12/16/2016

En México no solo odio, hay cobardía acumulada, por eso entre muchos te patean en el suelo



1. Cuatro sujetos de camionetas de lujo bajaron de sus vehículos y por poco matan a patadas a una persona de motocicleta que se atrevió a reclamar al chofer por cerrarle el paso. Nadie vio que se trataba de Ana Gabriela Guevara –campeona conocida internacionalmente en la pista mundial de carreras deportivas- y, además, senadora de la República por el PT. Probablemente aquellos sujetos tenían nublada la vista con tanto alcohol y mariguana, pero como acostumbran muchos mexicanos con cobardía acumulada, vieron a una persona que reclamaba al chofer “amigo”, la derribaron y ya en el suelo –sin poder defenderse- la patearon a su gusto en las costillas y las piernas sin darles oportunidad de levantarse y hablar. En adelante los de motocicleta deberían llevar un arma “cuerno de chivo” para reclamar a los de vehículos de lujo.

2. Me gustó que no se haya identificado Ana Gabriela: ni como internacionalista, ni como senadora ni como mujer. Si lo hubiese hecho no íbamos a conocer a muchos mexicanos ricachones tal cual son frentes a verdadero pueblo que anda en bicicletas o en moto y sin credenciales que enseñar. ¿Por qué en lugar de que los panistas propongan que los millonarios se armen en sus coches, sus oficinas y sus casas, no se propone que el pueblo trabajador se arme contra quienes los explotan, los desprecian, discriminan y los maltratan? La realidad es que he visto muy pocas protestas contra el salvaje proceder hacia Ana Gabriela. ¿Será porque iba vestida de pantalones, porque llevaba una moto, porque viajaba sola o por el tono de su voz? O ¿Se debe a que los implicados en las patadas y golpes son empresarios, gobernantes o sólo hijueputas?

3. Guevara es legisladora del PT por Sonora con la comisión de Asuntos Migratorios, así que pertenece a la fracción de los más importantes senadores de este período: los combativos e inteligentes Manuel Bartlett y Laida Sansores que, seguramente, buscarán llegar hasta las últimas consecuencias. Para mí lo grave es que así actúan policías, soldados y marinos: “al árbol caído, leña”. ¿Tienen miedo esos pateadores (patanes), esos golpeadores de montón, a que se levante el derribado y los surta a golpes? Obvio si Ana Gabriela les hubiera enseñado su charola de senadora, todos hubieran tomado el camino de besarle la mano pidiendo perdón. Sólo confío en que Bartlett y Sansores denuncien a fondo a los culpables y a este sistema político y económico de mexicanos que sólo patean y pegan cuando se está en el suelo.

alterar26@gmail.com

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