Mostrando las entradas con la etiqueta Informe de Gobierno. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Informe de Gobierno. Mostrar todas las entradas

10/16/2022

Cuatro años de transformación con Claudia Sheinbaum

 sprinforma.mx

Por Gabriela Jiménez Godoy


Recientemente la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la Dra. Claudia Sheinbaum rindió su informe de gobierno a cuatro años de haber tomado posesión. Con lleno total en el Auditorio Nacional enlistó los logros y avances en la capital del país. 

Los ejes principales de su informe fueron: austeridad y finanzas sanas, ciudad segura y de paz, educación el centro de nuestro proyecto, bienestar y justicia social, rescate de espacios públicos para garantizar el derecho a la ciudad, movilidad integrada con el mejor transporte para los que menos tienen, recuperación ambiental de la ciudad, programa integral para acceder al derecho humano al agua en el valle de México, una ciudad del lado de las mujeres.

Más ahorro, menos deuda y más inversión son las bases de la economía citadina. Se ha luchado por erradicar la corrupción y ello permitió liberar $80 mil millones de pesos que se invierten en programas para el bienestar. Además, se impulsa fuertemente en infraestructura, en la línea 1 y 2 de Cablebús, el Trolebús elevado, corredor vial de la línea 5, ampliación de línea 12 del metro, mantenimiento de Circuito Interior.

En materia de seguridad disminuyeron 54% los delitos de alto impacto y se ha puesto especial atención a las causas que originan la violencia, diseñando programas de inclusión y desarrollo para las juventudes, formando y capacitando a la policía y transformando puntos rojos en espacios de convivencia. 

Observamos que la inversión en educación es pilar fundamental para la transformación, tanto de la ciudad como del país. Es el corazón de la 4T. Ahora todos los niños y niñas tienen derecho a acceder a una beca. Además, se han construido nuevas universidades para garantizar el derecho al acceso a la Educación Superior. 

Todos los logros en materia educativa son destacables, sin embargo, el programa PILARES ha sido vanguardia en cuanto a educación comunitaria, acceso a la ciencia, oficios, idiomas, tecnología. Gran ejemplo de que otras formas de educar son posibles. Todas las personas pueden inscribirse y obtener conocimientos en distintas áreas.

En esta administración hay una excelente coordinación con el gobierno federal y la política social aplicada no tiene precedente en la historia de la Ciudad. Se ha hecho una inversión nunca vista en la construcción, remodelación y mantenimiento de los hospitales de la Ciudad, asegurando el acceso gratuito a la atención médica con trato digno, calidez y calidad. Se sigue poniendo atención a la pandemia y sus consecuencias. La capital es una de las ciudades más vacunadas del mundo debido a la cooperación y solidaridad de toda la población. 

Resaltan también los avances en materia de vivienda digna, reconstrucción, movilidad integrada, chatarrización, cuidado del medio ambiente y muchos otros, como la atención a mujeres y los grandes avances legales como la Ley Olimpia, Registro Público de personas agresoras sexuales y el Banco de ADN para la investigación forense. 

Se debe reconocer que la Ciudad de México es una de las metrópolis más conectadas, con 21,500 puntos de acceso a WiFi público y gratuito.  En cuanto a innovación tecnológica destacan la puesta  en marcha la planta de biodiesel, la planta para tratar basura, sistema de humedales para la limpieza de aguas residuales y el sistema de producción de banquetas a partir de cascajo, entre otras. 

Gracias a estos logros, la Ciudad de México es ejemplo nacional de buen gobierno, siempre del lado del pueblo y velando por quienes más lo necesitan. Desde toda trinchera se ataca la pobreza, la marginación, la discriminación y tantos otros problemas sociales heredados que hoy en día están siendo derrumbados con ciencia, educación y principios. La transformación se consolida en la Ciudad por el liderazgo de la Dra. Claudia Sheinbaum. 

9/18/2019

Sheinbaum: se recupera el camino y se construye una sociedad igualitaria

Primer Informe de Gobierno


Foto
▲ La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, caminó durante 40 minutos del recinto legislativo de Donceles y Allende al Antiguo Palacio del Ayuntamiento, en el Zócalo, al término de la sesión del Congreso en la que rindió su primer Informe de gobierno. La acompañaron legisladores y funcionarios como Ricardo Ruiz y la secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez.
En su primer Informe de gobierno ante el Congreso capitalino, Claudia Sheinbaum aseguró que la Ciudad de México recupera su camino y da inicio un cambio profundo para construir una sociedad más solidaria e igualitaria, al quedar atrás la época de la corrupción, la frivolidad, la simulación y la traición a los ciudadanos.
Después de escuchar las posturas de los grupos parlamentarios representados en el recinto legislativo, la mandataria afirmó que la gran diferencia de su administración es que se acabaron el neoliberalismo y el partido de Estado que buscaba la clientela política.
Ante la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero –quien acudió en representación del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador–, titulares del Poder Judicial y dirigentes de los partidos políticos, así como senadores, diputados federales, alcaldes y miembros de su gabinete, sostuvo que llegó al frente de la capital del país para realizar cambios profundos y terminar con una política de privilegios y abusos que se impuso como forma de gobierno en contra de la voluntad popular.
Con la presencia de un solo gobernador, el del estado de México, Alfredo del Mazo, Sheinbaum centró la primera parte de su discurso en hablar de los resultados que ha dejado el combate a la corrupción y aseguró que apenas comienza la verdadera transformación para cumplir con todos los compromisos adquiridos.
Se acabaron los moches, la contratación de empresas fantasmas, las comisiones ilegales en la compra y adquisición de bienes, servicios y obras, expuso, al señalar que en total se rescataron de la corrupción 25 mil millones de pesos.
También se dio tiempo para responder a los posicionamientos de la oposición, que de manera reiterada aludió al tema de la alerta contra la violencia de género. Quiero aclarar que no nos hemos opuesto; lo que hemos dicho es que es sustantivo revisar su mecanismo, porque se ha declarado en 17 estados y no ha habido mejoría, sostuvo
Celebró, entonces, que ahora haya unidad para buscar la erradicación de la violencia contra las mujeres, pues cuando el feminicidio se catalogaba como suicidio y se hablaba del viejerío muchos se quedaron callados.
Por ello, pidió a la Secretaría de Gobernación, a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y al Instituto Nacional de las Mujeres discutir junto con las organizaciones civiles y las mujeres lo que significa el mecanismo de alerta de violencia de género, cuáles son las medidas que se deben tomar y no sólo declararla para simular que se está haciendo algo.
Reviró, además, al PRD y al PAN, que reclamaron malos resultados en materia económica: Lo voy a decir despacito para que se escuche. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social, de enero a agosto la Ciudad de México fue la entidad con mayor crecimiento en el número de empleos formales de toda la República, y el turismo nacional y extranjero tuvo un incremento de 23 por ciento respecto del año anterior.
Respecto de la seguridad, admitió que hay una cifra negra, pero aseguró que han disminuido los homicidios dolosos, lesiones por arma de fuego y robo de vehículo. No queremos dar la sensación de que estamos satisfechos con lo que hemos hecho, hace falta muchísimo más, porque nuestro compromiso es dejar una ciudad segura.

Foto Cristina Rodríguez
Periódico La Jornada

9/04/2019

Contradicciones

La Jornada
Luis Linares Zapata

El primer Informe de gobierno presenta una oportunidad para calibrar la real intensidad de la disputa en proceso. Tanto las oposiciones como de los apoyos vertidos al ámbito público pueden ser dimensionados en su penetración ciudadana. Si ya se tenían bien identificadas las condenas hacia la manera de conducir los asuntos públicos desde la Presidencia, ahora se incide, con nítida precisión, en los anteriores y hasta celebrados augurios de desastre en puerta. Armados de una crítica feroz por lo escuchado el domingo pasado, se afirma, con voces coordinadas y sonoras, el rotundo fracaso de lo que se moteja como sueño irreal. Por el lado de los acuerdos con lo que ha sucedido, durante estos primeros nueve meses del nuevo gobierno, las opiniones tampoco muestran recato alguno en su tajante consonancia. Para estos grupos y personas, la conducción no sólo es positiva, sino que se entroniza una atractiva narrativa de futuro. Para poder sostenerla, en lo cotidiano, se le ha colocado el andamiaje que exige la transformación prometida. Y con esta doble versión por delante se habrá de proseguir por tiempo indefinido.


