9/07/2014

Accidentes petroleros: caros o baratos y estimulantes



Antonio Gershenson

Hace una semana, partiendo del accidente de Buenavista, en Cananea, Sonora, enumeramos otros, petroleros, que resultaron relativamente baratos para los responsables de la o las instituciones.

El primero fue en la refinería de Pemex en Ciudad Madero, el 11 de agosto pasado. El segundo, la explosión en el edificio central de Pemex, en febrero del año pasado. El tercero, en la de la plataforma Usumacinta, del 23 de octubre de 2007.

No sólo no les costaron caro, ni a la empresa privada en su caso, ni menos a los funcionarios de Pemex involucrados.

Vamos a agregar otro caso de accidente barato, porque a veces ni siquiera se les considera accidentes, sino parte del proyecto normal.

Ya lo hemos mencionado, ahora vamos a ver si les costaron a las trasnacionales Halliburton y Schlumberger, que desde hace más de un año empezaron a perforar pozos en nueve municipios de Nuevo León, mediante fractura hidráulica (fracking), para extraer gas de lutitas del subsuelo. Desde entonces han ocurrido temblores y producido cuarteaduras en muros de por lo menos 45 viviendas. Podrán negarlo, pero recordamos que éste ha sido un accidente o incidente. Afectó a los habitantes de las viviendas, y no les costó ni un centavo a las trasnacionales.

Este método, fracking, consiste en inyectar en el subsuelo grandes cantidades de agua (y que se amuelen los que la necesitaban), arena y unos 600 productos químicos para fracturar rocas impermeables, para obtener gas o, a veces, petróleo. La técnica está prohibida en más de 20 países, incluso europeos. En Estados Unidos ya está prohibido en Vermont, Nueva Jersey y Nueva York. Son estados importantes y con mucha participación de la población. El agua usada no sólo es mucha, sino que queda contaminada y ya no se puede volver a usar.

Se plantea hacer este proceso en México, incluso en estados del norte muy poblados y con escasez de agua, por lo menos en una parte del año. Y donde el agua se usa para consumo humano, para pesca o para riego, pues que se amuelen; ya vimos y vamos a seguir viendo, que las trasnacionales tienen preferencia.

Vamos a ver ahora un accidente, o si quieren incidente, que sí le salió muy, pero muy caro, a la trasnacional British Petroleum. Comenzó el 20 de abril de 2010.

Una máquina submarina exploradora petrolera estaba trabajando en Macondo, en el Golfo de México, y una explosión incendió el equipo, con resultado de 36 horas de fuego y 11 muertos.

El costo para la British Petroleum, hasta el 31 de diciembre de 2013, fue enorme. No se trataba sólo de equipo y combustible perdidos, sino de multas en serio, no como las de aquí. La propia empresa calcula el total, hasta esa fecha, en más de 14 mil millones de dólares.

Las pérdidas obligan a realizar inversiones en gran escala, para llegar a una nueva forma de llevar a cabo este trabajo que evite un nuevo accidente similar al anterior.

Debemos apreciar el contraste entre los dos escenarios, para que veamos el tremendo ahorro de las trasnacionales en México, que pueden tener accidentes sin un costo notable. Entonces, pueden no invertir en la seguridad, ni en previsiones, ni en equipos de mayor seguridad; ni en nada por el estilo, pues si hay incidentes, si hay casas con paredes rajadas o incluso derribadas, no les afecta de manera sensible. Ese es el gran atractivo para sus inversiones en México.

Por eso se les apoya incluso en las nuevas leyes. No hay como la impunidad, como la que muestran las empresas que sacan y procesan para obtener gas en Nuevo León, o como el dueño de Buenavista, en Cananea.

Claro, los que sí pagan son los habitantes de las casas dañadas o derribadas, los campesinos que se quedaron sin tierra, los afectados por la pérdida de una presa (por lo menos temporal como en Sonora, no digamos si es pérdida definitiva), los que pierden su trabajo, los que tienen que pagar más caros los alimentos y/o sus combustibles, etcétera.

Otro triunfo del “zar Putin”: detiene a la OTAN en Ucrania


Bajo la lupa
Alfredo Jalife-Rahme

Los neoconservadores straussianos (filosionistas israelí-estadunidenses cercanos al fundamentalista partido infanticida Likud) pierden una nueva guerra en Ucrania, después de las humillantes derrotas geoestratégicas en Irak y Afganistán que permitieron el ascenso notable de los BRICS.

Ahora la asistente del Departamento de Estado, Victoria Nuland, esposa del neoconservador straussiano Robert Kagan, operadora del desastre en Ucrania, retrocede hasta el Ártico las líneas defensivas de Estados Unidos (EU) –más que la coreográfica retórica de la OTAN en búsqueda de su misión perdida a sus 65 años, después de sus severos errores en Afganistán.

Por cada jugada temerariamente ofensiva de EU, Rusia contrarresta juiciosamente con jugadas defensivas que equivalen a sorprendentes contraofensivas de gran envergadura, como se notó en Novorosiya (Nueva Rusia): la parte industrial del Donbas que comprende el este/sudeste de Ucrania hoy devastada por sus experimentos infantiles en geopolítica que han perjudicado seriamente a la de por sí delicuescente economía de la eurozona-18, donde los separatistas con magistral asesoría militar rusa (obviamente, y con voluntarios de Rusia, Francia y España: como en la época medieval de los condottieri italianos) hicieron caer en la trampa tendida al diezmado ejército ucraniano, carente de mística de combate cuando sólo quedan los golpistas neonazis (literal) del sector derecha, consagrado a asesinar indefensos civiles para provocar terror en la población, más que a enfrentar a milicianos de verdad.

La mediocridad occidental y sus insustentables bravatas –con la excepción de la canciller alemana Angela Merkel– es preocupantemente perturbadora e inversamente proporcional a la grandeza geoestratégica del zar Vlady I Putin y el mandarín Xi Jinping.

El caso del decadente presidente galo Hollande –socialista que odia a los pobres, según revelaciones de su ex amante despachada y despechada– es alarmante y no corresponde a la grandeza del venerable gaullismo.
Rusia aplica en Ucrania el arte de la nueva guerra híbrida. Ningún medio ruso –ni siquiera Russia Today que ha causado estragos al totalitarismo desinformativo israelí-anglosajón– ha publicado en otro idioma, que no sea el doméstico, el concepto multidimensional de guerra híbrida que aplican hoy los geoestrategas del Kremlin y al que le ha dado mucho vuelo el dizque liberal Financial Times que cerró los comentarios al artículo de marras (http://goo.gl/xz9RFL).

En medio de una impactante carta abierta a la canciller Angela Merkel –que previene contra la repetición de montajes hollywoodenses para no caer en la trampa de la desinformación en Ucrania–, de anteriores funcionarios del espionaje de EU (http://goo.gl/MjMRb4), me confinaré a reportar el diagnóstico implacable sobre el triunfo de Vlady I, de acuerdo con los multimedia de Alemania, Francia, Gran Bretaña y hasta de Israel. The Guardian aduce que si el presidente Putin lo hubiera tramado, no le hubiera ido mejor en caso de haberlo intentado cuando en medio de la cumbre de la OTAN en Gales descuelga una victoria rusa (http://goo.gl/uIuh3E).
Para el experto Daniel Gouré –del Lexington Institute, con sede en Arlington, Virginia (léase: sede de la CIA)–, Putin es sencillamente un genio político (http://goo.gl/KNY7XG). ¡De acuerdo!

El analista israelí Anshel Pfeffer enuncia la victoria de Putin que tiene a Ucrania hirviendo a fuego lento (http://goo.gl/kdhqSh ). Ingo Mannteufel, de Deutsche Welle, señala que los separatistas, apoyados por Rusia, serían los vencedores si el conflicto se congelase, ya que cimentarían su poder en los territorios que están bajo su mando, incluso lo ampliarían. Los perdedores: “el presidente Poroshenko y la Unión Europea (http://goo.gl/e8e3IX)”. Le Monde, portavoz oficioso de la cancillería francesa, confirma la victoria de Putin (http://goo.gl/Sk6VOc).

