1/17/2026

«Cultura femicida», el revolucionario concepto de la socióloga Esther Pineda fue plagiado por el historiador francés Iván Jablonka

 Apropiación machista y extractivismo intelectual de la obra "Cultura femicida" de la socióloga feminista Esther G. Pineda

Fuentes: https://www.conclusion.com.ar

El ensayo que Jablonka publicó en agosto de 2025, a través de la editorial Seuil, lleva por título «La culture du féminicide» y, según la venezolana radicada en Argentina, además de tener el mismo título, desarrolla «la misma tesis central, y una portada que calca la edición» de su trabajo. Además, «se atribuye la creación del concepto «cultura femicida».


Menuda sorpresa se llevó la socióloga, escritora y activista feminista Esther Pineda G. cuando se topó con un libro del historiador francés Iván Jablonka, que tenía un nombre y una tapa de inmensa similitud a una renombrada publicación suya, «Cultura femicida».   En seguida Pineda advirtió la paradoja: el hombre que, en sus trabajos, investiga y trabaja sobre el feminismo y el patriarcado, proponiendo nuevas masculinidades, basadas en la igualdad y el respeto, se había apropiado del trabajo que durante años investigó, desarrolló y publicó una mujer. 

El ensayo que Jablonka publicó en agosto de 2025, a través de la editorial Seuil, lleva por título «La culture du féminicide» y, según la venezolana radicada en Argentina, además de tener el mismo título, desarrolla «la misma tesis central, y una portada que calca la edición» de su trabajo. Además, «se atribuye la creación del concepto «cultura femicida».

¿Qué es la «cultura femicida»?

En diálogo con Conclusión la socióloga y escritora señaló que el concepto «cultura femicida» lo utilizó por primera vez en el año 2018, en una columna de opinión que escribió para el diario uruguayo: LaRed21  (Licencia para matar: In-justicia patriarcal y cultura femicida).

«Posteriormente lo acuñé formalmente en el libro Cultura femicida – El riesgo de ser mujer en América Latina, donde lo definí como una estructura sociocultural en la que se subvalora la vida de las mujeres en relación a la vida de los hombres, en la que se les concibe como prescindibles, pero sobre todo, sustituibles. Una cultura femicida es aquella donde se acepta, naturaliza y justifica el asesinato de mujeres por el hecho de ser mujeres, donde se permite su asesinato, se deja que ocurra con beneplácito, o se encubre garantizando su impunidad. Además, puede considerarse como una cultura femicida aquella en la que se promociona, promueve e incita este tipo de crímenes, en primer término mediante su transmisión y aprendizaje a través de los distintos agentes socializadores, así como, mediante su cotidianización en los distintos productos culturales desarrollados a lo largo de la historia desde el pensamiento androcéntrico patriarcal como lo son la literatura, la ópera, la pintura, el cine, las series, la industria musical, los video juegos, la publicidad o los memes», explicó Pineda con detalle.

Como detalla la escritora, su libro ostenta un impactante arte de tapa, en el que se ve a una mujer abrazada por una figura que representa a la muerte. Y ese es otro de los argumentos que esgrime Pineda, la inconfundible similitud de la portada de su trabajo, publicado en el año 2019, con la del libro que Ivan Jablonka acaba de sacar.

El plagio

Según relató a este medio, Esther Pineda se enteró del plagio «por casualidad». «Fue mientras navegaba por la red social Instagram. Me encontré con la la publicación titulada«Dark romance et culture du féminicide» (El romance oscuro y la cultura feminicida) de Iván Jablonka, publicada por el medio de comunicación francés La vie des idées el cual, junto a otros muchos medios de comunicación franceses sigo en redes, como una forma de mantener el contacto con el idioma que estudio desde hace algunos años», contó la socióloga. Y prosiguió: «Llamó especialmente mi atención el título de la publicación dado que es la traducción exacta al francés de mi concepto “cultura femicida”. 

Claramente, la utilización del concepto atrajo la inmediata atención de Pineda quien, tras leer la nota decidió indagar un poco más. «Ingresé al Instagram de Iván Jablonka (@ivan.jablonka), allí me encontré con numerosas notas de prensa y videos de entrevistas en las que Jablonka presenta su nuevo libro titulado “La culture du feminicide”. Allí explica que “acuñó” el concepto “culture du feminicide” y, para mi sorpresa, me encontré en su feed fotos de su nuevo libro titulado “La culture du féminicide” (Igual que mi libro), con un arte de tapa en la que se puede ver a la muerte torturando a una mujer (conceptualmente igual que el arte de tapa de mi libro) y una sinopsis que da cuenta de la misma temática».

En ese sentido, Pineda remarcó: «He tenido oportunidad de leer el libro y en efecto fundamenta su trabajo en mi concepto de cultura femicida y utiliza algunas estructuras argumentales que utilizo yo en mi libro».

Y argumentó: «Por ejemplo en una entrevista publicada en el diario Libération, titulada Iván Jablonka: «Pour ne plus être drogue culturellement au féminicide, il faut en changer les représentations » (Para dejar de ser culturalmente adictos a los femicidios, hace falta cambiar la forma en la que los vemos) https://www.liberation.fr/idees-et-debats/ivan-jablonka-pour-ne-plus-etre-drogue-culturellement-au-feminicide-il-faut-en-changer-les-representations-20250820_73SZWNRB3FAY5F7CBKBEL27NOI/) Y afirma que: “Estamos inmersos, a menudo sin darnos cuenta, en esta «cultura del feminicidio»” (Jablonka, 2025, sp.). Esto es una copia de un extracto de mi libro donde inicio el desarrollo del concepto de cultura femicida en el que afirmo: “Aunque el término femicidio aún no existiese, hemos estado inmersos durante siglos en una femicide culture” (cultura femicida) (Pineda, 2019, p. 63).
«Y así numerosos ejemplos».

Consultada sobre si había interpelado a Jablonka por este tema, Pineda apuntó que «después de enterarme y, por recomendación de mi editor, le escribí de forma privada en Instagram». «Le exigí explicaciones, pero con toda la disposición a dialogar, a lo que respondió que no había leído mi libro y que no me conocía. Pero para el año 2021, él me seguía en Instagram, cuando desde el club de lectura de @lagenteandaleyendo promocionó juntos su libro ‘Hombres justos’ y mi libro ‘Bellas para morir’. En esa época, en la que me seguía, ya había sido publicado mi libro ‘Cultura femicida’, en el año 2019″.

«Después de su respuesta en la que desestimó e ignoró mi señalamiento decidí hacer pública la denuncia de apropiación de mi libro cultura femicida e Iván Jablonka me bloqueo de la red social».

Ante la reacción del francés, la escritora y socióloga, junto al equipo de la Editorial Prometeo, ya se encuentra tramitando las acciones legales correspondientes por «haber lesionado», los derechos de la obra.

«Apropiación y extractivismo intelectual»

En relación al plagio cometido por Jablonka, Pineda señaló el hecho como un suceso de«apropiación y extractivismo intelectual». 

En cuanto a este concepto, explicó: «Nuestras sociedades son estructuralmente desiguales, en ellas las mujeres, las personas racializadas y del sur global, nos encontramos en desventaja. Nuestra participación en el mundo académico y editorial enfrenta resistencias, limitaciones, y aun cuando logramos sortearlas, el conocimiento que producimos encuentra dificultades para ser traducido, reconocido, pero sobre todo, nos obliga a la constante y permanente vigilancia ante la posibilidad de apropiación por parte de personas del norte global quienes traducen nuestros conceptos, teorías y enfoques para presentarlos como propios, siendo traducidos a varios idiomas e instalándose en la comunidad científica, el mundo editorial y la opinión pública como los descubridores, creadores y pensadores inéditos; esto es un ejemplo de la vigencia de la histórica estructura y dinámica colonial en la que el norte global se construye y sostiene con la apropiación de todo lo que a su paso pueden extraer del sur global»

Fuente

Esther Pineda G: es socióloga, doctora en ciencias sociales, investigadora y escritora venezolana reconocida por su trabajo en feminismo y violencia de género. Sus ensayos y análisis la han posicionado como una voz crítica relevante en el debate social y de derechos humanos en América Latina.

Mujeres de Xochitepec logran suspender explotación minera, precedente ambiental contra el extractivismo

 

La Unidad Habitacional Morelos, en donde radican las mujeres de Xochitepec, se fundó en 1985 mediante trabajo colectivo, creando parques, pozos de agua, escuelas y servicios básicos. A más de 40 años de ese esfuerzo comunitario, este proyecto de vida hoy se encuentra en riesgo debido a la existencia de concesiones mineras derivadas del proyecto denominado “Esperanza Gold”, impulsado por las empresas Esperanza Silver de México, Alamos Gold y Zacatecas Silver.

De acuerdo con TerraVida, dicho proyecto está constituido por seis concesiones mineras cuya extensión aproximada es de más de 2 mil hectáreas. Su objetivo es extraer metales preciosos, principalmente oro y plata, aunque también incluye otros como cobre, arsénico, antimonio, molibdeno y zinc de la zona. Para ello, implica la liberación de metales pesados que contaminan cuerpos de agua y afectan la salud de la población y los ecosistemas.

Ante este escenario, han sido las mujeres quienes han encabezado la resistencia contra este proyecto. Mediante su organización y con el respaldo de su comunidad, decidieron llevar el caso a los tribunales para lograr proteger el agua y los servicios básicos, así como el uso y disfrute de sus ríos, cerros y áreas verdes que aún han logrado mantener conservados.

Crédito: Colectivo Morelos sin Mina

Lo que está ocurriendo en las comunidades de Morelos no es un caso aislado. De acuerdo con la Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Defensoras), en su informe «La tierra, para quienes la trabajan y la defienden», se documentó que entre 1990 y 2020 el 80.2% de los conflictos socioambientales estuvieron relacionados con la extracción de minerales y materiales de construcción.

Cabe destacar que, según la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), mediante un Dictamen Diagnóstico Socioambiental se advirtió que la explotación minera en Morelos es inviable por los graves impactos ambientales, visuales, humanos y culturales que generaría, además de alertar que no existe suficiente agua para sostener el proyecto sin afectar gravemente la seguridad hídrica local.

