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8/22/2019

Gracias, Facebook


Facebook se comprometió en febrero a inaugurar su Biblioteca de Anuncios (https://bit.ly/2JTK4iU), publicitada como un gesto de transparencia frente a sus opacos algoritmos y entre acusaciones de utilizar tácticas de comunicación de uso militar contra la población, como afirma sin remilgos The Great Hack, el documental que estrena por estos días Netflix.
Finalmente cumplió la promesa y la plataforma muestra miles de anuncios, que usted puede rastrear si escribe una palabra clave en la barra de búsqueda de la biblioteca. Con un clic sale publicidad de temas sociales, elecciones y política, y se puede rastrear aquella aún activa en 33 países, aunque llueven las críticas en el corto tiempo de puesta en línea del servicio. Si bien los usuarios comunes pueden buscar anuncios y ver cuánto se ha pagado por ello, el acceso a los datos de la biblioteca está tan plagado de errores, omisiones y limitaciones técnicas que no hay manera de darle un seguimiento integral a la publicidad política.
Investigaciones independientes y dos estudios sobre la confiabilidad del repositorio, uno del gobierno francés y otra de Mozilla, fabricante del navegador web Firefox, llegaron a la conclusión de que es imposible obtener una imagen completa de todos los anuncios que se ejecutan en la plataforma, que es exactamente lo contrario a la transparencia que pregona Facebook.
Aunque la compañía prometió mostrar la publicidad pagada de los pasados siete años, los límites de la tasa de búsqueda y los registros incompletos, significan que los investigadores podrían tardar meses en evaluar los anuncios en una determinada región o sobre un determinado tema, afirma el estudio de Mozilla.
Sin embargo, para un investigador cubano interesado en documentar la manipulación en las redes, el nuevo servicio de la trasnacional estadunidense es un tesoro de información que aporta datos empíricos y montos financieros de la guerra sucia contra Cuba a cargo del gobierno de Estados Unidos, con la complicidad del gigante tecnológico.
Cuba está bloqueada, lo que significa para Facebook que ni el ciudadano común ni las instituciones de la isla pueden acceder al administrador de anuncios de esa compañía. Se aplica la censura sobre cualquier cosa que se pueda ponderar en la isla, desde una receta de cocina hasta la vacuna contra el cáncer de pulmón, por no hablar de la defensa de su sistema político.
Pero ¡oh sorpresa!, la plataforma está inundada de anuncios contra un gobierno, el cubano, que no se puede defender, evidencia axiomática de la desigualdad en el uso y disfrute de ese poder clientelar de Facebook que ha sido objeto últimamente de tantas denuncias.
A pesar de los defectos de su algoritmo y sus sesgos políticos, quien se asome a este servicio encontrará, por ejemplo, miles de anuncios con la etiqueta Cuba, en los que nueve de cada diez son visceralmente antigubernamentales. No pocos incluyen contenido que hace referencia a características personales de forma expresa o implícita y otros con alusiones, directa o indirectamente, a cuestiones relacionadas con la raza, el origen étnico, la religión, las creencias, la edad o el nombre de una persona, entre otras particularidades que aparecen en la línea roja número uno de la política oficial de Facebook.
Según la Ley Torricelli de 1992 –la legislación estadunidense que permitió que Cuba accediera a contenidos de Internet siempre que se excluyera el comercio electrónico–, es ilegal en EU obtener ganancias con publicidad digital sobre la isla comunista, pero la rudimentaria Biblioteca de Facebook devuelve en este minuto más de 14 mil anuncios enlazados a la etiqueta Cuba, que han generado parte de los 16 mil 914 millones de dólares que facturó la compañía en 2018.
El promedio pagado por cada publicidad con la etiqueta Cuba es más bien modesto: 500 dólares. Una cuenta simple nos dice que la plataforma ha ingresado 7 millones de dólares en el último año, pero el detalle está en que sólo vemos en la biblioteca una ínfima porción de los anuncios, como nos advierten los investigadores de Mozilla, que añaden que entre sus defectos está, también, que la mayoría de los anunciantes privilegiados no se muestran.
Por ejemplo, no aparecen los anuncios de Radio y TV Martí, medio del gobierno de EU al servicio de operaciones sicológicas contra Cuba que ha reconocido públicamente que la mayor partida de su presupuesto anual de 29 millones de dólares se emplea en línea. Una investigación del semanario Miami New Times, de la Florida, reveló en 2018 que la administración Trump, por medio la Oficina de Transmisiones para Cuba, usa cuentas de Facebook que parecen nativas (de personas reales en la isla) para difundir propaganda sin informar a los usuarios cubanos de esa red social que es publicidad gubernamental estadunidense. (¿No era de eso que acusaban a los rusos?).
En este festín de evidencias, destaco otras dos perlas. Por cada anuncio que se muestra en EU bajo la etiqueta Argentina –un país cuya superficie es 30 veces mayor que el archipiélago cubano- hay dos de Cuba. En la publicidad pagada a Facebook por el Instituto Hoover, de la Universidad de Stanford, se puede ver ahora mismo la promoción de un libro que atiza el odio contra Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, porque son seguidores del socialismo (que) fracasó en la Unión Soviética y fracasó en Cuba.
El Instituto Hoover ha invertido más de 114 mil dólares en anuncios en los meses recientes, nos dice la biblioteca, mientras la investigadora Jane Mayer, en su libro Dark Money, nos recuerda que este centro de Stanford “es uno de los principales responsables de la ‘cámara de eco’ de las teorías ultraconservadoras de los propietarios de Koch Industries y otras grandes fortunas detrás de Trump y la Revolución Conservadora en EU”.
La biblioteca es asombrosa, aun con el vicio feibucero de la falta de transparencia. Gracias, Facebook.

