12/12/2012

Los periodistas pal cafe....



Los primeros indicios apuntan a un pleito arreglado. Enrique Peña Nieto lo que busca no es que el Estado recupere el control educativo, sino su gobierno, su grupo. Por ello es que la presunta autonomía del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (el supuesto brazo ejecutor contra el gordillismo) quedará en el regazo de Los Pinos, desde donde se propondrá a los cinco miembros de la junta de gobierno para que el Senado los apruebe por mayoría calificada (los partidos que garantizan esa proporcionalidad ya están en la jugada, pactados) y de entre ellos el propio EPN designe a quien presida tal órgano autónomo, con una calendarización de designaciones con sentido de transexenalidad.
La profesora en jefe, mientras tanto, se mantiene agazapada, enviando a algunos de sus casi anónimos personeros a hacer declaraciones de apoyo genérico: sí se apoyarán los postulados de la reforma educativa peñista en todo lo que coincida con los planteamientos hechos durante largos años por el propio SNTE, dijo ayer Juan Díaz, quien según eso es secretario general de ese sindicato y un día antes había estado perdido entre los asientos del Museo de Antropología a la hora de los discursos guerreros de Peña Nieto y del teatral Emilio Chuayffet.
Pero el supuesto gran reformador y la supuesta gran damnificada han hablado largamente. Todo apalabrado. De entrada, el simulacro de combate permitirá a Peña Nieto una legitimación de saliva, con un procesamiento a mediano y largo plazos a cuyo final las cosas podrían quedar a satisfacción de las partes concurrentes en este episodio de lucha libre en el que no caerán máscaras ni se cortarán cabelleras. Y la profesora podrá presumir también de legitimidad a prueba, cuando ya se haya cumplido el ritual de la evaluación autónoma, el levantamiento de un censo educativo y la instauración del servicio profesional de carrera.
En todo caso, las baterías reales están enderezadas hacia otros ámbitos: el del sindicalismo contrario a los controles gordillistas y a Peña Nieto. Ya el indicador Jesús Zambrano había apuntado hacia esos espacios de disidencia en su sentido discurso reciente junto a Peña Nieto. En el proyecto peñista-salinista de rediseño político nacional esos enclaves magisteriales discordantes están en la mira y hacia ellos se dirigirá la fuerza del Estado, tanto física como mediática, a fin de modernizarlos. Esa guerra del gobierno federal contra el profesorado disidente en nada debilita a la cacica tolerada, sino todo lo contrario.
El nuevo reparto de cartas requiere, sin embargo, que la profesora hegemónica ceda también parte de su excesiva acumulación de poder y riqueza. Para eso están apuntados los tutores del nuevo poder federal, los aliados de Televisa que mediante fundaciones a modo han combatido al SNTE y a su jefa máxima, con declaraciones y con documentales De panzazo. La República de Televisa requiere una porción del pastel educativo, con Claudio X. González como líder moral del cambio (de manos) que permitiría a la élite de la iniciativa privada entrarle de lleno al negocio de la educación y privilegiar sus criterios.
Así que: ojo, mucho ojo. Es un espectáculo triple A: lucha libre con estridencia y gran simulación. El que supuestamente va como gladiador técnico es Emilio Chuayfett, conocido como El Fantasma de Acteal, contra la muy ruda Elba Esther Gordillo, en una pelea arreglada a seis años, con reglas ya establecidas y rutinas de combate aparatoso pensadas especialmente para el respetable público que ya estalla en exclamaciones de júbilo ante el quinazo de a mentiras que será transmitido por Televisa a fin de llevarse una tajada convenencieramente moralista de la taquilla política, luego de su inversión previa a través de un documental de ablandamiento al gordillismo que ahora serviría para cerrar tratos finales entre las tres partes involucradas. Todo esto, amiguitos, corran y cuéntenlo a quien más confianza le tengan.
En otro cuento de temporada, ayer se dio profesional seguimiento al guión general de restauración de los clásicos montajes priístas de sesudas deliberaciones plenarias para ver si terminan eligiendo como dirigentes a quienes ya habían sido designados por el Primer Dedo del País y todo mundo lo sabía. Otro miembro del clan mexiquense ha sido instalado como presidente del comité nacional priísta, luego de pasar el duro trance de ser candidato único y de que los miembros del consejo nacional del partido de tres colores tardaran algunos instantes de indefinición en el sentido de su voto antes de darle el insospechado sí. De esa manera ha quedado el ex gobernador César Camacho como restaurador de la afamada etapa del PRI-gobierno, con la intrépida yucateca Ivonne Ortega Pacheco como secretaria general. Uno es representante del más depurado estilo Atlacomulco y la otra, a su vez, de la versión peninsular que tuvo como emblema a su tío, Víctor Cervera Pacheco.
