11/30/2025

Krauze, Castañeda, PRIAN: háganse responsables del Frankenstein fascista



Héctor Alejandro Quintanar

Corría el año de 2006, hace ya dos décadas, cuando México vivió un momento inédito en la historia de su democracia, porque el partido en el poder entonces, el PAN, decidió poner al proceso democrático en jaque y optó por emitir una avalancha sin precedentes -debido a su costo monetario y a su nivel de vileza- de campañas ilegales y sucias en la competencia presidencial de ese año.

Emitir propaganda sucia no era algo nuevo en México. Por ejemplo, en 1968, desde los turbios sótanos de la Secretaría de Gobernación se publicaron miles ejemplares de un panfleto apócrifo llamado "El Móndrigo", que era un supuesto diario encontrado en un joven perteneciente al movimiento estudiantil de ese año. El libro era una farsa sucia que pretendía demeritar a los estudiantes movilizados, pintarlos como exaltados pro-soviéticos o algo así, y, obviamente, con eso justificar su represión.

Si bien la autoría de ese libelo indigno se le atribuyó al escritor priista Emilio Uranga, el autor real, como dio a conocer Gerardo Antonio Martínez, fue Jorge Joseph, un priista guerrerense que era un vulgar porro, pero tenía a su favor ser un tipejo letrado, y que en 1968 fungía de asesor de Díaz Ordaz. Más allá de la redacción del libelo "El Móndrigo", es más memorable que en un diálogo epistolar, Octavio Paz y Carlos Fuentes se refirieran a ese texto de propaganda sucia como un “asco” y señalaran que su autor -fuera Uranga o Joseph- era una vil “cucaracha”.

Asimismo, en la historia del Siglo XX en México, los periódicos y noticiarios -radiales o televisivos- fueron espacios de abierta calumnia a muchos actores políticos. Desde el recurrente uso del “transgresores de la ley” con que Zabludovsky solía demeritar a activistas sociales hasta Lolita de la Vega inventando desde Televisa, en 1994, que un grupo de periodistas italianos eran los reales responsables de la creación del EZLN. No hace falta ahondar más para documentar que mucha de la cháchara que históricamente ha provenido de los medios alineados del viejo régimen y del panismo ha sido propaganda sucia.

Pero con el PRI y hasta antes de 2006 esa suciedad solía aparecer mayormente en la línea editorial de medios oficialistas -como noticiarios parciales- y en plataformas clandestinas -como el libelo apócrifo de "El Móndrigo"-; mientras que el discurso oficial del priismo, sea de sus presidentes o de sus candidatos y sus campañas, siempre era, demagógicamente, proclive a las exaltaciones populares, y, por razones de hipocresía y no de convicción, difícilmente se le iba a ver a este discurso lanzando invectivas directas contra amplios sectores sociales.

El año 2006 fue un cambio radical en ese sentido, porque por primera vez en la historia, la campaña oficial del partido en el poder se basaba no en exaltar las virtudes de su candidato, sino en deturpar, agredir y mentir contra el principal candidato opositor, su entorno y a la corriente social que representaba. Si el PRI hacía eso mediante terceros o con vías soterradas en el Siglo XX, el PAN agravó con cinismo esta práctica al usar sus tiempos oficiales de su campaña a la presidencia con espots (esos mensajes históricos y mentirosos o de pánico moral que apelaban al “peligro para México”) y suciedades por internet, pagadas con dinero público, que, deliberadamente, violaban varios artículos del Cofipe, código que también violó el presidente Fox, al convertirse en el primer mandatario en la historia en intervenir con campañas abiertas pagadas del erario en horario triple A. En 1994 Salinas hizo algo parecido con Zedillo poniendo ilegalmente recursos del Estado a su favor, pero hasta ese fraudulento priista supo actuar con una estratégica discreción.

De vuelta a 2006, hagamos un recuento de algunas de las bajezas que esa campaña sucia panista emitió en medios electrónicos y, principalmente por internet, que, como zona no regulada, fue convertida por el foxismo y el calderonismo en un inmundo muladar fascista. Por adelantado ofrezco una disculpa por el tono indigno y soez de las frases siguientes, pero tal cual se emitieron, y en honor a la verdad, aquí se comparten. En un pasquín apócrifo llamado "La Neta", publicado en el bajío con dinero proveniente de erarios locales y federal panistas, se dijo, por ejemplo que:

El verdadero nombre de López Obrador era Manuel Andrés, y sus siglas eran MALO.
Se dijo que AMLO asesinó a su hermano cuando niños.
Se dijo que AMLO se alzaría violentamente para obtener lo que los votos no le dieron.
Lo acusaron de ser dictador en la Ciudad de México.

En internet, desde la Secretaría de Gobernación foxista, convertida en una letrina goebbelsiana de terrorismo ideológico, con cargo al erario y con uso de logística pública, se enviaban correos electrónicos por millones, donde se decía que “AMLO era el whiskas porque ocho de cada diez gatos lo prefieren”; se decía que AMLO quería hacer un eje México-La Habana-Caracas; se decía que AMLO tenía una casa en Chapultepec; que no se había titulado; que estaba recibiendo armas del ejército venezolano; que tenía operadores bolivarianos en la Ciudad de México; que había cometido bestialismo con una mula o que había asesinado a su hermano. Todo, desde luego, no sólo rotundamente falso, sino indigno de una política civilizada.

Estas turbiedades apócrifas por internet tuvieron, sin embargo su correlato en la campaña oficial o en el discurso abierto. Es decir, no se trató sólo de bestias desquiciadas diciendo estupideces en internet, como si se tratara de las vandalizadas paredes de un baño público, que pueden mover al asco, pero pareciera que no salen de ahí. No fue así. Porque esas bajezas sucias y de la web que emitía el Gobierno foxista, y luego el calderonista, tenían equivalentes abiertos, con nombre y apellido, en el discurso público donde personajes visibles las repitieron como loros mentirosos.

Por ejemplo, un porro de Tv Azteca, Jaime Sánchez Susarrey, repitió la tontería de que AMLO era Manuel Andrés; Germán Martínez retomó en una entrevista con López Dóriga en 2006 la mentira de que López Obrador no se había titulado; el periódico salinista La Crónica de Hoy publicó el 6 de marzo de 2006 la falsedad de los recursos venezolanos en la campaña de AMLO; y hasta el turbio Jefe Diego, en el famoso debate con López Obrador de marzo de 2000, tuvo el acierto de condenar la mentira de que AMLO mató a su hermano, engaño muy vil que sin embargo los foxistas y calderonistas sí reprodujeron en vías anónimas.

La conclusión de la campaña de 2006 no acabó con esta inmundicia, que fue retomada por la Secretaría de Gobernación del calderonismo, como expuso el periodista Jaime Avilés en noviembre de 2007, porque desde esa instancia se enviaban diariamente millones de correos electrónicos -el equivalente a las granjas de bots de hoy, pero pagadas y emitidas desde el entramado público- donde se decían cosas como éstas:

AMLO de niño mató a un amigo suyo con una bola de béisbol.
El pejelagarto hijo de su pejeperra madre y su esposo ocultaron que su hijo asesinó a su hermano.
López tiene problemas psicológicos, como epilepsia mental y profunda incultura.
Encinas y López Obrador son la jitomata y la perejila.
Dolores “Pamierda” quiere hacerse del control del PRD.

Asimismo, esos correos se referían a periodistas de La Jornada como “ardidos maricones”; y a los partícipes de las marchas contra la privatización petrolera en 2008 como “gatos acarreados”; y a los periodistas críticos de Calderón se referían como “cotorras legítimas y rancias”. Ningún paladín del liberalismo dijo entonces que estas bajezas era un intento de intimidación del calderonismo contra la prensa crítica. Ya en exposiciones más viles y preocupantes, en esos correos también se instaba a llevar comida envenenada al plantón de Reforma en 2006; o se instaba al magnicidio de López Obrador. Este acoso virtual grotesco duró todo el sexenio calderonista, porque los últimos correos así se terminaron de enviar el 30 de noviembre de 2012. Si Calderón convirtió al país en fosa común con su entrega del país al narco, también le debemos haber convertido al debate público en una fosa séptica con sus bajezas virtuales.

Y no era cháchara irrelevante esa avalancha de inmundicia. Eran correos electrónicos que, de nuevo, con cargo al erario y desde la operación de la Secretaría de Gobernación, cometían la indecencia de emitir propaganda goebbelsiana; pero también toda esa basura tenía su equivalente más mustio en periódicos y noticiarios de las derechas mexicanas, donde, por ejemplo; un farsante mendaz llamado Leopoldo Mendívil, publicó en el pasquín salinista La Crónica de Hoy en 2011 la mentira de que AMLO estaba quizá enfermo de diabetes y eso tendría que inhabilitarlo como candidato presidencial en 2012; mientras en Letras Libres, el pseudoperiodista Ricardo Alemán inventó en octubre de 2006 el mito de que López Obrador “mandó al diablo las instituciones”. Por cierto, 12 años más tarde, en plena campaña de 2018, en mayo Alemán publicó una incitación al asesinato de López Obrador. Y cuando obviamente Canal Once y Televisa, medios donde participaba ese porro irresponsable, lo mandaron al diablo a él, y con razón, por incitar a un crimen, el tipo graznó censura y acusó a AMLO, que aún no ganaba la elección de ese año, de ser el responsable. Como siempre: los fascistas son victimarios con discurso de víctimas.

