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7/23/2018

La cumbre de Puerto Vallarta: la Alianza del Pacífico y el Mercosur



Zona Laboral
Juan Pablo Calderón Patiño y Norberto Emmerich

Julio 2018

El 24 y 25 de julio de 2018 se realizará en Puerto Vallarta, Jalisco, la XIII Cumbre Presidencial de la Alianza del Pacífico, ocasión que se aprovechará también para el encuentro de los jefes de Estado del Mercado Común del Sur (Mercosur). Los dos bloques regionales agrupan a ocho países de Latinoamérica, siendo Brasil la primera economía de la región, seguida de México. En conjunto reúnen una población de más de 480 millones de habitantes. Venezuela, de acuerdo al Protocolo de Ushuaia se encuentra suspendida. El anfitrión de la cumbre, el presidente Enrique Peña Nieto tuvo el gesto de invitar al presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Por su parte, el mandatario brasileño Michel Temer agendó una reunión con el tabasqueño, quien previamente se encontró en México con el Secretario de Estado estadounidense, dando cuenta del obligado orden de prioridades de la geopolítica mexicana.

La política exterior hacia Latinoamérica, la región más desigual del mundo, es un imperativo histórico para el próximo gobierno mexicano y tendrá que serlo también para el próximo presidente brasileño que sea electo en octubre de 2018. A estas alturas, todos los actores dejaron de lado las pretensiones de integración política, una experiencia que más allá de las grandes consignas no se consolidó en la etapa de gobiernos progresistas. Hoy la integración no es una opción ideológica sino una obligación impuesta por las circunstancias que derivan de las políticas proteccionistas de Donald Trump que tanto golpean a México, pero que también amenazan a la región con una perentoria escasez de tiempo.

La política exterior hacia Latinoamérica, la región más desigual del mundo, es un imperativo histórico para el próximo gobierno mexicano y tendrá que serlo también para el próximo presidente brasileño que sea electo en octubre de 2018.

Como afirmó Bernardo Sepúlveda Amor en su ensayo “La era Trump: tiempos de incertidumbre en el sistema internacional contemporáneo”, publicado en Este País, la larga brecha del multilateralismo tiene un serio peligro en el siglo XXI. “De esta suerte, 70 años de cooperación entre las naciones, con la construcción de instituciones de gran calado —la Organización de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la Organización Mundial de la Salud, el Organismo Internacional de Energía Atómica, la Unión Europea—, parecerían ser víctimas de un sabotaje orientado a hundir un orden establecido. Peligran el sistema de comercio exterior, el reforzamiento de las alianzas políticas, económicas y militares, el Derecho Internacional, el multilateralismo, la protección del medio ambiente, la condena a la tortura, el respeto por los derechos humanos, la cultura de la civilidad y el Estado de derecho, de ponerse en práctica los pronunciamientos del presidente Trump.” Latinoamérica no tiene mucho tiempo y espacio si continúa en la retórica de un laberinto de intenciones. Debe concretar algo.

El acuerdo del Mercosur con la Unión Europea lleva casi 20 años de negociación y los acercamientos con China apenas comienzan bajo la actual presidencia uruguaya del bloque. Argentina mantiene con China un déficit comercial de 7737 millones de dólares y no tiene mucho interés en impulsar un acuerdo, que aparece preocupante para economías tan asimétricamente industrializadas.

El Mercosur, compuesto por países que sostienen distintas estrategias, dificulta establecer con claridad qué, cómo y con quién negociar en cierta medida por los vaivenes políticos del cono sur. La sucesión colombiana no presenta contrariedades con la asunción de Iván Luque, las elecciones brasileñas marcan incógnitas para este proceso auspicioso que se lanza para una Latinoamérica donde “su Atlántico llegue a su Pacífico”.

Latinoamérica no puede avanzar en el sendero de la globalización si no hay acuerdos mínimos entre Brasil y México, que superen la competencia y privilegien las convergencias.

Sobran las dificultades, pero el sentido de urgencia exige resolver un regionalismo abierto. La necesaria búsqueda de mercados alternativos es el punto de encuentro en Puerto Vallarta. Mirar hacia el sur no es fácil para México pero el peligro inminente al que está condenado el Tratado de Libre Comercio de América del Norte obliga a relanzar una relación descuidada en las últimas 2 décadas.

El intercambio entre Brasil y México es de 7700 millones de dólares en una relación comercial que cobró impulso con el Acuerdo de Complementación Económica de 2002. Brasil es el país de la región con mayor grado de apertura económica al ser el principal receptor de inversión china. Ya que Brasil compra a Estados Unidos más de lo que le vende, Trump no muestra preocupaciones por el gigante del sur. El embajador Jorge Goñi Carrasco, Exrepresentante de Chile en México, mencionó que “Latinoamérica tiene dos grandes potencias regionales que son Brasil y México, y es muy sano, un entendimiento entre ambos países y a partir de ello una colaboración con el resto de los países”. Latinoamérica no puede avanzar en el sendero de la globalización si no hay acuerdos mínimos entre Brasil y México, que superen la competencia y privilegien las convergencias. Es importante recordar que China es el principal socio exportador para Chile y Perú además de que en cuatro países de los bloques es su principal importador.