4/12/2018

El doble juego de Facebook y Google en México

La revista estadunidense Mother Jones reveló esta semana la existencia de por lo menos cuatro sitios de internet alojados en Facebook para hacer contra-campaña al candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador. Los cuatro comparten una misma cuenta de Google Analytics.
Se trata de los sitios El Mexicano Digital, El Zócalo de México, Pinche Hemeroteca y Méxic-on. Los tres primeros utilizan información publicada en medios convencionales de información, pero la presentan de manera desfavorable para el tres veces candidato presidencial. Todas, por supuesto, tienen cuentas en Twitter.
Cuando los reporteros Noah Lanard y Aj Vicens estaban documentando su investigación, encontraron que el cuarto sitio, Méxic-on, estaba identificado con el Consejo de la Comunicación. En cuanto se conoció la publicación, el logo del Consejo de la Comunicación desapareció de la página, que ahora aparece como una mera iniciativa que destaca logros de empresas y ciudadanos.
El Consejo de la Comunicación, presentada a sí misma como “la voz de las empresas” de México, fue la misma organización que estuvo detrás de la campaña abierta a favor de Felipe Calderón en las elecciones de 2006. Esa intervención, así como la del entonces presidente Vicente Fox, fue considerada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) como un riesgo para la elección presidencial.
Pero los magistrados electorales de entonces, dijeron que como no se podía cuantificar en votos dicha intervención, dieron por ganador a Calderón. Entonces, como ahora, a propósito del regalo de la candidatura “independiente” a Jaime Rodríguez, “El Bronco”, los magistrados fueron vilipendiados por amplios sectores de la sociedad.
A causa de la intervención de Fox y de la cúpula empresarial, una reforma política prohibió la contratación de espacios publicitarios por parte de particulares para favorecer o atacar a determinados candidatos.
Pero en México siempre hay manera de darle vuelta a la ley. Una búsqueda en la cuenta Twitter @elzocalodemexico revela que los cuatro sitios comparten la misma IP o Protocolo de Internet; es decir, que tienen la misma red para el envío y recepción de información. La misma IP remite a sitios de Rusia y la India.
Ni Facebook ni Google respondieron a Mother Jones si están cobrando por hospedar a esos sitios.
Por más que el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, pida perdón al Congreso estadunidense por haber permitido que Cambridge Analytica usara datos personales de 79 millones de usuarios a favor de la campaña presidencial de Donald Trump, o que Google diga que contribuye a combatir las noticias falsas, las poderosas empresas digitales han hecho de México un campo de experimentación para interferir en las elecciones en contra del voto libre.

Facebook y la necesidad de regular las redes sociales

La Jornada 

Acosado por el escándalo del uso indebido de datos de 87 millones de usuarios de Facebook por parte del despacho de manipulación electoral Cambridge Analytica (CA), el fundador y principal accionista de esa red social, Mark Zuckerberg, reconoció ayer, en el testimonio que rindió en una audiencia del Congreso de Estados Unidos, que es inevitable alguna regulación de tales redes.
Como se recordará, CA se valió de una aplicación en Facebook, This is your digital life (Esta es tu vida digital) a fin de conseguir la autorización de 270 mil usuarios para hurgar en sus perfiles, incluida la lista de contactos; con esa información, el programa recabó además datos de los segundos, hasta totalizar 87 millones de perfiles; el tratamiento de los datos resultantes permitió a la firma elaborar, para cada uno de ellos, la descripción de sus actitudes y preferencias políticas a fin de colocar en sus pantallas, en forma individualizada, propaganda electoral específica para influir en su intención de voto.
Es sabido desde hace lustros que las grandes plataformas de Internet, como Yahoo, Google y el propio Facebook se valen de los datos que sus usuarios les confían para enviarles publicidad comercial personalizada en función de sus compras y recorridos por Internet, sus sitios favoritos y el tipo de información que buscan y consultan. En rigor, pues, el modelo de negocio aplicado por CA en Facebook por medio de This is your digital life no es nuevo. Los aspectos escandalosos e inadmisibles de este episodio son, por una parte, que la consultora se haya infiltrado mediante los contactos de los usuarios que dieron su consentimiento para el uso de sus datos y, por la otra, que haya ofrecido esa información a estrategas de campañas electorales con el propósito de influir, de manera furtiva, en la voluntad ciudadana.
La circunstancia hace impostergable que los gobiernos de todos los países se pongan de acuerdo para establecer estrictas legislaciones de protección a la privacidad de los internautas en general y, en particular, de los suscriptores de redes sociales, y que fijen sanciones efectivas a las empresas propietarias de esas redes, como es el caso de Facebook.
Resulta fundamental establecer, en este punto, una diferencia clara entre el necesario control de los consorcios internéticos y el respeto a las libertades de expresión y de acceso a la información en la red mundial. En otros términos, la normativa referida no debe orientarse a supervisar a los internautas sino a las empresas. Es claro que estas últimas no van a autorregularse ni a moderar su afán de dividendos por encima de cualquier consideración ética sobre el respeto a la privacidad, como lo dejó en claro el propio Zuckerberg en su comparecencia de ayer.
En el caso de nuestro país, se debe diseñar, debatir y aprobar modificaciones legales que otorguen facultades amplias en este sentido al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) y que éste asuma la responsabilidad que le corresponde.

4/11/2018

El verdadero costo de una aplicación o servicio ‘gratuito’


POR BRIAN X. CHEN


Publicado originalmente en The New York Times.

Si hubiera que llegar a una sola conclusión general acerca de la filtración de datos en la que estuvo involucrada Cambridge Analytica, la consultora electoral que obtuvo información de más de 87 millones de cuentas de Facebook, es que debes dudar antes de compartir tus datos con una marca desconocida.

Esta lección es pertinente para casi todo lo relacionado con la tecnología personal, incluyendo las aplicaciones que descargas para tu celular o computadora y los servicios gratuitos que utilizas en línea.

Por si fuera poco, la información que te pueden robar se está haciendo cada vez más personal. Los teléfonos inteligentes, por ejemplo, tienen micrófonos, sensores de movimiento y cámaras que pueden vigilar cada paso que das si son interceptados por una persona o empresa con malas intenciones. Los dispositivos domésticos, como termostatos o tomas de corriente conectados a internet y los altavoces inteligentes, pueden reunir información sobre tus actividades en casa: son capaces de escuchar tus conversaciones y saber cuándo no estás.

