2/27/2020

El feminismo, sino es radical y anticapitalista, es una luchita superficial de entretenimiento




Pedro Echeverría V.

1. En México la derecha panista encabezada por Calderón-Marko Cortés, el clero, los empresarios, han enviado cientos de activistas a penetrar la batalla de las mujeres, incluso el paro de mujeres convocado para el día 9 de marzo como un frente anti/AMLO. López Obrador, su gobierno y el partido Morena, han demostrado su enorme incapacidad para explicar a los marchistas su posición acerca de las protestas de mujeres que buscan ubicarse en el antilopezobradorismo; por el contrario la derecha, desde todos sus frentes, aprovechan todas las posibilidades para ridiculizar al presidente buscando propagar su incapacidad. El chistoso: la derecha tradicional, antiabortista, antilibertaria, absolutamente autoritaria, ahora está dispuesta incluso a quitarse los calzones para que México vea que al fin es libre, que ha cambiado radicalmente.

2. Recordamos que después dela aparición de la propiedad privada hace decenas de miles de años, así como el dominio del hombre en el trabajo productivo y en todos los niveles, las pobres mujeres tuvieron que soportar por milenios la dominación de los gobiernos, de los Estados y, sobre todo, de las clases controladoras de la riqueza y del dinero. Mientras a los niños hombres los enseñan a cazar, a pelear, a defenderse, a estudiar, a ser machos, a las pobres mujercitas las enseñaban a servir al hombre, también en todos los niveles. Durante miles de años, por lo menos hasta mediados del siglo pasado, no se le abrió a la mujer la idea de luchar por sus derechos. Por ello tengo la convicción de que las mujeres sólo se liberarán al enterrar –junto a los hombres la propiedad privada. Antes estas luchas sólo serán un entretenimiento.

3. ¡Que es justa la lucha de la mujer por su liberación! es indudable; es como la batalla de los jóvenes, de los indígenas, de los negros y de todos los seres humanos oprimidos. Pienso –y allí me parece estar de acuerdo con AMLO- que la batalla feminista, la lucha a favor del aborto, por la libertad sexual, así como contra los asesinatos de dos tres seres humanos, es un poco marginal ante la multitud de grandes problemas que hay que entender y por los que hay que luchar. Por ello incluso –desde mi punto de vista- erróneamente AMLO se niega a encarcelar a uno u otro presidente, porque sigue viendo los problemas de manera global. Él pregunta: ¿Qué se gana con meter a la cárcel a un presidente se los problemas básicos continúan? Pero, obviamente, castigar a los saqueadores y asesinos, puede traer una positiva reacción de apoyo del pueblo.

4. En estos días de la mujer, yo solamente veo seres humanos explotados y oprimidos que deben luchar juntas con el hombre. La diferencia sexual entre mujer y hombre es mínima e intrascendente en un mundo donde el 95 por ciento de la humanidad es sometida desde hace milenios por pequeños núcleos de hombres, pero también de mujeres. Las batallas por la autonomía de las mujeres son válidas, pero es como “gastar pólvora en infiernitos”, es decir, sólo es desgastante en un sistema socioeconómico que viene desde el esclavismo anterior a la Roma Clásica de menos 3000. No es un problema de mujeres sino una lucha de clases abierta y brutal.

5. En tanto el dominio de los hombres lleva miles de años, la participación de la mujer luchando contra la opresión lleva apenas un siglo. Mil un cosas tendrán que cambiar para que la mujer sea libre. En primer lugar y de manera determinante es la ideología: el sistema de propiedad de la familia, los hijos, el hogar, la pareja. Yo no fui hippie, no pertenecí a alguna comuna porque ya pertenecía a la familia tradicional impuesta por la burguesía, pero me hubiese encantado vivir esa experiencia. Muchos de mis amigos y amigas muy queridos, vivieron la experiencia en 1962-68 en comunas y fueron mucho más libres, relajados y, por encima de todo, muy solidarios.

6. Los hippies de una comuna ingresaron a nuestra organización política del espartaquismo en 1972 y le dieron un sacudón a nuestra “vejez” haciendo ágil a nuestras publicaciones y nuestros discursos. Yo trabajaba con una célula de ferrocarrileros y acudía a los talleres de Pantaco del Valle de México, en Tlalnepantla y me enseñaron a no ser sectario muy exigente de disciplina y “gozar la vida”. Pienso que esos maravillosos hippies libertarios me pusieron en el camino del marxismo libertario y luego del anarquismo. No los podré olvidar porque una (María) es gran directora de cine y otro (León) es un gran cantante internacional de música contra el capitalismo.

7. Hace muchos años leí los libros de Cooper (La muerte de la familia, La gramática del vivir), de Laing, (El cuestionamiento de la familia), a Basaglia; desde entonces comencé a pensar que la familia impuesta por la ideología burguesa, compuesta de padres. hijos, hogar, como propiedad, era una especie de tumba de la mujer, pero también de todos. ¿Por qué adorar la propiedad de los hijos, la pareja, el hogar, cuando se puede vivir colectivamente en comunas donde nada es propiedad de nadie y todo es responsabilidad de todos? No recuerdo en donde leí acerca del llamado “comunismo primitivo” de hace 10 mil años donde la propiedad no existía.

8. En 8 de marzo de cada año no es salir religiosamente a autofestejar el día de la liberación femenina sino una oportunidad de sumar a más trabajadores a una causa común: la lucha anticapitalista. El día que juntos (mujeres y hombres, homosexuales y todos) logremos ese objetivo, de manera automática –en esas décadas de luchar juntos- lograremos la igualdad. Al contrario, mientras sigan existiendo las clases sociales y la terrible desigualdad social, las luchitas pequeñas y aisladas seguirán siendo un entretenimiento y un desvío hacia los profundos objetivos. Yo sigo queriendo por igual a mujeres y hombres, pero sólo a los que luchan y se confrontan. (25/II/20)



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