Foto
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, durante un acto con motivo del 100 aniversario de la unificación de Tuvá con Rusia, ayer, en la ciudad de KyzylFoto Xinhua

Hasta el portal texano-israelí Stratfor acepta que “el cese el fuego en Ucrania revela la tensa posición militar de Kiev(http://goo.gl/RezL7p)”.

Según Der Spiegel, los generales de la OTAN admiten que “Ucrania perdió la guerra (http://goo.gl/fY63Yd)”.

La señal más prístina fue el viaje a Canosa del presidente ucraniano Poroshenko a Minsk, donde se reunió con Vlady I y la OSCE, con la estruendosa ausencia de EU.

Después de la histórica foto de su saludo sarcástico al derrotado presidente ucraniano (http://goo.gl/60Ec0b), Putin partió a inaugurar el mayor gasoducto del mundo Poder en Siberia (de casi 4 mil kilómetros) que lo conecta(rá) con China (http://goo.gl/F6O3aD).

Las fanfarronerías del fondomonetarista premier Arseni Yatsenyuk, presunto miembro de la extraña secta de la cienciología, son ya evisceraciones huecas cuando los separatistas están a punto de propinar el golpe de gracia en el importante puerto de Mariupol, en el mar de Azov, lo cual conectaría a Rusia con Crimea por carretera y le otorgaría preeminencia en la mayor parte del superestratégico mar Negro (http://goo.gl/xiw421).

Vlady I impone prácticamente su plan de siete puntos para cesar las hostilidades en Ucrania oriental (http://goo.gl/PKdMPl ).

Eamonn Fingleton, de la revista monetarista Forbes (http://goo.gl/USiYAb), enarbola Tres razones por las cuales Putin se ríe del impotente (sic) EU: 1) tecnologías (mucha producción con pocas tecnologías de producción cuando las altas tecnologías toman los destinos de Alemania y Japón); 2) finanzas (EU es importador de capitales con una enorme deuda cuando Rusia exportó el año pasado 75 mil millones de dólares de capital cuya mayoría invirtió en bonos de Tesoro de EU, frente a la importación estadunidense de 361 mil millones de dólares: EU necesita el capital ruso, no al revés), y 3) comercio (con la OMC, EU se hizo el harakiri unilateral y perdió su influencia ).

Mientras, Rusia reabrió su base para la flota del norte en el Ártico, en las islas de Nueva Siberia, que incluye al gran buque antisubmarino Admiral Lévchenko (http://goo.gl/lATTVd).

Se detecta el movimiento en pinzas de la reapertura de la base en el Ártico, a seis husos horarios de la costa occidental de EU, con la construcción del gasoducto más importante del mundo con China (http://goo.gl/b4UMMU).

Mientras la OTAN espera a Rusia en los países bálticos y Polonia, Putin apuesta al futuro de Rusia en el Ártico, según Bloomberg, que cita sus intereses no en occidente, sino en el norte: en el Ártico cuando los submarinos de ataque de EU están concentrados allá cerca en la costa de Noruega con el tiempo de vuelo de los cohetes de EU a Moscú de 15 a 16 minutos. Remarca Vlady I: “Nuestra flota se encuentra allí.Una parte significativa de nuestra flota submarina (http://goo.gl/QnfcDF)”.

Con todo y la propaganda hollywoodense en la que se han degradado los multimedia israelí-anglosajones, carentes de profundidad conceptual y arrumbados en un mercantilismo abaratado (razón por la que se equivocan tanto), el exorcizado Vlady I marca los tiempos y los alcances geoestratégicos por venir cuando la verdadera batalla no es Ucrania, a punto de ser empaquetada, sino el Ártico.
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife

El lado oscuro del “nuevo México”

Peña, Carstens y Videgaray. Previsiones erradas. Foto: Octavio Gómez

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Durante los últimos 18 años se repitió incansablemente que el país no lograba retomar un ritmo adecuado y sostenido de crecimiento económico (un incremento promedio anual del PIB de al menos 5%) por la falta de las reformas estructurales que permitieran colocarlo en situación de igualdad con el resto de las economías emergentes del mundo; ahora que finalmente se concretaron, éstas, en palabras del mismo presidente Enrique Peña Nieto, permitirán construir un “nuevo México” con un crecimiento del ingreso per cápita, con un mejoramiento en la redistribución del ingreso y la elevación del bienestar de la población.

Más allá de que no hay compromisos específicos ni metas precisas que cumplir, sino únicamente promesas y declaraciones sin el respaldo de datos duros, hay al menos tres buenas razones para desconfiar de las mismas: una, la imposibilidad real de avanzar en dichas promesas en los últimos 30 años, desde la instauración del actual modelo de desarrollo económico; dos, la ausencia de estudios serios y claros que permitan saber con certeza que las reformas contribuirán a fortalecer (y no a debilitar) la recaudación fiscal; y tres, la falta de evidencia de que las reformas tendrán el impacto esperado en las condiciones mundiales y nacionales presentes.

Respecto a la primera reserva, basta recurrir a las cifras oficiales y destacar que en los últimos 34 años el crecimiento promedio anual del PIB fue de 2.5%, es decir, escasamente la mitad de lo mínimo deseable; pero, peor todavía, el crecimiento del PIB per cápita real ha seguido una tendencia decreciente durante el mismo periodo, y de 35.4% de crecimiento acumulado en el sexenio de Carlos Salinas pasó a 14.4% en el de Felipe Calderón. Los defensores del modelo económico atribuyen dichos resultados precisamente a la ausencia de las reformas estructurales; así que una vez aprobadas no hay excusas.

En cuanto a la segunda, el problema tiene que ver con la dependencia fiscal del petróleo, ya que más de la tercera parte de la recaudación del gobierno federal proviene precisamente de un régimen impositivo que sangraba la economía de Pemex y le impedía mantener un desarrollo saludable. Con la reforma energética se aprobó un nuevo régimen fiscal para la paraestatal, lo que impactará directamente en los ingresos de la federación. De ninguna manera dicho régimen puede ser compensado con los ingresos adicionales que se atribuyen a la reforma fiscal; así habrá un déficit de ingresos que tendría que llenarse, y de acuerdo a los postulados –ya que públicamente no se conocen proyecciones o corridas de estimados– incluso superar la recaudación actual.

De no cumplirse esta previsión, las consecuencias serían catastróficas para la apuesta económica y social del gobierno de Peña Nieto, pues desequilibraría las finanzas públicas con dos posibles impactos: que se suspenda o disminuya el programa de construcción de infraestructura y/o los programas sociales, so pena de incurrir en un déficit presupuestal permanente y creciente que acabe con romper la llamada estabilidad macroeconómica, el único logro del modelo neoliberal.

En cuanto al tercer aspecto, aunque los supuestos de los defensores del modelo sean acertados, hay muchas consideraciones que hay que incorporar en la coyuntura actual: primero, el país aprueba las reformas 30 años después de lo que lo hicieron los pioneros, cuando éstos ya están realizando enmiendas y modificaciones importantes; segundo, el mercado de hidrocarburos –la principal carta dentro de las reformas estructurales– hoy es de compradores y no de proveedores, por el vuelco radical que implica que el principal consumidor (Estados Unidos) no sólo sea autosuficiente sino que se haya convertido en exportador, esto sin considerar el desarrollo y expansión de las fuentes de energía alternativa; tres, la debilidad e inestabilidad de la economía mundial; cuatro, la debilidad del mercado mexicano como resultado de tres décadas de crecimiento muy limitado; cinco, las deficiencias estructurales de la economía mexicana; sexto, la debilidad del Estado mexicano, evidente en su incapacidad para controlar la ordeña de combustibles de los ductos de Pemex (operación que es técnicamente muy fácil de detectar) y mantener el control en todo el territorio nacional, entre otros; y, finalmente, la galopante corrupción que puede ser determinante para inhibir la llegada de capitales internacionales por los altos costos inherentes a la misma.

