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3/06/2023

La amenaza neofascista en México



En España se articulan alrededor de Vox. En Grecia, en torno a Amanecer Dorado. En Bolivia, apoyaron el golpe de Estado con discursos llenos de racismo. En Argentina intentaron asesinar a Cristina Fernández. En Brasil y en El Salvador llegaron al gobierno. En Estados Unidos protagonizaron el asalto al Capitolio…

En México existen desde hace tiempo, y ahora están cobrando fuerza. Se trata de grupos de extrema derecha, abiertamente fascistas o neofascistas: grupos supremacistas, antiliberales, ultranacionalistas, antidemocráticos, reivindicadores del nacional socialismo y del modelo tradicional de familia. Desde luego están en contra de los derechos de las diversidades sexogenéricas.

El panorama mundial es un excelente escenario para su resurgimiento y expansión. Como en el pasado, las crisis económicas de escala planetaria son abono para su crecimiento, y fue la de 2008 la que los llevó a autoreivindicarse como alternativa. Frente al globalismo, opusieron –falsamente– el ultranacionalismo. Más recientemente, la guerra entre Rusia y Ucrania, y el involucramiento de otras fuerzas mundiales, los ha llevado a reforzar su identidad. El contexto de colapso ecológico y pandemia les permitió reivindicar ideas ecofascistas, biologicistas y señalar a las poblaciones eliminables y desechables.

En nuestra nación están presentes en distintos sectores sociales. Sus grupos empresariales, élites políticas y rostros más mediáticos, impulsaron la realización de la Conferencia Política de Acción Conservadora en noviembre de 2022 en la Ciudad de México. Tienen una fuerte cooperación con los sectores anticomunistas de Estados Unidos y con quienes desde España piensan y dicen que el ecologismo y el indigenismo son el nuevo comunismo.

Su frente de difusión opera en foros de Internet, con páginas de memes en Facebook, canales en Telegram, cuentas de Instagram y podcast. En Twitter sus miembros más activos son principalmente jóvenes de entre 18 y 22 años, con ejércitos de robots que se activan para replicar sus mensajes o para acosar y amenazar a quienes los denuncian o cuestionan.

Hacen malabares en la historia para reivindicar figuras como Hitler, Franco, Mussolini y a otros personajes menos conocidos o con variaciones interpretativas como Yukio Mishima o Robert Brasillach. En su confuso coctel intelectual, reivindican a Palestina como país no por afinidad o identificación con el pueblo palestino, sino por pragmatismo y para difundir su antisemitismo. Constantemente exhiben sus prácticas esotéricas y su adopción de formas del coaching que utilizan para rozar su mística, identidad y disciplina.

Estos grupos llevan realizando un trabajo hormiga en escuelas, bares, gimnasios y clubes de pelea, barras de futbol, centros de tatuajes, en el mundo editorial y entre los grupos y fans del género musical metal, así como en los pentatlones. No hay que caer en el error de criminalizar o estigmatizar estos espacios y expresiones culturales, de lo que se trata es de identificar y señalar dónde se están moviendo y generar medidas preventivas como la difusión de información.

Al igual que en otras naciones, estos grupos reclaman la libertad de expresión para manifestar públicamente su ideología y realizar actividades de reclutamiento. Pero libertad de expresión no debe confundirse con la libertad de odiar y de expresar públicamente ese odio. No basta con rechazar toda expresión pública que atente contra la dignidad de las personas, hay que trabajar en las bases sociales que permiten que el odio anide en nuestras sociedades.

El combate al neoliberalismo y al capitalismo no puede ni debe darse desde un ultranacionalismo conservador, que atenta también contra la vida y la dignidad de las personas. La lucha contra el capitalismo es internacionalista, porque de esa dimensión es el sistema que explota y oprime. El Estado nación puede ser para algunos una estrategia de contención, de campo de disputa, pero esa estrategia no debe dejar de observar y trabajar en contradicciones y retos, como el colonialismo interno. El discurso nacionalista, patriota y reforzado con claves militaristas abre también las puertas a expresiones bárbaras.

