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8/16/2025

Cuidar y proteger a quienes protegen la vida: las defensoras del medio ambiente

 

En el marco de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se lleva a cabo esta semana en la ciudad de México, en el llamado Pabellón de los Cuidados, ubicado en un rincón de la ciudad, en el Centro de Estudios Interculturales Nezahualcóyotl (CEIN) de la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, se llevó a cabo el foro “Transiciones justas centradas en los cuidados: propuestas feministas frente a la crisis climática”.

Durante el conversatorio Alejandra Lozano, representante de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) destacó que son las comunidades rurales quienes enfrentan con mayores riesgos la crisis climática: “se enfrentan a huracanes frecuentes, pérdida de territorio, desabasto de alimentación recursos naturales, infraestructura básica”.

“Dentro de las comunidades, las mujeres son quienes cuidan e implementan estrategias de cuidado del medio ambiente, por ello, la justicia y la igualdad para las mujeres son necesarias para la transición a otro modelo económico y social que esté en armonía con la naturaleza, deben poner en el centro la vida y con ello la justicia de género”, señaló Alejandra Lozano.

“Cuidar al medio ambiente, cuidar a las cuidadoras”, en este contexto, el Acuerdo de Escazú nombra la protección para las defensoras del medio ambiente, pues son ellas quienes están en la primera línea de defensa de la crisis medioambiental

Transiciones justas

Para Mercedes Ramírez, coordinadora de incidencia laboral de Proyecto de Derechos Ecónomicos, Sociales y Culturales (PRODESC), las transiciones justas deben centrarse en los cuidados “garantizar derechos, resiliencia y justicia”.

A decir de Mercedes, nos enfrentamos a una “crisis múltiple”, caracterizada por una emergencia climática, degradación ambiental, desigualdades de género, de clase, territorio y con poco tiempo para actuar.

La transición “justa” para Verónica Rodríguez, de Fundación AVINA, debe contemplar también otros elementos como la migración, “hay mujeres en contextos migratorios por crisis agrícola derivada de condiciones climáticas que les obligan a dejar de sembrar en sus territorios y deben buscar trabajo fuera… a ellas también hay que cuidarlas.

Carolina Oviendo, de Oxfam Perú, destacó que las transiciones de modelos de sustentabilidad no deben reproducir desigualdades sexistas, racistas o coloniales, por ello se debe reconocer y fortalecer la resilencia y liderazgo de las mujeres.

“En Perú, segundo productor de cobre en el mundo, 31 por ciento de la población está expuesta a metales pesados que les provocan problemas de salud, particularmente a las mujeres, que se enfrentan a limitaciones en estructuras públicas sanitarias y de cuidados y con ello, la precarización por el cuidado de las personas enfermas. Las mujeres triplican el tiempo que los hombres dedican al cuidado cuando hay integrantes dependientes 56.6 horas semanales superando la jornada laboral de 8 horas”.

Las mujeres peruanas ocupan un lugar estratégico en la atención a esta crisis. En Perú, las mujeres han implementado estrategias de siembra, cosecha de agua y de recuperación de semillas nativas.

“Aunque ellas son quienes contribuyen a la adaptación y resilencia en los territorios, no se debe cargar en ellas las soluciones, no se trata solo de hacer políticas de cuidados sino de incluir los cuidados en las políticas agrarias y laborales”.

Valentina Contreras, integrante de la Iniciativa Global de Derechos Políticos, Sociales y Económicos recordó que si el cuidado es un derecho, se deben crear los estándares para su ejercicio.

“Las cuatro dimensiones de este derecho, cuidar, ser cuidado, autocuidado y cuidado del medio ambiente debe ser garantizado por el Estado con políticas, estructura y con los estándares de progresividad, universalidad e interdependencia”.

9/14/2024

Las Warmis, defensoras del Amazonas en Ecuador resisten contra el extractivismo

 

Además, dentro de este fallo también se encuentra la exigencia al Estado ecuatoriano de retirar material explosivo militar sembrado en el territorio, lo cual fue solicitado desde el 2005, pero nada ha cambiado desde entonces.

Hace 28 años, el pueblo Kichwa de Sarayuku comenzó a denunciar violaciones a los derechos humanos por parte del estado ecuatoriano a quien acusa de violentarlos con despojar a este pueblo milenario amazónico de su territorio con la finalidad de abrir el camino para una magna empresa petrolera de origen argentino.

En aquellos años, el pueblo se unió para proteger el espacio y desarticular la concesión petrolera que, sabían, sólo llevaría al territorio explotación, contaminación y violencia, sin embargo, el Estado ecuatoriano les violentó y los hizo retroceder en sus ofensivas por lograr el diálogo con el poder federal y así seis años después de que se les avisara de esta concesión, la empresa argentina entró por la fuerza al territorio amazónico en el 2002. 

Las Warmis, defensoras del Amazonas 

Las mujeres sarayuku han sido una pieza elemental en la lucha por la defensa de su territorio, sin embargo, desde hace más de dos décadas se han visto atravesadas por la interseccionalidad de la violencia; su defensa es constante y su trabajo por la libertad también debe ser nombrado. 

En este contexto, se reconoce el trabajo de Maricela Gualinga, lideresa sarayuku y una de las luchadoras más aguerridas del movimiento por expulsar a los colonos argentinos del territorio. Gracias a su resistencia, se logró desmilitarizar de manera paulatina e impulsar que el caso llegara hasta la CIDH. 

Fuente: Youth impact forum via X

Las warmis (mujeres en lengua kichwa) se han mantenido al frente de esta lucha de años contra el extractivismo, pero también, contra el patriarcado ancestral que atraviesa su comunidad. 

Según el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM, por sus siglas en inglés), la presencia de las warmis permitió al movimiento de resistencia florecer y sostenerse a través de sus trabajos. Recogiendo el siguiente testimonio:

“Cuando entró la petrolera en 2002 nos fuimos a luchar. Las mujeres nos reunimos para decidir quiénes íbamos a ir y quiénes se iban a quedar. Nos tocó abandonar a nuestros hijos en casa. Descuidamos las chakras y toda la cosecha se perdió en la lucha”, cuenta Ena Santi, actual dirigente de la Mujer en el Consejo del Gobierno Autónomo de Sarayaku. “Yo justo en ese tiempo estaba embarazada de nueve meses de mi hija Misha, pero igual caminé”, comparte para WRM. “Entre 20 mujeres agarramos una canoa y nos fuimos al lugar donde había aterrizado un helicóptero con trabajadores de la empresa. Agarramos a los trabajadores y los trajimos al centro de la comunidad. También cogimos a unos militares y les quitamos las armas. Nosotras solamente teníamos lanzas”

Ena Santi en conferencia, fuente: USICO Climate via X

Actualmente, las mujeres y las infancias indígenas son las más vulneradas en situaciones de conflicto. Esto lo explica el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el cual señala que este sector es desplazado con mayor incidencia a causa de un conflicto armado, por lo general relacionado con sus tierras, territorios o recursos naturales, son más vulnerables a la violencia de género.

El informe también enfatiza que esta violencia adopta diversas formas, como la limpieza étnica o la deportación forzosa; la violencia sexual o la trata; la extorsión, la delincuencia o la explotación laboral en situaciones de vulnerabilidad como consecuencia de la pobreza. Finalmente, debemos apuntar a que la lucha por la liberación de los pueblos indígenas es un tema de carácter regional, donde la unión, la conversación y la evidencia de los Estados, resulta en el despertar del movimiento contra la violencia sistémica que se ha anidado en América Latina

Mujeres, niños, jóvenes y los hombres de la comunidad se levantaron en armas para no permitirles la entrada a Sarayuku, sin embargo, fueron agredidos con violencia por parte de las fuerzas armadas y 4 personas fueron detenidas arbitrariamente para, posteriormente, ser torturadas y amenazadas, entre ellas, dirigentes del poblado: «Esos niños y mujeres se movilizaron en defensa del territorio y de la Pachamama que estaba siendo agredida«, refiere el portal oficial de Sarayuku.  

La empresa petrolera les cerró el paso al río Bobonaza, obstaculizando su acceso a este recurso que ahora, le pertenecía a los colonos quienes sembraron explosivos de alto poder para explorar el proceso hidrocarburífero y también, comenzaron a realizar perforaciones por la selva amazónica.

Ante una violación grave de derechos humanos, la lucha Sarayuku y sus representantes lograron llevar su caso al panorama internacional y vencieron; la Corte Interamericana de los Derechos Humanos falló a su favor, demandando a Ecuador detener esta concesión y desarticular la empresa petrolera, incluyendo los explosivos sembrados en el territorio. Esta demanda se hizo desde el 2005 y aún, nada ha cambiado. 

