1/15/2010


Penultimátum

El paraíso del suicidio

Las autoridades de Quintana Roo suelen decir que esa entidad es casi el paraíso para su población, en la que los logros económicos, sociales y de infraestructura son envidiables. Sin embargo, dicha entidad sobresale por el número de suicidios. De acuerdo con los datos oficiales, si en 2006 se quitaron la vida 64 personas, un año después sumaron 132. Los dos años pasados el número fue superior a 200. La tasa de suicidios es más del doble que la registrada a escala nacional y en esto sobresale Cancún. Los suicidios se atribuyen a la migración (en especial indígena), a sus escasas redes familiares y sociales, a la desesperanza, a la violencia familiar y a la pobreza. Cabe destacar un aumento en el número de menores que se quitan la vida.

Por su parte, en Yucatán cada 48 horas se registra un suicidio. En los años recientes también duplicó la tasa nacional. Las autoridades de esas dos entidades no han establecido programas para prevenir un problema grave que los especialistas consideran de salud pública. Tampoco existen en el resto del país, donde desde 1970 casi se triplicó el número de suicidas.

En tanto aparecen las acciones oficiales para atacar ese grave problema, el gobernador de Quintana Roo encabeza, junto con sus más cercanos colaboradores, el desayuno altruista que cada año organiza la sociedad pudiente de Chetumal, para reunir fondos a fin de patrocinar los estudios de varios jóvenes sin recursos en el seminario menor de la Inmaculada Concepción. El desayuno se celebra precisamente en el comedor de dicha institución. En el más reciente desayuno, el Góber Altruista refrendó su compromiso: De lo que se recaude, de lo que ustedes pongan, el gobernador de su bolsa va a poner el doble.

Además se mostró orgulloso de que ahora seis jóvenes de Quintana Roo estudien en Roma para ser mañana sacerdotes de la Iglesia católica. El seminario está bajo la dirección del primer obispo con que cuentan los Legionarios de Cristo, Pedro Pablo Elizondo (discípulo insigne del nunca bien recordado Marcial Maciel), quien agradeció al gobernador y a la clase pudiente de Chetumal inclinarse y ofrecer una mano amiga de ayuda para los que menos tienen.

Se ha comprobado, lo reafirmamos ante civiles y eclesiásticos, que no hay relación entre el alto número de suicidios y la formación de seminaristas. Según informes publicados en la prensa del sureste, todos los suicidas son ateos y todos los seminaristas son Legionarios de Cristo, lo que hace suponer que son católicos. En la historia de la humanidad, ningún seminarista se ha suicidado. Mientras abundan los que, no gozando de esa dicha, sí prescinden de su vida.

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