Pero, suponiendo sin conceder, que todas estas reservas son superadas y las reformas estructurales detonan el crecimiento del PIB, tal como anuncian sus promotores, particularmente el gobierno, la realidad es que esto casi seguramente generará, como ya lo hizo durante la llamada época del “milagro mexicano”, mayor corrupción y más desigualdad socioeconómica.

A pesar de lo pregonado por el gobierno y los partidos integrantes del llamado Pacto por México, las reformas al Estado mexicano no tan sólo no lo fortalecen, sino que lo debilitan, como es evidente sobre todo en la ausencia de estado de derecho y la atención de las necesidades sociales de amplios sectores de la población mexicana.

Y, paradójicamente, las reformas pendientes tienen que ver con las normas que establecen límites a los excesos, abusos y perversiones del poder, como son las de transparencia, lucha anticorrupción y leyes reglamentarias de los artículos 6 y 134 constitucionales, por lo cual no existe el andamiaje para frenar el impacto que sobre la corrupción tendría la bonanza económica que se generaría.

Y, por otra parte, sin las políticas públicas adecuadas la mayor generación de riqueza simplemente provocará mayor concentración del ingreso en unos cuantos, pero no mejoras en el bienestar de la mayoría.

Los legisladores más corruptos


Legisladores durante las discusiones de leyes energéticas. Foto: Benjamín Flores.

MÉXICO, D.F. (apro).- “¡Aquí están difamando a todos… no voy a permitir que se manche la reputación de nadie!”, reclamó con estridencia Fernando Belaunzarán, diputado del PRD, quien el jueves 4 buscó defender “la honra” de los legisladores federales.

El motivo que impulsó al “ofendido” diputado a tomar la palabra en San Lázaro se debió a que de nueva cuenta se llevó a tribuna el tema de los “bonos” que recibieron los legisladores por aprobar las reformas de Enrique Peña Nieto. Un asunto que los marcará en la historia del país, lo quieran o no.
Y conforme van pasando las semanas van apareciendo nuevos indicios que robustecen los hechos, aunque los involucrados pretendan hacer de ello “un mito” parlamentario. Basta echar un vistazo a lo sucedido la mañana del miércoles 3 en el Senado de la República, durante la reunión previa de la fracción del PAN y en donde el legislador por Jalisco, José María Martínez, denunció que su coordinador, Jorge Luis Preciado, le ofreció medio millón de pesos a cambio de retirar sus reservas durante la discusión de la reforma político-electoral.

En la Cámara de Diputados, una vez aprobadas las 11 reformas peñistas y avalados los presupuestos millonarios para remodelar el recinto legislativo de San Lázaro, se pretende ahora poner en orden la casa, transparentar el uso de sus recursos y hasta hacer que la Auditoría de la Federación tenga mayor acceso a la forma en que los grupos parlamentarios utilizan el dinero que reciben.

Sin embargo, debe recordarse que sólo en los dos primeros años de la actual legislatura los partidos políticos, a través de sus coordinadores, han recibido al menos mil millones de pesos en lo que se denominan “subvenciones”.

Cuando se discutía el tema de la transparencia y adecuaciones al reglamento de la Cámara, Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Movimiento Ciudadano (MC) y quien desde octubre de 2013 intentó regresar los millones de pesos que han llegado a la cuenta del grupo parlamentario por concepto de “subvenciones extraordinarias”, aplaudió la propuesta, aunque también reconoció que el nuevo coordinador de la Junta de Coordinación Política, Manlio Fabio Beltrones, quiera ofrecer cuentas claras sobre el manejo de las mencionadas subvenciones extraordinarias.

De inmediato, legisladores de PRD y PAN se sintieron aludidos y ofendidos. Fernando Belaunzarán, viejo aliado de Rosario Robles durante su paso como jefa de Gobierno del Distrito Federal (1999), desenvainó la espada de la rectitud y honradez para revirar a Monreal si estaría dispuesto a firmar una iniciativa que obligara a los grupos parlamentarios a dar cuentas del dinero que reciben.

Con esta nueva ley, argumentó el impoluto perredista, “se ayudará a que no se difame a los diputados… diciendo que han recibido dinero en lo individual para apoyar o no ciertas reformas… pero también para acabar con las pantomimas y shows”.

En respuesta, Monreal recordó el vía crucis administrativo que ha seguido su grupo parlamentario para regresar 15 millones de pesos que aparecieron en sus cuentas bancarias por “subvenciones extraordinarias”, recursos que en una parte se depositaron justo en plena discusión de la reforma energética.

Belaunzarán, molesto, sostuvo que en su fracción “no recibimos un peso partido por la mitad” para aprobar las reformas de Peña Nieto, y acusó a Monreal de hacer campaña política a costa de la “reputación y honradez” de los diputados.

Pero no sólo los perredistas salieron prematuramente a defenderse, cuando aún no había acusación por delante, también lo hicieron los panistas, quienes enviaron al veracruzano Víctor Serralde Martínez a defender su honor y honradez.

Se trata del mismo diputado que en noviembre pasado fue señalado por alcaldes de Guanajuato de participar en el cobro de “diezmos” a cambio de lograr dinero para sus municipios. Es el mismo que junto con el grupo cercano al excoordinador Luis Alberto Villarreal recibía millones de pesos a cambio de hacer su trabajo legislativo.

Ese mismo diputado, Víctor Serralde, intentó exhibir a Monreal al decir que no le “hiciera al loco”, que sí quería en verdad regresar el dinero de las subvenciones extraordinarias, que depositara esos recursos.

“Ya pudo haber hecho ese depósito”, dijo triunfante el inexperto político, quien recibió como respuesta de Monreal un duro golpe que no pudo responder: “Yo no le hago al loco, usted es el que no debe hacerle al corrupto”. Y remató diciéndole que al PAN no le dieron 15 millones como al MC, sino muchos millones más, pues ello dependió del número de diputados de cada fracción.

Por cierto, MC sólo tiene 20 y el PAN suma 114.

Mientras Belaunzarán, el viejo colaborador de Rosario Robles y hoy tan cercano a Los Chuchos del PRD, siguió alentando la provocación y con ello exhibiendo a su propio grupo parlamentario.

No pudo soportar se manchara así su honor y de nuevo pidió la palabra para reclamar a Monreal que “decir que fueron corrompidos los diputados, sin ninguna prueba, es una difamación vil”.

Su estrategia fue astuta al decirle a Monreal que cuando el zacatecano fue coordinador del PT en el Senado, nunca devolvió las subvenciones extraordinarias. Y, en el colmo del cinismo, Belaunzarán aceptó que la entrega de esos recursos “es una práctica común”.

Más aún, dijo a Monreal que por qué solo quiere regresar 15 millones de los 40 millones que ha recibido el partido del Movimiento Ciudadano.

La impericia política y falta de conocimiento de Belaunzarán lo colocaron en bandeja de plata frente a Monreal, quien aclaró al perredista que él nunca manejó la parte económica del PT, sino la política, y eso por acuerdo del presidente de dicho partido, Alberto Anaya.

Zuleyma Huidobro, también del MC, aclaró al perredista que los 15 millones se regresan porque son ilegales, pero los 25 restantes sí están previstos en la ley e incluso se encuentran etiquetados para qué se deben usar.
La diputada, quien en plena discusión de la reforma energética reclamó la entrega de “bonos” a los diputados –disfrazados de “subvenciones extraordinarias”—, reviró a Belaunzaran que sí son bonos, pues se dieron justamente en las fechas de aprobación de las 11 reformas peñanietistas.

Lo sucedido en la Cámara de Diputados esta semana y lo revelado en el Senado sólo indican que la historia los recordará no por haber formado parte de la legislatura más productiva, sino la más corrupta.