México puede reducir su dependencia de los insumos agrícolas estadounidenses por medio de una mejor relación con Argentina y Brasil y complementar el desarrollo del Mercosur con la provisión de sus activos manufactureros e industriales, como el automotriz, en donde existe una competencia, se tiene complementariedad como se ha demostrado. Más allá de las declaraciones de prensa de los líderes regionales no se busca cerrar una negociación bloque a bloque sino establecer convergencias alrededor de normas técnicas que faciliten el comercio. La cumbre de Puerto Vallarta busca dar una señal política de consolidación de los acuerdos que ya se han iniciado en temas arancelarios. El mundo está cambiando y México está a tiempo de cambiar y resurgir en el escenario regional y mundial, de manera especial en el Pacífico llamado a “desoccidentalizar el capitalismo”.

JUAN-PABLO CALDERÓN PATIÑO es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y colaborador invitado del periódico Reforma. Sígalo en Twitter en @balajucapitan. NORBERTO EMMERICH es Presidente del Centro de Altos Estudios en Seguridad y Geopolítica de Argentina.

12/27/2017

Mal con la Policía, peor con los militares

Norberto Emmerich

La breve Ley de Seguridad Nacional (LSI) aprobada por la Cámara de Diputados mexicana demuestra un retorno de la primacía de la política hacia adentro plasmada en 34 artículos que no buscan dar certeza a los ciudadanos, ni siquiera a los empresarios, sino a las Fuerzas Armadas. Con razón en el reciente libro “Geopolítica de la seguridad en América Latina” (editado en Buenos Aires) se afirma que “los mexicanos serán tan perseguidos por su propio gobierno como por las deportaciones masivas americanas”.

Algunos grupos empresarios habían presionado previamente por la sanción de una ley de este tipo. En Baja California, con los homicidios en aumento, los líderes empresariales y cívicos de Tijuana hicieron un llamado para que los militares se pusieran nuevamente a la cabeza de la lucha contra el crimen organizado.

Los miembros del Consejo Coordinador Empresarial en Tijuana y el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública instaron a la aprobación de una nueva "ley federal de seguridad interna"  que permitiera a las Fuerzas Armadas llevar a cabo tareas civiles de seguridad pública. Esta convocatoria a un rol militar ampliado se basa en los más de 1,500 homicidios registrados en la capital del Estado en lo que va del año 2017.

Mientras el fast truck de 10 horas sancionaba la LSI, el mes de octubre cerró con 2.371 homicidios en todo el país, la cifra más alta de los últimos 20 años, a pesar de que ya hace más de una década que las Fuerzas Armadas intervienen en “seguridad interior”. Según las estadísticas del Sistema Nacional de Seguridad Pública se registraron más de 6.000 secuestros durante los primeros cuatro años y diez meses de la administración de Enrique Peña Nieto, 1,280 secuestros más que los registrados durante un lapso similar del anterior presidente Felipe Calderón Hinojosa. También aumentaron en forma alarmante los homicidios.

Durante la última década México sufrió 150,000 asesinatos y 26,000 desapariciones, con Fuerzas Armadas que demostraron ser tan inefectivas en sus objetivos como letales en su accionar: el ejército mató a ocho presuntos delincuentes por cada uno que hirió; la Marina lo hizo mejor, mató a 30 combatientes por cada herido. El único actor claramente derrotado en esta guerra fue el Estado de derecho.

Si el primer requisito para repetir un fracaso es no reconocerlo, la LSI se esfuerza por ser tan ambigua en las definiciones como imprecisa en los alcances. La Ley no aclara las tareas que las Fuerzas Armadas están autorizadas a realizar, sino que afirma que a partir de ahora la intervención de las Fuerzas Armadas tendrá base legal y no dependerá de las “interpretaciones” que se hagan de la Constitución.

La ley no aclara en ningún momento si la intervención de las Fuerzas Armadas seguirá las reglas de la guerra o si por el contrario se guiará las rutinas de la actividad policial. Tampoco menciona qué tipo de armas se usarían, qué procedimientos o qué metodologías.
  • Durante la duración del tiempo de la Declaratoria las Fuerzas Armadas (a través de la autoridad coordinadora) debe recibir todo el apoyo que solicitan a las autoridades civiles para la realización de su tarea.
  • Las Fuerzas Armadas podrán recabar información “mediante cualquier medio lícito de recolección de información”, una fórmula amplia y carente de transparencia.
  • Menciona la utilización racional y proporcional de técnicas, tácticas, métodos, armamento y protocolos para controlar, repeler o neutralizar actos de resistencia, según sus características y modos de ejecución, sin precisar los límites operativos de qué se entiende por racional y proporcional.
  • La LSI no deja claro en qué consiste el concepto de “movilizaciones pacíficas de protesta social”, sabiendo que el carácter violento de la protesta es fácilmente maleable.
  • No aclara cómo se dará la intervención frente a protestas sociales calificadas de no pacíficas, ni quién tendrá la jurisdicción para tal calificación.
  • El art. 7 permite la suspensión de derechos sin reglamentar el 29 constitucional que solo en situaciones excepcionales permite a los militares en las calles y la suspensión de garantías.
  • No hay menciones sobre transparencia de información ni mecanismos de control. Se supone que todo quedará bajo el manto de la seguridad interior, sin reglas claras de acceso a la información.
La LSI expande la capacidad de intervención de las fuerzas armadas en la lucha contra los cárteles y las personas sospechosas de narcotráfico, dejando a un lado las molestas incertidumbres por el enjuiciamiento a las violaciones de los derechos humanos. Si la actividad militar en seguridad interior se rige por los principios de la guerra, tarea para la cual se forman las Fuerzas Armadas, las acciones se realizarán en cumplimiento de órdenes operativas. Además de lo problemático de aplicar lógicas de guerra en conflictos de seguridad interior, no parece que haya espacio para un respeto irrestricto de los derechos humanos. La autoridad legislativa tomó nota de las lagunas jurídicas en que se encontraba el tema y aprovechó la “ventana” de oportunidad para legalizar la participación de las Fuerzas Armadas en escenarios todavía más amplios que el crimen organizado o el narcotráfico.

