1/07/2015

El gobierno lleva más de un siglo destruyendo la poca educación, ¿cómo frenarlo?


Pedro Echeverría V. 
 
1. A raíz de la publicación de resultados y evaluaciones en materia educativa realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo y Económicos (OCDE), que siempre ubica a México en vergonzosos últimos y penúltimo lugar entre más de 30 países, se comenzó a reconocer que vamos muy mal en el sistema educativo del país. La realidad es que, para quienes nos hemos mantenido en la oposición política y crítica del sistema educativo nacional, para los que formamos la Coordinadora (CNTE) no es nada nuevo; desde hace varias décadas hemos venido denunciando –y publicando- con datos que hacen evidentes los problemas de política educativa, así como del fraude y engaño en que se ha mantenido a nuestra población. 
 
2. La mala onda es que gobierno, empresarios y medios de información siempre culpan a los maestros –sobre todos a los disidentes profesores de la CNTE- que luchan contra lo malo que sucede en educación. Mucha opinión pública se deja engañar, la hacen tonta, al pensar que son los trabajadores de educación los culpables, cuando es el mal gobierno –creador y cultivador de la corrupción institucionalizada- el que protege a los líderes venales oficiales que desde 1943 viven de los grandes negocios sindicales y prebendas del gobierno. Sería como culpar a las enfermeras y a los médicos de los pésimos servicios de salud en el IMSS, ISSSTE y Salubridad, cuando es el gobierno el que ha frenado la inversión presupuestal en los servicios. 
 
3. Los bajos rendimientos obtenidos por los alumnos mexicanos en las evaluaciones de la OCDE tienen como causa la distribución muy polarizada, muy desigual de la riqueza entre los 120 millones de habitantes del país; pero también a que el gasto que destina el gobierno a las instituciones educativas por cada estudiante de hasta 15 años es de alrededor del 50 por ciento del promedio de los otros países evaluados. Los estudios que han cubierto tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias; donde han intervenido miles de estudiantes mexicanos de 15 años,  provenientes de más de un centenar de escuelas públicas y privadas. México se había negado a participar en este tipo de evaluaciones internacionales, pero también a informar al respecto. 
 
4. Lo más grave es que nuestro país no solo está muy mal en las áreas evaluadas por la OCDE, sino también en los porcentajes de niños y jóvenes que están en edad de cursar un grado escolar y que no han podido por problemas económicos o han sido rechazados por falta de cupo y presupuesto. Nuestros porcentajes de profesionistas, de estudiantes de posgrado, de investigadores, con respecto a otros países, ha sido muy bajo porque ha predominado en el gobierno la incapacidad, la corrupción y la falta de compromiso; y entre los estudiantes, los académicos y los padres de familia, falta de información, conformismo, decisión de lucha y oportunismo. 
 
5. Ha sucedido también, que tanto gobiernos como empresarios, se han coludido a través de las décadas para tapar o silenciar la realidad, pero también para utilizar a los medios de información con el fin de que difundan las noticias que les ha convenido en cada momento.  Gobiernos como el de Peña, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas, De la Madrid; sin prejuicios ”nacionalista” alguno- han puesto en venta en el extranjero todas las empresas que aún pertenecen a los mexicanos. En educación, aunque lo nieguen, sus gobiernos han caminado hacia la privatización introduciendo pagos por inscripción y por servicios, “fundaciones", “becas”, carrera magisterial, “estímulos individualizados”, “investigaciones por encargo”, etcétera. 
 
6. Para explicar lo anterior, a continuación comentaré brevemente algunos problemas que a través de muchas décadas han venido representando una constante en el estancamiento de la educación pública nacional. Puntos básicos prioritarios -políticos, económicos, educativos- que deben tomarse en cuenta en cualquier reforma de fondo que se trate de instrumentar; empero, no puede dejarse de lado la participación directa de especialistas, de críticos, de dirigentes sindicales y de los mismos educadores. De repetirse la vieja forma burocrática y autoritaria con que los gobiernos anteriores han venido tratando de solucionar los problemas, la educación no solo continuará estancada, sino que podrá provocar un colapso nacional en la vida del país. 
 
