3/27/2016

Balance de la economía internacional




Antonio Gershenson
La Jornada
En el artículo que se iniciaba con un gran recorrido de un ferrocarril de carga de China a Irán, a través de 90 por ciento de Asia, se nota una gran diferencia entre este continente –especialmente del este de Asia, el lado del Pacífico– y el resto del mundo. Resumimos en algunos elementos la situación de esa región.
La población, cuánta gente por alimentar, pero también una idea de cuánta podrá trabajar. Dos países con más de mil millones de habitantes (datos de 2014): China con mil 350 millones e India con mil 259 millones. Otros con más de 100 millones: Indonesia con 250 millones, Pakistán con 180 millones, Rusia con 140 millones, Filipinas con 100 millones. En conjunto, más de 3 mil millones, casi la mitad de la población mundial.
Rusia tiene una parte en Europa, con la mayor población. De los otros mencionados, para tener los seis países con mayor producto nacional en 2014, sólo tenemos que agregar a Vietnam, con 90 millones de habitantes.
Con datos del Banco Mundial, damos las cifras con mayor crecimiento del mundo:

Recordamos que Indonesia entró hace poco a la OPEP.
China bajó poco su crecimiento, India subió. Los envidiosos del primer mundo, de producción mayor a 2 por ciento, e incluso alrededor de uno por ciento, amplifican la crisis china, cuyo aumento anual en la producción, incluyendo la baja, es varias veces superior a la de ellos.
Recordamos el aumento anual de 2014, un año mejor para ellos que otros:

En México vemos a los gobernantes sufriendo porque el ritmo de crecimiento no baje de 2 por ciento, cuando durante décadas el aumento era de alrededor de 6 por ciento, con gobernantes muy desiguales, pero ninguno tan entreguista como el actual.
Vemos problemas económicos también en América del Sur, pero ninguno tan malo para la gente como el nuestro. Hace unos días vimos en estas páginas los datos de la Cepal sobre pobreza e indigencia, de 2010 a 2014, y en los otros 10 países de los que ya se tenían datos completos había diferentes grados de mejoría. Sólo en México empeoran tanto la pobreza como la indigencia.
Si vamos a comparar nuestra situación con el exterior, es evidente que debemos considerar a Asia, por todo lo analizado aquí. No hubiera sido posible lo del mencionado ferrocarril sin el acuerdo de los países por los que pasa. Lo mismo ocurre con otras obras internacionales como las mencionadas líneas eléctricas de alta tensión internacional entre China, Rusia y Mongolia.
Las líneas futuras nos recuerdan al mencionado estudio de Naciones Unidas de Asia y Pacífico, con una tupida red ferroviaria que, según sus cálculos, en los 10 años que entonces consideraba necesarios, el comercio exterior del país promedio, sería en sus dos terceras partes con países de Asia, rebasando toda la historia de barcos que van por el sur de Sudáfrica para llegar a los puertos de Asia, muy caros y muy tardados ahora en comparación con los ferrocarriles.
Estas referencias nos estimulan a mejorar la situación de nuestro país, lo cual implica, por supuesto, cambios.

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