Se trata de la legislatura que a cambio de subastar la patria recibió más de mil millones de pesos, tan sólo para los 500 diputados federales, y ello sin considerar cuánto les tocó a los senadores Por lo pronto, ya sabemos que hubo el ofrecimiento a uno, por una ley, de medio millón de pesos.

Las cifras, sin duda, empezarán a surgir cuando esté en pleno la campaña electoral de 2015. La deshonestidad de algunos legisladores es ilimitada, pero lo verdaderamente vergonzoso es que por unos cuantos millones éstos entregaron el futuro de los mexicanos.
Comentarios: @jesusaproceso y mjcervantes@proceso.com.mx

Reforma salarial, tarea pendiente


Arturo Alcalde Justiniani

El interés y debate colectivos sobre la suerte de los salarios mínimos en nuestro país crece día con día; será difícil regresar al encubrimiento del tema que privó en el pasado. Se han definido en el panorama dos bloques de opinión claramente diferenciados: la coalición opositora, como la llama Enrique Valencia Lomelí, integrada por entidades del gobierno federal, Hacienda, Banco de México y el sector empresarial más conservador, y en el otro ámbito, una amplia gama de actores que reclaman un cambio, formada por organismos internacionales, académicos, especialistas, trabajadores independientes, y sin duda, por el gobierno de la ciudad de México.

Con el creciente flujo de información se van descubriendo las motivaciones de la política salarial impuesta en las últimas tres décadas. A través de foros, investigaciones y artículos publicados, asambleas, declaraciones en medios y reflexiones populares, se han ido aclarando las ideas. Se comprueba que esa condición salarial no es producto natural de un mercado laboral, sino de una voluntad política que provocó el despojo de manera deliberada, estrategia que impusieron sin contrapesos los gobiernos de los recientes 30 años. Se ha acreditado que esa contención salarial genera daños no sólo a la población y al tejido social, sino también a la salud de la economía, afectando a los pequeños y medianos empresarios que ven cerradas sus puertas por la debilidad económica de sus consumidores. Se agrega también la convicción de que la reforma salarial es un elemento clave para reorganizar el mercado laboral y así transitar hacia soluciones en el ámbito de otros problemas torales, como la inseguridad, la reducción de la informalidad y la destrucción del medio ambiente.
La reflexión se viene enriqueciendo con múltiples aportes. 

Es claro que al hablar de salarios mínimos conviene distinguir entre los generales, comúnmente invocados, y los profesionales, cuya lista conviene actualizar, como han reclamado, por ejemplo, los trabajadores de limpieza. El Observatorio Salarial de la Universidad Iberoamericana Puebla, al igual que el taller especializado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, desde tiempo atrás han puesto el dedo en la llaga, tarea en la que han participado también varios articulistas de La Jornada. En perspectiva, se exhibe cómo se impuso la injusticia y la desigualdad salarial en un largo periodo, sin que hubiera que enfrentar mayor rebeldía social; este despojo ha sido calificado acertadamente por Andrés Manuel López Obrador como pecado social.

Hablando de pecados, se extraña la voz de la Iglesia católica mexicana, sobre todo porque la Iglesia ha sido pionera en el mundo al reclamar justicia para los trabajadores, mediante diversas encíclicas papales, como la Rerum Novarum, Sobre la cuestión social, promulgada por León XIII en 1891, que defiende a los trabajadores ante la que denomina terrible explotación laboral; asimismo, la encíclica Laborem Exercens, Sobre el trabajo humano, de Juan Pablo II, de 1981, que desarrolla la concepción del valor del trabajo en la época moderna. En una sociedad como la mexicana, que se dice mayoritariamente católica, habría que tener presente que la justicia salarial es uno de los deberes sociales prioritarios, derivados del mensaje evangélico.
El presidente Peña Nieto, en su segundo Informe de Gobierno, desperdició una excelente oportunidad para fijar posición sobre el tema. Es obvio que el priísmo está preocupado porque la oposición progresista ha tomado el liderazgo en esta popular exigencia. Se esperaba que el informe diera a conocer la opinión presidencial en los temas cercanos a la gente, como es el salario y el seguro de desempleo; este último, detenido en la Cámara de Senadores por la indignación que causó la propuesta de pretender que se financiara a costa de los recursos propiedad de los trabajadores en el Infonavit. Tampoco se hace referencia a la suerte de la pensión universal. Se trata de rubros ausentes en la agenda gubernamental.

Los gobiernos de izquierda se han visto lentos ante este crucial reclamo, desperdiciando una posibilidad de oro para demostrar que sus plataformas ideológicas son tomadas en serio. Algunos funcionarios locales suscribieron un reciente pronunciamiento público, impulsado por el gobierno federal, que al estilo de los años 80 busca aparentar una concertación para detener el reclamo de una mejora salarial. Afortunadamente, los gobiernos de la ciudad de México y de Oaxaca no suscribieron esta extraviada declaración.

Iniciado el periodo de sesiones del Congreso, el debate sobre el salario mínimo está presente. Un renglón en el que parece existir consenso es su desvinculación como instrumento de medida para otros fines, por ello, un grupo de legisladores en la Cámara de Diputados presentará, el próximo martes, una iniciativa de reforma a la Constitución y a más de cien leyes federales, abarcando alrededor de 600 artículos; la propuesta es que las disposiciones que empleen la figura del salario mínimo como unidad, base o medida para efectos ajenos a su naturaleza, deberá considerarse como unidad de referencia, que como nuevo índice, se ajustará conforme a la inflación señalada por el Banco de México. Si los grupos parlamentarios son congruentes con sus declaraciones públicas, deberán aprobar la reforma de inmediato.

El reclamo social, que tiende a fortalecerse, es que la recuperación del salario mínimo, al menos en los parámetros planteados por el jefe de Gobierno del Distrito Federal, debe reflejarse de inmediato en las decisiones del Congreso al aprobarse el paquete económico presentado ayer. Esta voluntad se exhibirá en las próximas semanas. Es el momento para que lo que queda del sindicalismo en nuestro país alce la voz en defensa de sus abatidos miembros.

A pesar de su importancia, el mundo del trabajo ha sido soslayado de las reformas estructurales que se requieren; por ahora, la tarea inmediata es otorgar un mínimo de dignidad a uno de los sectores más empobrecidos de la población.


Mar de Historias Desde el mirador


Cristina Pacheco

En el rancho, desde nuestra casa, podíamos ver el tren lejano avanzando en línea rumbo a la ciudad de México. Al escuchar su silbato y verlo, los niños nos precipitábamos hacia la carretera y corríamos con la inútil esperanza de alcanzarlo. Antes de que se perdiera tras la curva nos deteníamos y agitábamos los brazos seguros de que los viajeros podían distinguirnos y responder, tras las ventanillas iluminadas, a nuestra despedida: Buen viaje. Adiós, adiós.

Aun después de que el horizonte volvía a ser un cuadrado oscuro, impenetrable, nos quedábamos oyendo el silbato metálico del tren hasta que se transformaba en un rumor cada vez más lejano que al fin se desvanecía. Entonces la noche recuperaba su desnudez, los sonidos del campo, el rumor del viento entre las ramas de los árboles: siluetas oscuras, desiguales, que a la luz del día eran compañeros de juego y por la noche presencias misteriosas, amenazantes.

La visión nocturna y fugaz del tren despertaba el interés de la abuela por contarnos su único viaje a San Luis Potosí y el ansia de mi madre de que algún día abordáramos el ferrocarril rumbo a la ciudad de México. Circunstancias muy adversas contribuyeron a que el sueño materno se realizara. Una noche dejamos de ser observadores del tren y nos convertimos en pasajeros. Desde las ventanillas mis hermanos y yo agitábamos las manos imaginando que nuestros conocidos del rancho podían vernos sentados en las bancas corridas de la segunda clase y escuchar nuestros gritos: Adiós, adiós. Ya pronto vendremos a visitarlos.