Así, esa campaña sucia que comenzó en 2006 y se ha extendido por décadas no tenía precedentes ni tiene hoy equivalentes. En su momento fue la inversión en propaganda sucia en contra de un candidato más cara en la historia de la democracia mexicana. Y no se agotaría ahí. Los grupos empresariales que violaron abiertamente al Cofipe en 2006, volvieron ellos sí a mandar al diablo a las instituciones en 2008, al emitir de nuevo spots televisivos contra López Obrador, a quien compararon con Hitler, Pinochet y Victoriano Huerta, por el atrevimiento del tabasqueño y su movimiento de demandar que hubiera diálogo democrático en el Congreso respecto a la Reforma Energética del calderonismo en ese año.

Desde entonces, en el discurso de ese espectro que podemos definir como antiobradorismo, la mentira, la especulación absurda y la calumnia vil han sido una parte sustancial de su construcción. Como dijo Carlos Monsiváis, desde Francisco I. Madero, ningún actor político ni ningún movimiento ha sido tan calumniado, que no criticado, como el obradorismo, que ha padecido el acoso desde los años ochenta en Tabasco, cuando los porros priistas lo acusaban de querer convertir las iglesias en células soviéticas, hasta hoy, donde cada día surgen nuevos bulos y agresiones.

En este lapso, ha habido momentos definitorios, donde los ideólogos de la derecha presuntamente liberal, tuvieron oportunidad de darse cuenta de esta vena profundamente autoritaria y canallesca que es esencia del antiobradorismo. Se enlistan aquí algunos ejemplos de cercanías de este espectro político con posturas absolutamente impresentables:

Cuando Felipe Calderón escupió su frase de que él ganaría “haiga sido como haiga sido”, donde evidenció con cinismo que ni a él ni a su partido, en ese momento en el poder, le importaba violar las reglas de la democracia para imponerse en el poder.
El desafuero de López Obrador en 2004-2005, episodio que mostró que Fox y el PAN estaban dispuestos a la regresión autoritaria de hacer un golpe de estado técnico y encarcelar a un inocente con tal de frenarlo políticamente y, de nuevo, no perder el poder.
La cínica frase de un ex canciller foxista, como Jorge Castañeda, quien en 2004 excretó con todo cinismo -y en pleno contexto del golpista desafuero- que a López Obrador había que ganarle a la buena, a la mala o de todas las formas posibles. Exactamente veinte años más tarde, en marzo de 2024, fiel a su convicción autoritaria, ese pedante fracasado exigió en televisión nacional, que Xóchitl Gálvez y el PAN violaran la ley electoral de nuevo y se dedicaran a hacer guerra sucia, “pero sucia en serio”, para reducir la ventaja en encuestas de Claudia Sheinbaum. Por cierto, lo hicieron, y no sirvió de nada.
Cuando en 2009 se supo que Salvador Borrego, nazi mexicano, panfletista exaltador y hagiógrafo de Hitler; primer revisionista negador del holocausto en lengua castellana y conocido judeófobos, había votado por Fox, igual que muchos palurdos autoritarios de la ultraderecha mexicana, que incluso tuvieron puestos clave en su gobierno y hacían comentarios fascistas, como Ramón Muñoz o Carlos Abascal.
Cuando repetidamente se supo de los intentos de fortalecer la raíz nazi del PAN, como cuando Óscar Sánchez invitó toda la vida al nazi Salvador Borrego a dar cursos de formación política a jóvenes militantes panistas, como se hizo público en el año 2013.
Cuando en 2014 se supo que un grupo de jovenzuelos neonazis eran también militantes del PAN y organizaban faramallas militaristas, pero también tenían vínculos con preeminentes militantes del blanquiazul jalisciense y con Emilio González, ex gobernador panista de esa entidad, que sin embargo comenzó su juventud política en el Partido Demócrata Mexicano, heredero del sinarquismo.

Esos momentos no fueron anecdóticos. Fueron reveladoras puntas de iceberg para tener idea de qué tipo de gente conformó al antiobradorismo autoritario en el poder -como en los gobiernos de Fox y Calderón-; y a qué tipo de escoria, incluso de corte fascista, podían interpelar socialmente.

Un resumen breve de estos años de propaganda sucia contra el obradorismo diría lo siguiente: la campaña de mentiras repetidas mil veces lleva cuatro décadas de existir, se agravó en el bienio 2004-2006, no tenía precedente ni tiene hoy equivalente alguno. Y, como señalaron los caricaturistas Toño Helguera y José Hernández en Proceso en 2008, esa campaña contaminó irremediablemente a la democracia mexicana.

Con estos carísimos y sistemáticos antecedentes, a absolutamente nadie debería sorprenderle lo siguiente. En las marchas de la oposición partidista a partir de 2018, sea con los “chalecos amarillos”, FRENAA o la Marea Rosa, hemos visto exabruptos de esta magnitud:

En las marchas irrisorias de la oposición y de FRENAA en 2019 y 2020, algunos partícipes decían barbaridades como que Martí Batres era espía de la extinta KGV; Gilberto Lozano decía sin tapujos, y reproduciendo la judeofobia del siglo XX, que Claudia Sheinbaum era una “señora soviética”; algunos asistentes juraban que AMLO no era mexicano sino “un indio de argentina”; y no faltó quien llamó a que asesinaran a López Obrador. Cosa que, por cierto, ya habían hecho algunos faranduleros ridículos como Celia Lora o Eliuh Gil, en 2019. Y, en un caso no insólito pero indignante, en la marcha de la presuntamente democrática Marea Rosa de noviembre de 2022, quien robó protagonismo fue una asistente genuina, quien en un ánimo racista gritó que López Obrador era un indio patarrajada.

Así, el discurso panista -y también del PRI- ceñido al antiobradorismo, ha sido, con sus mentiras, bajezas, calumnias, promovidas con dinero público, desde el aparato del estado y por décadas, el caldo de cultivo perfecto para radicalizar a entes mal informados, esos sí resentidos y acomplejados, quienes encuentran su solaz en el autoengaño o sienten que odiar al obradorismo les da estatus o algo así. Pero lo más temible no es eso, sino que en el camino han violado sistemáticamente la ley, las reglas de competencia electoral y han fraguado golpes autoritarios indignos de un país democrático, como el desafuero o fraude de 2006.

En esa medida, ¿a quién sorprende que en las últimas dos marchas de las derechas hayan salido grupúsculos nazis de sus cloacas para llamar “puta judía” a la Presidenta Sheinbaum o vistieran suásticas? A nadie. Cambie usted el tono, y no hay diferencia alguna entre el “puta judía” que escupió un nazi desquiciado, y el “Sheinbaum es una judía búlgara” que espetó Vicente Fox en 2024; como tampoco hay diferencia en la tipa racista que en la Marea Rosa llamó “indio patarrajada” a AMLO y el “AMLO es el mesías tropical” de Enrique Krauze en 2006.

El antiobradorismo y la oposición partidista hoy no se ha dado cuenta que estas hordas impresentables de fascistas no son excepciones o anécdotas en esa corriente opositora. Son muchos, son representativos y son autoritarios. Los que se autonombran intelectuales liberales llevan años transitando juntos con estos inmundos compañeros de ruta. Y, hay que insistirlo, no se limitan a ser desquiciados de internet o bots o ciberpiojos. Ahí están como ejemplo no sólo la campaña “haiga sido” oficial del PAN en 2006 sino también la Operación Berlín de Fernando García Ramírez y Enrique Krauze en 2018. Hoy, los autores de esas bajezas son muy similares al Jorge Joseph que Octavio Paz y Carlos Fuentes llamaron “asco” y “cucaracha”.

Hoy esa derecha partidista y de la comentocracia, en vez de sorprenderse o indignarse por la aparición de nazis en marchas contra Claudia Sheinbaum, debería hacerse responsable del monstruo que han ayudado a forjar. Y no sólo con los nazis sino con la derecha estándar, esa que desde cargos públicos foxistas o calderonistas y peñistas; o en el periodismo vil, creen que “haiga sido como haiga sido”; “hagamos guerra sucia en serio”; “mientras más mentiras digas contra Morena mejor te va” o “la verdad ya es irrelevante” son consignas válidas, cuando en realidad son exabruptos reveladores de una naturaleza autoritaria y miserable que no se aleja demasiado de las suásticas indignas.

