3/31/2016

Dictadura, poder brutal; democracia, engañabobos; autogestión, autogobierno ideal



1. ¿Por qué no llaman dictadura al gobierno de Peña Nieto que impone una minuta que reglamenta suspender garantías por “perturbación grave de la paz pública, conflicto e invasión”? ¿Se cree acaso que donde hay elecciones y “división de poderes” hay democracia y no dictadura? En México hay dictadura de una clase social minoritaria pero la han manejado como democracia engañabobos. En su sesión de ayer, la comisión avaló sin cambios y con los votos de PRI, PAN, PRD, PVEM, PES y Panal la legislación que apenas en diciembre votó el Senado. Sólo las diputadas de Morena Rocío Nahle García y Sandra Luz Falcón hablaron en contra del documento y lo votaron en contra. Espero que algún día el pueblo despierte y se rebele a fondo.

2. Aunque tradicionalmente se reconoce como Golpe de Estado la toma violenta del gobierno por un fuerte núcleo de militares, de acuerdo con “La técnica del Golpe de Estado” Hitler, Mussolini, Roosevelt, Stalin, ascendieron al gobierno por una forma de vía electoral para establecer sus respectivos estados dictatoriales. Se aplica el concepto del golpe de Estado no sólo a una operación ejecutada por integrantes del Estado, sino también por poderes civiles, que -mediante la desestabilización del gobierno a través de acciones orientadas a generar caos social- provocan su caída y acceden al poder. Por ello en México las elecciones son golpes electorales que sólo consolidan la dominación total de una clase social contra otra, totalmente mayoritaria.

3. Conocemos desde hace mucho tiempo a los dictadores clásicos personales que actuaron hace alrededor de 80 años: Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Somoza, Pinochet, etcétera porque impusieron su poder personal y militar contra su pueblo; pero tramposamente, en los países en las que hay elecciones cada cuatro, seis u ocho años y se cambia gobierno se dice que no es dictadura, sino democracia. Hacen bobo al pueblo escondiéndoles que es una dictadura de clase social que imponen los partidos de la misma clase política en EEUU, México, Francia, Inglaterra, España, Italia. Unas son dictadura personal o familiar; otra son dictaduras de clase social y de los partidos políticos. Una de aplasta materialmente y la otra te engaña y también te aplasta.

4. Sucedió en México con la democracia ejemplificada por Benito Juárez -“un indígena que llegó a presidente de la República a mediados del siglo XIX”, que sólo es un cuento de hadas para bobos. También ese indígena persiguió y reprimió a sus hermanos indios como él. Todos los que han llegado a la Presidencia han pertenecido o han sido impulsados por la clase militar, política o millonaria, sin excepción. ¿O alguien ha creído que los votos cuentan o que los votantes sufragan libres de toda manipulación? La realidad es que las dictaduras militares han sido brutales, asesinas; pero la llamada democracia ha sido igual, aunque cada cierto período celebre elecciones y cambie las caras de algunos funcionarios, pero el discurso sigue siendo el mismo.

5. Dictadura y democracia –se dice de manera mecánica y tradicional- son dos formas de gobierno opuestas; escoger entre la una o la otra, se repite, sin darse cuenta que en todas las sociedades donde domina la desigualdad social y las diferencias de clases pueden ser ideas muy distintas, incluso las dos totalmente integradas. Se ha difundido con amplitud que en los tiempos de la monarquía –hace unos 500 años- dominaba la aristocracia y los reyes que junto a su séquito imponían dictatorialmente su poder sin consultar. Sin embargo hace 500 años llegó la democracia que dividió todos los poderes concentrados y estableció la inexistente consulta al pueblo; pero la dominación política y económica continuó igual, a pesar del cambio de formas.

6. Sin embargo, desde los primeros días del establecimiento de la llamada democracia con todos sus ministros, su poder judicial, sus diputados y senadores, se fue descubriendo que todos los funcionarios pertenecían a la nueva clase dominante: la burguesía. Que el rey y su corte habían sido sustituidos por el presidente y sus ministros; que si la tierra y sus recursos eran la riqueza ahora entraban otros medios modernos de explotación; que si antes el gobierno era entre familia, hoy todos los gobernantes pertenecerían a la familia política de la clase dominante. Si los trabajadores fueron esclavos o siervos, hoy son proletarios libres para ser explotados. Sólo cambiaron las formas de dominación haciéndose más sutil y engañosa.

7. Si a la dictadura se llega con un “golpe de Estado”, que sólo se rumora días antes en la clase política y empresarial, a la democracia se llega por un “golpe de Estado electoral” que se prepara meses antes por esas mismas clases dominantes. No existe ningún elector en México, pienso que ni en el mundo, que no sea víctima de la manipulación de los medios de información, de la iglesia, de los partidos, sus familiares o amigos; nadie reflexiona su voto pensando en su país o en sus intereses como clase social; votar es una práctica que se realiza en cinco minutos cada tres o seis años quitándose un peso de encima y salvándose de alguna sanción. ¿Con los miles de millones de pesos que se dilapidan en lo electoral y las campañas, cómo no pensar en otro golpe de Estado electoral que se realiza de la manera más legal posible?

8. Por ello no hay otro camino que trabajar intensamente en el desarrollo de la conciencia social de las grandes masas de la población. Los procesos electorales –sin los conocimientos de lo que sucede en el país- es un enorme fraude por el engaño que representa hasta cierta manera, un golpe de Estado para garantizar que las cosas continúen igual. La conciencia social no se desarrolla por la vía de una educación burguesa del régimen escolarizado, sino del conocimiento directo que se obtienen por medio de las luchas sociales. Obviamente la dictadura es una forma de gobierno; no depende del número de años que ocupa el cargo un gobernante sino de la forma que lo ejerce, indudablemente al servicio de una minoría que domina económica y políticamente el Estado.

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