Es hora de dejar de usar la tecnología y el internet como si estuvieras de compras en un supermercado. En una tienda de abarrotes, puedes suponer razonablemente que las etiquetas de los alimentos son precisas y los productos son seguros para ingerir, porque la industria alimentaria tiene muchas regulaciones. El manejo de información personal digital, por otro lado, no está bien regulado. Ha habido muchísimas empresas opacas que te atrapan con productos que prometen mejorar tu vida, pero en realidad sacan provecho de tus datos.

“No sabemos por qué confiamos en que una empresa específica con acceso a nuestros datos no hará algo como venderlos, rentarlos o compartirlos sin nuestro consentimiento”, dijo Lee Tien, abogado de la Electronic Frontier Foundation, una organización sin fines de lucro que se enfoca en los derechos digitales.

Estos son algunos ejemplos de ocasiones en que las marcas nos dañaron y las lecciones que podemos aprender.

Correo electrónico ‘gratuito’

El año pasado, The New York Times reveló que Uber compró información sobre Lyft, su principal competidor en el sector del transporte privado en Estados Unidos, a través de Unroll.me, un servicio de correo gratuito que ofrecía a la gente cancelar sus suscripciones a correos publicitarios.

¿Cómo obtuvo Unroll.me datos de Lyft? Unroll.me escaneó los buzones de entrada de los usuarios para buscar información y la vendió a otros negocios; Uber pagó por los datos que hubiera encontrado acerca de los recibos de Lyft. A muchos clientes les pareció engañoso que una empresa que prometía ayudarte a eliminar el correo no deseado de los anunciantes hiciera dinero vendiéndoles tu información a ellos y a otras empresas.

Este es el giro inesperado: la verdad siempre estuvo disponible en la política de privacidad, que decía: “Podríamos recolectar, utilizar, transferir, vender y revelar información no personal para cualquier propósito” y que los datos podían usarse “para construir productos y servicios anónimos de investigación de mercado”.

En respuesta a las críticas, Unroll.me dijo que fue “descorazonador” ver que la gente estaba molesta y prometió ser más transparente con respecto al su uso de datos. La aplicación sigue operando.

Las lecciones: Cuando tengas tiempo, lee las políticas de privacidad antes de compartir tus datos con una marca. Es una tarea engorrosa, pero también un ejercicio saludable, particularmente cuando no conoces la empresa y sientes desconfianza de una compañía dudosa. Haz tu mejor esfuerzo para investigar el modelo de negocio de la empresa. Cuando un producto o servicio es gratuito, siempre debes suponer que tu información personal se usa para obtener ganancias.

“Todos debemos saber que, cuando no pagamos por un servicio o aplicación, entonces lo estamos haciendo de una manera no monetaria”, comentó Tien.

Mensajería y espionaje

Una aplicación llamada Soniac estaba disponible el año pasado para los celulares Android en la tienda de aplicaciones Google Play. Soniac se anunció como una aplicación de mensajería y, en efecto, incluía funciones para enviar mensajes de texto. Las características menos evidentes: la aplicación también podía grabar audio sin revelarlo, tomar fotos con la cámara, hacer llamadas y descargar registros de llamadas, entre otras funciones.

Lookout, una firma de seguridad que da seguimiento al software nocivo en los dispositivos Android, alertó a Google acerca de las habilidades ocultas de Soniac el año pasado y rápidamente eliminaron la aplicación de la tienda de aplicaciones.

No obstante, Lookout dijo que sus investigadores habían identificado más de mil aplicaciones de programas informáticos espías con muchas de las mismas características que tenía Soniac. Muchas de esas aplicaciones espías estaban ofertadas en tiendas de aplicaciones de terceros que no tienen autorización de Google.

Las lecciones: Para empezar, antes de instalar una aplicación de una empresa de la que nunca has escuchado, revisa las reseñas de los usuarios y haz una búsqueda en la web acerca de la empresa para ver si sus servicios son legítimos. También puedes revisar publicaciones web de prestigio que reseñan aplicaciones, como TouchArcade, CNET y Tom’s Guide.

Además, cuando instales una aplicación, revisa bien los datos a los que tiene acceso. Las aplicaciones de los teléfonos inteligentes te piden permiso para tener acceso a ciertos datos y sensores. Si una aplicación pide datos que no están relacionados con el producto, no la instales. Puedes esperar que una aplicación de mapas te pida tus datos de ubicación, por ejemplo, pero no debería tener acceso a tu cámara.

Datos sobre menores de edad

Cuidado, padres de familia: algunos productos de internet han recolectado datos específicamente de niños. EchoMetrix es un ejemplo tristemente célebre. En 2009, la empresa emitió un comunicado de prensa en el que presumió de haber predicho el ganador de la competición American Idol de ese año.

¿Cómo lo hizo? A través de la información privada de los niños. La empresa comenzó en 2004 con el nombre SearchHelp y, en ese entonces, ofreció una aplicación de control parental llamada FamilySafe para que los padres monitorearan las actividades en línea de sus hijos. Cinco años después, se convirtió en EchoMetrix y lanzó Pulse, una herramienta para proporcionar a anunciantes datos acerca de los jóvenes, la cual se obtenía a partir de los datos de millones de transcripciones de conversaciones y publicaciones de blog de adolescentes, entre otras fuentes. Después de una acción legal en contra, EchoMetrix prometió dejar de analizar o compartir información de usuarios menores y ahora se promueve como Protext Mobility, empresa de biotecnología.

Las lecciones: Sé prudente cuando elijas productos de tecnología para tus hijos. Se está volviendo cada vez más frecuente que los juguetes vengan con conexión a internet. Antes de comprar un juguete “inteligente”, investiga qué hacen las empresas con los datos. Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que evalúa contenido y productos aptos para toda la familia, es un buen lugar para comenzar tu investigación.