Los anhelos y las tareas de emancipación de las clases explotadas, despojadas y oprimidas siempre han sido internacionalistas, de cooperación y solidaridad. Un sueño que abarca el mundo reconociendo la complejidad de la diversidad.

Menospreciar ahora la presencia, activación y expansión de estos grupos en México, puede generar graves peligros en el futuro. Utilizar su existencia para el golpeteo político electoral de la actual coyuntura, no ayuda a comprenderlos, erradicarlos y deja en total desprotección a grupos y personas independientes. A los graves problemas del crimen organizado, los feminicidios, las desapariciones forzadas, el despojo, el paramilitarismo y más, se debe evitar que se sume el fortalecimiento de grupos neofascistas, al tiempo que se trabaja en resolver todo lo otro. Atender lo urgente, lo inmediato y lo importante sin dejar de ver el largo plazo.

Permítanme un cierre necesariamente en primera persona: ¡Gracias a todos y todas por tanta solidaridad y cariño. No pasarán!

* Sociólogo

Twitter: @RaulRomero_mx

2/19/2023

Académico de la UNAM recibe amenazas de muerte de neofascistas

 Raúl Romero es colaborador de La Jornada

El viernes pasado, un promotor cultural fue golpeado por un reconocido militante neonazi

Foto
▲ Víctor García, uno de los integrantes del equipo de Venas Rotas Discos, fue agredido el viernes pasado a las afueras del negocio, que ya fue grafiteado (imagen) a finales del mes pasado.Foto La Jornada
 
Periódico La Jornada
Domingo 19 de febrero de 2023, p. 7

Raúl Romero, sociólogo y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), denunció que por visibilizar y denunciar el activismo de los grupos neofascistas en el país ha sido víctima de una campaña en Twitter, en la que incluso ha recibido amenazas de muerte. Estos actos se suman a la agresión física que sufrió el viernes pasado el promotor cultural Víctor García Zapata por un miembro reconocido de estos movimientos.

En entrevista, Romero, colaborador de La Jornada, detalló que por las amenazas en su contra presentó una queja ante el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, ya que se ha incrementado el nivel de confrontación de estos grupos, que va de pintar suásticas y otros símbolos en espacios de contracultura –como sucedió a finales de enero en el Multiforo Cultural Alicia– a agresiones contra activistas.

Estos grupos, explicó, han pasado de una etapa de reclutamiento, de visibilización, a una de acción, y sabemos que tienen un historial de agresiones contra los movimientos sociales, referentes políticos, intelectuales y activistas. Por ello, mencionó, se decidió poner denuncias públicas de manera individual y colectiva junto con varias organizaciones, así como arrobar (mencionar) en redes sociales a la Fiscalía General de la República, la policía cibernética y la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina.

Personas reales

Indicó que la campaña en su contra ha durado tres días durante los cuales ha recibido gran cantidad de mensajes en Twitter, en los que se denigra su persona y se mofan de su físico e incluso amenazan directamente con atentar contra mi vida. Ahondó que esta actitud surgió a raíz del llamado que hizo en esa red a organizar una coordinadora antifascista en la Ciudad de México y otro mensaje en el que expusimos a algunos de sus principales actores en redes sociales, donde compartimos cuáles eran las cuentas que nos estaban compartiendo fotos y mensajes de odio.

Señaló que entre los usuarios que le han escrito están algunas personas reales, que tienen presencia en grupos de México, y también muchas que están en España, Perú y Miami, Estados Unidos, con discursos de todo tipo, que buscan generar confusión, algunas abiertamente fascistas, otras sinarquistas, unas más reivindicativas de los cristeros y otras de grupos de antaño que operaron en México y otras regiones de América Latina.

Por su parte, Venas Rotas Discos dio a conocer que García Zapata, integrante de su equipo, fue agredido presuntamente por una persona conocida como Liber Hatred, de militancia neonazi. Expuso que el hecho sucedió el viernes afuera de su local, en la colonia Roma, el cual ya había sido grafiteado con suásticas y otros símbolos nazis a finales de enero pasado.