Ni modo, esa bifurcación de visiones e intereses es parte sustantiva, aunque sea también contradictoria, de la actualidad. Un presente complejo que, por un lado constriñe y, por el otro, impulsa la que bien puede ser definida como construcción de un nuevo régimen de gobierno y convivencia. ¿De qué trata este propósito de cambio que tanto ruido mete en la vida organizada y personal del país? En su mero fondo representa el intento de matizar la angustia, y el pleito derivado, para aceptar al crecimiento económico como prerrequisito indispensable para asegurar la prosperidad. Un resultado que, previo análisis a fondo, no se ha presentado en país alguno. Sobre todo si se le introduce dentro de la perspectiva del bienestar interclases. Para adentrarse en un proceso que pueda ser de aceptable reparto de la riqueza y el ingreso generado, hay necesidad de adjuntarle, de manera inseparable en tiempo, la condición de ser equitativo. Es decir, conjuntar los factores para entender, para calibrar el concepto de desarrollo. Es este concepto e idea básica, la que puede conducir al equilibrio social y la justicia. Supeditar, dentro de un modelo ya muy cuestionado, la primacía del crecimiento (y sus medidas empíricas) como antecedente necesario, indispensable, totalitario, para un desarrollo posterior es necear con lo que ha ocasionado, lo que bien se conoce y sufre, como modelo concentrador. Aunque, para mayor precisión habría que añadir que no se pretendió, por el Presidente eliminar en la actuación gubernamental el uso de los parámetros, códigos y numeralia concomitante del crecimiento económico. Lo solicitado es poner el acento en la cuestión cualitativa del desarrollo por sobre la del simple y muy usado aumento del PIB.

Las enormes trasferencias que el gobierno está efectuando, con base en los ahorros conseguidos por la austeridad, no pueden ningunearse y menos soslayarse. Son un hecho en ejecución y se asumen como instrumentos que sostendrán buena parte del modelo compartido ya en marcha. Hacen falta otras palancas para completar la obra, pero ya se apuntan. La apuesta por una política energética como pilar del cuerpo industrial de la nación. Es y será, tal prioridad, una tajante decisión industrializadora que, en el pasado, ha sido ninguneada y que ahora se presenta como asunto crucial. La persecución de erradicar la corrupción que ha impregnado hasta el tuétano la vida colectiva, contaminando el destino, eficacia y la calidad de la cosa pública. Es por esta amarga realidad que bien puede afirmarse la derrota moral de la reacción a la que hace mención el Presidente. Ciertamente, ese grupo reactivo, hasta hace poco hegemónico, condujo, a sus anchas, buena parte del quehacer público y lo llevó hasta su decadente estado.

Otra vertiente, también sustantiva, del andamiaje mencionado lo constituye la soberana y recta actitud de rescatar y preservar los contrapesos del sistema democrático y el sistema mismo. Ahora se toma distancia y se respeta, cabalmente, a los demás órdenes y niveles de gobierno. Es un alegato faccioso decir que se han destruido los organismos autónomos e independientes. Y, menos aún que se atropella la libertad de expresión para buscar la concentración del poder. Buscar la depuración de los excesos que los condicionan es algo muy distinto que darles sepultura. Ninguno de los prevalecientes organismos autónomos, creados en el régimen anterior, ha sido puesto en el patíbulo. Lo cierto es que del rumor se pasó a la afirmación, repetida una y otra vez, de su destrucción. La narrativa de la transformación a edificar no se dibuja ni se propone sin sustento. Ni tampoco es un paraíso lejano e imposible. Es, por el contrario, concitar el deseo, la esperanza que, por ahora, llevan millones de mexicanos en sus vacías talegas.