El nivel económico y educativo de la mayor parte de nuestra población -más del 60 por ciento- ha sido extrema­da­mente bajo.
 
Los valores educativos y culturales de occidente se impusieron; quizá si no hubiera sido así nuestra población no estaría tan pobre y miserable. El modo capitalista de producción dominante, con su carácter avasallador, impuso un modo de vida en que la obtención de la máxima ganancia y la acumulación de capital son determi­nantes. México es uno de los pocos países del mundo donde la distribución de la pobreza y la riqueza se encuentra extremadamente polarizada. El 60 % de la población más pobre apenas goza del 20% del producto; el 25% que conforma los sectores medios obtiene el 30% y un 15% de los más privilegiados se queda con el otro 50% de la producción nacional. De acuerdo a esa dis­tribución bárbaramente inequitativa, aunada a ella la muy desigual distribución de las oportunidades educativas, se encuentra la educación nacional. 
 
Casi la mitad de los niños que se inscri­ben en la primaria no la terminan; repitiéndose en parte en la secundaria.
 
Los datos oficiales sobre eficiencia terminal a partir de la década de los sesenta demuestran que sólo un poco más de la mitad de los niños concluyen la primaria; sin embargo, en los últimos años, sin fundamentación, se dice que la situación ha cambiado. Pero no debe olvidarse que es un promedio nacional; pues mientras en Chiapas, Oaxaca, Guerrero el porcentaje es de apenas un 15 o 20 por ciento de egresados de la primaria, en las grandes ciudades como el DF, Guadalajara y Monterrey se llega hasta un 80%. La deserción escolar tiene como base principal la miseria económica, pero también el medio socio‑­cultural, la falta de perspectivas de empleo, la geografía y los medios de comunica­ción. El promedio de escolaridad real del país, reconocido críticamente por Reyes Heroles en 1984 -cuando era secretario de la SEP- era de tercero de primaria. Luego como arte de magia cambió a siete años. 
 
c) La calidad de la educación que se ha impartido, además de ser incoherentes, ha estado subordinada a políti­cas económicas sexena­les.
 
No ha habido continuidad en los planes educativos porque en cada sexenio se adecuan las políticas escolares, y éstas son diferentes porque cada régimen político impone una orientación econó­mica y cultural distinta. A los maestros, para manipu­larlos mejor, sus autoridades y sumisos líderes, tratan de alejarlos de las refle­xiones que enseñan que educación, política y economía no pueden desligarse si de comprender la realidad se trata. Cuando una no funciona tampoco la otra puede avanzar, por ello cuando se lucha por una mejor educación hay que batallar por una mejor distribu­ción de la riqueza y por la democracia política y sindical. Sin embargo, aunque en cada sexenio cambian las políticas, la realidad es que se quedan en la superficie, la educación escolarizada continúa su marcha y cada quien se desenvuelve a su manera sin que la educación se revolucione. 
 
Su orientación político­‑ideológica se ha centrado en el individualismo, la competencia y, ahora, más en la productividad.
 
Preocupada la población ‑los educado­res también‑ en vigilar que hayan clases diarias, en que los alumnos sean "educados y disciplinados", en que aprendan a recitar sus conocimientos y que cumplan con sus "tareas" escolares, nadie se entera de la orientación de los planes y los programas que se aplican en educación. Al parecer los profeso­res, cuando más, sólo llegan a preocuparse por las técnicas o los métodos de enseñanza; no se dan cuenta, ni parece intere­sarles, la diferencia que existe entre una enseñanza orien­tada al individualismo y otra que podría dirigirse a formar seres humanos colectivistas y solidarios. Tampoco han compren­dido eso que se conoce como "el currículum oculto" o lo que está tras el papel que juega la escuela como "correa de tras­misión" de la ideología de la clase dominante y de una educación bien manipulada hacia el consumismo. Se busca mayor cantidad de días y horas clase, pero no se examinan objetivos y contenidos de la enseñanza. Esta ha sido una continua repetición anual de lo mismo. 
 
e) Los informes burocráti­cos acerca de resultados anuales sólo han servi­do para justificar y falsear la realidad.
 