«Ya no más»

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) ha acompañado esta lucha desde hace 20 años y ante la inacción de las autoridades, se realizó una conferencia con el abogado, representante y presidente de Sarayuku, Hernán Malaver, así como con otras personas representantes de otros pueblos originarios que denuncian la violencia del estado. 

Según resolvió la CIDH en 2010, Ecuador debió expulsar a la empresa CGC del territorio y asegurar la garantía de los derechos de la comunidad Sarayuku, pero las cosas parecen inamovibles y los pueblos originarios han comenzado a llamar a un movimiento civil por la defensa de sus derechos humanos, pues este sistema de amedrentamiento y explotación no sólo sucede en Sarayuku, sino en muchos otros pueblos amazónicos ecuatorianos. 

Es necesario referir que este poblado también puso una demanda ante la Corte Constitucional del Ecuador y que se resolvió a su favor, es decir, Sarayuku es un territorio que está protegido por los mandatos nacionales e internacionales, pero aun con todo, la violencia, la falta de acceso al recurso y el extractivismo continúa permeando en la vida de sus habitantes.

El líder Sarayuku denunció en conferencia de prensa que la Corte Constitucional le dio a Ecuador sólo seis meses para retirar toda la pentolita que había sido puesta en su territorio; la pentolita es un explosivo de grado militar. 

«Se debieron retirar en 6 meses la pentolita, pero nunca pasó por eso estamos aquí, preocupados, hemos convocado a todas las comunidades aquí en Ecuador que tienen problemas similares, como los compañeros de Santa Clara (…) ¡Hay que hacer respetar los derechos de la naturaleza, de la vida y derechos humanos de los pueblos originarios, sigamos vigilantes!, convocó el presidente de Sarayuku.

En respuesta un joven perteneciente a la comunidad de Santa Clara denunció que viven hostigamiento diario, que las personas viven con preocupación de lo que les pueda suceder y que Ecuador no le permite a los pueblos amazónicos desarrollar su autonomía al vulnerarlos haciendo uso de las fuerzas armadas. 

Para Viviana Krsticevic directora ejecutiva del CEJIL, Ecuador está ejerciendo un desacato a los principios internacionales, como el artículo 67 de la Convención Interamericana que obliga a los Estados a cumplir con las decisiones de la CIDH, zanjando el tema de la siguiente manera:

«El Estado está en mora con el pueblo y con la democracia; el Estado está en mora con la humanidad, proteger Sarayuku, es proteger la vida, la cultura y la razón de ser de un pueblo milenario. (De no hacerlo), tendrá consecuencias para la humanidad» Viviana Krsticevic.

En este sentido, resulta importante denunciar que no se puede continuar ejerciendo el extractivismo colonial sobre los territorios indígenas de América Latina. Una realidad que también está atravesando a Nicaragua, donde se está cometiendo un etnocidio. 


5/21/2022

Defensoras del agua: cómo la escasez afecta más a las mujeres y luchan por ella

 animalpolitico.com

Por Samedi Aguirre

Son las 5:00 de la mañana y Marisela se levanta para juntar y calentar el agua con la que Francisco, su hijo, se bañará antes de irse a trabajar. Ellos viven en el municipio de Nezahualcóyotl, Estado de México, en donde la falta de agua en algunas colonias es una constante y su acceso al recurso es a través de pipas, que “hay que corretear”. 

Al igual que muchas otras mujeres, Marisela es la responsable de cuidar que una de las pipas les dejen agua. Y como no se sabe a qué hora van a pasar, los martes y los jueves ella no sale de su casa y se asegura de quedarse frente a su portón el tiempo que sea necesario, para lograr que la pipa abra su manguera solo por un minuto. De no ser por Marisela, Francisco no se podría ni bañar.

También lee: No solo es Nuevo León: Sequía en México es 3 veces mayor este año que en 2020

“La escasez de agua, la contaminación y su mala gestión afecta a muchas comunidades en el mundo; pero históricamente son las mujeres las encargadas de los cuidados y servicios del hogar, así que la falta de agua afecta más a las mujeres”, explicó a Animal Político la doctora Helena López, académica del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, quien recalcó que la principal causa de esto es la división del trabajo por razón de género.  

Es decir, socialmente se asignan tareas y responsabilidades diferentes para hombres y mujeres. Por ejemplo, a las mujeres se les asigna el rol de cuidadoras y encargadas de las labores del hogar, sin que por ello perciban un sueldo, y a los hombres el del trabajo remunerado fuera de casa. 

Basta con ver las cifras de INMUJERES para saber que esto va más allá de un concepto, pues durante el primer trimestre de 2021, la tasa de participación en trabajo no remunerado, es decir, que realizan alguna labor sin recibir un sueldo, fue de 72.7 para hombres, pero de 95.38 para mujeres. 

De acuerdo con el INEGI, en 2020 el valor económico de las labores domésticas y de cuidados reportó un monto de 6.4 billones de pesos, equivalente a 27.6% del PIB del país. Y fueron las mujeres quienes aportaron 2.7 veces más valor económico que los hombres por sus actividades de labores domésticas y de cuidados en el hogar.

Hablando específicamente de agua, un estudio realizado en Hidalgo que se encuentra disponible en la plataforma Scielo concluyó que “los problemas de escasez, falta de calidad y deficiente gestión ponen en riesgo el ejercicio del derecho humano al agua de las mujeres”. 

Y esto implica sobrecargas de trabajo para abastecerse de otras fuentes y gastos adicionales para comprar agua. “Como responsables de todas las tareas domésticas, las mujeres son las primeras afectadas por esta situación”, destaca.

“Las desigualdades de género en el ámbito del agua son profundas y persisten en todos los niveles, con graves repercusiones en los esfuerzos internacionales para el logro del desarrollo sostenible”, recalca la Unesco.

Dicha institución describe que el género define los roles, las responsabilidades y las oportunidades de las personas en la sociedad y, muy a menudo, determina potencial, conocimientos, talentos y oportunidades que pueden alcanzar. 

El género también determina la relación que establecen las personas con el agua al moldear las necesidades, acceso, uso y beneficios de este recurso vital”, señala.

Mujeres que luchan por el agua

Nezahualcóyotl es una de las demarcaciones de la zona metropolitana del centro del país a la que el Sistema Cutzamala provee del 30% del agua que utiliza. Pero esa agua proviene de las presas Tuxpan y El Bosque, en el estado de Michoacán, y Colorines, Ixtapan del Oro, Villa Victoria, Valle de Bravo y Chilesdo en el Estado de México. 

Es decir, el agua que usamos en la Ciudad de México y parte del área metropolitana se extrae de otros sitios. Esto sucede desde hace 40 años, debido a la sobreexplotación de las cuencas de los valles de México y Toluca-Ixtlahuaca.  

Este es un ejemplo de extractivismo, que se entiende como esta situación en la que se explota la riqueza natural de un lugar, en este caso el agua, para exportarla a otro sitio sin ningún tipo de compensación para los habitantes de donde se saca el recurso, aunque eso implique reordenar los territorios. 

Por ello, la investigadora señala que para resolver el problema del acceso al agua en particular, y del extractivismo en general, “lo más importante es cambiar la cultura patriarcal, colonial y racista”. 

En septiembre de 2004 surgió en Villa de Allende, Estado de México, el Ejército de Mujeres Zapatistas en Defensa del Agua

En entrevista para Cimac, la comandanta Griselda Estrada dijo que se sumó a esta iniciativa debido a la carencia de agua, porque la extracción para alimentar el Cutzamala les afecta a ellas y a sus hijos.

“Para nosotros el agua es la vida y se la llevan, de qué sirve que tengamos la planta a unos metros si no tenemos el vital líquido en nuestra casa”, señaló. 

Pero este es solo un ejemplo del papel que las mujeres han tomado en los últimos años en cuanto a justicia en el acceso al agua se refiere. 

De forma más actual, la investigadora de la UNAM también reconoce que las mujeres jugaron un papel central en la toma de las instalaciones de Bonafont en Puebla, que fueron ocupadas por manifestantes por casi siete meses, hasta que fueron desalojadas por fuerzas federales el pasado 15 de febrero, según narró el medio poblano Manatí.  

Todo comenzó cuando comunidades nahuas notaron que el flujo del río Metlapanapa disminuía en el municipio de Juan C. Bonilla, lugar en donde se asentó la embotelladora de la empresa Bonafont.

