8/23/2013

En México, jóvenes ven futuro sin optimismo


Credito:
Ana Langner / El Economista

Los jóvenes mexicanos se encuentran en el grupo de países que son menos optimistas respecto al futuro, revela el Índice de Expectativas Juveniles de la Primera Encuesta Iberoamericana de Juventudes elaborada por la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ).
De acuerdo con el ranking de este índice, México se ubica en el lugar 16 de los 20 países Iberoamericanos tomados en cuenta para esta medición. Ecuador, Costa Rica y Nicaragua surgen como los países con los jóvenes más optimistas, con una amplia expectativa en el futuro; mientras que Portugal, Guatemala y Brasil obtuvieron las opiniones menos alentadoras.
En general, los jóvenes de Iberoamérica tienden a mirar el futuro de manera optimista, sus expectativas sobre futuro son más positivas que sus miradas sobre el presente y expresan mayor confianza en las capacidades propias que en las condiciones ofrecidas por el entorno.
A pesar de que México está ubicado en los cinco países donde los jóvenes tienen las opiniones menos optimistas respecto a su futuro, la encuesta destaca que más de la mitad de ellos piensa que el país estará mejor en cinco años y más de dos tercios consideran que le irá mejor en dicho tiempo.
Este índice indaga sobre las expectativas de los jóvenes iberoamericanos y se alimenta del contraste con las evaluaciones actuales que las personas de entre 15 y 29 años, contempladas para esta encuesta, aplicaron en las áreas de corrupción, pobreza, violencia, desigualdad, medioambiente, participación, derechos inmigrantes, empleo, calidad de vida, salud, educación y vida propia.
PREOCUPACIONES
De acuerdo con la encuesta en torno a las percepciones y opiniones, aplicada a 20,000 jóvenes urbanos de los 20 países miembros de Iberoamérica, los mayores problemas que les afectan son la violencia y la delincuencia.
A los encuestados se les preguntó sobre su percepción respecto a los principales obstáculos que tiene su generación. Las respuestas se concentraron en la delincuencia y la violencia, sobre todo en el caso de México, mientras que, con una visión más estructural, para la Península Ibérica son los problemas económicos, y para Centroamérica los de empleo. En Brasil, el punto más álgido lo tienen los aspectos vinculados a la drogadicción y al alcoholismo.
Según datos de este informe, un quinto de los jóvenes ha percibido violencia en las relaciones de pareja o familiares. En este sentido, la titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Rosario Robles, informó durante la presentación del documento, que 36% de los delitos reportados en México son cometidos por delincuentes entre los 12 y 25 años. Aclaró que este grupo también es víctima de la situación y el contexto en el que crecen. La “situación de exclusión y desigualdad que genera encono, resentimiento y fractura del tejido social”.
Por su parte, la coordinadora Residente de la ONU en México, Marcia De Castro detalló que el país cuenta con más de 32.5 millones de personas entre 15 y 29 años de edad. “Casi un tercio de la población total, con diferentes experiencias de vida, nivel de estudios, necesidades, origen étnico y cultural, preocupaciones y anhelos”.
No obstante al peso de este bono demográfico, los jóvenes están enfrentando retos altamente preocupantes, dijo. Según la última encuesta del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el 53.8% de la población menor de 18 años es pobre (41.7 millones), o pobre extremo (12.1 millones), mostrando una preocupante tendencia al alza en los últimos años.
La Coordinadora detalló que “12.4 millones de jóvenes entre 15 y 24 años no van a la escuela. Por tanto, no formarán parte ni del bono demográfico ni de la economía formal, y probablemente sí serán parte de las filas de la economía informal y rehenes de delincuencia”.
En torno a la confianza que existe en las diversas instituciones, México es el país de la región iberoamericana donde los jóvenes creen menos en ellas, seguida por la Península Ibérica. En el otro extremo se encuentran Centroamérica y la Región Andina, lo cual nos podría hablar de dos procesos distintos en la región: el primero de deterioro y el segundo de resurgimiento de las formas institucionales.
EDUCACIÓN PARA EL FUTURO
Si bien para Rosario Robles Berlanga, secretaria de Desarrollo Social, los jóvenes requieren de educación de calidad para formar capital humano y generar opciones de trabajo, los números del estudio revelan que casi un tercio de los entrevistados mexicanos califica la calidad de la educación como regular.
En esta misma línea, la titular de Sedesol puntualiza que seis de cada 10 individuos de entre 15 y 24 años no asisten a la escuela colocándolos en una condición de alta vulnerabilidad.
Por ello, reconoció, la pobreza, falta de empleo y exclusión en las oportunidades educativas, constituyen tres de los principales temas a resolver en materia de políticas públicas concentradas a la juventud, pues ello “vulnera sus derechos y los excluyen del proyecto nacional”.
La falta de acceso a oportunidades de empleo, la discriminación, la trata de personas y el acoso escolar o bullying, son sólo algunos de los desafíos que afectan hoy el futuro de los jóvenes mexicanos, dijo, la especialista Marcia De Castro.
JÓVENES SIN CONFIANZA
Puesta en perspectiva, la percepción juvenil es optimista, pues la gran mayoría confía en que en cinco años su país se encontrará mejor que en la actualidad; sólo en México y en Brasil una proporción de entrevistados supone que su vida no sufrirá ningún deterioro o mejoramiento distinto al que ahora tiene.
  • Los jóvenes de México y de la Península Ibérica son los que menos confianza tienen en las instituciones.
  • La universidad, en todos los casos, es la institución mejor calificada.
  • En los últimos lugares de confianza continúan, como en las dos últimas décadas, los políticos y policías
  • Los jóvenes de México encabezas la postura más tradicional sobre temas controvertidos como el matrimonio entre personas del mismo sexo, la mariguana y el aborto.
  • Al analizar las diferencias generacionales puede observarse que en tres subregiones, Península Ibérica, México y el Cono Sur, más del 60% manifestó estar de acuerdo con sus padres en temas de política, sexualidad y religión, de forma muy homogénea.

ana.langner@eleconomista.mx

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