Quizá la lección más importante es reconocer que no sabes nada acerca de la gran mayoría de las marcas con las que interactúas en internet. Así que procede con cuidado.

“Estos riesgos no se irán”, dijo Tien. “Con la expansión de la recolección de datos y de lo que es posible reunir, la situación seguirá creciendo”.

Brian X. Chen, principal reportero de tecnología de consumo de The New York Times, es autor de la columna Tech Bits.

4/01/2018

El ‘crak’ de Facebook y el uso de más de 120 datos de cada usuario

POR JENARO VILLAMIL

Desde que nosotros abrimos una cuenta en la plataforma de Facebook, interactuamos, subimos textos, fotos o videos, le damos “me gusta” (like) a algún contenido y bajamos alguna de sus aplicaciones (Apps), la red social propiedad de Marck Zurckerberg está en posibilidad de utilizar cerca de 98 datos que nosotros aportamos voluntariamente, más otros 24 metadatos que obtiene WhatsApp a través de nuestro número telefónico y nuestros mensajes, según la investigación realizada por  la organización Son Tus Datos.
Facebook tiene información de lo que hacemos, dónde lo hacemos, lo que vemos, visitamos, escuchamos, escribimos, borramos, fotografiamos, nos gusta o nos disgusta, y lo comparte con sus otras 9 empresas de las cuales sabemos poco y menos leemos sus documentos de privacidad.
Entre esas empresas están Instagram, la red social para compartir fotos y videos; Atlas, plataforma dedicada al mercadeo comportamental (a partir de tus comportamientos cotidianos); Live Rail, dedicada a la publicidad en video; Onavo, ofrece servicios de conexiones seguras; Moves y Masquerade, aplicaciones de los teléfonos Android y iPhone, que realiza nuestras bitácoras de geolocalización diarias; Oculus, ofrece productos y sistemas de realidad virtual; Parse, servicios de programación para móviles; Facebook Payments, que maneja los sistemas de pago de la plataforma y es compatible con otros 80 métodos de pago a nivel mundial; y, por supuesto, WhatsApp, adquirida por el gigante de Zuckerberg desde el 2014.
El volumen de metadatos que se genera entre los usuarios mexicanos es uno de los más grandes y valiosos del mundo, para Facebook y las consultoras que pretenden vender el modelo de “microfocalización” de anuncios y mensajes, como lo destacó Cédric Laurant, abogado belga que dirige la oficina en México de Son Tus Datos.
Hasta septiembre de 2017, existían 85 millones de usuarios de Facebook en México, siendo el quinto más numeroso del mundo, sólo por debajo de la India (241 millones), Estados Unidos (240 millones), Brasil (129 millones) e Indonesia (126 millones). La Ciudad de México, con sus 16 millones de usuarios de Facebook, es la cuarta más importante del mundo para la plataforma norteamericana.
La segunda plataforma digital más utilizada en México es WhatsApp, también propiedad de Facebook, con 34 millones de personas, un promedio de 671.6 minutos de consumo al mes por usuario, según los datos recientes de Comscore. Le siguen Google Play (33.2 millones), Youtube (31.5 millones), Google Search (27.6 millones) y Facebook Messanger (con 25.7 millones). La red social Twitter tiene 13 millones de usuarios en México e Instagram, propiedad de Facebook, le sigue con 9.6 millones de usuarios.
Con este volumen de usuarios, Facebook  y WhatsApp pueden tener acceso a todos los metadatos posibles, sin que los usuarios se den cuenta, porque “el acta de privacidad de Facebook es más larga que la Constitución mexicana y siempre tratan de encubrir con bellas palabras lo que realmente hacen”, advierte Laurant.
“Hay una disfunción entre lo que el usuario cree que están protegiendo y lo que realmente Facebook hace con sus datos”, sentenció Laurant, cuya organización entabló en 2016 un litigio contra WhatsApp porque en agosto de ese año cambió sus servicios de política y de privacidad y permitió compartir con Facebook y sus otras 9 empresas información de los usuarios.
¿Qué datos de WhatsApp son los que adquiere Facebook con nuestro consentimiento, aunque no sea expreso? El documento de Son tus Datos enumera los siguientes: número de teléfono móvil de la cuenta de WhatsApp; los números de nuestros contactos; listas de contactos favoritos; grupos; información sobre actividad y uso del servicio; información sobre transacciones bancarias; modelo de hardware; direcciones IP del dispositivo; información del operador telefónico; geolocalización; información sobre los cambios de mensaje y en línea; estados de última conexión.
Son Tus Datos demostró en su litigio que WhatsApp “se esfuerza por hacer creer al usuario que no recibirá mensajes publicitarios ‘de terceros’, pero sí recibirá mensajes publicitarios de comercios ‘relevantes’, de establecimientos a los que alguna vez mandamos mensajes”.
WhatsApp y Facebook “venden un servicio de publicidad dirigido y se encarga de enviar o mostrar la publicidad contratada por esos anunciantes en sus usuarios”.
También utiliza “el algoritmo de sugerencia de contactos” (clásico en Facebook) que “no está libre de errores y significa un acceso intrusivo a tus redes de contactos”.
Desde agosto de 2016, WhatsApp “estará en posibilidades de transferir tu lista completa de contactos a Facebook y a sus otras empresas; obtiene la lista de datos telefónicos, los compara con su propia base de datos de perfiles en Facebook para posteriormente sugerirlos como ‘personas que quizás conozcas’, aún cuando no existan relaciones de amigos en común”-
“La importancia de la lista de contactos es tal que ya es considerada como ‘la verdadera red social’, pues en ella convergen los círculos más íntimos, como el familiar, el escolar, el laboral, y se extiende hacia el comercial, profesional, de servicios y de negocios”, subrayó el litigio de Son Tus Datos, cuya copia tiene Proceso.
La mezcla entre WhatsApp y Facebook “le permite a ésta última obtener los metadatos de tus horarios, de tu geolocalización y podrías recibir mensajes publicitarios de comercios cercanos o de servicios como una escuela, hospital, un centro laboral”.