Memoria de un 1°de julio


En el sistema político mexicano de las últimas dos décadas ha imperado una regla básica de convivencia entre vencedores y vencidos: siempre que los intereses dominantes pierden en algún espacio de poder, estos están obligados a afirmarse, públicamente, como oposición, pero no como una oposición cualquiera, sino, antes bien, como una de carácter estrictamente responsable, de espíritu crítico y autocrítico —a veces, inclusive, de naturaleza o bien ciudadana o bien independiente. Por regla general, dicho posicionamiento implica dos cosas. Primero, conceder al vencedor su victoria en cuestión, aunque sin renunciar a nada que no sea lo estrictamente necesario o que ponga en peligro, en todo caso, la existencia misma de sus propios intereses. Segundo, marcar el punto de quiebre a partir del cual estos intereses comenzarán a defender banderas sociales, políticas, económicas, culturales, históricas, etc., de signo ideológico opuesto al que solían sostener mientras eran dominantes.
En su mutua conjugación, estos dos movimientos —políticos e ideológicos a la vez— no operan, por supuesto, de manera automática ni mucho menos inmediata. Reconstruir la memoria histórica de la ciudadanía para reinscribirla dentro de los nuevos intereses defendidos por los perdedores de la contienda política no es algo que se logre en automático —con todo y que, en esta sociedad, la memoria colectiva no suele ir más allá de un par de elecciones locales y quizá una federal. De hecho, la hazaña suele ser aún más conflictiva en la medida en que el cambio de signo ideológico y las posturas políticas defendidas —siempre para hacer contrapeso a los intereses gobernantes en turno—, guardan una mayor distancia con los anteriormente defendidos o implican, en última instancia, una diametral confrontación a ese pasado.
Oposición, por ello, desde hace mucho tiempo se ha convertido, para el conservadurismo y las derechas, en un sinónimo de resistencia a los abusos, al autoritarismo, las arbitrariedades y cualquiera de sus similares y derivados; pese a que en el pasado ese mismo conservadurismo y esa misma derecha fuesen las vanguardias que practicaban y defendían cualquier cantidad y cualidad en los excesos del poder contra la ciudadanía y los sectores sociales que se les oponían. Y en esto, no sobra señalarlo, bastante ha abonado el hecho de que, desde hace por lo menos cinco décadas, el lenguaje y el argot político se ha venido vaciando de sus contenidos, de tal suerte que términos como ciudadanía, oposición, crítica, justicia, paz, equidad, estabilidad, orden, progreso, etc., terminan significándose todo y no significando nada.
Vistas estas coordenadas de lectura en la perspectiva de los recientes cambios políticos ocurridos en México, resultado de la victoria electoral de la plataforma de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hace exactamente un año, en julio de 2018, permiten explicar por qué, por ejemplo, en el momento de la toma de posesión de López Obrador en la Cámara de Diputados, en diciembre pasado, el Partido Acción Nacional (en muchos sentidos la institución representante de los intereses que llevaron a este país a un baño de sangre y a una guerra que aún no termina) ondeó la bandera del reclamo de justicia para los familiares de los cuarenta y tres estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos, en Ayotzinapa. O por qué, en otra clave, el Partido Revolucionario Institucional (por definición el instituto político que más cadáveres, masacres, desapariciones y violaciones a los derechos humanos acumula en su historia) ha estado insistiendo en el fortalecimiento de algunos contrapesos ciudadanos en defensa de derechos como los de expresión, asociación, y demás.
Y es que, desde la toma de posesión de López Obrador y de toda la maquinaria política del Movimiento de Regeneración Nacional en el entramado gubernamental del Estado, lo que las derechas (políticas y ciudadanas) han estado operando es la construcción de un imaginario en el que a sus intereses se los identifique, por parte del resto de la población, como los auténticos e históricos defensores y portadores de las libertades políticas, económicas, sociales y culturales de la sociedad en cuestión. Así pues, no es una casualidad la cantidad de propaganda que el priísmo ha invertido en hacerle ver a México que la historia del PRI es la del propio Estado mexicano, pues es gracias a ese partido que los mexicanos y las mexicanas cuentan con el grueso de instituciones que componen a éste. Y tampoco lo es, por supuesto, la reivindicación permanente que hace el PAN de la democracia en México, argumentando que fue gracias a que ese partido se consolidó como la única verdadera oposición al partido de Estado —o por lo menos una que cuyos integrantes y cuyas bases no salieron de los múltiples éxodos priístas durante el siglo XX— desde los años de la post-Guerra Civil, en 1939.
En algún tiempo un tanto remoto, quizás alguna de esas posiciones defendidas hizo sentido para gruesas capas de la población, sobre todo para los estratos que van desde las clases medias hasta las más privilegiadas por el funcionamiento del sistema político. Sin embargo, lo que es un hecho es que desde que ambos institutos hicieron converger sus intereses de clase hacia un espacio en común —y en especial desde esa suerte de amasiato en el que se comprometieron para hacer frente al arrastre de los movimientos progresistas en el resto del Sur del continente, durante la primera década del siglo XXI— esas diferencias son cada vez menores y más matizadas, pues en lo fundamental, aunque benefician a personas y círculos políticos y empresariales distintos, estos, en última instancia, comparten y están comprometidos con su propia conciencia de clase común. Es decir, las personas cambian, no así los estratos.
Ello, en parte, explica que en la última contienda electoral priísmo y panismo (más perredismo y el resto de las remoras políticas con representación institucional en el Estado) terminasen siendo identificados bajo el mismo espectro ideológico del conservadurismo y la derecha más neoliberal, autoritaria y sanguinaria de la que este país tenga memoria. Y de ahí, también, que la única apuesta de oposición que se vislumbrara como horizonte político alternativo fuese la del morenismo, pese a que, en los hechos, éste terminase matizando cada vez más sus posiciones para concertar en una mayor cantidad de puntos con los intereses políticos y empresariales que aún hoy, sin ser gobierno, gobiernan y administran a México —o por lo menos no lo llevan a una situación como la inducida en Venezuela.
Al final, esa izquierda que fue electa en las urnas, hace un año, ha pasado los últimos seis meses intentando convencer a quienes gobierna de que es una verdadera apuesta de izquierda (la primera en la historia reciente de México, la cuarta en línea desde que éste es independiente). Y si bien es cierto que ha logrado destapar un sinfín de irregularidades cometidas por las administraciones pasadas, así como realizar modificaciones sustanciales, para bien, en campos como los de la ciencia y la cultura (bajo la conducción de María Elena Álvares-Buylla), la realidad es que, más allá del discurso, por lo menos en este breve tiempo, esa izquierda ha sido infinitamente más eficaz que la propia derecha en implementar algunos de los puntos cardinales del neoliberalismo —sobre todo, en lo que respecta a los fundamentos y las consecuencias de la austeridad republicana— y del neoextractivismo, del rentismo energético y de la devastación geográfica, so pena de perder inversiones multimillonarias en proyectos de infraestructura —mismos que, de concretarse, habría que vigilar para saber la manera en que operarán dentro del entramado infraestructural tendido por Estados Unidos en la región centro y Sur del continente para servir a su posicionamiento geopolítico.
Por lo pronto, y no obstante lo anterior, aunque es un hecho que el equipo de gobierno de López Obrador (en todos los órdenes: ejecutivo, legislativo y judicial; y niveles: federal, estatal y municipal) está cometiendo una infinidad de errores en el proceso de barrer con las burocracias de los regímenes anteriores, para colocar a sus propios beneficiarios en los vacíos dejados por aquellas, lo cierto es que el gobierno actual ha mantenido una posición firme y sistemática de descubrimiento de abusos del poder en el pasado reciente del país; razón por la cual, aunque el descontento social es significativo (sobre todo de algunos círculos de las clases medias-altas y privilegiadas que están siendo afectadas por los cambios operados), el apoyo de base a su proyecto sigue siendo avasallador.
Y es que, por más torpes que sean las decisiones que se van construyendo sobre la marcha (la Guardia Nacional en un primer plano), la realidad es que, al final del día, éstas terminan siendo condonadas por la ciudadanía justo en la misma proporción en la que el gobierno demuestra que todo aquello que no hacía mucho sólo eran meras suposiciones y especulaciones a veces conspiranóicas, hoy se demuestran en su veracidad: los fideicomisos y el abrumador nepotismo presentes en el poder judicial, el desvío de recursos para campañas electorales, el dispendio en entidades como el CONACyT para favorecer a las empresas privadas con recursos del erario, los privilegios salariales y en especie de los que goza la clase política, la duplicidad de programas sociales y políticas públicas para favorecer el enriquecimiento personal, etcétera, son algunas de las coordenadas que dan muestra de ello.
Por eso, también, todos aquellos intereses políticos que salieron a la palestra, entre el primero de julio y el primero de diciembre de 2018, para afirmarse como la oposición crítica, autocrítica y responsable frente al gobierno de López Obrador, hoy, no únicamente no figura como un actor preponderante de contrapeso a las decisiones tomadas por la actual administración, sino que, además de haber quedado reducidas a meras reacciones ante el actuar del gobierno vigente, han cedido el paso a que sean las cupulas empresariales quienes lleven la batuta en el golpeteo mediático, la resistencia a políticas públicas y la conducción de la política de seguridad, financiera y económica a implementar.
Sin duda, López Obrador tiene un estilo muy personal de gobernar, tendiente a concentrar en su figura una gran cantidad de decisiones (lo que no es para menos, tomando en cuenta que su proyecto sexenal parte de la regeneración ética y moral de la sociedad, y en donde la propia funciona a manera de muro de contención frente a lo que considera corrupción). El problema, sin embargo, no se encuentra allí, sino en la incapacidad de articular propuestas políticas, económicas, culturales, etc., desde diferentes sectores ya no sólo para hacer contrapeso al avasallamiento que hoy día practica MORENA, sino (y principalmente) para llevar a buen cause todo lo que es rescatable de esta Cuarta Transformación de la vida pública nacional.
Y es que, sin esas articulaciones que son necesarias, el riesgo que se corre es el del anquilosamiento de los intereses morenistas que hoy son morenistas sólo porque el contexto y las relaciones de fuerzas entre intereses políticos no les beneficiaban: todos esos éxodos que desde otros partidos fueron acogidos por el velo de MORENA, pero que en un tiempo no muy distante (apenas a un sexenio de distancia) se encontraban defendiendo a sangre y fuego agendas que a todas luces resultaban contrarias a la 4T. Después de todo, las relaciones entre el gobierno y los intereses que no son gobierno pero que administran el país se han mantenido, hasta ahora, en una frágil tensión en la que nada está resuelto —aunque ha permitido a López Obrador ampliar, en algunos casos, su margen de maniobra. Y justo porque nada está resuelto (la tensión se puede quebrar y la correlación de fuerzas cambiar), es que no se debe apostar el todo por el todo a la agenda de MORENA, y mucho menos a la manera en que el partido implementa, ejecuta esa agenda.
El éxito que ha tenido López Obrador para desenmascarar algunos intereses ocultos ha llevado a la ciudadanía (incluidas sus bases sociales más críticas) a tomar el momento presente como una victoria (más allá de lo electoral), y ese, en estricto sentido, es el peor de los escenarios para este país, pues implica la abdicación del movimiento social que llevó al gobierno vigente a la posición en la que está, en la conducción de su agenda.
Ricardo Orozco, Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Análisis de la Política Internacional, https://cemapinternacional.com 

9/02/2019

La economía crece poco pero no hay recesión, afirma López Obrador

1er. Informe de gobierno

Destaca el aumento de la inversión extranjera, el superávit fiscal y la distribución del ingreso más justa

