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4/28/2020

Ayuda a empresas sin deuda pública

Editorial La Jornada


Fue positiva a la postre la disonancia declarativa entre la Presidencia de la República y el Consejo Mexicano de Negocios (CMN) sobre la naturaleza del programa de financiamiento emergente acordado por ese organismo cúpula empresarial con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a fin de otorgar financiamiento a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) para ayudarles a sortear el parón económico causado por las medidas destinadas a contener la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 en el país: ha quedado claro que, pese a las presiones iniciales de las cámaras empresariales y diversos actores políticos, la administración pública no lo adoptará como medida gubernamental, que no habrá recursos públicos comprometidos en su aplicación –ni como erogación ni como deuda– y que será simplemente un convenio entre particulares y el referido organismo financiero internacional.
Cabe recordar que desde que fue posible avizorar los desastrosos efectos que la propagación del coronavirus habría de tener en la economía nacional –como lo está teniendo, ciertamente, en todo el planeta–, el gobierno federal adelantó un conjunto de acciones para proteger de manera directa a los sectores más pobres de la población, conjunto que se ha ido ampliando en extensión y diversidad en las semanas transcurridas bajo la pandemia. También desde un inicio, las asociaciones de empresarios demandaron que las medidas económicas incluyeran subsidios, rescates o ayudas fiscales para las grandes y medianas empresas, lo que resultaba contrario a los lineamientos ideológicos y políticos y al programa económico de la Cuarta Transformación, la cual no sólo se propuso impulsar un desarrollo desde abajo, sino también suspender toda modalidad injustificada de transferencia de recursos públicos a manos privadas –salvo las que tienen un propósito redistributivo y de combate a la pobreza– como las que fueron impuestas en los sexenios anteriores con el saldo desastroso que todo mundo conoce.
En este contexto, el CMN negoció con el BID una modalidad novedosa de préstamos a particulares con la garantía de las facturas por cobrar que emiten miles de mipymes a nombre de las grandes empresas, las cuales suelen tardar tres meses, en promedio, para liquidarlas. De esta manera, las primeras podrán obtener la liquidez que requieren con urgencia para salvar la suspensión de actividades no esenciales. Según los términos del acuerdo, el papel de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se limitaría a autorizar la operación dentro del BID –del que nuestro país es socio accionista–, sin que ello implique fungir como aval y mucho menos como contratante de deuda pública.
Si el programa logra concretarse en esos términos, se habrán dado dos pasos de gran importancia: por un lado, se obtendrán recursos frescos para financiar a miles demipymes en apuros, lo que sin duda contribuirá a aliviar el sombrío panorama económico, y por otro, se habrá esclarecido que el sector privado puede reposicionarse en la nueva realidad nacional para desempeñar un papel sin duda positivo que justamente no incluye la atribución fáctica que ejerció en el pasado inmediato de imponer a las instituciones los lineamientos de política económica; en suma, si el plan referido se lleva a cabo tal y como está planteado, se avanzará en el propósito de separar el poder económico del poder político.

10/06/2019

Se liquidará en 2070 el Fobaproa; todavía se deben $2 billones

Herencia del PAN y el PRI: senador de Morena
Se liquidará en 2070 el Fobaproa; todavía se deben $2 billones
El rescate bancario es un claro ejemplo del saqueo al país de los regímenes neoliberales: Alejandro Armenta

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▲ Protesta de integrantes de la Asamblea Ciudadana de Deudores de la Banca en la puerta principal de Palacio Nacional, el 4 de agosto de 1998.
Alejandro Armenta, senador de Morena, advirtió que los partidos de la Revolución Democrática (PRI) y Acción Nacional (PAN) no tienen memoria cuando sostienen que no hay avances económicos en el primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, sin asumir que le dejaron un país saqueado, con una enorme deuda externa y la carga del rescate bancario, el llamado Fobaproa, que en 1990 ascendía a 552 mil millones de pesos y ahora llega a cerca de 2 billones de pesos.

Se han pagado 700 mil millones
Desde el rescate se han entregado a los bancos 700 mil millones de pesos, pero se deberá seguir pagando hasta 2070 una deuda que es un claro ejemplo de los desvíos y desfalcos realizados por la complicidad entre el poder político y el económico.
Se trata, insistió, de una herencia del PRI y el PAN, que además de avalar el desaseado rescate bancario permitieron en décadas pasadas el robo de combustible a Pemex (el llamado huachicol), así como la existencia de cerca de 9 mil empresas que facturaron operaciones simuladas, que sólo entre 2014 y 2019 sumaron 1.6 billones de pesos.
Agregó que hay 372 fideicomisos que se han utilizado de manera discrecional, opaca y descontrolada, y acumulan 973 mil millones de pesos, que equivalen a 20 por ciento del presupuesto de este año. Se han convertido, agregó, en un instrumento de robo institucional.
El presidente de la Comisión de Hacienda del Senado sostuvo que el país ha enfrentado un saqueo que se creó desde el poder, durante décadas de corrupción de gobiernos neoliberales, en las cuales unas cuantas empresas acapararon el pequeño crecimiento económico, y la riqueza nacional jamás se distribuyó a los sectores sociales más desprotegidos de la población.
El presidente Andrés Manuel López Obrador recibió el gobierno plagado de instituciones redundantes, duplicidad de funciones y oficinas y partidas presupuestales sin propósitos ni resultados. Armenta resaltó que frente al atraco al presupuesto y lujos escandalosos de los funcionarios, el gobierno federal inició una estrategia de ajuste para acabar con el saqueo de recursos.
Acusó además que en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón hubo mayor bonanza petrolera, pero fue derrochada por la corrupción y México pasó de ser un país exportador a importador de crudo y combustibles refinados.
Cabe preguntarse, agregó, quiénes se beneficiaron con la privatización de Pemex, quiénes tienen las concesiones y quiénes son los que hacen el negocio con la importación de gasolina. Los que hoy se oponen a la creación de la nueva refinería y la rehabilitación de las seis existentes son los que bloquearon y saquearon el desarrollo de la industria.
Sostuvo que frente a las críticas reiteradas de la oposición –que repitieron el pasado jueves durante la comparecencia en el pleno del Senado del secretario de Hacienda, Arturo Herrera– los senadores de Morena respaldan la gestión del presidente López Obrador porque se está construyendo “un nuevo régimen, con orden, sin excesos burocráticos como en el pasado ni aviadores en el gobierno, sin el huachicoleo en Pemex”.