II
En cuanto llegamos a la ciudad de México descubrimos lo nunca antes visto: edificios, anuncios de neón, calles anchas, tranvías, agentes de tránsito, camiones, semáforos y después, muy altos en el cielo, los aviones. Incrédulos y temerosos, pero al mismo tiempo llenos de curiosidad nos hacíamos cruces por saber cómo serían por dentro, a qué altura se elevaban y cómo era posible que bajaran sin romperse. Sobre todas esas cuestiones dominaba una pregunta: ¿Qué se sentirá al volar?

Estaba claro que no íbamos a saberlo pronto. Subirse a un avión encabezó la lista de imposibles dictada por nuestras precarias condiciones económicas. Por fortuna al poco tiempo de vivir aquí y gracias a la sugerencia de Mercedes, nuestra vecina, encontramos la manera de resarcirnos en algo por la imposibilidad de volar: Vayan al aeropuerto. No les cobrarán nada por subir al mirador. Desde allí verán muy bien cómo despegan y aterrizan los aviones. Seguido llevo a mis chamacos porque no gasto y se divierten como locos.

III
El consejo era muy tentador pero no resultaba fácil acatarlo, entre otras cosas porque ignorábamos dónde estaba el aeropuerto y cuánto nos costaría llegar hasta allí. Mercedes nos dio toda clase de explicaciones y al final, viendo que aún teníamos dudas, nos hizo un mapa y nos escribió el teléfono del estanquillo donde le recibían llamadas para que le habláramos en caso de que nos extraviáramos.

Vencidos los obstáculos y ante la insistencia de mis hermanos mayores, mis padres decidieron llevarnos al siguiente domingo a ver de cerca los aviones. La noche del sábado, a causa de la emoción, estuvimos insomnes, conversando de una cama a otra hasta que un pleitazo en la vivienda de junto nos dejó sin palabras.

La mañana del día señalado mi madre se la pasó haciendo taquitos de fideo seco, tortas de frijoles y agua de limón que puso en un frasco. Todo eso lo metió en un morral. En otro acomodó una bacinica y una cobija. De haber tenido una brújula de seguro la habría agregado a nuestra carga.

A las ocho de la mañana, antes de salir, mi padre nos puso en fila para bendecirnos (como si en vez de llevarnos al aeropuerto fuera a conducirnos a un patio de fusilamientos) y nos hizo repetirle nuestra dirección para estar seguro de que sabríamos adónde regresar si nos perdíamos.

Por su lado, mi madre cumplió con su deber haciéndonos una serie de advertencias: No se alejen de nosotros. Agárrense bien. Cuando lleguemos allá no vayan a sacar la mano ni la cabeza. Supongo que con esa medida creía ponernos a salvo de que un avión, al pasar cerca de nosotros, pudiera dejarnos mutilados o, mucho peor aún, decapitados.


IV
El viaje desde Tacuba al aeropuerto fue larguísimo: dio tiempo a varios trasbordos y a que en el último camión mi padre discutiera con un pasajero impertinente y ebrio, a que mi hermana vomitara asqueada por el olor a gasolina, a que mi madre vaciara las bolsas en busca del papelito con el teléfono apuntado por Mercedes y volviera a llenarlas (indiferente a las risitas causadas por la dichosa bacinica) y a que a mi hermano mayor se le ocurriera hacer una competencia de adivinanzas y trabalenguas entre él y yo.

Debió pasar del mediodía cuando llegamos al aeropuerto: un edificio bajo y relativamente pequeño o al menos así lo recuerdo. Poca gente caminaba por el pasillo y ninguna parecía tener prisa. Nosotros, muy juntos, avanzábamos mirando en todas direcciones sin saber cuál tomar. Estuvimos yendo y viniendo de un lado a otro hasta que al fin mi padre se atrevió a preguntarle a un policía.

Por sus indicaciones y una serie de flechas dimos con las ruidosas escaleras de fierro que llevaban al mirador: una azotea cercada con una malla metálica. Fue difícil encontrar acomodo entre las familias y los grupos de jóvenes que habían llegado hasta allí con el mismo propósito que nosotros: ver el despegue y el aterrizaje de los aviones.

Como los otros visitantes al rústico mirador, mi familia y yo nos pasamos horas de aquel domingo alertas, nerviosos, aturdidos por el estruendo de los motores, minimizados por las ráfagas de aire caliente que nos desordenaban el cabello y la ropa, incrédulos ante la elevación, cegados por los reflejos metálicos de los aviones que parecían ir rumbo al Sol y al esfumarse nos dejaban la sensación de haber estado cerca de contestar la pregunta que nos había tenido desvelados: ¿Qué se sentirá al volar?

A partir de aquel domingo hicimos muchas otras visitas al mirador, pero ninguna tan emocionante como la primera. Ya no viven los miembros de mi familia con quienes compartí aquellas experiencias. Son sólo mías. Es también sólo mía la derrota de recordarlas fragmentadas y en desorden.

Olvidan la austeridad en viajes oficiales


La reciente gira que emprendió la Sedeco por distintos países de Europa representó un gasto para el erario por 763 mil 539 pesos

En su visita a Los Ángeles, California, el secretario estatal eligió el JW Marriott Los Ángeles, costó cinco mil 739 pesos la noche

En Estocolmo, Suecia, en Jimmys Marina Steakhouse, la comida no debió requerir más de 3 mil 107 pesos del presupuesto, pero la factura ascendió a los 20 mil 872 pesos

En el Estado de México el tope de gasto más alto en viáticos permitido es de cinco mil 590 pesos, es decir, un 32 por ciento menor al de Jalisco

El erario costeó una comida en el restaurante Avenue, en Londres, por 4 mil 230 pesos: filete de cordero, ensalada de langosta, y copas de Château Des Annereaux

El discurso de austeridad gubernamental que pregona la administración estatal en Jalisco, no ha significado mucho en las misiones oficiales al extranjero que han realizado sus funcionarios, y en particular los pertenecientes a la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco). 

La reciente gira que emprendió la Sedeco por distintos países de Europa, y que representó un gasto para el erario por 763 mil 539 pesos, estuvo caracterizada por la contratación de hoteles de lujo para la comitiva de cuatro integrantes, y consumos en restaurantes muy lejanos a la sobriedad que exige el servicio público. 

Un análisis a los gastos efectuados en dicha misión gubernamental (23 junio-15 julio), junto a las enviadas a Sudamérica (13-27 mayo) y Los Ángeles (16-18 febrero), éstas últimos dos con un costo de 360 mil 982 pesos y 64 mil 624 pesos, respectivamente, muestra que estos excesos han sido constantes en la manera de hacer promoción por esta dependencia encabezada por el empresario José Palacios. 

A Europa asistieron, además del titular de Sedeco, Gabriela Martín, directora general de Promoción Internacional; María Teresa Godoy, coordinadora de Proyectos y Martha Catalina Padilla, directora de Promoción Internacional y Desarrollo de Nuevos Negocios. A Sudamérica el secretario Martín, y Karina del Rocío Pérez Rodríguez, promotora de Inversión; y a Los Ángeles, sólo Palacios y Martín. 

En la gira europea la comitiva de Palacios se hospedó en Dublín, Irlanda, en el lujoso The Westbury Hotel, del 6 al 9 de julio, donde pueden hallarse cuartos de hasta 34 mil pesos por día (dos mil euros). Sólo el alojamiento del secretario, con motivos de trabajo, costó cuatro mil 472 pesos por noche. 


Su publicidad es bastante elocuente: “Sustancial y glamoroso, esta icónica propiedad de cinco estrellas, y miembro de los Hoteles Líderes del Mundo, muestra lo mejor del diseño internacional e irlandés. El primer piso de Gallery Lounge, que ha sido descrito como el más lujoso salón principal de Dublín (…) hospeda una de las más importantes colecciones privadas de arte de Irlanda”. 