 (2da parte)




El crak de Facebook

Las revelaciones surgidas tras el escándalo de la consultora Cambridge Analytica demostraron que también existe un shadowprofiles (“perfil en la sombra”) en Facebook que les permite a ciertas empresas mostrar registros de electores que se pueden mezclar con los test psicométricos, típicos de las Apps de Facebook.

El escándalo ha sido un duro golpe para la confianza y el prestigio de Facebook. Desde el 16 de marzo –que se destapó el escándalo con la suspensión de la cuenta de Cambridge Analytica- hasta el 27 de marzo, cuando Facebook anunció sus “nuevas medidas”, la compañía de Zuckerberg ha perdido 80 mil millones de dólares en títulos bursátiles que registraron un descenso de 18 por ciento.

El valor real de la compañía pasó de 540 mil millones de dólares a 444 mil millones de dólares, casi 100 mil millones de dólares menos, y arrastró al índice Nasdaq a una caída de 4 por ciento, ya que otros gigantes como Google, Youtube y Twitter tuvieron disminuciones drásticas.

Tan sólo Twitter se hundió 20 por ciento y Google Parent Alphabet perdió 7 por ciento en sus valores bursátiles al perder un litigio por patentes con la compañía Oracle.

La crisis comenzó, sin duda, desde el “destape” de la manipulación de Cambridge Analytica. Tres grandes compañías de publicidad como Mozilla, Commerzbank y Sonos retiraron sus anuncios de esta red social cuyos ingresos dependen en un 98 por ciento de los anunciantes.

Zuckerberg ofreció en entrevistas a medios norteamericanos, como CNN, que tomaría medidas para proteger los datos y arreglar lo que llamó “la brecha de confianza” con los usuarios, a raíz, del escándalo de Cambridge.

Mozilla dijo en un comunicado que la reacción de Zuckerberg fue positiva, pero consideraría regresar a Facebook cuando ésta “tome medidas más firmes en la forma en que comparte los datos de sus clientes”.

“Ahora es el momento de tener discusiones difíciles y apoyar a quienes impulsan las cosas en un esfuerzo por hacernos a todos mejores tecnólogos y consumidores de tecnología más educados”, afirmó la empresa Sonos en un comunicado.

-¿Cómo usaron estos datos que tiene Facebook de nosotros para consultoras políticas? –se le pregunta a Cedric Laurant.

-Una aplicación de Facebook puede tener acceso a dónde vives, el acceso a tu perfil, no sólo el público, sino el que compartes con tus contactos, y seguramente hay desarrolladores tecnológicos de Apps, aquí en México, que les venden esta información a Cambridge Analytica, como lo hizo el académico Alexander Kugan de Cambridge University.

-¿Cambridge Analytica no desarrolla las Apps?
-No, Cambridge las minaba, construyendo perfiles psicográficos a partir de los likes, dependiendo del perfil de cada usuario. Ellos te enviaban de manera microfocalizada anuncios enfocados a este tipo de persona. Por ejemplo, a las personas de color negro en Penssylvania, donde los demócratas tienen mayoría, les enviaban información para minar la confianza en Hillary Clinton, con miles y miles de variaciones.

-¿Ahí es donde entra la responsabilidad de Facebook?
-Facebook dice que sólo hasta ahora se enteró. Lo que no es cierto es que hay pruebas de que desde 2015 Facebook sabía que Kogan había entrado en contacto con Cambridge y les ofreció los 230 mil perfiles que originalmente entraron en su “estudio académico”.

El 24 de mayo de 2017, el doctor Michal Konsinski, profesor de comportamiento organizacional en la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, dio una conferencia en el Senado de la República y adelantó algunos datos sobre su estudio de los likes de Facebook.

“En el mundo 1 mil 800 millones de personas producen este tipo de rastro. Más aún los likes de Facebook guardan gran similitud con otro tipo de huellas digitales, como es el caso de la información de las películas que se ven en internet, los datos de compras con tarjetas de crédito, o las búsquedas en Google.

“Si se analizan los likes de películas de un determinado usuario de Facebook, apunta a que no se necesita ser un psicólogo experto para determinar qué tipo de películas le gustan a dicha persona, sin embargo, el gran punto es que los algoritmos computacionales son capaces de detectar rasgos individuales que ningún análisis humano sería capaz de revelar explícitamente”, advirtió Kosinski.

Aún más, la información parece “bastante inocente”, pero pueden lograrse los perfiles psicodemográficos a partir de los siguientes rasgos de personalidad: “apertura, conciencia, extroversión, amabilidad y neurosis (openness, conscientiousness, extroversion, agreeableness and neoruticism, por sus siglas en inglés, modelo OCEAN)”.

Advirtió que el análisis del OCENA está altamente relacionado con “la afinidad política” y determinó que a liberales y a conservadores les gustan diferentes cosas en Facebook. “Con 10 likes de Facebook uno es más preciso que los compañeros de trabajo. En tanto, con 100 likes le permiten ser más exacto que un familiar o un amigo. Con 250 likes el algoritmo es más certero que un cónyuge”, advirtió el profesor.



Defensa de datos personales ante CA y Facebook

-Usted menciona que los mexicanos deben y pueden acudir mejor a la legislación británica para saber qué pasó con sus datos y Cambridge Analytica. ¿Por qué es mejor esta legislación? –se le cuestionó a Cedric Laurant.

-Los electores mexicanos que pudieron ser manipulados por Cambridge Analytica tienen que saber qué tipo de datos tiene esa empresa sobre ellos y para qué finalidades. No tiene caso hacer una denuncia ante el INAI (Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales en México) porque no sería posible. Cambridge no tiene establecimiento físico reconocible en México sino directamente en Reino Unido.

“Se deben usar las posibilidad de la ley británica de Protección de Datos del 98 que protege a cualquier titular de datos que están siendo tratados por una empresa inglesa. Lo pueden mandar por correo electrónico, seguir las instrucciones y que Cambridge Analytica confirme el ARCO de cada individuo”.