Los pobladores atribuyeron la falta de agua a la extracción industrial de la compañía y durante 13 años establecieron un cierre simbólico de las instalaciones, pero ante la falta de atención de las autoridades, en marzo de 2021 impidieron el funcionamiento de la planta y ocuparon la embotelladora de agosto de 2021 a febrero de 2022, cuando fueron desalojados.

“La lucha no es por estos lugares, la lucha no es un espacio. Estamos de pie y vamos a seguir organizándonos para seguir, no vamos a declinar. Realmente no se perdió mucho: al contrario, se ganó coraje”, declaró a corriente Alterna una de las manifestantes, quienes se siguen organizando para promover un boicot contra Bonafont y Danone.

“Lo que hay que hacer es enfrentar de verdad el tema del extractivismo. No puede ser que las grandes compañías sobreexploten el agua, dejen a las comunidades sin agua”, dice Helena López, quien recalca la importancia de promover políticas públicas que garanticen el acceso y la distribución del agua; así como proteger los ecosistemas y buscar tecnologías adecuadas. 

Otro ejemplo de lucha es la activista indigena Berta Cáceres, quien lideró por años una lucha contra un proyecto para construir la represa Agua Zarca a lo largo del río Gualcarque, Honduras. 

Hecho que la hizo acreedora al Premio Medioambiental Goldman, Aunque su asesinato en 2016 permanece impune, se señala que la causa fue precisamente su defensa al agua.

En busca de soluciones

En México, 15 de los 32 estados de la República padecen un nivel de estrés hídrico “extremadamente alto”, según un reporte de WRI. Lo que significa que la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible. 

También verificamos: “Isla de calor”, la razón por la que aumenta la sensación térmica

La emergencia solo puede atenderse con políticas públicas para tratar de regular la escasez y desigualdad en el acceso al agua, coincidieron especialistas entrevistados en esta otra nota.

Pero la doctora Helena López señala que para hacer política pública en temas de agua es necesario  tomar en cuenta a las mujeres, en primer lugar.

No solo se trata de un tema de equidad, el incluir la perspectiva de género en la toma de decisiones es necesaria para la efectividad de las mismas. 

Así lo remarca la Alianza de Género y Agua (GWA), pues señala que al ser las mujeres las mayores usuarias del agua a nivel mundial, y  las responsables de proveer el agua y los servicios de saneamiento adecuados para sus familias, “las responsabilidades específicas que tienen las mujeres en los asuntos que conciernen al agua, les conceden una experiencia valiosa, lo cual es fundamental en la búsqueda por lograr una gestión efectiva del agua”.

Al respecto, Michelle Morelos, quien desarrolla una investigación en el posgrado de Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM, señala que ante el problema del acceso al agua no hay una sola solución, pues debe considerarse todo el contexto social, cultural, demográfico y geográfico al que cada zona se enfrenta. 

“No podemos estandarizar procesos, al final todas las innovaciones inclusivas van a tener una parte de contexto muy importante, y una parte local muy importante. No puedes esperar que las mismas propuestas de solución del norte del país funcionen para el centro y viceversa, pues la forma en cómo se apropian de estas tecnologías va a ser distinta en cada comunidad”, enfatiza. 

Solo por poner un ejemplo, Morelos describe que, en una investigación que está llevando a cabo sobre los sistemas de captación de agua de lluvia, son los ingenieros quienes explican a los hombres del hogar cómo va a funcionar la ecotecnología. Pero en la práctica las que realmente se encargan de darle uso y mantenimiento al sistema son las mujeres. 

“Ellas se hacen responsables de los sistemas a pesar de que a ellas los instaladores no se dirigen, y no platican directamente con ellas”, señala.

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8/22/2020

«El territorio nuestro es sagrado, ese patrimonio es nuestra vida”

Entrevista a Josefina Tunki, primera presidenta del pueblo nación Shuar Arutam.
Fuentes: Distintas latitudes
Josefina Tunki en 2019 se convirtió en la primera presidenta mujer del pueblo nación Shuar Arutam, una de las siete nacionalidades indígenas de la Amazonía del Ecuador; país con menor superficie de la región (256.370 km2), pero que alberga parte de la mayor diversidad del mundo entero. Tunki desde muy joven luchó contra las injusticias y pronto se encontró defendiendo la selva amazónica de las mineras.
“Como todo pueblo, hay que ser bastante estratégicos en estas épocas; porque nosotros nos cuidamos bastante”, me suelta Josefina Tunki y me pide una identificación durante nuestra primera conversación. Luego me reza unas palabras de protección: “Que tenga fuerza y que su sabiduría la proteja para caminar en diferentes lados”, percibí el mensaje como un decreto que me quitó el aire; nunca nos hemos visto de frente.
Josefina Tunki es una mujer de 58 años que defiende la selva amazónica del sur del Ecuador de las mineras que se asientan en esas tierras para extraer minerales como el cobre. 
Me comparte fotos del territorio del pueblo Shuar Arutam, en la milenaria Cordillera del Cóndor, donde sus ancestros vivieron y crecieron, y donde yacen sus restos. Son lugares cósmicos: las lagunas, las cuevas, los bosques y su biodiversidad. “Todo el territorio nuestro es sagrado, ese patrimonio es nuestra vida”, dice al otro lado del teléfono, desde la oficina donde tiene conexión para conversar conmigo, porque en lo alto de la montaña donde vive no llega la señal.
Josefina Antonieta Tunki Tiris es la primera presidenta mujer del pueblo nación Shuar Arutam, una de las siete nacionalidades indígenas de la Amazonía del Ecuador. Es la mujer que representa a 12 mil habitantes que pertenecen al pueblo independiente. 
En una de nuestras conversaciones me narra que cuando tenía 13 años se propuso estudiar, algo que en el pueblo Shuar Arutam no era algo que hicieran las mujeres, porque no tenían la libertad de hacerlo. Josefina conversó con su madre, María Tiris Wajarai Chapaik, pero por las costumbres, nunca lo aprobó ni la apoyó. “Nunca celebró conmigo cuando pasaba al siguiente año escolar, nunca le importó. Pero yo me sentía feliz”, dice. 
Su asistencia a la escuela, lo recuerda como el reconocimiento de su primera lucha, esa epifanía que auguro su determinación en contra de todo. Porque en el pueblo Shuar Arutam no había espacios para los derechos de las mujeres. 
Josefina nació el 15 de febrero de 1962 en la comunidad de «Chichis», que significa serpientes y  pertenece a la asociación Santiago. Estudió hasta el nivel secundario. Habla lengua Shuar y castellano. Josefina carga una marca en el ceño, es una grieta en la piel, parece un tercer ojo. Tiene el semblante y la mirada aguda;  parece un cóndor que está en lo alto vigilante.

Para garantizar su espacio de vida

“Un ser humano divino, un ser muy antiguo antes de la creación del territorio, del planeta tierra”, me explica el misticismo del pueblo sobre lo que significa Shuar Arutam: un pueblo invencible.
El pueblo Shuar Arutam es una de las siete nacionalidades indígenas de la tierra amazónica (Kichwa, Waorani, Shiwiar, Andoas y Sépara), naciones que dieron generaciones de lideresas como Josefina Tunki, mujeres que  han tenido que luchar por las representaciones de sus Centros (comunidades) en las 200 mil hectáreas de extensión territorial en el área del sureste de la Cordillera del Cóndor, sitio  reconocido y constituido en 2006 —tras seis años de asambleas— como el Consejo de Gobierno del Pueblo Shuar Arutam. 
Shuar Arutam está conformado por seis asociaciones (Santiago, Mayaik, Nunkui, Sinip, Chuwia y Arutam) y 47 comunidades desde el 7 de septiembre 2006, con el objetivo de fortalecer su sistema organizativo, asegurar el recurso de la conservación y alcanzar un mejor equilibrio en el desarrollo sustentable de la vida, me detalla Josefina en un documento.
“En el último decenio, los Shuar analizaron figuras de Protección para su bosque. Como alternativa a las Áreas Protegidas por el Estado, los shuar crearon la figura de Territorio Shuar Protegido para la Conservación. Allí, tienen su propio Gobierno Shuar Territorial Autónomo, y realizan el manejo del 25% de su bosque, conservando el resto para garantizar su espacio de vida”.
Josefina define la defensa del territorio y del medio ambiente como parte de los derechos constituidos en la Constitución Política de Ecuador. “Es nuestra tierra que le pertenece a cada familia que enriquece los cursos de la vida de este territorio”, dice. 
Nos buscamos, se nos cruzan las llamadas para conocernos más, porque dice que hacerlo es importante. Entonces, me platica que inició su lucha desde las bases con un curso de capacitación en defensa del territorio y medio ambiente. En 1978, cuando Josefina tenía 16 años,  ya estaba dentro de la Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH). Después, para 1996, se convirtió en secretaria, también fue vicesíndica y sindica. Relata que nunca se sintió sola porque estar ahí representaba vivir en lo colectivo, en sociedad. 
Sin embargo, los líderes de la FICSH estaban recibiendo dinero del gobierno para permitir que empresas mineras transnacionales (Exa, Solaris Resources, Lowell, EcuaSolidos y SolGold) tomarán su tierra. Estas empresas, sostiene Josefina, han obligado al desplazamiento forzado y han saqueado los minerales; territorio que hoy está todo concesionado, dice. 
Ese fue el momento en el que Josefina decidió dejar la federación, salió para formar parte del Consejo del Pueblo Shuar Arutam; ahí, en 2010, llegó a ser presidenta de la Unidad Ejecutiva Assokanus que vigilaba el uso correcto de los recursos materiales y legales de las maderas y su procesamiento para evitar crímenes contra los árboles de la Cordillera del Cóndor. 