O si no logran hacerse responsables, por lo menos deberían cuestionarse por qué ese tipo de gente secunda sus discursos. Porque esa sempiterna campaña sucia o de pánico moral que comenzó en 2006 no ha servido para construir mayorías, sino solamente para fanatizar a lo peor de la sociedad mexicana, que hoy puede ver en Salinas Pliego a un referente también. En vez de acusar que hoy se vive “autoritarismo” háganse cargo del Frankenstein cuya existencia daña a todos, incluidos a sus creadores.

https://www.sinembargo.mx/4703338/krauze-castaneda-prian-haganse-responsables-del-frankenstein-fascista/

Qué le pasó a Enrique Krauze?

 sinembargo.mx


Mario Campa

En algún momento fue tomado por moderado, pero ese tren partió de la estación sin ánimo de retorno. Para poca sorpresa de quienes siguen sus últimos pasos, Enrique Krauze se consagró como activista radicalizado en favor de la ultraderecha. Días antes de la concentración de la mal llamada generación Z, Salinas Pliego y Krauze celebraron el encuentro “La libertad de Vuelta” el miércoles 12 y el jueves 13 de noviembre en la Universidad de la Libertad — propiedad del magnate— con el fin de rememorar el coloquio “Vuelta: La experiencia de la libertad”, organizado hace 35 años por la revista que dirigió Octavio Paz, cuya sangre Krauze ha chupado como vampiro hasta drenarlo de algún renovado interés. De forma explícita o simbólica, era la ceremonia de inducción al ejército de “guerreros” reclutado por Salinas Pliego.

Hoy día, la libertad fecunda alianzas prosaicas. Álvaro Delgado relata en SinEmbargo cómo “Krauze y Salinas Pliego pasaron con los años del enfado al afecto”. En mayo de 2012, cuando Televisa separaba lo que el dinero podía unir, el escritor repudió la transmisión de un partido de futbol en TV Azteca en vez del debate presidencial: “Es una burla de la frágil democracia mexicana y un arrogante ‘¡Al pueblo: pan y circo!’, porque el circo es propiedad privada del señor Salinas. Debemos recordarle que no lo es: En México la televisión privada es una concesión pública, que por definición debe servir al interés público”, criticaba entonces Krauze. Pero vueltas da la vida. Escribe Delgado: “En 2022, cuando Salinas Pliego estaba por romper con López Obrador por no perdonarle el pago de impuestos, Arte y Cultura del Centro Ricardo Salinas Pliego le rindió un homenaje a Krauze por sus 75 años de edad. Y más recientemente, en octubre, el historiador envió una felicitación al magnate por sus 70 años de edad, que fue interpretada como apoyo a su proyecto presidencial: ‘Felicidades, Ricardo. Los setenta son una buena década para construir’”. Hermanados por el azar o la afinidad, del frío pasaron al calor.

¿Se trata de un encuentro ideológico fortuito de dos propagadores de la “libertad” de las derechas? ¿O acaso de un acto de cooptación de un magnate que, si bien con una fortuna en declive, aún goza de un imán persuasivo? ¿Cómo termina un intelectual orgánico como Krauze, defensor en otra era de políticas nacionalistas y gobiernos del PRI, aliado a la ultraderecha?

Una hipótesis es que Krauze siempre haya sido acomodaticio, en función del soplo del viento. Krauze colecciona cicatrices que muestran una ideología dúctil. Sólo falta leer sus textos prolíficos en elogios a López Portillo cuando más hacía falta: en su Gobierno, abundante en crisis. Amén de López Portillo, de quien renegó después del naufragio, Krauze obsequió espaldarazos a Ernesto Zedillo, a quien hoy apoda el “verdadero hijo del 68”. Ya en los sexenios panistas, defendió el punitivismo de Felipe Calderón en un texto titulado “La evolución mexicana”, aparecido en marzo de 2009 en Letras Libres, donde aplaudió bien entrado el sexenio “algunas victorias en aseguramientos y decomisos relacionados con la droga”. En la coyuntura de polarización, la primera posibilidad es que Krauze no sea de derechas ni de izquierdas sino de lo que haga falta, y que se haya formado temprano en la fila de un estridente a la caza de una candidatura.

Otra alternativa es que una aversión visceral a las izquierdas y a López Obrador envenenaron su alma hasta congraciarlo con las antípodas. En la publicación del texto “mesías tropical”, de raíces retóricas muy arraigadas a la religión como de forma general identifica el filósofo checo Tomás Sedlácek en su libro “Economía del bien y del mal”, Krauze erigió un nosotros contra ellos de donde salió mal librado. Desde entonces, columna tras columna delata una obsesión quijotesca, donde todo lo que huela a Morena es un molino de viento que es preciso embestir. Tanta tinta discurre contra AMLO que parecería que arriba en el norte Trump simplemente no existiera, o que en México la desigualdad y la inseguridad heredadas fueran obra de las izquierdas. Desprovistos de contexto elemental, los relatos de Krauze sólo retratan la lucha contra el villano de Macuspana, “sepultador de la república”. Bajo esta segunda posibilidad, Krauze vería en el enemigo del enemigo a un amigo.

Una tercera hipótesis es que sólo Salinas Pliego ofrezca la promesa de enderezar los privilegios y negocios descarrilados por Morena. Según cifras de tráfico a páginas de internet de SemRush, Letras Libres perdió en el sexenio pasado al menos dos tercios de las visitas a sitio que alcanzó en su cúspide. Además de la revista familiar, Krauze ocupa un asiento en el Consejo de Administración de Televisa, donde calla como minoría desde actos de corrupción corporativa hasta el despido o la renuncia del orgullo de su nepotismo, cuya explicación fue archivada. Esa pérdida de influencia genera todo tipo de rencores. En cambio, una chequera abultada endereza una conciencia vencida y abre ventanas de oportunidad a nuevos espacios mediáticos.

Una cuarta explicación es que Krauze se tome tan en serio a sí mismo que vea amenazado su legado entre sus públicos, cualesquiera que queden, y que Salinas Pliego sea su única posibilidad de redención en vida. Ante la menguada atención, la apuesta de Krauze podría ser una especie de overshooting, o un exceso deliberado para posicionarse como líder de opinión del contingente opositor más recalcitrante. Bajo esta línea explicativa, a sabiendas del desprecio de las izquierdas, Krauze habría elegido a las élites como mero acto de supervivencia, por más sapo que implique tragar.

Una quinta posibilidad es que los tiempos, actuando como factor exógeno, empujaron hacia la ultraderecha a varios que, como Krauze, sólo aflojaron el cuerpo. La era de derechos sociales en expansión y una geopolítica cambiante ha disparado en Occidente el rechazo a cualquier amenaza al estatus quo, manifiesto desde el retorno del espectro comunista hasta la indomable islamofobia que despierta los más bajos instintos. Acaso la nueva normalidad es el extremo. O quizá Krauze fue siempre un llano producto de su tiempo —el ciclo neoliberal— y el cierre del bloque histórico sólo expulsó del establo de la relevancia a sus vacas sagradas, que de gordas pasaron a flacas.

En definitiva, por alguna de las anteriores hipótesis o una combinación de ellas, Krauze eligió el bando ultra de forma descarnada. Puesto en la disyuntiva de caminar con la gente o abrazar al poder verde —el de los dólares, no del ecologismo—, optó por oligarcas. Antes, en la última parada del derrotero que lleva a la radicalización, Krauze alimentó una autodependencia comprometedora con la derecha española del Partido Popular (PP) o la mexicana de Televisa y del PAN, que lo llenaron de premios a cambio de un blanqueo de rostros. Esas ataduras, de las que ya no pudo zafarse después, fueron más y más evidentes conforme el inestable centrismo de la posguerra colapsó. Hoy día, cansado de la espalda de las izquierdas, Krauze no encontró más remedio que asirse a la única mano amiga que encontró: la ultraderecha pendenciera que vive de Trump. Vivir por y para el poder económico, nacional y extranjero, prueba ser una inyección letal para la dignidad.

https://www.sinembargo.mx/4730914/que-le-paso-a-enrique-krauze/

Y ¿para cuándo el desafuero de “Alito” Moreno?

 sinembargo.mx

Pedro Mellado Rodríguez

En 2022 quedó congelada una primera petición de desafuero contra “Alito” Moreno, cuando se desempeñaba como Diputado federal, proceso cubierto por el oscuro velo de una presunta complicidad, de un pago político al dirigente nacional del tricolor, lubricado por el respaldo del PRI a una iniciativa de Morena para mantener a las fuerzas armadas en las calles hasta el 2028, en apoyo a las tareas de seguridad pública. Ahora despierta las misma sospechas una injustificada dilación de cuatro meses para responder la solicitud de desafuero contra Alejandro Moreno formulada por la Fiscalía de Campeche en los últimos días del pasado mes de julio.

El violento y procaz “Alito” ha injuriado hasta la saciedad a Morena, a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobierno de la Cuarta Transformación, tildándolos de narcogobierno y narcopresidenta, ante audiencias en foros internacionales, ante gobiernos con los cuales México tiene serias diferencias y sobre todo, asumiéndose como una víctima perseguida por razones políticas, por un gobierno que falazmente califica de autoritario y dictatorial.

Que van por él 

Este miércoles 26 de noviembre del 2025, en la red social “X”, la bancada de diputados de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, publicó un comunicado en el cual denunció que la dirigencia nacional y local del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que encabeza Alejandro Moreno Cárdenas, alias “Alito”, “operó y contrató grupos de choque y porros para generar violencia durante la marcha del pasado 15 de noviembre”, cuando se manifestaron los presuntos y ausentes jóvenes de la denominada Generación Zeta.