En Colombia la comitiva seleccionó el Radisson Royal Bogotá, del 13 al 16 de mayo, “un hotel de lujo ubicado en el Parque empresarial Teleport (…) diseñado para los clientes exigentes” y con “servicios de primera clase”. 

En su visita a Los Ángeles, California, el secretario estatal eligió el JW Marriott Los Ángeles, ahí no se hallan noches por menos de 249 dólares (tres mil 237 pesos), un hotel que, se anuncia, “establece un nuevo estándar de lujo en el corazón del centro de Los Ángeles, a pocos pasos del Staples Center. Este hotel de lujo, en el que se celebran muchos de los eventos de moda de Los Ángeles, cuenta con 9 mil 290 metros cuadrados de espacio moderno y contemporáneo para eventos y reuniones en esta ciudad.”

Cada noche del funcionario costó 5 mil 739 pesos; el cargo total que hizo el hotel fue por mil 342 dólares: 18 mil 251 pesos, aunque en esa ciudad existen alternativas dirigidas al sector medio de la población con tarifas que pueden rondar los mil 227 pesos, es decir, unos 94 dólares.  

En Perú se generó una factura del hotel JW Marriott, otro exclusivo, cuya torre de cristal “ultramoderna” frente al mar, dice su publicidad, “es una de las características que lo convierten en el hotel más cosmopolita y contemporáneo de los hoteles de lujo en Lima. Ya sea que viaje por negocios o por placer, disfrutará de un paraíso para la relajación y el rejuvenecimiento en el lujoso JW Marriott Hotel Lima”. 

La dependencia indica que ese pago por 3 mil 620 soles peruanos (20 mil 163 pesos) se dio para efectuar un encuentro con el empresariado local, lo mismo argumentó con la contratación en Chile, por 27 mil 881 pesos, del hotel W Santiago, que se vende así: 

“Con un telón de fondo panorámico de los Andes cubiertos de nieve, el W Santiago reinventa el estilo y la sofisticación en el enclave más de moda y mayor marcador de tendencias de la ciudad. Un fascinante universo de innovación urbana en medio de calles de adoquines y deslumbrantes rascacielos”. 

Rebasan topes

La selección de restaurantes y establecimientos por parte de las comitivas de la Sedeco en el extranjero, sin seguir parámetros de austeridad, llevó a que en forma reiterada los gastos que cargaron al erario estatal rebasaran los límites permitidos por el Manual de Pasajes, Viáticos y Traslado de Personal del Gobierno de Jalisco. 

A esto abonó el hecho de que la Sedeco absorbió los consumos de otras personas que no eran servidores públicos del Gobierno estatal, si bien pudieron serlo del Gobierno federal o de instancias locales y empresarios de los países a donde viajaron sus misiones oficiales. 

De acuerdo a la jerarquía de los funcionarios estatales que asistieron a estas misiones gubernamentales, y a los topes en viáticos que impone dicho manual para cada uno de sus niveles, es fácil establecer las cantidades máximas que debieron haberse dirigido para la cobertura de desayunos, comidas y cenas sufragados por el erario, no se respetaron. 

Hay varios ejemplos que demuestran estos excesos y violaciones al manual, con base en los mismos hechos documentados con anterioridad en las misiones a Europa y Sudamérica.

Un caso extremo es el sucedido en Estocolmo, Suecia, en el establecimiento Jimmys Marina Steakhouse, esa comida no debió requerir más de 3 mil 107 pesos del presupuesto estatal, pero la factura terminó ascendiendo a los 20 mil 872 pesos, además de que se le pagaron los gastos a siete y no a cuatro personas. Éste es el caso más serio, pues la contravención al tope establecido por el manual es de un 572 por ciento más. 


Por otro lado, la factura de la comida del restaurante Avenue, en Londres, indica que el erario público estatal se hizo cargo del consumo de seis personas, aunque esa comitiva oficial de Jalisco estaba compuesta por cuatro solamente. 

Esto quiere decir que cualquier comida de los viajeros durante esa gira por los países europeos no debió costarle a los contribuyentes jaliscienses en suma más de 3  mil 107 pesos, sin embargo, en esa ocasión el costo total fue de 4 mil 230 pesos: un 36 por ciento más.  

Algo similar sucedió con la cena en el restaurante Fuego, de Copenhague, donde se volvió a atribuir al Estado el consumo de seis y no cuatro personas. Cualquier cena en esa visita  a Europa no tenía porqué representar una erogación mayor a los 4 mil 173 pesos, sin embargo, la cuenta de esa noche fue de nueve mil 740 pesos: un 133 por ciento más. 

En la otra cena de la misma ciudad de Dinamarca, en el Madklubben Admiralgade, se facturaron al presupuesto 8 mil 624 pesos, y no obstante, su valor no podía superar los cuatro mil 173 pesos: resultó un 107 por ciento más. 

La problemática se repitió en la gira por Sudamérica. La comida en el Mestizo de Santiago de Chile ascendió a 3 mil 222 pesos por cuatro personas, sin embargo, solo asistieron tres funcionarios estatales a la visita, por lo que el costo no tenía que exceder los 2 mil 340 pesos: un 38 por ciento más. 

En el restaurante Aquí está Coco volvió a suceder un exceso en una menor medida, la cuenta fue por dos mil 992 pesos para cinco personas, en realidad, este pago no debía rebasar los 2 mil 340 pesos y para solo tres funcionarios (28 por ciento de diferencia). 

Buen comer

Las comitivas de trabajo que encabeza el titular de Sedeco en el extranjero tampoco excluyen el placer y buen gusto de sus comidas; eligen restaurantes con clase y, pese al fondeo público,  no faltan las bebidas alcohólicas sobre la mesa. 

El 10 de julio , el erario costeó una comida en el restaurante Avenue, en Londres, por 187.93 libras esterlinas, o 4 mil 230 pesos, que incluyó filete de cordero, ensalada de langosta, y copas de Château Des Annereaux. El lugar está decorado para crear la sensación de un “glamoroso loft de Manhattan”; fueron seis personas. 

El 4 de Julio se cargó al presupuesto una cena para seis comensales en el restaurante Fuego, en Copenhague, Dinamarca, donde los cortes se acompañaron de nueve copas de vino, todo por 4 mil 145 coronas danesas: 9 mil 740 pesos.  
El 3 de julio, los contribuyentes sufragaron una cena en el restaurante Madklubben Admiralgade, también en Copenhague, por 3 mil 670 coronas: 8 mil 624 pesos, los platillos se maridaron con un par de botellas de Langhe Nebbiolo por 900 coronas (2 mil 115 pesos), y tres botellas de agua Pellegrino. 

El 2 de julio, en Estocolmo, Suecia, comieron en el restaurante Jimmys Marina Steakhouse, fueron siete personas por mil 190 euros, esto es 20 mil 872 pesos, el lugar ofrece fogatas y vista al mar. 

El 29 de junio, en Finlandia, el secretario desayunó con otras dos personas en el hotel más ostentoso de todo Helsinki. “En el Hotel Kamp experimenta el lujo de la elegancia atemporal y el glamur europeo. En los espaciosos cuartos del más lujoso hotel de Helsinki, disfruta tu estadía si estás en viaje de negocios o vacaciones”. Al erario se atribuyeron 87 euros, esto es, mil 525 pesos. 

En Chile hubo una comida en el restaurante Mestizo, el 23 de mayo, un lugar del que pueden hallarse referencias como ésta en la red, titulada “Restaurant de lujo en barrio exclusivo”: “éste es uno de los restaurantes caros de Santiago, ubicado en el hermoso Parque Bicentenario del sector Vitacura de Santiago, uno de los barrios exclusivos de Santiago”. 

Ese gasto público se registró por 3 mil 222 pesos, la comida incluyó tequila Julio Blanco, una copa de vino y una cerveza. 