Ese mismo año, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y la SEMARNAT señalaron que la explotación podría incrementar la presencia de arsénico y cobre en el suelo, representando un riesgo para la salud humana y la biodiversidad.

Frente a este extractivismo, las mujeres han luchado por proteger sus territorios; sin embargo, esta labor implica una actividad de alto riesgo. De acuerdo con IM-Defensoras, entre 2012 y 2024 se registraron 35 asesinatos y 10 mil agresiones contra defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente, y se catalogó a México, Honduras, Nicaragua y El Salvador como los países con el mayor número de asesinatos contra defensoras ambientales.

Falta de agua afecta más a las mujeres

Pese al riesgo que implica la defensa del territorio, las mujeres de la comunidad de Xochitepec iniciaron su activismo en 2025 mediante un juicio de amparo para solicitar la cancelación de las concesiones mineras. En su argumentación señalan que, al ser una industria altamente demandante de agua, la minería profundizará la escasez y afectará la disponibilidad, accesibilidad y calidad del recurso, vulnerando el derecho humano al agua y a una vida digna.

Sostuvieron que su proyecto de vida comunitario se encuentra en peligro frente a la devastación socioambiental que genera la actividad minera y que las concesiones vulneran el derecho a la igualdad y no discriminación, al constituir una forma de racismo ambiental que expone de manera desproporcionada a la comunidad a impactos ambientales y cargas de contaminación.

Cabe señalar que este proyecto minero, acusado de posible desabasto de agua, podría provocar una crisis hídrica que, de acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD), profundiza las desigualdades de género, pues en todas las regiones son las mujeres quienes asumen mayor responsabilidad en las labores de cuidado y provisión de agua.

Crédito: Colectivo Morelos sin Mina

En la mayoría de los casos, los trayectos para acarrear agua son largos y extenuantes, lo que les impide dedicar ese tiempo a la educación, el empleo o el descanso. Además, estos recorridos las exponen a riesgos físicos, agresiones y otras formas de violencia.

Ante estas consecuencias, las mujeres morelenses han buscado oponerse a toda costa al proyecto minero. Tras lograr la suspensión definitiva que impide la explotación mientras dura el proceso legal, ahora buscan ampliar la medida cautelar para frenar también la fase de exploración, ya que implica estudios geológicos, construcción de socavones y perforaciones que generan daños e impactos ambientales en el territorio; sin embargo, la Secretaría de Economía ha intentado que estas actividades no sean suspendidas.

Con este proceso, las mujeres organizadas, junto con la comunidad de la Unidad Habitacional Morelos y colonias adyacentes, buscan que su territorio vuelva a ser libre de minería, lo que beneficiaría no solo a Xochitepec, sino también a municipios vecinos como Miacatlán y Temixco, y al estado de Morelos en su conjunto.

En 2025, México registró 269 casos de niñas con morbilidad materna extremadamente grave

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud sobre los criterios de ingreso total por MMEG, el 79.4 % de los casos se ocurrieron debido a una enfermedad específica como eclampsia, preeclampsia con datos de severidad, choque séptico o choque hipovolémico; mientras que, el 26.5 % correspondió a falla orgánica.

El Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM) señala que, incluso cuando niñas menores de 14 años hayan iniciado su periodo menstrual, su cuerpo no está preparado para sostener un embarazo ni un parto. Sus membranas y su piso pélvico no están completamente desarrollados y, además, su organismo aún requiere calcio para continuar su crecimiento, lo que hace físicamente riesgosa la gestación a esa edad.

En este sentido, CLADEM sostiene que obligar a una niña que no ha terminado de crecer a llevar un embarazo a término y asumir una maternidad forzada debe ser calificado como una forma de tortura, en los términos establecidos por la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, así como por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ambos instrumentos.

CIMAC Foto

No obstante, pese a este marco de derechos, México continúa presentando casos. En 2024 se registraron 92 mil 660 nacimientos en adolescentes de 15 a 17 años y casi 8 mil nacimientos en niñas de 10 a 14 años, según datos de la Secretaría de Salud.

El CLADEM advierte que las niñas en América Latina y el Caribe enfrentan embarazos forzados como consecuencia de violencia sexual, legislaciones restrictivas en materia de interrupción del embarazo, matrimonios forzados, presiones familiares y fundamentalismos religiosos, entre otras situaciones estructurales que las obligan a una maternidad impuesta. Estas condiciones impactan de manera profunda en su proyecto de vida y constituyen un obstáculo directo para su desarrollo personal, educativo y social.

Asimismo, señala que el embarazo infantil forzado vulnera múltiples derechos humanos de las niñas, entre ellos: el derecho a la vida; a la calidad de vida; a no ser discriminadas por razón de su sexo; a la salud; a vivir una vida libre de violencia; a la integridad física, psíquica y sexual; a no sufrir tratos crueles, inhumanos o degradantes; y al acceso a la justicia. Esto debido a que tienen derecho al más alto nivel posible de salud física y mental, a un desarrollo digno y a tomar decisiones informadas sobre su cuerpo de acuerdo con su edad y madurez.

Negar el aborto a una víctima de violencia sexual

De acuerdo con Ipas México, el embarazo en niñas y adolescentes es un problema mundial de salud pública, de origen multifactorial y que implica de manera directa el ejercicio de los derechos humanos, el bienestar físico y psicosocial de las mujeres, su familiar y el desarrollo de los países. En varios casos analizados, la organización encontró que detrás de estos casos estaba la violencia de género, específicamente la violencia sexual, como detonante.

En México existe la Norma Oficial Mexicana NOM-046-SSA2-2005, “Violencia familiar, sexual y contra las mujeres. Criterios para la prevención y atención”, publicada desde 2009 en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Esta norma establece de manera explícita el derecho de las víctimas de violencia sexual a acceder a la interrupción legal del embarazo (ILE) en los servicios de salud cuando lo desean, ya que es considerado como una emergencia médica, incluso cuando una entidad lo prohíbe en su código penal.

Es misma debe restaurar al grado máximo posible la salud física y mental y ofrecer medidas médicas alternativas si el caso lo requiere, cuando sea solicitado o que las condiciones lo permitan y deben ser aplicadas con perspectiva de género. Contempla que los casos de violencia familiar o sexual deben denunciarse ante el Ministerio Público, registrar cada caso y notificarlo a la Secretaría de Salud.

Asimismo, capacitar a sus directivos y al personal operativo de manera continua en la materia y los contenidos de la NOM 046, promover los mecanismos internos necesarios y contar con un manual de procedimientos apropiado, y tomar en cuenta las aportaciones que brinden o presten organismos de la sociedad civil especializados en el tema.

La NOM-46 establece que el Estado mexicano está obligado, con base en esta normativa, a garantizar la interrupción legal y segura del embarazo para las niñas. Sin embargo, de acuerdo con información del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), es frecuente que esta norma no siempre se cumpla de manera efectiva, ya que muchas instituciones de salud se niegan a brindar el servicio.

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Entre las justificaciones más comunes de las instituciones de salud públicas encontradas por GIRE se encuentran la falta de capacitación del personal médico, el desconocimiento de la normativa o la actuación basada en prejuicios machistas y sexistas, que terminan anteponiéndose a los derechos de las niñas.

Esto incluso cuando la NOM-46 advierte que, pese a respetar la objeción de conciencia, las instituciones públicas deben contar con personal capacitado en el procedimiento y que no sean objetores de conciencia. Por el contrario, si al momento de ofrecer el servicio no cuenta con condiciones y personal adecuadas, se debe referir a la víctima de inmediato a otra unidad de salud que sí cuente con ese tipo de personal e infraestructura.

Señalamientos contra los Estados  

Ante esta realidad, CLADEM advierte sobre la responsabilidad de los Estados a garantizar que las niñas tengan una vida libre de violencia y tortura, así como modificar o eliminar leyes y prácticas que toleran o perpetúan agresiones en su contra, en cumplimiento de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer.

Para ello, el CLADEM apunta la necesidad de que se destinen y garanticen presupuesto público suficiente para impulsar políticas de Estado orientadas a la prevención del embarazo infantil forzado y la maternidad infantil forzada, así como sancionar de manera efectiva a los responsables de los abusos e insistieron en la necesidad de implementar medidas especiales que permitan reducir los altos niveles de impunidad que prevalecen en estos casos.

De manera paralela, subrayaron la importancia de promover campañas de transformación cultural e incorporar la educación sexual integral en los sistemas educativos formales, como estrategia clave para prevenir la violencia sexual, el embarazo forzado y garantizar el pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las niñas.

Mujer periodista logra que juez invalide delito de ciberasedio en Puebla

 

En junio de 2025, el Periódico Oficial del Estado (POE) publicó los cambios legislativos para crear el delito de ciberasedio a solicitud del actual gobernador Alejandro Armenta. Desde entonces, públicamente es conocida como «ley censura» ante los alcances que tienen y el efecto punitivo con cárcel para quien la infrinja.

Un mes después de que se hiciera oficial la aplicación del ciberasedio, la fiscal del estado de Puebla, Idamis Pastor Betancort, informó en conferencia de prensa la existencia de al menos 6 denuncias por este delito donde las víctimas son mujeres o niñas, niños y adolescentes en contextos de violencia escolar.

La investigadora Rossana Reguillo en el informe «Las formas del asedio. Violencia contra mujeres periodistas en el sexenio de López Obrador«, señala que en México tener una voz crítica es una forma de expresión donde existe violencia sistemática y normalizada; sin embargo, cuando dicha voz pertenece a una mujer periodista, el riesgo se multiplica: «porque en la arquitectura del castigo simbólico y material, el cuerpo, la biografía, el tono y la legitimidad de las mujeres en el espacio público siguen siendo cuestionados«.

Actualmente, México ocupa el lugar 124 de 180 países con mayor libertad de expresión, es decir, uno de los territorios más peligrosos para ejercer el periodismo de acuerdo con la Clasificación Mundial 2025 de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Ahora el internet se ha consolidado como uno de los principales espacios donde se ejerce la violencia contra las personas periodistas. En el caso de las mujeres, la situación se agrava pues, además de los riesgos inherentes a la profesión, enfrentan violencias específicas por razón de género, una forma de agresión que busca intimidar, desacreditar o silenciarlas.