No se trata de que las Fuerzas Armadas comiencen a cumplir funciones propias de la Policía, ya que la LSI abre un panorama nuevo. Se trata de la apertura a una participación rutinaria de las Fuerzas Armadas en la vida civil, mucho más allá de la simple seguridad interior. Toda decisión de seguridad integrará institucionalmente a las Fuerzas Armadas en el proceso informativo, deliberativo y ejecutivo. Porque como expresamente afirma la ley, el rol de las Fuerzas Armadas no será el de suplantar a la policía, sino resolver problemáticas de seguridad interior en términos militares.

La injerencia de las Fuerzas Armadas en seguridad interior es cada más habitual en la región. Se afirma que en sociedades asediadas por la violencia (41 de las 50 ciudades más violentas del mundo se encuentran en América Latina), las instituciones judiciales y policiales mal financiadas y mal preparadas han sido cooptadas y corrompidas por el crimen organizado. Los gobiernos argumentan que necesitan recurrir a las Fuerzas Armadas para restaurar la seguridad. Es un buen argumento, sencillo y descriptivo. Pero falso.

No hay crimen organizado sin un Estado que lo sostenga, ni fuerzas policiales corruptas por decisión propia. La solución que ofrecen los gobiernos olvida deliberadamente que ellos mismos son parte del problema. Las Fuerzas Armadas se forman en la lucha contra un enemigo exterior, identificable, soberano y ambicioso. Cualquier otro “combate” al que sean convocadas tiende a convertir al Estado en una comunidad con mucha fuerza pero poca legitimidad.

Las confusas y arbitrarias categorías de “nuevas guerras” traspasan intencionadamente las brechas epistemológicas, a la caza de objetivos estratégicos de seguridad nacional. Países que sí cuentan con una masa crítica de inteligencia que elabora los manuales de filosofía, geopolítica y teoría política con que nuestras universidades y academias latinoamericanas “piensan” sus problemas nacionales, justifican sin dificultad la intervención militar en seguridad interior.

Militares mexicanos en tareas policiales de seguridad interior

En realidad las Fuerzas Armadas no tienen ninguna incumbencia en la aplicación de la ley. No es necesario aclarar los alcances de la participación militar, sino el rol y forma de la fuerza encargada del cumplimiento de la ley, la Policía.

La diputada oficialista Martha Sofía Tamayo Morales reconoció que las fuerzas armadas de México se han convertido en "el principal recurso" para enfrentar el crimen organizado.

La cantidad de grupos criminales organizados, en combinación con corporaciones policiales débiles o corrompidas por la delincuencia, produjo que las escenas de patrullajes del Ejército y la asignación de tropas a tareas de seguridad pública se volvieran normales, a pesar de que el artículo 21 de la Constitución afirma que esa tarea debe ser realizada por cuerpos civiles a cargo de la Federación, de los Estados o los municipios.

Las organizaciones sociales, los organismos de derechos humanos nacionales e internacionales y hasta el propio Ejército, señalaron la inconsistencia. Hasta ahora las Fuerzas Armadas estuvieron involucradas en una situación (la guerra contra el narcotráfico) sin que tal función estuviera prevista en normatividad alguna. Además casi el 90% de los mexicanos percibe que la Policía es corrupta e inútil, con un récord de 99% de crímenes irresueltos.

Con estos datos y afirmaciones pareciera que el rol del gobierno es obedecer los mandatos de la “voluntad general” de la población, la misma que quiere a las Fuerzas Armadas a cargo de la seguridad interior. Así lo dijo el secretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos: “la gente es la que no quiere que nos vayamos… Es la propia sociedad la que nos está exigiendo que no nos vayamos. Ahí vamos a estar mientras la sociedad lo pida y el presidente no ordene lo contrario”.

Sin embargo estos datos muestran en realidad la deficiencia ética y política básica del debate sobre la seguridad interna en México. En el Congreso no se aborda la cuestión fundamental: ¿tienen las fuerzas armadas mexicanas alguna incumbencia en la aplicación de la ley dentro del país? La respuesta es no. No son las Fuerzas Armadas las que necesitan un instrumento legal para aclarar sus deberes y poderes, es la Policía la que necesita una profunda reforma legal, presupuestaria, institucional y política.