Foto
▲ El presidente López Obrador destacó el acuerdo por el cual se renegociaron los contratos relacionados con los gasoductos que distribuirán combustible a las estaciones de la CFE y agradeció su apoyo a Carlos Slim y Carlos Salazar, además de elogiar la labor de Manuel Bartlett como facilitador del acuerdo.
Si bien la economía está creciendo poco, es cierto, no hay recesión, admitió el presidente Andrés Manuel López Obrador durante su tercer informe al pueblo de México –primero, de acuerdo con el formalismo constitucional–, en el que destacó que ahora es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y más bienestar.
En Palacio Nacional, ante casi 600 invitados que lo escucharon seis horas antes de la entrega oficial del Informe al Congreso de la Unión, López Obrador presentó sus datos sobre el rumbo de la economía: la inversión extranjera asciende a 18 mil millones de dólares y el superávit en el segundo trimestre del año fue de 5 mil 143 millones de pesos, el mayor desde que se iniciaron los registros en 1980.
Larga enumeración de cifras para mostrar su visión de la realidad económica nacional en las que mencionó, entre otras variables, que las exportaciones se ubicaron en 39 mil millones de dólares; la inflación fue de 3.8 por ciento en julio, la más baja desde diciembre de 2016, y las reservas internacionales crecieron en 54 mil 200 millones de pesos en lo que va de la administración.
En este contexto, reivindicó la más polémica de las acciones que ha adoptado: cancelar el proyecto del aeropuerto en Texcoco. Aún con el costo que implicó abandonar este proyecto, estoy convencido de que fue la mejor decisión, y argumentó: En el lago de Texcoco, la terminal aérea habría estado condenada a sufrir de constantes hundimientos. Se evitó la destrucción del lago Nabor Carrillo, asiento de aves migratorias.
Otro rubro, en el ámbito económico, que enfatizó el Presidente fue la nueva política de compras y adquisiciones gubernamentales, que ha permitido ahorrar 145 mil millones de pesos en nueve meses. Los lujos, los dispendios y la opulencia que caracterizaban el ejercicio del poder presidencial han llegado a su fin.
La nueva política económica, aseguró, implica mantener finanzas públicas sanas, equilibradas y no deficitarias. López Obrador aseveró que los parámetros para medir el desarrollo es la reducción de la pobreza y la desigualdad como un imperativo ético de su gobierno.
Pidió dejar atrás la hipocresía neoliberal acerca de las obligaciones gubernamentales y el papel del Estado. Hay que reconocer que a éste “le corresponde atemperar las desigualdades sociales. No es posible seguir omitiendo la justicia social de las obligaciones de gobierno. No es jugar limpio utilizar al Estado para defender intereses particulares y procurar desvanecerlo cuando se trata del beneficio de las mayorías.
No es ético ni lícito defender la facultad del Estado para rescatar instituciones financieras en quiebra y considerarlo una carga cuando se trata de promover el bienestar de los más pobres, aseveró.
Discurso oscilante entre la censura al pasado neoliberal y la reivindicación de las políticas actuales en materia económica: Existe aún la idea falaz de que el Estado no debe promover el desarrollo ni buscar la redistribución del ingreso, sino limitarse a crear las condiciones que permitan a los inversionistas hacer negocios y asumir que los beneficios se derramarían automáticamente al resto de la sociedad. Esta suposición se reveló cruelmente falsa durante el periodo neoliberal.
López Obrador aludió a los principales megaproyectos que pretende desarrollar en el sexenio, entre ellos el desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec, que implica las obras –ya iniciadas, dijo– de ampliación y modernización de los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, así como las rutas ferroviarias.
Informó que ya se realizó la consulta a las comunidades para incorporarlas al proyecto que incluye la definición de una zona franca que favorezca la creación de parques industriales a lo largo de los 230 kilómetros del Istmo. Un proyecto que, aseveró, se equipara al canal de Panamá que será impulsado con mecanismos de reducción de impuestos y costo de los combustibles.
Al referirse –como caso emblemático de la lucha anticorrupción– al combate al robo de combustible, aseveró que permitió abatir en 94 por ciento la incidencia de este delito, que alcanzó el robó de 80 mil barriles diarios en el sexenio pasado.
El huachicol también tuvo su símil con la eliminación de las condonaciones fiscales mediante decreto: “Tenemos que aplicar la ley parejo. Ni huachicol arriba ni huachicol abajo. El ofensivo privilegio de la condonación fiscal significaba que grandes empresas y bancos no pagaran impuestos, pues los altos funcionarios de Hacienda, con el visto bueno del presidente, ejercían la facultad discrecional de condonar adeudos”.
Ante connotados empresarios, como Carlos Slim, Emilio Azcárraga y Germán Larrea, López Obrador condenó que, con el visto bueno presidencial, se otorgaron privilegios fiscales a 108 grandes contribuyentes beneficiándolos con condonaciones fiscales por 213 mil millones de pesos.
También ponderó la importancia que tiene haber detenido, por primera vez en 14 años, la consistente y progresiva caída en la producción petrolera. En diciembre de 2004 se alcanzó una producción de 3 millones 400 mil barriles de petróleo, cifra que se redujo a un millón 670 mil.
De forma insistente, López Obrador destacó la estrategia contra la corrupción, reivindicó la honestidad del nuevo gobierno y recordó el acuerdo por el cual se renegociaron los contratos relacionados con los gasoductos que distribuirán gas a las estaciones de la Comisión Federal de Electricidad, y puso especial énfasis al agradecer a Carlos Slim y al presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, al tiempo que elogió la labor del director de la empresa del Estado, Manuel Bartlett, como facilitador del acuerdo.

El PRI plantea alcanzar un gran pacto nacional para erradicar la violencia

1er. Informe de gobierno

En voz de la senadora Beatriz Paredes, el PRI demandó al presidente Andrés Manuel López Obrador que, con humildad, revise y rectifique aquellas políticas públicas que no han funcionado. Le recordó que ganó los comicios de forma legítima, pero fue una elección y no una revolución, y convocó a un gran pacto nacional para erradicar la violencia y restablecer la seguridad y paz ciudadana.
Ojalá, dijo, el Ejecutivo federal no caiga en los errores de sus antecesores, que, embriagados por sus propias estrategias publicitarias, no se dieron cuenta cuando cometieron equivocaciones.
La legisladora priísta recalcó que en un país de 127 millones de habitantes, el gobierno no puede ser de un solo hombre, porque se convierte en caudillo, y rechazó que la victoria de Morena y sus aliados el primero de julio de 2018 signifique una irrupción de las masas, ya que sólo 33.7 por ciento de los mexicanos votaron por el candidato triunfador.
Al intervenir en la sesión de apertura del Congreso, propuso discutir a profundidad a qué se refiere el jefe del Ejecutivo federal cuando plantea un cambio de régimen, porque, recalcó, “si se pretende una restauración autoritaria que debilite instituciones y a la democracia que costó décadas construir a todas las fuerzas políticas –incluyendo desde luego a dirigentes de la izquierda y movimientos sociales progresistas– no lo vamos a permitir”.
La honradez y el genuino compromiso con los pobres son atributos que aprecio y la gente admira, pero no es suficiente, son indispensables los equipos bien coordinados y expertos en sus tareas, dispuestos a escuchar y a incluir”.
En su intervención, la senadora Paredes advirtió también que el Presidente de la República “no debe regodearse en espejismos efímeros, como el alegato sobre su popularidad, porque para el tercer trimestre de su gobierno, Carlos Salinas de Gortari tenía 70 por ciento de oposición.
Se refirió a la frustración de miles de empleados federales despedidos, a la desolación de quienes no reciben el medicamento que requieren. Cómo no alzar la voz, dijo, para acompañar a los millares de campesinos que protestaron recientemente, e insistió en que es necesaria la disposición a reflexionar sobre las políticas públicas desacertadas.
En su discurso, la senadora Paredes demandó que el gobierno de México asuma una actitud firme frente a Estados Unidos y no acepte ser tercer país seguro en materia de migración. Exigimos firmeza y una estrategia multilateral. Rechazamos que los millones de mexicanos que han sido fundamentales para el crecimiento económico de Estados Unidos sean objeto de discursos de odio y actitudes xenofóbicas.