En consecuencia, las periodistas optan por autocensurarse cerrando sus cuentas, dejando de cubrir temas, pidiendo medidas de protección o abandonado el país lo que genera desplazamiento digital, ya que expulsan a las mujeres del espacio público en redes sociales, lo cual para la investigadora Rossana Reguillo se trata de una forma de desaparición política.

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Un precedente contra la ley del ciberasedio,

El Juzgado Tercero de Distrito en Materia Penal en Puebla reconoció en su sentencia que la tipificación del ciberasedio como está actualmente, da lugar a ser usado como un mecanismo de censura estatal. Esto en razón de que las conductas que serían consideradas parte del delito no quedan están explícitamente establecidas en el Código Penal del Estado Libre y Soberano de Puebla.

Por ahora, el artículo 480° contempla que comete ciberasesio quien, a través de las tecnologías, redes sociales, o cualquier espacio digital insulte u ofenda a otra persona para causarle daño o menoscabar su integridad física o emocional. Quien resulte hallado responsable, se le impondrá una pena de once a tres años de prisión y cuando la víctima sea menor de edad, automáticamente se contemplará el daño a la dignidad por tratarse de una persona en desarrollo psicoemocional y físico.

La sentencia establece que existe un margen amplio con el cual el Estado decide, en cada caso, qué expresiones pueden considerarse dentro del delito de ciberasedio, ocasionando que se castigue el discurso y la crítica pública. Asimismo, apunta la existencia de una zona de riesgo sobre el debate público que podría provocar la autocensura para evitar consecuencias penales.

Si bien los efectos de la sentencia son exclusivos para la periodista, el fallo fija un precedente para el debate legislativo al reconocer los vacíos en la tipificación de este delito. Además, la sentencia reconoce que no debe usarse la ley penal para callar a las personas por las opiniones que comparten en redes sociales, así como los efectos sobre la autocensura y recuerda que las leyes deben ser claras y específicas.

Asimismo, el juez determinó que el legislador local no cumplió con garantizar la seguridad jurídica de sus destinatarios, violando el articulo 14° de la Constitución Política y el articulo 9 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, las cuales establecen que ninguna ley puede usarse para castigar o perjudicar a alguien por algo que hizo antes de que dicha norma existiera.

«México enfrenta actualmente una preocupante proliferación de tipos penales vagos que apuntan a regular conductas relacionadas con la comunicación, la crítica y el activismo digital. Desde difamación y calumnias hasta incitación al odio, ofensas a autoridades, obstaculización de servicios públicos y ahora el ciberasedio, estas normas reflejan presiones para controlar la narrativa pública, especialmente en contextos donde periodistas investigan corrupción, violencia estatal o violaciones de derechos humanos» -Propuesta Cívica.

El violador eres tú, y quedará escrito a fuego

 Por Esmeralda R. Vaquero 

Fuentes: Píkara Magazine [Imagen: Paula Dacal]

Las narrativas en primera persona sobre violencias sexuales están tomando cada vez más protagonismo en el sector editorial y contribuyen a avanzar hacia una reparación que el sistema pocas veces provee.

En los últimos años, acompañando al aumento de la literatura escrita por mujeres e identidades no normativas, las narrativas en primera persona centradas en la violencia sexual han tomado un espacio de la industria editorial. Autobiografías, autoficciones y memorias han iniciado una convivencia habitual con otros formatos tradicionales como el ensayo o la novela, pero han emergido también géneros híbridos como investigaciones periodísticas y judiciales basadas en experiencias personales, crónicas de no-ficción o ensayos creativos. Géneros literarios que cruzan fronteras para contar lo atroz. Lo importante de todo ello es que permite configurar un corpus literario feminista conformado por esas historias que durante décadas quedaron relegadas al silencio. Lo que no se nombraba ya existía, pero solo en rincones oscuros que Virginie Despentes ya había empezado a alumbrar, primero desde la ficción con Fóllame (Random House) y después con su mítico ensayo Teoría King Kong. Quizá menos conocido, pero mucho anterior y con unas profundas implicaciones personales y políticas, tenemos Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado (Libros del Asteroide), una reconstrucción autobiográfica novelada de 1969 donde Maya Angelou cuenta su infancia marcada por su condición de negra en Estados Unidos y los abusos sexuales sufridos por parte de la pareja de su madre. Las consecuencias de lo que vivió permanecieron durante el resto de su vida, y así lo explica en el libro: “Mi mundo de niña de siete años quedó hecho pedazos, que nunca volverían a recomponerse”.

«No se puede regresar en el tiempo para modificar lo sucedido, pero sí se puede cambiar la manera en que se lo narra»

Que la literatura haya empezado a reflejar la realidad de agresiones y violaciones tiene varios efectos y quizá uno de los más importantes se basa en la capacidad de transformación del dolor a través del lenguaje. En el prólogo del libro Sobrevivientes. Crónicas de abuso sexual en la infanciaFabián Martínez Siccardi apunta en esa dirección: “Aunque no era la primera vez que escuchaba historias de abuso sexual en la infancia, esta vez fue distinto, radicalmente distinto. Rodeados de pares que habían pasado por situaciones equivalentes, en esa liturgia de contar y de escuchar, el dolor individual se volvía colectivo y los sobrevivientes parecían comprenderse sin lástima ni recelos. Y sucedió algo más: en ese coro de historias, muchas contadas acaso tantas veces, se hizo evidente el poder del acto de narrar. El abuso es un hecho, pero también es la narración de ese hecho. No se puede regresar en el tiempo para modificar lo sucedido, pero sí se puede cambiar la manera en que se lo narra, la forma en que lo contamos a los demás y a nosotros mismos”. Enlazando con esta ‘transmisión’, en el primer episodio del podcast Umbrales NarrativosElisa Coll habla sobre la reparación. “Reparar no significa lo mismo para todo el mundo. Puede ser dejar de sufrir, pero también abrir en canal una herida oculta. Reparar puede ser sinónimo de justicia, pero también de derecho al olvido, a la venganza o a la palabra. Reparar puede ser desenterrar un relato silenciado o recuperar las riendas de un relato negado”.

“La reparación de mis abusos no ha venido por la justicia, sino por la escritura”

Ante las violencias machistas, en muchas ocasiones el soporte institucional y familiar no es suficiente. El cuestionamiento, la falta de sensibilidad y de perspectiva feminista conducen frecuentemente a la revictimización. Y eso, lógicamente, nunca puede ser reparador. Cuando eso ocurre, necesitamos encontrar otras formas de elaborar un relato significativo más libre. Belén López Peiró denunció en 2014 los abusos sexuales que sufrió durante tres años de su adolescencia por parte de un familiar policía. En 2018, todavía esperando una sentencia, decidió contar su vivencia en Por qué volvías cada verano (Las Afueras). En una entrevista concedida a La Sexta, la autora lo dijo claro: “La reparación de mis abusos no ha venido por la justicia, sino por la escritura”. Centrado también en este tipo de desajustes de un sistema culpabilizador, en Por voluntad propia (Tránsito), Mathilde Forget escribió sobre las trabas y desafíos que se encuentra una mujer que denuncia una violación y a la que la sociedad acusa y aísla por no encajar en el modelo de ‘víctima perfecta’. Ella termina dudando de su propia percepción, y así lo reflejan sus palabras: “Soy lo que los demás piensan de mí. No. Soy lo que pienso que los demás piensan de mí. No. Soy lo que yo pienso de mí. Y no pienso nada bueno”.

Las consecuencias de la violencia sexual también han encontrado su lugar en los libros. En Mala onda (Tránsito), a través de un relato fragmentado, Myriam Gurba narra el proceso de su propia violación como mujer chicana queer en Estados Unidos. Habla de las consecuencias secuelas, del estrés postraumático y de la capacidad de superación. “Si entras dentro de tu dolor en lugar de dejarlo entrar en ti, puedes comerlo hasta que desaparezca”. La artista multidisciplinar Jana Leo también contó en primera persona el momento en que un hombre entró en su apartamento en Harlem, Estados Unidos, y la violó. Desde el primer momento, tomó consciencia de que no pararía hasta que el violador entrara en la cárcel, lo que ocurrió en 2007, seis años después del delito. El inicio de su libro Violación en Nueva York (Libros del Lince) impacta tanto por su rotundidad como por su consciencia: “Inmediatamente después de la violación, hice una foto de las arrugas que quedaron en las sábanas sobre las que me violaron. Recogí pruebas de la saliva del agresor: un vaso de plástico, colillas. Al día siguiente, frente el espejo del baño, y asustada por los cambios que vi en mi rostro, me tomé una fotografía que mostraba el estado de alienación que reflejaba mi cara tras la violación. Volví al edificio en el que me violaron y fotografié el posible recorrido del violador desde la azotea hasta mi cama. En los años siguientes, recopilé información sobre las investigaciones y archivé todos los documentos relacionados con la violación. Durante las dos horas que estuve secuestrada, e incluso mientras me violaba, memoricé cada detalle de la fisionomía del violador. En las semanas posteriores, como temía que el violador pudiera volver, diseccioné esas dos horas minuto a minuto, analicé cada una de sus palabras, movimientos y cambios en su tono de voz para anticiparme a sus acciones, tanto para protegerme a mí misma como para facilitar su captura”.

“Sé que a través de la escritura busco el origen de su sufrimiento»

Nada se opone a la noche (Anagrama), de Delphine de Vigan, y Triste tigre (Anagrama), de Neige Sinno, son dos libros que se suman a la lista de narrativas sobre la violencia sexual. Libros crudos, difíciles, volcánicos. En el primero, a raíz del suicidio de Lucile –su madre–, De Vigan emprende una investigación para reconstruir la historia de su familia, principalmente la de su madre y su abuela, y gracias a su honestidad nos permite ser testigos de dolores arraigados, miedos profundos, sufrimiento psíquico e incesto. Al mismo tiempo, reflexiona sobre los motivos para emprender esa búsqueda. “Sé que a través de la escritura busco el origen de su sufrimiento –del de su madre–, como si existiese un momento preciso en el que el núcleo de su persona hubiese sido mellado de forma definitiva e irreparable, y no puedo ignorar hasta qué punto esta búsqueda, no contenta con ser difícil, es vana”. El impactante Triste tigre, por su parte, es un testimonio de una adulta que en su infancia sufrió años de abusos sexuales por parte de su padrastro. Neige Sinno logra un ejercicio magistral de introspección y análisis social, un cruce entre ensayo y autobiografía de mirada incisiva. “Por eso es tan difícil escribir este libro. No porque me lleve de nuevo a momentos dolorosos (una persona de la que han abusado en la infancia no necesita un libro para recordar momentos dolorosos, se levanta cada mañana con su mochila hecha), sino porque esta obra, en la que quien escribe pone todo su esfuerzo, su buena voluntad, sus años de lectura, su corazón y su alma, es, otra vez, un proyecto del abusador, donde él está en el centro, y que casi predijo y deseó”. Entre otras referencias, la autora menciona a Christine Angot y El viaje al este (Anagrama), también sobre los abusos infantiles, en este caso de su propio padre.