La primera presidenta del pueblo Shuar Arutam

En 2019, la nación del pueblo Shuar Arutam estaba en asambleas para renovar su formación organizacional, momento en que no tenían registro de perfiles de mujeres indígenas para los cargos. Las compañeras mujeres propusieron a Josefina, porque todas las veces gobernaban hombres. Esa mañana del 1 de junio,  por votación directa y unánime Tunki asumió la presidencia. Por cuatro años deberá dirigir a un Consejo de Gobierno conformado por 12 varones. Ha sido la primera vez que sucede en una organización Shuar
Josefina tiene un gran compromiso, porque, dice, “estar al frente de ciudadanas, niñas y niños, se tiene que hacer un esfuerzo más grande para gestionar y hacerlo desde cero para hacer frente al gobierno”. 
Este primer año que lleva como presidenta, Josefina ha vivido en amenaza constante por parte de las mineras EcuaSolidos y Solaris Resources, y del gobierno de Lenin Moreno. Incluso estas mineras y el gobierno la han llamado “punto rojo” para señalarla; es una amenaza, dice. 
La organización Amnistía Internacional publicó en 2019 el informe “No nos van a detener. Ecuador: Justicia y Protección para las Mujeres Amazónicas Defensoras de la Tierra, el Territorio y Medio Ambiente”, que contiene los resultados de las investigaciones que realizó en 2018 por las agresiones contra las mujeres amazónicas ecuatorianas. En el informe se hace mención a las amenazas de muerte, ataques y hostigamiento en sus domicilios perpetrados contra mujeres indígenas, lideresas, defensoras integrantes del colectivo “Mujeres Amazónicas Defensoras de la Selva de las Bases Frente al Extractivismo (Mujeres Amazónicas)”. 
Precisamente, en el informe se menciona que en el Día Internacional de los Pueblos Indígenas (el 9 de agosto de 2018), Amnistía Internacional, junto a otras organizaciones ecuatorianas como Amazon Watch, lanzó la campaña “Guardianas de la Naturaleza” y una carta dirigida al presidente ecuatoriano, Lenín Moreno. La misiva de cuatro puntos solicitaba medidas de protección para las mujeres defensoras de la tierra que no han sido implementadas: Que se investiguen efectivamente las amenazas y ataques contra personas defensoras de los derechos humanos y se tenga transparencia de los resultados para ejercer justicia; que se diseñe una política de protección para personas defensoras de derechos humanos de acuerdo con la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); que incluya las voces de las personas indígenas y de organizaciones.
Se pide también a la Fiscalía General del Estado ecuatoriano un protocolo de investigación para los delitos contra personas defensoras de derechos humanos con un enfoque de género e identidad indígena y campesina, que incluya a las persona que defienden derechos vinculados a la tierra, el territorio y medio ambiente, esto por la histórica criminalización de la protesta de las mujeres amazónicas.
También denuncia que lejos de existir un compromiso de respeto por la organización social de las nacionalidades indígenas, el gobierno inició un agresivo proceso de desconocimiento de las verdaderas organizaciones, líderes, y empezó a legalizar a organizaciones y personas afines al propósito extractivista en la Amazonía, estimulando así las acciones de violencia sobre todo en contra de las mujeres lideresas. En la implementación de los proyectos extractivos, petroleros y con el inicio de las operaciones mineras y concesiones a las empresas EcuaCorriente S.A (ECSA), Lowell, EcuaSolidos, Belarusian Oil Company, Andes Petroleum y CELEC EP,  no se respetaron estos derechos, detalla el documento.
En entrevista para Distintas Latitudes el coordinador de Amazon Watch en Ecuador, Carlos Mazabanda, explicó que uno de los puntos que han hecho que la lucha de las mujeres no sea tan visible en el Ecuador es la misma estructura organizativa que ha surgido en los movimientos en las organizaciones indígenas y campesinas. “Vivimos en una sociedad patriarcal y el rompimiento con estas estructuras ha sido un proceso por el reconocimiento de los derechos colectivos, indígenas, ambientales”, explica vía telefónica.
Sin embargo, en los territorios el rol de las mujeres es protagónico. A principios de los años dosmiles, un ejemplo es el caso de las mujeres de la comunidad Kichwa de Sarayaku, quienes lideraron la defensa del territorio contra la  empresa petrolera Estatal de Petróleos del Ecuador y el consorcio conformado por la Compañía General de Combustibles S. A. y la Petrolera Argentina San Jorge S.A., a quienes se les otorgó por contrato el espacio territorial de una superficie de 200 mil hectáreas en el que vive el pueblo Kichwa.
En este proceso en que las mujeres indígenas asumen la defensa de sus pueblos ya se han elegido mujeres en cargos determinantes en representación de la organización de la  nacionalidad como en el caso de Josefina Tunki. 
Mazabanda reconoce que si bien las amenazas relacionadas a proyectos extractivos en territorios indígenas es fuerte, en Ecuador —es el primer exportador de petróleo y minería— no se tiene la situación de Colombia o Brasil, donde los defensores y defensoras han sido sacrificadas por sus causas.
Y aunque Josefina es la presidenta, aún existe la discriminación contra las mujeres en el tertitorio Shuar Arutam por parte de los compañeros del consejo para que las mujeres puedan tener un cargo organizacional, reafirma Josefina. 

Las naturaleza como resistencia contra la covid-19

Josefina Tunki se disculpa porque no ha respondido las llamadas, me dice en un mensaje que le ha tocado respaldar a compañeros que en la organización presentaron familiares que fueron afectados por el SARS-CoV2. Está preocupada.
“Es una pesadilla, hemos luchado frente al covid con la entrega de medicamentos y raciones alimenticias a las compañeras de la organización, estamos haciendo esfuerzos”.
Me comparte fotos, vídeos, donde se mira como la organización provee tratamientos naturales que da la tierra amazónica, porque no han recibido atenciones del Ministerio de Salud Pública. “Nosotros dispusimos el regreso de compañeros a sus Centros (comunidades) e incluso utilizamos la radio ‘La voz de la cascada’ para informar sobre el covid y difundir cómo prevenir los contagios y formas naturales de salir de él”, relata. 
“Combatimos la pandemia con medicinas tradicionales, pidiendo a Dios Arutam por las personas enfermas», me cuenta Josefina.
Sube la voz y denuncia que en marzo la empresa Solaris Resources, que se estableció en la comunidad de Warints, no llevó a cabo el decreto del gobierno ecuatoriano de toque de queda o “quédate en casa” y sólo suspendió sus actividades 15 días. “Los habitantes ya están acostumbrados porque para ellos es su modo de subsistencia, es muy difícil para ellos”.  
***
“Lo que me tranquiliza es cuando logro un objetivo, también cuando me contacto con los aliados estratégicos de nuestra organización y mi mejor distracción es estar  en contacto con mis amigos y amigas, familiares cuando me apoyan moralmente”, dice la defensora.
En la nacionalidad Shuar el liderazgo de una mujer es muy difícil. “Porque es quien se encarga de todo, de la casa, de los hijos e hijas, incluso si es profesional o en donde conduzca su labor, no pueden ausentarse”, reconoce.
Y aunque Josefina no tiene hijos, aún se vuelve una tarea difícil defender su rol. 
“Yo vine a caer en el mundo y sola regresaré de donde vine”, dice. Yo la veo como el cóndor que todo lo vigila. 
***
Mujeres de palma y maíz. Una serie dhistorias de mujeres indígenas que defienden el agua, la tierra, los bosques, los ríos y los derechos de las mujeres campesinas. Historias de las voces silenciadas de quienes están en la primera línea en la lucha por la preservación de los ecosistemas y la protección de los derechos humanos en América Latina.