Por otro lado el propio rol desempeñado por las Fuerzas Armadas no ha sido eficaz. La periodista Ixchel Cisneros advierte que a pesar de que el Ejército está muy bien calificado en los niveles de confianza de los mexicanos, “la estrategia (la llamada guerra contra el narcotráfico) no ha funcionado, pasamos de más de 10 mil homicidios al año en 2007 a 23 mil en 2016 y este año estamos a punto de romper el récord”.

Es casi imposible enviar al Ejército de regreso al cuartel sin mover todo el obsoleto castillo de la sociedad nacional. Los legisladores podrían establecer un cronograma para desmilitarizar gradualmente el país mientras trabajan para fortalecer a la policía, una utopía políticamente inviable, ahora y en el futuro próximo, sea quien sea el presidente electo en 2018. El coordinador de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, César Camacho, aseguró que los integrantes de las Fuerzas Armadas no regresarán a los cuarteles mientras se los necesite en las calles.

Después de una década de asesinato y dolor, muchos afirman que el error de Calderón fue claro. El propio Jorge Carrillo Olea, un prestigioso ex funcionario de inteligencia mexicano, afirma que la estrategia de Calderón es una de las "grandes estupideces" en la historia reciente, implementada sin un estudio de base ya sea en su "legalidad" o "relevancia política". Para toda persona preocupada por la vida y riqueza de la sociedad mexicana la estrategia calderonista ha sido tan despiadada como inútil. Para la concepción americana y su contraparte oligárquica en México las Fuerzas Armadas son la garantía del orden y el respeto a las instituciones.

Hasta ahora el marco legal mexicano, aunque inestable, facilitaba la participación arbitraria de las Fuerzas Armadas en la aplicación de la ley. La Constitución prohíbe expresamente a las autoridades militares intervenir motu propio en asuntos civiles durante el tiempo de paz, pero en el año 2000 la Corte Suprema interpretó que esta disposición significaba que las Fuerzas Armadas podían ayudar a las autoridades civiles siempre que se solicitara explícitamente su apoyo. Los términos muy generales en los que originalmente se redactó la Constitución le permitían al presidente determinar el alcance de la participación militar en los asuntos civiles. En 2007 Felipe Calderón hizo uso de este margen de maniobra y emitió pautas secretas que dieron amplios poderes a los oficiales militares para planear y realizar operaciones contra el crimen organizado.

Aunque existen algunas circunstancias específicas en las cuales el uso de las Fuerzas Armadas Mexicanas se considera justificado dentro del territorio nacional, el Artículo 16 de la Constitución Mexicana restringe la función doméstica de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz y les impide ingresar a residencias privadas. Sin un estado de emergencia declarado, poner a los militares en las calles en el contexto de la guerra contra las drogas es difícil de justificar en términos legales.

La nueva ley puede interpretarse como una forma de evitar estos problemas constitucionales ampliando las definiciones de seguridad interna, creando un marco legal para que el uso del ejército en la guerra contra el narcotráfico sea más justificable en el escenario internacional y nacional, dadas las críticas recibidas. En 2016 Estados Unidos retuvo el 15% de los fondos destinados al financiamiento antinarcóticos de México tras el incumplimiento de México con los criterios de derechos humanos que condicionan el financiamiento.

El gobierno de Enrique Peña Nieto no desconoce los datos de la realidad en términos operativos, pero no se interesa en gestionar eficazmente la seguridad interior. Durante su  gobierno se han construido 352 obras de infraestructura militar con una inversión de 25 mil millones de pesos, lo que equivale a más del 300% de lo invertido por el gobierno de Felipe Calderón mientras el instituto Ethos Laboratorio de Políticas Públicas afirma que México aumentó el 61% en el gasto de seguridad interna en el período 2008-2015.

El estudio de Ethos estima que la cantidad de policías mexicanos aumentó en un 275% entre los años 2006 y 2015. Según datos de la UNODC (Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen) México tiene 367 policías cada 100.000 habitantes, más que Estados Unidos, Brasil y Honduras. A pesar del aumento en la cantidad de policías, el propio Secretario de Gobernación Miguel Angel Osorio Chong afirmó en noviembre de 2017 que 600 municipios mexicanos carecen de policía, la mitad de las fuerzas existentes tiene menos de 20 miembros y el 40% de los oficiales gana menos de 4.600 pesos por mes (250 dólares).

Un aumento cuantitativo sin modificaciones cualitativas obliga a repetir incesantemente las afirmaciones sobre la corrupción e ineficacia policial como si la misma no fuera expresamente construida desde el propio Estado.   

7/17/2015

El Chapo y otras lecturas de la crisis mexicana



Demoledor ha sido el golpe propinado por el “Chapo affaire” al mandato de Enrique Peña Nieto. Apenas a dos años y medio de ejercer el ejecutivo federal y con múltiples escándalos que envuelven a su círculo cercano y a él mismo, el mexiquense está políticamente desfondado.
Un análisis detenido del golpe asestado y del timing con que fue ejecutado lleva a pensar unas hipótesis que poco tienen que ver con la capacidad escapista del “warlord” sinaloense. Su supuesta fuga apenas fue un detalle dentro de un juego mucho más grande.

