10/04/2012

Costos políticos de la reforma


Utopía



Eduardo Ibarra Aguirre

Empiezan a aparecer los primeros costos a pagar por la aprobación en San Lázaro de la iniciativa preferente de Felipe Calderón para reformar la Ley Federal del Trabajo, y no precisamente en los círculos del poder que la hacen posible conocido con la denominación ANPRI, pero que pronto recobrará la original de PRIAN–, sino en las filas de sus impugnadores.

            Resulta que la toma de la tribuna de la Cámara de Diputados, el viernes 28, no estaba contemplada en los acuerdos de Manlio Fabio Beltrones y Silvano Aureoles, éste operó a espaldas de sus compañeros del Partido de la Revolución Democrática. Es decir, podían protestar “civilizadamente” sin interrumpir la sesión, pero 51 legisladores rebasaron a su coordinador y éste corrió a disculparse con el sonorense por “el manoteo” realizado por sus compañeros de partido pero no de corriente.

            “Te puedo permitir todo –le espetó Beltrones, pero no que hayas roto el acuerdo y tratado con violencia al presidente de la Cámara”. Y parloteó sobre secuestro y chantaje, en un ataque de amnesia sobre su papel como colaborador de Fernando Gutiérrez Barrios en Gobernación, durante la Guerra sucia. Beltrones Rivera hizo honor involuntario a sus detractores en el Institucional y fuera de éste, quienes lo denominan Don Beltrone.

            La toma de las tribunas del Congreso de la Unión pueden compartirse o no como práctica parlamentaria de uso ordinario en otras latitudes, donde incluso llegan a los golpes –por ejemplo en Kiev, Moscú, Nueva Delhi, Tokio y Seúl– sin que nadie se rasgue las vestiduras como hacen algunos dirigentes y legisladores del “nuevo PRI” con el infaltable apoyo del duopolio de la televisión y el oligopolio de la radio, acaso para predisponer a la opinión pública contra un boicot a la toma de posesión de Enrique Peña en el Palacio Legislativo.

            El hecho es que la sesión sólo se interrumpió una hora, porque en el balcón sur del recinto se instaló la mesa directiva: Jesús Murillo Karam, todavía hombre fuerte de Hidalgo; Fernando Bribiesca Sahagún, el menor de los tres hijos de “la señora Martha”, otrora vicepresidenta de México; y José González Morfín. Y todo marchó mejor de lo previsto, pues medio centenar de perredistas ajenos a Nueva Izquierda se retiraron y, todo indica, facilitaron que en la reforma laboral quedaran intocados los privilegios de las burocracias sindicales –blancas, charras e independientes–, como lo propuso la franquicia partidista de Elba Esther Gordillo, la de los González Torres, llamada Verde, y los del partido de Peña Nieto. Mas ahora el balón está en la cancha del Senado.

            Si la Cámara de Diputados ocupó cuatro días para llevar a cabo esta reforma estructural donde se ignoraron las opiniones de los trabajadores, sindicalizados o no, formales e informales que son 50 por ciento del total, según el Banco Mundial, en Reforma e Insurgentes la capacidad de escuchar voces disidentes apunta a ser mayor.

            Pero aún no queda clara la suerte que correrá el diputado michoacano que como candidato a gobernador llevó a su partido, junto con Leonel Godoy, de ocupar el Palacio de Gobierno al tercer lugar de la votación. Este fin de semana acaso se cumpla el pronóstico de Aureoles anunciado como desplante el día 28: “¡Estos cabrones no saben respetar acuerdos! Voy a declarar que rompieron con el pacto. Y si no saben respetar, ¡a la chingada!” (La Jornada, 29-IX-12, p. 5).

El Consejo Nacional perredista tiene la palabra aunque Aureoles ya reculó. En tanto que la dirigencia del Partido del Trabajo delibera sobre el futuro de Adolfo Orive, por sufragar en la Comisión del Trabajo a favor de fortalecer las prerrogativas de los dirigentes sindicales.     

Acuse de recibo

Marcos A. Heredia Pérez agrega a Demagogia sobre la reforma laboral (3-X-12): “Todo lo que se diga sobre las supuestas bondades de la reforma laboral aprobada por la Cámara de Diputados apunta a ofrecerle mano de obra barata a los capitalistas nacionales y extranjeros. ‘Confunden’, es un decir, ganancias con productividad. La empresa privada necesita operarios de todo nivel y ramas en las mejores condiciones de disponibilidad y sin las ‘complicaciones’ que se derivan de la antigüedad, vacaciones y otros aspectos sociales. Una mano de obra a disposición de las necesidades del capital y libre de otros ‘costos’, como horas extras, ‘incentiva’ a los inversionistas con el aumento de sus ganancias. Increíble retroceso en detrimento de los justos y humanos derechos de los trabajadores. Yo creo que será necesario que la CNDH intervenga contra esa injusticia histórica que pretende perpetrar la oligarquía a través de sus conocidos instrumentos partidistas”… Graco Ramírez Garrido Abreu tomó posesión como gobernador de Morelos el día 1, y Rubicela Morelos consigna: “Durante su discurso, no mencionó nunca al excandidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, cuando en la campaña en esa misma plaza que abarrotaba el exjefe de gobierno, no se despegaba de él (…)”, pero elogió a “mi buen amigo” Manlio Fabio Beltrones.   

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