No está de más recordar que, en diciembre de un año atrás, Humberto Moreira tuvo que renunciar a la presidencia del comité nacional priísta para no contaminar la campaña peñista con los señalamientos de la enorme deuda pública que en Coahuila había contratado para hacer obra pública (y electoral de corte nacional, según sus opositores) y con acusaciones de triangulada corrupción. Aun cuando quedó como interina la regiomontana Cristina Díaz Salazar, el antes mencionado Primer Dedo se posó en el dúctil senador Pedro Joaquín Coldwell para encargarse del PRI. Ahora que el ex gobernador de Quintana Roo ha ocupado la Secretaría de Energía (sin tener ni una pizca de experiencia sobre el tema), la misma Cristina ha servido unos días nuevamente como interina (en ese carácter tuvo minutos de acotada gloria al aparecer entre los firmantes del Pacto por México, pero desplazada por Gustavo Madero y Jesús Zambrano a los que Peña Nieto colocó siempre en lugares preferentes, con la priísta en segundo plano), para hacerse finalmente a un lado ante la llegada de la dupla sustituta con la que el gobierno federal desea transitar estos primeros años. ¡Hasta mañana!
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Hasta el último día, Felipe Calderón se ufanó de que el índice de desempleo en México era menor al de Estados Unidos y Europa. Contó con el apoyo de su correligionario panista Eduardo Sojo, que suministraba datos que parecían avalarlo. ¿Qué creen? A 12 días de que se fuera a su autoexilio, en calidad de becario de Harvard, decidió Sojo anunciar que ha cambiado la metodología para medir el desempleo. Ahora lo muestra en su desnudo dramatismo: seis de cada 10 mexicanos sobrevive sin un empleo formal. Hay 29.3 millones de personas en esa condición, de un total de 50 millones en edad de trabajar. La nueva metodología del Inegi incluye a las personas que realizan labores domésticas en hogares, trabajan sin contrato o seguridad social en empresas, gobiernos e instituciones, y en el ámbito agropecuario. Qué casualidad: no los había contado. Otro regalo que Sojo le hizo a Calderón antes de que dejara Los Pinos fue la encuesta sobre la felicidad del pueblo. Según ésta, a pesar del genocidio, del desempleo, de la pobreza y los monopolios, la mayoría somos muy, pero muy dichosos. Traducido a lenguaje freudiano, somos un montón de masoquistas.
La comisión bancaria
Luis Videgaray no ha designado –claro, previa consulta con el presidente Peña– a quienes serán los titulares de varias comisiones. En la Comisión Nacional Bancaria y de Valores urge un cambio de fondo. Los escándalos financieros y bancarios han sido santo y seña de la gestión de Guillermo Babatz. La DEA investiga nuevos aspectos del caso de lavado de dinero en HSBC. Sólo que el señor Babatz no ve nada raro, y cuando ve, las sanciones que aplica son livianitas.
Cuervo a salvo… por ahora
Poco a poco han ido cayendo en manos de extranjeros las principales firmas mexicanas. Bancos, aseguradoras, cerveceras, todo ha cambiado de manos; desde el salinismo se ha ido adecuando la legislación para que esto suceda. Ya se daba como un hecho una venta más: la tequilera Casa Cuervo. Sin embargo, el comprador, el grupo británico Diageo, ha informado que las negociaciones han llegado a su fin sin que se concerte la operación. Aunque Casa Cuervo está valorada en alrededor de 3 mil millones de dólares y abarca 40 por ciento del mercado total de licores en México, su cuota en el mercado de Estados Unidos ha ido disminuyendo y no cumplía con las expectativas. Hay inundación de marcas, incluso piratas. Así que la José Cuervo se queda en México, en manos de su propietaria, la familia Beckmann, mientras no salga otro interesado.
Calladita se ve más bonita
Todas las familias que han habitado Los Pinos han tenido algún miembro problemático –incómodo, según la terminología heredada del salinismo– y la Peña-Rivera parece que no será la excepción. Aquél mensaje sobre la prole de Paulina, hija del primer matrimonio del Presidente, le causó un dolor de muelas. Supuestamente los problemas siguen, aunque no han trascendido a la opinión pública. Sin embargo, para controlar futuros daños, apareció este singular mensaje en Twitter:
La Presidencia de la República informa que Paulina Peña Pretelini no tiene cuenta en @Twitter.