La SEP ha sido una de las instituciones más burocráticas de la historia, quizá sólo superadas por la Secretaría de Agricultura o de Reforma Agraria que manejan expedientes campesinos y de tierras. En la SEP se concentran los archivos más grandes y saturados de los informes más falsificados. Los inspectores o visitadores de escuelas se han encargado de exigir a los maestros informes anuales que demuestren ante las direcciones de educación que todo las planes se cumplen. Se ordena aprobar a todos los alumnos o reprobar a dos o a tres para que no se vea el fracaso educativo. Oficios y más oficios, informes sobre informes, llenan las oficinas de la SEP. El maestro fue indiscutiblemente un trabajador honesto y muy entregado a su comunidad hasta los años sesenta, se modernizó a partir de entonces y desde los setenta ha dejado que la sociedad lo corrompa. Sólo la CNTE lucha contra esa manipu­lación estructural que se organiza desde arriba. 
 
f) Los presu­puestos educativos de alrededor del 4% del PIB han sido insuficientes e inadecua­damente distribuidos.
 
Durante muchos sexenios el gobierno trató de demos­trar que el presupuesto de educación representaba el más alto en el presupuesto nacional, comparándolo con otros rubros del mismo; sin embargo, la realidad es que un alto porcentaje de ese dinero se dedicó al pago de altísimos salarios a una élite de funcionarios, así como a muchos negocios que se hacían alrededor de adquisiciones y obras. Los salarios del poco más de un millón de profesores, técnicos y empleados, estuvieron siempre por debajo de sus modestas necesidades. Pero, a pesar de ello, el porcentaje dedicado a educación en México siempre ha sido inferior al recomendado por la UNESCO y al que muchos países en desarrollo dedican. Se recomienda invertir mínimamente un 8% del PNB y, mientras muchos países aplican del 7 al 12%, México generalmente se ubica entre el 3 y el 4%; esto sin soslayar su inadecuada distribución. A partir de 1982 se ha venido reduciendo el presupuesto general y se ha comenzado a aplicar en proyectos concre­tos ligados a la eficiencia o en trabajos encaminados a la productividad. 
 
g) Los educadores no han tenido una permanente formación, ni la con­ciencia crítica indispensable; tampoco la organi­zación necesaria para orientar de manera adecuada la educación nacional.
 
Tradicionalmente se ha pensado que la educación está en bancarrota porque en los cargos educativos se nombran a profesionistas que nada conocen, tales como inge­nieros, contadores, abogados o químicos; sin embargo, cuando los mismos educadores han ocupado cargos han actuado como cualquier otro profe­sionista. La realidad es que el problema no es tanto la profesión sino la ideolo­gía y la ética, aunque también por encima de ellas está la política educativa que se impone cada sexenio. No debe olvidarse que para llegar a ser funcionario, antes hay que ser "compadre", "ami­go" e incondicional de quien designa. Solamente el desarrollo de una conciencia (conocimiento) crítica, aunada a la participa­ción directa de la comunidad en organi­zaciones independientes, puede reo­rientar la educación nacional. Quien piense que es un asunto de búsqueda de buenos funciona­rios, puede parecer un oportu­nista irredimible. 
 
Conclusión
 
Son cuatro los objetivos por los que se debe luchar en las condiciones actuales: 1. La defensa de la educación pública en su carácter gratuito y laico; 2. la exigencia de que se destine de manera inmediata por lo menos un 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); 3. discusión de los proyectos académicos con la participación de profesores, estudiantes y padres de familia, 4. reivindicación del sindicalismo nacional, participativo, de masas y democrático. Hay que tomar en cuenta que muchos personajes que durante algunos años simpatizaron con las luchas sociales, desvergozadamente se afiliaron al priísmo corrupto vía Pronasol o –de manera oportunista- se colgaron a los gobiernos derechistas y privatizadores. Pero aún hay una fuerte oposición en las calles, sobre todo el movimiento solidario con los 43 estudaintes desaparecidos, los anarquistas, la CNTE, el EZLN, los antiglobalizadores, los estudiantes, algunos otros sectores de luchas puntuales, así como muchos periodistas, intelectuales y universitarios honestos. La batalla por enderezar el rumbo educativo del país es urgente y necesario; ¡hay que iniciarla ya! (7/I/15) 
 
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