Periódico La Jornada

El Informe de López Obrador, escueto en materia cultural


Destacó la labor del FCE y la apertura de Los Pinos a la gente, pero ignoró proyectos relevantes para la SC

Foto
▲ En su primer Informe de gobierno, López Obrador habló del nuevo espacio artístico y ecológico de 800 hectáreas que se construirá en el Bosque de Chapultepec. En la imagen, asistentes a la Feria Internacional de las Culturas Amigas que se realizó en el Complejo Cultural Los Pinos, en junio pasado.
En materia cultural, el presidente Andrés Manuel López Obrador destacó en su primer Informe de gobierno que está funcionando la estrategia para el rescate de la memoria histórica; también la estrategia para el fomento a la lectura.
Dijo que el Fondo de Cultura Económica (FCE), que dirige el escritor Paco Ignacio Taibo II, ha editado 23 libros de grandes escritores con un tiraje de 40 mil por cada libro, llegando a un total de 920 mil ejemplares. Dichos libros se venden a precios accesibles que van de nueve a 20 pesos.
También habló de que se reimprimieron 8 millones 500 mil ejemplares de la Cartilla moral, escrita por Alfonso Reyes, y enfatizó que no sólo de pan vive el hombre: necesitamos fortalecer valores culturales, morales, espirituales, bienestar material y bienestar del alma.
Otro logro relevante para el Presidente ha sido la apertura al pueblo de la antigua Residencia Oficial de Los Pinos, la cual calificó como un éxito; la que era mansión presidencial ha sido visitada por un millón 600 mil personas. Sin embargo, la Secretaría de Cultura federal (SC) informó en su cuenta de Twitter que al día de hoy la cifra es de casi 2 millones de personas.
López Obrador informó que en coordinación con el gobierno de la ciudad se va a convertir el Bosque de Chapultepec, (con) más terrenos donde se encontraba la fábrica de armas del Ejército, en un espacio artístico y ecológico con una extensión de 800 hectáreas. Pronto será uno de los sitios culturales más importantes del mundo.
No se mencionó en el Informe ninguna de las otras acciones relevantes que realiza la SC, por ejemplo, el programa de Cultura Comunitaria, calificado como el más importante de la dependencia, según han explicado las autoridades de esa instancia en meses recientes.
Por ejemplo, también en la cuenta de Twitter de la SC federal se resalta en un mensaje fijado que el proyecto de Cultura Comunitaria avanza con presencia en 345 municipios de México (de los 720 que abarcará); añaden que los compromisos se cumplen: con el objetivo de no dejar a nadie atrás, garantizamos el ejercicio de los derechos culturales de todas y todos.
La titular de la dependencia, Alejandra Frausto, difundió en su cuenta personal de redes sociales que después del Informe del Presidente convocó a compañeros del gabinete e invitados especiales al Museo Nacional de Culturas para disfrutar de la exposición de exvotos recuperados. Entre los asistentes estaban el empresario Carlos Slim; la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y la titular de la Secretaría del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján.
La muestra a la que acudieron presenta el patrimonio que fue repatriado de Roma, Italia (594 exvotos), otra de las acciones que hace meses destacó Frausto, para lo cual realizó un viaje a Roma en marzo, cuando es sabido que el Presidente restringió a todos los funcionarios las salidas al extranjero.

Inbal e INAH, fuera del discurso
La escueta mención que López Obrador hizo en materia cultural tampoco incluyó las actividades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual celebró en febrero 80 años de existencia, con el reto de concluir la reconstrucción del patrimonio histórico afectado por los sismos de 2017, además de fortalecer la presencia y labor de su red de 160 museos y 191 zonas arqueológicas. El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) tampoco tuvo presencia en el Informe presidencial.
Hace unos días, en su comparecencia ante la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, Frausto destacó que la dependencia a su cargo entregó 110 millones de pesos para Apoyo a Festivales Culturales y Artísticos (Profest), con un aumento histórico que permitió la participación de festivales nuevos, no sólo los ya posicionados; además, se abrieron nuevas categorías, dato que no ameritó mención en el informe de ayer del mandatario.

Foto José Antonio López
Periódico La Jornada

La economía crece poco pero no hay recesión, afirma López Obrador

1er. Informe de gobierno

Destaca el aumento de la inversión extranjera, el superávit fiscal y la distribución del ingreso más justa

Foto
▲ El presidente López Obrador destacó el acuerdo por el cual se renegociaron los contratos relacionados con los gasoductos que distribuirán combustible a las estaciones de la CFE y agradeció su apoyo a Carlos Slim y Carlos Salazar, además de elogiar la labor de Manuel Bartlett como facilitador del acuerdo.
Si bien la economía está creciendo poco, es cierto, no hay recesión, admitió el presidente Andrés Manuel López Obrador durante su tercer informe al pueblo de México –primero, de acuerdo con el formalismo constitucional–, en el que destacó que ahora es menos injusta la distribución del ingreso, es decir, hay más desarrollo y más bienestar.
En Palacio Nacional, ante casi 600 invitados que lo escucharon seis horas antes de la entrega oficial del Informe al Congreso de la Unión, López Obrador presentó sus datos sobre el rumbo de la economía: la inversión extranjera asciende a 18 mil millones de dólares y el superávit en el segundo trimestre del año fue de 5 mil 143 millones de pesos, el mayor desde que se iniciaron los registros en 1980.
Larga enumeración de cifras para mostrar su visión de la realidad económica nacional en las que mencionó, entre otras variables, que las exportaciones se ubicaron en 39 mil millones de dólares; la inflación fue de 3.8 por ciento en julio, la más baja desde diciembre de 2016, y las reservas internacionales crecieron en 54 mil 200 millones de pesos en lo que va de la administración.
En este contexto, reivindicó la más polémica de las acciones que ha adoptado: cancelar el proyecto del aeropuerto en Texcoco. Aún con el costo que implicó abandonar este proyecto, estoy convencido de que fue la mejor decisión, y argumentó: En el lago de Texcoco, la terminal aérea habría estado condenada a sufrir de constantes hundimientos. Se evitó la destrucción del lago Nabor Carrillo, asiento de aves migratorias.
Otro rubro, en el ámbito económico, que enfatizó el Presidente fue la nueva política de compras y adquisiciones gubernamentales, que ha permitido ahorrar 145 mil millones de pesos en nueve meses. Los lujos, los dispendios y la opulencia que caracterizaban el ejercicio del poder presidencial han llegado a su fin.
La nueva política económica, aseguró, implica mantener finanzas públicas sanas, equilibradas y no deficitarias. López Obrador aseveró que los parámetros para medir el desarrollo es la reducción de la pobreza y la desigualdad como un imperativo ético de su gobierno.
Pidió dejar atrás la hipocresía neoliberal acerca de las obligaciones gubernamentales y el papel del Estado. Hay que reconocer que a éste “le corresponde atemperar las desigualdades sociales. No es posible seguir omitiendo la justicia social de las obligaciones de gobierno. No es jugar limpio utilizar al Estado para defender intereses particulares y procurar desvanecerlo cuando se trata del beneficio de las mayorías.
No es ético ni lícito defender la facultad del Estado para rescatar instituciones financieras en quiebra y considerarlo una carga cuando se trata de promover el bienestar de los más pobres, aseveró.
Discurso oscilante entre la censura al pasado neoliberal y la reivindicación de las políticas actuales en materia económica: Existe aún la idea falaz de que el Estado no debe promover el desarrollo ni buscar la redistribución del ingreso, sino limitarse a crear las condiciones que permitan a los inversionistas hacer negocios y asumir que los beneficios se derramarían automáticamente al resto de la sociedad. Esta suposición se reveló cruelmente falsa durante el periodo neoliberal.
López Obrador aludió a los principales megaproyectos que pretende desarrollar en el sexenio, entre ellos el desarrollo integral del Istmo de Tehuantepec, que implica las obras –ya iniciadas, dijo– de ampliación y modernización de los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos, así como las rutas ferroviarias.
Informó que ya se realizó la consulta a las comunidades para incorporarlas al proyecto que incluye la definición de una zona franca que favorezca la creación de parques industriales a lo largo de los 230 kilómetros del Istmo. Un proyecto que, aseveró, se equipara al canal de Panamá que será impulsado con mecanismos de reducción de impuestos y costo de los combustibles.
Al referirse –como caso emblemático de la lucha anticorrupción– al combate al robo de combustible, aseveró que permitió abatir en 94 por ciento la incidencia de este delito, que alcanzó el robó de 80 mil barriles diarios en el sexenio pasado.
El huachicol también tuvo su símil con la eliminación de las condonaciones fiscales mediante decreto: “Tenemos que aplicar la ley parejo. Ni huachicol arriba ni huachicol abajo. El ofensivo privilegio de la condonación fiscal significaba que grandes empresas y bancos no pagaran impuestos, pues los altos funcionarios de Hacienda, con el visto bueno del presidente, ejercían la facultad discrecional de condonar adeudos”.
Ante connotados empresarios, como Carlos Slim, Emilio Azcárraga y Germán Larrea, López Obrador condenó que, con el visto bueno presidencial, se otorgaron privilegios fiscales a 108 grandes contribuyentes beneficiándolos con condonaciones fiscales por 213 mil millones de pesos.
También ponderó la importancia que tiene haber detenido, por primera vez en 14 años, la consistente y progresiva caída en la producción petrolera. En diciembre de 2004 se alcanzó una producción de 3 millones 400 mil barriles de petróleo, cifra que se redujo a un millón 670 mil.
De forma insistente, López Obrador destacó la estrategia contra la corrupción, reivindicó la honestidad del nuevo gobierno y recordó el acuerdo por el cual se renegociaron los contratos relacionados con los gasoductos que distribuirán gas a las estaciones de la Comisión Federal de Electricidad, y puso especial énfasis al agradecer a Carlos Slim y al presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar, al tiempo que elogió la labor del director de la empresa del Estado, Manuel Bartlett, como facilitador del acuerdo.