Foto Ernesto Ramírez
Periódico La Jornada

5/15/2019

La “quiebra” de Pemex: segundo Fobaproa

Esa inmensa deuda externa de la petrolera, que asciende a más de 100 mil millones de dólares, no fue consecuencia de necesidades reales de la empresa, sino de una forma de financiamiento del gasto público improductivo, la cual, por tanto, fue inconstitucional.
Fobaproa-IPAB llegó a alcanzar 100 mil millones de dólares de deuda (un millón de millones de pesos de entonces), por lo que se puede decir que la “quiebra” de Pemex es una nueva versión, sólo que este endeudamiento público no ha sido para cubrir deudas y quebrantos de empresarios y bancos privados, sino para sufragar el gasto de operación del gobierno federal durante los cuatro sexenios anteriores. Sin embargo, ambos fraudes también tienen en común que el pueblo tendrá que pagar.
Como se sabe, el débito gubernamental debe ser destinado a inversiones que produzcan directamente un incremento en los ingresos públicos, excepto reestructuraciones o regulaciones monetarias. Esto señala la Constitución. Para eludir fácilmente este mandato, las sucesivas administraciones mantuvieron muy pesada la “carga fiscal” de Pemex, obligándolo a contratar deuda soberana. Es decir, el dinero que Pemex invertía no venía de sus propios ingresos, lo que hubiera sido natural y nada oneroso, sino de los préstamos.
Si los impuestos de Pemex hubieran sido fijados según el exacto nivel de sus necesidades de operación, mantenimiento e inversión, la empresa no hubiera tenido que contratar deuda, pero el gobierno tampoco hubiera podido financiar sus gastos de operación, los cuales fueron aumentando con enorme velocidad a partir del gobierno de Vicente Fox. En el fondo, se trataba de gasto político.
Se pasaba el dinero de una caja a otra para poder elevar el gasto no productivo mientras la inversión de Pemex se tenía que financiar con créditos en el extranjero, después de saquear todos los días a Pemex. La Ley de Ingresos disponía una cantidad fija diaria que Pemex debía entregar como anticipo del pago de sus contribuciones.
México cometió el mismo error que otros países pobres del mundo: dilapidó sus excedentes petroleros en gastos de mantenimiento político, meramente operativos, de una burocracia costosa y parasitaria, así como en subsidios, muchos de los cuales eran innecesarios. A esto hay que agregar la inmensa corrupción que llevaba ríos de dinero hacia las cuentas de gobernantes, funcionarios y contratistas.
Los sucesivos gobiernos decían que el dinero procedente del petróleo debía ser destinado a cubrir las necesidades de gasto de “todos los mexicanos…”. Pero esa afirmación era una mentira. Gran parte del dinero procedente del petróleo se estaba usando en sufragar el gasto administrativo del gobierno, en lugar de usarlo en inversiones productivas, petroleras también. La tolerancia hacia la elusión y la evasión fiscal era menos problemática porque más de un tercio del presupuesto se cubría con los excedentes petroleros. En síntesis, todo fue un esquema parasitario hecho por parásitos.
En los últimos años, ante la crisis de la deuda pública y bajo la política de extinción de la empresa por quiebra total, Pemex tuvo que reducir drásticamente sus inversiones. Cayó la producción y la petrolera fue presentada como el fracaso más grande, aunque corrupción y huachicol seguían hacia arriba.
El nuevo gobierno está ahora entregando recursos frescos a Pemex, ha rebajado parte del pago de sus derechos fiscales y autorizó una reconversión de deuda. Se ha evitado más del 90% del robo de combustibles. Si Pemex continúa invirtiendo para producir más, el fisco podrá ir poco a poco regresándole lo que le debe con el fin de hacer de esa empresa una plataforma de crecimiento y desarrollo.
Al mismo tiempo, la producción de refinados es una tarea de Pemex por una razón: México no debe depender (al menos no casi totalmente como ahora ocurre), de las importaciones de gasolinas y gas porque en el momento en que hubiera problemas en el suministro, la economía del país podría paralizarse. Nadie, en serio, podría sostener que México deba seguir trayendo de fuera el 90% de las gasolinas.
El esquema elaborado por la convergencia política PRI-PAN en la “reforma energética” incluyó el plan para que compañías extranjeras trajeran las gasolinas. Pero eso no cambiaría en nada la situación. Quizá la complicara.
No existe energético más caro que el que no se tiene. Así han pensado los estadunidenses desde hace años en su política de alcanzar la autosuficiencia en hidrocarburos. Ya casi lo logran, aunque deban producir petróleo y gas más caros. ¿Y México? ¿En qué es distinto en ese aspecto? Estados Unidos tiene el más poderoso ejército para ir a buscar el petróleo a donde sea, pero eso ni por asomo lo podría intentar México.
Moody´s afirma que Dos Bocas costará más de 10 mil millones de dólares y no los ocho mil calculados por el gobierno, lo cual ha de generar, dice, un boquete fiscal. Se basa en la falta de experiencia nacional en la construcción de refinerías, pero no explica dónde está la experiencia propia de esa “calificadora” de riesgos en la presupuestación de complejos petroleros. Sean ocho mil, 10 mil o más, el gobierno de México tiene que hacer lo que sea necesario, para lo cual no se requieren empresas calificadoras porque no es un asunto meramente financiero sino estratégico, un problema de Estado.
Eso nos lleva a un tema mucho más complejo: más allá de los viejos conflictos regionales históricos, la globalización no está evitando del todo nuevas contradicciones internacionales. Los desbalances del comercio han vuelto al escenario, como lo indica la “guerra” arancelaria de Estados Unidos contra China, así como otras medidas tomadas en contra de diversos países, incluido México.
Al mismo tiempo, Estados Unidos ha recrudecido su capacidad de bloqueo comercial y financiero contra aquellos países considerados como amenazas o sencillamente de gobiernos “indeseables”.
Pasar de la “guerra arancelaria” a los bloqueos comerciales y financieros requiere tan sólo un paso. ¿Hasta dónde podrían llegar los conflictos dentro de la modernísima globalización? ¿De qué manera y hasta qué punto se podría descomponer la libertad mundial de comercio y circulación de capitales? En verdad no lo podemos saber, sino sólo sospechar. Por lo pronto, Dos Bocas debe ir adelante y luego averiguamos. Así se trabajan estos temas.

3/06/2019

AMLO advierte que no cederá a las presiones para adquirir más deuda

Protestan contra gobernador, ahora en Colima

Manzanillo, Col., El presidente Andrés Manuel López Obrador ratificó su compromiso de no incrementar el precio de las gasolinas, pero acusó reticencias en el aparato gubernamental: Estamos haciendo algunos ajustes, porque se nos quedaron algunos de la administración pasada y no hacen caso, pero ya van a entender que tienen que hacerle caso al Presidente; no va aumentar el precio de las gasolinas ni de la luz en términos reales.
En una plaza agitada por el incesante abucheo al gobernador José Ignacio Peralta, López Obrador también alertó sobre presiones a la conducción de la política económica. “No va a haber más deuda, no vamos a endeudar al país, algunos quieren presionarnos para que digamos ‘necesitamos de crédito, necesitamos de deuda’, pero no hace falta, es nada más acabar con la corrupción y con los lujos” para que alcance el presupuesto.
Su explicación tocó puntos sensibles de colimenses en materia de corrupción, desatando la euforia popular.
Convocada la reunión para entregar apoyos sociales, como ha ocurrido en otras entidades, Peralta intentó hacer frente a la censura popular sin perder la compostura.
En pleno naufragio, con 3 minutos sin hablar –eternos para el gobernador– mientras transcurría el vendaval de silbidos y gritos en su contra, retomó su intervención para intentar superar el bochornoso episodio:
¿Le van a seguir o ya terminaron? Desafío sólo parar encender más los ánimos en su contra.
Desahogado el punto del orden del día del abucheo, sigo..., apuntó al definir como un protocolo este tipo de manifestaciones.
Mientras, el Presidente sólo observaba la escena.
Peralta ofreció respaldo a las políticas del gobierno federal, pero también demandó apoyos para una entidad que tiene retos financieros y de seguridad pública, según reconoció. Matizó su apoyo a López Obrador puntualizando que será un respaldo reflexivo y propositivo, porque en esta pluralidad no podemos ofrecer incondicionalidad.
Vendría López Obrador a explicar sus programas sociales, pero también su lucha contra la corrupción, de cuya eficacia saldrá el financiamiento para la política social.
Hacia el final de su intervención, aludió al tema del respeto al Ejecutivo estatal. Si hubo alguna protesta contra el ciudadano gobernador... De nuevo estalló el abucheo a Peralta, quien escuchaba atento al Presidente, que continuó: yo les digo que hay que ser respetuosos con la autoridad, porque no es a gritos y sombrerazos como se resuelven los problemas. Ya pasaron las campañas.
Con la mayoría de la concurrencia de nuevo agitada continuó: ¿Queremos seguir peleando? vamos a reconciliarnos. La Cuarta Transformación es que haya reconciliación nacional, que haya amor.... Y el que quiera pelearse, que busque un animal grandote. ¿Saben qué es un animal grandote? ¿Una bestia grande? La corrupción.
Entre ovaciones al Presidente y la reprobación al gobernador, López Obrador agradeció la colaboración de Peralta, quien desató nuevas expresiones de repudio.
No me importa lo que digan. Es más, les voy a demostrar ahorita mismo que el pueblo de Colima es respetuoso. A ver, ¿quién le falta al respeto al gobernador? Que levante la mano. Nadie la alzó
“¿Quién respeta al gobernador? La multitud respondió a la convocatoria presidencial. A mano alzada le profesaron respeto a Peralta después de que le prodigaron interminables abucheos durante todo el acto. Resignado, el gobernador atestiguaba esa pírrica victoria.
Ahí está todo, finiquitó el asunto López Obrador antes de proclamar un ¡Viva el pueblo de Colima! ¡Viva México!

Enviado
Periódico La Jornada


2/17/2019

Se dispara inversión foránea en bonos de deuda del gobierno

En enero, 3.3 veces más que en todo 2018

FotoUn sostenido flujo de inversión extranjera destinada a la compra de bonos de deuda del gobierno federal emitida en el mercado interno y a acciones de empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) se registró en enero de este año, segundo mes de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando ocurrió un ingreso de capitales en una magnitud que multiplicó por tres los montos recibidos en todo 2018, mostraron datos oficiales.
En el primer mes del año la tenencia de valores gubernamentales en manos de inversionistas extranjeros se incrementó en 89 mil 500 millones de pesos, unos 4 mil 703 millones de dólares, de acuerdo con información del Banco de México (BdeM).
La variación fue calificada de fuerte incremento por el área de análisis de Santander México.
La cantidad de recursos de extranjeros que ingresaron al mercado financiero local para tomar posiciones en bonos de deuda emitidos por el gobierno mexicano multiplicó por tres la que llegó a lo largo de 2018, que fue de mil 396 millones de dólares, según información del BdeM citada por Santander.
La composición de los recursos que ingresaron al país en dicho mes para la compra de bonos gubernamentales, apuntó Santander, fue de la siguiente manera: a Certificados de la Tesorería de la Federación, 44 mil 600 millones de pesos; Bonos M, 45 mil 400 millones; mientras de Udibonos, instrumento indexado a la inflación, se registró una ligera disminución de 500 millones.
Así, al cierre de enero pasado el monto total de inversión extranjera en bonos de deuda gubernamental llegó a 2 billones 239 mil millones de pesos, según los datos del banco central citados por Santander México.
Foto
El ingreso de inversión extranjera para la compra de bonos gubernamentales en el mes mencionado, por 4 mil 703 millones de dólares, representa un monto que supera ampliamente la captación de ese tipo de flujos de inversión en años completos previos, de acuerdo con la información del banco central.
En todo 2018, la inversión extranjera para la compra de bonos gubernamentales colocados en el mercado local fue de mil 396 millones de dólares. En 2017 fue de sólo 154 millones, mientras en 2016 se registró una salida neta de mil 387 millones, y en 2015 un ingreso de 492 millones.
En el caso de las Administradoras de Fondos para el Retiro, en el primer mes del año se observó un alza en su posición de valores gubernamentales por 43 mil millones de pesos como resultado de la compra de Udibonos por 62 mil millones y Cetes por 700 millones, y venta de Bonos M, 19 mil 700 millones.
Por último, de las sociedades de inversión se registró en enero una caída por 34 mil 600 millones de pesos en su tenencia de valores gubernamentales, derivado de una baja en la participación de Cetes por 24 mil 900 millones; Bonos M, 6 mil millones, y Udibonos, 3 mil 700 millones.
También en la Bolsa Mexicana de Valores
Los extranjeros dieron el voto de confianza al mercado local al traer en enero anterior flujos por el equivalente a 518 millones de dólares a la BMV, reportó la Casa de Bolsa Citibanamex.
Esos recursos ayudaron al principal indicador del mercado a subir 5.6 por ciento en el primer mes del año, añadió.
El ingreso de capitales extranjeros a la Bolsa Mexicana de Valores en el mes señalado ocurrió después de que en todo 2018 se registró una contracción de 15 por ciento en la entrada de fondos al mercado accionario, mencionó.
Gracias a los flujos inyectados en enero y a la apreciación del peso, de 2.7 por ciento, el valor de la posición invertida en Bolsa por los extranjeros ascendió a 148 mil millones de dólares, equivalente a 34.2 por ciento del valor de mercado total.
A pesar de la incertidumbre que se ha vivido en los pasados tres años, poco a poco han incrementado posiciones de extranjeros en el mercado accionario mexicano, añadió.