Ilustración: Alma Ríos.

3/21/2020

Lucha solitaria en defensa del medio ambiente


La posición de la vivienda de la defensora del medio ambiente Claudia Zenteno Saldívar, enfrente de la zona protegida de Xochimilco, se ha convertido en una bendición y una maldición a la vez.  
Ciudad de México. Llegó a asentarse en el borde del área verde con su esposo, en 1995. Al inicio, contó en entrevista con Cimacnoticias, se preguntaba qué había enfrente de su casa y muy pronto realizó su primera exploración de la zona. “Me fui entre las hierbas y demás, ¡y me enamoré de eso!”, contó con voz emocionada.
“¡Es una belleza! Le decía a mi esposo, es que hay unos animales blancos con un pico. Y me decía ¡son pelícanos! No, decía yo, porque los pelícanos tienen una bolsa. Y bueno, estábamos en la discusión, que sí, que no. Y ya después resultó que sí son pelícanos. Veía a las garzas y el agua, ¡era azul! Me quedé enamorada, de ver las golondrinas, la neblina, el amanecer. De aquí veo el Popo y el Ixtla. Veo el Ajusco, todos los volcanes.”
Sin embargo, observando la naturaleza, también notaba los cambios, sobre todo del uso del suelo. Vinieron los asentamientos ilegales dentro del área protegida, la filmación de las series “Mexica” y “Hernán”, de Grupo Salinas, Grupo Azteca y Amazon. Y están los planes del gobierno de la ciudad, de prolongar el Metrobús línea 5.
Poco después de su llegada, en 1997, Claudia inició su lucha contra los proyectos que amenazaban la biodiversidad del área verde. La zona de humedales, explicó, es de alto valor ambiental para la Ciudad de México. “Si se pierde esta zona, toda la ciudad se convertiría en desierto”, dijo. Además, las chinampas son vestigios arqueológicos, una herencia cultural que se está “descuidando terriblemente”.
El día de hoy, el área protegida que la defensora ama tanto, es afectada por varios proyectos. Por un lado, están las compañías que filman la serie “Hernán” en las áreas verdes. “Este grupo, dice tener los permisos”. Hasta ahorita, dijo, no han podido comprobarlo. “Y la Secretaría del medio ambiente, cuando se le pide a través de información pública, está ocultando, dan vueltas y vueltas”, narró Zenteno Saldívar.
La defensora criticó muy fuerte los proyectos de desarrollo urbano en la región. Opinó que a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, le importa más el voto de las personas que viven en las zonas marginadas, y también en los asentamientos irregulares dentro de las áreas protegidas, que la protección del medio ambiente. Recientemente, observó que funcionarios de la alcaldía llevaron energía eléctrica a un asentamiento irregular, lo que en su opinión está mal.

Defender el medio ambiente, la puso en posición vulnerable

Otro proyecto popular que afectará al medio ambiente es la prolongación de la línea 5 del Metrobús. “Van a rellenar el canal”, advirtió, “porque dicen que es una obra que beneficiará a toda la comunidad.” En los planes originales, narró con tono enojado, “nunca se dijo que se iba a tocar esa área. Yo verifiqué el expediente. Hoy, en su proyecto, dicen voy a rellenar el canal, voy a dejar la ampliación junto a los asentamientos irregulares que están dentro del suelo de conservación, y yo como autoridad no he hecho absolutamente nada para detener la mancha urbana.”
Sin embargo, esta posición en defensa del medio ambiente, le ha llevado a hacer enemigos. Las amenazas que ha vivido son múltiples. Desde intimidaciones que le decían “pinche vieja, vaya usted a su casa a lavar los trastes!”, infiltraciones a sus cuentas en redes sociales, a un recurso administrativo de clausura para su casa, hasta ataques físicos como golpes a su familia, el secuestro de su hijo, y un intento de homicidio. Fue tanto que ella ahora se encuentra en el Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.
Ahora resulta que la posición de su casa también es maldición. “Hay pintas en mi casa. Tiros de arma de fuego fuera de mi casa. Grupos delictivos enfrente de mi casa. Los tengo aquí”, contó Zenteno Saldívar. Su fuerte, habría sido la familia. “He visto el desmoronamiento de las familias de compañeras”, dijo, pero a pesar de la represión que sufrió no solamente ella, sino también su esposo, hijo, y otros familiares, se mantuvieron unidos. “Quizá por eso, no han podido”, opinó.
Junto con una terapeuta, su familia aprendió a cambiar rutinas, como medida de seguridad, y ser más vigilantes. “Vamos a abrir más los ojos. Ese, tiene la piel de oveja pero véle las patas, será un lobo”, concluyó la defensora.
20/SG/LGL

3/12/2020

Mujeres defensoras de la tierra-territorio, invisibilizadas en los medios


Ciudad de México. El asesinato como noticia y las voces masculinas predominan la cobertura en los medios de defensoras y defensores de la tierra y el territorio. Esto es el resultado del observatorio de la agenda mediática que realizaron CIMAC y la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC por sus siglas en inglés), del 4 de junio al 6 de julio 2019.
La Coordinadora del Observatorio de CIMAC, Cirenia Celestino Ortega, explicó que bajo la metodología internacional del Proyecto Mundial de Monitoreo de Medios (GMMP, por sus siglas en inglés), se analizaron un total de 3 mil 283 textos periodísticos, de los principales espacios noticiosos en radio, televisión, portales, periódicos impresos y cuentas de twitter noticiosas. El análisis demostró que, a pesar de las violencias que viven las personas defensoras en el país, sus luchas sólo aparecen en una parte mínima de las noticias, y las mujeres defensoras, nunca como protagonistas.
De acuerdo con Amnistía Internacional, de enero a septiembre de 2019, 12 personas defensoras del medio ambiente fueron asesinadas en México. Desde 2016, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Situación de los Defensores y las Defensoras de los Derechos Humanos, Michel Forst, había alertado sobre la defensa de las selvas, montañas, bosques y ríos de América Latina se había convertido en un asunto de alto riesgo.
Sin embargo, sólo 28 de los productos noticiosos analizados, abordaron la defensa de tierra y territorio, es decir, 0.85 por ciento. Únicamente en dos notas aparecen mujeres como voceras en este tema, ninguna de ellas defensora. En un caso, fue la académica Miriam Grunstein Dickter, y en el otro, la funcionaria Mariana Boy Tamborrell, dijo Celestino Ortega.
El asesinato como noticia y las voces masculinas predominaron las noticias, por ejemplo, el asesinato del ambientalista José Luis Álvarez Flores, ocurrido el 10 de junio en los límites de los estados de Chiapas y Tabasco, y las reacciones de otros defensores y funcionarios al respecto.
Otro resultado del análisis fue que se observaron diferencias respecto a los textos sobre defensa del medio ambiente entre los textos que fueron escritos por mujeres y hombres. Se notó que las reporteras cubrieron la defensa en lo local, por ejemplo, la tala de montes en Ocuilan, la defensa del santuario del monosaraguato, o la deforestación en la península de Yucatán. Mientras tanto, los reporteros cubrían lo nacional, por ejemplo, desplazamiento y afectaciones del aeropuerto de Santa Lucía.
Defensoras de la tierra y el territorio en la agenda mediática mexicana. Gráfica de Cimac
En la presentación del informe, el 10 de marzo en el Museo de Memoria y Tolerancia, cinco defensoras de la tierra y del territorio reflexionaron sobre el papel de las mujeres y de los medios de comunicación en la lucha. Liliana Velásquez Fuentes, indígena náhuatl y activista contra la termoeléctrica de Morelos, Claudia Zenteno Saldívar, defensora del medio ambiente de Xochimilco, Gloria Flores, de la Red Nacional de Defensoras, Itzel Silvia Monroy, abogada litigante de Fundar, y América del Valle Ramírez, integrante del Frente de Pueblos en de Fensa de la México Tierra, Atenco, coincidieron en que las mujeres tienen un papel importante.
Ellas, en muchos casos serían las cuidadoras de la tierra, de la cultura, de la lengua, de la historia, de la vida silvestre y de las plantas, todos los aspectos que constituyen un territorio. Y en muchos casos, la amenaza de afuera también resultó en un proceso de empoderamiento de las mujeres en sus propias comunidades. Así, del Valle Ramírez refirió un momento de represión en San Salvador Atenco, en que uno de los “líderes” de la comunidad ordenó “a todas las mujeres y niños” refugiarse en las casas.
Ante este anuncio, narró, una de las mujeres alzó la palabra y retó al hombre: “Nuestro lugar es aquí, al igual que ustedes”, habría dicho. “¿Y quienes creen que cocinaron?” para las personas en las calles, preguntó la defensora. El rol de las mujeres para el movimiento, habría sido fundamental, concluyó.
Sin embargo, este papel no se refleja en la cobertura mediática de los movimientos sociales de la defensa de la tierra. Los medios comerciales, indicaron las defensoras, buscarían protagonistas hombres o “líderes”, y en muchos casos, la nota sangrienta. Los medios alternativos, opinaron, serían en muchos casos aliados de las personas en lucha, y las defensoras confiaron en que reflejan su voz de manera verídica.
Sin embargo, advirtió del Valle Ramírez, los pueblos en defensa no pueden renunciar a la cobertura de los medios comerciales, porque serían un “amplificador” de sus reclamos. Como resultado de su observatorio de medios, Cimac elaboró siete recomendaciones para periodistas que cubren la defensa de la tierra y el territorio:
1. Defiende la autonomía mediática
2. Pregúntate ¿dónde están las mujeres en la comunidad específica a la que te refieres?, ¿por qué están ahí? ¿el proyecto del que se defienden de qué manera les impacta a las mujeres? Por ejemplo, incrementara las horas de trabajo doméstico como el acarreo de agua y lavado de ropa, preparación de alimentos, las alejas de sus actividades como bordados y elaboración de artesanías, profundiza la desigualdad.
3. Acompaña el movimiento, es decir, mantenerte cerca del movimiento e informa sobre los avances, retrocesos y riesgos en la defensa de la tierra.
4. Pregúntate ¿quiénes se benefician con ese megaproyecto?
5. Teje otras relaciones entre medios libres y alternativos.
6. Evita ser portavoz de los grupos con intereses económicos y políticos contra determinado territorio.
7. Alerta a la ciudadanía de los riesgos que significan para la salud y la vida de la población.
Un video que resume el informe e incorpora las voces de tres defensoras, está disponible en Cimac TV.
20/SG/LGL