Foto Marco Peláez
Periódico La Jornada

El reto: lograr la pacificación del país

1er. Informe de gobierno
No son buenos los resultados en seguridad, reconoce AMLO
Terminó la guerra de exterminio, no habrá más razias, masacres ni desapariciones
in que suene a ofensa, afirma: los conservadores están derrotados



La guerra de exterminio contra el crimen organizado terminó: no habrá más razias, masacres ni desaparición de personas, afirmó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien reconoció, en paralelo, que con la nueva estrategia aún no son buenos los resultados en cuanto a la disminución de la incidencia delictiva. Día oficialmente destinado a la presentación del Informe de gobierno en el que proclamó: los conservadores están moralmente derrotados.
Foto
Carlos Slim bromea con asistentes al primer Informe de gobierno 
del presidente Andrés Manuel López Obrador, en Palacio Nacional.
Foto Marco Peléez
Mensaje político durante el cual confió en que el respaldo del sector empresarial lo mantiene optimista, pero sin aflojar el paso, porque el poder es humildad, deber y no tengo derecho a fallar.
Empero, también fue de contrastes, porque consideró que sus adversarios no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal, caracterizado por la prostitución y el oprobio, que se ha convertido en una de las épocas más vergonzosas en la historia de México.
Con un estilo que rompió con las formas legales de presentar un reporte del estado que guarda la administración pública –que legalmente constituye el primer Informe, pero para la Presidencia de la República fue el tercer informe al pueblo de México–, resaltó los avances en el cambio de régimen que impulsa, a pesar de que los conservadores que se oponen a cualquier cambio verdadero están nerviosos o incluso fuera de quicio.
Presentes en las primeras filas, los 32 gobernadores –morenistas y de la oposición– escucharon las aseveraciones presidenciales, incluido el matiz para intentar cuidar las formas: Lo digo con respeto, no quiero que se entienda como un acto de prepotencia o una burla, es lo que estoy percibiendo: están moralmente derrotados, para rubricar con que – toco madera– no han podido constituir una facción con la fuerza de los reaccionarios de otros tiempos.

La mayoría está feliz, feliz
Foto
Al emitir un mensaje con motivo de su primer Informe 
de gobierno en Palacio Nacional, el presidente Andrés 
Manuel López Obrador proclamó la derrota moral 
de sus adversarios políticos.
Ante sus invitados –entre ellos los empresarios Carlos Slim, Germán Larrea, Emilio Azcárraga con su suegro, Marcos Fastlicht; Miguel Rincón (compadre del Presidente); gobernadores de todos los partidos, dirigentes sociales, sindicales, legisladores e integrantes del gabinete legal y ampliado, así como los titulares de los órganos autónomos, entre otros, López Obrador resaltó que, afortunadamente, mientras los que se oponen al cambio viven aturdidos y desconcertados, la mayoría de los mexicanos apoya la transformación, y están contentos, feliz, feliz, feliz.
En el patio de honor de Palacio Nacional, donde había sillas vacías, a pesar de que un gran número de militares ocuparon parte de los asientos dispuestos –no acudieron, entre otros, los dirigentes de la mayoría de los partidos políticos–, combinó la condena a los conservadores con la exaltación a los empresarios (que) están cooperando con mayor compromiso social; invierten, crean empleos, aceptan utilidades razonables y pagan sus contribuciones.
Celebró el acuerdo migratorio alcanzado con Estados Unidos, el cual impidió que se desatara una crisis política y económica. Se trata de una relación bilateral intensa para avanzar en la solución negociada de problemas comunes, entre los cuales los más significativos son, sin duda, los fenómenos migratorios de sur a norte, las situaciones adversas que enfrentan millones de mexicanos que viven en el país vecino y las expresiones de la delincuencia trasnacional, es decir, el tráfico de personas y el trasiego de armas, drogas ilícitas y divisas.
Sin embargo, reconoció que se trata de un acuerdo migratorio que nos obliga a ser más estrictos en la aplicación de la ley en la materia, sin violar derechos humanos y rescatando a nuestro favor el reconocimiento de que se atenderá este asunto sin usar la fuerza y la coerción.
Además, reiteró su condena por la masacre en El Paso, Texas, y la exigencia de que se aplique el más severo castigo al responsable de este abominable suceso.
Casi 90 minutos de discurso en el que sostuvo que en los nueve meses de su gobierno han soplado buenos tiempos para llevar a la práctica una transformación profunda, con poca confrontación y sin violencia política, (aunque) no dejan de existir, ni queremos que desaparezcan, las protestas legítimas de los ciudadanos ni los reclamos de nuestros adversarios.
El voluminoso documento –que horas después entregó la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, al Congreso de la Unión– recoge en la portada las formas legales con el título 1 Informe. Claro contraste con la mampara dispuesta para la ceremonia en Palacio Nacional: tercer informe al pueblo de México.
Al abundar en materia de seguridad, informó que ya se desplegaron 58 mil 600 elementos de la Guardia Nacional, que actúan en 150 coordinaciones territoriales del país, aunque la meta es llegar a 140 mil elementos en 266 coordinaciones en todas las regiones de México.
Calificó de catastrófico el saldo de la política aplicada en el pasado, con un saldo pavoroso de muertos, desaparecidos, una crisis de derechos humanos, descomposición institucional y un gravísimo daño al tejido social. Todavía padecemos de inseguridad y violencia. Ahora, manifestó, se pretende cambiar las medidas de guerra por una política integral de justicia y paz; un mando único coordinado; colaboración con los gobiernos estatales.
La nueva estrategia de seguridad pública ha consistido también en no tolerar la tortura ni ninguna otra violación a derechos humanos. Estamos dedicando tiempo y recursos a la búsqueda de desaparecidos por la violencia. No descansaremos, estamos haciendo todo lo que humanamente es posible hasta saber el paradero de los jóvenes de Ayotzinapa.