Tropezando con la misma piedra
Mientras en Almoloya el barón de la droga más buscado del país se fugaba por un supuesto túnel que nadie vio ni sospechó de su existencia, Peña Nieto y su habitualmente enorme comitiva estaban en una visita de Estado en Francia. Tras la recepción oficial y con el pleno conocimiento de los hechos, dio una conferencia de prensa reconociendo la gravedad de los hechos aunque considerando que los más de 60 acuerdos que firmaría lo obligaban a proseguir su rutina en aquel país.
A escasos días de la histórica resolución de la Ronda 1, y en virtud de los términos utilizados para referirse a los acuerdos e inversiones, puede pensarse que en el paquete hay algo relacionado con el sector energético. Peña Nieto utilizó casi las mismas frases con las que describió su reforma energética.
¿Tienen relación los acuerdos de París con la fuga del Chapo? No a ciencia cierta, pero las conjeturas cuentan a su favor con algunos cabos sueltos interesantes.
En primer lugar ya expusimos que no es la primera vez que un escándalo golpea al gobierno cuando desaira los designios de Washington, sobre todo si está involucrada la quintaesencia de su seguridad nacional: los hidrocarburos. Así lo dijimos aquí mismo cuando hablamos de “Las arriesgadas jugadas geopolíticas de Peña Nieto” ( http://www.rebelion.org/noticia.php?id=196236 ).
Por supuesto no estamos inculpando a Estados Unidos por la fuga del Chapo, como sí lo hizo el ex titular de la SIEDO Samuel González Ruiz en una entrevista concedida al periodista británico-estadounidense Malcolm Beith.
Sin embargo una hipótesis de trabajo creíble podría establecerse sobre la base de lo difundido por la agencia noticiosa AP cuando asegura que la DEA tuvo conocimiento de unos presuntos planes de fuga apenas un mes después de su captura en febrero de 2014.
Teniendo en cuenta esta información de AP ¿es posible que la DEA haya evitado compartir su información con las contrapartes mexicanas como respuesta al ingreso de capitales franceses en el sector petrolero mexicano sin la aprobación previa de Estados Unidos? Considerando las implicaciones que esta fuga arroja sobre la figura de Peña Nieto la idea no parece tan descabellada. Washington estaría demostrando que sin su apoyo poco es lo que se puede hacer contra el mayor reto de seguridad que enfrenta el país. Reiteraría además que el sector energético y todo lo que suceda a su alrededor es de su incumbencia, incluso cuando esté inmiscuido uno de sus mayores aliados al otro lado del Atlántico.
Si así fuera resultaría una osadía mayor que el gobierno desatienda los intereses de Estados Unidos y se empeñe en atraer inversiones que después deba cancelar vergonzosamente… El fantasmagórico tren chino a Querétaro lo atestigua.

La carrera hacia el 2018 y las implicancias internas
El caso en cuestión cambia la correlación de fuerzas entre los principales contendientes a la candidatura priísta con miras al 2018. El perjudicado resulta Osorio Chong, encargado por el propio Peña Nieto de la vigilancia del Chapo en una entrevista concedida a León Krauze días después de su captura, reproducida por Televisa a través de su filial estadounidense Univisión.
¿Esto plantea la salida de Osorio Chong como un fusible de la crisis? Su caída vendría como anillo al dedo para las aspiraciones de los dos grandes adelantados en la carrera presidencial: Luis Videgaray y Manlio Fabio Beltrones.
Otro gran aspecto involucrado es la reforma del sistema de salud y la probable privatización del IMSS y el ISSSTE. Semejante fuga no sería una “cortina de humo” ya que existen otras formas de distraer a la opinión pública sin necesidad de enterrar la imagen nacional e internacional del presidente. Pero una vez en marcha no viene nada mal meter uno de los temas pendientes en la agenda de privatizaciones, sobre todo si los bancos y las agencias aseguradoras son los ganadores consagrados, buscando implementar el modelo americano.

3/22/2015

Reforma energética, geopolítica y criminalidad. La matriz mexicana para crear riqueza




En agosto de 2014 Petróleos Mexicanos (Pemex) anunció el despido de 10 mil trabajadores petroleros contratados bajo el régimen outsourcing [1] , uno de los primeros grandes recortes que realiza la empresa después de la aprobación de la reforma energética. En octubre, después, el director general Emilio Lozoya Austin, informó que el recorte alcanzaría también a su plantilla laboral en virtud del ajuste presupuestario y la caída del precio del crudo [2] . La cifra del recorte alcanzaría a 60 mil trabajadores, el 50% de la actual plantilla [3] .

Cuando se ‘debatió’ la reforma energética algunos legisladores alertaron que los trabajadores de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrentarían despidos, lo que fue negado rotundamente por la propaganda oficial y los legisladores afines calificándolas de versiones infundadas [4] .

La contrarreforma energética es el viraje jurídico más trascendental desde la promulgación de la Carta Magna en 1917. Los cambios a los artículos 25, 27 y 28 tienen relación con la propiedad y la explotación de los recursos energéticos e implican la reorganización estructural de las dos empresas públicas más grandes del país: Pemex y CFE. Pero sobretodo ponen en entredicho la concepción misma del Estado mexicano y su soberanía, la seguridad nacional y energética, los ingresos del Estado, el gasto público…

Pemex bajo el nuevo modelo

El elemento central de la reforma es abrir todo el sector energético a la participación del capital y los actores privados, tanto nacionales como extranjeros, con la idea de que el fin del monopolio constitucional y el ingreso a circuitos de competencia harán que Pemex sea más competitiva, eficaz y eficiente.