12/07/2019

Se incrementan agresiones contra defensoras de tierra-territorio: IM-Mujeres


La Iniciativa Mesoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Humanos (IM-Mujeres) informó que datos preliminares de su registro, en 2018, contabilizó un mil 747 agresiones contra defensoras de El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua, un incremento respecto a los años anteriores: en 2017 contabilizó un mil 558 agresiones, para 2016 fueron un mil 462.
La IM-Mujeres detectó que para el periodo 2017-2018, las defensoras de la tierra, el territorio y el medio ambiente siguen siendo las más agredidas (mil 14), seguidas de quienes defienden el derecho a la verdad, justicia y reparación (666).
Las defensoras mencionaron que se viven tiempos de represión brutal de gobiernos de Chile, Colombia y Bolivia, en la que se enfrentan a políticas neoliberales, extractivismo y fundamentlaismo religioso.
La Iniciativa hizo una breve síntesis de las situaciones de los 5 países, en la cual coincidieron que frente a estos contextos de violencia las mujeres siguen a la vanguardia de todas las luchas, en todos los países y comunidades.
En Nicaragua, la crisis socio-política y de Derechos Humanos que vive el país desde abril de 2018, lejos de cerrarse, se prolonga y profundiza junto con la represión de la protesta pacífica y la violencia paramilitar contra las defensoras. Doloroso testimonio de ello son las 7 compañeras que este 29 de noviembre amanecen bajo la condición de presas políticas o las decenas de defensoras que siguen exiliadas.
En Honduras, a 10 años del Golpe de Estado, la corrupción y el crimen organizado campan a sus anchas en un gobierno que reprime a la población que ejerce su legítimo derecho a la protesta. Garantiza impunidad para corporaciones que usurpan territorios para los asesinos de Berta Cáceres y para quienes ejercen violencia criminal contra las comunidades y las mujeres -como es el caso de las garífunas- mientras criminaliza a quienes defienden derechos.
En El Salvador, las mujeres seguimos siendo víctimas de femicidio y criminalización por abortar o por denunciar abusos y violencia sexual. Nuestras compañeras de las comunidades LGBTI son asesinadas con crueldad y con la más absoluta impunidad mientras el discurso de odio se expande por las redes sociales y medios de comunicación, en ocasiones con la connivencia de destacados funcionarios del gobierno.
En Guatemala, mientras el Estado blinda sus dinámicas corruptas expulsando a la CICIG del país y tramita leyes que suponen una amenaza para las organizaciones de Derechos Humanos y para los derechos fundamentales de la población, las mujeres seguimos siendo asesinadas -571 en lo que va de año- y las defensoras, especialmente las integrantes de los pueblos originarios, agredidas y criminalizadas por defender la tierra y nuestras comunidades.
En México, las periodistas son asesinadas y atacadas por ejercer su libertad de expresión y derecho a informar, las defensoras feministas enfrentan un discurso de odio y criminalización por denunciar las violencias contra las mujeres o por defender el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Quienes defienden los derechos de las personas migrantes son objeto sistemático de agresiones en el marco del pacto sobre política migratoria firmado por los gobiernos de México y Estados Unidos.


Ciudad de México (Cimacnoticias/ChiapasParalelo). 

11/02/2019

“Si no amas al territorio, no lo defiendes”