No tiene mucho sentido que, por un lado, el gobierno federal anuncie un programa de austeridad que le permitiría ahorros por 2 mil millones de pesos en sueldos y salarios y, por otro, esa misma instancia, y por el mismo concepto, proponga un aumento de 40 mil millones de pesos en la nómina burocrática. Ahorrar unos centavos para gastar muchísimos pesos carece de lógica, a menos de que se trate de una acción de la clase gobernante.
El pasado lunes, con la sonriente clase política congregada en torno al nuevo inquilino de Los Pinos, con bombos y platillos se presentó en sociedad el tercer programa de austeridad al hilo, en igual número de gobiernos (Fox, Calderón y Peña Nieto). En la ceremonia correspondiente todos los oradores subrayaron el elevado concepto de austeridad republicana que tienen los líderes nacionales y, palabras más o menos, repitieron lo dicho en las dos ocasiones anteriores, especialmente aquello de que tan oportuna decisión es una clara respuesta a la exigencia ciudadana de manejar escrupulosamente los dineros de los mexicanos.
Pues bien, los discursos y los mensajes fueron muy bonitos, pero a la hora de desmenuzar el proyecto de presupuesto de egresos de la federación para 2013 lo primero que salta es el incremento en el gasto por nómina burocrática federal, que en algunas dependencias del Ejecutivo, como la Secretaría de Gobernación, supera el 18 por ciento. De hecho, sólo con el aumento propuesto en la erogación para servicios personales de la Segob (mil millones de pesos) se cancelaría la mitad del ahorro estimado en el programa de austeridad anunciado el pasado lunes.
Algo no cuadra, porque el gobierno federal anuncia medidas de austeridad, pero paralelamente propone que se aumente el gasto en servicios personales (nómina burocrática). Por lo primero se ahorraría 2 mil millones de pesos para destinarlos a gasto social e inversión; por lo segundo erogaría alrededor de 40 mil millones adicionales. El secretario de Hacienda Luis Videgaray ha dicho que el programa de austeridad contempla la reducción de 5 por ciento en sueldos y salarios de mandos medios y superiores de la administración pública federal, pero al mismo tiempo la dependencia a su cargo propone al Congreso que autorice aumentos hasta de 18.3 por ciento en sueldos y salarios de la propia administración. Hasta donde se sabe, 40 es mucho mayor que dos, de tal suerte que el ahorro no se ve por ninguna parte.
De acuerdo con el presupuesto de egresos de la federación 2013, que el pasado viernes el propio Videgaray entregó a la Cámara de Diputados, la propuesta del gobierno peñanietista es que el gasto en servicios personales de la administración pública federal se incremente en cerca de 40 mil millones de pesos, resultado de aumentos en prácticamente todas las dependencias. Por ejemplo, el costo de la nómina burocrática en la Presidencia de la República (origen del decreto de austeridad) crecería 8.5 por ciento, mientras en la Secretaría de Hacienda (vigilante de que se cumplan los términos del citado decreto) avanzaría 3.8 por ciento.