Las competidoras en el mercado nacional, como Exxon Mobil, se mueven de otra manera.

ExxonMobil, la mayor petrolera de Estados Unidos y del mundo, ha desarrollado mecanismos de integración vertical y horizontal para fortalecerse ante la competencia y ser más eficiente en sus operaciones [5] . Además cuenta con el respaldo del Departamento del Tesoro vía FMI-BM-BID y del escudo diplomático-militar americano [6] . Incluso se ha documentado la bidireccionalidad existente entre la banca estadounidense y sus principales empresas trasnacionales, sobretodo las petroleras [7] .

ExxonMobil cuenta con poderosos mecanismos industriales y tecnológicos, con el respaldo de centros académicos y de investigación más el apoyo de la banca de Wall Street y diversas áreas del aparato estatal americano. Así lo documenta Steve Coll en su afamada obra Private Empire: ExxonMobil and American Power. En Pemex la entrada en vigor del modelo neoliberal en 1983 debilitó sus procesos de integración vertical. La división en 4 subsidiarias coordinadas por Pemex Corporativo fue el aporte descompetitivo. John Saxe sostiene que Carlos Salinas tomó esa medida para romper la coordinación de alto nivel, fragmentarla en unidades menos eficientes y más vulnerables y permitir su absorción por firmas petroleras integradas y sólidas [8] . Un proceso de agresión fiscal y desfinanciación en el Instituto Mexicano del Petróleo, la disminución de sus capacidades de innovación tecnológica y la falta de respaldo de una banca nacional completan un cuadro donde competir con éxito es una posibilidad ilusoria. El mediano plazo En el mediano plazo Pemex no tendrá viabilidad financiera y se dirigirá la privatización completa. El valor de una empresa petrolera se mide por el tamaño de sus reservas, por su producción y por el precio de su materia prima [9] . La posesión de grandes reservas proporciona a las petroleras mayor sustentabilidad en sus operaciones futuras, acceso a créditos y mejor cotización de sus acciones [10] .

Las reservas de petróleo bajo control de las empresas privadas se han reducido sustancialmente en el mundo, pasando del 85% en 1950 a sólo el 10% en la actualidad.
A la inversa de esta tendencia mundial, la reforma energética en México propone compartir el control y usufructo de la mayoría de los campos petroleros del país, sobre todo las reservas en aguas profundas del Golfo de México, que oscilan entre 40 mil y 100 mil millones de barriles [11] .
Pemex plantea especializarse en la exploración y producción en aguas someras con casi nulo valor agregado y 0.01 empleos por barril exportado. En cambio, los encadenamientos petroquímicos y comerciales generan un valor agregado de más de 1.000 dólares por barril y gran cantidad de puestos laborales [12] .
Una vez aplicada la reforma energética, Pemex se encontrará en un punto de venta ideal. Su inviabilidad financiera resultará de la carencia de desarrollos tecnológicos para vender y/o rentar a otras empresas, la caída de sus flujos de efectivo y de sus reservas bajo control directo y la superación de sus activos por el peso de sus pasivos [13] . En ese contexto la privatización será un paradigma ineludible.

Impacto en la seguridad energética

La seguridad energética fue la consigna de los defensores de la reforma. La participación privada revertiría la declinación productiva de Pemex [14] , que comprometía el abastecimiento energético.
La noción de que el accionar privado responda a las necesidades del Estado mexicano en detrimento de su Junta de Accionistas o que prevalezca el interés nacional por sobre la búsqueda de ganancias es ilusoria. Y una coincidencia oportunamente histórica entre interés privado y público indica que el Estado mexicano perdió la brújula sobre la importancia estratégica del control estatal sobre los recursos energéticos.
El proceso de apertura de Argentina y Brasil, que liberalizaron sus sectores energéticos en la década de 1990, puso en riesgo su seguridad energética.
Ildo Luis Sauer, director de Petrobras entre 2003 y 2007, afirma que “la apertura no fue benéfica para Brasil y tiene más lecciones negativas que aprender que positivas”. Respecto a las petroleras transnacionales, aseguró que “una vez que sacas a los leones de las jaulas, ellos entran en el sistema y tienen fuerza para participar con mucha más potencia en el sistema político y económico para dominar los medios de comunicación e infiltrarse en los partidos políticos a través de cabilderos, que son los que están en los congresos y en los palacios” [15] .