El agresor encaró y golpeó a nuestro compañero, haciendo referencia a su supuesta implicación en la denuncia y cancelación de conciertos neonazis, señaló.

También expresó su preocupación por la integridad física de su equipo, y agregó que es necesario hacer conciencia sobre el peligro que significa el uso de la violencia por parte de estos grupos.

García Zapata indicó que interpuso una denuncia ante Fiscalía General de Justicia capitalina y ya cuenta con respaldo del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos.

12/20/2022

Anuncian en redes un nuevo concierto neofascista en México

 

Se realizaría en mayo de 2023, pero la ciudad y la ubicación permanecen ocultos

Banda del Reino Unido lo promueve

Bajo el lema de la banda británica Condemned 84 "No bullshit, no politics. The real Oi!" ("Sin mierda, sin política, ¡el oi real!"), un nuevo concierto de corte fascista en México fue difundido a través de las redes sociales de la agrupación.

La convocatoria virtual anuncia "Presentación en vivo por primera vez en Sudamérica". La fecha está marcada para el 20 de mayo próximo y las entradas sólo pueden ser adquiridas por contacto directo, mediante correo electrónico o Whattsapp. En tanto, la ciudad y el lugar donde se llevará a cabo permanecen ocultos.

Royal Aces Convicted y Ejecución 1980, dos de las agrupaciones mexicanas anunciadas para presentarse junto a Condemned 84, también fueron parte del concierto neonazi que a finales de octubre llamó la atención por haber reunido a 300 personas en el clausurado salón Pentatlón. Ahí los asistentes, en su mayoría rapados, hicieron apología del nazismo con suásticas, tatuajes e imágenes de Adolfo Hitler. El cartel lo completan No Regrets, agrupación de Matehuala, San Luis Potosí, que se anuncia como rock skinhead; Legión 34 y Clockwork Skinhead.

Algunas de las agrupaciones que se mencionan forman parte del movimiento RAC, (Rock Against Communism, por sus siglas en inglés, o rock contra el comunismo), surgido a raíz de una serie de conciertos de rock político organizados por el partido fascista Frente Nacional del Reino Unido, a finales de los años 70. En España, desde donde se ha promovido a agrupaciones afines a esa ideología, se han establecido puntos en Madrid, Valencia y Barcelona, entre otras ciudades.

El oi, género que promueve el grupo Condemned 84, deriva del punk rock surgido en la década de los 70 en Reino Unido. La música estaba destinada a los jóvenes de clase trabajadora y era escuchada por punks y los llamados cabezas rapadas. La ideología original que predicaba ese género estaba ligada con la experiencia de vida de la clase trabajadora y tocaba temas como el desempleo, los derechos de obreros, el acoso policial y la represión gubernamental.

Después, algunos de sus seguidores se involucraron con organizaciones supremacistas blancas, lo que llevó a que al oi se le asociara con música racista.

En una ocasión en 2001, la página de Rash Madrid (Red & Anarchist Skinheads), que agrupa a cientos de seguidores en todo el mundo para luchar contra el capitalismo y el fascismo, denunció a Condemned 84 de haber cancelado su participación en las llamadas Beer Olympics, argumentando que dos músicos afroestadunidenses estarían tocando en el mismo escenario que ellos.

Al cierre de esta edición, el concierto anunciado por Condemned 84 en México muestra más de un centenar de interesados, en tanto, la agrupación cuenta con 25 mil seguidores tan sólo en Facebook.

12/13/2022

Conciertos de ideas fascistas, continuación de lo que se vivió hace un siglo: Pineda

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▲ Imagen captada durante la presentación antinazi de Panteón Rococó, en noviembre.

Que estén surgiendo en la Ciudad de México conciertos y encuentros culturales con una ideología simpatizante con el fascismo, no es fortuito. Para Ignacio Pineda, al frente del Multiforo Cultural Alicia desde hace más de 5 lustros, ese fenómeno no es más que el resultado de las condiciones que han imperado en el país durante varios años. “Hoy tienen más facilidades los espacios que ‘son apolíticos’, que meten un montón de plata para funcionar, abrir y tener derecho a los artistas”, señaló en entrevista.