«Pienso en las víctimas no reconocidas, cuyas historias permanecen a menudo en la sombra. Quiero que sepan que compartimos el mismo combate», decía Gisèle Pelicot cuando su  marido recibió la sentencia de veinte años de cárcel por haberla drogado y violado junto a decenas de hombres que él mismo convocaba. Ahora Pelicot tiene en proyecto la publicación de su libro de memorias, Un himno a la vida. Gracias a ella y a todas las que han necesitado y se han atrevido a poner palabras a esta barbarie patriarcal, contamos con narrativas con las que arroparnos, sostenernos y reconocernos. Libros que reflejan realidades y procesos atroces, pero en los que el engranaje lingüístico, la organización del relato y la belleza estética abren túneles en nuestro cuerpo, lo nutren y lo transforman. Libros que nos invitan a pensar en las posibilidades restaurativas de la literatura.

Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2025/12/el-violador-eres-tu-y-quedara-escrito-a-fuego/

Justicia de Pakistán malinterpreta las leyes de género contra las mujeres

 

Activistas por los derechos de las mujeres en Pakistán durante una protesta bajo el lema: “Mi cuerpo, mi decisión”. Imagen: Voicepk.net
Zofeen Ebrahim

KARACHI, Pakistán – Al comenzar 2026, las mujeres de Pakistán se enfrentan a una cruda realidad: las violaciones y en particular las violaciones conyugales siguen siendo malinterpretadas por los jueces de los tribunales superiores del país.

A principios de enero, el Tribunal Supremo de Pakistán anuló una condena por violación y la cambió por fornicación (relaciones sexuales consentidas fuera del matrimonio), reduciendo la pena de 20 años a cinco y recortando la multa de 500 000 rupias a 10 000, lo que ha provocado nuevos llamamientos para mejorar la protección de las mujeres pakistaníes.

«Este tipo de sentencias no dan confianza a las mujeres para que den un paso al frente y denuncien la violencia sexual que se comete contra ellas», afirmó Ayesha Farooq, presidenta del Comité de la Ley de Investigación y Juicio contra la Violación, creado en 2021.

A pesar de la legislación protectora, 70 % de los incidentes de violencia de género no se denuncian. De los que se denuncian, la tasa de condenas a nivel nacional es de solo 5 %, con algunas categorías que llegan a ser tan bajas como 0,5 % y las condenas por violencia doméstica, de 1,3 %.

La senadora Sherry Rehman destacó las crudas cifras: en 2024, Islamabad, la capital, tuvo siete condenas de 176 casos de violación, la provincia de Jaiber Pastunjuá solo una de 258 casos, la provincia de Sind ninguna de 243 casos de violación y la de Baluchistán denunció 21 violaciones sin condenas.

Nida Aly, directora ejecutiva de La Célula de Asistencia Legal Asma Jahangir (AGHS, en inglés), una destacada organización pakistaní de derechos jurídicos, afirmó: «Nunca me había sentido tan decepcionada con nuestro poder judicial. Los jueces han fracasado como foro competente en materia de género y han perdido credibilidad».

El caso del Tribunal Supremo se refería a una superviviente que, en 2015, fue violada a punta de pistola mientras hacía sus necesidades en un bosque. Denunció el incidente siete meses después; las pruebas de ADN confirmaron que el acusado era el padre de su hijo.

El tribunal de primera instancia lo condenó y el Tribunal Superior de Lahore, la capital de la provincia de Punyab, confirmó la sentencia. Sin embargo, en el Tribunal Supremo, dos de los tres jueces reclasificaron el acto como fornicación, alegando el silencio de la denunciante, la falta de resistencia y la ausencia de marcas físicas.

El artículo 496-B del Código Penal prescribe cinco años de prisión y una multa de 10 000 rupias por ese delito de fornicación.

Este razonamiento suscitó duras críticas por parte de la Comisión Nacional sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que afirmó que el consentimiento no puede inferirse del silencio, la denuncia tardía o la falta de resistencia.

La comisión instó a los tribunales a reconocer la realidad del trauma, el miedo, la coacción y los desequilibrios de poder en los casos de violencia sexual.

Esta nueva sentencia recordó la de otro caso de violación en 2024, en el que una mujer acusó al amigo de su hermano de violación.

El mismo tribunal convirtió la condena por violación en fornicación, con argumentos como «la mujer no opuso resistencia», «no había marcas de violencia» y «hubo un retraso de dos días en la denuncia a la policía».

La nota disidente de la jueza Ayesha Malik, en la que argumentaba que no existía una respuesta «estandarizada» por parte de las víctimas, hacía hincapié en el consentimiento explícito de las mujeres para que pueda afirmarse que no hubo violación.

Las sentencias que ignoran los derechos de la libertad sexual de las mujeres funcionan en Pakistán como una disuasión para que las víctimas denuncien. Ilustración: Kulsum Ebrahim / IPS

Jamshed M. Kazi, representante nacional de ONU Mujeres en Pakistán, afirmó que estos casos tienen repercusiones mucho más allá de la sala del tribunal.

«El lenguaje utilizado y las conclusiones a las que se llega no solo dan forma a los precedentes legales, sino también a las actitudes sociales, la confianza de las sobrevivientes y la confianza pública en la justicia», dijo el especialista.

Y añadió: «Para las sobrevivientes de violencia sexual, las sentencias pueden dejar huellas duraderas en la vida de las mujeres y las niñas, afectando a la forma en que se creen y se recuerdan sus experiencias, y pueden desalentar la denuncia, reforzando el silencio, el miedo o la inseguridad entre las sobrevivientes».

En otro caso, el Tribunal Superior de Lahore, capital de la provincia de Punyab, desestimó las denuncias de violación contra un marido porque seguía estando legalmente casado, a pesar de que violó a la mujer a punta de pistola.

El juez consideró que la conducta del hombre era «inmoral» e «inapropiada según las normas religiosas o sociales», pero afirmó que no se trataba de un delito, ya que el matrimonio seguía existiendo legalmente en el momento del incidente.

«El juez se centró en la validez del matrimonio y desestimó por completo la afirmación de la mujer de que no había dado su consentimiento y de que había sido sometida a relaciones sexuales forzadas a punta de pistola», señaló Aly.

En Pakistán no existe una disposición explícita que tipifique como delito la violación marital, pero la Ley de Protección de la Mujer de 2006 eliminó el matrimonio como defensa ante la violación.

Cuando se revisó sustancialmente la definición de violación en virtud del Código Penal de 2021, no se reintrodujo ninguna exención marital.

Entre 1979 y 2006, explicó Maliha Zia, directora de Género, Inclusión y Desarrollo de la Sociedad de Asistencia Jurídica con sede en Karachi, capital de Sind, el matrimonio funcionaba como defensa ante una violación porque la ley definía la violación como la relación sexual de un hombre con una mujer «que no sea su esposa», en circunstancias específicas.

Por lo tanto, la eliminación deliberada de las palabras «que no sea su esposa» en 2006 eliminó el matrimonio como defensa, una posición que se ha mantenido sin cambios desde entonces.

«La Ley de Protección de la Mujer de 2006 fue un paso importante; corrigió grandes injusticias al separar la violación de la zina (relaciones sexuales ilegales, incluidos el adulterio y la fornicación)», afirmó Sharmila Faruqui, miembro de la Asamblea Nacional.

Pero, añadió, «no llegó a decir claramente que la falta de consentimiento dentro del matrimonio también es violación, y ese silencio ha permitido que sigan vigentes viejos prejuicios».

Faruqui destacó la necesidad de sensibilizar al poder judicial, especialmente a los niveles superiores, pero señaló que, en última instancia, los jueces están sujetos a la ley. «Cuando la ley no es clara, incluso las interpretaciones bienintencionadas pueden ser erróneas», afirmó.

Pidió claridad legislativa, mediante una enmienda al código penal u otra vía cuidadosamente estudiada, y destacó que el consentimiento, basado en la dignidad y la igualdad, debe seguir siendo fundamental independientemente del estado civil.

«El matrimonio nunca tuvo por objeto ser una licencia para la violencia sexual o de otro tipo», aseguró.

Esto fue respaldado por Zia, que ha sido uno de los formadores de los jueces que conocen de casos de violencia de género.

«Queda mucho por hacer para sensibilizar constantemente al sector judicial sobre las experiencias de las mujeres y el trauma que sufren debido a la violencia sexual», dijo.

Un problema, añadió, es que muchos jueces «trabajan partiendo del supuesto de que lo más probable es que la mujer mienta, especialmente si no se defendió, no huyó o no denunció inmediatamente».

Hay que reconocer que, en Pakistán, en virtud de la ley contra la violación de 2021, se notificó a los tribunales especiales que investigaran los casos de violencia de género. Hasta la fecha hay 174 tribunales de este tipo.

Lamentablemente, estos tribunales no se ocupan exclusivamente de casos de violencia de género, detalló Zia.

Pero, incluso con esta limitación, las condenas por violación en Sind aumentaron hasta  17 % en 2025, desde 5 % en 2020, cuando aún no existían estos tribunales.

«¡Imagínese lo mejor que podría ser!», planteó Zia. Según ella, en los distritos con un alto número de casos de violencia de género, los tribunales deberían ser exclusivos, no necesariamente dedicados a más delitos.

