8/20/2013

Adolescentes rurales ya no quieren embarazos tempranos


NACIONAL

   CAMPAÑA DSyR JUVENTUD
   Pese a resistencias culturales, defienden sus derechos



Por: Aída Suárez Chávez e Itzel Fernández García, corresponsales
Cimacnoticias | Pachuca.- 

Convencida de que al continuar sus estudios podrá incidir más en las y los jóvenes para que conozcan sus derechos y se acaben “la impunidad y el sometimiento”, Arely Remedios Pelcastre, de 19 años, originaria de la comunidad El Vite, municipio de Cardonal en el estado de Hidalgo, colabora en la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (Ddeser), filial Ixmiquilpan.

A pesar de que en esta comunidad adolescentes de entre 14 y 15 años ven truncados sus estudios por embarazos no planeados y que sus parejas exigen tener relaciones sexuales, las jóvenes quieren aprender más sobre su cuerpo.

Ellas, dijo Arely, tienen inquietud por salir de la pobreza del pueblo. “Las niñas empiezan a cambiar su mentalidad de sólo estar en la cocina y cuidar niños. Quieren seguir en la escuela”.

La joven comentó que a través de la agrupación Por el derecho a decidir llevan información sobre derechos sexuales y reproductivos a estudiantes de primaria y secundaria. Tienen muchas dudas, aceptó, porque estos temas no los pueden abordar fácilmente en sus familias.

La comunidad El Vite está enclavada en el Valle del Mezquital, sitio árido donde predomina la migración de adultos y jóvenes hacia Estados Unidos. Es una población rural ubicada a tres horas y media de Pachuca, capital de Hidalgo. No hay fuentes de trabajo y por lo tanto es necesario salir de este sitio para laborar.

Lo mismo para estudiar, pues únicamente se cuenta con un kinder y una escuela primaria. Las familias se esfuerzan y pueden salir adelante, consideró Arely.

El municipio de Ixmiquilpan, uno de los más cercanos a Cardonal y donde hay más opciones de estudio y trabajo, se ve saturado en las distintas oportunidades, incluso en la Universidad del Valle del Mezquital, donde los lugares para las y los jóvenes son limitados.

Arely desea estudiar Derecho o Psicología, ya que considera que son opciones para ayudar a la gente del Valle del Mezquital, donde “hay mucha impunidad, donde el que tiene más tiene más poder y somete a los demás”, criticó.

Sin embargo, señaló que debe haber más instituciones que se interesen en las y los jóvenes de las distintas regiones, en su porvenir para que salgan adelante.

Arely sobresale de entre las jóvenes de su edad al conocer sus derechos, por tanto busca que la comunidad se supere: “No sólo económicamente, también sicológicamente porque eso es lo que nos hace falta, que tengamos un ideal para superarnos”.

Así, uno de los temas que ha conocido a través de Ddeser es el de la interrupción del embarazo, sobre el que dijo: “En ciertos casos es apto porque nosotros decidimos en nuestro propio cuerpo; en mi caso si yo sufriera una violación y no quisiera tener al producto, yo sé que a lo mejor no fue algo que yo quise y que yo pedí, entonces yo ahí sí aplicaría el aborto; pero si yo estoy teniendo un acto sexual por mi propio gusto debo estar consciente de mis actos y responder por ellos”.

EDUCACIÓN INTEGRAL

Por su parte Adriana Jiménez Patlán, coordinadora de Ddeser, instó a las autoridades educativas y de salud a implementar políticas públicas para que las y los jóvenes conozcan sus derechos sexuales y reproductivos.

Consideró que en el país y en el estado de Hidalgo es necesario trabajar más en los servicios amigables para adolescentes y jóvenes, y que se brinde educación sexual.

Destacó que también es de vital importancia que se quiten los prejuicios para brindar métodos anticonceptivos. Que los padres de familia aborden el tema, que no se queden atrás y así lograr una educación integral.

Jiménez Patlán consideró que se deben redoblar esfuerzos en la salud indígena, en particular los derechos sexuales y reproductivos.

Otro punto es la prevención del embarazo en adolescentes con acceso a información y abasto de anticonceptivos, pero, insistió, sin prejuicios y sí con políticas públicas.

El Consejo Estatal de Población de Hidalgo (Coespo) informó que de acuerdo con las edades de la madre al nacimiento de su hijo, el 51.6 por ciento tenían de 20 a 29 años; 22.6 por ciento de 30 a 40, y el 16.6 eran menores de 19 años.

Según el Inegi, de las mujeres de 12 y más años que declararon tener al menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, 52.5 por ciento está en situación de pobreza “multidimensional”, y de éstas, 22.7 por ciento están en pobreza extrema.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2010, en Hidalgo hay 209 mil mujeres de 12 y más años con por lo menos un hijo sobreviviente, y son viudas, separadas, divorciadas o solteras.

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