La propuesta, desglosada por el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, revela que el Ejecutivo federal pretende incrementar 11.4 por ciento la nómina burocrática en la Secretaría de Salud; 10.2 por ciento, Marina; 8.9, Comunicaciones y Transportes; 8.4, Defensa Nacional; 7.2, Comisión Federal de Electricidad; 7, Petróleos Mexicanos; 6.9, Trabajo y Previsión Social; 6.6, Seguridad Pública; 6.4, Educación; 6.2, Turismo; 5.6, Conacyt; 4.9, Economía; 4.2, PGR; 3.7, Reforma Agraria, y así por el estilo. Las únicas dependencias que reportan reducción en el costo de su nómina son Función Pública (que desaparecerá) y Sagarpa, con bajas de 0.1 y 3.5 por ciento, respectivamente.
Lo anterior no invita a pensar en austeridad a la hora de los números, pero lo mismo pasa en la propuesta de gasto corriente en general (en el cual entra la nómina burocrática), pues la propuesta para 2013 es que este renglón se incremente sustancialmente. Por ejemplo, 36.2 por ciento en Seguridad Pública, 34.6 en Economía, 21.1 en Comunicaciones y Transportes, la misma proporción en Turismo, y así por el estilo.
En todo caso, la austeridad peñanietista se registra en el monto de inversión, si se atiende su propuesta presupuestal para 2013. Así, se registran caídas espectaculares (que van de 100 a 44 por ciento) en Función Pública, Seguridad Pública e Instituto Mexicano del Seguro Social. En Turismo cae 22 por ciento; en Comunicaciones y Transportes, 21.5, y en Educación Pública, 11.5 por ciento. En sentido contrario aumenta espectacularmente en el Inegi (828 por ciento), la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal (729), el IFE (175), Defensa Nacional (104), Poder Judicial (87) y Trabajo (77.5). Para Desarrollo Social el avance es de 21.7 por ciento y para Petróleos Mexicanos –la caja grande del gobierno– apenas 8.3 por ciento.
Como bien apunta el CIEN, en materia de inversión se debe considerar la situación presente en las secretarías de Turismo y Comunicaciones y Transportes, ya que exhiben una reducción del 21.9 y 21.5 por ciento, respectivamente. Si bien no son los ramos con las disminuciones más significativas, sí representan un motor de crecimiento en términos de inversión para el país.
En la parte de subsidios, los ramos administrativos obtienen el 93 por ciento de los recursos destinados a dicho concepto, en donde Educación (30 por ciento), Desarrollo Social (21) y Salud (16) son las dependencias con la mayor concentración de los recursos. En contrasentido, los ramos autónomos (0.01 por ciento) y generales (6 por ciento) obtienen una parte marginal de los subsidios, siendo en este último las provisiones salariales y económicas las que reciben la parte más representativa (69 por ciento).
En fin, la propuesta 2013 es que por cada peso presupuestal destinado a gasto corriente e inversión, 72 centavos se destinen al primer concepto y sólo 28 al segundo, aunque se registran casos como el de la Comisión Federal de Electricidad, en la que la relación es de 87 y 13 centavos, respectivamente. Entonces, austeridad ante todo.
Las rebanadas del pastel
Y mientras a Elba Esther le imparten los santos oleos, el Inegi por fin se animó a medir la ocupación informal como debe ser: no suman 14.2 millones los mexicanos en tan precaria situación, sino 29.3 millones, o si se prefiere, 60 por ciento de la población ocupada. ¿Qué convenció al organismo de modificar su medición? Sencillo: una realidad de esa magnitud no puede ocultarse bajo la alfombra, por mucho que Calderón lo ordenara.