Periódico La Jornada

9/30/2018

A diario, la deuda pública crece $2 mil 230 millones



La deuda neta del sector público federal se incrementó a un ritmo de 2 mil 230 millones de pesos diarios en el último año, con lo cual tuvo un aumento de 814 mil 233 millones en dicho lapso, informó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Según el reporte del estado de las finanzas públicas, al cierre de agosto el saldo histórico de los requerimientos financieros, medida más amplia de la deuda del país, ascendió a 10 billones 166 mil millones de pesos, aumento de 8.7 por ciento respecto de los 9 billones 532 mil 224 millones que acumulaba a agosto del año pasado.
Esos niveles son consistentes con los techos de endeudamiento aprobados por el Congreso para 2018, señaló en un comunicado.
De acuerdo con el documento, en agosto la deuda pública representó como proporción 44 por ciento del producto interno bruto (PIB), índice más alto desde que se tiene registro para un mes similar.
Sin embargo, en términos anuales la deuda alcanzó su mayor proporción respecto del PIB en 2016, cuando llegó a 48.2 por ciento, y de ahí ha venido bajando hasta 45.4 en lo que va del año.
Se refrenda que la deuda pública como proporción del PIB continuará mostrando una trayectoria decreciente al cierre de 2018, señaló la dependencia.
Además, refirió que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), la medida más amplia del balance del sector público federal, tuvieron un déficit de 270 mil millones de pesos, en línea con la meta anual de 2.5 por ciento del PIB.
Detalló que durante enero-agosto de 2018 los principales balances de las finanzas públicas fueron mejores a lo programado.
El balance público presenta un déficit de 230 mil millones de pesos, el cual fue menor al programado: 369 mil millones.
Asimismo, el balance primario registró un superávit de 151 mil millones de pesos, el cual se compara con el previsto en el programa, de 24.7 mil millones.
Por otra parte, los ingresos presupuestarios del sector público cayeron 5.5 por ciento en los primeros ocho meses de este año respecto del mismo lapso del año pasado, principalmente debido a la disminución de la recaudación vía impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) a gasolinas y diésel, y una fuerte baja en el rubro de aprovechamientos.
La dependencia informó que los ingresos vía IEPS cayeron 28.6 por ciento (38 mil millones menos que en el mismo periodo del año pasado), mientras los aprovechamientos bajaron 67.9 (268 mil 301 millones).
Hacienda informó que los ingresos captados mediante IEPS a gasolinas y diésel pasaron de 152 mil 193 millones de pesos de enero a agosto del año pasado a 113 mil 985 millones en el mismo lapso de este año, disminución de 38 mil 208 millones.
La baja está relacionada con la decisión de la SHCP de utilizar los IEPS como mecanismo de suavización en aras de mantener los precios relativamente estables en México ante incrementos de los costos internacionales.
Pese a ello, el precio de las gasolinas continúa con una tendencia al alza y su impacto en los niveles inflacionarios es incluso mayor que el que se dio en enero de 2017, cuando entraron en vigor aumentos de hasta 20 por ciento.

Juan Carlos Miranda
 Periódico La Jornada

9/24/2018

Municipios: más deuda y miseria. Débito cercano a $50 mil millones

México SA
Carlos Fernández-Vega


La abultada cuan creciente deuda pública asfixia a las finanzas nacionales, pero también –en la clásica caída de las fichas de dominó– a las estatales y municipales, que en buena medida dependen de las primeras. El erario federal carga con un débito voluminoso cuyo servicio (pago de intereses) sale del mismo lugar: los agujereados bolsillos y el decadente bienestar de los mexicanos.
La administración peñanietista hereda al gobierno de López Obrador un explosivo fardo financiero (superior a 10 billones de pesos), pero también gobernadores (alrededor de 600 mil millones) y presidentes municipales (cerca de 50 mil millones). ¿Hasta cuándo tendrá México capacidad para dar servicio a la deuda de los tres órdenes de gobierno, que en ninguno de los casos ha redituado al país más crecimiento y desarrollo?
Como se ha comentado en este espacio, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval, 2015) documentó que 75 por ciento de los municipios del país (mil 840 de un total de 2 mil 457) reporta un grado de pobreza que afecta a entre 50 y 100 por ciento de sus poblaciones, y, dentro de éstos, 924 (38 por ciento) registran índices que van de 75 a 100 por ciento.
Se trata de la geografía nacional del hambre que año tras año se expande. Ejemplos sobran. Municipios como Santos Reyes Yucuná, Oaxaca, donde es pobre 99.9 por ciento de la población; y en el mismo estado, Santa María Zaniza (con una tasa de 99.7), San Juan Ozolotepec (99.4), Coicoyán de las Flores (99.3), San Simón Zahuatlán (99.3), Santo Domingo Ozolotepec (99.3), Santiago Tlazoyaltepec (99.2) y San Miguel Tilquiapam (99.1).
Además, Aldama (99.5), Chanal (99.5), San Juan Cancuc (99.5), San Andrés Duraz-nal (99.4), Nicolás Ruiz (99.3) y Chalchihuitán (99.2) en Chiapas. Cochoapa el Grande (99.3)y Metlatónoc (99.1), Guerrero. Si una constante hay es que la miseria es como la humedad: se ha metido hasta el último rincón de la República.
La deuda municipal total se aproxima a 50 mil millones de pesos, con un incremento de 71.2 por ciento, a tasa real, en la pasada década (al cierre del segundo trimestre de 2018), de acuerdo con el más reciente análisis temático del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, del que se toman los siguientes pasajes.
En los pasados 10 años el saldo de la deuda municipal aumentó de 30 mil 522 millones de pesos, al pasar de 18 mil 873.4 millones en el segundo trimestre de 2008 a 49 mil 395 millones al cierre del mismo periodo de 2018.
Al cierre de junio del presente año, el saldo de la deuda municipal se distribuye, por tipo de acreedor, de la siguiente manera: 45.9 por ciento proviene de la banca múltiple (privada); 46.8 por ciento de la banca de desarrollo (gubernamental); 2.9 por ciento de emisiones bursátiles y 4.5 por ciento se originan en otros conceptos como fideicomisos.
Los municipios más endeudados (más de mil millones, sin considerar el débito de sus entes públicos) son Tijuana, Monterrey, Guadalajara, Hermosillo, León, Benito Juárez (Quintana Roo), Mexicali y Zapopan, que concentran poco menos de 30 por ciento del total.
Al considerar el endeudamiento por habitante, los municipios con mayores obligaciones financieras, por arriba de los 2 mil pesos, son Cozumel y Solidaridad (Quintana Roo), Agua Prieta, Puerto Peñasco, Nogales y Guaymas (Sonora) y San Nicolás de los Garza (Nuevo León). Entre los municipios con la más alta relación deuda/ingresos se encuentran Tonalá, Jalisco; Agua Prieta, Sonora; Cozumel, Quintana Roo; San Nicolás de los Garza, Nuevo León, y Othón P. Blanco, Quintana Roo; con proporciones mayores a 50 por ciento.
Las rebanadas del pastel
Entre los municipios mexicanos compiten, aunque no para saber en cuál de ellos mejoró la condición de vida de sus pobladores, sino para conocer en cuál empeoró. Y la batalla es feroz.
Twitter: @cafevega

9/20/2018

Gobierno de EPN oculta deuda pública; AMLO, sin recursos para obra social: Reyes Orona

Según el ex procurador fiscal, "el saneamiento de Instituto Mexicano del Seguro Social es "una de las tomadas de pelo más grandes que hemos visto en este país".


