo mismo y, como advirtió el Movimiento Migrante Mesoamericano, se prevé una crisis humana sin precedente por el éxodo de migrantes mexicanos y centroamericanos que pueden ser deportados de manera masiva.
Organizaciones de apoyo a migrantes han dado cuenta de las familias latinas que no quisieron esperar la salida forzada y ya han cruzado la frontera sur para regresar a sus países natales con todo las pertenencias que pueden cargar. Pero hay miles de personas que no piensan moverse. Ahí está su familia, su trabajo, sus estudios. Y en sus países hay otra parte de su familia que mes con mes espera una parte de su sueldo. Hay muchos, además, que no sólo llegaron a Estados Unidos en busca de trabajo, sino huyendo de la violencia y en busca de un refugio que los aleje de una muerte segura. Así que no tienen de otra más que resistir.
Es visible la batalla que están dando desde Hollywood artistas como Meryl Streep y Robert de Niro. Menos reflectores tiene la que se da en los suburbios latinos y afroestadunidenses, donde se están formando comités de resistencia para enfrentar a la nueva administración. La gente en Estados Unidos se siente comprometida para, por lo menos, defender lo que cada sector ha logrado, dice desde Washington Laura Carlsen, experta en relaciones México-Estados Unidos. Se refiere, por ejemplo, a las 19 universidades que se han declarado santuarios, es decir, entidades en que defenderán a los migrantes y lucharán contra la deportación.
Por lo pronto este 20 de enero se proclamó el Día Sin Migrantes. Hoy, sábado 21, se esperan por lo menos 170 manifestaciones en Estados Unidos. Esto, sin duda, apenas empieza.

1/17/2016

Abusos de Lexmark


Los de abajo
Gloria Muñoz Ramírez
periódico La Jornada

La empresa Lexmark, en Ciudad Juárez, Chihuahua, vuelve a poner en la mesa las inhumanas y anticonstitucionales condiciones en las que laboran miles de mujeres (en su mayoría) que todos los días se sumergen en el mundo del ensamblaje, no sólo con salarios muy bajos, sino sometidas a un cotidiano acoso sexual, la falta de permisos para ir al baño o para sentarse, la eliminación imprevista de días para gozar de vacaciones y la inexistencia de medidas de higiene y seguridad, entre muchas otras arbitrariedades que comenten las empresas que llegaron a instalarse en el cordón industrial de esta ciudad fronteriza desde principios de la década de los 60.
Las estadísticas del Instituto Nacional de Geografía e Informática (Inegi) revelan que Ciudad Juárez sigue siendo la localidad con mayor número de trabajadores y trabajadoras de la maquila en todo el país. Partes de vehículos, computadoras, televisiones, material médico, lavadoras, fotoceldas y un sinnúmero de mercancías para consumo interno y externo son ensambladas por miles de manos de mujeres, y de ellas muchas madres solteras, a las que, además de explotarlas, se les hostiga sexualmente.
Hay mucho hostigamiento sexual en la industria. Lo más común es que los jefes de línea y los supervisores exijan favores sexuales para cosas tan básicas como darte horas extras. El salario base nunca alcanza y ellos condicionan el tiempo extraordinario a lo que las trabajadoras acepten darles, dice a la reportera Eliana Gilet una de las trabajadoras de Lexmark, quienes se movilizaron a la ciudad de México para demandar seis pesos de aumento salarial en la jornada diaria. Sí. Seis pesos.
El caso Lexmark muestra algunas estampas de la cotidianidad del trabajo en las maquilas. Los bajos salarios y la falta de seguridad laboral son las causas por las que las trabajadoras de esta empresa de la rama electrónica se fueron a huelga. De 114 pesos que ganaban la hora, la multinacional había accedido a ajustárselos a 120. Pero ni eso. Primero les dijeron que sí y luego se retractaron. A la explotación se sumó la burla.
De aquí vino la necesidad de organizarse y empezaron a ventilar los agravios. La conformación de un sindicato independiente, al margen de los charros, fue de las primeras medidas, pero aquí se toparon con el rechazo a su solicitud de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. Y con el despido de cien trabajadores. No fuimos las únicas despedidas. También echaron a otras 14 personas, a quienes amenazaron con que no cobrarían su liquidación si se sumaban al plantón que teníamos
en la puerta de la fábrica, relata una de las víctimas.