Exigen docentes pago del bono anunciado por la FSTSE
El pasado 2 de noviembre se publicó en este diario el encabezado Confía Joel Ayala que sea superior el bono sexenal a 2 mil 500 pesos, página 36, en el cual el dirigente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE) anuncia la conclusión de las negociaciones con el gobierno federal al respecto, por lo que reiteró Habrá bono sexenal, de eso no hay duda. Asimismo recordó que en los sexenios de Zedillo y Fox se lograron mil 600 y 2 mil 500 pesos, respectivamente.

as iniciativas del gobierno federal y del rector de la UNAM en materia de reforma educativa deben ser aplaudidas, aun en lo general y antes de conocer todos sus detalles. Ha llegado la hora de que la sociedad mexicana se haga cargo del tema educativo. No hay duda de eso, y no vale la pena machacar el punto.

Las expectativas de mejores tiempos para los mexicanos inducidas por el priísmo triunfante se erosionan, al parecer, con el simple paso de los días. El empeño de crearlas a través de la difusión orquestada conduce a la nueva administración de Enrique Peña Nieto hacia un torbellino de realidades que las golpean sin clemencia. El cuidado que pretendieron instrumentar para el día inaugural del sexenio entró, a golpes de toletes, patadas, gases, cercos con vallas y pedradas, a una peligrosa zona de violencia que ya lo contaminó. Las alarmas, de inmediato, sonaron desde distintos ámbitos de la sociedad. Imágenes y temores de un pasado autoritario, de mano dura ante aquellos que no se someten a los acuerdos y mandatos desde arriba, retrae el feo rostro provocador y represivo harto conocido.

Hugo Chávez libra una batalla más contra la señora que en tantas ocasiones supo desairar, y los pueblos rezan por la recuperación de su salud. Simultáneamente, la barbarie liberal elucubra, conspira, hace cuentas y, tal como cuadra a la ética y moral de su especie, lanza vivas al cáncer.

En muchos terrenos Chiapas es un colorido mosaico. Lo es más en lo religioso, ya que de todas las entidades del país es la que alberga en su seno mayores porcentajes de confesiones religiosas no católicas. El nuevo gobernador, Manuel Velasco Coello, tiene ante sí el reto de atender los conflictos religiosos heredados por la anterior administración, y no resueltos por la incapacidad para hacer valer las leyes que garantizan la libertad de cultos.

El paquete de política económica enviado por el nuevo gobierno al Congreso pretende estar organizado alrededor de un objetivo central: la estabilidad macroeconómica. Así, el programa económico para 2013 confirma las prioridades neoliberales que en materia de política fiscal y monetaria han regido en nuestro país por lo menos desde 1989.

¿El sistema educativo cumple con las necesidades que tenemos? ¿Qué profesionales y ciudadanos estamos formando en las escuelas? ¿Quiénes definen en realidad los contenidos de los planes de estudio? ¿Quiénes los autorizan? ¿Los exámenes de opción múltiple son los ideales para medir nuestro desempeño educativo? ¿Se vale negar la educación pública por motivos religiosos? ¿Se requieren más horas de estudio en la educación básica? ¿Se debe reincorporar la educación artística más allá de los bailables y coros para fiestas y ceremonias? ¿Se debe priorizar el pensamiento crítico o la memorización?

Hace unos meses, sentados en la gran sala de Chema y Lilia Pérez Gay, en una reunión de trabajo de más de 30 personas, de pronto entró un hombre muy elegante que llevaba un bastón en la mano y de cuyo rostro colgaba una esponjosa barba blanca. Todos al unísono nos pusimos de pie. ¿Quién era? ¿El Papa? ¿Benito Juárez? ¿Un actor de cine? ¿Santa Clos? ¿Un poeta? ¿Un Ángel de la Guarda? ¿Un estadista? ¿Un profeta? ¿El Mago Merlín o todos a la par unidos? Después de que lo abrazamos, le ofrecimos un asiento. Aquí junto a mí, A mi derecha, A mi izquierda, Este sillón es más cómodo. ¿Quién era? ¿Por qué le llovía el afecto y el reconocimiento? Le rendíamos pleitesía porque a todos nos inspira respeto. Lo requeríamos a nuestro lado. Era la imagen misma de la civilidad.¿Quién era? Ustedes seguramente lo han adivinado. Su nombre, don Hugo Gutiérrez Vega.


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