Privilegiar una lógica económica como el único medio de acceso y legitimación de la cultura tiene como resultado la proliferación de ideologías radicales. “El clasismo va a seguir creciendo por dos aspectos: uno, facilidades a los lugares con plata para organizarse y funcionar, que les den todo ese chance de existir, y dos, los muchachos que no tienen derecho a los festivales –porque va la gente que puede pagar–, o se organizan y hacen ocupaciones o crecen con mucho rencor y odio, y se van a acercar al fascismo”, advirtió.

Consideró que lo visto en los conciertos en favor de ideologías de ultraderecha no es más que la continuación de lo que se vivió hace un siglo. Si bien al término de la Segunda Guerra Mundial el fascismo y nazismo resultaron derrotados, Pineda no ha dado por sentada la desaparición de sus ideales. “Se guardan, se esconden, y se fueron preparando poco a poco y, si nos damos cuenta, hoy más de la mitad de Europa tiene gobiernos fascistas.

No se han dado cuenta de que el fascismo se organizó y tiene planes, de tiempo, de años y de meterle plata, de ir creciendo e introduciendo, y eso es lo que está pasando en América Latina. Son planes de ir avanzando, no con una guerra, sino con el voto, agregó.

Aunque México es independiente de aquellos en los que se originaron dichas ideologías, también se da un tipo de fascismo, que es el clasismo y el racismo. No es tan violento como el rollo nazi, pero existe en la Ciudad de México y el país, afirmó Nacho Alicia, como también es conocido.

La forma de combatir al fascismo es con cientos de espacios culturales independientes y autogestivos, insistió Pineda. No entiendo cómo ahora algunos legisladores se manifiestan en contra de esos movimientos, mientras a los espacios que somos de izquierda, de cultura de la resistencia, se nos acota todo el chance de trabajar, criticó.

Izquierda libertaria

Si bien ha habido condena a esos actos, como en el caso del Salón Pentatlón que fue cancelado por albergar un acto en el que se hizo apología a lo nazi, no cree que se combata la problemática de forma adecuada. “No se trata de una clausura, de ver quién es facho y quién no, y mételo a la cárcel. Se trata de dar facilidades, que la gente se organice y opte por una cultura de izquierda libertaria”, refirió.

Nacho Pineda también criticó el actuar de los diputados morenistas de la Ciudad de México acerca de los conciertos neofascistas. Está bien que se pronuncien, pero que vean por dónde se da y cómo se puede combatir, expresó. El gestor cultural ha visto como otros proyectos similares se desmoronan, algo que se acentuó con la pandemia.

Éramos espacios que reinvidicábamos la libertad, la igualdad, el apoyo mutuo, la autogestión, la autonomía; para mí, eso es totalmente de izquierda.

Entre los problemas, mencionó el aumento de las rentas y la manera en que la actual legislación beneficia a unos por encima de otros. Es una pena para nosotros, como Multiforo Alicia, que en 27 años no podamos ver una ley de espacios culturales independientes y autogestivos a nuestro favor. Es más, se nos castiga por ser de izquierda, por entregar a los grupos el ciento por ciento de las entradas, sostuvo.

De acuerdo con Pineda, es sólo cierto sector de la población el que puede pagar dichas condiciones. De manera que resulta previsible que ciertas formas de pensar predominen. No creo que el empresariado mexicano sea muy de izquierda, indicó.

Más allá de los espacios públicos administrados por el gobierno o el Estado, resaltó la importancia de hacer comunidad. Los chavos necesitan espacios, no con el rollo corporativo de los Pilares, o los centros de cultura del gobierno. Tienen que ser autónomos, no con alguien que te regaña, que te pone un horario, que te dice qué hacer o qué no, porque hasta la gente que trabaja está a disgusto con todo eso, ilustró.