El 23 de mayo, en Santiago, el secretario estuvo en el establecimiento Como Agua para Chocolate, la cuenta para el Estado de mil 403 pesos tiene tres tequilas. También en esa ciudad acudieron a Aquí está Coco, que se dice “el mejor restaurant de pescados y mariscos en Santiago de Chile”, ahí fueron otros dos mil 992 pesos con todo y las copas del vino Casas del Bosque Gran Reserva. 

El Acuerdo de Medidas de Austeridad que expidió el Gobierno estatal el 12 de marzo de 2013 no fijó ninguna limitación a los lujos en los viajes oficiales de sus funcionarios. El único punto que aborda las misiones gubernamentales, señala:

“Es obligación de todas las Dependencias y Entidades de la Administración Pública Estatal, reducir de inmediato y de manera sensible los viajes con cargo al erario público de sus servidores en general. En consecuencia, sólo podrán ser autorizados por el titular de la dependencia o entidad respectiva, en forma mancomunada con el contralor del Estado y la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas, por conducto de la Subsecretaría de Finanzas”. 

Lujos institucionalizados

Los límites establecidos por el Manual de Pasajes, Viáticos y Traslado de Personal del Gobierno de Jalisco para regular el costo de los viajes al extranjero de los funcionarios jaliscienses, son muy altos y superan incluso a los de gobiernos cuyos presupuestos son mucho más grandes que el de la entidad, como los del Distrito Federal y el Estado de México. 

Un secretario de Jalisco de viaje por el mundo puede gastarse en un solo día a costa del erario 8 mil 203 pesos sin miramientos, lo que se desglosa de la siguiente manera: 546 pesos en su desayuno (42 dólares), 806 pesos en su comida (62 dólares), mil 365 pesos en su cena (105 dólares) y 5 mil 486 pesos en su noche de hospedaje (422 dólares). 

De esta manera, el lujo para los viajeros gubernamentales está institucionalizado en Jalisco por el mismo manual, en el cual, por cierto, no aparece la palabra “austeridad” en ningún punto de su contenido. 

Con esta norma en Jalisco, y en específico el valor de su concepto de hospedaje, es muy difícil que, a través del análisis individualizado de los gastos en el extranjero de cada funcionario, se confirme un rebase en el límite impuesto, pues es de por sí muy permisivo. 

En la ciudad de Los Ángeles, por ejemplo, donde el secretario recurrió a un hotel de lujo por casi seis mil pesos la noche, pueden hallarse alternativas muy dignas por mil 227 pesos (cuatro veces menos a lo que tiene permitido ese nivel jerárquico), y pese a ello, el funcionario no rebasó el máximo al que obliga el manual. 

En The Westbury Hotel donde la comitiva se hospedó en Dublín, los costos de los cuartos por noche pueden ir de los 230 euros hasta los dos mil euros, es decir, de los tres mil 956 pesos a los 34 mil pesos, las primeras tarifas pueden ser cubiertas, según el manual. 

En el Estado de México el tope de gasto más alto permitido es de cinco mil 590 pesos (430 dólares), es decir, un 32 por ciento menor al de Jalisco, a pesar de que el primero tiene un presupuesto mayor en un 134 por ciento (la hacienda mexiquense cuenta con 195 mil 303 millones 834 mil 420 pesos en 2014; Jalisco con 83 mil 292 millones 098 mil pesos). 

Por su parte, el Gobierno del DF establece un máximo de viáticos diarios para sus funcionarios viajeros de 7 mil 202 pesos o 554 dólares, esto es un 12 por ciento menor a lo autorizado en Jalisco, pese a la relevancia política del primero -mucho mayor a la de Jalisco-, y también a pesar de que el presupuesto de la capital es un 88 por ciento más alto que el del segundo (el DF cuenta con 156 mil 837 millones 576 mil 548 pesos en 2014). 

Otros estados del país también exigen que haya una erogación de sus funcionarios en el extranjero mucho menor al de Jalisco. En Yucatán, por ejemplo, el tope es de 5 mil 850 pesos (450 dólares); en Campeche es de 6 mil 45 pesos (465 dólares) y en Veracruz es de 5 mil 759 pesos (443 dólares).

Cuando esta administración estatal local expidió su Acuerdo de Medidas de Austeridad en 2013, no se preocupó por tocar el manual para los viajes, ni modificar sus límites a la baja. 

Para el segundo grado de jerarquía de las Secretarías (subsecretarios, directores generales y equivalentes) se autoriza en el manual que pueden disponer de 6 mil 786 pesos por día, con los siguientes límites: por desayuno, 468 pesos; por comida, 767 pesos; por cena, 936 pesos, y por hospedaje, 4 mil 615 pesos.

La familia disfuncional vive mejor : TIFF


39 Festival Internacional de Cine de Toronto

Leonardo García Tsao
Toronto, 5 de septiembre.

Hubo un tiempo que para el TIFF era un orgullo nacional abrir su programación con una película canadiense. De unos años para acá se han dado cuenta –como todo el mundo– que lo que la gente quiere ver es cine hollywoodense con grandes estrellas, cuyo tránsito por la alfombra roja provoca entusiasmo de los medios y del público. Así pues, anoche la función inaugural se realizó con The Judge (El juez), de David Dobkin, un funcional melodrama jurídico y familiar.

La trama es perfectamente previsible. De regreso a su pueblo rabón en Indiana para asistir al funeral de su madre, un exitoso y arrogante abogado (Robert Downey Jr.) debe enfrentar a su padre (Robert Duvall), un respetable y sempiterno juez con quien no se lleva. Justo cuando el primero está a punto de marcharse, el juez es acusado de haber atropellado mortalmente a un individuo con su coche. ¿Adivinen quién aceptará hacerse cargo del caso como abogado defensor?

Con todos los elementos en su lugar para manipular las emociones del espectador, los dos actores se lucen según podría esperarse de ellos. Con el apoyo de un reparto secundario impecable –Vera Farmiga, Vincent D’Onofrio, Billy Bob Thornton–, el melodrama es como una máquina bien aceitada para llegar a la esperada –y sentimental– reconciliación entre padre e hijo. Aún así, The Judge tarda mucho en llegar a su cantadísima conclusión.



Más modesto en su presupuesto, La voz en off, del chileno Cristian Jiménez, es otro melodrama familiar centrado en la figura de una actriz fracasada (Ingrid Isensee), divorciada de su marido gurú, vegetariana y en proceso de depuración electrónica (no usa computadoras ni celulares). Alrededor de ella y sus pequeños hijos gira una familia que vive en Valdivia, en la cual el padre se acaba de separar de la madre y la insufrible hermana que se doctoró en la Sorbona regresa a Chile con marido francés y bebé en ristre (¡llamado Caupolicán!).

Jiménez intenta hacer un agridulce compendio de las cosas de la vida, con el recurso constante de la voz en off, en efecto, pero las situaciones se ven forzadas para cumplir con la dosis de sentimiento y humor. Básicamente, la trama se centra en el descubrimiento de las hijas de que su padre era un marido infiel, incluso con acusaciones de acoso sexual. El realizador afirma que la película se alimentó de su admiración por Woody Allen, Wes Anderson y Yasujiro Ozu, entre otros. Digamos que Jiménez todavía está muy verde para situarse entre esos nombres.

El que voltea la fórmula patas arriba es el argentino Martín Rejtman, quien en Dos disparos, su sexto largometraje, abunda en su excéntrico estilo de contar una historia absurdamente graciosa. Un joven estudiante de flauta dulce, en un día de ocio veraniego, toma una pistola y se mete dos disparos, tal cual. Las heridas no son mortales, ni tienen mayor consecuencia en la historia. Ciertamente es notoria la influencia del finlandés Aki Kaurismäki en eso del humor parco. Sin embargo, Rejtman es un autor en su propio derecho, cuyo caprichoso interés narrativo es inconfundiblemente suyo. La parte más chistosa de la película viene al final, cuando la madre parte a unas lamentables vacaciones en la playa con un par de conocidas casuales. Para quien esto escribe, el desempeño de varios porteños en plan lacónico resulta irresistible.