El presidente Enrique Peña Nieto y su equipo ocultan la cifra real de la deuda pública y mienten cuando dicen que le dejarán una economía sana y estable al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, afirmó el ex procurador fiscal, Gabriel Reyes Orona.
“Decir que entregan una economía sana y estable es una mentira enorme en la cual no tenemos que esperar años para que se desmienta, serán semanas”, dijo.
En entrevista para #AristeguiEnvivo, señaló que el término “bancarrota” es coloquial, no técnico, “pero refleja bien el resultado de las visitas y reuniones que ha tenido el grupo de transición con el gobierno actual“.
“Es importante el dato, pues Andrés Manuel López Obrador no lo dice en un contexto de campaña, ni para ganar una elección, lo dice como resultado de la rendición de cuentas que el equipo económico del gobierno actual le hace a su grupo de trabajo“, añadió.
Recordó que hasta antes de los 70’s, México incumplió el pago de su deuda y fue hasta después de 1978 que, con el boom petrolero y la llegada de los tecnócratas, comenzó a ser un país pagador, pues “un tecnócrata primero deja morir al pueblo de México, antes de dejar de pagar la deuda pública”.
De acuerdo con el experto en temas fiscales, López Obrador percibe un presupuesto público completamente comprometido, “él no tiene un margen de maniobra de más del dos por ciento, y entonces se nos está apareciendo en México un problema que nunca habíamos tenido: sobreendeudamiento”.
Sin embargo, sostuvo, lo que está haciendo la Secretaría de Hacienda es no registrar la deuda pública sino “echar lo que se debe debajo del tapete”.
“Este arreglo que hizo Peña Nieto a partir del 2015 fue comenzar a ver lo que es deuda y entonces se ha estado manipulando el registro de la deuda pública… Las cifras que manejan los organismos internacionales, los acreedores de toda índole, e incluso las instituciones que hacen análisis de las finanzas públicas vienen del gobierno, el que te dice cuánto debe es la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y la Ley Federal de Deuda Pública no tiene reglamento y le da absoluta discrecionalidad a Hacienda para decirte a ti mexicano cuánto debe el país, pero le informa al Congreso lo que quiere”, abundó.
El ex funcionario detalló que si bien la fracción II del artículo 2 de la Ley Federal de Deuda Pública dice que los proveedores son deuda pública, Hacienda no los registra, “solamente está registrando el financiamiento que procede de intermediarios financieros, pero la deuda pública es mucho mayor que eso. Lo que están haciendo, tanto el Gobierno Federal como los estatales, es financiándose no pagando”.
Entonces, subrayó, “se está falseado una contabilidad gubernamental, de manera que parezca que hay dinero disponible, que se está liberando de deuda pública, para poder hacer más gastos”.
El servicio de la deuda ha alcanzado niveles escandalosos en este país, es quizá igual o más que el gasto que se está haciendo en infraestructura. Entonces, el servicio de la deuda está absorbiendo tales montos que va a impedir que el Gobierno Federal entrante pueda realizar obra social“, agregó.
Además subrayó que “el techo de financiamiento nunca se había rebasado desde Porfirio Díaz, y este gobierno lo hizo por cinco mil millones de dólares en 2013, y no pasó nada, porque convencieron a los legisladores de que sería muy malo para el país que se diera cuenta todo el mundo que se habían pasado y que lo mejor era un nuevo techo de financiamiento”.
Asimismo, subrayó que México “tiene una crisis de ingresos”, pues ya no tiene la factura petrolera que antes antes era utilizada como garantía para solicitar nuevos financiamientos, debido a que Petróleos Mexicanos (Pemex) ha dejado de financiar el 40 o 50 por ciento del presupuesto.
El principal ingreso ya no existe, la recaudación está estancada porque la economía lo está… Si vemos los números del Servicio de Administración Tributaria (SAT), nos damos cuenta de que donde está viniendo el dinero no es de la recaudación de los impuestos directos, no es del Impuesto Sobre la Renta (ISR), no es del Impuesto al Valor Agregado (IVA), la recaudación realmente está viniendo del comercio exterior, particularmente del sector automotriz. Si te encuentras en el camino que le ponen aranceles a este sector, estás comprometiendo a la parte sustantiva de la recaudación”, precisó.
En ese contexto, observó que la crisis a la que el Presidente electo hace alusión, “es de ingresos públicos”.
Desde el punto de vista del especialista, la entrega del poder de Enrique Peña a Andrés Manuel López Obrador es el mismo “juego perverso” de 1994, con Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.
“Los tecnócratas juegan a la estabilidad y a la credibilidad, y le meten al próximo gobierno la encomienda de decir ‘si esto es estabilidad y te paso la estafeta, tú tienes que hacer todo lo necesario para conservar las apariencias’, que están financiadas con deuda pública”, detalló.
En este sentido, acotó, López Obrador se encuentra ante la disyuntiva de que, sin comprometer la credibilidad y la confiabilidad de México, revele de manera más clara, precisa y transparente cuál es la situación del país.
“¿Va a decirnos a los mexicanos cuáles son las condiciones en que realmente se le entregó la economía o va a aplaudir el discurso de (la ex subsecretaria de Hacienda) Vanessa Rubio?, cuando en la calle no vemos crecimiento, no vemos empleos rurales ni financiamiento bancario”, cuestionó.
Según Reyes Orona, el saneamiento de Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es “una de las tomadas de pelo más grandes que hemos visto en este país”.
“Había un problema financiero, estaba en bancarrota, y para solucionar el problema quitaron conceptos de obligaciones del seguro social, es decir, frente a la gente el seguro social tiene menos obligación de dar medicinas y de cubrir periodos hospitalarios…
“No es que el IMSS tenga más dinero sino que le quitaron deudas con un plumazo legal. Evidentemente en el corto plazo no ha pasado nada, pero cuando a la gente le digan ya no va a haber medicinas, ya no habrá hospitalización y la pensión ya no va a ser como la tenías, entonces van a venir las reclamaciones”, anticipó.
El abogado también hizo referencia al “Fideicomiso Maestro”, mediante el cual los acreedores “amigos del sistema” que fondearon la construcción de carreteras, captan directamente los recursos del peaje de las casetas.
“No quieren que sea el Gobierno Federal el que le pague a los financiadores de estos proyectos, sino que quieren separar los recursos de las casetas para ellos, porque como ven que va a venir un gobierno con muchas limitaciones en materia de pago, lo que está haciendo el secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, es creando un vehículo que va a separar de los ingresos públicos lo que viene de las casetas”, anotó.A continuación la entrevista completa:





9/05/2018

Pagan contribuyentes intereses de deuda

Transferencias de casi 225 mmdd en casi 6 años

El pasivo externo es mayor al de diciembre de 2012; se ubica en 198 mil 57 millones de dólares


Los contribuyentes mexicanos pagaron en los cinco años y medio recientes amortizaciones e intereses de la deuda externa del sector público por un monto que prácticamente duplica el saldo registrado por esos pasivos al inicio de la administración. Y lejos de disminuir, el endeudamiento es actualmente mayor al registrado en diciembre de 2012, de acuerdo con información oficial.

Entre finales de 2012 y junio de este año, recursos de los contribuyentes –obtenidos por el fisco a partir del cobro de impuestos, derechos y aprovechamientos– por el equivalente a 225 mil 171 millones de dólares fueron transferidos a acreedores en el extranjero para amortizar capital y pagar intereses de la deuda externa del sector público federal. La información está contenida en el anexo estadístico del sexto Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto.

La transferencia de recursos para cubrir el servicio (amortizaciones de capital e intereses) de la deuda externa del sector público supera en 85 por ciento al saldo de ese pasivo al inicio de la administración del presidente Peña Nieto, que fue de 121 mil 659 millones de dólares, según la información oficial.
Déficit aumentó 62.8%

La deuda externa pública, sin embargo, es ahora superior a la registrada al inicio de la administración federal. Se ubica en 198 mil 57 millones de dólares, lo que implica un crecimiento en el periodo de 62.8 por ciento, indica.

En el actual periodo de gobierno el pago de amortizaciones de capital de la deuda externa del sector público federal requirió recursos por 184 mil 493.6 millones de dólares, cantidad que, en términos comparativos, supera el saldo reportado para este endeudamiento al inicio de la actual administración, que fue de 121 mil 659 millones de dólares.

Adicionalmente, los intereses representaron una erogación de 40 mil 677 millones de dólares, señala la información estadística del sexto Informe de Peña Nieto.

Roberto González Amador
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de septiembre de 2018, p. 21

8/31/2018

Aumentó la deuda pública 2,312.3 mdp al día en un año

Informe de hacienda




Se ubicó en 10 billones 142.6 mil millones en julio, indica la dependencia; destaca que los balances de las finanzas fueron mejores a lo previsto


▲ El alza del endeudamiento neto se incrementó en un año 9.07 por ciento, indica la Secretaría de Hacienda.


En julio pasado, la deuda neta del sector público federal –que incluye la del gobierno federal, empresas productivas del Estado y la banca de desarrollo– se ubicó en 10 billones 142.6 mil millones de pesos, lo que representó un incremento anual de 844 mil 100 millones de pesos en comparación con el saldo del mismo mes de 2017.

El ritmo promedio de endeudamiento del sector público durante el año fue de 2 mil 312.3 millones de pesos diarios con el fin de completar los recursos para su operación, financiamiento e inversión.

Con el saldo alcanzado a julio de este año, cada uno de los 124 millones 737 mil 789 mexicanos que conforman la población a junio de 2018, de acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población, hereda una deuda de 81 mil 311 pesos.