Mi sueño era que de pronto nos regalaban un inmueble enorme y nos reuníamos ciertos espacios colectivos de izquierda a hacer nuestro centro. De pronto, los punk, los hardcore, los artistas, los grabadores, los fotógrafos, los cineastas, tenían un espacio donde reunirse. Yo creía que podía ser eso posible, tener un espacio de la cultura independiente y autogestiva. Siempre pensé que con esta administración iba a haber ese chance, y no.

Pineda considera que la única manera en que se puede evitar que ideologías como la fascista proliferen es la cultura”, enfatizó.

Foto Yazmín Ortega Cortés

Periódico La Jornada
Martes 13 de diciembre de 2022, p. a11

11/24/2018

Cristina entre pañuelos: las elecciones de 2019 y el triunfo electoral del neofascismo


El avance del fascismo en el marco electoral. El avance del feminismo en las calles

Son tiempos intensos en América Latina en general y en la Argentina en particular. Mientras las derechas neoliberales parecerían estar volviendo a ganar espacio a través de algunas victorias electorales, diferentes colectivos se ponen de pie y ganan las calles para reclamar por sus derechos. En la Argentina, el año 2018 fue un hito histórico en la lucha de las mujeres y las personas con capacidad de gestar por disponer de su propio cuerpo, por ejercer maternidades deseadas, por separar goce de reproducción. El estado de organización y movilización alcanzó tal punto de avance que llevó la Ley de Interrupción Voluntaria del embarazo a la Cámara de Diputados y luego a la Cámara de Senadores en dos jornadas históricas en las que los múltiples cuerpos del feminismo ocuparon las calles.
| Por Ana Orsi | Foto: Luciano Dico |
En Brasil las históricas movilizaciones del #EleNão mostraron un contundente poder de movilización, organización y transformación de la política en otros sentidos. Al mismo tiempo, el candidato que representa la oferta más ultraderechista del abanico electoral brasileño ganó las elecciones presidenciales.
En esta aparente encrucijada, la líder más popular de la oposición argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dijo al pasar algunas palabras sobre las luchas por los derechos de las mujeres y sobre el armado de una fuerza política de cara a las elecciones presidenciales del año 2019.  
Esas palabras generaron debates que resultan productivos para pensar esos otros modos de la política que las luchas del feminismo hacen parir y cómo conviven con las formas tradicionales y vigentes de la política.   
Las expresiones de Cristina Fernández de Kirchner –quien votó en el Senado a favor del derecho al aborto- que calentaron el debate, en el marco de la 8º conferencia de Clacso 2018, fueron estas: “No puede ser la división entre los que rezan o no rezan, mala división, que no es nacional ni popular además. Es un lujo que no nos podemos permitir, porque en nuestro espacio hay pañuelos verdes, pero también hay pañuelos celestes y tenemos que aprender a aceptar eso sin llevarlo a la división de fuerzas. Esto es fundamental. Puede costar. Puede no gustar lo que estoy diciendo. Pero es lo que pienso”. Estas palabras interesan menos como objeto de una hermenéutica de la voz líder que como disparador para interrogarnos sobre la fuerza del argumento.

Cristina sobre los pañuelos

¿Qué nos dice a quienes nos movilizamos hoy por nuestras libertades el planteo de la principal líder de la oposición? Lo que nos dice la propuesta de Cristina es que, de cara a una elección probablemente polarizada y con singulares características como sucedió en Brasil, dividir los armados políticos en el marco electoral entre Aborto no / Aborto sí nos fuerza a entrar en una suerte de perverso mecanismo plebiscitario de derechos. Y los derechos no se plebiscitan.
Es urgente aprender unas cuantas cosas de la lección de Brasil. Una de ellas es esta: la derecha y la ultraderecha están muy interesadas en convertir la victoria de sus candidatos en la urnas en una oportunidad para deslegitimar las enormes movilizaciones y avances en las luchas de distintos colectivos: mujeres, sindicatos, trabajadorxs contra la privatización del sistema previsional, trabajadorxs de la educación, entre muchas.
Se vuelve urgente una alternativa para no entrar en ese mecanismo siniestro que propone la derecha para desactivar el estado de movilización social.  Gane quien gane en un ballotage, las mujeres y personas con capacidad de gestar seguimos teniendo derecho a elegir sobre nuestro cuerpo. Y las formas de obtener ese derecho son las de la conquista tal como nos ha enseñado la experiencia histórica: luchando en las calles. Mecánica electoral y lucha de calles son dos universos con sus propias lógicas y recursos. En este momento histórico preciso, la derecha apuesta tácticamente por superponer estas dos esferas para lograr por la vía del consenso electoral lo que no pueda lograr por la coacción violenta.