“Una mano para Oaxaca” es una asociación que intenta revivivir tradiciones y rescatar el patrimonio cultural zapoteco en Asunción Ixtaltepec, Oaxaca. El grupo fue fundado luego del terremoto en la región, el 7 de octubre 2017, primero para apoyar a la población con víveres y otras donaciones. Después, se desarrolló un proyecto para reconstruir hornos tradicionales, y de ahí, un abanico de actividades culturales y de apoyo económico en la región. El objetivo es rescatar el patrimonio intangible, es decir, la cultura, las tradiciones y el idioma zapoteco en este pueblo. En el marco de la Misión Internacional de Observadoras y Observadores de Derechos Humanos al Istmo de Tehuantepec, dos de las fundadoras, Perseida Tenorio y Alejandra Rosado Martínez, hablaron con Sonia Gerth de Cimacnoticias sobre su visión.
Sonia Gerth (SG): Alejandra y Perseida, ¿Por qué es necesario el rescate de la cultura?
Perseida Tenorio (PT): Lo que pasó en el 2017 con el terremoto, es que el sismo visibilizó e incrementó las problemáticas que ya existían en el Istmo y en nuestra comunidad. Ya existían desde antes condiciones no buenas, culturales, económicas, políticas y sociales. Es decir, ya estábamos en desastre pues… y cuando ocurre el terremoto se dice: ‘es un desastre natural’, pero realmente este fenómeno vino a incrementar la ruptura del tejido social que ya teníamos. Entonces, lo que esto ocasionó es que la gente valorara más aquello que no se podía tocar. Porque ya que nos quedamos sin viviendas y sin todo el patrimonio arquitectónico, nos hizo darnos cuenta que si no rescatábamos aquello intangible, no nos iba a quedar nada.
Ya íbamos a perder además de nuestras casas tradicionales, nuestra lengua, nuestro modo de vida, nuestras formas de organizarnos, nuestros trabajos típicos, los oficios tradicionales, nuestra música tradicional. Entonces, lo que hace “Una mano para Oaxaca”, es una iniciativa de jóvenes que nace de la comunidad, que dice, si ya existe esa necesidad de rescatar aquello que no se puede tocar, vamos a darle forma de talleres prácticos para que las mujeres puedan a partir de aprender sus oficios tradicionales, tener una autonomía financiera. Fue como una brecha para darnos cuenta que era el momento de revitalizar nuestra cultura, porque si ya existían todas esas condiciones no favorables…
SG: Pero ¿De qué manera se había roto el tejido social?
“Nos decían que necesitabamos evitar de hablar zapoteco porque ‘impedía el desarrollo'”
Perseida
PT: Bueno por ejemplo, cuando decimos que existe una ruptura social es que una de nuestras prácticas comunitarias de organización como es el tequio, que representa la ayuda mutua, ya no se practicaba, o se practicaba en menor medida en nuestra comunidad. Se practicaba tal vez sólo en las fiestas tradicionales y ya no en los medios de construcción de viviendas por ejemplo, que así se fundaron y se construyeron muchos de nuestros pueblos. Y por ejemplo el tequio es una práctica que ayudaba a la preservación y la defensa del río, entonces, cuando se deja de promover esta práctica comunitaria, pues imagínate, se deja de trabajar comúnmente por un bien.
Cuando tu dejas de proteger el río a través de esta práctica comunitaria, pues existe una desvinculación con el territorio. Entonces la gente dejó de visitarlo, de amarlo, y dejó de defenderlo. Entonces es como los medios de desarrollo no contemplan el buen vivir de las comunidades, incrementan las problemáticas que ya vivían los pueblos, y lo mismo pasa con la lengua. Por ejemplo, hace 30 años, nos decían que necesitábamos evitar las lenguas originales porque eso ‘impedía el desarrollo económico’.
Entonces en las escuelas, en lugar de que fueran bilingües, promover que se hablara el zapoteco, era: ‘no hables zapoteco, porque eso está mal y porque eso no es un pueblo desarrollado’ y demás, y lo mismo con los oficios tradicionales, la elaboración de prendas de textiles tradicionales, o la decoración de alfarería, o de ladrilleros, o de totopo, de panadería tradicional.
En Ixtaltepec decían: “Estudia, si no te vas a dedicar a un oficio”, o sea se desvalorizaba, social y culturalmente, cuando en realidad es lo que mantiene viva a una cultura ¿no? Lo mismo pasa en las empresas extranjeras que han llegado a nuestro pueblo, no se permite, por ejemplo en un supermercado, hacer la compra de estos bienes en zapoteco. Eso también va generando una discriminación, y una autodiscriminación que uno dice ‘pues ya no voy a usar mi ropa’, también en los trabajos se promovía ‘no tienes que usar ropa tradicional de nuestro pueblo, sino pantalón, camisa y demás’. Entonces, estos sistemas económicos globales, van haciendo a un lado nuestros modos de vida, a eso me refiero que cuando pasó el terremoto ya éramos comunidades vulneradas por el sistema en general. Ya no es fácil organizarnos. Nosotras incluso a través del centro comunitario de “Una Mano para Oaxaca”, hemos promovido reuniones de tequio ¡y a veces llegan seis personas! Antes era una práctica comunitaria obligatoria, del pueblo. Entonces, por eso es importante el rescate de la cultura, si no conoces todo eso, no amas la tierra ni el territorio en el que habitas. Y si no amas la tierra y el territorio, no lo defiendes.
Alejandra Rosado Martínez (ARM): Para complementar Perseida, justo que ahorita hablamos sobre las consultas. Vienen las empresas y a la comunidad les dicen ‘va a haber trabajo’, y las personas del pueblo nos dicen ‘¿por qué no quieres que haya trabajo?’ Entonces, a los defensores les acusan mucho de esta manera, las criminalizan porque dicen, ‘lo estás viendo para tí y yo necesito trabajo’. Y ahí justamente el problema es que no hay manera de comunicar esta importancia de que ellos conocen de principio al fin sobre el proyecto, el medio ambiente, sobre la tierra, sobre el dinero, sobre la corrupción. Pero existe ya una ruptura que es muy grande y que las nuevas generaciones ya ni siquiera comprenden por qué defender su tierra, por qué defender sus raíces.
Los megaproyectos incrementan la ruptura de los pueblos
SG: ‘¿En qué situación se funda la Asociación?
ARM: Comenzamos en el 2017 a trabajar aquí, después del sismo. Estábamos viviendo en Querétaro cuando sucecdió eso. Perseida es originaria de Asunción Ixtaltepec, yo soy de Querétaro. Cuando sucedió eso vimos en el momento de emergencia hacer algunas actividades de víveres, todo lo que podía darse en este momento. Y de ahí nació el primer proyecto, que fue la reconstrucción de hornos de pan, que son los hornos tradicionales como de bóveda. Ixtaltepec se reconoce por ser un pueblo panadero muy importante, que todo el mundo aquí le encanta el pan de allá. Hay muchas cocineras también. Entonces, comenzamos con ese proyecto y de ahí empezaron a salir algunos otros proyectos, otros apoyos para poder enfocarnos más ampliamente en las tradiciones.
Ahorita por ejemplo ya acabamos el proyecto de reconstrucción de hornos desde hace unos meses, pero continuamos con el centro comunitario que cuenta con talleres de oficios tradicionales, desde hamacas, tejido, herbolaria, algunos otros. Y también tenemos una ruta de murales, allá en nuestro pueblo, donde estamos dándole peso a estos oficios para volver a vincular a la gente.
Se trata de artesanos que son representantes de la comunidad, que la comunidad abraza y respeta, y con ellos mismos queremos demostrar que aunque se perdió el patrimonio arquitectónico, el patrimonio tangible, pues queda esto, que son los saberes y ese patrimonio que no podemos tocar. Que creemos es sumamente importante defender ahorita, que va a haber todos estas grandes intervenciones multimillonarias (se refiere a los parques eólicos y los planes para el Corredor Transístmico en la región) que corrompen un chorro de cosas.
SG: Y estabas mencionando que cuesta, ¿no? Las tradiciones no se pierden de la noche a la mañana, tampoco se pueden reconstruir tan rápido. Mencionan que al taller de tequio vinieron seis personas. ¿Cómo van estos talleres entonces?
ARM: Nuestros procesos de convocatoria son bastante diversos (ríe), depende mucho de la actividad que estamos haciendo, sobre todo las actividades que Perse se refiere, aquellos que decimos ‘tequio’, así de ‘ven, vamos a hacer limpieza a este espacio’. A veces se confunde un poco con un voluntariado, entonces la gente como no ve que es por su comunidad ¿no? No se da cuenta que sí debería de realizarlos porque es un deber comunitario, que eso pasa todavía en otras comunidades, por ejemplo en la Sierra, donde ni siquiera se preguntan si deberían o si les da flojera, es un deber como ciudadano, y eso es algo que hemos ido perdiendo.
En esos casos, lo que hemos logrado es que la comunidad que viene a nuestro centro comunitario a participar en otras actividades, es como la nueva comunidad de nosotros. Y esa es la gente que participa y nos apoya. Y poco a poco, a lo largo de estos dos años, más gente del pueblo  va reconociendo nuestras actividades, y también se va sumando. Y no sólo a esos tequios, sino también a nuestros propios eventos, van y siempre nos aportan, nos apoyan. Saben que es para la gente, para vivirlo, y dicen, ‘¡Yo quiero poner estas aguas!’ La gente es muy linda en ese aspecto y el tequio para nosotras va desde ahí. El querer dar y compartir por un bien común. Como dices, no es de la noche a la mañana, porque si nosotras nos descuidamos, otra otra vez puede romper ese tejido.
“A lo largo de estos dos años, más gente del pueblo va reconociendo nuestras actividades”
Alejandra
PT: Hablando por ejemplo respecto a las actividades con niñas y niños, realizamos la ruta de murales, que se llama “Regresemos los colores a Ixtaltepec”, es un proyecto de resiliencia comunitaria donde a través de murales grandes, rendimos homenaje a los guardianes y guardianas de oficios porque justo por ejemplo como te comentaba al inicio, la cultura global te dice ‘no a los oficios, no a la lengua, no a la vestimenta porque eres indígena, porque eres pobre’, lo que buscamos es decir, ‘al contrario, ¡Siéntete orgulloso y orgullosa de tener estos guardianes en tu pueblo!’ Que dejemos de admirar a gente fuera, como marcas internacionales y demás, y empezamos a visibilizar estos guardianes. Me gusta mucho ese de admirar a superman, es como admirar a Don Germán, el último huarachero de nuestro pueblo. Entonces esa visibilización, ha servido mucho para que cada vez más niñas y niños quieran participar en las actividades.
Esta ruta de murales comunitarios que ahorita son 14 guardianas y guardianes de oficios, trajo como resultado que la escuela de Ixtaltepec decidió en su clase de historia, que los alumnos empezaran investigar la ruta de murales. Así se van fortaleciendo los vínculos entre las generaciones más jóvenes y los ancianos o ancianas que se dedican a estos oficios tradicionales. Lo que estamos promoviendo en estos momentos, es que niños y niñas del pueblo van a realizar la ruta, van a conocer los murales y conocer a los artesanos, como si fueran museos vivos, conocer por ejemplo a Don Germán, cómo hace el huarache, hacer alguna práctica con él o ver las herramientas, que se vayan enamorando pues de la tierra y de nuestra cultura, y según la medición de impacto y nos gustaría promover o generar es la creación de políticas públicas para una política cultural local donde las niñas y los niños tengan que conocer a los artesanos de nuestro pueblo como una parte de la educación primordial. Porque es cierto que te puedes ir a otros lugares y conocer y trabajar en otros pueblos, pero si amas realmente tu tierra, vas a querer regresar.
SG: Pero para ser polémica, está muy bien crear el vínculo con la cultura y crear comunidad, pero a la hora de que venga una empresa y ofrezca dinero, frente a muchas personas que viven en desigualdad, ¿realmente puede servir?
PT: Sí creemos que puede servir, porque existen otros proyectos u otras comunidades que nos han demostrado que a través de la organización, es posible hacer frente a esas empresas. Si se desvincula comunitariamente, es posible que este tipo de empresas tengan éxito, y por eso nos da tanto miedo el Corredor Interoceánico, porque nuestras comunidades han sido vulnerables económica, social, cultural y políticamente por años, ¡Por décadas! Pero si dudáramos que fuera posible, hubiéramos dejado de hacerlo hace muchos meses atrás.
ARM: Trabajamos con la concientización y sensibilización, y creo que es una clave. Si no se trabajara desde los sentimientos y las emociones justo no existiría este arraigo cultural que al final es nuestro fin máximo. Ixtaltepec es una de las comunidades que quizá están más desvinculadas con el territorio, a diferencia de otras comunidades donde aún tienen este amor y esta defensa y esta lucha y estos líderes que se dedican directamente a la defensa del territorio, 100 por 100. Y creo que en Ixtaltepec tuvo que ver con la migración. Existen estos viejitos, abuelitos, que llamamos, que son más enamorados de su tierra y todo. Pero muchos de las generaciones jóvenes se fueron. Y algunos que permanecen, siguen dependiendo de estas personas mayores. Nuestras panaderas o de algunos otros artesanos son mayores de 70 años, y siguen manteniendo a su familia económicamente, cuando ya tienen un montón de hijos y yernos y familia. Entonces seguir trabajando con la cultura es clave para que la gente realmente esté unida. Nos pasó justo con las jornadas de tequio que realizamos como parte de la fundación. Después de llevar bien el proyecto que realizamos, se volvió a juntar la Asamblea Comunitaria como un efecto de eso, y eso para nosotros fue muy importante, porque no fue algo que nosotras dijéramos: ‘La Asamblea se tiene que crear otra vez’, simplemente que la gente del pueblo se dio cuenta que sí era necesaria, que sí se podían llevar a cabo ciertas acciones sólo con unirnos, y lo retomaron. 

