4/02/2016

¿Brechas que se cierran?


Crédito de la foto: CEDLAS

Por Leonora Chapman | amlat@rcinet.ca

Leonardo Gasparini, coautor del libro ¿Brechas que se cierran?
“La idea es ver las distintas brechas que han existido desde siempre entre hombres y mujeres en el acceso al mercado laboral y en otras áreas y ver si hubo progresos en la reducción de esas brechas, si hay mejoras y en el caso en que no las haya, cuales son las limitaciones para que esas brechas vayan cerrando con el tiempo”.
En América Latina, mientras que en los años sesenta tan solo dos de cada diez mujeres adultas trabajaban o buscaban activamente trabajo, hoy en día esa cifra se triplicó. ¿Qué implicaciones tienen estos datos en la vida de las mujeres, en la sociedad, en la economía de los países de la región?
El incremento en la participación laboral femenina responde a una amplia gama de factores. Por ejemplo, comparando con la situación de hace veinte años atrás,  hoy en día las mujeres latinoamericanas permanecen 2 años más en el sistema  educativo, tienen un 3 por ciento más de probabilidad de no formar pareja, y su  tasa de fecundidad es un 60% menor, todo lo cual ha alentado y a su vez ha sido  retroalimentado por su participación en el mundo del trabajo fuera del hogar.
En el mismo sentido han contribuido algunos cambios económicos que favorecieron la expansión de actividades donde la presencia de la mujer es más frecuente, como es el caso del sector de servicios, y transformaciones en las normas  sociales que tendían a desalentar el ingreso de mujeres en ciertos tipos de empleo.
Leonardo Gasparini afirma que el libro explica muy bien ese aumento de la participación de la mujer en el trabajo pero no deja de señalar otro elemento que también sobresale.
“Los factores son muchos y variados, naturalmente para un fenómeno de tal magnitud. Nuestro trabajo explica ese aumento tendencial importante. Pero nuestro estudio remarca que ese incremento se desaceleró en la mayoría de los países latinoamericanos y de hecho se estancó durante la última década en  algunos países. De manera que el centro de nuestro trabajo se focaliza en tratar de entender por qué ese aumento, que había sido tan vigoroso, tan importante durante casi medio siglo, se desaceleró en América latina, se estancó en muchos países de la región”.
La desaceleración empieza a producirse  a partir del año 2000.   
En contraste con la primera tendencia, la participación laboral femenina se desaceleró significativamente en América Latina desde comienzos de la década del 2000.  En promedio, mientras que la tasa de participación de las mujeres  creció 0.9 puntos por año en los noventa, en los dos mil la velocidad se redujo  a un tercio: 0.3 puntos por año. De hecho, mientras que en varios países el crecimiento del empleo femenino se desaceleró, en otros directamente se detuvo,  alcanzando una meseta.
“En mi país, Argentina, la entrada de la mujer al mercado laboral está estancada desde hace tiempo. Eso quiere decir que son tantas las mujeres que consiguen trabajo como las que pierden un trabajo. La proporción de mujeres trabajando está básicamente estancada”.
Este patrón de crecimiento y posterior desaceleración está presente en todos los grupos de mujeres, pero sobre todo en las mujeres casadas (en uniones legales o  consensuales) o de contextos socioeconómicos más vulnerables bajo nivel educativo, residentes en áreas rurales o con cónyuges de bajos ingresos. De  hecho, a diferencia de lo que venía ocurriendo en décadas previas, la brecha laboral entre estos grupos y las demás mujeres se ha ensanchado en los años dos mil en algunos países de la región. Estos cambios recientes alimentan la posibilidad de un escenario dual en el que la participación laboral de las mujeres urbanas con alta educación converge a los niveles de los países desarrollados, mientras que la participación de las mujeres meseta mucho más baja.
¿Qué explica esa desaceleración?
“Nuestro trabajo pone el foco en un argumento que se llama del “trabajador adicional”, y básicamente lo que quiere decir es que en muchos hogares latinoamericanos ocupan el rol de trabajador secundario. Lo que significa que sus decisiones laborales, de entrada o no al mercado laboral, muchas veces son sensibles a lo que ocurre con las perspectivas laborales de su marido o del contexto de ingresos del hogar en el cual la mujer se encuentra. Entonces ante una situación negativa, Las mujeres son más propensas a reaccionar y entrar al mercado laboral”.
Otra posible explicación, es que la desaceleración observada sea un fenómeno transitorio. El fuerte crecimiento económico que la región experimentó en la década del 2 000 permitió incrementos en los ingresos laborales y en los beneficios de protección social que pueden estar provocando un rezago en la entrada de las mujeres al mercado de trabajo.
El doble empleo de las mujeres
“Para nosotros es un tema central, las políticas vinculadas al empleo femenino y a la participación laboral de la mujer. Y en ese listado de políticas que nosotros revisamos en América latina y en el resto del mundo, destacamos particularmente dos. Una es la necesidad de hacer fuertes campañas a favor de la corresponsabilidad dentro del hogar. Hay un desbalance muy grande en los hogares latinoamericanos en términos de las tareas domésticas. En Argentina, las estadísticas muestran que el principal responsable de las tareas domésticas en casi todos los hogares es la mujer”.  
El segundo elemento tiene que ver con el cuidado de los niños y la ayuda que puede brindar el Estado.  En América latina el tema de las guarderías está muy poco desarrollado, particularmente para las mujeres más vulnerables, señala el autor.
Es nula la ayuda del estado, destaca Leonardo Gasparini. En la ciudad de La Plata, en Buenos aires, que cuenta con 1 millón de habitantes hay solo 3 guarderías públicas. Ninguna en un barrio humilde. Lo que representa una carga importante para las mujeres más humildes para salir al mercado laboral.
En la entrevista, el profesor de economía propone pistas de solución a través del desarrollo de políticas públicas en algunas áreas identificadas como prioritarias.
En países de América latina, dice, es necesaria una revisión de los sistemas de licencia que están concentrados en las mujeres, hay pocas licencias por paternidad. También es importante avanzar en términos de educación. Todavía hay restricciones en el acceso. Los programas sociales que se desarrollaron en América latina son muy buenos en muchos aspectos, pero faltan instrumentos e incentivos que motiven a las mujeres beneficiarias a buscar activamente trabajo, hay que profundizar el cuidados de los niños y los ancianos, entre otros temas ya mencionados.
La ayuda financiera del CRDI/IDRC
“La ayuda financiera del CRDI fue vital. No solo para la redacción del libro sino para otras actividades que hacemos en nuestro centro. Hacemos competencia de alumnos de América latina que escriben ensayos sobre temas distributivos en la región, hacemos cursos a los cuales asisten estudiantes de toda América latina a estudiar temas de pobreza, de mercados laborales, de evaluación de impacto. En todas estas actividades está el CRDI”.
El libro fue realizado en el CEDLAS de la Universidad Nacional de La Plata, en el marco del proyecto “Promoviendo el empoderamiento económico de las mujeres a través de mejores políticas en América Latina”, una iniciativa conjunta con CIEDUR.
Esto y más en la entrevista de Leonardo Gasparini, profesor de economía, Universidad de La Plata, Argentina. al micrófono de Leonora Chapman

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