Los Informes de finanzas públicas y deuda pública correspondiente a julio de 2018 dados a conocer por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), precisan que el endeudamiento neto se incrementó en un año 9.07 por ciento, al pasar de 9 billones 298.5 mil millones de pesos en julio de 2017 a 10 billones 142.6 mil millones en julio de 2018.

El costo financiero, que incluye el pago de intereses comisiones y otros gastos de la deuda neta del sector público, se incrementó el año pasado 45 mil 573.6 millones de pesos o 8.9 por ciento, al aumentar de 318 mil 811.5 millones a julio de 2017 a 364 mil 385.1 millones a julio de 2018.

De acuerdo con la SHCP, al mes de julio de 2018, los principa-les balances de las finanzas públicas fueron mejores que lo programado, lo cual se explica por mayores ingresos a los previstos.

En enero-julio de 2018, el balance público presentó un déficit de 199.4 mil millones de pesos, por debajo del previsto en el programa, de 363.3 mil millones. En el mismo lapso del año anterior se observó un superávit de 119.3 mil millones de pesos, influido al alza por el entero del remanente de operación del Banco de México (ROBM).

El balance primario presentó un superávit de 162.6 mil millones de pesos, monto mayor al previsto en el programa de 10.3 mil millones. El superávit primario registrado en el mismo periodo del año anterior fue de 431.4 mil millones de pesos, mayor al de 2018 en buena medida debido al entero del ROBM en 2017.

El balance público a julio sin considerar hasta 2 por ciento del PIB de la inversión de las empresas productivas del Estado y del gobierno federal para evaluar la meta del balance presupuestario, registró un superávit de 165.2 mil millones de pesos.

Los requerimientos financieros del sector público, la medida más amplia del balance del sector público federal, registraron un déficit de 213.1 mil millones de pesos, en línea con la meta anual de un déficit de 2.5 por ciento del PIB. En el mismo periodo del año anterior, presentaron un superávit de 148.1 mil millones de pesos, el cual refleja el entero del ROBM.

Los ingresos presupuestarios del sector público durante enero-julio de 2018 se ubicaron en 3 billones 11.7 mil millones de pesos, monto superior en 296.1 mil millones de pesos a los previstos en el programa.

En contraste, a julio de 2018 el gasto neto pagado se ubicó en 3 billones 225.4 mil millones de pesos, monto mayor al previsto en el programa en 146.3 mil millones de pesos.

El gasto programable fue mayor al programado en 67.4 mil millones de pesos, lo que obedece principalmente a un mayor gasto de la Comisión Federal de Electricidad respecto de lo originalmente previsto por 58.7 mil millones de pesos, asociado en buena medida a los mayores precios de combustibles para la generación de electricidad.

También el gasto no programable fue superior en 78.9 mil millones de pesos a lo previsto, debido a mayor pago de participaciones por 32.7 mil millones de pesos, asociado a la evolución favorable de la recaudación federal participable y el alza en el pago de intereses de deuda y adeudos de ejercicios fiscales anteriores, y otros por 55.4 mil millones de pesos, de los cuales 37.3 mil millones corresponden a la adquisición de activos financieros derivados del pago definitivo en febrero de 2018 de las aportaciones a los fondos de estabilización con base en los ingresos excedentes de 2017, de acuerdo con el marco normativo vigente.

Foto Cristina Rodríguez

Israel Rodríguez
Periódico La Jornada
Viernes 31 de agosto de 2018, p. 21

7/31/2018

Gobierno de Peña Nieto dejará deuda de $10.42 billones

Es la mayor en la historia del país


▲ El informe señala a varias dependencias que subieron su gasto.


El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto heredará al próximo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, el mayor monto de endeudamiento en la historia mexicana, al alcanzar 10 billones 427 mil 506.1 millones de pesos, según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De acuerdo con el Informe de Finanzas Públicas y Deuda Pública correspondiente al segundo trimestre de 2018, el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público, que incluye las obligaciones financieras en su versión más amplia en las que se integran las de empresas productivas del Estado, de la banca de desarrollo y del gobierno federal, entre otras, registró un crecimiento de 12 por ciento desde hace un año.

De esta manera, el endeudamiento creció el equivalente a 1 billón 123 mil 394.3 millones de pesos entre el segundo trimestre de 2017 y el mismo periodo de 2018. Así, el ritmo de endeudamiento del sector público fue de unos 3 mil 77.7 millones de pesos al día para completar sus gastos y requerimientos financieros y de inversión productiva.

La distribución del débito total fue de 6 billones 541 mil 968.1 millones de pesos de deuda interna, contratada a través de instrumentos como Cetes, Bondes y bonos IPAB, entre otros. El endeudamiento externo ascendió a 3 billones 885 mil 538 millones de pesos.

A su vez, el costo financiero de la deuda –que incluye comisiones y otros gastos– aumentó en 13.1 por ciento real debido al mayor pago de intereses y más recursos para programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca. De esta manera, pasó de 279 mil 617.2 millones de pesos en el segundo trimestre de 2017 a 331 mil 735.8 millones de pesos en el segundo trimestre de 2018, es decir, 52 mil 118.6 millones de pesos adicionales.

De acuerdo con la SHCP, en el primer semestre de 2018 el principal balance de las finanzas públicas fue mejor de lo programado, lo cual se explica por mayores ingresos respecto a los previstos originalmente.

En enero-junio de 2018, el balance público acumulado presentó un déficit de 206 mil 731 millones de pesos, cifra por debajo del previsto que era de 333 mil 740 millones de pesos en la Ley de Ingresos y en el presupuesto de la Federación

En el mismo periodo, el balance primario presentó un superávit por 121 mil 52 millones de pesos, monto mayor al previsto en el programa de 7 mil 640 millones de pesos.

En el primer semestre de este año, los requerimientos financieros, la medida más amplia del balance del sector público federal, registraron un déficit por 230 mil 478 millones de pesos, en línea con la meta de 2.5 por ciento del producto interno bruto (PIB) para 2018.

Los ingresos presupuestarios del sector público en enero-junio fueron superiores al programa por 199 mil 503 millones de pesos. En él destaca que los ingresos tributarios y petroleros fueron mayores a lo aprobado por 92 mil 232 millones y 67 mil 300 millones de pesos, respectivamente.

Con respecto al mismo periodo de 2017, ambos ingresos sin impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) de combustibles aumentaron 8.7 y 3.4 por ciento real anual, respectivamente.

Las aportaciones a los fondos de estabilización en febrero de 2018, con cargo a ingresos excedentes de 2017, las mayores participaciones a entidades federativas con base en la evolución de la recaudación y el mayor costo de operación asociado fue la generación de electricidad debido a los mayores precios internacionales de combustibles y otros gastos asociados a ingresos excedentes del gobierno federal resultaron en un gasto neto pagado superior al programa por 155 mil 597 millones de pesos. Esto también se reflejó en un crecimiento real del gasto neto ejercido con respecto al mismo periodo de 2017 de 4.9 por ciento.

Las dependencias que aumentaron su gasto fueron el Instituto Nacional Electoral, con un incremento de 86.8 por ciento con respecto al segundo trimestre del año pasado, seguido de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) con 84.3 por ciento; la de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, 77.9; la de Economía, 77.7; el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, 64.6, y la Comisión Federal de Electricidad, 33.1 por ciento.

De esta manera el gasto no programable se expandió 11.2 por ciento real y el programable en 2.5 por ciento real, comparados con el mismo periodo del año anterior.

De manera congruente con el Paquete Económico 2018, en el presente año los requerimientos financieros públicos alcanzarán un déficit de 2.5 por ciento del PIB, mientras que el balance primario se ubicará en 0.8 por ciento. Con estos resultados se estima que el saldo histórico disminuya a 45.5 por ciento del PIB respecto al registrado de 46.0 por ciento al cierre de 2017.

Finalmente, el saldo de los fondos de estabilización al cierre de junio de 2018 se ubicó en 346 mil 892 millones de pesos, monto superior en 38 mil 815 millones de pesos.

Foto Cristina Rodríguez

Israel Rodríguez
Periódico La Jornada
Martes 31 de julio de 2018, p. 20

7/19/2018

Sube deuda de Pemex 50 mil mdp en un año

El total, de 2 billones 5 mil 800 millones En 2017


Resalta Hacienda que se detuvo el crecimiento de la cifra; paga la petrolera 101 mil millones por intereses


▲ Informe de la Secretaría de Hacienda indica que como empresa productiva del Estado, Pemex está enfocada a la generación de valor.

Al cierre de 2017, la deuda total de Petróleos Mexicanos (Pemex) ascendió a 2 billones 5 mil 800 millones de pesos, de la cual 87 por ciento fue contratada en dólares y por la que la empresa erogó poco más de 101 mil millones de pesos para el pago de intereses.

Sin embargo, las autoridades lograron reducir la tasa de crecimiento del adeudo de la petrolera, toda vez que sólo se incrementó en 50 mil 400 millones de pesos con respecto a 2016, cuando el endeudamiento consolidado de la petrolera fue de un billón 955 mil 400 millones de pesos.

Las cifras están contenidas en el Informe Semestral sobre el Uso del Endeudamiento de Pemex y sus Empresas Productivas Subsidiarias, correspondiente al segundo semestre de 2017.