10/05/2019

Las otras jóvenes que luchan contra el cambio climático

Mariana Recamier

Mujeres jóvenes en todo el mundo actúan para frenar la crisis climática. Algunas no tienen más de 18 años y ya dirigen organizaciones o movimientos que buscan salvar el planeta

portada post

La activista sueca Greta Thunberg se convirtió en una referente internacional de la lucha contra el cambio climático, pero no es la única mujer joven que dedica parte de su vida a frenar la destrucción del planeta.
Otras niñas y jóvenes de diferentes orígenes también protestan y actúan para preservar los territorios que habitan.
Sus infancias también fueron robadas y desde niñas son guerreras que protegen el agua, realizan campañas para evitar el consumo de plástico o toman las calles para exigir que los gobiernos hagan algo para frenar el cambio climático.
Al igual que Greta, estas mujeres dicen en foros internacionales que los gobiernos fallan en atender los problemas relacionados con el medio ambiente y que nunca los perdonarán si siguen así. 
“Justo aquí, ahora es donde trazamos la línea. El mundo se está despertando. Y el cambio está llegando, te guste o no”, sentenció la adolescente sueca en la Cumbre de Acción Climática.
Sus palabras son el grito cotidiano de cientos de mujeres activistas preocupadas por su futuro. 

Autumn Peltier, lucha por el agua

  • Edad: 15
  • Canadá
Es un activista que protege el derecho al agua limpia y vive en el territorio anishinaabe de la isla Manitoulin.
La joven comenzó su lucha cuando tenía ocho años y se inspiró en su tía abuela Josephine Mandamin, quien defendió los Grandes Lagos de América del Norte hasta su muerte.
Autumn asumió el papel de su tía como comisionada de agua y ahora representa a 40 pueblos originarios.
“Mi gente cree (…) que el agua es sagrada porque nacemos de ella. Mi corazón no está a la venta y tampoco nuestra agua ni nuestras tierras “, dijo la adolescente en un discurso de 2018.

Berta Zúñiga Cáceres, contra los megaproyectos

  • Edad 29
  • Honduras
Berta es una activista que desde hace dos años se desempeña como coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras.
Su madre fue la líder indígena y defensora del medio ambiente Berta Cáceres, quien fue asesinada en 2016.
Desde el Consejo, la joven de 29 años lucha contra la instalación de megaproyectos que amenazan los derechos del pueblo lenca. También es una de las principales impulsoras de la investigación sobre el asesinato de su madre.
“Retamos a esta cumbre y a los pueblos a crear políticas distintas fuera del control de las empresas”, dijo la joven en la Cumbre de los Pueblos sobre el Clima, los Derechos y la Supervivencia Humana que se realizó la semana pasada.

Helena Gualinga, la voz contra el cambio climático en la Amazonia

17
Ecuador
Helena creció en Sarayaku, una comunidad indígena ubicada en la Amazonía ecuatoriana. Desde que era niña, la joven participaba en las protestas contra la extracción de petróleo en su territorio.
También es una de las activistas que impulsó la Declaración del Bosque Vivo en 2018, una iniciativa que propone el reconocimiento legal de derechos territoriales para la preservación de la vida.
“Las mujeres siempre han estado en primera línea luchando por sus territorios porque tenemos una conexión profunda con la Pachamama y el bosque”, dijo Helena en entrevista para el sitio Common Dreams.

Melati e Isabel Wijsen, contra el monstruo del plástico

  • Edades 18 y 16
  • Indonesia
A diferencia de muchas empresas que no quieren renunciar al plástico, las hermanas Wijsen comenzaron a luchar contra este monstruo contaminante cuando tenían 10 y 12 años.
En 2013, las dos adolescentes crearon su propia organización Bye Bye Plastic Bags, inspirada en la prohibición de las bolsas de plástico en Ruanda.
La organización realiza campañas para prohibir las bolsas de plástico, popotes y espuma de poliestireno en Bali.
“Somos imparables. Nos vieron en las calles el viernes, somos millones. Es un movimiento imparable que demanda un cambio”, dijo Melati en la cumbre de Impacto sobre el Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial en referencia a las protestas del viernes.

Ralyn ‘Lilly’ Sutidtanasar

12
Tailandia
Las hermanas Wijsen no son las únicas preocupadas por el consumo de plástico. Ralyn es una adolescente de 12 años que busca combatir el uso de productos fabricados con este material en su país natal, Tailandia.
A los 8 años comenzó a reunirse con ejecutivos de grandes tiendas para pedirles que redujeran el uso de plástico en sus comercios. Consiguió su primera victoria cuando logró que Central Group detuviera la entrega de bolsas de plástico en sus tiendas una vez por semana.
 Desde hace varios meses, Lilly se reúne con funcionarios del Ministerio de Educación de su país para pedirles que incluyan clases sobre el medio ambiente en las escuelas.

Xiye Bastida, México contra el Cambio climático

  • Edad 17
  • México
La adolescente de 17 años creció en el pueblo mexicano San Pedro Tultepec y después se mudó a Nueva York.
Es integrante del Fridays For Future, un movimiento de jóvenes que insta a los gobiernos del mundo a tomar medidas contra el cambio climático.
En marzo, la adolescente organizó una huelga en su propia escuela de Manhattan y 600 estudiantes la acompañaron. También participó en The Global Climate Strike para pedir a los líderes mundiales que frenen la crisis climática.
“No queremos que las personas tengan que experimentar la crisis climática para darse cuenta de que es una crisis. Y para eso estamos luchando. Para que menos personas se vean afectadas y más personas sean conscientes”, dijo la joven mexicana en entrevista con Teen Vogue.

Aurora Aksnes, la lucha contra el cambio climático en la música

  • Edad 23
  • Noruega
Aurora no es activista, pero desde su música genera conciencia sobre la crisis climática. Esta joven noruega de 23 años integró mensajes relacionados con el cuidado del medio ambiente en sus últimos discos.
La compositora compartió el video de Apple Tree este miércoles y la letra de la canción es un mensaje de apoyo a los jóvenes que luchan para proteger el planeta.
“No escucharán pruebas científicas sobre la muerte del mundo, pero escucharán a los soñadores, los niños… Cree en nosotros y tal vez seremos la generación que salve el mundo y no la que lo mató”, dice la joven en la descripción del video como un grito que se une con las voces de las otras mujeres.