Columnas y opinión del periódico La Jornada sábado 17 enero2026


Tío Richie, la llorona del Ajusco // Salinas Pliego, víctima de sí mismo // ¿Perseguido político?; no, evasor
El patético evasor serial deambula por diferentes instancias del gobierno gringo para tomarse una foto con “alguien” y así presumir falsos contactos políticos “de primer nivel”, lloriquea en apestosos organismos regionales (regenteados por la Casa Blanca), compra un boleto (que disfraza de “invitación personal”) para asistir a una cena navideña en el negocio turístico propiedad de ( fuck) Trump y, en fin, hace circo, maroma y teatro en su infantil creencia de que así podrá esquivar el pago de 51 mil millones de pesos en impuestos.

Antes le resultaba más fácil: maiceaba a sus empleados prianistas, compraba “impartidores de justicia” al mayoreo y empleados de cierta jerarquía del Servicio de Administración Tributaria (SAT), sin olvidar que mediáticamente golpeaba aquí, chantajeaba allá, pataleaba acullá, extorsionaba por todas partes, armaba campañas sucias por doquier y demás prácticas infames, con tal de no pagar impuestos. Y en el régimen de la “modernidad” le funcionó muy bien. Pero a la llorona del Ajusco se le acabó la fiesta y el tiempo: solo le restan 14 días para saldar sus cuentas, so pena de que comiencen los embargos.

Días atrás, Salinas Pliego acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, que forma parte de la Organización de Estados Americanos, léase la putrefacta OEA) para presentarse como “perseguido político”, porque el gobierno mexicano le exige que pague los impuestos que adeuda, condición que ya sentenciaron los ministros de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (cuando despachaba la impresentable Norma Piña y su pandilla, para el varón todo era miel sobre hojuelas).

En su reciente “visita” a la sede de la OEA, en la capital estadunidense, el de los abonos chiquitos “se reunió con Pedro Vaca, relator especial para la libertad de expresión de la CIDH, para presentarse como víctima de persecución. Los litigios por los adeudos fiscales llegaron a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que el año pasado negó un amparo al grupo empresarial propiedad de la llorona del Ajusco y determinó permitir que el fisco captara los recursos que deben Elektra y Tv Azteca (ambas integrantes del Grupo Salinas). Derrotado en los juzgados, en noviembre Grupo Salinas reiteró sus amagos de acudir a instancias internacionales para denunciar supuestas violaciones a los derechos humanos por haber perdido el litigio fiscal. “La Corte espuria ha legitimado la violación de derechos humanos básicos de ciudadanos, trabajadores y empresas, avalando cobros dobles inconstitucionales e inmorales sin garantía alguna ni defensa real”, se quejó en su momento. En un video publicado en la red social X (antes Twitter), Salinas Pliego dijo que acudió a la CIDH “por el acoso que nos sujetan en las mañaneras (sic)” ( La Jornada, Dora Villanueva).

Por cierto, entre las más recientes extorsiones –no la única ni la última– aparece la que intentó hacerle al gobierno de Puebla: “contratos” y “convenios” para Tv Azteca por alrededor de 2 mil 300 millones de pesos para no armar una campaña sucia ni “fabricar noticias” en su contra, según denunció el coordinador de gabinete estatal, José Luis García Parra.

Pues bien, de nada le ha servido su lacrimoso periplo por Estados Unidos, porque, amén de que nadie le hizo caso, ayer la presidenta Sheinbaum retomó este asunto: “no hay persecución política ni violación a ningún derecho humano, sino sencillamente un requerimiento del SAT, que ya la SCJN dijo que es válido, que los amparos (de Salinas Pliego) no y que la resolución de los tribunales, en su momento, es la que debe ser. Por cierto, ya se notificó y estamos esperando a ver qué pasa”. Son fechas legales (para el pago del adeudo fiscal), no ultimátum; se notifica y después de eso hay un tiempo para que las empresas acudan al Servicio de Administración Tributaria” (a pagar).

Algo más: “Qué resuelve la Corte? Que no es válido el amparo; sí, en cambio, la resolución del último Tribunal Colegiado, en el que hay una serie de resoluciones que esencialmente se establece que hay un monto que debe pagar, y que puede haber disminuciones a partir de cómo hace sus pagos. Eso lo dice la ley, el Código Fiscal de la Federación. (Las empresas del Grupo Salinas) deben acercarse al SAT y ahí establecer su pago. Incluso pueden hacerlo no en una exhibición, sino en varias. Eso es la ley. Entonces, se espera que se acerquen al SAT. A ver qué pasa”.

Las rebanadas del pastel

Al esperpento de la Casa Blanca hay que reconocerle el potencial que tiene: en apenas un año de “gobierno” logró que prácticamente todo el mundo lo abomina.

X: @cafevega ,cfvmexico_sa@hotmail.com

1418 días
El lunes anterior, la operación militar especial de Rusia en Ucrania, que comenzó en febrero de 2022 por orden del presidente Vladimir Putin y que debía de concluir, según los estrategas del Kremlin, en un plazo máximo de dos semanas con un desfile de sus tropas en Kiev, con un mandatario interino impuesto desde Moscú y con los ucranios lanzando vítores y flores a los soldados rusos, alcanzó mil 418 días, sin conseguir todavía ninguno de sus objetivos proclamados.

Esta cifra tiene un significado simbólico muy especial tanto para rusos como para ucranios, pueblos antes hermanos que lucharon juntos para liberar su patria entonces común, pues es la cantidad de días que pasaron desde que la Alemania nazi invadió la Unión Soviética hasta que la bandera roja con la hoz y el martillo se izó en el Reichstag de Berlín y el mariscal alemán Wilhem Keitel firmó el acta de capitulación incondicional, certificando la derrota del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial, que en el espacio postsoviético se denomina Gran Guerra Patria.

Casi cuatro años después de invadir Ucrania, Rusia controla 80 por ciento de la región de Donietsk y aún le falta el uno por ciento del territorio de Lugansk hasta ahora inexpugnable (desde 2014 ya habían sido “liberados” parcialmente), 75 por ciento de Jersón y Zaporiyia, sin las respectivas capitales. Los generales rusos reportan cada mes avances de “cientos de kilómetros cuadrados”, lograron crear un corredor terrestre hacia Crimea, conquistaron varias localidades tras meses de bombardeos hasta reducirlas a escombros y su máximo éxito en 2025 fue expulsar a las tropas ucranias de la región rusa de Kursk.

Los efectos de la guerra se dejan sentir cada vez más en Rusia, y no sólo en las regiones fronterizas. El número de soldados muertos, sin hablar de los heridos, duplica cada mes los 15 mil que murieron en 10 años en Afganistán, la economía rusa empieza a resentir la falta de recursos que se traga la industria militar, hay menos dinero para financiar la operación en Ucrania (fabricación de armamento, salarios de militares y “voluntarios”, etcétera) y lo paga la población con más impuestos y peor acceso a salud pública o educación.

La campaña rusa en Ucrania ya dura, con este sábado, cinco días más que la Gran Guerra Patria y no se sabe cuándo va a terminar.

EDITORIAL
La Administración Federal de Aviación (FAA) estadunidense informó ayer que está emitiendo una serie de avisos a las compañías aéreas para que tengan precaución al sobrevolar Centroamérica y partes de Sudamérica por los riesgos de “posibles actividades militares e interferencias del GPS”. De acuerdo con la agencia, las advertencias conciernen a partes de México, Panamá, Colombia y Ecuador, así como otras zonas de América Central y porciones de espacio aéreo dentro del Océano Pacífico oriental.

En respuesta, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) aclaró que los avisos sólo son para aerolíneas y pilotos de Estados Unidos, y no afectan a la aviación civil en México. Asimismo, acotó que este tipo de notificaciones “no constituye una prohibición, sino una medida de precaución orientada a reforzar la atención y el cuidado en la operación aérea dentro de determinadas regiones del espacio aéreo”, además de recordar que la FAA ha emitido avisos preventivos similares para el Caribe, pero ahora se ha extendido al Pacífico.

Pese a la tranquilidad transmitida por la SICT, no puede ignorarse que las últimas semanas previas al secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por las fuerzas armadas estadunidenses, estuvieron marcadas por el cierre del espacio aéreo venezolano impuesto por Washington y que, en general, las advertencias, restricciones o prohibiciones de vuelos se efectúan ante la inminencia de operaciones bélicas. Si bien de momento los anuncios de la FAA no pueden compararse con el cerco marítimo y terrestre en torno a la nación caribeña, es inevitable señalar que se producen al mismo tiempo que el presidente Donald Trump insiste en violentar la soberanía mexicana con operaciones mexicanas supuestamente dirigidas al combate del narcotráfico.

Tampoco es posible tomar con ingenuidad el hecho de que los avisos se emitan dos días después de que el Departamento de Estado difundiera un comunicado grosero e injerencista, en el cual afirma que su titular, Marco Rubio, dejó en claro al canciller Juan Ramón de la Fuente “que el avance gradual para enfrentar los desafíos de seguridad en la frontera es inaceptable”, por lo cual “los próximos compromisos bilaterales con México exigirán resultados concretos y verificables para desmantelar las redes de narcoterrorismo y lograr una reducción real del tráfico de fentanilo, con el fin de proteger a las comunidades a ambos lados de la frontera”.

Además del rechazo ya expresado a estas expresiones inadmisibles, las autoridades mexicanas han de reforzar las medidas para garantizar la soberanía nacional y detener cualquier tentación del trumpismo por usar el narcotráfico como pretexto para llevar adelante acciones en territorio nacional.

La vigilancia y la firmeza ante las amenazas de la Casa Blanca se hacen más necesarias que nunca, pues tras el secuestro de Maduro, el magnate y los halcones de su gabinete han constatado que pueden realizar intervenciones militares e imponer condiciones a naciones pacíficas sin enfrentar consecuencia alguna. Por último, ha de recordarse a Washington que las redes del crimen organizado –que no del narcoterrorismo, fenómeno inexistente– sólo se extinguirán cuando entregue resultados concretos y verificables en el combate al trasiego de armas de norte a sur, la identificación de los cárteles que operan dentro de Estados Unidos y el desmantelamiento del sistema financiero-empresarial que facilita la mayor operación global de lavado de dinero.

