6/16/2018

Pobreza sin seguridad social para las trabajadoras


 OPINIÓN
   Monedero 
Por: Carmen R. Ponce Meléndez*


La participación económica de las mujeres ha aumentado en el transcurso de las últimas décadas, pero se ha estancado en los estratos más pobres.
Las trabajadoras en pobreza extrema crecieron de 26.5 a 43.2 en el período 2008 a 2016; las vulnerables por ingreso pasaron de 53.0 a 55.8 por ciento, durante el mismo lapso. Significa que más de la mitad de mujeres trabajadoras es vulnerable por ingreso.
De ahí que no sorprenda que 56 de cada 100 trabajadoras sean vulnerables por carencias sociales (2016). Es pobreza sin seguridad social.
Algo fundamental para las trabajadoras son los apoyos de guarderías o estancias infantiles, una madre beneficiaria de esos apoyos  tiene mayores probabilidades de encontrar empleo (18 por ciento), con relación a las que no reciben el apoyo.
Como se puede apreciar en la gráfica en el largo plazo, los servicios contributivos que crecieron más fueron los del IMSS, pues entre el año 2000 y 2017 la niñez atendida creció 90.6 por ciento.
En contraste, la niñez atendida por estancias infantiles de la SEDESOL (no contributivas), creció en 153.5 por ciento entre 2007 y 2017. A pesar de esta cobertura todavía hoy 7 de cada 10 trabajadoras con hijos menores de edad son cuidados por su familia, por no poder acceder al apoyo de estas estancias o guarderías.
Es un programa que apoya a las madres que trabajan, buscan empleo o estudian, así como a los padres solos con hijas, hijos, niñas o niños bajo su cuidado, creado apenas en el Sexenio de Felipe Calderón. Forman parte de los apoyos no contributivos a la seguridad social.
Son datos del documento recién publicado por el Consejo Nacional para la Evaluación de la pobreza (Coneval), denominado: “Evaluación Estratégica de Protección Social en México, segunda edición”.

¿POR QUÉ CRECE MÁS LA ATENCIÓN DE LA NIÑEZ EN LAS ESTANCIAS NO CONTRIBUTIVAS, QUE EN EL IMSS ?

Por la sencilla razón de que así en la misma medida se ha incrementando el número de trabajadoras sin seguridad social, por tanto sin acceso a las guarderías del IMSS o ISSSTE. Este fenómeno también se aprecia en la atención a la Salud, 45.3  por ciento de la población es atendida por el Seguro Popular –sin seguridad social- , en el IMSS apenas es el 35.4, y para el ISSSTE únicamente 7.0 por ciento (datos de 2016).
La población afiliada al Seguro Popular aumentó de 15.7 millones de personas en 2006 a 55.6 millones en 2016, un crecimiento exponencial que habla de la informalidad laboral tan alta que existe en México.
Y lo más grave 41.4 por ciento del gasto total en salud es gasto de bolsillo. Es el gasto directo de los consumidores en consultas, hospitalizaciones, medicamentos, estudios de laboratorio o gabinete, procedimientos ambulatorios y medicamentos, entre otros.
Esto pone en franca evidencia el servicio tan malo que presta el Seguro Popular, para empezar sólo cubre 10 por ciento de las enfermedades que cubre el IMSS. Quizá por eso la mortandad infantil del país es de 12.5, mientras para los países de la OCDE es de 3.9, una diferencia muy considerable.
Conforme al documento referido “la protección social es uno de los elementos clave para articular el desarrollo social y el económico. La carencia por acceso a la seguridad social sigue siendo la más alta entre las que considera la medición multidimensional de la pobreza”.

¿QUÉ ES PROTECCIÓN SOCIAL SEGÚN CONEVAL?

“Protección social. Protección de la seguridad económica de las personas y sus hogares ante eventos de la vida, como el desempleo, la enfermedad, la invalidez, la muerte y la vejez. También considera las limitaciones que ciertos hogares tienen para obtener un ingreso suficiente para adquirir una canasta básica alimentaria”.
De acuerdo con datos de 2016, 55.8 por ciento de la población (68.4 millones de personas) carecían de acceso a la seguridad social. Es decir, frente a las nuevas configuraciones del trabajo, la seguridad social, así como fue definida originalmente, no ha podido cubrir a todas y todos los trabajadores y sus familias”.
Plantea cuatro dimensiones clave de la protección social: a) acceso a la salud; b) el trabajo; c) la orfandad, discapacidad y vejez; y d) el ingreso.
Es evidente el reto que representan los ingresos bajos en el país. Ni el crecimiento económico, ni la creación de empleos, ni la productividad, ni los salarios han sido suficientes para que en México el número de personas con ingresos bajos disminuya.
Eso es descubrir el hilo negro y el agua hervida porque ¿cómo esperar que suceda algo diferente? con los salarios tan miserables que tienen las trabajadoras y trabajadores del país, el SM es de apenas 3 dólares. El que siembra miseria cosecha ira.
El Coneval hace varias recomendaciones y propuestas interesantes, sin embargo no hace ninguna mención a la ingente necesidad de mejorar sustancialmente los salarios, otorgar salarios dignos que incluyan seguridad social; combatir la informalidad laboral (carencia de seguridad social).
Sin estos elementos clave de política económica y políticas publicas en general, muy difícilmente se podrán lograr objetivos como una pensión digna para la vejez, priorizar  la atención primaria de salud o salud universal, sin las desigualdades creadas por el dichoso Seguro Popular.
Qué casualidad que 79 de cada 100 trabajadoras y trabajadores que están en el nivel más bajo de ingresos (décil I) sólo tienen acceso al Seguro Popular (SP); en contraste para el nivel X de ingresos altos únicamente el 9.4 por ciento acude al SP.
Por supuesto que es básico priorizar la aplicación de los programas en las personas con mayor insuficiencia de ingresos, pero ¿por qué no se propone mejorar los ingresos de esas personas con mejores salarios y mejores condiciones de trabajo?
Finalmente la Institución en su estudio concluye identificando algunos problemas básicos para la seguridad social tales como:
  • Las políticas de desarrollo social no están asociadas a derechos.
  • No benefician a toda la población.
  • El nivel de acceso y calidad de los programas es desigual en términos horizontales (se entregan beneficios diferentes a individuos con riesgos similares) y verticales (una proporción del gasto social se ejerce a través de instrumentos regresivos en términos absolutos en detrimento de instrumentos progresivos o neutrales).
  • Políticas activas de empleo y seguro de desempleo
* Economista especializada en temas de género
Twitter: @ramonaponce
CIMACFoto: César Martínez López
Cimacnoticias | Ciudad de México.- 

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