En conferencia de prensa, la Diputada Xóchitl Bravo Espinoza, coordinadora de la bancada morenista en el Congreso de la Ciudad de México y el vocero de ese grupo parlamentario, el legislador Paulo Emilio García González, afirmaron que los priistas ofrecieron pago de 10 mil pesos a porros del más diverso origen para que participara en acciones violentas durante la marcha. Aseguraron que “Alito” Moreno pidió reunir unos 400 golpeadores, pero que sólo alcanzaron a conseguir 100. Señalaron, en particular, a los legisladores Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, presidente de la Comisión de Juventud en la Cámara de Diputados de la Federación, e Israel Betanzos Cortés, presidente del PRI en la Ciudad de México, de haber coordinado a esos grupos violentos.

La violencia, tanto verbal como física, siempre ha estado vinculada a la personalidad de “Alito” Moreno. Habría que recordar que el miércoles 27 de agosto del 2025 el Senador y presidente nacional del PRI golpeó al morenista Gerardo Fernández Noroña luego que concluyó una sesión en la Cámara Alta, en el momento en el que los legisladores cantaban el himno nacional. De paso, un enfurecido “Alito” también le soltó puñetazos y patadas a un colaborador de Fernández Noroña, el camarógrafo Emiliano González González. Se quejaba el dirigente nacional del PRI que durante la sesión Fernández Noroña, en su carácter de presidente de la mesa directiva del Senado, le negó la palabra.

Los pendientes 

El jueves 31 de julio del 2025 se anunció que la Sección Instructora de la Comisión Jurisdiccional de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión analizaría el día siguiente, viernes 1 de agosto del 2025, por segunda ocasión desde 2022, si existían bases para iniciar un procedimiento legislativo que podría derivar en la Declaración de Procedencia de la Acción Penal en contra del Senador y presidente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas y como consecuencia, la pérdida de la inmunidad constitucional.

La Fiscalía Anticorrupción de Campeche acusó a Moreno Cárdenas del presunto desvío de 83 millones de pesos. La pérdida del fuero permitiría que Moreno Cárdenas pudiera ser detenido por la Fiscalía y puesto a disposición de un Juez que valorara si debería quedar sometido a proceso penal.

Desde el jueves 25 de julio del 2025, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción del Estado de Campeche publicó en la red social X, un escueto comunicado que informaba que había presentando y ratificado ante la Secretaría General de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión la solicitud de declaración de procedencia de la acción penal en contra del extitular del Poder Ejecutivo del estado en el periodo 2015-2019.

Las cuentas pendientes de “Alito” son muchas y variadas. El miércoles 6 de julio del 2022, en su portada, el periódico Reforma publicó en su nota principal que Alejandro Moreno, dirigente del PRI, declaró un valor de 5.3 millones por 15 propiedades que adquirió entre 2012 y 2015, las cuales tenían un valor real de casi 103 millones de pesos, pero que además había sumado 23 bienes inmuebles, según revelaban dos diferentes investigaciones de la Fiscalía General de la República y de la Fiscalía de Campeche, citadas por el periódico.

La información reseña también que en 2019, Alejandro Moreno fue denunciado ante la Fiscalía General de la República por el exgobernador de Oaxaca, el también priista Ulises Ruiz, por mentir en su declaración patrimonial 3 de 3 sobre los costos de 15 propiedades en Campeche. En 2022, en una segunda investigación que integró la Fiscalía estatal, Moreno Cárdenas sumaba ya 23 propiedades, sólo en Campeche, aunque algunos de los predios, sobre los que está construida su residencia, están a nombre de sus familiares, agregaba la nota de Reforma.

La primera ocasión en la que la Fiscalía de Campeche solicitó que le fuera retirada la inmunidad constitucional a “Alito” Moreno fue el 17 de agosto del 2022, cuando esa institución, que encabezaba entonces Renato Sales Heredia, promovió ese mismo trámite ante la Cámara de Diputados federal, apoyada en la presunción de que dirigente nacional del tricolor habría cometido los delitos de enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de facultades, defraudación fiscal y lavado de dinero, durante su gestión como Gobernador en aquella entidad.

El 3 de septiembre del 2022 el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la integración de la Sección Instructora que debía analizar la procedencia de la acción penal y la pérdida del fuero de Moreno Cárdenas. Este órgano quedó integrado por Jaime Humberto Pérez Bernabé, de Morena, en carácter de presidente y como secretarios fueron designados el vicecoordinador de Morena, Leonel Godoy Rangel; el vicecoordinador del PAN, José Elías Lixa Abimerhi; y el coordinador del PRI, Rubén Ignacio Moreira Valdez.

El asunto no prosperó y se quedó en la congeladora debido a que una Diputada del PRI, Yolanda de la Torre Valdez, muy cercana a “Alito” Moreno, presentó la iniciativa que permitió la reforma constitucional, respaldada por el tricolor, para mantener la presencia de las fuerzas armadas en labores de seguridad pública hasta el 2028, en apoyo de tareas y combate al crimen organizado, asunto prioritario para Morena y el Gobierno de la Cuarta Transformación. La referida reforma fue aprobada en la Cámara de Diputados y Senadores entre septiembre y octubre del 2022.

La Comisión Jurisdiccional, responsable de designar a la Sección Instructora que tendría que analizar la petición de desafuero contra “Alito” Moreno es encabezada por el legislador morenista Hugo Erik Flores. Sólo por oscuras y truculentas razones políticas se explica la dilación en el proceso para quitarle el fuero y la inmunidad al dirigente nacional del PRI, para ponerlo a disposición de la Justicia. Y sobre esa negligente, complaciente y cómplice actitud, tendría que rendir cuentas el coordinador de los diputados federales de Morena, Ricardo Monreal Ávila.

Para un análisis semiótico de la televisora

Fernando Buen Abad Domínguez

Tv Azteca no nació como un fenómeno cultural autónomo ni como un emprendimiento empresarial aislado; nació como un manotazo ideológico-mercantil oligarca en sus alianzas neoliberales como vector de una semiótica del poder que encontró en la televisión una prótesis para la reproducción de su estulticia. Los favores del poder fueron televisados.

Toda su historia –desde su privatización exprés hasta la consolidación de su retórica sensacionalista, doctrinaria y mercantil– es una crónica de cómo el capital mediático se fusiona con el poder político que manipula para fabricar consensos, disciplinar percepciones y naturalizar los privilegios. La frase “los favores del poder fueron televisados” no es un juicio moral, sino una descripción materialista: hubo beneficios, hubo pactos, hubo mecanismos de blindaje político, hubo propaganda disfrazada de entretenimiento, y todo ello se volvió espectáculo para que la relación entre la élite gobernante y la élite mediática pareciera algo normal, inevitable, incluso patriótico.

Un análisis semiótico-histórico exige revisar el origen del signo televisivo que reproduce Tv Azteca. No se trata sólo de imágenes: es un régimen de signos. La pantalla funciona como dispositivo de simplificación, dramatización y alineamiento. El signo televisivo empresarial se articula alrededor de tres operaciones semióticas: primero, la espectacularización, que convierte todo conflicto social en entretenimiento para neutralizarlo; segundo, la personalización, que reduce la lucha de clases a un drama individual y sentimental; tercero, la mercantilización, que convierte incluso la desgracia en una mercancía. Tv Azteca se especializó en estas operaciones desde su origen, porque así se correspondía con la exigencia política de su nacimiento, ofrecer estabilidad simbólica al mismo poder que le regaló concesiones, ventajas regulatorias y un mercado publicitario prácticamente cautivo. Mucho embute y mucho gasto propagandístico gubernamental.

Cuando en los años 90 el Estado mexicano transfirió parte de su poder televisivo a la nueva empresa, no estaba democratizando el espectro: estaba sustituyendo un monopolio estatal-privado por un duopolio funcional al modelo neoliberal emergente. Se reconfiguró la semiótica de la obediencia. Tv Azteca aparece como “competencia”, pero en realidad es un doble reforzado, dos bocas para una sola ideología dominante. El signo de la pluralidad operaba como una máscara. Al mismo tiempo, se vendía como un imaginario colectivo en el que la televisión ya no era sólo entretenimiento, sino árbitro moral, juez emocional y orientador político. Aunque la empresa se presentaba como la modernización mediática de México, en realidad actuó como amplificador de la política de despojo económico que avanzaba y como legitimadora de gobiernos que se beneficiaban de la violencia simbólica que ella misma producía. La semiótica del “país que avanza” fue construida a contracorriente de la realidad social que se deterioraba. Con mucho futbol.

En la pantalla de Tv Azteca, los favores políticos no solamente se mencionaban, se narraban como épica. Se disfrazaban de éxito empresarial, de patriotismo económico o de renovación generacional. El poder político necesitaba un medio que dramatizara la narrativa del nuevo México: competitivo, privatizado, “global”, obediente al capital financiero. Y Tv Azteca cumplió. Sus noticieros fabricaron una estética de la urgencia, en la que el conflicto social era minimizado o presentado como anomalía, nunca como consecuencia estructural. Sus programas de opinión funcionaron como dispositivos de persecución simbólica contra cualquiera que amenazara la estabilidad del régimen. La semiótica no es sólo contenido: es tono, es ritmo, es encuadre, es silencio. Tv Azteca dominó el arte de los silencios estratégicos, que son tan ideológicos como sus editoriales.