El festival de Toronto intenta ser más festivo que nunca. Desde ayer se cerró una buena porción de la calle King para hacer una especie de improvisada zona peatonal. Y hoy se ha declarado como el día de Bill Murray, que culminará con el estreno de St. Vincent, de Theodore Melfi, tras la exhibición gratuita de El pelotón chiflado, Los cazafantasmas y Hechizo del tiempo, tres títulos representativos del singular actor cómico. Huelga decir que Murray no es canadiense sino gringo. Y de Hollywood.

Twitter: @walyder

El documental al rescate


39 Festival Internacional de Cine de Toronto

Leonardo García Tsao
Toronto, 12 de septiembre.
Con frecuencia sucede en los festivales que, cuando decepcionan las películas de ficción, siempre quedan los documentales para compensar el asunto. Esta edición del TIFF no ha sido la excepción. Varios trabajos vistos en el festival han servido para confirmar la idea de que el género goza de buena salud en el cine mundial.
En The Look of Silence (La mirada del silencio), coproducción entre Dinamarca, Indonesia, Noruega, Finlandia y el Reino Unido, el estadunidense Joshua Oppenheimer ha brindado un complemento a su anterior y excelente documental, El acto de matar (2012). El cineasta sigue indagando sobre el genocidio cometido por la dictadura militar y sus secuaces en el año de 1965. Sólo que esta vez lo hace a través de la persona de un optometrista llamado Adi, cuyo hermano fue una de tantas víctimas.

Sin temor a las posibles repercusiones que ello pudiera tener, Adi interroga a los asesinos de su hermano quienes, como en El acto de matar, se ufanan de sus actos, presumen de la crueldad con la que procedieron y no muestran seña alguna de remordimiento. Al mismo tiempo, Oppenheimer filma al optometrista observando el pietaje obtenido por el cineasta con otros verdugos. Su rostro impasible deja entrever, sin embargo, el dolor de enterarse del sufrimiento padecido por su hermano. La mirada del silencio no es tan poderosa como su antecesora porque ya conocemos el caso y no nos sorprende el cinismo de los ejecutores. Aún así, continúa dando a conocer un crimen de lesa humanidad, cuyos culpables siguen impunes y en el poder. No extraña que en la lista final de créditos aparezcan docenas de colaboradores –incluyendo un codirector– que prefirieron figurar como anónimos. No es para menos.

Si el trabajo de Oppenheimer nos evidencia la bajeza a la que puede llegar el ser humano, el documental Seymour: An Introduction muestra el lado redentor de nuestra especie. Se trata del debut en el género del actor Ethan Hawke, aquél del eterno pelo grasiento, quien antes había dirigido dos ficciones con poca fortuna. En este caso, Hawke realiza un cálido acercamiento a Seymour Bernstein, virtuoso neoyorquino del piano que dejó de dar conciertos para dedicarse a la enseñanza.

El octogenario músico revela ser un extraordinario conversador, adorado por sus alumnos, que sabe cómo expresar el significado personal y universal de la música, así como momentos emblemáticos de su vida con la misma sencillez. Hawke lo muestra dando clases con sabiduría y sensibilidad; probando pianos a los que compara con personas (todos se crean iguales pero salen diferentes); o calificando a pianistas como Glenn Gould o Clifford Curzon –de quienes se muestra pietaje. En esa breve introducción, Bernstein se revela también como un filósofo y un teólogo de la música, que ha vivido de experimentar lo sublime de ese arte. La virtud primordial del documental es contagiarnos ese entusiasmo.

Por cierto, es en esta misma sección llamada Tiff Docs donde se exhibió el documental mexicano Los años de Fierro, la elocuente investigación hecha por Santiago Esteinou, egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica. Como lo han hecho varios alumnos de esa escuela, a saber por qué, el cineasta se interesa por alguien que ha vivido la mayor parte de su vida tras las rejas. El mexicano César Fierro ha sido condenado a muerte en Texas, tras ser acusado de asesinato en un proceso jurídico lleno de irregularidades. Es de esperar que el documental, según ha ocurrido en otras instancias, sirva para la revisión del caso de Fierro y sea probada su inocencia.
Twitter: @walyder

39 Festival Internacional de Cine de Toronto: La rebatiña de películas


Leonardo García Tsao
Foto

Fila para comprar boletos para el encuentro fílmico, que comenzará este jueves
Foto Reuters

Toronto, 3 de septiembre.

Como ya es tradicional, el primer lunes de septiembre es el Día del Trabajo tanto en Canadá como en Estados Unidos. Y ese día de asueto marca también el inicio el jueves siguiente del Festival de Cine Internacional de Toronto (abreviado TIFF, para los angloparlantes).

Según se sabe, la prematura temporada otoñal marca la estrecha rivalidad entre festivales. Venecia es el más prestigiado (y el más caro, también); Montreal es el otro festival canadiense (con escasa cobertura internacional); Telluride es el festival boutique, con exclusividad de club privado, y Toronto es el que reconcilia el arte y el comercio, lo frívolo y lo trascendente en un paquete muy atractivo –y práctico– que resulta irresistible tanto para el público de la ciudad como para el profesional de la industria. (Luego es el turno de San Sebastián, en la penosa situación de escoger entre las sobras que han dejado los demás. Y a finales del mes, el festival de Nueva York con una selección pequeña, pero muy importante para sus habitantes cultos.)
Ese embotellamiento provoca que los programadores de cada festival se den figurativamente de codazos para ganar la primicia de lo que se considera lo mejor. Ya que Toronto no es competitivo –salvo en su sección canadiense– puede darse el lujo de repetir títulos de festivales anteriores. Sin embargo, es muy celoso a la hora de presentar un estreno para Norteamérica. Es decir, ve con malos ojos que Telluride se reserve algunos de los títulos más llamativos y le coma el mandado del estreno continental.

Para disuadir a los productores de hacer el doble juego, Toronto ha establecido una nueva regla: cualquier película que se estrene antes en Norteamérica –o sea, Telluride– no será exhibida en la ciudad canadiense dentro de los primeros cuatro días del festival, cuando se concentra el mayor número de asistentes e invitados. (Según reportó el New York Times, la directiva de Telluride lo tomó como una agresión. Cosa rara, viniendo de un festival tan amigable como lo es Toronto).

Una película en disputa fue nada menos que Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance), el quinto largometraje de Alejandro González Iñárritu.

Seleccionada para inaugurar Venecia, elogiada por la prensa y candidateada a algún premio importante, Birdman ya se exhibió también en Telluride… y cerrará el festival de Nueva York. Pero no se exhibirá en Toronto, lo cual es una pérdida. En cambio, la que sí será un estreno mundial en el TIFF es Khalil Gibran’s The Prophet, la coproducción animada de Estados Unidos, Canadá, Francia y Líbano, con varios directores, en la cual Salma Hayek-Pinault funge como productora (y voz de doblaje).

Pero hablando ya de cine mexicano, este año la participación se redujo a dos títulos: Los años de Fierro, documental de Santiago Esteinou (ya visto en el festival de Guadalajara), y Dólares de arena, de la pareja formada por Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas (una coproducción con Argentina y la República Dominicana). Sorprende, por ejemplo, que no se haya escogido Los güeros, de Alonso Ruizpalacios, o Navajazo, de Ricardo Silva, que han sido premiados en festivales de prestigio. El cine argentino tiene siete selecciones, tal vez en compensación a su ausencia del año pasado. Por otro lado, Chile está presente con dos películas, mientras Brasil, Colombia, Cuba y Perú con una sola.

Para seguir con los números, el total de largometrajes a ser proyectados este año en el TIFF es de 285 (tres menos que el año pasado). De ellos, 15 son latinoamericanos. Y, para que vean cómo están las cosas, 41 son franceses, sin contar las coproducciones.

Twitter: @walyder