Groenlandia, lugar geoestratégico para EU

Groenlandia, “tierra verde”, es el nombre que le dio el vikingo Erik El Rojo en el año 982 a esta bella isla, cuya superficie está cubierta 85 por ciento de masas de hielo, con temperaturas de menos 50 grados centígrados con hasta 3.5 kilómetros de espesor; almacena 10 por ciento del agua potable del mundo, en contraste con Islandia, que quiere decir “tierra de hielo”. Australia significa “tierra del sur” y es la isla más grande del planeta con 7.7 millones de kilómetros cuadrados y Groenlandia es la segunda, con 2.2 millones de kilómetros cuadrados.En su superficie encontramos mamíferos como renos, zorros, osos polares y, en el mar, focas, morsas y bellas ballenas; En sus aguas marinas la amplia presencia de icebergs dificulta la navegación costera.El territorio es rico en petróleo y gas natural. Su población es de 56 mil 900 habitantes, desciende de los inuit desde el año 2 mil a.C. Originarios de Siberia, los pobladores tienen conexión con la naturaleza, admirados por su estructura social, unión familiar, con creencias animistas (espíritus, almas y otros seres importantes para la vida), algunos viven en iglús (viviendas semiesféricas de bloques de hielo), viajan en kayaks (embarcaciones con remos de doble pala) y trineos tirados por perros muy robustos.Es territorio autónomo, forma parte del reino de Dinamarca que significa “tierra de los daneses”; tiene autogobierno y explota racionalmente sus recursos naturales. Se ubica entre Europa, Asia, Norteamérica y la región ártica y su contexto geopolítico es muy importante para Dinamarca, la OTAN y la Unión Europea; por esto y más, surge la idea de integrar su territorio al país más poderoso del mundo.

José R. Balanzario Zamorate, catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras y Círculo de Geógrafos, UNAM

Celebra la firmeza de la Presidenta al defender la soberanía
La claridad y la firmeza de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum para defender nuestra soberanía como nación independiente y respetuosa de los principios constitucionales de política exterior –plasmados en el artículo 89, fracción X de nuestra Constitución y los principios de derecho internacional de la ONU– ante las presiones de Trump de atacar en el territorio nacional a los cárteles de la droga, merece todo nuestro respeto y apoyo.¡El imperialismo yanqui no pasará! ¡Firme y unido, México vencerá la amenaza trumpista del uso de la fuerza militar del gobierno estadunidense en nuestro territorio nacional! ¡Que viva nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo!
Francisco Antonio Mercado Calderón

Reforma electoral debe responder a la ciudadanía, opina
Que las cúpulas partidistas, mediáticas y académicas intenten preservar los privilegios del viejo régimen es de esperarse. Sin embargo, que el PVEM, el PT y algunos sectores “trasnochados” pretendan revertir la voluntad popular en la próxima reforma electoral, para salvaguardar intereses económicos y de poder, es una abierta traición a la transformación.No deben olvidar que el fin de décadas de antidemocracia no fue obra de las élites, sino del pueblo de México, a través de su voto masivo y un acompañamiento consciente y tenaz. La reforma debe responder a la ciudadanía, no a las cuotas de los partidos.
Raymundo Colín Chávez

Lamentan la muerte de Patricia Navarro, de la Liga 23 de Septiembre
Nuevamente, con gran dolor, acudimos a La Jornada para informar de la reciente muerte de la catedrática de la Universidad de Sonora Patricia Navarro, Gloria, quien formó parte de la última generación de combatientes de la Liga Comunista 23 de Septiembre. A ella debemos la transcripción del testimonio del profesor Irineo García Valenzuela, desaparecido en la base Jaguar, en la Ciudad de México.Como sobreviviente de la última fase de la liga, fue testigo de las desapariciones de 1981 y 1982 en Sonora y CDMX.Su muerte temprana deja un gran hueco en la lucha por la presentación de los desaparecidos de la última etapa de la Liga Comunista 23 de Septiembre.Recordemos con honor a quienes lucharon por un futuro diferente.
Foro Permanente por la Comisión de la Verdad; Reyna García González

Invitación
Plática: Derecho o barbarie: la disyuntiva actual...
Brújula Metropolitana invita a la plática Derecho o barbarie: la disyuntiva actual de la humanidad, con el abogado y defensor de los derechos humanos Porfirio Martínez González.La cita es hoy a las 17 horas en la calle Misantla número 11, colonia Roma Sur, Central Campesina Cardenista, a tres calles del Metro Centro Médico, salida sur-poniente, por Tehuantepec, en la Ciudad de México.Entrada libre, informes: 55-5275-6418 y brujulametropolitana @ yahoo.com
Laura Nava y Fabián Zavala


El texto es de la pensadora argentina Beatriz Sarlo, quien comienza confesando la dificultad de leer el primer capítulo de El capital de Marx. Se apoya en el propio Marx para comprender su dificultad: “Los comienzos siempre son difíciles, y esto aplica a todas las ciencias. Comprender el primer capítulo, y especialmente la parte dedicada al análisis de la mercancía, presentará, por lo tanto, la mayor dificultad”.

También menciona lo que considera metáforas extraordinarias, como, por ejemplo, que el valor de una mercancía es simplemente la coagulación del tiempo de trabajo. Y en medio de todas las dificultades, definiciones breves y muy claras: “Nada puede tener valor si no es un objeto de uso. Si es inútil, entonces el trabajo que contiene también lo será”.

La descripción de la acumulación primitiva y la expropiación de los campesinos desplazados de los bosques tiene, según ella, el aire de una novela realista. Marx describe una nueva formación social y ofrece las herramientas para observar también la nueva ciudad capitalista.

La acumulación primitiva es a la economía política lo que el pecado original a la teología. Esto equivale a decir que “el proceso histórico de división entre los productores y los medios de producción” es indispensable para fundar una nueva religión económica sobre bases materiales sólidas.

Marx hace una afirmación muy significativa: “El molino manual nos da la sociedad del señor feudal; el molino de vapor, la sociedad capitalista industrial”. Engels escribió en La situación de la clase obrera en Inglaterra: “Los primeros proletarios pertenecían a la industria y eran un producto directo de ella”. Esto se refiere a la Revolución Industrial, urbana, basada en fábricas, impulsada por el vapor y centrada en el algodón. A esta explotación económica se suma la dominación política.

Raymond Williams sigue a Marx al tomar Inglaterra como ejemplo clásico. Sus hipótesis (que se aplican tanto a la literatura como a la pintura) indican que el observador del paisaje está sustraído del mundo del trabajo. Quienes viven en las ciudades y son los nuevos proletarios han perdido para siempre el mundo “natural” del idilio.

La experiencia urbana establece un nuevo patrón narrativo. Raymond Williams muestra cómo la granja aristocrática y la granja de la clase media adinerada crean un paisaje paralelo al paisaje sicológico y moral de la novela.

Observa que la experiencia urbana produce nuevos géneros y, sobre todo, “un método de construcción ficcional”. Por el contrario, la vida en la ciudad se percibe en la novela. Se ha roto un tipo de comunidad cognoscible. Y, por lo tanto, surgen todas las formas de nostalgia comunitaria.

Y las ciudades son el escenario donde esto se produce. Max Weber lo describe como “la transformación del oportunismo económico en un sistema económico y la transformación del romanticismo del aventurerismo económico en el nacionalismo económico de la práctica metódica de la vida”.

Abundan las reacciones literarias pastorales. El atractivo de lo pastoral reside en la felicidad representada por las imágenes del paisaje natural, como si fuera posible concebir un paisaje “natural”. Se trata de escapar de la complejidad y el poder de la civilización de las máquinas. Cabe destacar que las palabras “jardín” y “máquina” definen la oposición material y simbólica.

De ahí que las comunidades cerradas se conviertan en una utopía rural de las clases medias urbanas. Todo comenzó con Marx y el cercamiento de la campiña inglesa.

El Programa Sectorial de Salud 2025-30 comunica que fortalecer el sistema “requiere” reforzar el OPD-IMSS-Bienestar (Alejandro Svarch) que atiende a población no derechohabiente, mientras el Programa Institucional IMSS-Bienestar 2025-30 destaca que el OPD “trabaja” un sistema inclusivo que transforma la atención de 53.5 millones sin seguridad social.

Con la publicitada oferta gubernamental de un Sistema Universal vía el intercambio de servicios como “golpe de timón” sexenal en la materia, han transcurrido más de tres años desde que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA) –encabezado por Marco Antonio García Ayala, hoy al frente de la FSTSE que heredara de su tío Joel Ayala Almeida– aceptara sin cuestionar el Decreto de creación del OPD.

Tampoco ha cuestionado nunca la pérdida de derechos laborales de los nuevos trabajadores de base del OPD frente a las Condiciones Generales de Trabajo (CGT) que detentan quienes fueron transferidos de la Secretaría de Salud (Ssa) al OPD. El SNTSA optó por no confrontarse con la administración 2018-2024, mientras se reconocía un sindicato afín en el OPD: el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud del IMSS-Bienestar (SNTSIB), caracterizado por un perfil extraordinariamente bajo.

Ya desde la FSTSE, García Ayala visitó a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez (11/6/25) y por su sola iniciativa sin consultar a nadie declaró que derogar la Ley del Issste 2007 “sería un retroceso”, agregando que las cuentas individuales se establecieron “para garantizar pensiones más sostenibles” ( La Jornada, 25/6/25).

El 12 de julio del año pasado, en la segunda sesión ordinaria de la Junta de Gobierno del OPD, se integró a Fidel Barragán como Secretario General del SNTSIB, aunque existen otros dos sindicatos con toma de nota. ¿Qué ha aportado a los trabajadores del OPD? SNTSA y SNTSIB eluden el artículo 67 de la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado, avalando la pérdida de derechos en la transición de la Ssa al OPD y la violación al artículo 123 constitucional que establece “a trabajo igual, salario igual”.

Además, el periodo anual de descanso por desintoxticacion al personal de base del OPD (circular IB-UAF-033-2025) es un derecho adicional que aún no se implementa careciendo del recurso extraordinario que quincenalmente otorga la Ssa federal a sus trabajadores de base por alto riesgo: 20 por ciento del sueldo base tabular; mediano riesgo, 10 por ciento; y bajo riesgo, 7 por ciento.