Paulo Cesar Smith Metri detalló que “cuando se concede una zona de exploración, quien descubre petróleo en ese sector se hace dueño del producto extraído y hace lo que mejor le parezca con ese producto. Normalmente las empresas extranjeras lo exportan, es decir, en el momento en que una empresa descubre petróleo en una región, tiene la propiedad y el Estado brasileño pierde totalmente el poder que el petróleo ofrece” [16] .
En Argentina las experiencias negativas fueron aún más dramáticas. La liberalización se inició en los 70s pero en los 90s Yacimientos Petrolíferos Fiscales fue privatizada. Se dio a la iniciativa privada la explotación de las principales reservas de petróleo y gas, la capacidad de determinar los precios locales del petróleo y sus derivados y la participación en todos los eslabones de la industria petroquímica [17] .
Desde la “pesificación” de la economía en 2002, y aún más con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia en 2003, los enfrentamientos con las petroleras se hicieron cotidianos. La crisis energética argentina de principios de 2004 se caracterizó por el desabastecimiento crónico de petróleo, gas y sus derivados en el mercado local, constantes apagones y alzas unilaterales en los precios de las naftas y el diesel. El gobierno denunció que los problemas se debían a una insuficiente inversión en la exploración, producción, transporte y refinación. En medio de los apagones el gobierno dosificó el suministro e importó gas, petróleo y sus derivados desde Bolivia, Venezuela y otros países, mientras las petroleras continuaban exportando. En 2007 Argentina importó 988.379 toneladas de combustible y exportó 1.657.532 toneladas. Una importación innecesaria pero acorde con el statu quo de las petroleras Repsol YPF, Esso y Shell [18] .

Impacto en la recaudación y en la política fiscal

Pemex es el mayor contribuyente fiscal del país, aportando más que todas las empresas públicas y privadas juntas. En 2013 aportó más de un billón de pesos, la tercera cifra más alta de su historia pese a producir la menor cantidad de petróleo de los últimos 20 años [19] .
Ese aporte representó alrededor del 60% de sus ventas totales y casi el 100% de su utilidad neta, al contrario de las 400 empresas privadas más grandes del país cuya carga impositiva es prácticamente nula [20] . Pemex, impositivamente hablando, es México.
El gasto público ha venido incrementándose en la última década desde 1.243 billones de pesos en 2000 [21] a 4.695 billones de pesos en 2015, previo a los recortes [22] . La deuda pública, en sólo dos años del nuevo gobierno ha crecido 26.4%, llegando al 40.5% del PIB [23] .

Entre la importancia nodal de Pemex en el sostenimiento del gasto público y la drástica disminución de ingresos de la reforma energética al perder el monopolio de la explotación y comercialización se comprende que la reforma energética tiene más motivaciones de economía política que económicas o energéticas.
Lo que ya no aportará Pemex provendrá de un alza general en la carga impositiva, de una alta dependencia de los flujos externos de divisas, de una devaluación progresiva del peso. El grave riesgo de una crisis financiera será el precio a pagar por la cesión de soberanía.
Aunque el país aumente su recaudación en pesos sus compromisos externos están tasados en dólares, los que disminuirán por la caída de los precios del crudo y la entrada de nuevos actores en el sector. No sólo Pemex disminuirá el ingreso de divisas no condicionadas (125 mmdd en 2013). También mermarán las remesas (22 mmdd) y el turismo (14 mmdd) por la prolongación de la crisis económico-financiera internacional y el entorno interno de inseguridad.

La diferencia entre los pesos recaudados y los dólares necesarios revitalizará la devaluación, lo que puede desatar una crisis financiera. Ya lo alertó The Economist en diciembre [24] .
La administración peñista podría contratar más deuda o atraer mayor inversión extranjera. En ambos casos el país tendría que adecuar aún más su política económica y realizar aún otros cambios legales deseados por los inversionistas. O trasladarles de hecho la dirección rectoría económica del país, como ya sucedió con los Paquetes de Ajuste Estructural y las Cartas de Intención y Condicionalidad Cruzada que las administraciones de López Portillo y De la Madrid firmaron en 1982.
La apertura del sector energético transferirá excedentes. Con una tasa de ganancia del 20% anual, por cada dólar invertido en un periodo de 20 años los inversionistas extranjeros recibirian 95 dólares [25] .
Para completar la reforma energética resta la aprobación de dos grandes reformas para hacer completamente funcional: la ley general del agua y la ley agraria.

La importancia de los hidrocarburos mexicanos radica en los yacimientos de aguas profundas, pero en tierra existen depósitos apreciables para los inversores locales y extranjeros. Para ser explotados con previsibilidad jurídica hay que modificar el régimen de propiedad del suelo y la distribución de los recursos hídricos sobre y debajo de su superficie.
Los Estados con importantes reservas shale como Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz y San Luis Potosí se vuelven estratégicamente importantes, al ser también zonas con gran estrés hídrico.
Puede ser que la construcción del Acueducto Monterrey VI, polémico por la participación de la Constructora Higa, su elevado costo y los estudios inflados sobre la disponibilidad de agua en Monterrey, esté relacionado con la necesidad de agua para explotar vía fracking los depósitos de shale oil en la región.

Quizás tena razón Carlos Fazio al señalar que “entre 2009 y 2012 habremos asistido en esos Estados (Veracruz, Tamaulipas y el Golfo de México) a una violencia militar y paramilitar provocada, cuyo fin fue el desplazamiento forzado de población y una refuncionalización de la tierra y los recursos geoestratégicos a ser fagocitadas por empresas trasnacionales una vez modificada la Constitución”.
Geopolítica, reformas y criminalidad corporizan una tríada de acumulación donde lo originario y lo normal se entremezclan en una muy mexicana manera de producir riqueza.