-¿Qué es el ARCO?

-Es el derecho de Acceso, Rectificación , Cancelación de tratamiento y Oposición (ARCO). Todos tenemos derecho a tener acceso, a rectificar nuestros datos para que no sea afectado, por ejemplo, si le ponen mal historial crediticio y eso afecta a la hora de pedir un crédito; cancelar y oponerse al tratamiento de nuestros datos es muy importante.

“El derecho ARCO es el mismo que ofrece desde 1984 la primera acta de protección de Gran Bretaña, en 1996 llegó la directiva europea y desde el 98 uno tiene derechos más amplios como usuario o afectado por una empresa británica que en México.

“Uno le puede solicitar a Cambridge Analytica la lógica detrás del tratamiento de estos datos. Y deben responder”.

-¿Cómo puede acceder uno a sus derechos ARCO ante Facebook?

-Uno como usuario en México de Facebook puedes utilizar la ley irlandesa de protección de datos personales porque en esta ciudad (Dublín) es donde Facebook tiene su cuartel general para todo el mundo, con excepción de Estados Unidos y Canadá.

“La ley de protección de datos que se aplica en Irlanda es mucho mejor que la de Estados Unidos. El aviso de privacidad de Facebook siempre trata de enmascarar lo que quieren hacer. Hay que leerlo como un largo mensaje de propaganda, donde todo te lo pintan muy bonito. Ahí hay una disfunción entre Facebook y los usuarios. Muchos usuarios piensan que por tener ese aviso, la empresa va a utilizar bien tus datos. Y es lo contrario. En realidad, es un deslinde de la empresa.

-¿Son tus Datos como organización podría asesorar a un usuario mexicano? ¿Lo han hecho?

-Sí. Sobre todo, a través de las redes sociales, como en Twitter, han reaccionado para saber en qué podemos ayudarlos.

En Estados Unidos y en Europa ha ido creciendo un movimiento llamado #DeleteFacebook (Borra Facebook) que se ha ido extendiendo en los últimos días, a raíz del escándalo con Cambridge Anaylitica.

Tras el anuncio de Facebook de que dejará a varios usuarios desclasificar sus datos, algunos investigadores han reaccionado en redes sociales. Facebook dice ahora que “somos una plataforma neutral, no somos responsables de qué datos se agregan, se cotejan y se suben a partir de cualquier comportamiento de una compañía con usuarios a través de las audiencias personalizadas”.

Facebook no va a “cortar lazos” con los corredores de datos, advirtió el investigador y profesor David Carroll. “Es una movimiento inteligente”, advirtió en su cuenta de Twitter, pero subrayó que Facebook sigue siendo responsable del uso de la metadata que genera y comparte con sus 11 empresas.

3/28/2018

La travesura de Cambridge Analytica


Claudio Lomnitz

El lío es tan complicado que no soy capaz de resumirlo del todo: compañías que subcontratan a otras, datos obtenidos por una firma y usados por una segunda para apoyar a un cliente político... Es toda una madeja, pero vale la pena esforzarse por entenderla un poquito. Empecemos con algunos de los efectos superficiales que ha tenido el escándalo de Cambridge Analytica, desde que irrumpió a la luz pública, hace 10 días.
De entrada, Facebook perdió hasta 60 mil millones de dólares de su valor por haberle vendido o cedido datos o haber sido hackeada por Cambridge Analytica, y Zuckerman va a declarar próximamente ante el Congreso de Estados Unidos respecto de la política de privacidad de su compañía. Pero esos efectos, aunque impresionantes, son casi lo de menos, porque todo indica que la elección del Brexit se ganó sólo gracias a la manipulación justamente de esos datos, y que posiblemente también le debamos la elección de Donald Trump a Cambridge Analytica, y a los datos personales que cosechó mediante Facebook.
Hoy, gracias a sendas investigaciones realizadas por The Guardian, la televisión británica y por las agencias investigadoras del financiamiento de la campaña favorable al Brexit (Leave), existe en Inglaterra un escándalo que se va desenvolviendo día con día, y que apunta a que el voto favorable al Brexit se dio gracias al uso impropio de datos personales mal habidos.
En un blog triunfalista, dedicado, según reporta The Guardian, a agigantar la figura de su propio genio, el jefe de la campaña en pro del Brexit, Dominic Cummings, escribió luego de aquel plebiscito, que todos sabían que la elección giraba en torno de apenas 600 mil votantes, es decir, uno por ciento del electorado. Esta clase de figura no es ya tan rara en las elecciones reñidas de hoy: obviamente esa clase de números pequeños fue también crucial en la elección de Donald Trump, quien necesitaba triunfos en distritos electorales muy específicos para ganar (aun perdiendo la elección popular por 3 millones de votos). En contextos así, el tener datos precisos de los votantes claves, conocer sus preferencias y su sicología, es una ventaja muy importante, y esa era la chamba que desempeñaba Cambridge Analytica.
La compañía británica tuvo, desde sus inicios, lazos financieros e intelectuales con la derecha trumpista. Uno de sus financieros principales, Robert Mercer, ha sido uno de los principales apoyos económicos del Partido Republicano, en tanto que el mismísimo Steve Bannon, editor cuasi fascista de Breitbart News, era miembro del consejo de la compañía. Bien. Pues el caso es que, aunque todavía no sabemos cómo, Cambridge Analytica consiguió acceso a la información privada de 50 millones de usuarios de Facebook, incluyendo los datos respecto de redes de amigos y “ likes”. Con base en esos datos, la compañía genera mapas de rasgos de personalidad que luego servirían para armar campañas políticas hechas a la medida de cada usuario, y especialmente dirigida a los 600 mil electores que necesitaba la campaña de Leave para ganar el Brexit. Algo muy parecido o igual se hizo con los votantes que necesitó Donald Trump para ganar su campaña, y que necesitó Steve Bannon para pasar de ser un personaje marginal, tildado de racista, a una de las figuras centrales de la política estadunidense.
De los 50 millones de perfiles que maneja Cambridge Analytica, sólo 270 mil usuarios de Facebook habían accedido a que su información fuese utilizada por la compañía, aunque aun ellos fueron engañados, ya que se les había vendido el asunto como si se tratara de realizar un estudio académico, y no se les informó que se iban a usar sus datos personales para fabricar propaganda política hecha a su propia medida, para luego manipularos a través, justamente, de Facebook.
¿Conclusiones? Muchas me son opacas, por mi falta de conocimiento técnico acerca del funcionamiento, reglamentación y economía de las redes sociales, pero hay una que salta a la vista: las dos elecciones más trascendentes y desastrosas de la historia reciente –la del Brexit y la de Trump– vinieron manipuladas ilegalmente.
Ya sabíamos de la intervención rusa en las elecciones de Estados Unidos, también a través de Facebook, Twitter, etcétera, y que los rusos tenían relaciones con otra compañía SCL, que es dueña de Cambridge Analytica. La semana pasada apareció, además, la noticia de que las elecciones de 2013 y 2017 en Kenya también fueron objeto de la ingeniería electoral de Cambridge Analytica. Respecto de las elecciones británicas y estadunidenses, ahora sabemos que, además de la intromisión de los rusos, las elecciones fueron manipuladas por grupos políticos internos, de la derecha, que tenían en su arsenal de propaganda datos obtenidos ilegalmente. En el caso británico, es además bien probable que haya habido impropiedades financieras en la campaña electoral del Brexit, con las que se pagaron una parte de los servicios de Cambridge Analytica.
Conclusión: las dos elecciones se ganaron con prácticas impropias, ilegales y violatorias de la privacidad de cada usuario de Facebook. Así, de ese tamaño.