Su televisión privada no se limita a informar: codifica comportamientos. La historia semiótica de Tv Azteca es la historia de cómo una nación fue enseñada a mirar. Mirar con desconfianza al pobre, con fascinación al millonario, con sumisión al poderoso, con morbo al crimen, con indiferencia al origen social de la violencia. La pantalla construyó un país donde la desigualdad aparece como un paisaje natural, donde el sufrimiento se vuelve espectáculo y donde la corrupción es un escándalo momentáneo que no altera el orden jerárquico. En esa narrativa, el poder político siempre aparece como árbitro, nunca como responsable estructural. Así se televisan los favores: convirtiendo la complicidad en paisaje, la violencia en rating y la injusticia en costumbre.

Esa semiótica histórica de Tv Azteca incluye, necesariamente, la arquitectura legal que la sostiene. Leyes hechas a la medida, concesiones eternizadas, regulaciones laxas o inexistentes y una clase política que utiliza la pantalla como mercado negro de legitimidad. La reciprocidad es total, el poder garantiza el negocio; el negocio garantiza la narrativa. Así, la empresa se convierte en un ministerio no oficial de la ideología, uno que opera sin necesidad de uniformes ni discursos solemnes, porque su poder reside en la naturalidad, en que el espectador crea que lo que ve es “la realidad”. Esa es la victoria suprema de la semiótica burguesa, cuando ya no se siente como ideología, sino como sentido común. Y todo sin pagar impuestos.

Su historia semiótica como empresa está todavía presente. Cada noticiero, cada novela, cada reality reproduce un orden semiótico que invisibiliza las causas y exhibe las consecuencias, que culpabiliza al de abajo y disculpa al de arriba, que convierte la política en escándalo y el escándalo en mercancía. En ese circuito, el poder se televisa no para ser comprendido, sino para ser aceptado.

Es la empresa que el poder necesitó y que contribuyó a consolidar un modelo de control social en el que la obediencia es espectáculo. Los favores del poder fueron televisados, sí, pero no como excepciones, como normalidad. La pantalla no mostró la complicidad, la celebró. No la ocultó, la estetizó. No la denunció, la convirtió en parte de la identidad nacional.

Ese es el núcleo del problema: mientras la televisión siga siendo un aparato para anestesiar la conciencia crítica, cualquier proyecto emancipador deberá confrontar su semiótica, desmontar sus signos, revelar sus operaciones y disputar su hegemonía. Porque la historia de Tv Azteca es una lección sobre cómo el poder se transmite no solamente por decretos, sino por imágenes; no sólo por leyes, sino por narrativas; no sólo por coerción, sino por “seducción”. Y mientras esa maquinaria siga intacta, la democracia será una escenografía y la verdad una mercancía.

La literatura es una herramienta ética en tiempos vertiginosos: Amin Maalouf

 FIL 2025

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Al recibir el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances e inaugurar el encuentro libresco, el escritor libanés mostró su inquietud y fascinación como brújula para habitar este siglo

Guadalajara, Jal., Con esa serenidad que parece venirle de generaciones de narradores y de un mundo que ha visto cambiar demasiado rápido, el escritor y periodista Amin Maalouf (Beirut, Líbano, 1949), apenas tomó el micrófono, pronunció: “Nuestra especie ha hecho realidad, en las últimas décadas, sueños que acariciaba desde hace milenios”.

Su frase, luminosa y a la vez inquieta, acompañó el momento en que recibió el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2025 e inauguró ayer la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, en una jornada que desbordó de visitantes el auditorio Juan Rulfo de Expo Guadalajara.

La sala llena contuvo el aliento mientras Maalouf comenzaba a desgranar un discurso cálido y lúcido, un tejido de melancolía del tiempo y de un asombro casi juvenil por lo que la humanidad ha hecho posible.

“A principios de septiembre, con inmensa alegría, recibí la noticia de que me habían elegido ganador del premio. Siempre he tenido una gran admiración por este prestigioso galardón, que celebra la literatura, la diversidad de las lenguas y, de alguna manera, el parentesco entre todas las culturas humanas”, dijo, y ese agradecimiento se sintió como un abrazo colectivo.

Entre recuerdos familiares, las viejas imprentas de plomo donde trabajaba su padre y advertencias sobre el futuro, Maalouf invitó a sostener dos emociones contradictorias como brújula para habitar este siglo: la inquietud y la fascinación.

Celebró la posibilidad, hoy tan cotidiana, de acceder desde un teléfono a lo que antes exigía bibliotecas y máquinas pesadas. No obstante, dejó ver también la sombra que le preocupa: “jamás habría imaginado que la guerra regresaría con tanta fuerza al centro de la actualidad… que la voz de las organizaciones internacionales se volvería casi inaudible ni que el universalismo retrocedería con el paso de las décadas, en lugar de avanzar; ni que la democracia misma llegaría a verse debilitada y amenazada, incluso en países donde parecía definitivamente consolidada y a salvo de toda tentación tiránica”.

El público escuchó con una atención casi tensa cuando señaló el riesgo mayor: el avance tecnológico que no necesita el permiso humano para seguir su curso. “Ningún Estado, por poderoso que sea, podría detener el curso de la ciencia…, pero las mentalidades sí pueden retroceder”, advirtió.

Y así llegó al corazón de su mensaje: la literatura como herramienta ética en tiempos vertiginosos.

“Su primera misión es hacernos conscientes de la complejidad del mundo. La segunda, convencernos de que nuestro destino se ha vuelto común: o sobrevivimos juntos o desaparecemos juntos. Y la tercera, arrojar luz sobre los valores esenciales del ser humano.

“La literatura es hoy más indispensable que nunca: porque puede ayudarnos a reparar el presente e imaginar lo que viene.”

En un encuentro posterior con representantes de la prensa, Amin Maalouf profundizó en algunos de los temas que atraviesan su obra. A pregunta de La Jornada sobre el conflicto entre Israel y Palestina, el autor respondió con tristeza: “He visto varias veces acercarse una solución y cada vez ha terminado en decepción. Hoy no veo una salida, aunque sigo esperando que algo cambie”.

Sobre la importancia del silencio en su escritura, explicó que se trata de un territorio cada vez más escaso.

“Necesito mucho silencio al momento de escribir y hoy es difícil encontrarlo. Vivimos en un mundo ruidoso, saturado de información y redes. Es esencial preservar un espacio donde podamos encontrarnos con nosotros mismos.”

En cuanto a su giro hacia el ensayo en los últimos años, puntualizó que responde a la necesidad de pensar con precisión el mundo contemporáneo. “A veces la ficción no me basta para expresar con claridad lo que quiero decir”.

El aplauso final fue largo y cálido, como si el público agradeciera no sólo las palabras, sino la claridad con que fueron dichas. Así arrancó la primera jornada de la FIL: con un escritor que, desde la memoria familiar y la mirada planetaria, trazó una ruta ética en medio de los temores contemporáneos. Y con una imagen luminosa: cientos de personas reunidas no para huir del mundo, sino para comprenderlo juntos, libro en mano.

La biblioteca del juglar

También durante la inauguración, en una salón dentro de Expo Guadalajara que lució pletórico, el presidente de la FIL, Trinidad Padilla López, anunció que la familia de Juan José Arreola decidió donar a la UdeG la biblioteca personal del llamado juglar de la literatura mexicana, institución educativa que a su vez administra la biblioteca pública de Jalisco, la cual lleva el nombre del escritor nacido en Zapotlán el Grande.

“Gracias a la generosidad de su familia, que hoy nos acompaña, la biblioteca personal del gran escritor y juglar jalisciense será donada a la UdeG y resguardada en la biblioteca pública del estado que lleva su nombre. No se trata sólo de resguardar libros, sino de preservar huellas del pensamiento”, señaló.

Jaime Collboni Cuadrado, alcalde de Barcelona, ciudad invitada de honor este año, afirmó que en esa capital catalana se produce en 80 por ciento de todos los libros que se editan en España y dijo que nunca olvidarán que México fue el único país que no reconoció a la dictadura franquista, además de tender un puerto para la emigración de los republicanos ibéricos.

Marcelo Ebrard, secretario de Economía, en representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, no sólo regresó al presidium de la FIL a integrantes de primer nivel del gobierno federal, que estuvieron ausentes en cinco años de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino que también entregó una certificación a los organizadores de la feria. A la inauguración también asistió Giovanni Azael Figueroa Mejía, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Dicha certificación, de parte de la Presidenta, mencionó Ebrard, se entregó a la rectora de la UdeG, Karla Planter, por “la perseverancia, excelencia y compromiso” que la FIL ha demostrado a lo largo de casi cuatro décadas desde su primera edición en 1987, logrando que Guadalajara se consolide a nivel internacional como un referente mexicano de la literatura, los libros, los negocios editoriales y la promoción cultural.

Foto ▲ El escritor y periodista Amin Maalouf (centro) recibió un largo y cálido aplauso no sólo por sus palabras, sino por la claridad con que fueron dichas.Foto Arturo Campos Cedillo
Daniel López Aguilar y Juan Carlos G. Partida
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 30 de noviembre de 2025, p. 2

Bulo desestabilizador


Ninguna estrategia de comunicación funciona si no apela a por lo menos una emoción o sentimiento; por ello, cuando se manipula a la persona por medio de la culpa, su resultado suele ser el efectivo sometimiento de la voluntad de la víctima, algo de lo que ella no se entera.