[1] Pemex se 'despide' del personal de outsourcing por austeridad. El Financiero, 8 de enero de 2015.
[2] Pemex prepara recorte de personal: Lozoya. El Financiero, 18 de febrero de 2015.
[3] Prevén despido de 60 mil de Pemex. Diario Reforma, 22 de febrero de 2015.
[4] Reforma energética no traerá despidos: Romero Deschamps. Milenio Diario, 14 de enero de 2014.
[5] La integración vertical significa detentar el control de la mayor cantidad de actividades relacionadas al sector, que en el caso del petróleo van desde la exploración, producción, refinación, hasta la comercialización de sus productos. En el caso de la integración horizontal, ésta se produce cuando una empresa se fusiona o es comprada por otra del mismo sector.
[6] Saxe-Fernández, John. Darle en la torre a Pemex. Diario La Jornada, 12 de diciembre de 2013. Consultado en línea en: http://shar.es/Vjb7c
[7] Jalife-Rahme, Alfredo. Interconectividad bidireccional del petróleo/gas con los bancos trasnacionales anglosajones. Diario La Jornada, 6 de marzo de 2013. Consultado en línea en: http://shar.es/VjbJe
[8] Saxe-Fernández, J. Fox y el desmantelamiento de Pemex. Nueva Sociedad, Caracas, nov-dic 2005. Consultado en línea en: http://www.fusda.org/johnsaxe-rev3-4.pdf
[9] Kaiser, M. et al. Oil and gas company valuation, reserves, and production. Oil and Gas Financial Journal. 1 de f ebrero de 2012. Consultado en: http://fw.to/SXX4pAT
[10] El booking es la técnica contable que le permite a las petroleras lograr tales objetivos. Una definición clara de ésta la ofrece Julio Zamora de Citigroup, quien la explica como “una forma para que las compañías pongan sus reservas en sus hojas de balance y permite a los usuarios de los estados financieros entender dónde están gastando e invirtiendo y dónde se espera que provenga su producción futura”. Para más, véase: Mexico Plans Oil Reserve Sweetener to Lure Exxon, Chevron. Bloomberg, 14 de agosto de 2013. Consultado en: http://bloom.bg/16Jbx8L
[11] Jalife-Rahme, Alfredo. Las reservas de Pemex en aguas profundas, según Stratfor. Diario La Jornada, 25 de enero de 2009. Consultado en línea en: http://bit.ly/1pqP3my
[12] Entrevista, Además de técnico-económico, la reforma energética es un tema esencialmente histórico, político y geoestratégico: John Saxe-Fernández. Revista Mensual de Ciencias y Humanidades, julio-agosto de 2008. Año IV, Número 33. Pp. 10-14.
[13] Pemex reporta pérdidas por 169 mil mdp para 2013. Diario El Universal, 28 de febrero de 2014. Consultado en línea en: http://bit.ly/1mqWBVL
[14] Este fenómeno ha sido asociado a la sobreexplotación de los principales yacimientos a través de la inyección de hidrógeno, técnica que se utiliza para aumentar la rapidez con la que se extrae el hidrocarburo del subsuelo. Es de resaltarse que su mayor aplicación se haya dado durante la gestión al frente de la paraestatal de Adrián Lajous Vargas, hoy directivo de Schlumberger, convertida para 2010 en la contratista más importante de PEMEX; y en la etapa en la que Felipe Calderón fungió como Secretario de Energía de Vicente Fox. Para más, véase: Jalife-Rahme, Alfredo. Op. Cit. 25 de enero de 2009 .
[15] Cuando la IP extrae crudo, baja la renta petrolera para el Estado. Diario La Jornada, 13 de septiembre de 2013. Consultado en línea en: http://shar.es/VdT7T.
[16] Recomiendan no imitar modelo Petrobras en Pemex. Diario de Yucatán, 6 de noviembre de 2013. Consultado en línea en: http://bit.ly/1jVUUku.
[17] Serrani, Esteban. Transformaciones recientes en la industria petrolera argentina: el caso de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, 1989-2012. Revista de Gestión Pública, Volumen II, Número 1. Enero-Junio 2013. Pp. 247-280.
[18] Sabbatela, Ignacio. Petróleo, gas y crisis energética en Argentina (2003-2007): aportes desde el marxismo ecológico. Observatorio Petrolero del Sur, 17 de septiembre de 2010.
[19] Pemex aportó al erario más de un billón de pesos en 2013. Diario La Jornada, 30 de enero de 2014.
[20] Monterrosa, Fátima. El verdadero hoyo fiscal: 400 grandes empresas (casi) no pagan impuestos. Revista Emmeequis, 25 de octubre de 2009.
[21] Evolución del Gasto Público por Ramos (2000-2012). Centro de Estudios de las Finanzas Públicas. Cámara de Diputados, LXII Legislatura.
[22] Presupuesto 2015 privilegia desarrollo: SHCP. Azteca Noticias, 14 de noviembre de 2014.
[23] Subió 26.4% la deuda pública en sólo 2 años de Peña Nieto. Diario La Jornada, 9 de marzo de 2015.
[24] Pass the tequila. Two decades after the peso crisis, Mexico faces new shocks . The Economist, 13 de diciembre de 2014.
[25] John Saxe-Fernández y Omar Núñez, Globalización e Imperialismo: la transferencia de Excedentes desde América Latina, en Saxe-Fernández, John. Op. Cit. 2005. Pág. 79.

– Dr. Norberto Emmerich IAEN , Ecuador y Lic. Edgard Valenzuela, UNAM, México
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