3/27/2018

Los secretos que guardan tus me gusta

Las oficinas centrales de Facebook en Menlo Park, California CreditJosh Edelson/Agence France-Presse — Getty Images


Quizá en algún momento de los últimos años has indicado en Facebook que te gusta, digamos, Kim Kardashian West. Cuando le diste me gusta a su página, quizá lo hiciste porque querías ver las publicaciones de la estrella de la televisión en tu sección de Noticias. Quizá después te diste cuenta de que los anunciantes podían mostrarte publicidad con base en el interés que tuviste en ella.

De lo que quizá no te diste cuenta es de que los investigadores habían averiguado cómo vincular tu interés en Kardashian West con ciertos rasgos de personalidad, como lo extrovertido que eres (muy), lo diligente o concienzudo (más que la mayoría) y tu apertura mental (solo un poco). Además, cuando tu gusto por Kardashian West se combina con otros intereses que has indicado en Facebook, los investigadores creen que sus algoritmos pueden predecir los matices de tus opiniones políticas con mejor precisión que tus seres queridos.

Como lo informó The New York Times, eso motivó a la consultora Cambridge Analytica a recolectar datos de más de 50 millones de usuarios de Facebook, sin su consentimiento, para generar sus propios modelos de comportamiento con el fin de dirigirse a electores potenciales en varias campañas políticas. La empresa ha trabajado para un comité de acción política fundado por John R. Bolton, quien formó parte del gobierno de George W. Bush, y también para la campaña presidencial del presidente Donald Trump en 2016. “Encontramos a tus votantes y los ponemos en acción”, presume la compañía en su sitio web.

Cambridge Analytica ahora dice que destruyó los datos de los usuarios que extrajo de Facebook. Los datos brutos que revisó el Times sugieren que la información, o copias de ella, aún podría existir. En cualquier caso, la información específica de usuario solo fue un medio para llegar a un fin, un bloque de construcción en un proyecto mucho más ambicioso: un modelo de comportamiento con el poder suficiente para manipular la actividad de la gente y, potencialmente, influenciar elecciones.

La empresa adaptó su enfoque según los modelos de personalidad de estudios realizados por investigadores en la Universidad de Stanford y el Centro de Psicometría de la Universidad de Cambridge. Los estudios se basaron en datos recogidos mediante una aplicación de Facebook llamada myPersonality, un cuestionario de cien preguntas desarrollado por el Centro de Psicometría que evaluó las características de una persona: su apertura, responsabilidad, extroversión, amabilidad y neurosis, que en la comunidad académica se engloban como los factores OCEAN o los cinco grandes rasgos de personalidad.

Muchos encuestados que respondieron el cuestionario a través de la aplicación myPersonality le dieron autorización para que tuviera acceso a los datos de su propio perfil en Facebook y a los perfiles de su red de amigos. Ese tipo de acceso estaba permitido en ese entonces en la red social. Eso facilitó que los investigadores hicieran referencias cruzadas de los resultados del cuestionario —las puntuaciones numéricas de los cinco factores— con los me gusta de los usuarios de Facebook; así construyeron un modelo a partir de las correlaciones que encontraron entre ambos datos. Con ese modelo, los investigadores a menudo podían adivinar de manera precisa los rasgos de personalidad de usuarios subsecuentes utilizando solo una lista de sus me gusta, sin necesidad de que hicieran el cuestionario de cien preguntas.

Uno de los estudios que produjo el Centro de Psicometría, publicado en 2015 en Proceedings of the National Academy of Sciences, se basó en los me gusta y en las puntuaciones de los factores OCEAN de más de 70.000 encuestados que respondieron el cuestionario myPersonality en Facebook. Con el estudio hallaron que era más probable que una persona que le había dado me gusta a, por ejemplo, la película El club de la pelea estuviera abierta a nuevas experiencias en comparación con una persona a quien le gusta American Idol, de acuerdo con una revisión de datos proporcionada al Times por Michal Kosinski, un autor del estudio de 2015 y profesor de informática en Stanford.Continue reading the main story

Tus me gusta en Facebook y lo que dicen sobre ti

Investigadores de la Universidad de Stanford y del Centro de Psicometría de la Universidad de Cambridge construyeron un modelo para evaluar la personalidad de alguien a partir únicamente de sus me gusta en Facebook. El modelo mide qué tan abierto, extrovertido o neurótico eres según esto.