El documento señala que, de acuerdo con el Plan de Negocios 2017-202 (cuyo objetivo es frenar el crecimiento de la deuda de Pemex y estabilizarla), el año pasado se logró bajar la tasa de crecimiento que se había dado en los pasados cuatro años.

De 2015 a 2016, la deuda de Pemex aumentó casi 500 mil millones de pesos, al pasar de un billón 474 mil 900 millones de pesos a un billón 955 mil 400 millones de pesos.

La deuda tuvo un incremento similar desde 2013, cuando fue de 831 mil 400 millones de pesos y se elevó a un billón 129 mil 600 en el 2014, año de la reforma energética.

El texto resalta que como empresa productiva del Estado, Pemex está enfocada a la generación de valor, por lo que debe mantener negocios e inversiones rentables y éstos fondeados cada año, tanto con recursos generados por la empresa, y con el financiamiento, mediante diversos instrumentos e instituciones financieras.

La estrategia, resalta, se ha enfocado en los mercados de mayor profundidad, al aprovechar ventanas de oportunidad en mercados selectos y procurando mantener un perfil de vencimientos con la menor concentración posible.

Además, 84 por ciento de la deuda está contratada a tasa fija con el fin de mitigar escenarios de volatilidad. Asimismo, detalla, 87 por ciento de la deuda es en dólares o está convertida a esa moneda mediante instrumentos financieros derivados para favorecer la estructura de flujos y cubrir el riesgo cambiario.

Precisa que en el segundo semestre de 2017, Pemex ejerció 86 mil 100 millones de pesos en inversión física. Los recursos se destinaron principalmente al financiamiento de proyectos de exploración y producción.

Se consideró que son proyectos estratégicos que permiten estabilizar la plataforma de producción de petróleo.

Foto Notimex

Andrea Becerril y Víctor Ballinas
Periódico La Jornada
Jueves 19 de julio de 2018, p. 18

6/01/2018

Los 9 gobernadores salientes le dejan a los ciudadanos deuda acumulada por 203,900 millones













Dulce Olvera

Los mandatarios Manuel Velasco Coello en Chiapas y Miguel Ángel Yunes Linares en Veracruz  heredan la deuda estatal más alta entre los nueve estados que renovarán Gobernador: 6.70 por ciento de su PIB y 4.90 por ciento de su PIB, en cada caso.

El mandatario Graco Ramírez Abreu en Morelos, aunque la deja aún por debajo del nivel nacional (2.60 por ciento del PIBE), casi la duplicó durante su gestión. Un análisis de México, ¿Cómo Vamos? revela que las deudas de Chiapas y Morelos no se ven reflejadas en inversión productiva como lo exige la Ley de Disciplina Financiera. Además, de acuerdo con el CIEP, el costo de la deuda estatal ha crecido  27.9 por ciento de 2015 a 2017 por lo que los siguientes gobiernos y ciudadanos se verán afectados.

Medidas como monto, las deudas estatales de los nueve gobiernos salientes acumulan un total de casi 204 mil millones de pesos, similar a los 212 mil millones de pesos que cuesta, hasta estos momentos, el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Ciudad de México, 1 de junio (SinEmbargo).– Las nueve entidades con gobernadores salientes deben un total acumulado de 203 mil 900 millones de pesos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Esta cifra casi equipara los 212 mil millones de pesos que, hasta el momento, se calcula costará el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la obra estrella de infraestructura del sexenio de Enrique Peña Nieto, con base en el cálculo de la Comisión de Seguimiento del Congreso de la Unión.
Aunque no se refleja en gasto eficiente, los gobiernos de Manuel Velasco Coello (PVEM) en Chiapas y de Miguel Ángel Yunes Linares (PAN-PRD) en Veracruz son los que dejan el nivel de la deuda pública estatal en rojo, revela el semáforo de la organización México, ¿Cómo vamos? con datos al cierre de 2017.
En semáforo amarillo –por estar su saldo de deuda por debajo del promedio nacional del 3 por ciento del PIB– están Morelos (PRD), la entidad que casi duplicó su endeudamiento, Ciudad de México (PRD), Jalisco (PRI), Yucatán (PRI), Puebla (PAN) y Tabasco (PRD). Solo Guanajuato (PAN) reporta una disminución y deuda menor a la nivel nacional, por lo que es el quinto estado con la deuda pública como porcentaje del PIBE más baja del país.
Por la Ley de Disciplinaria Financiera, el nivel de endeudamiento estatal bajó un 10.9 por ciento de 2015 a 2017. Pero el costo de la deuda ha crecido de “manera alarmante”: 27.9 por ciento en el mismo periodo, porque las tasas de interés aumentaron de 5.5 a 8.1 por ciento y eso “afecta” a los estados.
“Si cada vez se destinan más recursos  para el pago de la deuda, eso tiene que limitar los proyectos sociales, la inversión pública y son los ciudadanos quienes están perdiendo”, aseguró el investigador Kristóbal Meléndez del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
“Estas entidades federativas que se encuentran endeudadas y que van a cambiar Gobernador, como todas, tendrán un efecto importante en la tasa de interés; les va a pegar bastante. Habrá que ver cómo seguirá creciendo por los impactos externos y las medidas internas”, dijo el autor del texto “Deuda estatal al cierre de 2017”.
El Banco de México (Banxico) mantuvo la tasa de interés en 7.50 por ciento hace dos semanas, tras una última alza de febrero que la llevó a un máximo de más de nueve años con el fin de frenar la inflación por ahora en un 4.46 por ciento, aún por arriba de lo deseado.
“La alarma sería si el Banxico mantiene las tasas de interés en un nivel en el cual los estados puedan liquidar sus deudas, porque si siguen incrementando entonces no sería cuestión de los gobernadores entrantes, sino del mercado”, determinó Meléndez.
De acuerdo con datos al cierre de 2017, como muestra la gráfica, Chiapas tiene una deuda de 6.70 por ciento de su PIB en comparación con el 6 por ciento de la administración pasada de Juan Sabines y su tasa de interés ronda en 8.3 por ciento. Veracruz adeuda un 4.90 por ciento del PIBE frente al 5.10 por ciento de Javier Duarte de Ochoa, encarcelado por enriquecimiento ilícito. Ambas entidades están por arriba del promedio nacional de endeudamiento de 3 por ciento del PIBE.
Aunque Morelos de Graco Ramírez Abreu está en alerta amarilla porque debe menos del promedio nacional (el 2.60 por ciento de su PIBE), es más que el 1.60 por ciento de su antecesor Marco Adame Castillo y su tasa de interés anda entre las más altas con 8.7 por ciento.
En el caso de la Ciudad de México, la administración de Miguel Ángel Mancera acumuló un endeudamiento de 2.50 por ciento del PIB frente al 2.40 por ciento de Marcelo Ebrard Casaubón; Jalisco, con el priista Aristóteles Sandoval Díaz a la cabeza, reportó 2.20 por ciento del PIB, menos del 2.70 por ciento del de su antecesor el panista Emilio González Márquez, y en Yucatán, gobernado actualmente por el priista Rolando Zapata Bello, acumuló un 1.50 por ciento del PIB frente al 1.10 por ciento de la también priista Ivonne Ortega Pacheco, a quien sucedió en el cargo.
En Puebla, con el panista José Antonio Galí Fayad al frente, el nivel de endeudamiento se reportó en 1.30 por ciento del PIB frente al 1.40 por ciento de su antecesor, el también panista Rafael Moreno Valle Rosas; en el Tabasco del perredista Arturo Núñez Jiménez se debe 0.90 por ciento del PIB, un nivel similar al dejó el priista Andrés Granier Melo,  quien el 1 de marzo de este año fue condenado a 11 años de prisión por peculado, y en Guanajuato, gobernado por el panista Miguel Márquez Márquez, la deuda alcanza un 0.90 por ciento de su PIB, menos que el 1.40 por ciento de su antecesor: el también panista Juan Manuel Oliva Ramírez.