Hasta ahora, sólo seis estados: CDMX, Veracruz, Tlaxcala, Michoacán, Zacatecas y Chiapas han firmado el Segundo Convenio Modificatorio al Convenio de Coordinación con el OPD y en ninguno de ellos se menciona al SNTSIB, por lo que se ignora el impacto que pudiera tener sobre la situación de los trabajadores regularizados, formalizados y homologados que, en este momento, portan el estatus de en proceso de ser transferidos al OPD.

Las últimas CGT de la Ssa federal corresponden a 2016-2019 y las del OPD cumplirán tres años en 2026 ¿Por qué el SNTSA y el SNTSIB no han realizado Congresos Nacionales para actualizarlas? ¿Qué sindicato será el interlocutor legal para hacerlo?

También se eliminaron para 2026 los programas de promoción por profesionalización para trabajadores de base estatal en Sinaloa, Michoacán y Zacatecas (con los trabajadores ya en protesta). Y, para los trabajadores de base federal de enfermería, trabajo social, terapia física y rehabilitación de la Ssa transferidos al OPD también hubo cambios: el SNTSA con la ausencia del SNTSIB acordó por primera vez una reducción en el pago del retroactivo de esa profesionalización. ¿Cuándo cuestionó el sindicato este trato diferencial? ¿Por qué la Convocatoria de Promoción por Profesionalización para Enfermería, Trabajo Social, Terapia Física y Rehabilitación 2025 aún no ha sido publicada? ¿Acaso el sindicato avalará la eliminación de la profesionalización porque el OPD y la Ssa no tienen salarios, prestaciones, categorías y códigos compatibles entre sí para sus trabajadores?

A diferencia de la Ssa, el OPD comenzó 2026 con intermitencia en los pagos de nómina para algunos de su personal de base, provisional y confianza sin manifestación alguna del SNTSIB que ya integra su Junta de Gobierno.

En este cuadro ¿cómo cumplirán las ofertas del Programa Sectorial de Salud 2025-2030 y el Programa Institucional IMSS-Bienestar 2025-2030 en el OPD? ¿Cómo materializarán ese anhelado “golpe de timón” del Sistema Universal vía el intercambio de servicios con un OPD que no les cumple a los trabajadores que hacen posible su operación? ¿Qué democracia sindical priva en un OPD (Alejandro Svarch) que tendrá la responsabilidad de atender a 53.5 millones de mexicanos? ¿Dónde queda el “nuevo modelo laboral” de la administración morenista 2018-24 que contempla voto libre y secreto, negociación colectiva, libertad sindical y transparencia con un marco laboral moderno?¿Quién cuida a quienes cuidan la salud?

* UAM-X

La agresión contra Venezuela ha creado un balance de fuerzas muy desfavorable para México y para el resto de América Latina. Si pese a la heroica resistencia de los guardias cubanos y venezolanos las fuerzas de Estados Unidos pudieron realizar un ataque armado en la capital, capturar al presidente de la república y llevarlo ante una corte estadunidense, entonces mucho más de eso se vuelve repentina y amenazadoramente posible.

Cada vez se exigirá más a México y cada vez será más difícil y problemático contrarrestar y resistir. De ahí que para nuestro país no se pueden repetir los errores del pasado, como cuando en los años 80 se rechazó la unidad latinoamericana y México negoció solo la deuda. Ni cuando en los 90 desdeñó las iniciativas de vinculación con fuerzas obreras y educativas de los tres países y sus propuestas y advertencias. Estos huecos significaron altos costos en la educación, aunque, debe decirse que, pese a ser importantes, no borran, ni cambian la historia.

Después de más de 200 incursiones militares de Estados Unidos contra México (ver recopilación de García Cantú) las y los mexicanos no podemos olvidar ni debemos dejar de ser radicales en nuestra exigencia de respeto. Más cuando hay ya profundos cambios de correlación mundial y en el capitalismo que hoy afectan críticamente a Estados Unidos. Todavía en los años 90 –con el neoliberalismo– las y los mexicanos éramos considerados “socios”; ahora hay un nuevo y difícil clima que diluye aquellas ilusiones. Lo que sí queda, y bien arraigado en la educación y la universidad, es la transformación neoliberal que se les impuso como parte de la adecuación del país al nuevo marco trinacional.

El anteriormente vigente proyecto de universidad democrática, abierta, crítica y orientada a las necesidades amplias de conocimiento de comunidades, organizaciones, regiones y personas, fue sustituido por la concepción de la universidad pública como institución de paga, vertical y autoritaria, de acceso restringido, internamente segmentada y, con el uso de conceptos vacíos, como el de calidad e innovación, orientada a las necesidades empresariales, gubernamentales y de las élites locales y trasnacionales. Como esta universidad resultó incapaz de responder a las demandas de más cupo, tuvieron que crearse instituciones públicas de bajo costo y nula participación y democracia institucional: las universidades tecnológicas, las del bienestar y profesionales (como la Rosario Castellanos y la de la Salud).

El resultado ha sido intrascendente: ni en cupo, ni en orientación, las universidades y escuelas están cercanas a la altura de lo que necesita de su educación un país y una región que vive en amenaza militar. Se requiere una educación con una intensa participación institucional, comunitaria y ciudadana; para formar en la defensa y resistencia a una ciudadanía con conocimientos profundos de la historia del país y de los objetivos sociales de las profesiones. También, con una conexión intensa de investigación y difusión con los procesos de liberación locales, regionales y nacionales. Porque de ellos surge la fuerza política, cultural y social capaz de sustentar durante siglos las luchas por la soberanía, la independencia y la creación de núcleos de poder en naciones latinoamericanas y en el mundo. Núcleos que sirven de contrapeso a las potencias hegemónicas. Y requiere de procesos democráticos, acceso libre a la educación gratuita, y sustituir a la actual costosa y conservadora burocracia neoliberal, mediante la creación o fortalecimiento de fórmulas de gobierno que contengan una mayor y decisiva participación estudiantil-académica.

Es esto urgente porque la derecha que reina en las instituciones ha generado una ceguera ante la realidad del país y una hiriente inequidad institucional. El conjunto de funcionarios y superacadémicos de la UAM, por ejemplo, tiene ingresos de hasta 190 mil pesos mensuales (Gómez Mena, C., La Jornada, 11/01/2026), mientras una mayoría del personal administrativo y académico (asistentes, asociados, ayudantes, temporales) puede llegar a ganar menos de 10 mil pesos al mes.

Al crear y vivir oficial y confortablemente esta desigualdad –sin criticarla y, menos, eliminarla– la universidad contribuye a justificar la desigualdad nacional. Sólo el sindicato (Situam) está en desacuerdo y con su demanda salarial y emplazamiento a huelga para el próximo 1º de febrero, respalda la petición implícita de una distribución equitativa del recurso disponible. De manera que no queden en la miseria los que ahora más ganan, pero que haya estabilidad y mejores ingresos para el resto, contratación de más profesores, admisión de más estudiantes y, por tanto, lo más necesario en esta nueva época, una más fuerte y activa comunidad, consciente de su país y de su ahora peligrosa circunstancia. Así, en la universidad, Donald Trump habrá perdido la más importante batalla.

* UAM-X

Entre las décadas de los 70 y principios de los 80, el rock mexicano reflejaba las transformaciones sociales, políticas y culturales, particularmente de la ciudad capital. Los espacios de expresión cultural, casi en su totalidad, estaban siendo institucionalizados o cooptados por el partido político en el poder. Había que inventarse los espacios.

El mundo de la llamada Nueva Canción, emanada de los movimientos musicales del folclor y la protesta, fue en muchos casos donde se formaron los rupestres, quienes se distinguieron por criticar las condiciones sociales que enfrentaban los jóvenes, con un lenguaje distinto, en muchos sentidos, influidos por la protesta radical y militante de figuras como Judith Reyes, José de Molina, Enrique Ballesté o León Chávez Teixeiro.

Tras el cierre de espacios para el rock, las peñas folclóricas fungieron como espacios propicios para los proyectos culturales de una “izquierda musical” en transformación. Cuando el canto nuevo se vuelve más comercial y la protesta sufre una profunda desbandada, muchos de los “cantonoveros”, focloristas y protestosos, tomarán la carretera del rock, el blues, el jazz y la fusión, resultando las peñas como semilleros no sólo de los futuros exponentes de la trova, sino también de un rock mexicano particular, y el movimiento Rupestre, entre otras propuestas musicales de honesta originalidad, tomando postura frente a la etiqueta mercadológica llamada “rock en tu idioma”. De ahí la importancia de Rockdrigo y su insistencia en explicar la sofisticación de la guitarrita de palo; música en construcción que experimenta con ritmos populares e instrumentos tradicionales; blues, son, huapango, conservando una temática que apele a la realidad social; un rock desde el lenguaje y las experiencias cotidianas de la juventud urbana mexicana.

En una entrevista con Antonio Malacara, Rokdrigo expresó: “Yo pienso que aunque haya mucha gente que escriba canciones de que todo está bien bonito y de que no hay bronca con nada, la cuestión está tosca, loca. Está más dura que en el tiempo de los hippies, cuando muchos adquirimos conciencia de que todo el sistema que te imponen es una mentira. La mayor parte de las rolas comerciales que se escriben son puras mentiras. Se le engaña a la gente, no se le dice la verdad, se le están vendiendo paraísos artificiales ”.

El Manifiesto Rupestre rechaza el virtuosismo, la tecnología y la academia musical; lo cual no impidió propuestas de gran calidad: Rockdrigo, Jaime López, Roberto González, Carlos Arellano, Paco Barrios, Rafael Catana, Emilia Almazán, Nina Galindo o Armando Rosas, entre muchos otros. Para Rockdrigo, el nombre aglutina una serie de actitudes:

“No la hacen mucho de tos con tanto chango y faramalla, como acostumbran los no rupestres, pero tienen tanto que proponer con sus guitarras de palo y sus voces acabadas de salir del ron; son poetas y locochones; rocanroleros y trovadores.”