Brasil y Argentina: las paralelas se unen

Así se dio en Brasil en octubre de este año, donde el candidato ultraderechista Bolsonaro hizo campaña basándose en gran medida en la reivindicación de políticas como las de mano dura y justicia por mano propia, y mostrando la cara más estereotípicamente reaccionaria frente a los reclamos de los colectivos de mujeres, sexualidades disidentes y minorías. El candidato de la más rancia reacción pareció moverse muy cómodo en la oposición maniquea entre fascismo antiderechos y los distintos colectivos en lucha por la emancipación.
Uno de los spots de campaña a partir del cual el candidato electo apuntaló su campaña muestra a un votante bolsonarista disparando un revólver contra un pibe que roba un celular. La posibilidad de optar por un juicio justo por parte de cualquier persona acusada de cometer un delito es un derecho civil fundamental en el marco de un Estado de derecho liberal-republicano y como tal, no se plebiscita. Lo mismo puede hacerse extensivo a los distintos aspectos que hacen a los derechos de las mujeres.
Después de la enorme lucha de los maestros y maestras bonaerenses, que las legislativas de 2017 las haya ganado el oficialista Esteban Bullrich fue un golpe desmoralizador para quienes luchamos por una mejor educación para nuestro pueblo. El partido en el poder en la Argentina apostó directa y polarizadamente por la confrontación. Y pretendió mostrar su victoria en las urnas como un rechazo a estos reclamos. Pero aun si este candidato conservador hubiese sacado un 90% de votos ello no vuelve menos legítimo el derecho de maestras y maestros a mejores condiciones de trabajo. Así y todo, es indudable que desde los medios hegemónicos se ha utilizado el vaivén electoral para intentar desactivar el reclamo docente a través de la supuesta “vía del consenso” (lo que no quita que no lo estén desactivando también por la vía de la represión directa).  Una vez más Brasil y Argentina comparten senderos nacionalmente paralelos, históricamente confluyentes.  

Aborto legal. Los derechos no se plebiscitan

De cara a las elecciones de 2019, la ultraderecha es consciente del avance de las luchas y los reclamos emancipatorios en nuestro país y se propone hacer de un virtual triunfo en las urnas una oportunidad para deslegitimar nuestras reivindicaciones históricas. Las elecciones parecen imponerse como una instancia para someter a plebiscito nuestros derechos. La reacción conservadora en América Latina está muy interesada en utilizar las elecciones presidenciales de 2019 como una suerte de instancia plebiscitaria –aunque en un plano estrictamente formal no lo sean.
En una coyuntura de avance de las luchas emancipatorias y al mismo tiempo de giro a la derecha de una parte del electorado, la diferencia política entre militancia de pañuelos verdes y de pañuelos celestes es una realidad contundente.  En términos de mecánica partidaria en la construcción de frentes electorales, esta división es un error. Es imperioso que la resistencia antifascista cree alternativas para que la elección de 2019 no sea utilizada como una suerte de instancia plebiscitaria del aborto y de otros derechos humanos fundamentales. Hay que insistir: los derechos no se plebiscitan. Los derechos se conquistan. La marea feminista desborda la tibieza de las urnas, pero las urnas existen y son usadas por los neo-fascismos.  
Para quienes militamos y luchamos por causas como el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo o contra la mano dura, las elecciones de 2019 son el momento en que deberemos optar en todo caso frente a quién reclamar o contra quién luchar, son el momento en que tendremos que elegir las autoridades a las cuales les exigiremos los siguientes cuatro años con una voz cada vez más fuerte, masiva y organizada QUE SEA LEY.