La extrema derecha no sólo conoce la estrategia, la aplica desde hace al menos 2 mil años mediante la misma herramienta con que logró el sometimiento de los antiguos mexicanos después de la llegada de los cristianos españoles: la evangelización, instrumento de conquista con que se controló la conducta gracias al miedo a la condena eterna y a la permanente búsqueda por redimirse de la propia naturaleza ante lo divino.

Así como sucedió durante el periodo llamado de la Conquista, hoy el miedo continúa siendo, junto con el odio, herramienta para manipular conciencias y con ello provocar conductas como la violencia. Sembrar la percepción de pérdida de libertad puede generar síntomas patológicos adversos como enojo, tristeza o miedo, y en casos severos dificultad para pensar con claridad, alteraciones de la memoria, conductas agresivas e incluso desarrollo de creencias anormales.

Las narrativas que plantean panoramas desastrosos en México se arraigan en grupos de personas que padecen miedos construidos en prejuicios, muchos heredados de generación en generación que se valen de elementos de identificación como el color de piel o la posición socioeconómica. Lo que sea identificado como distinto es aprovechado por quienes buscan confrontar como elemento potencialmente peligroso para valerse de una percepción construida por medio de elementos de comunicación que intenta establecerse, aunque sea falsa o al menos inexacta, como realidad.

A ello se suman elementos pretenciosos dictados por una sociedad de consumo que impone como elemento de trascendencia lo que se pueda comprar. Mientras más caro y ostentoso sea el auto, el reloj o el teléfono celular, mayor es la apariencia de logro en su tenedor y, en demasiados casos también, la insatisfacción de aquellos a quienes se les implanta la idea de que la dignidad proviene de un poder adquisitivo sin importar que para alcanzarlo se traicionen principios.

El pelear en contra de nuestra naturaleza con el afán de trascenderla termina, de manera irremediable, sometiéndonos a ella con consecuencias terribles; de ahí la doble moral de quienes predican con una mano mientras con la otra pecan, los mismos que se victimizan al mismo tiempo en que son victimarios y que con un falso discurso patriota parecen desear que a México le vaya mal.

La noticia falsa es síntoma de un propósito que va más allá de engañar por engañar: busca dañar a una persona o a una causa. Mientras más creíble, más letal es la mentira; por ello se construye una operación por demás sofisticada para intentar dar credibilidad a un hecho, no importa qué tan inverosímil sea.

Es más sencillo estar rodeados de mentiras que nos gustaría creer que de verdades que no queremos escuchar; por ello, si el contenido de la mentira beneficia a los intereses de quien la lee, es altamente probable que la dé por buena. Son muchos quienes se quedan con la noticia falsa, una que conviene a los intereses de unos pocos, lo que se logra debido a la infodemia y la manipulación de consciencias que ocasiona el apelar a las filias y fobias que, como el fanatismo, nublan la razón.

Grupos de interés y la “opinología ilustrada” o los “siempre abajo firmantes” tienen un objetivo que los une: debilitar al actual gobierno. Para ello utilizan tácticas de desestabilización cuyo blanco principal es una población a la que buscan manipular mediante la desinformación, arma para intentar dar un golpe blando que ha encontrado eco en organizaciones ultraderechistas cuyo principal promotor es Donald Trump, y se sienten amenazadas por los logros del gobierno de México, lo que ha convertido a nuestro país en ejemplo de las izquierdas, no sólo en América Latina, sino en el mundo.

Esta estrategia desestabilizadora, de manual de guerra silenciosa, utiliza en su operación un hecho violento sucedido en alguna población de México para replicarlo bajo el discurso de que el suceso representa la totalidad del territorio. ¿El daño al gobierno de la presidenta Sheinbaum?

Más allá del discurso agorero, la Estrategia Nacional de Seguridad ha logrado mediante la coordinación con gobiernos estatales y municipios, incluidos los gobernados por la oposición, una disminución considerable en la comisión de delitos bajo el reconocimiento de que aún hay un largo camino que recorrer.

El gobierno actual goza de amplia aceptación y popularidad en la población, por lo que a diferencia de lo sucedido en otros países de la región ante acciones desestabilizadoras, es difícil que intenciones injerencistas, aun con participación de grupos opositores mexicanos, tengan el impacto que buscan. 

El retorno tan temido de López Obrador

 sinembargo.mx


Álvaro Delgado Gómez

Andrés Manuel López Obrador ha escrito 20 libros en paralelo a su biografía política y cada uno ha sido, además del tema mismo, un instrumento para la acción política a lo largo de cuatro décadas, desde líder social en Tabasco hasta Presidente de México. Su obra número 21, que tendrá seguramente esa lógica, aparece en un momento peculiar: En medio de la ofensiva de la ultraderecha contra Claudia Sheinbaum y la amenaza de intervención militar de Estados Unidos que los vendepatrias imploran.

Ningún político en México, menos los que idolatra la derecha, tienen una obra análoga: Carlos Salinas y Felipe Calderón escribieron mamotretos para justificarse —“el error de diciembre” el primero y su guerra y Genaro García Luna el segundo—, a Vicente Fox y Enrique Peña Nieto ni les gusta leer, menos escribir, y Ernesto Zedillo tiene a intelectuales como amanuenses. Salvo Fox, los otros huyeron del país.

Estos cinco expresidentes del neoliberalismo siguen muy activos dentro de los márgenes que les permite el repudio popular —no se presentan jamás en público—, mientras que López Obrador regresa de un encierro voluntario de un año y un mes, con sólo la aparición para votar en la elección judicial, el 1 de junio, exactamente a un año de la presidencial que Sheinbaum ganó con el 60 por ciento de los electores, equivalente a 33 millones de votos, mientras que la candidata de ellos, Xóchitl Gálvez, sólo obtuvo menos de la mitad, el 27 por ciento.

Hay que tener en cuenta estas cifras ahora que se fabrica la percepción de que el país se ha derrumbado, que está bajo el control del crimen y que hay una insurgencia cívica contra el Gobierno, sobre todo de los jóvenes, a partir de la marcha del sábado 15, convocada por la derecha, relevante sólo por la violencia que generó un sector y la gran cobertura mediática de quienes repudiaron históricamente toda movilización popular y juvenil.

En este contexto interno, que también incluye el enfriamiento de la economía y la prevalencia de inseguridad y violencia —problemas que no se deben ignorar jamás—, irrumpe López Obrador con su nuevo libro, que él mismo había dicho, y lo ratificó la Presidenta de México, será sobre la grandeza cultural de México y el humanismo mexicano.

El libro será su primera postura pública sobre la reducción, en su sexenio, de 13.4 millones de pobres. No hay precedente en la historia, menos en la fábrica de pobres que fue el neoliberalismo. El dato genera la discusión si con esto López Obrador acredita su Gobierno y si su principio de que por el bien de todos primero los pobres es certero.

Con su libro número 21, cuyo título no se ha hecho público, López Obrador cumple cuatro décadas como autor, desde Los primeros pasos, Tabasco, 1810-1867, editado en 1986, hasta ¡Gracias!, del año pasado, al terminar su periodo sexenal, dedicado precisamente a los jóvenes, en particular a quienes quieren dedicase a la política: “La política es tan importante, tan humana, tan limpia que ni los más sucios políticos han podido manchar. En esencia, la política es hacer historia, es servir al prójimo, a nuestros semejantes. Tiene mucho que ver con los ideales y con la mística”.

Cada uno de los libros de López Obrador han sido de definiciones e identificaciones de carácter histórico y político, pero también ha sido mecanismo para la acción y hasta para la propaganda, entendida como mensaje de agitación para alcanzar objetivos específicos.

Sus temas han sido, desde que fue líder social entre los indígenas chontales y presidente del PRI en Tabasco, la justicia social, la soberanía, la independencia y la democracia, principios que enarboló como constructor y dirigente nacional del PRD, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y tres veces candidato presidencial, hasta su triunfo como líder de Morena, como Presidente de la República y como autor en su retiro en “La Chingada”.

Cada uno de esos libros es la crítica y la alternativa, el diagnóstico y el remedio, la evaluación y la propuesta, muy a su estilo: Populista para sus críticos, certero para sus seguidores. Lo fundamental es que, a diferencia de otros políticos, ha dejado siempre por escrito lo que se propone hacer.

El ejemplo más claro es su Proyecto alternativo de nación, de 2004, cuando planteó las propuestas que aterrizó como Presidente de México. Si sus adversarios lo leyeran, aún hoy, entenderían por qué han sido electoral, política y moralmente derrotados, hasta ahora que ya dejó la política activa.

Estos son los libros que ha escrito: Los primeros pasos, Tabasco, 1810-1867, de 1986; Del esplendor a la sombra: La República restaurada, de 1988; Tabasco, víctima del fraude electoral, 1990; Entre la Historia y la Esperanza: corrupción y lucha democrática en Tabasco, 1995; Fobaproa, expediente abierto: reseña y archivo, 1999; Un proyecto alternativo de nación: hacia un cambio verdadero, 2004; Contra el desafuero: mi defensa jurídica, 2005; La mafia nos robó la Presidencia, 2007; La gran tentación: el petróleo de México, 2008; La mafia que se adueñó de México... y el 2012, 2010; No decir adiós a la esperanza, 2012; Neoporfirismo hoy como ayer, 2014; El poder en el trópico, 2015; Catarino Erasmo Garza Rodríguez ¿Revolucionario o Bandido?, 2016; 2018 La salida. Decadencia y renacimiento de México, 2017; Oye, Trump, 2017; A la mitad del camino, 2021, y ¡Gracias!, 2024.