Los roqueros que se arriesgaban a este lenguaje más crudo y cotidiano, sin renunciar a la intención poética, se enfrentaron al cierre de espacios, redadas y pretextos para evitar conciertos, por eso la importancia de foros como el Tianguis cultural del Chopo, el Foro Tlalpan, el Foro Isabelino, el legendario Rockotitlán; librerías como Gandhi, El Ágora o Eureka; El hijo del Cuervo, la Rockola; lugares que, en términos de Rafael Catana, representaron la ruptura con las peñas, las cuales se volvieron más para la clase media alta, donde se podía escuchar jazz, heavy o techno, más fácilmente que a un rupestre. Jaime López opina que en los 80 el rock se volvió folclor al retomar elementos de la cultura popular. Un profundo giro que regresa a la guitarra y la voz, en la búsqueda y construcción de, señala Tere Estrada, “verdaderas historias del albur y juegos de palabras, giros citadinos y de la frontera norte para integrarse a una realidad ‘chilanga’: cruda y cruel, apasionada e indiferente.” De ahí su particular significación, de ahí también su sofisticación

Estos músicos desafiaban la tecnología y las industrias culturales; reivindicaban talento e ingenio cuando no se contaba con el dinero necesario para acceder a esas tecnologías. Lo central era la subversión que para el rupestre significaban una guitarra y una voz, ante la sofisticación que suponía la tecnología. Voces que cantan en nombre de los jóvenes que sólo vieron pasar la prometida modernización y participaron de una nación que no fue.

Cabalgo sobre sueños innecesarios y rotos
prisionero iluso de esta selva cotidiana,
y como hoja seca que vaga en el viento

* Autora de Cantar de fuego

Sin alfabetización, afirmó Lenin, quedamos excluidos de la política y somos pasto de “rumores, chismes, cuentos de hadas y prejuicios”.

Han pasado más de 10 días del ataque del imperialismo norteamericano contra Venezuela y la bruma va despejándose, dejando atisbar algunas luces entre tanto desecho.

Al ruido de las bombas que despertó Caracas durante la medianoche, le sucedió el ruido de las especulaciones, las tramas y los rumores. La sangre del crimen dio paso al horror de las pantallas. El horror a la intriga. La guerra cognitiva encontró en el impacto y sus secuelas su momento más álgido. Amanecimos con las imágenes de los helicópteros rasantes y su fuego reventando sobre la oscuridad de Caracas y, desde entonces, todo fue espesura. Una vorágine de informaciones confusas donde el ruido se mezcla con la realidad y no se distingue lo verdadero de lo impostado.

Los vacíos del acontecimiento generan ansiedad por saber y esa urgencia engendra sus monstruos. En esos momentos de desazón las horas son siglos y la necesidad de dar respuesta a los vacíos se satura de hipótesis que vuelan por las redes sin espacio-tiempo para la criba. Algunas, esparcidas por los dueños de las bombas y el espanto, otras, por nosotros mismos.

Estados Unidos golpeó y se replegó con dos buenas presas, pero sin control ni presencia en el territorio. Controlar un país requiere algo más. El ataque amputa la jefatura de Estado y de gobierno, pero no tiene capacidad para remplazarla. Eso deja a Corina Machado fuera de juego y Trump se lanza un órdago. Su mujer en Caracas ahora es Delcy Rodríguez. ¿Cómo interpretar la jugada? Unos como prueba de sus conjeturas, otros como argucia inteligente, muchos como locura megalómana.

Su arenga no fue tan loca porque activó, como pretendía, los aires de la duda. El espontaneísmo de las redes y la interacción virtual harían el resto. No todo es desorden espontáneo en la producción del caos. La tendencia seudonatural al chisme como búsqueda de respuestas se apuntala con una maquinaria sistemática nacida de las cloacas del capital.

Los medios internacionales alimentan, pese a sus contradicciones, el relato Trump. Dentro de lo previsible. ¿Y qué hay de la izquierda? Lo sucedido estos días demuestra que no estamos ajenos a la lógica del rumor. El dolor que produjo el ataque en quienes vemos en Venezuela una luz para otra vida posible, favorece lo que los venezolanos llaman cuentos de camino. Hay otros motivos; no escarbaremos en ellos. Apologetas de la verdad, elucubramos nuestra versión de lo ocurrido. Los vacíos se van llenando. Traición. Infiltración. CIA. Transición en marcha. Entrega.

El principal vacío que debió preocuparnos es el que dejó el secuestro del presidente, que se resolvió como bien sabía Trump: por el cauce constitucional. Tres elementos claves para preservar el proceso. Uno, la continuidad del ejecutivo mediante la unidad de la dirección política. Dos, la lealtad y unidad de las fuerzas armadas. Tres, la movilización popular. Los tres resisten el embate. El pueblo chavista inunda días tras días las calles de Caracas y otras ciudades y la solidaridad internacional hace su parte en las avenidas del planeta. Se va encontrando la calma y la reflexión sosegada. Teorías, hipótesis y rumores siguen, sin embargo, saturando redes y caminos.

A la vieja fábrica de narrativas para la dominación la respalda el avance de la tecnología digital. El algoritmo premia lo grotesco, pero no se mueve al azar. Su diseño tiene rostro de clase. También lo decía Lenin hace más de un siglo: “el progreso de la técnica y la ciencia significa en la sociedad capitalista el progreso en el arte de la máxima explotación”.

La era digital multiplica los dispositivos de expropiación del pensamiento crítico. El objetivo, evitar la propagación de “una concepción integral del mundo”. La necropolítica necesita de confusión y paranoia para su afán de acumulación por despojo. Sus intereses modelan nuestros sentidos. La fragmentación de las conciencias produce, también en nuestro campo, respuestas difusas, tibias, conspiranoicas que acaban sumando a la otra orilla.

Lejos quedan los niveles de analfabetismo de los tiempos de Lenin. En el tiempo de la inteligencia artificial, urge una nueva alfabetización político-virtual para la digestión del caos y la ansiedad, del vacío y los vacíos.

Un buen antídoto contra la parálisis puede ser una dosis de marxismo. No sólo como análisis crítico de los fenómenos, sino como arma de combate que ayude a leer el contexto y avizorar las prioridades, el enemigo de clase y el foco de nuestras críticas. Quizá así entendamos que en este minuto histórico en que la necropolítica articula bombas y chismes, la prioridad del campo popular es defender el proceso bolivariano y su revolucionaria transición comunal al socialismo. Y eso pasa hoy por combatir al imperialismo, confiar en la dirección política venezolana y luchar por la liberación del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera combatiente, Cilia Flores.

* Antropólogo y comunicador de Vocesenlucha

X: @vocesenluchacom

Trump está destruyendo deliberadamente el orden mundial.

Es el síntoma envenenado, es la paradoja al revés, es un enigma al desnudo y es una tautología que se rebela contra sí misma. Sin embargo en cinco años será un pie de página en la tortuosa crónica mundial del siglo 21. En diez años estará en el basurero de la historia.

Mientras tanto revisemos lo que importa: el contexto.

Grocio. Este momento presenta un parecido sorprendente con los acontecimientos que siguieron a otra revolución técnica y mediática, correspondiente al auge de la imprenta entre los siglos XVI y XVII. Para comprender cómo esas innovaciones trastornaron el orden internacional hay que fijarse en un personaje: Hugo Grocio.

Nacido en Delft en 1582 y fallecido en Rostock en 1645, Hugo de Groot –conocido como Grocio– vivió un periodo histórico de vertiginosas transformaciones que recuerda al que estamos viviendo actualmente.

Paulo Saffo. Podemos considerar que hoy estamos viviendo un nuevo momento Grocio, según un futurólogo de Silicon Valley (Ver la revista Le Grand Continent, 22 agosto 2025), impulsado por la aparición de los medios digitales, al igual que la imprenta revolucionó Europa en el siglo XVI.

Las similitudes entre estas dos revoluciones son sorprendentes, según Saffo. Sin embargo, lo que caracteriza este nuevo momento es un factor decisivo que, por sí solo, explica la erosión del orden internacional actual.

“En Internet, la distancia entre dos puntos se reduce a cero. Puedes estar al otro lado del mundo con respecto a otra persona, pero, digitalmente, sólo te separa un clic.”

Mare Liberum. No es de extrañar que Grocio dedicara gran parte de su obra al derecho del mar, remata Saffo, estableciendo el principio fundamental del Mare Liberum, la libertad de los mares. Todo esto nos recuerda extrañamente a nuestra época, remata Saffo. El ciberespacio es la nueva autopista oceánica, y las finanzas digitales ofrecen instrumentos comerciales sin precedentes, para bien o para mal.

Estado en red. Este concepto propuesto por otro de los ideólogos de la extrema derecha Balaji Srinivasan, es un híbrido entre el ciberespacio y el territorio físico, lleva casi 20 años circulando. Sus defensores lo definen de la siguiente manera: “Un network state es una entidad geográficamente descentralizada, conectada por Internet, concebida como un archipiélago mundial de territorios físicos. Su crecimiento se basa en un plebiscito permanente, que atrae a migrantes unidos por una comunidad de ideas y valores”.

Los jinetes del Apocalpsis. Elon Musk y Peter Thiel tienen una larga historia en común como fundadores de PayPal.

Peter Thiel tiene visiones más radicales. Su mayor éxito, la empresa de vigilancia y explotación de datos Palantir declara su ambición declarada de convertirse en “el sistema operativo de Estados Unidos”, Dado sus estrechos vínculos con la administración de Trump, no es difícil imaginar dónde podría encajar en un intento de construir un nuevo orden mundial basado en el network state.

Praxis. Es un empresa fundada por Dryden Brown, Charlie Callinan y David Weinreb en 2019. Entre sus primeros inversionistas se encuentra desde luego Peter Thiel. También Sam Altman, el dueño de OpenAI, y Joe Lonsdale otro fundador de Palantir.

El nuevo Dorado. Según sus inspiradores Praxis es “la primera nación digital del mundo, un refugio para los valerosos que aspiran a la virtud y a la sabiduría”. Según sus cifras los ciudadanos de Praxis poseen colectivamente el equivalente a casi un tercio de la producción nacional francesa. Están buscando un territorio.

Financial Times. Como lo dijo recientemente el Financial Times que no podrá ser acusado ni de comunista ni de chavista: “Groenlandia genera después de muchos años el interés de los libertarios cercanos a Trump”.

Cambio de régimen. En sentido estricto el cambio de régimen no está ocurriendo ni en Caracas ni en Teherán, sino en Washington.