Valeria Moy, directora de México, ¿Cómo Vamos?, enfatizó durante la presentación del análisis de semáforo estatal electoral que los estados de Tabasco, Veracruz y Yucatán “tienen un largo camino por recorrer”, ya que además de su nivel de endeudamiento dejan grandes retos en la generación de empleo formal, la productividad laboral y el crecimiento económico.
En contraste, la economía de Guanajuato –desde 2012 cuando el actual Gobernador saliente entró en funciones– ha crecido en promedio 5 por ciento anual (más que el nacional), sobre todo en el sector manufacturero (principalmente en la rama automotriz) en la zona de El Bajío. Además, durante 2017 fue el sexto estado con mayores flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) al recibir más de 8 mil millones de dólares y la informalidad bajó de 59.8 a 52.1 por ciento de los trabajadores, similar al nivel nacional.
Para Kristóbal Meléndez, investigador del CIEP, los 32 estados han hecho “un esfuerzo” por disminuir el monto de la deuda ante la Ley de Disciplina Financiera, una media que busca evitar que los estados se endeuden en gasto corriente en vez de en inversión productiva y que “premia” a los que tienen un nivel de endeudamiento menor con dar la posibilidad de obtener mayores recursos públicos para el rubro de inversión.
Entre los estados en elecciones para Gobernador, según los criterios de la Secretaría de Hacienda, Veracruz y Chiapas son las entidades que tienen un nivel de endeudamiento “intermedio” al ser superior al 4 por ciento del PIB. El investigador expuso que “es un nivel en observación” y “razonable”, pero estos criterios, detalló, “son muy amplios” y flexibles con las entidades federativas.
“Este año fue muy difícil para algunas entidades porque entró en vigor que tienen que hacer los presupuestos de egresos estatales sostenible, es decir, que todo el gasto debía estar respaldado con ingresos y ya no se podía estar financiando constantemente, como se venía haciendo, con deuda”, explicó Meléndez.
CHIAPAS Y VERACRUZ, EN ROJO…
Chiapas, con más de 5 millones de habitantes, “no solo continúa siendo uno de los estados más rezagados del país, sino que los indicadores muestran que la situación económica empeoró”, determinó México, ¿Cómo Vamos? en su semáforo estatal electoral.
La entidad sureña con un alto nivel de pobreza ha sido uno de los tres estados que han decrecido en promedio en los últimos cinco años, a un ritmo de -0.2 por ciento promedio anual y, aunque fue promesa del mandatario Manuel Velasco, entre 2013 y 2017 el estado atrajo flujos de Inversión Extranjera Directa solo por 805.7 millones de dólares, el 0.5 por ciento de la IED que recibió el país en ese periodo.
En ese marco, se convirtió en el cuarto estado con mayor informalidad al haber más de 89 mil trabajadores sin acceso a seguridad social y a finales de 2017, siete de cada 10 chiapanecos no podían adquirir la canasta alimentaria con el ingreso proveniente del trabajo de su hogar, destacó la organización.
“Aunque la deuda se redujo como proporción del PIBE, la eficiencia en el gasto público para atender los retos económicos y sociales ha dejado mucho que desear. Únicamente en 2016 –el último año para el que se tienen datos –, mientras se había aprobado un gasto por 12.4 millones de pesos en comunicación social, el ejercido fue superior en 3 mil 141 por ciento; se destinaron casi 400.5 millones de pesos a publicidad oficial. Por el contrario, a pesar de que se esperaban destinar 4 mil 315 millones de pesos a inversión pública, el monto efectivamente destinado a este rubro fue 70 por ciento menor, de apenas mil 286 millones”, expuso el thin tank en su análisis.
En el caso de Veracruz, sangrado por la administración del ex priista Javier Duarte, el nivel de deuda sigue alto pese a que bajó 0.30 por ciento del PIBE durante la gestión de Miguel Ángel Yunes Linares.
En una entidad donde el 62 por ciento de sus trabajadores labora en la informalidad sin acceso a servicios sociales y el 54 por ciento no puede comprar la canasta básica con sus ingresos laborales, considerando la deuda per cápita, es el séptimo estado más endeudado a nivel nacional, ya que cada veracruzano debe 5 mil 919 pesos al cierre de 2017, y es el quinto con mayor costo de deuda, de acuerdo con datos oficiales destacados por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
… Y EN AMARILLO: MORELOS Y CDMX
Morelos se convirtió en un estado con endeudamiento público ineficiente durante el gobierno del perredista Graco Ramírez Abreu, quien de acuerdo con las encuestas locales será sucedido por el ex futbolista y Alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco.
“Aunque la finalidad de la deuda pública debe ser incrementar la capacidad productiva de la economía, llevando a mejoras para la población en términos de empleo, niveles de pobreza, productividad, entre otras, Morelos ha mostrado un continuo deterioro en las finanzas públicas estatales sin beneficios tangibles para los morelenses durante la actual administración”, expuso México, ¿Cómo Vamos?.
En tan solo cinco años, documentó con cifras oficiales, la deuda pública como proporción del PIB estatal creció en 1 punto porcentual, al pasar de 1.6 a 2.6 por ciento del PIBE; fue el cuarto estado con el mayor crecimiento en la deuda pública como porcentaje del PIBE en el periodo, únicamente después de Chihuahua, Oaxaca y Sonora.
Medida por monto, el Gobernador recibió al estado con un saldo de la deuda de 2 mil 944 millones de pesos y al cierre de 2017 el valor ascendía a 5 mil 845 millones de pesos. Desde el punto de vista per cápita, la deuda pública por cada habitante de Morelos pasó de mil 588 pesos a casi 3 mil.
Pese a ello, la proporción de sus habitantes que no pueden adquirir la canasta alimentaria con el ingreso proveniente del trabajo de su hogar se incrementó en 4.6 puntos porcentuales, de 47 a 51.6 por ciento y fue el sexto con mayor crecimiento en pobreza laboral.
La Ciudad de México, al tener la economía más grande del país, reporta un saldo de su deuda pública de 2.5 por ciento, que es relativamente baja, consideró México, ¿Cómo Vamos? Sin embargo es el estado más endeudado en términos absolutos: al final de 2017, el monto fue por casi 78 mil millones de pesos y la deuda creció en 32 por ciento desde 2012 cuando arrancó la gestión.
Aunque recibe uno de cada 5 dólares de la Inversión Extranjera Directa para el país, tiene dos de los municipios con menor porcentaje de pobreza a nivel nacional (Benito Juárez y Miguel Hidalgo), pero también dos con el mayor número de personas en esa situación (Iztapalapa y Gustavo A. Madero), destacó la organización.
La capital del país fue es el estado con el mayor número de empleos formales generados en los últimos cinco años (casi 566 mil), por lo que la tasa de informalidad bajó de 49.6 a 47.7 por ciento de la población trabajadora.
Pero de 2012 a 2017 fue la segunda entidad solo después de Veracruz donde más se elevó la proporción de la población que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su empleo. El porcentaje pasó de 29.5 a 37.9 por ciento.