Foto Marco Peláez
Periódico La Jornada

9/01/2019

Combate a la corrupción y ajuste al gasto sellan primeros meses de AMLO

Primer Informe de AMLO: fuerte política social y crecimiento cero
Intenso régimen de austeridad y de combate a la corrupción marcan lo que va de gobierno

Con una caída en las expectativas de crecimiento económico y el repunte de la violencia en el país, que ha dejado más de 20 mil muertos en el primer semestre del año, el presidente Andrés Manuel López Obrador llega a su primer Informe de gobierno. En contrapartida, ha lanzado una ambiciosa política social como el eje que le permita dinamizar la economía popular y, al mismo tiempo, contribuya a combatir las causas de la violencia.
Foto
 El presidente Andrés Manuel López Obrador 
al asumir el cargo, el 1º de diciembre de 2018, en San Lázaro.
Foto Marco Peláez
A diferencia de otros sexenios, cuando se corría al Congreso la cortesía de un mensaje político al día siguiente de haberle entregado el Informe por escrito, esta ocasión el Ejecutivo invertirá el orden. A las 11 de la mañana, ante 500 invitados presentará en Palacio Nacional el estado que guarda la nación y seis horas después la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, entregará al Congreso de la Unión el documento oficial.
Durante los primeros nueve meses de su sexenio, López Obrador ha implantado una fuerte política de austeridad y de combate a la corrupción, donde destaca el robo de combustible y su polémica estrategia contra esas prácticas en la adquisición de medicinas. Y es en ese contexto que la Fiscalía General de la República inició procesos penales contra Rosario Robles, ex secretaria de Desarrollo Social y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, así como contra Emilio Lozoya, ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex).
En este periodo, López Obrador suma ocho renuncias en su gabinete: Carlos Urzúa, como secretario de Hacienda; Josefa González Blanco, a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Germán Martínez, como titular del IMSS; Tonatiuh Guillén López, a la dirección del Instituto Nacional de Migración.
También dimitieron Simón Levy, Patricia Bugarín y Édgar San Juan como subsecretarios en Turismo, Seguridad Pública y Cultura, respectivamente, así como Clara Torres, a la dirección de Estancias Infantiles de la Secretaría de Bienestar.
Si bien López Obrador ha desacreditado las cifras de calificadoras, expertos y organismos especializados, las proyecciones de crecimiento del Banco de México pasaron de un rango de entre 2.2 y 3.2 por ciento en 2019 a 0.8 y 1.8 por ciento. Al mismo tiempo, el último informe del crecimiento difundido por el Inegi ubicó en cero por ciento esta variable durante el primer semestre del año.
Foto
El mandatario rinde su informe por los primeros 100 días
 de gobierno, el 11 de marzo, en Palacio Nacional.
Paralelamente, los sustanciales cambios que ha introducido para enfrentar la violencia en el país aún no dan resultado: el incremento de las partidas de programas sociales destinados a apoyar a los jóvenes –con 930 mil trabajando como aprendices con sueldos mensuales de 3 mil 600 pesos y 10 millones de becas a estudiantes, que representan, estas últimas, 60 mil millones de pesos– para desincentivar su incorporación a la delincuencia ni la creación de la Guardia Nacional han revertido el consistente crecimiento de homicidios.
Con base en cifras oficiales, en junio se registraron 2 mil 999 asesinatos, lo que constituyó la cifra más alta en lo que va del año, y en julio, 2 mil 993.

Plaza pública y conferencia de prensa
En estos nueve meses, López Obrador ha dado 192 conferencias de prensa, la mayoría en Palacio Nacional, de lunes a viernes –convocadas a partir de la 7 de la mañana, con duración promedio de dos horas–, después de encabezar el gabinete de seguridad nacional. En provincia han sido 10. Esos encuentros con la prensa le permiten marcar la agenda diaria.
Además, ha recorrido todos los municipios y comunidades más marginadas y alejadas de las 32 entidades del país, lo que representa alrededor de 120 mil kilómetros, sobre todo para presentar programas de bienestar, pero también para firmar acuerdos, entre otros. Según datos oficiales, en 21 ocasiones visitó Veracruz y sólo una vez Baja California Sur.
En este periodo se ha encontrado en territorio nacional con Pedro Sánchez, presidente de España; Nayib Bukele, de El Salvador, y con Alejandro Giammattei –entonces como presidente electo de Guatemala–, lo cual convierte a López Obrador en el jefe de Estado mexicano sin actividad internacional.
En lo que va del sexenio no se ha reunido con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, a pesar de la intensa agenda bilateral y las complicaciones migratorias, ni se ha encontrado con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, cuando tienen pendiente la firma del tratado comercial entre las tres naciones.
Siempre con la premisa de desmontar en su primer año de gobierno los cimientos del modelo neoliberal y la corrupción que inevitablemente asocia a ese régimen, López Obrador hoy reportará, entre los avances alcanzados, la derogación de la reforma educativa; sepultar el aeropuerto en Texcoco –a pesar del alud de amparos contra la obra en la Base Aérea de Santa Lucía–.
También, el relanzamiento de Pemex como palanca de desarrollo, la creación de la Guardia Nacional, avances de sus proyectos estratégicos –Tren Maya, la nueva refinería en Dos Bocas, Tabasco, el Istmo de Tehuantepec– una ambiciosa política social, cero endeudamiento público y el acuerdo alcanzado con el sector empresarial para concretar inversiones por 623 mil millones de pesos.
Aunque polémicos, se trata de golpes de timón amparados en la legitimidad que le dan los 30 millones de votos obtenidos en la elección presidencial que, además, le permiten a su partido mantener el control del Congreso. Un elemento que no tuvieron ninguno de sus tres últimos antecesores.

Foto Luis Castillo
Periódico La Jornada

Celebra el Presidente resultados del combate contra la corrupción

Ahorros de 500 mil mdp

El mandatario señala que la campaña de desabasto de fármacos es por el fin de compra-ventas amañadas

Foto
▲ El jefe del Ejecutivo Andrés Manuel López Obrador recorrió ayer hospitales rurales de Puebla, como parte de su gira para diagnosticar la situación del sector salud. Aseguró que en tres años se espera que se tenga un buen sistema de atención médica universal.
Chignahuapan, Pue., A nueve meses de gobierno, la política de combate a la corrupción y las medidas de austeridad le han reportado al gobierno federal ahorros de 500 mil millones de pesos, estimó el presidente Andrés Manuel López Obrador. Era mucho lo que se robaban, más de lo que imagina la gente.
Durante un encuentro con el personal médico del hospital rural y la comunidad de Chignahuapan añadió: por eso celebramos que estemos acabando con la corrupción y que no tengamos problemas mayores, que no se haya podido agrupar un movimiento de resistencia reaccionario, conservador, en contra de lo que estamos haciendo, porque la corrupción todo lo destruye.
Más tarde, en su visita al nosocomio rural de San Salvador El Seco, se enfocó en la corrupción registrada en torno al sector salud y por segundo día consecutivo arremetió contra los intereses que rodeaban la venta de medicamentos que ahora alientan las campañas alrededor del desabasto de fármacos.
“Se robaban el dinero hasta de las medicinas; había tres empresas favoritas que abastecían 70 por ciento (de las compras gubenamentales). Por eso hay una campaña ahora de que los niños están muriendo. Ni siquiera las farmacéuticas, sino los coyotes, porque hasta los políticos vendían las medicinas. Dijimos ‘se acabó y pueden recurrir a cualquier campaña, pero no vamos a dar ni un paso atrás, se acaba la corrupción, ya van a dejar de robar’”.
Ataviado con un collar de esferas de vidrio soplado elaborado en Chignahuapan, comunidad que depende de la fabricación de este ornamento navideño, López Obrador abundó en el replanteamiento de la conducción del país: “¿Qué significa esto? Que no tenemos necesidad de aumentar impuestos ni crear nuevos impuestos, ni gasolinazos, ni endeudar al país. No hemos aumentado la deuda.
¿Cómo ha evolucionado la deuda? (Vicente) Fox dejó 1.7 billones de pesos; (Felipe) Calderón la aumentó a 5.2 billones, más de 200 por ciento, y Enrique Peña nos dejó una deuda de 10 billones de pesos. Nada más para pagar intereses de esa enorme deuda tenemos que destinar 650 mil millones de pesos. Posteriormente, anunció que en el presupuesto de 2020 no se tiene contemplado contraer más deuda.
Con estos niveles, advirtió López Obrador, ya no podemos seguir endeudando al país, se va a mantener; no vamos a incrementar esa deuda. Hasta ahora no hemos aumentado e incluso está por debajo de como la recibimos, dijo.
Largo discurso interrumpido por un joven quien dijo ser estudiante de bachillerato a distancia, proyecto que había sido cancelado por el gobierno del estado en detrimento de más de un millar de alumnos. No le venimos a pedir que nos dé una beca como como a los ninis, solamente queremos seguir estudiando.
Una referencia que desautorizó el Presidente: lo único que no me gustó es el tono despectivo a los ninis. Ese es un gran programa, el de Jóvenes Construyendo el Futuro.
En lo que fue otra de sus giras de verificación del estado en que se encuentran hospitales rurales, en ambas comunidades describió la acciones para restructurar el sector salud que, de entrada, reiteró, obtendrá un incremento de 40 mil millones de pesos. Serán destinados en cuatro ejes: garantizar suministro de medicamentos, mejorar la infraestructura, ampliar la planta de médicos y enfermeras e iniciar el proceso de basificacion de los 80 mil trabajadores que están en condiciones de pago por honorarios.
Será un proceso que no se regirá por las influencias, sino que atenderá estrictamente a la antigüedad de los empleados. Aquellos que tengan mayor cantidad de años serán los primeros en ser basificados. Auguró que con todas estas acciones se espera que en tres años tengamos un buen sistema de salud.