MÁS ABIERTO
MENOS ABIERTO
Tom Waits músico
Cheryl Cole música
Salvador Dalí artista
The Hills serie de TV
Björk música
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Naranja mecánica película
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Escribir pasatiempo
Jason Aldean músico
MÁS CONCIENZUDO
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Correr pasatiempo
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Private Practice serie de TV
Escape the Fate banda
Viajar pasatiempo
Hora de aventura serie de TV
Cocinar pasatiempo
Minecraft videojuego
Escalar pasatiempo
Skins serie de TV
MÁS EXTROVERTIDO
MENOS EXTROVERTIDO
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Animé
Michael Kors marca
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Waka Flocka Flame músico
Manga
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Videojuegos pasatiempo
Gucci Mane músico
Dibujar pasatiempo
MÁS AFABLE
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Casting Crowns banda
Marilyn Manson músico
La Biblia
Rammstein banda
Dios
Placebo banda
Rascal Flatts banda
Judas Priest banda
Relient K banda
Californication serie de TV
MÁS NEURÓTICO
MENOS NEURÓTICO
Placebo banda
SportsCenter serie de TV
Escape the Fate banda
ESPN canal de TV
Bring Me the Horizon banda
Derrick Rose atleta
Marilyn Manson músico
Miami Heat equipo deportivo
The Smiths banda
Fútbol deporte

En ese estudio, los investigadores compararon la precisión de su modelo con evaluaciones de personalidad realizadas por los amigos de los encuestados. A los amigos les dieron una versión de diez preguntas del cuestionario myPersonality y les pidieron que respondieran basándose en su conocimiento de las personalidades de los encuestados.

Con base en una muestra de más de 32.000 participantes que se evaluaron mediante el modelo y las respuestas de uno o dos amigos, los investigadores encontraron que, con solo diez me gusta, el modelo era más exacto para precisar una personalidad que lo sería un colega del trabajo de quien se estudia. A partir de setenta me gusta, era más preciso que un amigo o un compañero de apartamento; con 150, más preciso que un familiar, y, con 300, más preciso que la pareja.

El modelo, dijeron los investigadores, fue particularmente capaz de “predecir resultados de vida como abuso de alguna sustancia, actitudes políticas y salud física”. Sin embargo, ha sido cuestionada la eficacia práctica del enfoque.

Cuando Cambridge Analytica se acercó al Centro de Psicometría para utilizar sus modelos, el centro se negó. Después, Cambridge Analytica recurrió a Aleksandr Kogan, un profesor de psicología de la Universidad de Cambridge que tenía conocimiento del trabajo del centro. Kogan desarrolló una aplicación de Facebook llamada Thisisyourdigitallife, un cuestionario similar a myPersonality, y lo utilizó para recoger datos de más de 50 millones de perfiles de Facebook. De esos, 30 millones contenían información suficiente para generar perfiles de personalidad. Solo 270.000 de los usuarios le dieron autorización a la aplicación de Kogan para tener acceso a sus datos, y a todos les dijeron que su información se utilizaría para investigación académica.

Cambridge Analytica después ofreció sus servicios a clientes potenciales comerciales y políticos, que iban desde MasterCard y los Yankees de Nueva York hasta el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos.

Facebook ahora ha vetado a Cambridge Analytica de su plataforma, así como a su empresa matriz y a Kogan. Según Facebook, la infracción de Kogan no fue recolectar los datos, sino dárselos a Cambridge Analytica. Al entregarle esa información a una empresa privada, según la red social, Kogan violó los términos y condiciones de servicio.

En 2015, Facebook cambió sus políticas, incluyendo la modificación de sus reglas acerca de la manera en que las aplicaciones de terceros pueden tener acceso a la información de los amigos de los usuarios. Sin embargo, los datos de usuarios recolectados a través de ese tipo de aplicaciones a lo largo de los años quizá siguen sueltos, sin mencionar los modelos que pueden seguir usándose para dirigirse a personas en todo el mundo.

3/21/2018

Matriz de Cambridge Analytica “recopiló datos” en 13 ciudades de México

SCL Group confirmó -a través de su sitio oficial-, su participación en la recolección y análisis de datos en 13 ciudades de México afectadas por la violencia del narcotráfico. El resultado mostró que los programas del "cliente" para reducir la violencia en realidad la habían aumentado.


La empresa Laboratorios de Comunicaciones Estratégicas, (SCL Group, por sus siglas en inglés), que es matriz de Cambridge Analytica, llevó a cabo trabajos de análisis en México. En su sitio oficial www.sclgroup.cc,  informa que “un cliente” los contrató para realizar esos estudios en 13 ciudades del país bajo la influencia de cárteles de la droga.

El objetivo de “el cliente” era evaluar el impacto de las políticas y procedimientos relacionados con el tráfico de drogas en la tasa de delincuencia y de violencia en el vecino país del norte.
Según el reporte que SCL titula “Contra narcóticos en México”, el resultado del análisis mostró que el verdadero impacto era “totalmente contrario a los supuestos prevalecientes”; esto significaba que los programas de “el cliente” para reducir la violencia no habían dado resultados y habían derivado en un aumento de la misma.
Gracias a este resultado de SCL “el cliente” rediseñó sus programas para “alinearse con precisión con su objetivo” y luego utilizó los datos obtenidos para para justificar una solicitud de mayores recursos.
La descripción que SCL Group publica en su sitio no detalla quién es “el cliente” que los contrató, quién financió el estudio, quién solicitó esta información y quién encargó este análisis.
SCL se describe como una empresa internacional con más de 25 años de experiencia que ofrece servicios de análisis y estrategia para gobiernos y organizaciones militares sobre cambios y grupos sociales de diversos índoles.
El pasado viernes, Facebook dio de baja a SCL y a Cambridge Analytica luego del escándalo desvelado por el canal británico Channel 4.

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