12/08/2010

Deterioro salarial obliga a las mujeres trabajar más horas


Análisis de ingresos por trabajo 2005-2010

de la Redacción


México DF, 7 dic 10 (CIMAC).- En el último lustro, el deterioro salarial y la disminución de ingresos en los hogares del país, obligaron a las y los trabajadores del país a laborar más horas para poder cubrir sus necesidades básicas, este hecho aumentó la pobreza del tiempo, sobre todo en las mexicanas, quienes a su jornada remunerada suman el trabajo en casa.

De acuerdo con el análisis realizado por las organizaciones Incide Social y el Observatorio de política social y derechos humanos, “Ingresos por trabajo 2005 – 2010”, del primer trimestre de 2005 al tercer trimestre de 2010, los ingresos por trabajo de la población ocupada cayeron en términos reales cerca del 5 por ciento.

Hace cinco años, en promedio una persona ocupada ganaba 24.7 pesos por hora, un lustro después obtiene 23.5 por hora trabajada, señalan las organizaciones con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Debido al deterioro salarial, las personas tienen que trabajar más para adquirir los mismos productos, ya que quienes trabajan lo mismo compran menos.

Para adquirir una canasta básica, en el 2000 se necesitaban 270 pesos, hoy este conjunto de alimentos y bienes cuesta 552 pesos, según dio a conocer recientemente el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados.

En el país, 65 por ciento de las y los trabajadores labora más de 40 horas a la semana y destina en promedio 5 horas para transportarse a su lugar de trabajo.

Para las y los trabajadores que viven en pobreza, la pobreza de tiempo es “sólo uno de los muchos resultados adversos producto de los bajos salarios”, señala Incide Social y el Observatorio en su artículo titulado “Familias, empleo y el uso del tiempo en México”.

El incremento de las horas de trabajo afecta negativamente la vida de las personas, así como el bienestar de las y los trabajadores para quienes el estrés y el desgaste físico es un problema creciente.

Las trabajadoras suman a sus empleos, las horas que dedican al cuidado del hogar, ejemplo de ello, es que en promedio las mexicanas ocupan 5 horas 30 minutos para darle de comer a personas menores de 6 años de edad, mientras que los hombres ocupan dos horas 40 minutos en esta misma actividad.

En cocinar y preparar alimentos, las mujeres trabajadoras dedican 8 horas 20 minutos mientras que los hombres dedican 3 horas 30 minutos.

Esta situación revela como la asignación de responsabilidades al interior del hogar y las diferencias en el uso del tiempo entre mujeres y hombres, reflejan desigualdades de género en el bienestar, ya que la mujer dedica menos tiempo al ocio.

POBREZA DEL TIEMPO

El tiempo dedicado al trabajo remunerado, al no remunerado (en casa), más el que se ocupa en el transporte, se traduce en la “reducción considerable” para hacer otras actividades como el descanso, esparcimiento, convivencia familiar, ejercicio físico, alimentación, preparación de alimentos, administrar el hogar, entre otras, refieren Incide Social y el Observatorio de política social y derechos humanos.

La importancia del uso del tiempo tiene que ver con que el bienestar de las personas y las familias no depende exclusivamente de su nivel de ingreso, sino también de la libertad para distribuir su tiempo.

La distribución del tiempo y sus limitaciones, sobre todo cuando se relacionan con los mercados laborales, tienen “fuertes implicaciones” en la forma en que viven.

El tiempo destinado al descanso o a las actividades sociales, familiares, comunitarias o deportivas después del trabajo representan una necesidad humana básica.

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