Si su nuevo libro es sobre la grandeza cultural de México y el humanismo mexicano, como dijo la Presidenta, debe esperarse entonces un alegato elocuente sobre estos dos temas, pero también directrices sobre lo que debe trabajarse en este momento histórico para fortalecer el proyecto de nación que él inició, pero que a él ya no le corresponde conducir desde que dejó el cargo.

López Obrador reaparece con su libro, y entre especulaciones de que hará una gira nacional para promoverlo, en un momento de acoso a México de parte del Gobierno de Donald Trump, sobre quien también escribió un libro y con quien coincidió en el Gobierno.

Esta amenaza de injerencia de Estados Unidos es atizada por los mismos mexicanos que, como en otras épocas en la historia, se someten a extranjeros para no perder privilegios. Son la minoría derrotada, que sin embargo debe ser exhibida.

El libro de López Obrador, independientemente de que él no aparezca en persona, concitará —ya lo está haciendo— una discusión sobre los aciertos y errores de su Gobierno, pero sobre todo sobre el rumbo de la República y los vendepatrias que, impotentes por sus derrotas, imploran la intervención extranjera.

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Expulsan al Santa de Coca

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Alejandro Calvillo

El Santa Claus de Coca-Cola, junto con las caravanas navideñas que encabeza, ha sido expulsado de tres estados donde pretendía arribar con toda su parafernalia para promover el consumo de Coca-Cola, usando la captura y el secuestro que ha realizado de la Navidad, sus personajes y todos sus símbolos.

En Puebla, Tabasco y Chiapas —este último considerado el territorio con mayor consumo de Coca-Cola en el mundo— se han anunciado las cancelaciones de las caravanas navideñas de Coca-Cola. El primero fue el municipio de la ciudad de Puebla, que anunció su cancelación sin mayor explicación de las causas. El segundo fue Tabasco, que a través de su Secretaría de Turismo señaló que, siguiendo las recomendaciones de la Secretaría de Salud federal, se cancelaba la caravana de Coca-Cola por tratarse de un evento que promueve el consumo de un producto no saludable para las infancias. Y el tercero fue Chiapas, donde por voz de un funcionario de la empresa refresquera se dio a conocer la cancelación del evento.

En Querétaro sí se realizó la Caravana Navideña de Coca-Cola. La Secretaria de Turismo del estado, homóloga de la de Tabasco, declaró todo lo contrario: que no se trataba de un evento publicitario, sino, al contrario, de un evento comunitario, sin hacer referencia alguna a los daños a la salud del producto y el impacto de estos eventos en las infancias. El caso de Querétaro puede ser ejemplar del impacto que tiene que los gobiernos, sean municipales, estatales o federales, acepten donativos, acuerdos y/o proyectos conjuntos con las empresas refresqueras. Días previos a realizarse la caravana, se dio a conocer, a través de un comunicado de FEMSA —la principal embotelladora de Coca-Cola en México y el mundo—, los cuatro nuevos espacios realizados con el apoyo de Fundación FEMSA, OXXO y Coca-Cola FEMSA, dedicados al esparcimiento de los niños: uno en la ciudad de Querétaro y tres más en San Juan del Río, en el mismo estado. Estos espacios se adaptaron en las últimas semanas, días previos a las caravanas.

Hay que recordar que a FEMSA se le demanda el pago de más de dos mil 800 millones de pesos que debe en impuestos desde 2011. Ya en el pasado tuvo que pagar una multa multimillonaria por falta de pago de impuestos. Suficiente dinero para comprar las voluntades de diversos gobiernos, que se dejan seducir, a través de proyectitos como los de Querétaro, sacrificando las aún débiles regulaciones de sus productos. Espejitos, como resbaladillas, a cambio de la salud de niñas y niños. Sobre estas prácticas hay múltiples ejemplos.

Vayamos a lo que dice la ley en México sobre este tipo de publicidad. De acuerdo con el artículo 24 Bis del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad, ningún producto con sello o leyenda de advertencia puede utilizar elementos dirigidos a niñas, niños y adolescentes. De lo contrario, la empresa debe ser sancionada y su publicidad debe ser cancelada. En las caravanas vemos cómo se publicitan los productos de Coca-Cola y se usan, de manera indiscriminada, elementos publicitarios para niños, como la figura y el personaje de Santa Claus, renos navideños, los osos de Coca-Cola, luces navideñas, duendes y otros personajes llamativos para niños. Esto está prohibido por la ley.

El uso de personajes y símbolos atractivos para la infancia es reconocido desde hace más de 20 años por la OMS, UNICEF y cientos de estudios como la forma más efectiva de publicidad dirigida a la infancia, ya que estos elementos generan una relación de afecto y atracción por parte de niñas y niños hacia los personajes, lo que se traduce en una afinidad hacia el consumo del producto. De esta manera, las Caravanas Navideñas de Coca-Cola se consideran una de las formas más persuasivas y afectivas de publicitar un producto no saludable para las infancias, ya que logran asociar a los personajes y símbolos de la Navidad con el producto Coca-Cola y con su consumo. En los análisis que se han realizado de este evento, se distinguen cuatro características:

  1. Capturan la Navidad. Insertan su logo, marca y producto en símbolos navideños como osos polares, renos, duendes, Santa Claus y el árbol de Navidad, para asociar la festividad con el consumo de su refresco.
  2. Máxima persuasión. Al ser más crédulas, las infancias responden con mayor facilidad a estímulos como colores, la música y los personajes, creando consumidores de por vida.
  3. Falsa fantasía emocional. Crean una poderosa asociación entre la marca y la Navidad, vinculando la marca y el producto a sentimientos de pertenencia, validación social, diversión y unión.
  4. Legitiman y normalizan. Al autorizar estos eventos y darles apoyo con seguridad, ordenamiento vial y limpieza posterior al evento, los gobiernos no sólo violan la ley, legitiman las Caravanas y colaboran con la marca a proyectar una imagen positiva que oculta los daños a la salud, ayudan a la empresa a maquillarse con todos los valores de la Navidad, especialmente, frente a la infancia.

El consumo de Coca-Cola en México es el más alto del mundo. Nuestras infancias tienen uno de los mayores consumos, el cual se asocia con las epidemias de obesidad y diabetes que vivimos. El consumo de bebidas azucaradas es responsable de 230 mil nuevos casos de diabetes y enfermedades cardiovasculares cada año en México, y se estima que uno de cada dos niños desarrollará diabetes a lo largo de su vida si no actuamos. La publicidad tiene un impacto muy fuerte en los hábitos de consumo, que es mayor durante la infancia.

Por todas estas razones, las Caravanas de Coca-Cola han sido objeto de denuncias desde 2023, entre las que se encuentran las presentadas ante las comisiones estatales de Derechos Humanos, las quejas a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) y la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), así como diversos juicios de amparo.

La propia empresa Coca-Cola se comprometió desde 2008 a no hacer publicidad dirigida a menores de 12 años; sin embargo, no cumple con sus compromisos y ahora viola la ley en México, sin que la autoridad, COFEPRIS, aplique la ley y sin que tampoco lo hagan varios estados y municipios. Hay esperanza en que pronto lleguen comunicados de la Secretaría de Salud y que varios estados y municipios comiencen a responder.

El mejor ejemplo lo ha dado Tabasco, ante el anuncio de que realizarán su caravana, pero sin Coca-Cola y sin publicidad. Eso es lo que debe hacerse: convertir este evento en un acto comunitario, donde la comunidad participe en la organización y el desarrollo.

¿Cómo conseguir una pareja estable?

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Óscar de la Borbolla

Nunca pensé que me ocurriría lo mismo que a uno de mis escritores favoritos: el brasileño Jorge Amado. Como a él, me ha llegado una carta de una lectora pidiéndome que le aclarare un asunto. La lectora de Amado le preguntó: "¿por qué al corazón de una mujer le hacen falta dos amores?" Y la respuesta fue una de las novelas más divertidas e interesantes de nuestro continente: Doña Flor y sus dos maridos. Mi lectora me ha preguntado: ¿por qué para muchas mujeres (y sobre todo para las que tienen entre 35 y 45 años) resulta tan difícil encontrar una pareja estable? Yo, como se sabe, intento en este espacio ir aclarándome asuntos: a veces muy abstractos, como cuando me meto en cuestiones matemáticas, y otras, con temas humanos que me agrada desmenuzar para contribuir con algunas razones a entender la atribulada época que nos ha tocado. Hoy, sin embargo, atenderé la gentil misiva que me ha dirigido una lectora que me pidió mantener su anonimato. Las palabras que siguen están, no obstante, dedicadas a ella:

Primero quisiera establecer un punto de comparación para entender el problema planteado: todavía muy entrado el siglo XX, a pocas mujeres les resultaba difícil encontrar una pareja estable, y conocí a muchas que incluso la conseguían para toda la vida. Hay numerosas razones que favorecían esto; pero una, sin duda muy importante, tenía su base en lo que decían por ese entonces las abuelas. Si mal no recuerdo, la frase era: "niña, date a desear". Era una frase breve, clara y, por qué no decirlo, incluso victoriana. Pero intentemos comprenderla no como una cuestión moral, sino en el marco de la economía, pues desde esta disciplina, creo, se obtendrá más luz sobre el asunto que nos interesa. Todos sabemos que uno de los factores por los que se asigna valor a una mercancía es el grado de escasez o abundancia, o dicho con un ejemplo: el oro vale más que el aire porque es más escaso. Entiendo que hay otros factores por los que se asigna valor, pero destaco este, pues se liga con la frase de las abuela, porque todavía hacia los años 80 del siglo pasado, el famoso "date a desear" se encontraba muy difundido y, sobre todo, adoptado por un amplio sector, lo que provocaba escasez o, al menos, dificultad para que  hubiera sexo, lo que hacía que las relaciones se valoraran y se atesoraran como el oro.

