3/08/2012

Hay más trabajadoras, pero con empleos de menor calidad

RUMBO AL 8 DE MARZO

Sindicalistas llaman a organizarse para pelear derechos


Por Guadalupe Cruz Jaimes

México, DF, 7 mar 12 (CIMAC).- A 104 años de la primera conmemoración del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, trabajadoras organizadas denunciaron que pese a los avances en las leyes, la discriminación mantiene a la mayoría de las mujeres en empleos de menor calidad que los ocupados por los hombres.

Muestra de ello es que en el mundo las mujeres representan el 70 por ciento de los millones de trabajadores considerados pobres, debido a que su salario es insuficiente para costear su alimentación, servicios de salud y educación para ellas y sus descendientes, alertó Lorraine Clewer, representante en México del Centro de Solidaridad (AFL-CIO, por sus siglas en inglés).

Durante el foro “La agenda de las trabajadoras en el panorama político nacional”, que se realizó hoy en el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), Clewer mencionó que para hacer frente a esta situación es necesario fortalecer la organización sindical de las mujeres, ya que sólo mediante la contratación colectiva es posible exigir el respeto a sus derechos.

Sin embargo, consolidar la participación de las mujeres en los sindicatos representa un reto por diversos factores: el contexto de pobreza que demanda casi la totalidad del tiempo de las trabajadoras para ocuparse en las labores remuneradas o no, la discriminación al interior de los gremios (aun en los considerados “democráticos”), y la tendencia a disminuir “en número y en fuerza” a este tipo de agrupaciones.

Lo anterior lo dijo a Cimacnoticias Martha Heredia, vicepresidenta de Equidad de Género de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), quien coincidió en la importancia de que las mujeres de todos los sectores productivos se organicen en la defensa de derechos fundamentales, como salario igual a trabajo igual, seguridad social y acceso a servicios de salud.

La sindicalista señaló que conforme aumentó la participación de las mujeres en el trabajo –la cual pasó de 17 a 44 por ciento en las últimas cuatro décadas–, disminuyó su acceso a empleos de calidad. Y es que más de la mitad de los 16.9 millones de trabajadoras mexicanas percibe apenas entre uno y tres salarios mínimos.

La circunstancia empeora porque las mujeres ganan en promedio 30 por ciento menos que los hombres, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Un informe realizado en 16 países por la Confederación Sindical Internacional (CSI) indica que México registra la segunda tasa de brecha salarial de género más alta, la cual se ubica en 21 por ciento. El país sólo es rebasado por Sudáfrica, Chile y Argentina, donde las trabajadoras ganan 22 por ciento menos que los hombres.

De acuerdo con el documento “Detenida en el tiempo: La brecha salarial de género no ha cambiado en 10 años”, la disminución de la brecha salarial se estancó desde hace más de una década, afectando sobre todo a empleadas de sectores con baja sindicalización y menores salarios, tales como servicios, agricultura y trabajo doméstico.

En el foro, Lina Aquino, especialista en género y condiciones laborales, explicó que al deterioro del empleo femenino se suma la carga de trabajo no remunerado que realizan las trabajadoras, ya que en 2010 61.8 por ciento de las mujeres tuvo actividad económica sin remuneración, casi el triple de los hombres que desempeñaron trabajos sin recibir algún ingreso.

Además de los trabajos fuera del hogar, 74 por ciento de las empleadas se ocupa en tareas domésticas y las horas que dedican a esta labor se incrementan cuando se casan y tienen hijas e hijos.

En 2010, 4 de cada 10 mexicanas dijo haber sufrido violencia en el trabajo, desde un despido injustificado y discriminación, hasta acoso y hostigamiento sexual, violencia física y psicológica.

Para cambiar la situación, Martha Heredia informó que esta semana mujeres de 26 organizaciones sindicales y civiles crearon una Alianza de Trabajadoras, para coordinar acciones al interior y entre sus gremios para incidir en la creación de leyes y políticas públicas que mejoren la condición laboral de las mexicanas.

Una de las tareas que el Estado mexicano debe resolver de manera “urgente”, dijo, es la ratificación de los convenios 156, 183 y 189 de la Organización Internacional del Trabajo, que consisten en acciones para conciliar la vida laboral y familiar, otorgar garantías relacionadas con la maternidad, y asegurar el respeto a los derechos de las trabajadoras del hogar.

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