3/09/2018

Bancos y gobernadores, enriquecidos con la deuda pública

Borge y Duarte, gobernadores de Q. Roo y Veracruz, respectivamente. Fotos: V.M. Hernández y Y. Ceballos
Borge y Duarte, exgobernadores de Q. Roo y Veracruz, respectivamente.
 Fotos: V.M. Hernández y Y. Ceballos
Al analizar la deuda pública de los estados, la Auditoría Superior de la Federación documentó desvíos por miles de millones de pesos operados desde las gubernaturas, señaladamente las de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, que se añaden a otras irregularidades detectadas en los gobiernos de los priistas Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge. Y si bien se comprobó que tales desvíos fueron fundamentales para el incremento exponencial de la deuda pública de las entidades y se conocen los esquemas fraudulentos que se utilizaron, se desconoce aún el destino final de gran parte de esos recursos.
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Los gobiernos de los priistas Javier Duarte de Ochoa, César Duarte Jáquez y Roberto Borge Angulo desviaron recursos multimillonarios que obtuvieron por medio de créditos, y ahora veracruzanos, chihuahuenses y quintanarroenses tienen que pagarlos durante dos décadas.
En Veracruz los desvíos podrían alcanzar 44 mil 772 millones de pesos; en Chihuahua se desconoce el paradero de 7 mil 713 millones, mientras en Quintana Roo se esfumaron por lo menos 2 mil 500 millones, de acuerdo con los informes que elaboró la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre las deudas públicas de estas entidades.
Esto ocurrió en medio de la explosión generalizada de las deudas de los gobiernos estatales y municipales del país: ante la falta de liquidez, las administraciones locales tuvieron que recurrir a créditos de corto y largo plazos para financiar su gasto corriente e invertir en obra pública. En consecuencia, la deuda subnacional se disparó en 365 mil millones de pesos entre 2008 y 2016.
De acuerdo con los informes de la ASF, también hubo quienes se enriquecieron legalmente a partir del botín de la deuda.
Es el caso de los bancos, que en los últimos 10 años se convirtieron en los principales acreedores de los gobiernos estatales y municipales, a los que cobran jugosos intereses: tan sólo en 2016, los veracruzanos y los quintanarroenses pagaron 4 mil 110 millones y mil 653 millones de pesos, respectivamente, sólo en intereses y gastos asociados a la deuda pública.
De acuerdo con una revisión exhaustiva del Registro Público Único (RPU) realizada por Proceso, a la fecha existen 2 mil 100 contratos de deuda estatal y municipal vigentes, los cuales amparan un monto total de 736 mil 160 millones de pesos. De éstos, 564 mil 33 millones son deudas de los gobiernos estatales y los 172 mil restantes corresponden a los gobiernos municipales.
A través de los grupos financieros Banorte e Interacciones, la familia Hank, descendiente del priista mexiquense Carlos Hank González –uno de los fundadores del llamado Grupo Atlacomulco, al que pertenece el presidente Enrique Peña Nieto–, detenta contratos de deuda estatal y municipal por 193 mil 501 millones de pesos.
El presidente del consejo de administración de Grupo Financiero Banorte es Carlos Hank González, heredero del imperio financiero de sus abuelos, el mexiquense Hank González y el regiomontano Roberto González Barrera –fundador del emporio Gruma–, mientras que su padre, Carlos Hank Rhon, preside el consejo de administración de Interacciones.
La ASF observó que Interacciones no sólo presta dinero a los estados: aparte les hace firmar contratos adicionales de “comisiones por gestión interna y mantenimiento”, una figura inédita en el sector financiero, pues se supone que se trata de costos internos que asume el banco en la gestión de créditos.
Así, entre 2011 y 2015 el gobierno de Borge entregó 945 millones de pesos al banco de Carlos Hank Rhon. Es más: la ASF señaló que Interacciones, en el contrato, “no se obligaba a rendir cuentas o reportar las actividades ejecutadas, por tener el carácter de internas”.
Otro beneficiario del endeudamiento local es Evercore, el despacho especializado en la reestructuración de deudas, creado por el priista Pedro Aspe Armella –secretario de Hacienda durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari– y contratado, entre otros, por los gobiernos de Quintana Roo y Chihuahua para administrar sus créditos.
En el sexenio de Peña Nieto dos exempleados de Evercore tuvieron puestos estratégicos en la Secretaría de Hacienda: Luis Videgaray Caso fue titular de la dependencia y Marcela Andrade Martínez dirigió hasta septiembre pasado la Unidad de Coordinación de Entidades Federativas, que asesora a los gobiernos estatales y municipales en el diseño de sus deudas.
Los desvíos de Borge
En Quintana Roo la deuda se multiplicó por 10 en la última década: pasó de mil 880 millones de pesos en 2006 a 22 mil 247 millones en 2016; y actualmente, tan sólo tres bancos (Banorte, Interacciones y Multiva) acaparan seis de cada 10 pesos que adeudan los quintanarroenses.
Multiva forma parte de Grupo Empresarial Ángeles, el conglomerado del magnate Olegario Vázquez Raña que incluye también a Grupo Imagen y el periódico Excélsior.
Entre 2011 y 2014 el gobierno de Borge obtuvo 38 mil 811 millones de pesos de instituciones financieras a través de 144 préstamos de corto plazo –inferiores a seis meses de duración–, que no pudo reembolsar del todo, por lo que dejaron una deuda de 13 mil 277 millones de pesos en 2016.
Y en 2016 consiguió otros 503 millones de pesos con créditos de corto plazo, a través de cuatro contratos: tres con Interacciones y otro con Lumo Financiera del Centro, S.A. de C.V., una institución financiera creada en 2011 por el priista Luis Humberto Montaño García, quien fue funcionario en el gobierno mexiquense durante el sexenio de Peña Nieto.
Al analizar el uso de esos 503 millones de pesos, la ASF se percató de que el gobierno de Quintana Roo dispersó 106 millones de pesos en siete cuentas bancarias abiertas en bancos distintos, y el órgano fiscalizador presumió que lo hizo “para que no fuera claro ni evidente el origen y el destino de los recursos de los créditos”.
La ASF fue más allá y descubrió que, de este dinero, 101 millones de pesos fueron canalizados en cheques que cobraron funcionarios estatales a través de un esquema de falsos apoyos a agricultores en el que se malversaron por lo menos mil 853 millones de pesos en 2016.
Además, la ASF se percató de que esta estructura, operada por una decena de funcionarios públicos, funcionaba desde 2011 y que con ella se esfumaron al menos 5 mil 276 millones de pesos.
Con el objetivo anunciado de frenar el endeudamiento desmedido de los estados y obligar a los gobiernos locales a reestructurar sus créditos, el gobierno de Peña Nieto lanzó la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, aprobada en abril de 2016.
Para cumplir con la nueva disposición, el 1 de octubre siguiente la administración quintanarroense adjudicó, sin licitación de por medio, un contrato por 103 millones de pesos al despacho Evercore Partners México para que éste contratara la deuda pública a nombre del estado.
A través de este contrato el gobierno de Quintana Roo prácticamente se desentendió del asunto de la deuda: el despacho asesor envió las invitaciones a 13 instituciones financieras, se reunió con sus representantes, analizó sus ofertas y designó las ganadoras. De acuerdo con la ASF, esta labor le corresponde al gobierno del estado y no a un despacho privado.
La reestructuración de deuda diseñada por Evercore desembocó en la contratación de cinco créditos a largo plazo por un total de 19 mil 259 millones de pesos: Banorte, Interacciones y Multiva se repartieron 11 mil 660 millones; Banobras prestó otros 5 mil 900 millones y HSBC otorgó un crédito de mil 698 millones de pesos.
Maniobras voraces en Veracruz
La llegada de Javier Duarte de Ochoa al gobierno de Veracruz, en 2010, coincidió con una explosión de la deuda pública del estado, la cual pasó de 9 mil 331 millones de pesos en 2009, a 49 mil 192 millones a finales 2016, cuando el priista huyó a Guatemala para evadir la justicia.
A lo largo de su sexenio, Duarte endeudó el estado mediante una serie de decretos en los que pedía al Congreso local que autorizara créditos multimillonarios. La mayoría priista nunca se opuso ni frenó la deriva financiera.
El año pasado, mientras la ASF revisaba la deuda contratada durante el sexenio de Duarte, sus interlocutores –funcionarios del gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares– fueron incapaces de determinar el destino de 30 mil 765 millones de pesos obtenidos mediante el endeudamiento.
El gobierno de Yunes explicó a los auditores que “la mecánica de operación que los funcionarios anteriores implementaron indebidamente era la de utilizar como medio de pago cuentas bancarias concentradoras, en donde tantos recursos etiquetados como de libre disposición eran depositados y erogados”.
De hecho, la ASF también determinó que el gobierno de Duarte derivó 11 mil 607 millones de pesos hacia una cuenta bancaria no reportada en el catálogo contable de la entidad y cuyo destino se ­desconoce.
Al frente del gobierno estatal de Chihuahua, César Duarte Jáquez también realizó una gestión discrecional de los recursos: de acuerdo con la ASF, el gobierno estatal –ahora a cargo del panista Javier Corral Jurado– no tiene información sobre el destino de 7 mil 714 millones de pesos obtenidos mediante créditos de corto plazo contratados con Banorte, Interacciones, Multiva y BBVA Bancomer.
El órgano fiscalizador también determinó que el gobierno estatal maquilló una deuda de 6 mil millones de pesos a largo plazo –la etiquetó en un fideicomiso de carreteras– y omitió reportar 15 mil 419 millones de pesos en el RPU.
Como en Quintana Roo, Evercore gestiona la deuda estatal de Chihuahua. A través de su filial Evercore Casa de Bolsa, la empresa de Aspe Armella administra el fideicomiso F/0152, destinado a reembolsar los 28 mil 92 millones de pesos de créditos a largo plazo suscritos con instituciones financieras durante la gestión de Duarte Jáquez hasta diciembre de 2016.
Actualmente prófugo de la justicia, el exgobernador de Chihuahua cuenta con ocho órdenes de aprehensión, entre otros delitos por el presunto desvío de 247 millones de pesos de recursos federales a través de empresas fantasma para financiar las campañas electorales del PRI en 2016.
Amos de México
En los últimos años el banco público de desarrollo Banobras perdió su rol de principal financiador de los gobiernos estatales y municipales, aunque todavía tiene mil 67 contratos de crédito vigentes por un total de 217 mil millones de pesos.
Banorte e Interacciones, que se fusionarán en los próximos meses, poseen 217 contratos de deuda subnacional registrados en el RPU: 109 con gobiernos estatales (73 de ellos firmados durante el sexenio de Peña Nieto) y otros 108 con gobiernos municipales: los tres más cuantiosos fueron celebrados con los municipios jaliscienses de Zapopan, Guadalajara y Tonalá, por 3 mil 271 millones de pesos.
Nuevo León resultó el gobierno estatal más endeudado con los Hank, con 20 mil 366 millones de pesos en créditos, la mitad de los cuales fueron comprometidos durante la administración del priista Rodrigo Medina y el resto en la gestión actual de Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco.
Le siguen Coahuila, que celebró contratos por más de 17 mil millones de pesos con ambos grupos financieros durante la administración del priista Rubén Moreira, y luego vienen Sonora y el Estado de México, que pidieron poco más de 15 mil millones de pesos en préstamo a los Hank. En el caso mexiquense, seis de los 10 contratos de crédito vigentes fueron suscritos durante el gobierno estatal de Peña Nieto.
La familia Hank comparte la deuda subnacional con algunas de las instituciones financieras más poderosas del país: el grupo financiero BBVA Bancomer, por ejemplo, tiene contratos de crédito vigentes a estados y municipios por más de 83 mil millones de pesos, la mitad de los cuales se destinaron a la Ciudad de México y el Estado de México.
En el consejo de administración del grupo, presidido por Luis Robles Miaja, destacan Alberto Bailleres González –dueño de Grupo Bal–, Carlos Vicente Salazar Lomelín –expresidente ejecutivo de FEMSA– y Arturo Manuel Fernández Pérez, rector del Instituto Tecnológico Autónomo de México, entre otros.
Banamex, por su parte, obtuvo contratos de crédito a gobiernos estatales y municipales por 45 mil millones de pesos; de nuevo, cerca de la mitad de este monto fue contratado por los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México.
El consejo de administración del grupo financiero está conformado, entre otros, por Valentín Díez Morodo –dueño, entre otros, del equipo de futbol Diablos Rojos de Toluca–, Emilio Azcárraga Jean –hasta hace poco presidente del consejo de administración de Televisa–, Bernardo Quintana Isaac –de ICA– y Daniel Javier Servitje, del Grupo Bimbo.
La lista de acreedores de gobiernos estatales y municipales incluye asimismo a Santander y Multiva, que prestaron 35 mil millones cada una; HSBC, que otorgó créditos por poco más de 22 mil millones, y Banco del Bajío, que prestó alrededor de 11 mil millones de pesos.
Este reportaje se publicó el 4 de marzo de 2018 en la edición 2157 de la revista Proceso.