Hoy, en cambio, para plantearlo con una exageración —que no se aleja demasiado de lo que ocurre en la práctica— nadie se da a desear, pues el deseo se satisface a las primeras de cambio y, muchas veces, primero se tienen relaciones y luego uno se entera del nombre de la persona con quien las tuvo. O con palabras más sencillas: abunda la oportunidad de tener sexo y, en consecuencia, esa oportunidad ha dejado de tener valor.

Sé que simplifico demasiado; sin embargo, planteemos, sin ninguna delicadeza el problema para que resulte evidente: existe un paralelismo entre la economía y la sociedad, un paralelismo que influye en nuestra percepción del valor, lo mismo para las mercancías que para las personas. Hoy la economía se mueve por un afán de novedades, por la cambiante moda y, como también forma parte de nuestra percepción que los productos se descomponen de acuerdo con una caducidad programada, todo ello motiva a que procuremos deshacernos de lo que tenemos y lo sustituyamos por algo nuevo que promete ser mejor.

En las actuales circunstancias del mercado, lo mismo económico como social, ¿qué puede hacerse para que una persona resulte valiosa para otra al grado de interesarse en permanecer a su lado? Es obvio que el consejo de las abuelas ya no funciona. Sin embargo, hemos topado con un concepto interesante que puede servirnos para construir una respuesta: el concepto "valor". Antes lo definimos con una sola de sus características: la escasez. Busquemos en la teoría del valor marxista factores que lo determinan. Marx, en El Capital, propone una definición más completa: el valor de una mercancía lo da "el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla considerando, claro, la abundancia o escasez de la materia prima y teniendo en cuenta el grado de desarrollo de los medios de producción". Veamos de cerca esta definición: posee 3 rasgos: trabajo invertido, escasez y desarrollo tecnológico. Si nos lleva más tiempo producirlo más valor tendrá, si es más escaso más valor tendrá, si la tecnología de que disponemos es muy desarrollada menos valor tendrá. ¿De qué está hablando Marx en el fondo? Creo que habla de dificultad, pues si necesita poco tiempo, existe en abundancia y está a la mano, menos valor tendrá; lo mismo si se cuenta con una tecnología que permita producirlo más fácilmente su valor será menor… o sea, en el fondo, de lo que habla es de la dificultad: lo que da valor a algo es su dificultad (por lo visto, mi abuela era marxista, al decir, date a desear o hazte la difícil).

El paralelismo con la economía, al parecer, no me sirve para plantearle una solución a mi lectora. Al menos no me sirve la economía que tiene que ver con las mercancías comunes y corrientes. Pues quizás el amor, que es de lo que estamos hablando realmente, no sea una mercancía común y corriente. Quizás lo que permite que una relación perdure en el tiempo sea otro tipo de mercancía: el valor que buscamos es el que se asigna a una obra de arte...

Adoptemos este supuesto: el amor es como una obra de arte: ¿qué le da valor a una obra de arte? ¡Qué pregunta más imposible de responder y, sobre todo hoy, que todo está patas arriba! Facilitemos el problema preguntando: ¿que hacía que antes se considerara valiosa una obra de arte? Esta es una pregunta de respuesta posible. Aventurémosla: en el arte importaban la originalidad y la perfección de la factura, o sea aspectos que tenían que ver con que el objeto artístico era único, y lo era porque el artista, ese y no otro cualquiera, era el único capaz de producir esa obra; en suma porque la obra de arte era única. ¿Qué enseñanza podría obtenerse para mi entrañable lectora de lo dicho? Un consejo muy simple: estimada amiga, si quieres una relación estable debes convertirte en una obra de arte: ser única.

Ser único no significa ser bello; bellezas hay muchas; significa más bien ser interesante, tener algo que nadie más tenga, porque hoy lo que abunda son las vidas iguales, comunes y corrientes. Se trata de que tu vida sea no como la vida de cualquiera, sino una vida única, y las vidas únicas son el resultado de una pasión a la que uno se entrega. Descubre en ti qué te interesa y persíguelo hasta volverte interesante primero para ti y luego para los demás. Hoy, en el mercado de las relaciones, donde todos pasan de uno a otro, o a otra, y de todos a todos porque todos son intercambiables, son pocos quienes tienen algo único, pocos quienes han hecho de su vida una obra de arte. Si, de verdad, deseas una pareja estable vuélvete interesante. Y si pese a todo no lo logras, descubrirás, al menos, que tienes una vida y ya con eso te sentirás más que satisfecha.

X @oscardelaborbol

Muestra 78. Underground

Rafael Aviña

Brutal cuento de hadas, delirante fantasía musical, farsa estridente y barroca, comedia burlesca de evidente aliento felliniano que oscila entre la crítica al pasado histórico marcado por la guerra y un onirismo desgarrador. A 30 años de filmada, la 78 Muestra Internacional de Cine rescata el quinto y polémico largometraje de Emir Kusturica que significó el rompimiento con su habitual guionista, Abdulah Sidran, con quien coescribió ¿Recuerdas a Dolly Bell? (1981) y Cuando papá sale de viaje (1985). Se trata de Underground ( Podzemlje, Yugoslavia-Francia-Alemania-Bulgaria-Hungría, 1995), obra ambigua y excesiva repleta de alegorías visuales en la que el cineasta bosnio continuaba explorando sus personajes límite y reiterando sus obsesiones y temáticas a través de un arte festivo y una tradición cultural tendiente al humor negro y la ironía.

Un nuevo relato poético y truculento que revisaba y se apoyaba en las costumbres y tradiciones de una nación inexistente y dividida. Nunca como entonces, cobraban tanta relevancia las canciones, las orquestas pueblerinas, las danzas sensuales, el fatalismo, las celebraciones de boda y una suerte de realismo mágico siempre sorprendente y constante en su filmografía. No faltan aquí las novias que se elevan por los aires, los hombres que se dejan embriagar por el poder o los dramas familiares que se trastocan en tragedias colectivas; es decir, cuando uno de sus miembros se ve afectado lo resiente toda la comunidad como lo muestra la muerte de Vera (Mirjana Karanovic), la mujer embarazada del guerrillero nacionalista.

Dividida en tres partes muy específicas que corresponden a otros tantos contextos socialmente impactantes de una Yugoslavia que se caía a pedazos, el filme de Kusturica intentaba convertirse en la gran cinta épica del cine yugoslavo sintetizando en poco menos de tres horas la historia de un país en crisis política permanente a partir del relato de amistad entre dos hombres y una actriz arribista. No fue casual que Kusturica obtuviera por segunda ocasión la Palma de Oro, sin embargo, ese premio lo llevó a un aislamiento forzado y al exilio en Francia al estallar la guerra en Bosnia. Una guerra fratricida que no sólo lo separó de su guionista, sino de su país –y que en paralelo arrojaba obras memorables como Antes de la lluvia (Milcho Manchevski, 1994)– y que intentaba explicarse a su vez el odio entre serbios, bosnios y croatas.

Underground inicia en abril de 1941 con una de las escenas más inquietantes en la historia del cine: el bombardeo sobre el zoológico entre animales muertos y otros que huyen despavoridos. Son los años de la segunda guerra y la resistencia contra los invasores nazis a través de un tratamiento paródico que llega a los excesos (la tortura en el hospital siquiátrico). Continúa con un retrato de la guerra fría y el ascenso de Tito al poder en una segunda parte que guarda ciertas similitudes con el tono que el cineasta georgiano Tenguiz Abuladze imprimía a su relato Arrepentimiento (1986). El pueblo sumido en un aislamiento –de ahí el sótano– y los políticos fabricando mentiras. Y finalmente la aterradora parte final: el conocimiento de la verdad y el odio entre hermanos en medio de interminables túneles y paranoia donde la libertad se compra y se vende.

Underground o Había una vez un país como se exhibió hace tres décadas en México, narra la historia entendida como una mentira política; el tema de toda la filmografía de Kusturica. El reino de una fábula fantasmal y el sueño final de una nación festiva y sin resentimientos. Un filme tan simbólico como realista y ambiguo siempre proclive a la polémica.

Underground forma parte de la 78 Muestra Internacional de Cine, consultar horarios y funciones en: sala Julio Bracho y Centro Cultural del Chopo de la UNAM, Cineteca Las Artes y Chapultepec y Centro Cultural Jaime Torres Bodet del IPN.