Foto cortesía de Presidencia.
Enviado, Periódico La Jornada

7/22/2019

200 DIAS…

Óptica  Ciudadana
Por José Luis Hernández Jiménez
Al igual que en el primero – en marzo pasado – en su Informe de este 21 de julio  de nuestra H. Jefa de Gobierno de la CDMX, nada sustantivo dijo. Y de la solución de los grandes problemas de la gran ciudad, no reportó avances. 
Y es que luego que noté que, en días previos, en muchos sitos de la capital había carteles manuscritos convocando a los vecinos a la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, a acudir a dicho evento en la fecha citada, aclarando, que habría “transporte gratuito”, me animé a estar al pendiente de lo que se iba a decir. 
Por cierto, esos carteles estaban signados por los respectivos “servidores de la nación” que, como todos sabemos son trabajadores pagados por la Secretaria de Bienestar Social del gobierno federal pero coordinados desde las oficinas de la Presidencia de la República, en Palacio Nacional. Este dato no es menor, sobre todo cuando la amiguita Rosa Isela Rodríguez, Secretaria General del Gobierno capitalino, se apresuró a informar que para el evento de su jefa, solo se habían gastado 350 mil pesos, “todo con factura”; pero no tomó en cuenta ni el salario de esos “servidores de la nación” ni el costo del transporte de los asistentes. 
El caso es que en estos tempos, esos eventos son solo para el lucimiento personal de quien “Informa”, y para copiar, cual réplica de temblor, lo que hace nuestro H Presidente pues, por una parte, la titular del gobierno capitalino solo debe (según el artículo 32 de la Constitución de la CDMX) presentar un Informe anual, al inicio del periodo de sesiones del Congreso local y, por otra, en lugar de eventos en los que se acarrean (hoy se dice “trasladan”) miles de personas, bien podría informar vía los medios de comunicación masiva y, para complementar, utilizar las redes sociales. Y ya,  ¿para qué tanta parafernalia del poder? 
Pero mas allá de las formas, aparte de planes y buenos deseos, nada sustantivo se dijo de la “Sustentabilidad”, ni de la supuesta “Capital Cultural de América” (sic), ni la de “Innovación y Transparencia” ni de la “Educación”. 
De la “Movilidad” se anunció la inversión de 4 mil 800 millones de pesos para el Metro. Ojalá sea cierto, pues los retrasos de todos los trenes se han multiplicado y prácticamente todos los vagones (excepto los de la línea 12), funcionan, literalmente, a media luz, por la descompostura de la mitad de sus lámparas. Me hubiera gustado escuchar que por fin se construiría el tramo del Sistema de Transporte Colectivo, como 5 Km de vía, que falta para unir las estaciones “Constitución de 1917” (línea 8) y “Santa Martha Acatitla” (línea 9), lo cual beneficiaría a un millón de personas cada día pero…nada. 
Además doña Sheinbaum, parece olvidar uno de los mandamientos (“no mentir”) de ya saben quien, ya que presume de viajar en el Metro pero comenta que es tan barato tal servicio que “con diez pesos se viaja dos veces”. Falso. Un boleto cuesta seis pesos.     
Sobre “Seguridad” dijo que hay mas patrullas y mas policías preventivos, 2 mil mas de cada rubro. Pero no habló de que a pesar de que parecemos una  ciudad medio militarizada, pues aparte de los 82 mil policías capitalinos, en la mitad de las Alcaldías hay soldados y marinos (“guardias nacionales”) rondando. O sea, estamos peor que antes en inseguridad. 
Basta echar un ojo a los datos de inseguridad actuales, del INEGI y del Consejo de Seguridad, comparados con el mismo periodo de hace un año y resulta que todos los delitos han aumentado en promedio, un 12 por ciento. Y en particular, todos los delitos violentos han aumentado bastante: 
Homicidios dolosos, un 35.6 por ciento;
Robos, 24.3 por ciento;
Robo a casa habitación, 94.4 por ciento;
Robo a negocio, 172.7 por ciento;
Robo de vehículos, 42.16 por ciento; 
Robo a transportista, 177.3 por ciento; 
Secuestro, 240 por ciento; 
Extorción, 95 por ciento; 
Violación, 342 por ciento; 
Delitos patrimoniales, 134 por ciento. 
Basta observar los medios de comunicación impresos y electrónicos y….
Y eso que tenemos mil policías por cada 100 habitantes. 
En el Informe de la Dra. Claudia, no aparece reflejada esta realidad. ¿Por qué?     
Tampoco en lo que concierne al desempleo, pues dijo que se crearon 43 mil empleos, pero nada dice de los 90 mil despedidos de la industria de la construcción, pues ordenó suspender las obras de todas las grandes construcciones, aparte de los miles de despedidos de los gobiernos capitalino y de las alcaldías. 
Así que lo mejor para nuestra H Jefa de Gobierno de la CDMX, sería no informar  a cada rato – y para ello no hacer gastos superfluos - si no hay nada sustantivo que informar y esperar a que le toque su turno de hacerlo ante el Congreso local. Y que informe de todo, no solo de lo que cree que le conviene para lucirse con sus seguidores.        
Notitas: Una.- Que el gobierno federal da brincos de alegría ya que, este domingo 21 de julio, el Secretario de Estadio de EU Mike Pompeo, en su visita a nuestro Vicepresidente (¿o qué cargo tiene?), don Ebrard, le puso “palomita”. Y cómo no iba a ser así si los 21 mil militares disfrazados de Guardias nacionales, formaditos a lo largo de las fronteras norte y sur, cual muro humano, rompieron el record de detenciones de migrantes centroamericanos, al pasar de 547 detenidos por día los meses de enero a mayo, a 1030, de junio a la fecha. Dos.- Que don Ebrard se ufana de que por ello, México no será declarado “tercer país seguro” (esto es, país que se hace cargo de los migrantes de otros países rechazados por EU). Pero… en el Diario Oficial de los EU dice que a partir del 16 de julio pasado México fue declarado “Interin Final Rule”, el equivalente de “tercer país seguro”. ¡Zaz! Tres.- Que el primer semestre del 2019 y, en particular, el mes de junio, son los más violentos, desde que se hacen este tipo de conteos. Van 22 mil muertos “violentos” y, de ellos, van 1878 feminicidios  (en el mismo período del año pasado, ocurrieron 1727 de éstos últimos). Cuatro.- Que  por primera  vez, el crecimiento de EU, 3 puntos de su PIB, no hala el crecimiento de México, 1.2 por ciento o menos.  ¿Por qué será? Cinco.- Que nuestro H Presidente de la República, como buen autoritario que es, muy molesto califica como “provocadores” a ciudadanos que se manifiestan libremente, como recién ocurrió cuando iba a pernoctar en SLP. ¡Ah que do Peje! Tal vez esté de malas porque su “bonillazo”, gracias a don Cuauhtémoc Cárdenas, se está cayendo en Baja California. Seis.- Que es curioso: este es mi artículo número 500, en medios digitales. En medios impresos llegué a completar 2,500, ufff. Siete.- Que insístoles: hay que hacer ejercicio diario. Es por el bien de todos.        

México, CdMx, a 22 de julio  del 2019.